Ranma ½ no me pertenece escribo esto por entretenerme y entretener sin ánimos de lucro, ¡Gracias por leer!

Att: kalpana R.S

Capítulo 12

Nabiki se encontraba de pie delante a la ventana que estaba frente al comedor, observando como Akane se desplazaba por el enorme jardín conversando tranquilamente con Kasumi. Los momentos pasaron hasta que un taxi se adentro a la propiedad y se estaciono justo frente a la puerta principal de la casa.

Sus delineados ojos castaños permanecían inexpresivos al igual que sus labios teñidos de cobre mientras sus hermanas se despedían con un afectuoso abrazo antes de que la peliazul subiera al auto y este desapareciera siguiendo el mismo camino por el que había llegado.

Era extraño, todos sabían que Akane casi nunca usaba chóferes pues no los necesitaba, ¿A donde iría que prefería ir en taxi en lugar de usar su confiable motocicleta? La curiosidad asalto su mente pero rápidamente lo olvido al escuchar como su móvil sonaba indicando un mensaje.

Sin prisa lo abrió y una amplia sonrisa se dibujo en sus labios al terminar de leer lo que este decía.

-Ríe mientras puedas Akane, por que después de hoy comenzara tu calvario -murmuro satisfecha mientras volvía a guardar el aparato en el bolsillo de su pantalón.

Al fin, era día que tanto había esperado desde su reunión con Shinosuke una semana atrás. Su padre estaba por llegar de aquel misterioso viaje y ese mensaje le confirmaba que todo estaba listo para recibirlo de una manera que jamas olvidaría.

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Akane miro por la ventanilla de aquel taxi en el que se encontraba por quinta vez consecutiva, tenia casi una hora de viaje y aun no llegaba a su destino. Frunciendo el ceño volvió a leer la dirección en la que Ranma la había citado ese día y torció la boca antes de volver a recorrer con sus ojos las calles por las que pasaba, intentando buscar alguna señal que le confirmara que iba por buen camino.

Los minutos pasaron y cuando menos se lo espero el auto se detuvo frente a una calle repleta de restaurantes, puestos de frutas y tiendas de ropa. Sin duda el ambiente de Kofu, la ciudad capital de la prefecturada Yamanashi, en el centro de Japón era muy interesante pero seguía siendo desconocido para ella.

Sin perder tiempo sus bellos ojos avellana recorrieron cada rincón del escenario que tenia frente a ella intentando encontrar a Ranma, finalmente lo vio recargado ociosamente en una de las paredes cercanas a un callejón mientras jugaba con su navaja, abriéndola y cerrándola hábilmente con una velocidad increíble.

Akane rápidamente bajo el vidrio del automóvil y soltó un fuerte silbido que logro llamar la atención del azabache, quien al verla se detuvo de inmediato. Sonriendo traviesa la joven salio corriendo del auto y fue a su encuentro, siendo recibida por un cálido abrazo del joven.

Inmediatamente sus labios se unieron en un exigente beso que llamo la atención de mas de una persona a su alrededor.

-Media hora tarde, ya te hacia perdida en China -comento Ranma riendo burlesco una vez que terminaron con el contacto.

-¿Entonces ese era tu plan? ¿Perderme? -pregunto la joven fingiendo estar ofendida -Tal vez debería regresar a China para darte gusto -añadió arqueando ambas cejas mientras entrecerraba sus ojos provocativa, sonriendo con picardia.

-Si te vas te sigo ¿Me oíste? No dejare que te alejes de mi nunca -respondió acariciando su rostro antes de darle un rápido beso en la mejilla.

-¿Es una amenaza? -inquirió riendo divertida.

-Si quieres llamarlo así -se encogió de hombros sonriendo torcidamente.

El mágico ambiente de ambos se vio interrumpido por el sonido de un claxon sonando en la acera, sin poder evitarlo la pareja comenzó a reír sabiendo que se trataba del chófer que la había llevado, seguramente molesto de no haber recibido su paga.

Akane intento sacar de su bolsa el dinero pero Ranma la detuvo.

-Yo pago -dijo antes de caminar al taxi sacando su cartera del pantalón -Tome buen hombre -añadió entregándole varios billetes al chófer que impresionado apenas y podía sostenerlos -Se merece esto y mucho mas por haberme traído a esta señorita, se lo agradezco -continuo haciendo una reverencia feliz antes de regresar corriendo con Akane, la cual ya se encontraba recargada en la misma pared donde momentos antes estaba el.

-Eres todo un caballero Saotome -advirtió Akane mordiendo su labio inferior divertida.

-No siempre, y lo sabes -respondió mirándola intensamente al mismo tiempo que se inclinaba sobre ella, dejándola acorralada entre sus brazos.

Akane soltó una risa ante su comentario y se acerco a su rostro como si intentara besarlo, Ranma fascinado con la idea cerro los ojos esperando el contacto pero este no llego y confundido levanto sus parpados encontrando el lugar donde antes estaba la peliazul vació.

Rápidamente busco a la chica con la mirada, encontrándola a unos cuantos metros de el, asomada desde uno de los tantos callejones que se encontraban adelante. Sin dudarlo comenzó a caminar hacia ella pero la chica al ver eso dio media vuelta para adentrarse en el estrecho lugar y comenzar a correr mientras reía.

El azabache la imito, logrando alcanzarla rápidamente.

-Ya deberías saber que no puedes huir de mi -comento sujetándola de los brazos para después volver a dejarla entre su cuerpo y la fría pared.

Fue entonces que los salvajes labios de el se posaron sobre los de ella que no pudo hacer mas que corresponderle, dejándose llevar por todo ese deseo que sentía cada vez que la besaba.

-Y tu ya deberías saber... que eso es lo que menos deseo -se burlo Akane en medio del beso mientras Ranma tomaba aire para respirar.

El ruido de los autos y las personas se escuchaba muy a lo lejos, como un eco perdido en el tiempo y desapareciendo cada vez mas. Los labios de la pareja luchaban mas entre si perdiendo la voluntad de poder alejarse, experimentando el dulce sabor del contrario.

Era como probar la manzana prohibida que los estaba llevando a su perdición pero sinceramente eso no les importaba.

Por que Ranma jamas cambiaría nada de Akane, ni Akane de Ranma.

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El timbre del teléfono sonó estrepitosamente dentro de la casa de los Tendo y una empleada de servicio camino apresuradamente hasta el para contestar.

Al mismo tiempo, dentro de otra de las habitaciones se encontraba Soun terminando de vestirse después de darse un baño. Tenia escasos treinta minutos de haber llegado y lo único que deseaba ahora era tomar una siesta para olvidarse de todo.

Para ser sincero, Soun no sabia exactamente que conseguía de todo eso, era claro que estaba dañándose a el mismo teniendo a Naoko encerrada y visitándola pero aun así no tenia intenciones de liberarla, mucho menos de matarla.

Pero si sabia una cosa: El odiaba a Naoko, la odiaba por haberlo traicionado, la odiaba por no haberlo amado pero sobre todo, la odiaba por aun ejercer algunos sentimientos sobre el.

Unos delicados toquidos en la puerta interrumpieron sus amargos pensamientos.

-¿Quien?

-Señor Soun, tiene una llamada -respondió la mujer sin atreverse a abrir, ya que el patriarca no le había permitido entrar.

-¿Quien es? -pregunto con fastidio.

-No quiso dar su nombre, pero dijo que tenia algo muy importante que decirle.

-¿Sobre que?

-Bueno, sobre... -la mujer de avanzada edad callo durante unos momentos dudando en terminar su frase, sabiendo que no seria nada agradable la reacción de hombre cuando escuchara lo que seguía. Dándose ánimos soltó un profundo suspiro y continuo: -Sobre su familia y sus vecinos.

Al escuchar aquello las frías facciones del hombre se endurecieron mientras sentía un desagradable golpe en su pecho, recordando al instante aquel terrible día en el que toda su alegría se desmorono gracias a la traición de su esposa y Genma.

Sin darse cuenta en que momento camino hasta la puerta y tomando el picaporte la abrió, encontrándose con el rostro asustado de la mujer, misma que permanecía mirando el suelo fijamente con el teléfono inalambico en una de sus manos mientras tapaba la bocina con la otra.

