Hola a todos (as) mis lectores (as):

Primero que nada les pido mil disculpas por mi enorme atraso, pero mi trabajo se había convertido en un gran absorbente de mi tiempo por lo que no lograba darme abasto suficiente para escribir mis historias.

He de agradecerles cada uno de sus REVIEWS, en este fin de semana para que no se me desesperen y crean que los estoy pasando por alto, es solo que no me he dedicado lo suficiente para atender todos ellos.

Sin tanta habladuría les dejo el capitulo, espero lo disfruten.

Disclaimer: Prince of The Tennis no me pertenece, mucho menos sus personajes, esta historia es solo por y para fans.

CAPITULO 12.- ¡Te declaro mi amor Sakuno Ryusaki!

En una sala de paredes beige, muebles de caoba y ventanales con vista a un majestuoso jardín se ve una silueta femenina que lleva a rastras a un chico, ya acercándonos mas percibimos que es Sakuno intentando subir a Kintaro al sofá. Con mucha dificultad logra ponerlo en el sillón de 3 plazas y comienza a curarle la herida, no sin antes haberse cerciorado de que el pelirrojo se encontrase "bien", que sólo estaba desmayado.

Pero Kintaro-kun ¿como se te ocurre hacer ese tipo de trabajos? —Le coloca una bandita adhesiva en el chipote.

— Bastaba con que sólo pusiéramos un poco de papel en el orificio y reforzarlo con cinta. — dice esto mientras sonríe levemente, se inclina un poco y mira la excreción tan tranquila del pelirrojo al estar inconsciente o mas bien dormido ya que este día ha sido muy ajetreado.

— "Tienes cierto parecido con Ryoma al dormir." —Acaricia levemente el cabello de Kintaro y éste se estremece un poco al tacto y libera una pequeña sonrisa.

— Gracias por todo Kin-kun. —La castaña se endereza y estaba a punto de retirarse a la cocina cuando siente que es sujetada de su mano por el pelirrojo, detiene su andar y voltea un poco sorprendida a donde Kintaro y este la mira fijamente cosa que provoca el sonrojo en la ojirubí.

— ¿Cómo te sientes? —Logra articular sin tartamudear.

Bien…—Aparta su vista a alguna otra parte. —"¿Qué estoy haciendo?, ¿Por qué no puedo soltarla?" — ¿Puedes quedarte conmigo un poco más por favor? —Aún sin soltar la delgada mano de la ojirubí y redirigiendo sus orbes dorados a los rojizos de la castaña.

Claro —Observa que su mano aun esta aprisionada con la de Kintaro. — Sólo que primero debo de sacar del horno las piezas de pollo. —Sonríe divertidamente y ve que el pelirrojo no la suelta. — etto… Kin-kun. —

¿Si? — La sigue mirando como si quisiera aprender cada facción de su rostro.

Necesito mi otra mano para sacarlas jeje. —Le señala al punto especificado.

¿Eh? —Mira su mano y luego la mano de la castaña y la suelta con rapidez y se sonroja un poco. — Perdóname, no me había dado cuenta. —Se sienta de poco a poco.

No te preocupes, no pasa nada. —Se encamina a la cocina más detiene su andar de repente. — Volveré enseguida. —Sonríe y se vuelve a su destino dejando a un Kintaro embobado en su andar.

"¿Pero en que estoy pensando?, Se supone que no debo de hacer estas cosas, ella es la novia de Koshimae y Koshimae es mi amigo." —Suspira. — "No puedo traicionarles, eso jamás." — Se pone de pie y busca a la castaña con la vista y sin darse cuenta ya estaba recargado en el marco de la puerta observando cada movimiento de la ojirubí, que al parecer esta muy entretenida con las piezas de pollo como para notar a su admirador. —"Demonios se ve tan linda con ese delantal y esa ropa, ¿Cómo diablos se supone que debo de contenerme a abrazarla?, de hecho ¿Cómo he logrado no abrazarla y acariciarla en todo este tiempo?". —

Kin-kun ¿te sucede algo? Estas muy rojo. —Tan encerrado estaba en sus pensamientos que ni siquiera notó que Sakuno ya estaba frente a él con una de sus manos en su frente y la otra en la de ella.

