Jaime

"¿Y Roca Casterly a quién le dará su voto, Ser Jaime?" Gawen Westerling, Señor de El Risco, dijo mientras trataba de mantener sus vista apartada del muñón de Jaime.
"Ahora que mi sobrina ha reclamado el Trono de Hierro, creo que mi hermano tiene intención de declararse por Myrcella."
"¿Tu hermano?" Lord Gawen lo miró incrédulo, "¿No tú?"
"Cuando me uní a la Guardia Real, renuncié a mi derecho de heredar Roca Casterly. Aunque todavía puedo administrar el Occidente en nombre de Tyrion."

"Y si nos declaramos por Myrcella, ¿entonces qué?"
"No lo entiendo." Jaime lo entendía. Lord Tywin hizo que sus banderizos le temieran. Luego se murió. Ahora todos los banderizos se preguntan por qué deberían tener miedo a Ser Jaime El Manco o de su hermano el Gnomo.
"¿Por qué debemos votar por una chica mitad – Lannister para ser reina?" dijo Lord Gawen un poco más directo.
"Vota a quien quieras", dijo Jaime, "Lo que necesitamos es que jures lealtad al Trono de Hierro. Está gobernado por ahora por el Consejo. Declárate por Stannis o Renly, o Robb Stark, no me importa. Pero ni la Roca ni El Risco votará si no conseguimos que tres cuartas partes de Occidente se sometan al Trono".

Lord Gawen finalmente pensó lo suficiente y le dijo: "¿Dónde firmo?"
Con su única mano, Jaime le dio la Declaración de Lealtad. Lord Gawen firmó en la parte inferior de la hoja, "Gawen Westerling, Señor de El Risco."
"Ahora, o acompaña a mi tío a Desembarco del Rey, o envia un cuervo. De lo contrario, El Risco se declarará automáticamente por Myrcella."
Lord Gawen sonrió y dijo: "¿Y quedarme afuera de la historia?" se arremolinó su capa amarilla con conchas marinas y salió de la habitación. Jaime tuvo que asumir que iría a la capital y declararía por el más formidable enemigo de Roca Casterly. Basado en el último cuervo de Tyrion, muy probablemente Renly.

A medida que Lord Gawen se iba, Ser Kevan caminaba a la sala vestido para la batalla, "¿No te has enterado, tío? la guerra ha terminado."
"Eres tú el que no está enterado. La elección ha reemplazado a la guerra. Nadie me informó de que había que cambiarse de vestimenta."
"¿Te vas a Desembarco del Rey hoy? Tengo todas las firmas que necesitas." Jaime le entregó una colección de pergaminos. Fue idea de Kevan Lannister de sólo tener la cantidad mínima de Lords, y de los más leales a Roca Casterly para mantener la influencia Lannister alta en la Asamblea. Jaime todavía dudaba de que pudieran controlar el Occidente. Las lluvias de Castamere simplemente no tienen el mismo efecto con Lord Tywin muerto, y los Baratheon y los Starks compartiendo la capital. Por lo menos si Lord Tywin hubiese muerto después de ganar la guerra...

Ser Kevan cerró la puerta de la sala, "Hay una conspiración en marcha."
"Siempre la hay." Jaime estaba muy familiarizado con las conspiraciones a este punto. Él una vez fue la mano derecha de Cersei.
"Este no es el momento para bromas ingeniosas", eso fue una de las últimas cosas que mi padre también me dijo: "Lord Wendell Serrett se ha casado con Lady Alysanne Lefford."

"Así que el Colmillo Dorado se ha aliado con el Refugio de Plata. ¿Y qué?"
"Se dice que han contratado una cantidad importante de mercenarios ahora que los Stark y los Baratheon no los necesitan. Y si los espías están en lo cierto, la Compañía Dorada ha roto su contrato con Myr. Caballeros errantes seguirán a sus banderas cuando escuchen que Roca Casterly está lista para ser tomada".
"¿La Compañía Dorada? ¿Así que algunos mercenarios han roto un contrato? Se juntan en las Ciudades Libres, quebrar contratos es prácticamente partir el pan para hombres así."

"La Compañía Dorada nunca ha roto un contrato. Sus palabras son Nuestra palabra es tan buena como el oro. Si puedes arreglártelas para encontrarlos, ofrécele algo de nuestras propias monedas para superar la oferta de la Alianza de Oro y Plata. Tal vez se puedan atacarlos y saquearlos desde adentro".
"¿Así que te irás en medio de la guerra?"
"Te dejo con la regencia y tres mil de mis propias espadas. Caballeros errantes, espadas juramentadas, y nuestros propios hombres. Sólo estoy tomando un pequeño destacamento para llevar a nuestros señores más leales a Desembarco del Rey."