Sin decir nada extendió la mano hacia ella, que entendiendo la taciturna orden le entrego el teléfono y se retiro después de hacer una reverencia. Agradeciendo internamente que el carácter de su jefe no explotara contra su persona ya que todos los trabajadores sabían que uno de los temas prohibidos de esa casa era cualquier mención a sus vecinos, no sabían por que pero obedecían aquella orden sin chistar.

-¿Diga?

-Buenas tardes Señor Tendo, ¿Como se encuentra el día de hoy?

-¿Quien habla y que quiere?

-Mi nombre no es importante, pero lo que tengo para usted si.

-¿Y que es?

-Una información muy valiosa. ¿Cuando podemos vernos para entregársela en persona?

Soun sintió nuevamente un golpe un su pecho ante la escena tan familiar. Inconscientemente sus puños se apretaron con fuerza.

-Estoy muy ocupado como para perder mi tiempo -respondió tratando de ocultar su negativo estado de animo. Una risa irónica se escucho al otro lado de la linea.

-Créame cuando le digo que no va a perder su tiempo, así que preste mucha atención... -Soun escuchaba como el desconocido le daba una dirección y después colgaba, dejándolo completamente petrificado. Sintiéndose torpe, apretó también el botón para terminar con la llamada y miro el reloj que colgaba de su pared.

No tenia mucho tiempo para llegar a la cita.

Al mismo tiempo Nabiki desde su habitación recibía un mensaje que borraba al instante, mismo que decía orgullosamente una sola palabra pero que demarcaba millones de cosas: "Comenzamos..."

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-Repasemos esto una vez mas... -decía Akane nerviosa, moviendo briosamente con una pequeña cachara su café. Ranma asintió sin dejar de comer los pastelillos de su plato -Mañana iras a ver a mi padre entre las seis y siete de la noche, yo me encargare de que se encuentre a esa hora pero recuerda que si te preguntan algo en la puerta no dirás que...

-Si, si, no diré mi nombre -la interrumpió riendo. Ella lo miro molesta -Tranquila, tengo muy claro el plan... Todo saldrá bien -añadió poniendo una de sus manos sobre la de ella, deteniendo el agresivo movimiento que ejercía sobre su bebida.

Akane miro al joven que le sonreía encantadoramente, sintiéndose un poco mas tranquila lo imito, el tenia razón ¿Por que tanto miedo? Habían planeado esa platica durante una semana entera, buscando los argumentos que usarían con sus padres para terminar con esa distancia que se había formado tantos años atrás, pero... ¿Y si no servia nada de lo que dijeran? ¿Y si las cosas salían mal?... Realmente deseaba que todo saliera bien.

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Soun estaciono su auto frente al parque donde lo habían citado y comenzó a caminar sin prisa hasta la fuente que se encontraba en el centro del lugar, buscando el árbol de cerezos mas grande de la zona, el cual debía poseer una banca de madera color blanca bajo su sombra.

Sus ojos oxidiana lograron distinguir finalmente en la lejanía el lugar de la reunión, el imponente árbol aun se encontraba decorando con una apariencia de nubes rosadas y bajo este, se encontraba la mencionada banca.

Soun camino y tomo asiento en ella, mirando su reloj con impaciencia.

-Me alegra ver que viniera -se escucho una voz cerca de el, que rápidamente levanto la vista para ver al extraño joven que ahora tomaba asiento a su lado -Soy la persona que le hablo por teléfono.

Su cuerpo era tan delgado que no dudaba que pudiera tratarse de una enfermedad, su pálido rostro anguloso, casi huesudo era decorado por unas enormes ojeras alrededor de un par de grandes ojos color negro. Toda su ropa y la mochila que cargaba, al igual que la gorra tejida que cubría celosamente su cabello eran de color azul obscuro, era extraño, se encontraba demasiado abrigado para un día tan soleado como ese.

-Bien, entonces hablemos claro. ¿Que es lo que tiene para mi?

El joven formo una amplia sonrisa que se veía bastante macabra, casi psicópata, mientras lentamente sacaba de su mochila un sobre tamaño oficio de bolsa con rondana e hilo en color paja.

-Esto que le voy a entregar vale muchos yens, es un informe detallado de una de sus hijas que no le va a gustar nada -explico agitando el objeto frente a el.

Soun iba a tomarlo pero el joven rápidamente lo aparto de su alcance, para después extenderle un papel doblado en cuatro.

-Quiero un cheque con esta cantidad a este nombre.

El hombre mayor miro al joven con molestia pero de igual forma saco su chequera y comenzó a llenar los espacios con el contenido de la hoja, sin molestarse el negociar el alto precio que descaradamente tenia escrito. Cuando termino le entrego el cheque y el desconocido, completamente feliz le dio el sobre antes de levantarse.

-Fue un placer negociar con usted señor, adiós -dijo haciendo una reverencia antes de dar media vuelta para irse.

-Un momento -exclamo Soun deteniéndolo, aun si abrir el sobre -Le advierto que si la información no me satisface usted no va a cobrar ese dinero.

Otra molesta risa salio del chico irritando a Tendo tanto como la primera vez, solo que en esta ocasión no era a través de una linea telefónica y tenia que controlar sus impulsos de callarlo a golpes. No toleraba sentir que alguien se burlara de su persona.

-En cuanto lea el contenido quedara muy satisfecho -respondió finalmente, comenzando a caminar hasta perderse en la lejanía y el tumulto de personas que se encontraban paseando cerca de ahí.

Soun miro el sobre, dudando en abrirlo. Algo dentro de si le gritaba que no lo hiciera, que podía ser tan desastroso como la ultima y única vez que había hecho aquello... Con Naoko y Genma, pero otra parte de si lo tranquilizaba diciéndole que eran solo tonterías.

Decidido a terminar con esa ridiculez y sus tormentos mentales quito el hilo de la rondana y saco las hojas que guardaba en su interior. Entre ellas había unas fotografías que cayeron al suelo, esparciéndose alrededor de sus pies, al recogerlas vio en ellas a la menos de sus hijas, Akane en compañía de un joven.

Sin saber todavía de quien se trataba aquel muchacho arqueo una de sus cejas confundido, ¿Eso era tan importante? ¿Conocer al joven que seguramente era el novio de Akane? ¿Que tenia eso que ver con lo Saotome?... Y fue entonces que su cerebro lo entendió.

Otro golpe atravesó su pecho, esta vez acompañado de un inusual dolor en el estomago. ¿Acaso ese joven era... alguno de los hijos de Genma? No, era imposible... no podía creerlo, tenia que ser un desvarió de su imaginación corriendo demasiado rápido.

Con manos temblorosas comenzó a leer las hojas, rogando estar equivocado, pero para su desgracia no fue así, ese chico que posaba siempre tan cerca de su hija era el hijo menor de Genma... Sus sospechas habían sido reales, Akane estaba saliendo con el hijo de su enemigo.

Quería tranquilizarse, realmente lo estaba intentando pero el odio que sentía era mas fuerte. ¿Molesto? ¡No, eso era poco! Se sentía traicionado y humillado, pero las cosas no se quedarían así.

Nadie se burlaba de Soun Tendo, Naoko no lo había hecho y Akane no seria la excepción.

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El día paso como siempre demasiado rápido para Ranma y Akane, ambos se habían despedido con un ultimo aliento de animo para resistir la prueba que se les vendría el día siguiente. Esa noche, como en muy pocas ocasiones Ranma no podría ir a verla y ella estaría ocupada toda la mañana siguiente, por lo cual la próxima vez que estuvieran juntos seria frente a Soun.

"Nuestros corazones laten juntos Akane"

"Y así se detendrán, juntos" Habia respondido ella, como siempre que el decía aquello, convenciéndose de que todo saldría bien. Luego ambos se habían marchado a sus respectivas tierras.

Cuando Akane entro a su casa, lucia una radiante sonrisa en los labios, intento subir las escaleras mientras repasaba sus planes con Ranma pero se escucho una voz a sus espaldas deteniéndola. Al girarse, se encontró con el rostro de su padre mirándola gelidamente.

