Disclaimer: Nada me pertenece, todo aquello conocido antes, es propiedad de Masashi Kishimoto, y todo lo demás de The Twillight Owl. Yo simplemente lo traduzco.
Capítulo XII: Los Padrinos
Neji esperó hasta que Hinata se durmió, entonces dejó la habitación para buscar un teléfono público. Encontró uno en un pasillo cercano.
Sostuvo el teléfono durante unos minutos antes de hacer la llamada, preguntándose cómo esa llamada cambiaría sus vidas. Marcó los números de la casa, un sirviente contestó:
"Residencia Hyuga"
"Hyuga Neji al habla. ¿Podría hablar con Hyuga Hiashi, por favor?"
"¡Neji-sama! ¡El líder te está buscando, a ti y a Hinata-sama! ¡Paso la llamada a su oficina!"
"¿Neji? ¿Dónde estás? ¡Envié a un sirviente a buscarte, a ti y a Hinata y nadie os ha visto desde la mañana!" -Hiashi no estaba de buen humor y su tono era severo y enfadado. Neji tendría que encargarse de la situación.
"Hiashi-sama, Hinata-sama y yo nos fuimos a dar nuestro paseo diario por la mañana. Sucedió que sintió algunos dolores y la lleve al hospital. Estaba de parto…"
"¿Ha nacido el bebé" -Su tono de repente cambió a uno preocupado.
"S-sí, ella dio a luz…"
"No digas nada más. Estaré allí en un minuto."
"Señor… hay algo que debe saber" -allí estaba, el momento de la verdad- "Hinata-sama… ella…"
"¿Ella qué, chico? ¡Habla!"
"Ella tuvo… gemelos, señor. Tenemos dos bebés…" -un silencio se podía oír al otro lado de la línea.
"Estaré… allí… pronto. Espera mi llegada."
"Sí, señor." -Neji colgó el teléfono y apoyó su cabeza en la pared. Había desencadenado el punto decisivo en su vida, la de Hinata y su hija. Se rió silenciosamente al pensar en cómo el ANBU le había dado esa sangre fría; no estaba asustado, ni inseguro, era como una misión: pura adrenalina. Descolgó el teléfono de nuevo, esta vez para llamar a su madre.
Natsume lloró cuando se enteró de sus nietos. Neji intentó calmarla (se suponía que iba a ser al revés), pero entre los sollozos, le dijo a su hijo que no actuara tontamente. Si el 'plan de rescate del gemelo' fallaba, ella hablaría con Hiashi y pediría la custodia de su nieta. Natsume dijo que Hiashi le debía un favor por permitir que su marido muriera, y llevarse a su único hijo lejos, él sin duda aceptaría la propuesta.
Regresó lentamente a la habitación de Hinata, aún pensando en la propuesta de su madre. Al abrir la puerta, no se esperó lo que vio.
"¡Ey, Neji! ¡Felicidades!" -dijo Lee.
Todos sus amigos estaban en la habitación. Hinata estaba despierta hablando con Shino. Ino y Tenten tenían a Hikaru y Hokuto en sus brazos. Naruto, Sasuke, Shikamaru y Choji estaban también allí, conversando. Sakura le gritaba a Kiba para que alejara a Akamaru de los bebés.
"¡No puede estar aquí!"
"¡Pero está limpio! ¡Le di un baño esta mañana!" -protestó el Inuzuka.
"¡Los bebés son demasiado pequeños y podrían coger alguna enfermedad!"
Hinata levantó su pálida mano para que Neji se acercara.
"¿No es maravilloso, niisan? ¡Todos nuestros amigos están aquí! ¿Tú les llamaste?"
"No" -él aún estaba mirando el jaleo que había en la habitación.
"¡Lo hizo Shizune!" -contestó Sakura, olvidándose de Akamaru y Kiba.
"¡Le pedí a Shizune-neechan que nos avisara del nacimiento de los bebés!" -exclamó Naruto con su sonrisa de zorro.
"¿Bebés? ¿Sabías que eran gemelos?" -preguntó Neji.
"Uh… Shizune me lo contó. ¡Sé que era un secreto! Pero estaba tan preocupada que pensó que podríamos ser de alguna ayuda…" -dijo Sakura encogiéndose ante la mirada asesina de Neji.
"¿Os ha contado alguna cosa más?"
"No… Sólo que Hinata estaba esperando gemelos…" -Sakura se acercó a Naruto.
"Bien" -dijo Neji- "gracias por venir, chicos."
"¡Para eso están los amigos!" -exclamó Lee, haciendo la pose de chico guay.
La puerta se abrió otra vez, y esta vez para dejar entrar a Hiashi, Hanabi y… el abuelo Hideo. Todos los shinobis se volvieron hacia al líder del clan Hyuga; un incómodo silencio cayó en la sala.
"¡Oh! ¡Padre, mira! ¡Mis sobrinos!" -Hanabi fue hasta donde Ino y Tenten estaban sentadas.
Acarició el cabello de los bebés. Hanabi preguntó si podía coger a su pequeña sobrina. Tenten le cambió el sitio y le entregó a la niña. ¡Hanabi estaba exultante!
Hiashi se acercó a Hinata.
"¿Cómo estas, hija mía?" -colocó sus callosas manos encima de las de su hija.
"Cansada, pero feliz. Nunca he sido tan feliz en mi vida, Padre" -contestó Hinata con una voz débil.
