Hola lectores muchas gracias por leer, en especial agradezco a Sora147, a Sofigomez, SophyBrief, Sasukevsnaruto, anabellgonzalez92, Gime, Lismary90, Kira466 y a todos los lectores anónimos. Mil gracias.

Capítulo 12: Plan de Escape

Vegeta descendió hasta la cueva colocó cuidadosamente a su mujer en la "cama" de hojas, trozó su traje de spandex por la parte del tórax, y lo humedeció, limpiándole las heridas sutilmente, trozó varios pedazos de su traje de pelea para cubrir las heridas de su esposa. Bulma lo miraba agradecida por salvarle la vida, algo que no pasó inadvertido por el príncipe de los saiyajin.

-Gracias… muchas gracias por rescatarme, sino hubieras llegado…. Seguramente yo ya estaría muerta y… -expresó una muy débil Bulma.

-No hables, es mejor que permanezcas en silencio para que no gastes más energía –le dijo Vegeta quien aún curaba sus heridas.

-Está bien, tienes razón, sólo que me siento muy feliz, jamás creí que tu curarasmis heridas siempre fui yo la que te curaba… -sus ojos se humedecieron simultáneamente.

Vegeta la miró con una expresión totalmente distinta a la que alguna vez Bulma había visto en sus ojos, en su mirada había nobleza y aunque trataba de ocultarlo había tristeza… mucha tristeza.

-Descansa un rato iré a traer víveres y agua –expresó muy serio tratando de sonar al Vegeta indiferente que siempre intentaba mostrar.

-N-no es necesario tengo una cápsula en mi bolsillo del pantalón, ¿podrías sacarla y descomprimirla?... en ella guardé gran parte de las provisiones que me daban esas máquinas y además todo el alimento que hay en esta isla está contaminado, es mejor que no comamos nada de aquí…

-Hmp… lo supuse –metió la mitad de su mano en uno de los bolsillos del pantalón de su mujer y sacó la cápsula, la presionó y esta se descomprimió.

Aparecieron recipientes cubiertos de semillas y un recipiente de gran tamaño lleno de agua. Vegeta tomó una cáscara de coco que usaban como vaso y la lleno de agua se la dio de beber a Bulma…

-Pero esto sólo son semillas… -dijo intrigado.

-Eeeh… si son semillas en apariencia, pero es un alimento muy balanceado, tienen mal aspecto, pero servirán para nutrirnos… -le despejó la duda a su esposo.

Vegeta tomó un puñado de ellas y se lo dio a su esposa poco a poco y proporcionadamente para que ella pudiera alimentarse, ya que no podía ni ponerse en pie. Después de ayudar a comer a Bulma, él comió también y decidió salir un rato, pues su mujer ya se había quedado dormida…

Salió volando lejos al otro lado de la isla y en el aire se pudo escuchar el sonido más ensordecedor que se hubiera podido escuchar…

-MALDITOSSSSSS… MALDITAS CHATARRAS, ¡¿COMO SE ATREVIERON A DEJARLA ASÍ?!, A LASTIMARLA DE ESA MANERA… ME LAS PAGARÁN… ESTO NO SE QUEDARÁ ASÍ… -Gritaba junto a su ki al tope sintiendo el más profundo coraje y odio… pero también tristeza por ver a su mujer en esas condiciones, habían marcado su piel salvajemente con hematomas y heridas y eso era algo que el príncipe de los saiyajin no podía perdonar… estuvo un rato ideando un plan para hacerlas polvo, y decidió regresar a la cueva.

-Tenemos que salir de aquí cuanto antes… -decía Vegeta para sí, cuando Bulma empezó a despertar, había escuchado a su esposo.

-V-vegeta… sé cómo te sientes y antes de que esos robots infernales me atraparan, ya había maquinado un plan de escape… encapsular la nave, salir de la urbe y venir por ti, para escaparnos de aquí de una vez por todas, pero me faltaba una pieza del rompecabezas, que tú me ayudaste a encontrar… tu destruiste el campo de fuerza… ahora tenemos completamente armado el rompecabezas y con la valiosa información que descubrí, que no pueden pisar la isla, tenemos mucha ventaja a nuestro favor –decía una convencida Bulma.

-Es verdad, pero tenemos que eliminar a todas esas chatarras para ir por la nave –añadió Vegeta.