-Ah, buenas noches papa ¿Necesitas algo? -pregunto extrañada, teniendo un mal presentimiento.

-Ven conmigo -respondió cortante caminando hasta la biblioteca. Ella lo siguió incomoda de su actitud, pero sobre todo de tener que entrar a aquel lugar tan difícil para ella, lleno de malos recuerdos.

Soun abrió la puerta y la dejo entrar para después ingresar el y cerrar tras de si con demasiada fuerza. Akane tomo asiento en uno de los sillones color negro mirándolo sorprendida. ¿Y ahora que le ocurría?

-Papa ¿Estas bien?

Sin decir nada, el hombre tomo de una mesita el sobre de bolsa y saco las fotografías, luego se las aventó al rostro bruscamente. Akane reacciono solo para desviar la mirada mientras cerraba los ojos, protegiéndolos por inercia, luego lo miro completamente estupefacta.

Su padre la miraba con infinito odio, jamas había visto tanto rencor en su mirada. Rápidamente sus ojos avellana buscaron las fotografías esperando entender el por que de su actitud, sin embargo no estaba lista para lo que vería.

De inmediato la joven palideció, sintiendo como su cuerpo se paralizaba, un terrible calor comenzó a bajarle hasta los pies y de pronto le era mas difícil respirar. Ahora lo entendía todo.

-Déjame explicártelo -pidió controlando milagrosamente su voz, consiguiendo que no saliera temblorosa -Precisamente mañana pensábamos hablar contigo, Ranma y yo nos amamos, queremos casarnos y...

-¿Estas loca? ¡Nunca lo voy a permitir! -la interrumpió gritando furioso, rojo por la cólera.

-Papa...

-¿Por que precisamente con el hijo de mi enemigo? ¡Me desobedeciste!

-¡Escúchame papa! -exclamo levantándose del asiento desesperada.

-¡No tu escúchame, te voy a dar una oportunidad Akane! Déjalo y olvidemos este incidente.

Un fúnebre silencio inundo la habitación mientras padre e hija se retaban con la mirada.

-No papa, no lo haré -respondió la peliazul con entera seguridad, furioso su padre se acerco a ella rápidamente e intento darle una bofetada, sin embargo la chica logro sostenerle la mano hábilmente -¡No te voy a permitir que me golpees!

-¡Estuviste engañándome!

-¡Lo se, se que hice mal en ocultártelo pero no me arrepiento! ¡Amo a Ranma y me voy a casar con el, por favor entiéndelo!

-¡Si me desobedeces no tendrás nada de mi! ¡Ni mi dinero, ni mi apellido, nada!

-¡Perfecto, a mi no me interesa nada de eso!

-¡Entonces lárgate de mi casa y no quiero volver a saber de ti nunca! -grito el hombre tan fuerte que juraría haber sentido como se desgarraban sus cuerdas bucales. La chica lo miro con dolor, francamente le dolía saber que la sacaría de su vida de nuevo por no aceptar su relación con Ranma, de igual forma asintió mirándolo orgullosa con ojos cristalinos.

-Pues me voy -dicho esto salio de la biblioteca y subió hasta su habitación para empacar algunas de sus cosas que consideraba importantes, luego iría a despedirse de Kasumi y se marcharía.

Una vez que abrió la puerta noto que su recamara ya se encontraba casi en penumbras, confundida recordó no haber cerrado su balcón ni mucho menos haber dejado sueltas las cortinas así que encendió la luz y cerro tras de si para después encaminarse al balcón.

Sus dedos deslizaron la fina tela descubriendo que no solo estaba cerrado, si no que también tenia varias nuevas cerraduras y candados prohibiéndole abrir. La sorpresa le duro poco al escuchar como la puerta de su habitación también era cerrada con llave, horrorizada corrió a esta intentando abrir inútilmente.

-Tu no te vas a casar con el Akane, de eso me encargo yo -se escucho la voz de su padre al otro lado de la puerta que ignorando los gritos de su hija y los fuertes golpes de esta en la puerta comenzó a caminar hasta las escaleras, bajando apresurada mente para poder llegar lo antes posible a la biblioteca y poder expulsar libremente todo su aborrecimiento ante lo que estaba pasando.

Estaba a punto de llegar cuando de la nada sintió como alguien tocaba su hombro, la acción lo hizo mirar al responsable con todo el odio que poseía dentro de si.

-¿Que paso papa? -pregunto Nabiki cautelosa mente al ver su pésimo carácter.

-Nada -respondió tajante, intentando irse.

-Por favor -la chica lo detuvo del brazo -Confía en mi, ¿Por que estas así?

Soun la miro fijamente durante unos segundos, dudando en contarle lo ocurrido, aun que por otro lado le parecia extraño que la chica no se hubiese enterado antes.

-Nabiki ¿Tu sabias que Akane estaba saliendo con un Saotome?

-¿Que dices? -Los ojos de ella se abrieron desmesuradamente ante la pregunta, fingiendo sorpresa -¡Eso no puede ser verdad, no lo creo de Akane!

-¡Pues lo es! Akane tiene una relación con el menor de los hermanos Saotome.

-No papa, tiene que haber un error -se apresuro a decir con voz preocupada -Lo mas probable es que el la haya seducido para vengarse de ti. Deberías ponerlo en su lugar, a el y a su padre.

El hombre bajo la mirada al suelo considerando aquella opción. Viniendo de uno de los hijos de Genma cualquier cosa era probable, solo había que pensar en el acto mas bajo y seguramente lo terminarían haciendo. Nabiki tenia razón, seguramente el infeliz de Ranma estaba utilizando a su hija.

Sin poder controlar su furia el hombre comenzó a caminar hacia la salida sin decir palabra alguna para después subir a su auto y perderse en el camino, conduciendo a toda velocidad.

Nabiki lo observo marcharse sin intervenir y una vez que ya no se encontraba sonrio recargada en el marco de la puerta mientras agitaba su mano mirando en la dirección por la que había desaparecido.

-Adiós papito, que todo salga bien -decía con vocesita burlesca -Soy una genio -se dijo a si misma, orgullosa de que todo estuviera saliendo perfecto. Ahora era su turno.

Con esa idea comenzó a caminar contoneándose hasta llegar a la habitación de Kasumi. Una vez frente a su puerta saco del bolsillo trasero de su pantalón una copia de la llave perteneciente a la habitacion de Akane.

-¡Kasumi! ¡Hermana abre, por favor! -comenzó a gritar mientras tocaba con prisa.

-¿Que pasa Nabiki? -pregunto Kasumi, abriendo asustada.

-¡Papa discutió con Akane y la encerró!

-¡¿Que?! ¿Por que?

-No se, pero papa se acaba de ir furioso.

Kasumi se cubrió la boca con ambas manos temiéndose lo peor.

- ¡Tenemos que sacar a Akane de ahí!

-Lo se -asintió -Por eso ya traje las llaves -añadió mostrándoselas. Kasumi se las arrebato y comenzó a correr hasta llegar a la puerta de Akane, misma que continuaba siendo golpeada con fuerza por la peliazul.

Rápidamente inserto la llave y comienzo a abrirle. La menor de las tres hermanas por su parte al escuchar aquello dejo de dar patadas y golpes para detenerse a esperar.

-¿Akane que paso? ¿Por que peleaste con papa? -pregunto Kasumi angustiada en cuanto la vio.

-¡Papa lo sabe todo Kasumi, sabe de Ranma! -respondió la menor desesperada.

-¿Pero como? ¡No puede ser! -exclamo escandalizada.

-¿Me pueden explicar que ocurre? -intervino Nabiki, que ante todo esto simplemente las escuchaba fingiendo confusión. Ambas la miraron sin responder -Digo, por que nuestro padre salio diciendo que mataría a "no se quien", tomo su auto y se fue como alma que lleva el diablo.

Akane completamente pálida por el susto comenzó a correr hasta la salida siendo seguida por Kasumi y Nabiki.

-¿Me van a decir que pasa o no? -insistió la mayor de las tres, pero nuevamente ninguna contesto -¡Exijo por lo menos saber a donde vamos!