Hiashi se volvió a Neji, quién estaba cerca de su esposa, y preguntó:
"¿Qué hay de ti, hijo?"
"Estoy bien. Cansado también, pero bien…" -Neji estaba enviando miradas hostiles hacia su abuelo. Hideo estaba mirando a los bebés con un semblante frío.
Hiashi se acercó a donde Hanabi, los bebés y las otras chicas estaban.
"¿Podría coger a mi nieto?" -preguntó educadamente a Ino. Cuidadosamente la chica Yamanaka colocó a Hikaru en los brazos de su abuelo. Hiashi tenía un semblante orgulloso, sonriendo a su pequeño nieto.
Hinata estaba nerviosa, y sujetaba las manos de Neji y Shino.
"Cálmate. Está contento también" -el chico Aburame le dijo a su amiga.
La alegre conversación empezó de nuevo en la habitación. Naruto estaba molestando a Neji sobre los futuros novios de hija. Neji dijo que su hija ¡nunca tendría novios! Shikamaru reía al imaginarse a Neji corriendo tras los chicos que flirteaban con Hokuto. Pero su alegre humor fue cortado por Hideo:
"¿Quién es el primer nacido?" -miró a Neji y después a Hinata. La joven madre comenzó a temblar.
"No-no lo s-sé, a-abuelo…"
"¿Cómo no puedes saberlo, estúpida mujer?" -exigió.
"Padre, por favor, no ahora" -pidió Hiashi.
"Yo, yo, yo… e-estaba …" -Hinata estaba absolutamente asustada, las lágrimas comenzaron a formarse en sus ojos.
"Estaba inconsciente. La cirugía fue necesaria para el parto de los niños. Hinata-sama se despertó hace sólo unos minutos antes de vuestra llegada" -a pesar de la mentira, el tono de Neji era firme, pero frío y despiadado. Miró fijamente a Hideo en todo momento, y decidió devolverle los insultos de la cena.
Lee intercambió una mirada con Tenten, y atravesaron la habitación para acercarse a su amigo.
"¿Y tú? ¿Puedes decir quién fue el primero en nacer o también estabas inconsciente…?" -el anciano tenía una fea sonrisa en la cara.
"He dicho que fue cirugía, así que no me permitieron estar dentro" -Neji se estaba burlando del anciano.
"¡Oh! ¿Y no se te pasó por la cabeza preguntarle a los doctores, idiota?"
"Lo hice, querido abuelo, pero ninguno podía contestarme correctamente quién era el primer nacido. Qué pena…" -Neji tenía una mirada asesina en sus ojos y un tono sarcástico en su discurso.
"¡MENTIROSO! ¡Te enseñaré lo que sucede cuando la escoria del Bouke miente a un superior!" -el hombre empezó a mover sus manos, intentando llevar a cabo el Sello Maldito. Neji sonreía con suficiencia; esta vez sería más rápido y le patearía su viejo trasero.
"Padre. ¡DETENTE!" -gritó Hiashi con tono urgente. Hideo detuvo su movimiento.
Hiashi activó su Byakugan y escaneó la habitación.
Él y Hanabi estaban sentados cerca de una pared. Al lado de él, Haruno Sakura hacía sonar sus nudillos.
Al lado de Hanabi, Akimichi Choji ya no comía sus patatas.
Aburame Shino, Inuzuka Kiba y el perro ninja estaban al lado derecho de Hinata, intimidando.
Tenten y Rock Lee estaban posicionados a ambos lados de la puerta. La maestra de las armas tenía una mano dentro de su mochila de armas.
Neji estaba al lado izquierdo de Hinata. Cerca de él, Uzumaki Naruto, el chico del kyuubi.
Hideo estaba en frente de Neji. Detrás de él, Yamanaka Ino estaba preparada para lanzar su técnica de posesión de mente en cualquier momento. Al lado del anciano Hyuga, Nara Shikamaru tenía sus manos preparadas para ejecutar los sellos de la Atadura de Sombras. Ambos Ino y Shikamaru podían detener a Hideo o Hiashi desde sus posiciones.
Pero Hiashi sentía que tenía el peor problema a su lado: Uchiha Sasuke y su Sharingan activado.
Era una trampa perfectamente diseñada. Son una generación verdaderamente dotada. No podría darme cuenta de sus movimientos hasta que fuese demasiado tarde.
Hideo también se dio cuenta de su enjaulamiento en esa trampa, y maldijo:
"Te arrepentirás de esto, niño insolente" -Hideo cerraba sus manos en puños mientras miraba a su nieto.
"¡VETE DE AQUÍ!" -Neji estaba furioso. No esperaría a que sus amigos hicieran el primer movimiento. Cegado por la ira, emanaba la misma aura asesina que tenía en los preliminares de su primer examen de Chunnin. Los otros shinobis estaban preocupados porque esta vez no había ningún Asuma, Kakashi, Hayate, Gai o Kurenai para sujetar al genio de los Hyuga. Ni siquiera con dos genins, cinco chunnins y tres ninjas novatos, detener a un enrabiado ANBU podía ser una misión peligrosa. Sin mencionar los riesgos para Hinata y los bebés.
"¡Lárgate y déjame a mí y a mi familia en paz!" -dio un paso hacia el anciano. Naruto colocó una mano en el hombro de su amigo.
Hiashi colocó a Hikaru en los brazos de Sakura y le indicó a Hanabi que hiciera lo mismo, pasándole Hokuto a Choji.