"¿De verdad crees que puedes coronar a Myrcella? Incluso si te las arreglas para conseguir apoyo, dudo que se haga a tiempo para detener la guerra."
"No lo sé. Lo intentaremos. De lo contrario, vamos a ver quién ofrece a Occidente la mejor de las ofertas. Se dice que Robb Stark promete dejar que cada reino lleve sus propias leyes y gobiernos. Eso podría servir a nuestras necesidades."

Irónico, "Se dice que Renly está ganando. Tal vez si votamos por el Rey en Altojardín, podría sernos de utilidad, que haga marchar a todas esas rosas hacia aquí, y salvarnos nuestros traseros dorados."
"Sin duda, veremos" Ser Kevan se dirigió hacia la puerta, "No necesito decirte qué hacer, Ser Jaime. Has estado en guerra, entiendes las necesidades del campo de batalla. La Roca es tuya. No la dejes caer". Y diciendo eso, cabalgó por el Camino Dorado hacia la capital.

Ser Jaime pensó que pasaría. La Roca sería asediada. Eso estaba claro. Los ejércitos de los Lannister para defenderla fueron enterrados en las Tierras de los Ríos, y otros no querían volver al servicio de una causa perdida. Y otros hombres echaron su suerte con la Alianza de Oro y Plata.
Jaime se preguntó si ese era su nombre oficial, o si era simplemente como Ser Kevan los llamó. Si es lo primero, era sin duda el tipo de nombre que infundiría miedo en el corazón de cualquier Lannister.

Ser Kevan estaba equivocado. Jaime sabía realmente poco acerca de lo que debía hacer. Luchar una guerra no era lo mismo que luchar una batalla, y luchar una batalla no era lo mismo que la luchar contra un hombre. Esa era la parte que Jaime entendía, pero ni siquiera podía hacerlo más.

Salió de la habitación y deambuló por la Roca. Siervos y sirvientes se dedicaban a sus deberes en el castillo, Jaime no podía sino imaginar que sus cabezas serían colocadas en picas a medida que los hombres de Lord Serrett las cortaban. Imaginaba los adornos de oro llevados hacia Myr y Lys. Los retratos de su padre, de su abuelo, y de Lann el Astuto siendo llevardos al Colmillo Dorado y El Refugio de Plata donde se convertirían en la pieza central de alguna conversación en los próximos años. "Ese es Lord Jaime Lannister," diría un chico Serrett a los visitantes "pensaba que podía luchar contra mi padre después de perder las manos, sólo era un tonto."

No.

Jaime encontró la biblioteca y cerró la puerta. Sacó La Conquista de Dorne de Daeron Targaryen y comenzó a leer. Lanza del Sol ciertamente no era Refugio de Plata y Dorne no era una corta llanura entre el Colmillo Dorado y Roca Casterly. Aún así, el Joven Dragón tenía que tener algún tipo de magia marcial que Jaime podría adivinar del libro.
El sol se puso temprano. El invierno de verdad cambiaba a todo Poniente. Oyó un golpe en la puerta de la biblioteca anunciando que la cena de Jaime estaba lista. Joy Colina se le unió para la cena y vio lo que Jaime estaba leyendo, "Conquista de Dorne. ¿Haciendo un poco de lectura, Ser Jaime?"
"Por supuesto, dulzura." Había otros en la mesa. Los hombres que le afilaban sus espadas, las mujeres que tenían miedo y chismoseaban, y los sirvientes que podrían abandonar su empleo, "Es sólo un libro muy interesante."

La única arma que tenemos en este momento es la ilusión de la ignorancia. Cuanto más tiempo Serrett y Lefford piensan que somos ignorantes, más temerarios podremos ser.

Mañana Jaime ordenaría construir defensas, llamar solamente a los banderizos más fieles, preparar el aceite hirviendo, ¿o debería tratar de usar Fuego Valyrio? Mientras comía carne de res, un pastel y sopa de raíz, hizo una promesa para sí mismo y su mano perdida.

Cuando termine con usted, Lord Serrett, ya no cantarán aquella vieja canción sobre Casa Reyne. Cantarán las lluvias del Refugio de Plata.