-A detener a papa -respondió Akane una vez en el exterior, corriendo hacia donde se encontraban todos los autos y su motocicleta.

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El auto de Soun Tendo llego hasta la entrada de la hacienda Saotome, un empleado le abrio la puerta sin por lo menos molestarse en preguntarle su nombre, haciéndole mas fácil de lo que imaginaba la tarea de entrar.

Condujo velozmente hasta lo alto de una pequeña colina, donde después de tantos años pudo volver a ver el hogar de Genma y sus hijos. Para cualquiera todavía se encontraba considerablemente lejos, pero para el estaba demasiado cerca.

La preciosa propiedad construida con adobe blanco y de tejas rojas, que en esos momentos reflejaba el brillo de la luna mezclada con los últimos rayos de sol tenía una vista espectacular, lucia exactamente a como la recordaba, cuando el y su esposa en compañía de sus hijas iban a convivir los fines de semana.

Cuando Genma Saotome se burlo de su amistad de tantos años y su apoyo incondicional. Y ahora, ver el mismo majestuoso roble con musgo grisáceo colgando de sus ramas frente a la fachada delantera le provocaba nauseas. Todo aquel lugar le daba asco.

Sin mas condujo hasta quedar frente a la casa y bajo del coche azotando la puerta. Sus pies caminaron apresuradamente hasta llegar a la entrada principal y una vez ahí, comenzó a tocar con mas fuerza de la necesaria mientras gritaba, exigiendo hablar con Ranma Saotome.

Mientras tanto, el azabache que hasta ese entonces se encontraba entrenando dejo de saltar la cuerda al escuchar el escándalo y se dirigió al lugar de donde provenía.

Cuando salio, el joven se paralizo al encontrarse con la desagradable sorpresa de que dos de sus empleados intentaban sacar a la fuerza al padre de Akane, que furioso continuaba gritando.

-¡Alto, deténganse! -intervino el joven, logrando que ambos trabajadores lo miraran confusos -Suéltenlo, por favor.

Sin mas opciones los hombres obedecieron, no muy seguros de estar haciendo lo correcto con aquella orden.

Soun por su parte, reconoció a Ranma al instante por las fotografías y sintió unas enormes ganas de lanzarse a golpearlo. Sin embargo reprimió aquel impulso que lo carcomía por dentro y una vez que lo soltaron se aproximo hasta el con una mirada que destilaba peligro.

-Disculpe el trato de mi gente, señor Soun -dijo Ranma haciendo una respetuosa reverencia.

-Levántate -ordeno con desprecio -No creo en estas demostraciones de educación tuyas, eres igual a tu padre... Una porquería -dijo ya estando a escasos dos metros del ojiazul.

-Señor, cálmese por favor...

-¿Calmarme? ¡Maldito! ¿Como quieres que me calme si te atreviste a poner tus ojos en Akane? -pregunto irónico

-Entiendo que debe estar molesto, no hice las cosas correctamente -asintió mientras hablaba tranquilamente -Pero amo a su hija, y le pido... que me conceda su mano -concluyo ante el rostro desencajado del hombre.

Soun sintió la ira correr por sus venas y miro a Ranma con resentimiento, primero ese maldito se había aprovechado de su hija, seduciéndola para llevarla en contra de su propia familia y ahora... ¡Tenia el descaro de pedirle permiso para casarse con ella!

Ranma por su parte lo miraba atento en espera de una respuesta, misma que llego unos segundos después de la peor manera, pues el hombre lo tomo de la camisa y lo azoto bruscamente contra la pared mas cercana que encontró.

-¡Ni se te ocurra volver a decir eso, jamas lo permitiría! -escupió mirándolo con desdén. Ranma no cambio su mirada, a pesar de la situación se mantenía sereno.

-¿Por que no? Deme una sola razón.

-¡Por que no soporto tener a un hijo de Genma frente a mi! ¡Mucho menos lo quiero en mi familia! Así que si sabes lo que te conviene te alejaras de Akane y de toda mi familia ¿Entendido? -la amenaza en su tono de voz no logro intimidar a Ranma, pero si impresionarlo.

-No lo entiendo señor, ¿Por que tanto odio?

-Pregúntale a tu padre -contesto Soun tratando de contenerse, no quería que el odio pudiera actuar aun mas en su contra y dijera algo de lo que después pudiera arrepentirse.

Ranma frunció el ceño confundido ante aquella respuesta.

-No, dígamelo usted ahora ¿Que fue lo que le hizo mi padre? ¿Realmente cree justo que Akane yo paguemos con nuestro amor por sus rencores? ¡Yo no le hice nada que merezca su odio!

-¡Oh si, si lo hiciste! ¡Te acercaste a mi hija bastardo! -grito volviendo a azotarlo agresivamente.

Los furiosos gritos de Soun habían conseguido que mas empleados llegaran preocupados por el escándalo, y junto con ellos Genma que al ver como su viejo enemigo tenia contra la pared a Ranma no dudo en interponerse entre ambos.

-¡Basta! ¡Aléjate de el y lárgate de mi casa Tendo! -grito mientras lo aventaba, forzándolo a retroceder.

-¡Jamas pondría un pie en este lugar si no fuera por tu maldito hijo! -respondió Soun mirándolo por encima del hombro -Es igual que tu, un desgraciado.

-¿De que demonios estas hablando? -pregunto Genma parado frente a el, apretando los puños y frunciendo el ceño poco a poco.

-Sedujo a la mejor de mis hijas.

Y mas empleados llegaron, escuchando asustados la ultima declaración del hombre mientras Genma se quedaba durante unos segundos hecho de piedra. Como pudo, reacciono de la sorpresa y fingiendo su mejor sonrisa irónica comenzó a reír.

En realidad estaba muy molesto con Ranma por haberle ocultado algo tan importante como eso, el sabia que estaba prohibido todo acercamiento con cualquier integrante de la familia Tendo, ¡Y aun así lo había desobedecido! ¡Lo había traicionado!, sin embargo, no le daría el gusto a su enemigo de verlo regañar a su hijo.

-Pues ella habrá querido, Ranma ah tenido muchas novias, así que no creas a tu hija tan especial -respondió burlesco, logrando hacer hervir la sangre de su enemigo.

-¡No, no es verdad señor Tendo! -intervino Ranma fulminando a su padre con la mirada y sintiéndose tan ofendido como Soun por aquella declaración -¡Yo estoy enamorado de Akane y quiero que sea mi esposa!

Todos los presentes comenzaron a cuchichear incrédulos ante las palabras del azabache. Genma abrió los ojos perplejo, borrando su sonrisa y volteando a ver a Ranma que lucia completamente convencido de sus palabras.

Ahora lo entendía todo: las constantes salidas, las sonrisas estúpidas mientras revisaba su móvil, la alegría que irradiaba su hijo cada día, el desinterés a otras mujeres ¡Todo!

-¡No creo en tus buenas intenciones y no quiero que te acerques a mi hija!

-¡Si es por mi apellido no me importa cambiarlo, solo quiero que me permita estar con ella! -exclamo desesperado por convencerlo. Y no mentía, por Akane estaba dispuesto a dejar todo.

Los empleados escandalizados miraron a Genma que rojo por la cólera se acerco a su hijo jalándolo bruscamente del hombro.

-¿Que estupidez acabas de decir, Ranma? -exigió saber esperando que se retractara.

-Lo que escuchaste padre, si para estar con Akane debo dejar de ser un Saotome lo haré.

Soun miraba la escena tan impresionado como Genma, pero a pesar de la fuerza de sus palabras no creía ni una pizca de lo que decía. El era hijo de un mentiroso traidor, por lo que tenia que ser igual, un mentiroso traidor.

-Te lo advierto por ultima vez Ranma Saotome, aléjate de Akane o te juro que te mato -ordeno dando media vuelta para irse.

-Pero...

-¡Cállate ya Ranma, no tienes por que humillarte con el! -lo interrumpió Genma furioso -¡Y tu Tendo, sal de mi propiedad o haré que te echen por la fuerza!