"¡Vamos padre, Hanabi!"
Hanabi le dio un beso en la mejilla a su hermana, pero la otra chica esta demasiado nerviosa para darse cuenta.
Hideo pasó al lado de Neji, encarándolo, y abandonó la habitación tras Hanabi.
Hiashi se acercó a su hija mayor, le dio un beso en la cabeza y dijo:
"Cuando dejes el hospital, llámame y le pediré a alguien que venga a recogerte."
Le dio a Neji una palmada en la espalda y dejó la habitación. Todos los jóvenes suspiraron aliviados.
"Menudo monstruo bastardo es tu abuelo, Neji" -dijo Naruto frotándose la parte de atrás de la cabeza.
"Niisan... (sollozo) ... nuestros pobre bebé ... Se llevaran a nuestro pobre bebé" -Hinata estaba llorando, escondiendo su llorosa cara con sus manos.
"No, no lo harán. Pensaré en algo. Y si no, mataré a ese bastardo" -la cara de Neji estaba vacía.
"¡Hey! ¡Hey! ¿Qué pasa con nosotros?" -preguntó Lee.
"¡Esto es por lo que Shizune nos convocó! ¡Para ayudaros, chicos! ¡Nadie os quitará a vuestros bebés!" -dijo Sakura alegremente.
"¡Es cierto! ¡Recuerda: Hikaru y Hokuto tienen diez padrinos para protegerlos!" -exclamó Naruto, pasando su mirada por toda la habitación.
"¿D-diez padrinos?" -preguntó Hinata.
"¡CLARO! ¡Mira a tu alrededor, Hinata-chan!" -y Lee hizo su pose de chico guay.
Neji entendió de qué estaban hablando y, humildemente (lo más que Hyuga Neji podía) dijo:
"A todo el mundo, gracias. Por todo lo que habéis estado haciendo por nosotros."
-------------------------------------------------------------------------------
Una semana después, Hiashi decidió visitar a su hija y a su familia. Tocó el timbre del apartamento de la puerta y su sobrino abrió la puerta.
"¿Hiashi-sama?" -preguntó el joven, cogiendo el pomo de la puerta con una mano, mientras que con el brazo libre sujetaba a su hijo.
"Buenas tardes, Neji. ¿Puedo entrar?"
"Por supuesto, señor" -Neji se hizo a un lado par dejar pasar al líder del clan Hyuga.
La sala de estar era un caos - una montaña de paquetes de pañales estaban amontonados contra una pared (al lado de la montaña de pergaminos). El sofá tenía varias mantas, sábanas, ropa de bebé, osos de peluche, cojines. En la otra pared, una cesta llena de ropa sucia esperando a que alguien la llevara a la lavandería. En el mostrador de la cocina había seis biberones limpios, pero en el lavadero había más de diez sucios, entre los platos, tenedores, copas, cucharas y cacerolas. La mesa aún mostraba señales del desayuno y de la comida.
A Hiashi le desagradaba la situación de ese hogar; se preguntaba cómo de mal estaría el cuarto de baño...
"Por favor... siéntese, señor" -dijo Neji, moviendo con su mano libre algunas cosas del sofá, proporcionando a su tío un lugar donde sentarse.
"¿Dónde está Hinata?"
"En la habitación de los bebés, dándole el pecho a Hokuto."
Sin esperar el permiso de su sobrino, Hiashi entró en la habitación para encontrar a su hija mayor sentada en una mecedora, con su nieta tomando el pecho. La habitación de los bebés parecía ser la única parte limpia y ordenada del apartamento.
Hinata sofocó un grito al ver a su padre dentro de la habitación.
"¿Pa-padre? ¿Q-qué estás ha-haciendo aquí?"
"Vine a ver si todo iba bien con vosotros."
"Estamos bien, señor" - Neji estaba recostado en la puerta de la habitación, mirando a su tío.
"No pienso igual. Este lugar es un desorden, inadecuado y malsano para niños tan pequeños."
"¡Nos-nosotros li-limpiaremos esta no-noche, padre! Lo-lo que pa-pasa es que los be-bebés nos o-ocupan la mayor parte del tiempo..." -Hinata no podía juntar sus dedos porque estaba sujetando a Hokuto, sin embargo se mordía el labio inferior.
"Hiashi-sama, limpiaré todo tan pronto como Hinata acabé de alimentar a los bebés" -explicó Neji. Realmente quería que su tío se marchara. El apartamento era un caos, y también lo odiaba, pero sus hijos requerían atención constante.
"Escuchadme, los dos. Soy padre también. Sé lo cansados y terribles que pueden ser los recién nacidos. Un niño es bastante problemático; dos a la vez ¡es el doble de problemático! Enviaré a un sirviente a ayudaros."
"No, padre. ¡Está bien! ¡Niisan y yo podemos ocuparnos de todo!" -Hinata no quería otro Hyuga en la casa, y menos sirvientes del Bouke. Eso molestaría a Neji más allá de lo razonable.
"Está decidido, Hinata. Alguien vendrá hoy al atardecer."
"Señor, nuestros amigos vendrán esta noche. Ellos pueden ayudarnos" -mintió Neji. Se estaba volviendo un mentiroso excelente.
"Bueno... enviaré a alguien mañana, entonces. Por favor, no seáis tan orgullos, ¡dejadme que os ayude!"