— También tienes un poco elevada la temperatura, será mejor que te recuestes, en un momento te llevo unas toallas húmedas. —Se da la vuelta para ir al fregadero y humedecer una de las toallas para manos que hay por allí, pero un par de brazos le rodean su cintura y el rostro de Kintaro se recarga en el cuello de la castaña.

No necesito nada… nada más que a ti. —Sakuno tenía los ojos mas abiertos que nunca esto es algo que no se esperaba.

— Siempre… siempre he querido abrazarte y tenerte a mi lado, pero por alguna razón me reprimía, pero ya no lo soporto. —Voltea a Sakuno con un movimiento ágil y quedan frente a frente.

— Te amo Sakuno Ryusaky, Te amo y siempre lo haré. —La abraza con fuerza.

Kin… Kintaro-kun, lo lamento pero no… no puedo corresponderte. —los brazos de la castaña se apoyan en el pecho bien torneado del pelirrojo para separarse. — Yo amo a Ryoma y sólo a él.

Lo sé. —Agacha la mirada y suelta de poco a poco a Ryusaky.

— No te estoy pidiendo que lo dejes, porque sé que eso es imposible. —Su cerquillo cubre su mirada.

— Sólo quería que supieses mis verdaderos sentimientos, eso es todo. —Se da la media vuelta en dirección a la salida.

— Pero si Koshimae hace algo que te lastime no dudes en llamarme. —Coge su chaqueta y le sonríe a la ojirubí.

— Que yo vendré a salvarte y a llevarte conmigo sin titubear. —Se acerca a la castaña que ríe tras el comentario del pelirrojo y le deposita un tierno beso en la mejilla derecha.

— Hasta pronto Sakuno, que seas muy feliz con Koshimae. le era realmente duro continuar viendo el enorme cariño que le tenia la bella Sakuno a su amigo y rival.

¿Te vas? —Coloca su mano en la mejilla que fue besada. — ¿No quieres quedarte a cenar? —Por alguna razón no quería que se fuese ya que gracias a él aún estaba con vida para seguir al lado de su amado.

No, la verdad es que tengo que regresar a Okinawa esta noche por asuntos de familia, despídeme de Koshimae y de Take-sempai, por favor. —Hace una reverencia y hecha un último vistazo al rostro de la castaña.

Lo haré. —Se acomoda un mechón de cabello y lo mira directamente a los ojos. — Kin-kun, gracias por todo. —Se inclina un poco como señal de agradecimiento.

No hay de que. —Kintaro se va con una sonrisa, más al haberse alejado lo suficiente de la casa su rostro se torna triste y con su flequillo cubriendo su mirada se ven unas gotas de líquido transparente y brillante recorrer las mejillas levemente sonrosadas del pelirrojo.

— Te lo juro Sakuno que si Echizen te vuelve a hacer llorar te llevaré conmigo. —Dicho esto siguió andando y se perdió en la oscuridad de las calles de ese enorme y tranquilo lugar.

-. —0-. —

Mientras tanto a unas calles de la residencia Ryusaki se ve correr a toda prisa a un chico de ojos ámbar dejando atrás a un chico de ojos violáceos que a duras penas logra alcanzar el paso del primero.

Oye E…—Respiración muy agitada. — Echizen… espera que no se te va a mover la casa. —Se detiene y toma aire recargando las manos en sus rodillas temblorosas. — Hemos corrido desde las canchas… ¿que acaso no te cansas? —Vuelve a correr tras el ambarino y van hombro con hombro.

Lo sé, pero…—Tragando saliva. — Dejaste a Sakuno con Kintaro ¿Recuerdas? —Acelerando el paso. — Hay que apresurarnos, además ya es bastante tarde…—Doblando a toda prisa una esquina. — Y seguro quiere irse a casa… "eso espero, si no". —Dejando completamente atrás al ojivioleta divisa la casa donde se haya lo ojicarmín sentada en las escalerillas del pórtico con la mirada perdida en el cielo y a un costado el uniforme masculino del SEIGAKU. — ¡SAKUNO! —Se abalanza sobre la castaña y la abraza como si no la hubiese visto en siglos. —Lo siento, lo siento… de veras lo siento. —Aprisiona a Sakuno en su pecho y el se pierde en la cabellera castaña rojiza de la chica. — Perdona si fui injusto contigo pero…—El ambarino fue callado con un beso casto y este solo abrió los ojos como platos al escuchar la frase que salió de la ojirubí.