Ahora fue el turno de Soun para reír irónico.

-Tan cobarde como siempre, ¿Quieres sacarme Saotome? ¡Hazlo tu, maldito inútil!

De un segundo a otro el rostro de Soun recibió un certero golpe por parte de Genma. Sin pensarlo el hombre de largos cabellos negros respondió al ataque dándole un puñetazo en el estomago del contrario que pronto fue respondido por otro golpe, esta vez en el costado izquierdo. En menos de un minuto había comenzado una feroz lucha entre ellos, misma en la que nadie se atrevía a intervenir.

Ya no era el reclamo contra la relación de sus hijos, era el profundo y añejo odio que sentían entre ellos.

Finalmente Ranma intervino en la pelea, interponiéndose entre ambos para separarlos. No podía resistir ver como su padre tenia cada vez mas problemas para defenderse de Soun, quien lo golpeaba con saña hasta dejarlo completamente ensangrentado de la cara.

-Déjame... Ranma, yo... yo puedo con el -logro decir Genma con dificultad.

-¿Que demonios les pasa? ¡Esto no era necesario! -reclamo Ranma ignorando las palabras de su padre.

-¡Apártate! -ordeno Soun.

-¡No, no dejare que siga castigando así a mi padre!

-¡Entonces también tu tendrás tu merecido! -gruño comenzando a atacarlo.

En un principio el azabache se concentro en esquivar todos sus golpes mientras intentaba inútilmente hacerlo entrar en razón pero al ver que no conseguía ningún avance decidió recurrir a otro plan. Así que teniendo una idea, consiguió fácilmente sujetarlo de las muñecas para doblarlas tras su espalda sin lastimarlo, en una complicada llave. Nuevamente intento dialogar con el pero le imposible, el hombre estaba demasiado furioso.

Lo siguiente que ocurrió fue en cuestión de segundos, al ver la oportunidad, Genma se abalanzo sobre Soun sin importarle su propia condición, y ayudándose de un palo hecho de madera que había cerca comenzó a golpearlo mientras Ranma abría los ojos desmesuradamente, petrificado por la sorpresa.

Al mismo tiempo, una motocicleta se estaciono frente a ellos siendo imitada por un bonito auto color azul eléctrico. De ella, bajo Akane rápidamente corriendo hasta Genma para darle un certero puñetazo en el rostro, tirándolo al suelo completamente atontado por el dolor.

Ranma reaccionando finalmente, soltó a Soun que callo al suelo como un muñeco sin vida mientras del auto salia corriendo Kasumi, gritando desesperada por la condición de padre.

Dentro de la casa, por una de las ventanas Shinosuke veía la escena fumando tranquilamente un cigarrillo. Al ver llegar a las hermanas Tendo sonrio complacido.

-Excelente trabajo Nabiki, ahora me toca a mi terminar de hundir a los enamorados -murmuro para si mismo el oji celeste.

El pesado ambiente era envuelto por un fúnebre silencio que solo era roto por el desconsolado llanto de Kasumi pidiendo ayuda mientras Akane miraba horrorizada a su progenitor y Nabiki salia del auto sin ninguna prisa, caminando tranquilamente hacia ellos.

Ranma asustado trato de levantar al hombre que semi inconsciente solo propinaba débiles maldiciones en su contra, pero Kasumi lo evito aventandolo furiosa.

-¡No lo toques! ¡Ya hiciste suficiente daño, por tu culpa el esta así! -grito aun llorando histérica.

-El llego atacando, yo no quise lastimarlo -intento defenderse.

-¿No querías lastimarlo? -pregunto arrastrando las palabras con rabia -¡Tu padre lo golpeaba mientras tu lo sujetabas!

Akane cerro con fuerza sus ojos inundados, dejando caer silenciosamente un par de lagrimas. Al ver esto Ranma se acerco a ella intentando explicarle lo ocurrido, lo mataba verla sufrir así por su culpa.

-Akane...

Ella bajo la cabeza al oírlo llamándola.

-Akane háblame, por favor -rogó desesperado, la chica abrió los ojos y se agacho hasta el cuerpo de su padre para examinarlo, ignorando al azabache.

-Tenemos que llevarlo al hospital -dijo Nabiki con preocupación. Akane y Kasumi asintieron intentando cargar al hombre cada una de un lado.

Al ver que les costaba tanto Ranma intento acercarse para ayudar pero Nabiki se interpuso en su camino.

-Ni siquiera lo pienses Saotome.

-Quiero ayudar.

-No seas ridículo, pudiste ayudarlo no sujetándolo para que tu padre lo golpeara -reclamo irónica. El joven abrió la boca intentando decir algo en su defensa pero ninguna palabra salia de ella. No sabia que decir, jamas se había paralizado en una pelea, ni siquiera el entendía como había llegado a esa situación. Todo había sido solo un error de segundos que le estaba saliendo demasiado caro.

Sus ojos azul grisáceos siguieron el camino de Akane mientras caminaba lentamente hasta el auto cargando con ayuda de Kasumi a Soun, no podía permitir que Akane pensara lo mismo que sus hermana, tenia que aclarar las cosas con ella.

-Akane... -nuevamente fue ignorado -Akane no quise dañar a tu padre, el estaba golpeando al mio y tuve que intervenir, eso que viste fue un error -añadió comenzando a seguirla, desesperado por obtener al menos una mirada de ella -Akane... -insistió tocando su hombro.

-¡Suéltame Ranma! -exploto la chica cerrando los ojos con fuerza, dejando caer mas lagrimas. Ese tacto que tanto amaba en esos momentos la estaba quemando.

-¡Akane yo jamas haría algo tan vil como atacar dos contra uno! ¡Tienes que creerme!

Ella sin contestar acomodo a su padre en el asiento trasero del auto mientras Kasumi le abría la puerta y Nabiki se acomodaba rápidamente en el volante.

Una vez las dos hermanas y el hombre dentro, Akane cerro la puerta y comenzó a caminar con prisa hasta su motocicleta. Siendo seguida de cerca por Ranma.

-Akane, por favor... No dejes que este incidente nos separe.

Ella lloraba en silencio sin tener el valor de verlo a la cara, Ranma angustiado al verla subir en su transporte la tomo de la mano deteniéndola.

-Por favor, dime que me crees -rogó tomando su mentón y levantándolo para obligarla a verlo.

Los preciosos ojos de Akane se encontraban completamente humedecidos por las lagrimas mientras lo miraban con profundo dolor, lastimandolo, haciéndolo sentir miserable.

-Yo jamas dañaría a cualquiera de tu familia por que se que seria como si te dañara a ti -murmuro con la frustracion en su rostro de no poder convencerla. ¡Dios, el la amaba! ¿Como carajos habían llegado a esa situación?

-¡Akane, vamonos ya! ¿O te vas a quedar? -le grito Nabiki a su hermana quien petrificada no reaccionaba de lo que estaba sucediendo. Tener a Ranma tan cerca le dolía, no podía evitarlo... lo amaba. Lo amaba y quería creerle ¿Pero como? ¡Ella lo había visto, nadie se lo había contado!

Akane se soltó de su agarre y arranco la motocicleta alejándose del azabache en cuestión de segundos mientras Nabiki la imitaba apenas reprimiendo una sonrisa por la penosa imagen de Ranma mirando en la dirección por la que había desaparecido su hermana, con el rostro de un perro abandonado en medio de la lluvia.

-¡Maldita sea! -grito Ranma tirando de sus cabellos con desesperación una vez que las hermanas Tendo se marcharon.

¿Por que? ¿Por que había sido tan estúpido? ¿Por que diablos se había paralizado? ¡Debió haber evitado que su padre se aprovechara de la situación, como un maldito cobarde! La rabia hacia su progenitor lo invadió de inmediato, aquello había sido un acto cobarde por donde se le viera ¿Como es que había tenido el descaro de atacarlo de esa forma?... Peor, ¿Por que nadie lo había evitado? ¡Estaban rodeados de hombres fuertes y nadie se había molestado en intervenir en ningún momento! ¡Nadie lo había evitado!