"Marido y mujer intercambiaron miradas de preocupación y, el jefe de la casa dijo:
"Solo dos veces por semana, Hiashi-sama- No queremos sirvientes en este apartamento" -dijo Neji.
"Bien. Dos veces por semana, entonces. Pero si necesitáis algo más, ¡pedídmelo!"
Después de tomar una taza de té (Neji fregó los platos mientras Hiashi cogía a Hikaru), el líder del clan se marchó.
Neji fue a toda prisa a la habitación de los bebés donde Hinata estaba dándole de comer a su hijo.
"¡Genial! Ahora mandaran a mi gente a limpiar este desorden..."
"Niisan... Él sólo quiere ayudarnos ... Y no es que nosotros no lo necesitemos ..."
"No necesitamos ayuda. Podemos encargarnos de la situación perfectamente. Quiero al Souke lejos de mis hijos."
"Nuestros hijos. Y yo pertenezco al Souke. Y necesitamos ayuda. Estoy cansada Neji. Darle el pecho a dos recién nacidos me agota. Tú estás cansado de quedarte despierto toda la noche calmando a los bebés. Necesitamos ayuda" -Hinata miraba a su tozudo marido.
"Puedo llamar a mi madre..." -contestó él.
"Cariño, desde que la abuela Sanae se rompió la pierna, tu madre está ocupada cuidando de ella."
"La abuela puede quedarse aquí también..."
"Y entonces habría una señora mayor herida, dos recién nacidos y unos padres primerizos, para que tu madre cuide de todo eso... bastante injusto ..."
"Pensaré en alguna manera..." -contestó amortiguando un bostezo.
Encontró una manera, o mejor dicho, una persona: Rock Lee.
Lee y Gai-sensei fueron a visitar a los bebés y lloraron un montón cuando vieron cual era la situación de Neji. Las Bestias Verdes de Konoha decidieron hacer un "calendario de padrinos", lo que significaba que cada día de la semana, dos padrinos estarían todo el día ayudando a Hinata y a Neji. Los fines de semana, Hanabi, Natsume, Kurenai y Gai serían los recambios.
Neji odiaba la idea, especialmente la parte en que Gai-sensei cuidaría de sus hijos. Odiaba saber que Naruto, Kiba o Sasuke también ayudarían. Shikamaru probablemente se quedaría dormido y no sería de ayuda; Tenten y Lee eran demasiado locos cómo para cuidar a unos pequeños bebés; Sakura e Ino pelearían todo el tiempo. Chouji comería en vez de ayudar. Shino tenía sus insectos... puaj. ¡No, era un completo desastre! ¡Sus hijos crecerían traumatizados!
Neji protestó todo lo que pudo, pero Hinata estaba tan cansada y estresada que aceptó la ayuda. Y todos sabemos que Rock Lee y Maito Gai sólo necesitaban un sí para empezar su trabajo.
------------------------------------------------------------------------------------
El calendario de los padrinos fue hecho para que los "incapaces" (como Neji clasificó) pudieran estar con los "no tan incapaces" (otra de las clasificaciones de Neji). Así que Kiba y Akamaru fueron emparejados con Shino; Naruto con Sakura, Sasuke e Ino (esta pareja no tenía sentido, pero Neji pensó que Sasuke era más inteligente que Ino); Chouji y Tenten (ella había sido clasificada como incapaz), y finalmente Shikamaru y Lee (así que si el primero comenzaba a dormirse, la voz chillona de Lee le despertaría).
Y lo que Neji más odiaba era el horrible muñeco que Lee le había traído a Hokuto en su primer día como padrino. Era un girasol como muñeco, con un gran tallo y una "sonrisa" en su cara amarilla llena de pétalos. Le recordaba a la malla verde que su amigo y su sensei llevaban. Después de que su amigo se fue, Hyuga Neji cogió la cosa verde de la mano de su hija e intentó tirarla, pero Hokuto lloraba tanto que Hinata le devolvió la muñeca a su hija, y le puso nombre:
"Sr. Girasol". Neji casi vomitó de lo empalagoso, pero no podía evitarlo visto que Hokuto adoraba al Sr. Girasol.
Hizo una nota mental de, despedazar a Lee en su próximo combate, y abducir al horrible muñeco de lycra en el momento en que Hinata y Hokuto se descuidaran.
En cuanto a los padrinos, tenían buena voluntad y ayudaban mucho a la joven pareja. Pronto, ir al apartamento de los Hyuga no fue una obligación, sino más algo divertido, un encuentro social. La casa siempre estaba llena de gente.
Natsume y Hiashi se encontraron en el apartamento un día:
"Me pregunto como mis nietos pueden dormir con tal ruido..." -dijo ella, mientras preparaba la cena.
"Sí. Pero a ellos les encantan sus "nanys". Mira, Hikaru siempre está sonriendo" -Hiashi mantenía su cara seria, pero nunca se perdía la oportunidad de consentir a sus nietos.
"A Hizashi le hubiera encantado ver esto..."
"Natsume... ¿Perdonarás al Souke algún día?"
"Está perdonado, Hiashi... pero no olvidado."
Y su atención se dirigió a la sala de estar.
"¡TONTO! ¡No puedo creer que después de cuatro meses aún no puedas poner un pañal correctamente! -gritó Sasuke a Naruto.
"¡IDIOTA! ¡No deberías estar aquí! ¡Tu día es mañana! Déjame hacer mi trabajo, ¿de acuerdo?"
"¡Bah! ¡No puedo dejar a estas pobres inocentes con un idiota como tú!"