-No, quizá si ideamos un buen plan, con un buen itinerario, podamos burlar a esas máquinas yo lo hice una vez y me funcionó…

-¡No de ninguna manera, yo no les perdonaré la existencia a esas malditas máquinas, pagarán por todo lo que hicieron y no me iré de aquí hasta mandarlas al infierno a todas! –espetó el príncipe.

-Vegeta no tiene caso, estás debilitado por todo el tiempo que llevas aquí, además ellas tienen energía ilimitada, no podrás con su ritmo –expresó una preocupada Bulma.

-¡No… pase lo que pase yo las convertiré en polvo! y eso no está a discusión, después de eso nos iremos de aquí, pero antes de hacer todo eso, necesitas restablecerte lo suficiente para poder huir, será un viaje muy largo.

-Está bien, no queda más que decir, cuando algo se te mete en la cabeza, no hay quien te haga desistir de ello –dijo una resignada Bulma –Sólo prométeme algo… que no te arriesgarás demasiado por favor –lo miró fijamente a los ojos con sus ojos azules tan luminosos y cristalinos, pero llenos de incertidumbre.

-Eso es algo que no puedo prometer –aclaró muy firme Vegeta.

-Por favor… yo necesito que me lo prometas, solo así te apoyaré en lo que decidas hacer –expresó Bulma con sus ojos llenos de lágrimas.

-Tsk… está bien te lo prometo, pero nos iremos hasta que elimine a la última chatarra.

-Gracias… -expresó Bulma débilmente.

-Durmieron esa noche, Bulma plácidamente en total paz, pues en la compañía de Vegeta estaba segura y no había nada que temer, ahora sabía que no importaba que pasara él siempre estaría allí para protegerla; en cambio Vegeta estaba muy intranquilo, no podía esperar a vivir la venganza en contra de esos robots…

Amaneció en la pequeña isla, el calor intenso hizo despertar a la pareja que yacía aún dormida, el príncipe de los saiyajin había dormido muy poco y Bulma apenas empezaba a entre abrir los ojos, en cuanto Bulma despertó Vegeta le cambió los "vendajes" y siguió curando sus heridas que ya se veían un poco mejor, el semblante de Bulma era mucho más alentador, era una mujer fuerte para ser una simple humana, sus deseos de vivir se aclaraban en su recuperación inminente.

Después de las curaciones, desayunaron, Bulma ayudada de Vegeta por supuesto… era una escena irreal, nunca se hubiera pensado que el príncipe de los saiyajin, de clase alta iba a "servir" a alguien de esa manera y con esa paciencia, nadie lo hubiera creído diez años atrás, sin embargo, el cambio de Vegeta había rendido frutos y se mostraban más radicalmente, cuando las circunstancias lo ameritaban. Después de desayunar idearon su plan de escape.

-Bulma he ideado un plan desde anoche… -dijo un serio Vegeta.

-¿De qué se trata? –cuestionó Bulma.

-Escucha… dentro de unos días, calculo unos cuatro en lo que recobras tus energías, entraremos al imperio de esas chatarras, yo las destruiré y en lo que yo las elimino a todas, tú te encargarás de ir por la nave, la cargarás de provisiones y volarás hasta la isla, allí me esperarás hasta que yo vuelva, en cuanto vuelva despegaremos, viajaremos unos meses para poder ser interceptados por alguien, seguramente Kakaroto y los demás nos están buscando, en cuanto tengamos señal, nos comunicaremos con Wiss para que nos lleve hasta la Tierra.

-Si eso mismo pensé tienes razón, jamás llegaríamos ni siquiera en esas naves tan avanzadas, tardaríamos miles de años en llegar a la Tierra…

-Bien, ese es el plan.

-Pero Vegeta hay que tomar en cuenta que son miles y miles de máquinas y…

-Ya lo habíamos hablado… -le respondió cortante.

-Ok tienes razón, confío plenamente en ti… -esbozándole una sonrisa en señal de aprobación.

Los días transcurrieron rápidamente y Bulma se encontraba casi completamente reestablecida aún tenía los hematomas, pero mucho más tenues y sus heridas ya habían cicatrizado, Vegeta se había esmerado en los cuidados hacia su esposa… Ese día era muy distinto a los demás pues no había tanto calor en el ambiente, grandes ventiscas azotaban la isla, como si anunciaran la llegada de un huracán, sin duda el día que habían elegido para escapar de ese planeta dilucidaba la gran aventura que estaban por vivir, habían ensayado el plan los días anteriores y Vegeta había entrenado arduamente para enlistarse a la inminente gran pelea que le aguardaba… Cargaron en cápsulas lo que necesitarían para esa travesía y salieron volando con dirección a la gran urbe, Vegeta se detuvo antes de cruzarla…

-¿Estas lista? –preguntó a su mujer.