Apretando sus puños con fuerza intento caminar hasta donde tenia guardada su motocicleta para seguir a Akane, sin embargo alguien lo detuvo tomándolo del hombro.

-No lo hagas, vas a empeorarlo -dijo Shinosuke mirándolo fríamente.

-No te metas Shinosuke, ya hubieron demasiados heridos hoy... No quiero uno mas.

El castaño soltó un suspiro y le dedico una mirada desaprobatoria.

-¿Como es posible que hagas el ridículo rogándole a esa mujer?

Ranma callo y desvió la mirada, intentando controlarse para no iniciar otra pelea.

-Ranma... -se escucho la voz de Genma llamando la atención de sus hijos, ambos se giraron a verlo de inmediato. El hombre se encontraba recargado en el quicio de la puerta muy mal herido - Entra a casa, tenemos que hablar de lo ocurrido.

-No padre, ya se lo que me vas a decir y no me interesa.

-¡Tienes que olvidarte de esa chica, ya viste todos los problemas que puede causarnos!

-¡El único que causo esto fuiste tu, atacando a Soun Tendo como una rata! -gruño Ranma aproximándose hasta el de forma peligrosa.

-¡Somos enemigos!

-¡Ya lo se, desde hace años! ¿Pero por que? ¡Dime por que! ¿Que fue lo que le hiciste para que te odiara tanto?

-¡Yo no le hice nada!

-¡Pues el asegura que si!

Genma permaneció callado mirando al menor de sus hijos que rogaba por una respuesta, sintiendo el enorme peso de la culpa. No podía contestarle, no quería hacerlo, el había amado a Naoko Tendo... pero esa relación había arruinado su matrimonio con Nodoka, la relación con Shinosuke y la amistad de Soun. Una sola mujer había cambiado su mundo de un segundo a otro, y ahora... no estaba dispuesto a perder también a su otro hijo.

-El esta mintiendo -contesto sintiendo la mirada acusatoria de Shinosuke atravesándolo con infinito odio, matándolo como el filo de una katana.

-Entonces explícame que pasa realmente.

-No puedo.

-¿Por que no?

-Hay algunas cosas que... son preferibles no mencionar, tienes que entenderlo y seguir adelante... Olvídala.

-No me pidas eso padre, no puedo.

Genma miro a Ranma sintiendo un golpe en su pecho. Era como verse a si mismo, completamente cegado por el amor, incapaz de dar marcha atrás aun sabiendo que era incorrecto. Lo mas irónico de todo era que Akane era idéntica a Naoko, sus ojos, su rostro... Era todo ella.

¿Como era posible que la madre y la hija lograran enloquecerlos tanto? Quizá era por que ambas tenían ese rostro de ángel que contrastaba con un carácter dulce pero arrogante.

-¿Como puedes complicarte la vida con ese problema Ranma? Deberías hacerle caso a nuestro padre y olvidarte de ella -intervino Shinosuke al ver que su padre permanecía petrificado, sin decir nada.

Genma miro a su hijo sin entender por que lo estaba apoyando, luego camino débilmente unos pasos mas, quedando a menos de un metro de Ranma.

-Hijo, olvídala... No es para ti -continuo diciendo mientras tocaba su hombro en un intento por calmarlo.

El azabache en un arranque de cólera aventó a su padre sin importarle que todos los empleados lo vieran. Genma soltó un quejido adolorido y cerro los ojos, esperando sentir el golpe del suelo, sin embargo este no llego.

Confundido abrió los ojos, dándose cuenta de que si no hubiese sido por que de alguna forma Shinosuke había llegado hasta donde el estaba para sostenerlo se hubiera golpeado muy fuerte.

-¿Que te pasa Ranma? ¿Ahora también quieres mandar al hospital a nuestro padre? ¡Estas loco, tranquilízate!

Ranma no dijo nada, simplemente entro a la inmensa casa ante la mirada atónita de todos los que habían presenciado el espectáculo sin intervenir, murmurando entre ellos la agresión del azabache a su padre.

-¿Y ustedes que diablos están haciendo aquí? ¡Todos a dormir, mañana tienen trabajo! -grito Shinosuke molesto, volteando a ver a sus empleados con una mirada tan gélida que inmediatamente comenzaron a retirarse intimidados.

.

Ranma ingreso a la habitación donde entrenaba, cerrando con seguro tras de si. Caminaba de un lado a otro como león enjaulado, agitando su cabello y lavándose la cara con sus manos mientras recordaba lo ocurrido.

Lleno de rabia se acerco al muñeco de entrenamiento y comenzó a golpearlo sin piedad, sacando su frustracion mientras imaginaba primero a su padre... Y después a el.

¡Era un estúpido! ¡Un maldito estúpido de mierda! ¿Por que de todos los días en los que pudo haberse desconectado su cerebro de su cuerpo tenia que haber sido ese ? ¿Por que no en otras circunstancias?

Los minutos pasaron hasta que Ranma se dejo caer al suelo agotado, ya se encontraba completamente sudado por el arduo ejercicio.

-Akane... -murmuro sintiendo sus ojos humedecerse.

Tenia que verla, tenia que sentir su embriagante aroma cerca mientras lo abrazaba, necesitaba oírla decir que lo amaba y lo perdonaba.

Necesitaba saber que todo estaría bien.

La necesitaba a su lado.

Con esos pensamientos se levanto del suelo decidiendo que iría a verla.

.

Akane no recordaba en su pasado haberse sentido tan miserable como en esos momentos mientras se encontraba sentada en la sala de espera del hospital, acompañada de sus dos hermanas y Kuno, que había llegado unas horas antes gracias a una llamada de su esposa.

Sus ojos miraron al joven matrimonio que no se molestaban en intercambiar palabra alguna, el estaba mas ocupado mirando disimuladamente a Kasumi que cubria su rostro con las manos sin dejar de llorar mientras Nabiki le daba pequeños sorbos a vaso de humeante su café.

De vez en cuando el castaño intentaba tranquilizar a su hermana pero eso ocurría siempre que su esposa se descuidaba o se levantaba a caminar aburrida. Sin darle mucha importancia a eso Akane también intentaba reconfortarla sin conseguirlo, entendiendo que Nabiki seguramente era muy celosa con Kuno y el solo deseaba evitar problemas.

De pronto se dejo escuchar por el altavoz que se requería la presencia de los familiares del señor Soun Tendo. Kasumi se levanto como resorte secando sus lagrimas y comenzó a caminar hacia el consultorio, siendo seguida por Kuno. Nabiki aun con el café en la mano veía como Akane también intentaba seguirlos así que la detuvo del brazo.

-Mejor esperemos a que regresen, ¿De acuerdo?

Akane sin fuerzas obedeció suspirando con fuerza mientras se dejaba caer en el respaldo de su asiento. Odiaba sentirse mal por lo ocurrido pero ya tendría la oportunidad de hablar a solas con Kasumi ya que Kuno y Nabiki no se les despegaban.

Después de unos minutos la pareja regreso.

-¿Que paso? ¿Que les dijo el doctor? -pregunto Nabiki.

-Dijo que el señor Soun ya recobro la conciencia y los golpes que recibió afortunadamente no son de cuidado, de igual forma se quedara en observación y le haran unas radiografías para evitar complicaciones -explico Kuno tranquilamente mientras los ojos de Akane se llenaban de lagrimas agradeciendo que estuviera bien después de todo.

-¿Y cuando sale? -volvió a preguntar Nabiki.

-Mañana en la tarde -respondió ahora Kasumi -Pero debe estar en reposo absoluto.

-Pobre papa, el tan independiente y ahora teniendo que estar postrado en una cama -comento Nabiki con toda la intención de incomodar a Akane.

-Serán solo unos días querida -alego Kuno mirándola con reproche, no era necesario que mencionara aquello.

-De igual forma Kuno Baby, no puedo creer cuantos problemas tuvimos hoy por culpa de Ranma Saotome ¿Tu lo sabias Kasumi?

La mencionada bajo la mirada al suelo y asintió lentamente. En esos momentos se arrepentía mucho de no haber parado este romance antes, era consciente de que tarde o temprano traería problemas pero había sido tan torpe que prefirió ver feliz a su hermana con esa fantasía.