"¿Desde cuando eres tan tierno?"
"Me... gustan... los niños... ¿Qué hay de gracioso en ello?"
"Su-suficiente, lo ha-haré yo..." -Hinata levantó al bebé y le colocó el pañal correctamente.
"No puedo dejaros solos ni un segundo..." -Sakura tenía una expresión de enfado en su rostro.
La puerta principal se abrió y Neji entró en el apartamento, con su uniforme de ANBU rasgado y su máscara de halcón colgando de su cinturón.
"Estoy en casa..."
"¡Niisan! ¿Qué pasó?" -Hinata se dirigió a toda prisa hacia su marido, examinando inmediatamente una herida horrible en su espalda.
"Una emboscada. Pero nos apañamos para esquivarla. Necesito un baño."
"Prepararé la bañera, cariño."
"Bueno, Hinata, tienes suficiente compañía. ¡Nos vamos, hemos quedado con Kakashi-sensei!" -dijo Naruto.
"De acuerdo. Gracias a todos."
El equipo 7 dejó el apartamento y sólo quedaron los Hyuga. Hiashi llamó a Neji:
"Ven aquí, Neji. Hay un asunto importante que debemos discutir. Sé que estás cansado, pero no puede esperar."
"¿Debería dejaros solos?" –preguntó Natsume.
"No. Quédate."
"Han pasado cuatro meses desde que los bebés nacieron, pronto Hinata tendrá que reanudar su entrenamiento para convertirse en Jounin. No lo olvides, aún espero que suba de nivel" –dijo Hiashi, sorbiendo té.
"Sí, señor. Estoy preparando un entrenamiento especial para ella" –contestó Neji.
"El otro asunto es más serio. Sobre los mellizos. El consejo me está presionando para saber quién fue el primer nacido…"
"Señor, ya les hemos explicado que no sabemos quién es el primero."
"Neji, no soy tonto. Tú y Hinata sabéis perfectamente quién es el mayor de vuestros hijos. No sólo vosotros dos, sino que también sospecho que tuvisteis ayuda. Hice algunas preguntas en el Hospital, y el día que los mellizos nacieron, no hubo ninguna cirugía…" –Hiashi miraba fijamente a su sobrino, pero Neji permaneció estoico y sin emoción. Y el Hyuga adulto continuó:
"Entiendo como te sientes, y no te puedo culpar por intentar proteger a tus hijos. Puedo posponer el nombramiento del heredero, pero sólo durante los próximos cuatro años. Engatusaré al consejo, y ellos tendrán que aceptar porque el Sello del Pájaro Enjaulado sólo se puede aplicar en niños mayores de cuatro años. Éste será tu plazo para encontrar una solución o decir la verdad y aceptar las consecuencias…"
"Hiashi-sama, ¿qué sucedería si adoptara al segundo niño? ¿Podrías evitar que le pusieran el sello maldito?" –preguntó Natsume.
"Aunque pasáramos al segundo nacido a tu familia, aún es un heredero en potencia. Además, el sello maldito será marcado en cada miembro de la familia secundaria nacido con el byakugan, sin excepciones" –Hiashi estaba serio y, de alguna manera, Neji sabía que su tío seguiría las normas.
"Eso es tan injusto…" –Natsume tenía un semblante triste.
"En otras palabras, ¿me estás dando tiempo para pensar en algo que salve a mi hijo?" –Neji fue más práctico.
"Sí. Encuentra la forma de escaparte de esto, si puedes…"
Los tres permanecieron en silencio durante un segundo, y entonces Hiashi se levantó de la silla y dijo:
"Y otra cosa. A partir de mañana me ayudarás con mis obligaciones como Líder. Te espero puntualmente a las ocho de la mañana."
"¿Por qué yo y no Hinata?"
"Cumplirás veinte en dos años. Te prepararé para que seas el consejero de Hinata, algo como el primer ministro."
"Ya veo"
"¡Niisan! ¡Tu baño ya está preparado!" –Hinata caminó hasta la cocina y se paralizó al notar una rara atmosfera-. "¿In-interrumpo algo?"
"No, hija. Ya me iba. Nos vemos mañana. Buenas tardes, Natsume-san."
Neji intercambió una mirada inquisitiva con su madre, y ella simplemente dijo:
"Está consiguiéndoos más tiempo… Bueno me marcho también. Tengo que ver qué tal le va a mamá."
Cuando Hiashi y Natsume dejaron el apartamento, Hinata preguntó:
"¿Algo va mal, niisan?"
"No. Tomaré mi baño ahora. ¿Están los niños durmiendo ya?"
"Sí. ¡Están durmiendo como ángeles!" – y ella le dedicó una alentadora sonrisa, ajena a todos los acuerdos hechos antes.
-----------------------------------------------------------------------
Más tarde aquella tarde, Neji estaba sentado en la cama, llenando el informe de la anterior misión. Hinata comprobaba su imagen en el espejo.
"Creo que me cortaré el cabello otra vez… Es más fácil… ¿Qué piensas, niisan?" –ella le miró a través del reflejo del espejo.
"¿Estás hablando conmigo?" –él sólo la miró, sin apenas cambiar su posición.
"¡Sí! ¿Crees que debería cortarlo otra vez?"
"¿Me estás preguntando a mí sobre cortes de cabello? ¡Dame un respiro, Hinata-sama! Mírame y dime si soy la persona correcta para hablar de cortes de cabello" –intentó sonar impaciente, pero el tono bromista era innegable.