Mada mada dane, Ryoma. —Una sonrisa surca el rostro de Sakuno y coloco sus brazos en alrededor del cuello del peliverde.

—Vamos adentro que ya esta refrescando demasiado. —Vuelve a besar al ambarino tiernamente y se levanta dejándolo totalmente perdido en sus emociones y pensamientos.

"Ahora sé la razón por la que estoy locamente enamorado de ti Sakuno." —Ve como aquella delgada chica le ofrece su mano para que se levantase, una bella sonrisa en esos labios sonrosados por el frío y un leve rubor carmín en las mejillas pálidas cual porcelana fina pero había algo que no cuadraba muy bien con toda esa imagen angelical, aquello era que sus ojos estaban rojos debido a la cantidad de lagrimas que debió haber derramado por su culpa.

— Debo ser el patán más grande del mundo por hacerte llorar de esa manera. —Agacha la mirada pues no es capaz de enfrentar a Sakuno.

Pues de cierta forma es cierto te comportaste como un patán por que me abandonaste en la plaza comercial...—Suspira pesadamente.

— Por un partido de tenis, sin embargo…—El ambarino regresa su mirar a los ojos de la castaña.

— Te amo demasiado, acepto y aceptaré todo lo que ha de venir. —Se pone en cuclillas frente al peliverde que aún la mira atónito.

— Ya sé que el tenis aún es una prioridad en tu vida y aunque no me agrada la idea de ser segunda, tendré paciencia y me esforzaré para convertirme en lo más importante en tu vida, así que dame la oportunidad de luchar un poco por ti. —Todo esto lo dijo viéndolo directamente a los ojos y mostrándole una sinceridad absoluta.

El que debe luchar por ti soy yo, y soy yo quien debe de pedirte la oportunidad de luchar por ti, no un poco sino con todas mi fuerzas. —La abraza nuevamente provocando que cállese de manera lenta de rodillas junto a él.

— ¿Estas dispuesta a darme una oportunidad? — Su expresión era una de total determinación, aunque con un pequeño tinte de suplica disimulada con un tono rígido en su voz.

Claro, lo haré las veces que sean necesarias. —Coloca su rostro en el pecho del ambarino, inhalando el aroma que éste expelía.

La pareja no se percato de que Momo estaba presenciando todo de manera cautelosa detrás de los arbustos de la casa situada al frente de la de la castaña.

Par de tontos, si son tal para cual, ahora hay que ver cuanto tiempo le toma a Echizen echar todo a perder otra vez jajaja. —Debido a su risa tan fuerte la parejita se dio cuenta del espía oculto entre los arbustos.

¡Momo-sempai! —Se ponen de pie, Ryoma con las manos en los bolsillos de su short y Sakuno con los brazos cruzados tamborileando el dedo índice de su mano derecha contra el ángulo de su brazo izquierdo y ambos con las cejas levemente elevadas como símbolo de molestia.

"DEMONIOS". Ya entendí, ya me voy. —Sale de su escondite rascándose la cabeza y con una sonrisa de pena.

— Pero antes ¿qué acaso mañana no tienen clases par de tortolitos? —Optando la pose de padre regañando a sus hijos por no irse a la cama pronto.

Si, pero al menos nosotros no debemos presentar exámenes a primera hora, como cierto sempai que es novio de Ann-chan. —Sakuno se defiende con una sonrisa maliciosa pues sabe que Ann lo ha estado esperando desde hace rato en una cafetería en el centro, sólo que éste se desvío un poquitín de su destino por ir a ayudarle.

¡KISAMA LO HABIA OLVIDADO! "Seguro que Ann me capa por dejarla esperando en el café ya que íbamos a repasar para el examen de mañana" —Sale disparado en forma de chibi dejando atrás una estela de polvo en color café claro.

Seguro y suspende. —Dicen a coro Sakuno y Ryoma que se miran fijamente para después reventar de risa a causa de la posible desgracia de su sempai.

-. —0-. —0CONTINUARÁ-. —00-. –

Muchísimas gracias por su apoyo y tiempo. Hasta la próxima.