-¿Por que no le dijiste nada a papa? -reclamo Nabiki cruzándose de brazos.

-Por que yo no la deje -intervino por primera vez Akane mirando molesta a la mayor.

-No me digas que la amenazaste -comento irónica.

-Esto es algo que no tienes por que saber.

-En realidad si tengo, te recuerdo que nuestro padre fue gravemente herido por tu novio.

-Eso fue...

-¿Que? ¿Un accidente? -la interrumpió haciendo un gesto de molestia. Akane viéndose forzada a callar desvió la mirada, ¿Que mas podía hacer? Si, desgraciadamente Nabiki tenia razón esta vez. Ranma era culpable -No lo puedo creer Akane, ¿Acaso vas a defender a ese hombre después de que golpeara a nuestro padre?

-Bueno ya Nabiki, no deberíamos hablar de esto -nuevamente Kuno la miro con reclamo mientras la abrazaba por la espalda, apretando levemente su brazo para indicarle que ya era suficiente -Chicas vayan a casa, necesitan descansar -dijo ahora mirando a Kasumi y Akane.

La mayor se negó pero Akane accedió casi de inmediato mientras se levantaba del asiento en el que se encontraba para después despedirse de todos e irse. Si estaba cansada pero ese no era el motivo por el que había aceptado, en realidad tenia la necesidad de alejarse de todos ellos.

Kasumi al verla intento seguirla, amaba a su hermana y le dolía verla sufriendo, sin embargo Nabiki se levanto y la detuvo del brazo.

-Déjala Kasumi, ella necesita estar a solas.

La mediana de las hermanas la miro pensativa, ¿Realmente debía dejarla o seria mejor acompañarla?...

.

Cuando Akane finalmente llego a su casa ya era de madrugada. Sin hacer ruido alguno subió a su habitación agradeciendo infinitamente que nadie estuviera despierto, pues sabia que eso significaba que aun no se enteraban del terrible incidente.

Agotada mentalmente por todos los sucesos del día abrió su puerta y entro a la habitación completamente obscura, cerro y sin encender la luz se tiro a la cama.

El profundo silencio y la penumbra que la rodeaba de inmediato la hicieron sentirse en confianza, por lo que sin ocultar mas tiempo su dolor comenzó a llorar abiertamente mientras abrazaba su almohada. Atrayendola con todas sus fuerzas hacia el pecho y cerrando los ojos, intentando tragarse todo ese sufrimiento que la estaba consumiendo.

Permaneció varios minutos así hasta que de un segundo a otro una mano comenzó a acariciarle dulcemente la cabeza.

Asustada empujo al responsable y se levanto de la cama agilmente para después alejarse lo mas posible al descubrir que se trataba de Ranma.

No sabia en que momento había llegado pero ahora estaba ahí, frente a ella la ultima persona a la que deseaba ver ese día. El responsable de su dolor.

Sorprendida miro de reojo por primera vez el balcón abierto recordando que su padre lo había cerrado en la tarde, incluso recordaba que hace unos momentos continuaba cerrado. ¿Pero como lo había abierto?

Olvidándose de eso observo como Ranma se levantaba de la cama y trataba de acercarse a ella. Furiosa se lanzo hacia el comenzando a golpear su pecho con fuerza mientras el azabache trataba de abrazarla para calmarla, absteniéndose de quejarse por el dolor de sus golpes. Sin embargo al ver que la chica continuaba atacándolo entre lagrimas e improperios a su persona decidió detenerla tomándola de las muñecas.

-¡Suéltame maldito cobarde! ¡No me toques! -la peliazul comenzó a forcejear.

-¡Te juro por nuestro amor que no quise hacerle daño a tu padre!

-¡Pero lo hiciste! Lo sostenías para que tu padre lo golpeara!

- ¡No, yo intentaba detener la pelea pero mi padre se aprovecho!

-¡Mentiroso! ¡Yo te vi! -gruño Akane logrando deshacer el agarre violentamente.

-¡Lo que viste fue un error! ¡Un jodido error! -grito Ranma con los ojos cristalinos por el llanto que amenazaba en salir de sus ojos.

Ella guardo silencio durante unos segundos mirándolo con rencor.

-Tu permitiste que pasara esto -reclamo nuevamente. El guardo silencio ante sus palabras, quería decir algo para defenderse pero no había nada, por lo que simplemente asintió con pesar.

- Por favor... perdóname -rogó bajando la mirada al suelo avergonzado

Lagrimas comenzaron a caer de los ojos de la peliazul al escucharlo decir aquello, haciéndola enfurecerse consigo misma por sentir su corazon estrujarse y aquel nudo en su garganta.

¿Como podía ser tan estúpida en seguirlo amando después de lo que hizo? ¿Como podía pesarle tanto tanto verlo sufrir?

-Lárgate Saotome -Ordeno ella intentando ser fuerte y terminar con esos sentimientos -Fue un error aceptarte de nuevo en mi vida, quiero que te vayas y...

-No Akane, no digas eso -la interrumpió negando con la cabeza mientras intentaba acercarse a ella.

Al ver esto, la joven rápidamente corrió hasta el mueble cercano a su cama para sacar de uno de los cajones su revolver. Sin dudarlo le apunto logrando detener sus pasos.

-Vete Saotome.

Ranma apretó sus labios dándose fuerza para no llorar, sin embargo eso no evito que un par de lagrimar rodaran por sus mejillas.

-¿O si no que?

-Te mato -respondió tajante, quitando el seguro sin despegar sus ojos avellana de los azul grisáceos del joven. Convenciéndolo de que hablaba enserio.

-Moriría de todas formas yéndome -respondió Ranma sonriendo con amargura.

-Entonces muere... pero lejos de mi. Es lo mínimo que puedes hacer después de todo esto -pidió comenzando a sollozar, casi como una suplica.

Ranma sintió un escalofrió recorrer su cuerpo al mismo tiempo que su corazon parecía comenzar a desangrarse por el desconsuelo. Akane, aquello que mas amaba en todo el mundo ahora lo despreciaba, y todo... Por un error.

¿Que habría sucedido si ese error no hubiera ocurrido? Seguramente ese día habría hablado con Soun Tendo, tal vez hubieran tenido problemas pero estaba convencido de que no serian tan desastrosos como ese ¡Quien sabe, incluso podría haber conseguido su aprobación! Pero ahora... Todo estaba perdido, se sentía derrotado sin Akane... sin vida.

¡Que singular y cambiadiza era la vida! ¡Cuan poca cosa se necesitaba para perderse o salvarse!

-Esta bien -acepto detallando con la mirada el rostro de su bella escarlata, memorizando cada centímetro casi con la adoración de un hombre que esta viendo su ultimo amanecer antes de quedar completamente ciego -Me iré, solo recuerda algo... jamas dejare de amarte Akane Tendo.

Aquella declaración causo que el estomago de Akane se contrajera bruscamente mientras su corazon latía acelerado, frustrada trago saliva pesadamente haciendo acopio de todas sus fuerzas para no desmoronarse frente a el.

No demostraría cuanto le dolía, cuanto la estaba matando sacarlo de su vida, no lloraría, no al menos hasta que se marchara por completo y se encontrara sola.

Solo tenia que resistir unos segundos mas, se repetía mientras Ranma comenzaba a caminar hacia el balcón con el propósito de marcharse, sin embargo su cuerpo no entendiendo el mensaje y sintiéndose sin fuerzas soltó el arma mientras se dejaba caer sentada en la cama, tocando algo extraño sobre esta.

Lentamente sus dedos tocaron el aterciopelado objeto y confundida se giro a ver de que se trataba, descubriendo que era la rosa que Ranma siempre le dejaba cuando la visitaba.

"Nuestros corazones laten juntos Akane" Escucho la voz de su amado resonando con fuerza en su cabeza. Un inmenso pánico se apodero de ella y finalmente llorando miro el balcón por donde Ranma comenzaba a descender.

-Y así se detendrán... -murmuro antes de ponerse de pie para después salir corriendo hacia el azabache y tomarlo de una mano, deteniéndolo sin pensar en lo que hacia.