"¡Entendido, niisan!" –Hinata rió tontamente y continuó analizando su cuerpo en el espejo. "Oh. Es tan triste. Mi cuerpo no se ha recuperado del embarazo aún…"
Neji ignoró su comentario y continuó escribiendo el informe.
"Han pasado cuatro meses y mi barriga está aún fofa, mis caderas están tan anchas, y mis pechos… oh dios, tan e-enormes" –suspiraba mientras inspeccionaba su figura. En algún momento sus suspiros pudieron con los nervios de Neji, y éste levantó la cabeza y la miró.
"Hinata-sama, reanudaremos nuestro entrenamiento en los próximos días, así que tu barriga fofa estará plana en nada. Tus caderas son más anchas porque has dado a luz, mellizos, no puedes esperar menos. ¡Además ni siquiera se nota! Y por tus pechos, ¡por el amor de Dios, mujer! ¡Debes tener tanta leche como la Vía Láctea! ¡Continúa dándoles el pecho a esos pequeños demonios y verás como tus pechos vuelven a la normalidad! ¡Pero dame un descanso para acabar este informe! –Neji ya no tenía el tono humorístico. Ella inclinó la cabeza y comenzó a ajuntar sus dedos.
¿Cre-crees e-eso? La ge-gente di-dice que los pe-pechos un-nunca vu-vuelven…" –Hinata estaba claramente deprimida por sus nuevas medidas.
"No me importaría…" –Neji, distraídamente, dijo en voz alta lo que pensaba. Hinata lo oyó y alcanzó la 'magnitud 13 de sonrojo'. Entonces él se dio cuenta de lo que había hecho, y se ruborizó también. Para esquivar su rostro avergonzado, él volvió su vista a sus papeles.
"¿No te im-importa de ver-verdad, niisan?" –ella se sentó cerca de él en la cama, aún roja y juntando sus dedos índices.
"Y-yo…" –él estaba avergonzado y decidió cambiar de tema. "¿Podrías dejar ese estúpido hábito? ¡Me estás s poniendo de los nervios!"
Hinata escondió sus manos tras la espalda, mirándole con los ojos bien abiertos.
"Eso está mejor."
Neji estaba rellenando otro formulario cuando de pronto Hinata le plantó un beso en los labios. Ahora fue el turno de él de conseguir la 'magnitud diez de rojo'. La cara de Hinata estaba tan cerca que ella podía sentir su respiración, su olor a sándalo.
"¿Por qué has hecho eso?" –preguntó desconcertado.
"Me a-apetecía be-besarte…" –ella intentaba esquivar el contacto visual, roja como un tomate.
"Oh… Tú… ajem… puedes continuar…" –contestó dejando los informes en el suelo.
Hinata besó tímidamente a su marido, aumentando la pasión y el atrevimiento en sus besos, mientras él le devolvía sus caricias. Pronto, se estaban besando de forma rápida, clamando las bocas del otro, saboreando sus labios y sus lenguas. Hinata estaba sentada en las rodillas de Neji, cogiendo su cara entre sus manos y apretando su cuerpo contra el de él. Las manos de Neji viajaban por la espalda de ella, su cabello largo, sus caderas, sus piernas. La echó en la cama, apretando su cuerpo con su peso. Los besos continuaron, ahora probando sus nucas, orejas, párpados y frentes.
Se detuvieron para coger aire, y Hinata de repente apartó de encima de su cuerpo a Neji, y corrió a apagar las luces.
"¿Por qué hiciste eso?" –preguntó él, enfadado por tener que aguantarse sus necesidades.
"N-no qui-quiero que v-veas mi c-cuerpo…"
"Mujer tonta… ¡Ven aquí y acaba lo que has empezado!" –la acercó a él, Hinata se tropezó y cayó bocabajo en la cama. Los dos rieron.
Neji le subió la camiseta, dejando ver su tatuaje –Libertad del Corazón –y lo besó, acariciando sus caderas con una mano, y con la otra su espalda. Hinata gimió y susurró su nombre. Los besos viajaron por su columna, trasladándose a su nuca y a la línea de su mandíbula, acabando en sus labios otra vez.
Hinata se giró para encarar a Neji, y colocó las manos alrededor de sus hombros. Sus besos eran cada vez más y más ardientes; el calor de sus movimientos estaba alcanzando unos niveles de lujuria y deseo insoportables. Él le quitó la ropa con una sorprendente habilidad, tocaba la piel desnuda de Hinata, por todos los lugares que sus manos alcanzaban. Ella torpe y tímidamente le quitó la camiseta para besar su musculoso tórax, siempre mirándole a los ojos buscando alguna señal de desaprobación. Por supuesto el no mostró ninguna.
Como sus necesidades se volvían cada vez más urgentes, Neji se quitó los bóxers y posicionó una de sus piernas entre sus muslos. Hinata colocó una de sus piernas en la espalda de él, y la otra entrelazada a la pierna de él. Era imposible seguir aguantando el deseo, y entonces introdujo su hombría en ella. Sus cuerpos se movían rítmicamente, como una danza lenta, ajustando la harmonía del latir de sus corazones.