-Sí, completamente –respondió sin titubeos.

-Bien, aquí nos separamos, yo debo ir al centro de la urbe, te he dejado muy cerca del edificio de la nave, atraeré la atención de esas chatarras, el resto del plan ya lo conoces…

-Sí, no te preocupes haré todo muy rápido, nos vemos en la isla… y Vegeta cuídate mucho por favor –lo besó tiernamente y se separó de él.

Vegeta salió volando a toda velocidad hacia el centro de la urbe y elevó su ki al máximo para atraer la atención de las máquinas y darle oportunidad a su mujer de sacar la nave… En unos cuantos segundos miles de máquinas empezaron a aglutinarse en el sitio donde se encontraba Vegeta.

Mientras tanto Bulma entró sigilosamente por la parte de atrás del edificio, pasó el ducto como la vez anterior y llegó al lugar donde estaban las naves, para su fortuna no había nada resguardándolas…

-Genial, bien Bulma no pierdas el tiempo, esto tiene que ser muy rápido –ajustó todos los mecanismos de la nave para comprimirla la convirtió en cápsula y se arrojó por el mismo ducto por el que había entrado, una vez en el exterior salió corriendo a todo a velocidad a uno de los edificios contiguos que eran nada más y nada menos, el reservorio de alimentos que los atterianos habían resguardado hace cientos de años…

Entró con su código maestro y por supuesto el interior del edificio estaba muy deteriorado, nadie había puesto atención en ese sitio durante mucho tiempo, pues no existía ya ningún ser vivo en ese planeta, la última vez que se abrió fue para sacar provisiones para Bulma… La científica no perdió el tiempo y encapsuló todos los recipientes de semillas y agua que pudo, cargo tanques de oxígeno y salió velozmente de aquel lugar.

-Bien ahora la última parte de mi participación en este plan de escape –descomprimió la nave y activó todos los controles para volar hacia la isla –Hecho, ¡a toda velocidad! –activó el control de máxima velocidad, en segundos la nave despegó a una velocidad increíble, Bulma pudo observar a su esposo peleando con miles de máquinas, algo que le causó un vuelco al corazón… -Tranquilízate, tienes que confiar en él debo llegar hasta la isla –se decía para sí.

De pronto uno de los robots se percató que una de las naves era piloteada por alguien y planeaba escapar entonces preparó un ataque Vegeta quien se había percatado de la presencia de Bulma observó las intenciones de la máquina y le lanzó un poderoso ataque que redujo a polvo a ese robot, las demás máquinas se percataron de la situación y empezaron a perseguir a Bulma…

-¡Demonios, la pelea es conmigo sabandijas! –lanzándoles ataques –Bulma ¡sal de aquí pronto, no pierdas más el tiempo! –alcanzó a gritarle, pues se encontraba muy cerca de la nave defendiéndola de los masivos ataques que las máquinas lanzaban.

-Si eso hago, ya casi atravieso el final de la urbe –respondió agitada.

Vegeta decidió lanzar un poderoso ataque que pudo alejar a las máquinas y ayudar a Bulma a salir definitivamente de la gran urbe, al lograrlo se dirigió velozmente a la isla.

-¡Bien lo logré! –riendo de felicidad –Ay Vegeta ahora sólo faltas tú con la otra parte del plan -añadió preocupada.

La científica aterrizó en la isla, y comenzó a revisar la nave, tenía que prepararla pronto y ajustar unos pequeños detalles, ya que Vegeta llegaría en cualquier momento.

Vegeta luchaba ferozmente contra miles de máquinas que se arrojaban al mismo tiempo a atacarlo, había destruido ya a cientos de ellas, pero aun así faltaban muchas más, en su mente solo giraba la idea de eliminarlas a todas.

-Chatarras infernales no les perdonaré la vida –lanzándose cuerpo a cuerpo a atacarlas, las despedazaba salvajemente una por una, mientras con una mano lanzaba ataques a las que intentaban detenerle.

El ritmo de la pelea aumentaba bestialmente, Vegeta llevaba la delantera frente a las máquinas inteligentes quien peleaban ferozmente, construyendo una batalla reñida…

CONTINUARA….

NOTA DEL AUTOR: Espero que les haya gustado. Dejen sus reviews, favs y follows. Saludos y hasta la próxima.