El joven la miro confundido durante unos segundos antes de sentir los labios de Akane sobre los propios, robandole el aliento entre fuertes sollozos. Embriagado por el contacto correspondió el beso como un adicto al mismo tiempo que anhelante la envolvía en sus brazos estrujándola con fuerza.

Deseando verificar que no se trataba de una ilusión que pudiera desaparecer cruelmente de un segundo a otro.

Sabían que estaban traicionando a sus familias con aquella relación, estaba mal... Pero se amaban y no podían hacer nada en contra de eso. Su amor era como la vida misma, se necesitaban uno del otro para poder vivir.

-Akane... -se escucho de pronto una voz.

Ambos dejaron de besarse y miraron alarmados al responsable de la interrupción. Ante ellos se encontraba Kasumi que había visto la escena desde el marco de la puerta.

-¿Se puede saber que haces abrazando a ese hombre? -pregunto molesta encendiendo la luz. Akane avergonzada bajo la cabeza al suelo pero no deshizo el abrazo.

-Kasumi, yo te juro que...

-No digas nada Ranma... -lo interrumpió la castaña mirándolo -Hermana ¿Realmente lo amas? -continuo ahora viendo a la peliazul que asintió dejándola ver sus ojos rojos e hinchados. Mostrandole el amor y sufrimiento que estos expresaban.

Kasumi sonrio con tristeza, asintiendo al entender la importancia de aquella silenciosa respuesta que expresaba mas que cualquier palabra.

-Entonces es mejor que se vayan ahora -continuo diciendo ante la mirada confundida de ambos -El amor de ustedes creara una guerra terrible entre nuestras familias, no importa lo que hagan ellos no aceptaran su relación y yo ya no voy a poder ayudar, cuando papa salga del hospital tratara de desquitarse de Ranma y jamas permitirá si quiera que lo mires -explico avanzando hacia ellos -La casa se encuentra sola en estos momentos y los que están continúan dormidos, así que puedes irte ahora con el, después sera imposible.

-Kasumi yo...

-Piénsalo y si de verdad lo amas, toma el riesgo... -la interrumpió sintiendo repentinamente sus ojos húmedos mientras acariciaba el rostro de su hermana -No me digas nada, ni te despidas de mi, es mejor así. Te quiero hermanita y te voy a extrañar mucho -dicho esto beso su frente sonriendo pobremente y salio de la habitación dejando a la pareja paralizada.

-Ella tiene razón Akane -murmuro Ranma llamando la atención de la joven que lo miro asustada -Necesito que tomes una decisión ahora. Antes de que tu padre regrese mañana o que Kasumi se arrepienta de esto.

-Ranma yo... No se si...

-Tu sabes que lo que mas deseo es estar contigo y convertirte en mi esposa... Pero no voy a obligarte a que huyas conmigo -la interrumpió colocando dulcemente un dedo sobre sus labios para callarla - Aceptare cualquier respuesta, aquí o en cualquier otro lugar yo seguiré amándote -Ella sonrio levemente ante sus palabras -¿Que me decides?

Sin decir nada la peliazul se alejo del joven y se dirigió a su armario para sacar una abrigada chamarra y ponérsela, luego tomo una pequeña mochila que tenia guardada y metió todos sus documentos.

Una vez que termino, recorrió con la mirada su habitación en busca de cualquier otra cosa que le pareciera importante. Su vista se detuvo en la rosa y se dirigio a ella tomándola

-Solo necesito esto -susurro Akane una vez estando de nuevo frente a Ranma -Y a ti -añadió sonriendole dulcemente.

El azabache comenzó a reír entre lagrimas antes de inclinarse a su rostro para besarla, fundiéndose en un apasionado beso que expresaba todo el tumulto de sentimientos que tenia en su interior.

-Entonces salgamos de aquí -dijo una vez terminado el contacto, ella asintió mirando como el joven comenzaba a descender.

Una vez abajo el azabache miro hacia arriba haciéndole un ademan para que bajara, ella asintió de nuevo pero antes de hacerlo algo la hizo quedarse pensativa por unos segundos, sin decir nada regreso a la habitación ante la mirada confundida del joven.

Pasaron los segundo y cuando Ranma estaba a punto de volver a subir para preguntarle que ocurría la vio salir de nuevo al balcón, esta vez para descender rápidamente llegando a su lado.

-¿Que paso?

-Nada, solo que olvidaba esto -sonrio mostrandole una cartera bastante voluptuosa -Es el dinero que ganaba en las peleas.

-¿Tu cobrabas? -pregunto sorprendido.

-Obviamente, ¿Tu no?

-Pero dijiste que no necesitabas nada -reclamo sonrojándose avergonzado para evitar responder a su pregunta. En realidad el iba por diversión y como no consideraba importante el dinero se abstenía de reclamar su premio. Vaya tonto que resulto ser.

Ella estiro sus labios burlonamente ante el descubrimiento y guardo la cartera.

-Si es verdad, pero te repito: Esto es mio, lo gane y no pienso dejarlo... Ademas me supongo que no trajiste efectivo y no quiero que te arriesgues a ir a tu casa.

-Akane no es necesario que...

-Por favor Ranma, no seas necio -lo interrumpió acariciando su mejilla -Sabes que si lo vamos a necesitar.

De mala gana el joven asintió, no le gustaba pensar que Akane pagaría por ambos pero en cuanto pudiera ya se encargaría de ver como arreglar eso.

-Bien, vayámonos -concluyo ella besando rápidamente los labios del ojiazul antes de caminar a través de su jardín para llegar a la piedra movediza mientras Ranma sonreía negando con la cabeza.

Akane Tendo podía ser una mujer altiva, competitiva y peligrosa que cuando estaba molesta no dudaba en golpearlo con todas sus fuerzas y apuntarle con un arma, pero no por todo eso dejaba de ser dulce y hermosa a su manera, de hecho, su forma de ser tan especial y única no dejaba de provocar que su corazon latiera apresuradamente.

Simplemente no podía imaginar su vida lejos de ella y mucho menos junto a otra persona.

Esa madrugada, mientras los primeros rayos del sol comenzaban a salir tiñendo el cielo de azul rojizo la pareja de amantes se perdieron entre los pavo reales de piedra y la hermosa vegetación del jardín.

Desapareciendo en aquel hueco secreto tapado por una roca.

Notas de autora:

¡Hola, Hi, Nihao, Namaste!

¡Y al fin, se nos fugaron los enamorados! Ya se vienen los verdaderos problemas jajaja, la verdad yo ya tenia ganas de llegar a esto.

Ustedes saben usualmente yo contesto uno a uno sus reviews pero en esta ocasión lamento mucho decirles que tengo el tiempo en mi contra por lo que me sera imposible (De hecho, tendría que estar acabando una exposición que haré mañana) por lo que a lo largo de esta semana estaré respondiendo a todos los que comentaron con cuenta.

Pido una enorme disculpa, sobre todo a los que no tienen cuenta.

Saben que ustedes son mi motivación para seguir escribiendo.

Gracias también por leer y comentar a:

Guest.

Guest.

Kori Tamaran.

Valery.

Bolita de Nieve de Coco.

Guest.

Arleth Kawaii Love.

Gaby Chan17.

Animo Anónima.

Anzu Hyuga.

La Ninfa del Mar.

YO LA GUEST.

Nicole-LA-Vencedora.

Dicen por ahi.

La Reina Calabaza de Sable.

Guest.

Me dicen lechuga.

Elsa.

Alambrita.

Sav21.

FVSaotomeTendo.

Andrea.

Kingh Henrry.

Mermaind of ice.

NekoMiiau.

Espero que el capitulo sea del agrado de ustedes y no me odien por la tardanza.

Por ultimo, respondiendo a una pregunta que muchos me han hecho por PM algún review esporádico: Si, si voy a continuar con todos mis proyectos, lo juro.

Créanme ganas no me faltan pero tiempo si.

En fin, gracias por leer esto, dudas, comentarios y quejas ya saben dónde.

¿Y qué? ¿Merezco review?

¡Adiós, Goodbye, Sayonara… Alvida!