Y la danza se volvió más rápida mientras la pasión y la lujuria emergían en cada beso, y gota de sudor. Pronto dejaron de pensar, sólo sentían. Más rápido y el apretó su peso contra ella. Más rápido, y ella clavaba las uñas en su espalda. Más rápido, y él siempre tan reservado, jadeaba en cada movimiento. Más rápido, y la timidez de ella desaparecía mientras sus labios y su lengua exploraba la boca de él. Más rápido, más cerca, pero nunca lo suficiente para llenar su deseo interno de fusionar sus cuerpos y sus almas, tan parecidas y tan diferentes, como el ying-yang.
Y gritaron los nombres del otro, cuando alcanzaron el clímax, relajándose, cerrando los ojos y juntando sus frentes; permitiendo que el sudor cayera; cogiendo aire.
Hinata fue la primera en recuperarse, abrió los ojos, apartando el cabello de su marido de la cara, y plantando un casto beso en su frente –en su sello. Neji abrió los ojos cuando sintió el beso, y lo que él vio no fue a una mujer de dieciséis años, sino a una pequeña niña de tres que había conocido una vez. Sonrió, había pasado mucho tiempo desde la vez que había visto a aquella Hinata, aquella a la que juró proteger.
Hinata nunca perdió las huellas de aquel niño de cuatro años que la defendió; pero aquella noche él estaba cerca otra vez.
Abrazados y cansados (más que antes), se quedaron dormidos.
Sólo para despertarse unas pocas horas después con el llanto de su hijo.
-----
Neji llegó a la oficina de Hiashi diez minutos más tarde de lo acordado. El líder de los Hyugas frunció el ceño y dijo:
"Espero que esta sea la primera y última vez. Siéntate."
Neji asintió, y se sentó, tal como le habían ordenado.
"Tenemos que observar a algunos vecinos luchar el área del Bouke, primero."
"Sí, señor" –Neji se preguntaba si sería el chico de los recados de Hiashi.
Toda la mañana el adulto habló de la historia de los Hyuga, política, la historia de Konoha y las técnicas del Juuken. Neji ya sabía la mayoría de cosas que Hiashi le estaba explicando. A diferencia de Hinata, él siempre había estudiado el clan en profundidad.
Se sentía un poco frustrado por perder toda su mañana en esa estúpida oficina. Caminó hacia la sala principal de la Mansión y marcó el número de teléfono del apartamento.
"¿Moshi-moshi?" –la voz de Hinata llegó desde el otro lado.
"Hinata-sama, soy yo. ¿Se encuentra Hikaru mejor?"
"¡Oh! ¡Neji-niisan! No la fiebre de Hikaru aún es bastante alta. C-comienzo a p-preocuparme…"
"Humgf. Voy a ir a comer con Gai-sensei y mi antiguo equipo. Después de eso, entrenaremos un poco. Gai me ha pedido ayuda para entrenar a Lee y TenTen para los exámenes de Jounin de la semana que viene. ¿Necesitas que compre algún medicamento para él?"
"Sí. Y tráeme pañales también, por favor. Y h-habla c-con Shizune-san sobre el estado de Hikaru."
"De acuerdo. En caso de que necesites algo, hoy estaré entrenando el Área 8" –después de colgar el teléfono, dejó la Mansión y el recinto.
En la tienda de ramen, Neji, su sensei y su antiguo equipo estaban esperando sus comandas. Lee hablaba del Examen de Jounin todo el rato (era una clara señal de su preocupación). TenTen estaba callada, mirando sus manos. Y Gai decía que ¡su juventud conquistaría todo los temores! El brillo del sol y el mar aparecieron detrás de él mientras hacía su discurso.
"¡Dilo entonces Neji! ¡Cómo tu juventud y tu corazón valiente derrotaron a tus enemigos y evaporaron tus miedos!" –Gai dijo con lágrimas en sus ojos.
"¡Sí! ¡Mi apreciado rival y amigo! ¡Dinos tu secreto! –corroboró Lee también llorando.
"No os dirá nada. ¡Fijaos!" –TenTen sonrió y señaló a su amigo. Neji el codo de su brazo derecho apoyado en la barra, y su mano aguantaba su cabeza; esta durmiendo como un niño –"Ha sido derrotado por dos pequeños bebés."
-------------------------------------------------
El primer paseo de Hikaru y Hokuto fuera del recinto Hyuga fue al estadio de Konoha, para asistir a los Exámenes de Jounin (aunque ellos no tuvieran la menor idea de los que era). Por supuesto, los preciosos "Gemelos Hyuga", como ellos comenzaron a ser conocidos, fueron un espectáculo aparte de los combates.
En los exámenes, Lee, TenTen, Chouji (quién hizo un asombroso combate), y Naruto (quién aprobó los exámenes de Chunnin un mes antes), se las arreglaron para conseguir su rango de Jounin. Kiba e Ino suspendieron otra vez.
Neji estaba felicitando a sus amigos. Shino y Hinata, quién conducía el cochecito de los bebés, consolaban a Kiba y Akamaru.
"Geez. ¡No sé por qué hice un combate tan malo!" –el Inuzuka estaba realmente molesto.
"Tu adversario era fuerte, Kiba-kun" –Hinata cogía la mano de su amigo entre las de ella.
"No te preocupes. Como Hinata puede entrenar otra vez, podemos entrenar juntos, así que en el siguiente examen, los dos aprobaréis, ¡seguro! –dijo Shino con su monótona voz. En cualquier caso, sus palabras calmaron el corazón molesto del chico, y llenaron de esperanza el de la joven mujer.
-------------------------------------------------------------
Era el día de Naruto y Sakura como padrinos, pero aquella tarde, por primera vez, Sakura no pudo ir debido a asuntos del hospital. Naruto estaba con Hinata en el apartamento, haciendo de canguro.
"¡Hey, Hokuto-chan! ¡Mira: soy el Sr. Girasol!" –escondía su cara detrás del horrible muñeco y poniendo una voz graciosa. Hokuto reía, mostrando su boca sin dientes.
Hinata se encontraba cerca, con Hikaru en brazos, sonriendo.
"¡Naruto-kun, e-eres t-tan b-bueno con los n-niños!" –estar a solas con Naruto era algo que siempre había deseado, pero ahora las cosas eran bastante diferentes.
"¡Ya! Vivir con Ero-Senin y Sasuke me ha dado esta habilidad!" –él aún jugaba con el muñeco-. "A ella le gusta mucho este Sr. Girasol, ¿no, Hinata?"
"Sí. Neji lo odia."
"¿Por qué? Creo que es algo bonito lindo…"
"¿Quién sabe? N-Neji-niisan e-es de e-esa m-manera…" –se preguntaba por qué Neji nunca jugaba así con los bebés. No era que le desagradaran los niños, pero siempre estaba tan serio…
"Van bien las cosas entre Neji y tú" –dijo Naruto, con cara de póker –"Ya sabes, aquel día, en el Festival, cuando descubrimos los del matrimonio concertado y todo eso, pensé que no podrías con la presión. Pero los hicisteis. ¡Tu matrimonio es la envidia de toda la gente de Konoha! Espero tener la misma suerte…"
Hinata se preguntó qué intentaba decir. Durante toda su vida había querido tanto, ser aquella que hiciera a Naruto feliz. Pero en el fondo, se sentía culpable por seguir queriendo eso.
"E-encontrarás a a-alguien q-que te a-ame, N-Naruto-kun" –dijo; y las palabras le hirieron como unas espadas clavándose en su corazón: encontrar a alguien… ¡Estoy aquí mismo! ¡Mírame! ¡Estoy aquí!
"Yo… ya lo he encontrado" –contestó él, en voz queda, como si contara un secreto. Hinata se quedó paralizado, asustada de oír sus próximas palabras. Él no se daba cuenta de su aprensión– "Amo a Sakura-chan. Quiero hacerla feliz."
Hinata se sentó en el sofá mientras sus rodillas temblaban. Su respiración se entrecortaba, su corazón latía deprisa. Y Hikaru se movía en sus brazos sintiendo, de alguna forma, la inquietud de su madre. La voz de Hinata se quebró cuando habló:
"¿S-Sakura-san? ¿L-lo sabe ella?
"¡Aún no! ¡Pero se lo diré pronto! No hay nada que temer, ¿verdad?" –él se movió para sentarse con ella en el sofá, con Hokuto en sus brazos. Hinata quería grabar en su mente, esa pequeña escena del sofá, imaginando que esa era su familia real. Naruto tomando el lugar de Neji.
"P-pero d-debes estar s-seguro de tus s-sentimientos… antes de d-decírselo" –seguramente era egoísta por su parte intentar confundirle, pero su joven corazón quería que él sólo fuera suyo, de nadie más.
"Estoy seguro de mis sentimientos. No es un estúpido flechazo, sabes" –él tenía esa expresión confidente en su cara.
Y entonces, mirándole fijamente a los ojos, sintiendo su intención más pura, ella le respondió:
"Entonces díselo. Díselo antes de que sea demasiado tarde. No sabemos que tipo de sorpresas nos reserva la vida" –las lágrimas comenzaron a formarse en sus ojos.
"¿Hinata-chan? ¿Estás bien?"
"Estoy… estoy b-bien, Naruto-kun. ¡Ve, y díselo, hoy si puedes! ¡Ve! ¡Estoy bien!" –quería estar sola.
Naruto dejó a Hokuto en la cuna portátil y se acercó a Hinata.
"¿Qué es lo que pasa? ¿Dije algo malo?
"N-No… p-por favor, e-estoy b-bien. Vete."
Naruto agarró su cara entre sus manos y limpió sus lágrimas. Ella aún temblaba, y ahora se sonrojaba.
"¿De verdad estás bien? Porque si no, puedo quedarme más rato, hasta que Ne…"
"Te quiero" –dijo ella, rápida y urgentemente, y se arrepintió un minuto después.
"¿Qué?"
"Y-yo t-te q-quiero. T-te q-quiero d-desde los d-días de la a a-academia…"
"¿Pero... qué pasa con Neji?" –estaba desconcertado. Naruto quería un agujero donde esconderse.
"L-le q-quiero a él t-también, p-pero es d-diferente…" –ella estaba más confundida que antes.
"Hinata-chan, me gustas… como amiga. Una querida amiga, sino, no te habría contado estas cosas. Pero Neji es mi amigo también. Sé que a él te cuida… a su retorcida manera… pero lo hace."
"L-lo s-sé… o c-creo que lo s-sé, él n-nunca m-muestra sus s-sentimientos…"
"Gracias por quererme. Eres una persona maravillosa, te mereces a un genio, y ya lo tienes" –Naruto se levantó y se marchó del apartamento.
Hinata aún estaba llorando con Hikaru en los brazos cuando Neji llegó.
"¿Qué pasó?" –pidió saber.
"S-se l-lo d-dije…" –y comenzó un desesperado llanto.
