Chicos y Chicas... mini capitulo entretanto... pues... les debo decir que... ¡Estoy postulando a un master en Japon!... entonces mi semana ha estado llena de emails y correos y asuntos y escritura y... ahhhhh... estoy con tanto estress!...
Lamento que esto sea lo unico que puedan recibir... pero por favor entiendanme... ha sido una semana dificil (dos semanas para ser exacta)... espero que puedan comprender y enviarme la mejor de sus vibras!
Nuevamente... mis mejores deseos a las personas de Mexico... les ha tocado muy duro chicos y chicas, por favor, tengan fe y esperanza... ustedes son un gran pueblo y pueden superarlo! Tambien mis mejores deseos a todos aquellos afectados por los huracanes en el caribe... o a sus familias o amigos, no saben cómo me duele ver toda aquella devastación... pero los latinos somos fuerte y siempre podemos levantarnos de entre los escombros!
Espero que les guste este mini chap!
Gracias por leer!
Chapter 12: Inner Revelation
Eran las nueve de la noche y esperaban abordar el avión que por fin pondría sus pies en Detroit. Taro había sido sumamente comprensivo con él en todo el trayecto de casi 15 horas. Yuuri se había mantenido en silencio, y en cuanto su entrenador preguntó el por qué –especialmente después de haberse ido a despedir al rink y dar los respetos a Yakov-, Yuuri lo había mirado y negado con la cabeza. Taro comprendió y atentamente había velado por su tranquilidad; en cuanto algunos fans se acercaban, él con su sonrisa cálida y agraciada firmaba autógrafos por ambos, indicando que Yuuri estaba con jet lag y no disponible por el momento… lo que agradeció profundamente.
El vuelo hacia Detroit –de menos de dos horas- fue tranquilo, Yuuri agotado por el viaje había dormitado todo el tiempo, sin notar que la mano de Taro sostenía la suya con cuidado, acariciando los nudillos de una forma suave y relajante.
Cuando bajaron del avión y mientras esperaban sus maletas en la cinta, escucharon ruidos alrededor, al parecer el equipo de seguridad estaba moviéndose rápidamente producto de algo, pudo notar la intranquilidad de su entrenador, que miraba de reojo para todos lados, nervioso por algo más allá de su entendimiento. Yuuri levantó la vista en cuanto tuvo su gran maleta entre sus piernas.
"… Debe ser alguien famoso que viajó con nosotros…" Taro respingó la nariz un poco, no contento con la explicación de Yuuri, algo le hacía sentir que esto sería distinto, incluso a él mismo, el ambiente lo hacía sentir nervioso… como si algo horrible estuviera a punto de ocurrir.
Luego de retirar sus maletas se encaminaron a la salida, dispuestos a tomar un taxi que los llevaría a sus residencias respectivas; en cuanto las mamparas se abrieron los flashes lo cegaron y al menos cinco micrófonos se acercaron a su rostro, gritando frases inentendibles. La seguridad del aeropuerto intentando abrirles paso entre la maraña de periodistas que buscaban una respuesta a algo que él no comprendía.
Por entre la muchedumbre escuchaba a Taro hablar con los periodistas, mientras uno de los brazos del ex patinador lo abrazaba con fuerza… podía sentir la maleta de taro rozando sus piernas producto de la cercanía en la que caminaban, en menos de un segundo entraron a un taxi y todo fue silencio, aunque los flashes de las cámaras continuaban iluminando todo a su alrededor.
"… mi… maleta…" fue lo único que atino a decir, Taro posó un gorro que antes había usado para dormir en el avión, sobre su cabeza, instándolo a mantenerla baja.
"…Seguridad se hizo cargo… respira, Yuuri…" respiró difícilmente, pero aún así lo hizo, llenando sus pulmones con aire.
"… ¿Qué… qué está pasando?" Taro negó, lo pudo ver a pesar de que tenía la cabeza casi metida entre sus piernas.
"… al parecer alguien se nos adelantó… tranquilo… manejaremos esto, Yuuri. Despreocúpate… "Era un poco difícil seguir aquellas indicaciones cuando casi a medianoche una horda de periodistas se había lanzado a su cara, gritando y preguntando cosas sin sentido… ¿Qué era lo que había escuchado?... la mano de Taro sobre su espalda lo calmó y dejó de pensar en todo.
Cuando llegaron al departamento que Yuuri y Pichit compartían, todo estaba en calma, no había reporteros y tampoco flashes sobre su cara. Sin saber cómo pero en cuando estaban sacando las maletas del taxi, Pichit apareció… antes de decir nada lo primero que hizo fue abrazar a Yuuri, quien entre medio de los brazos de su amigos no vio la mirada desconfiada que el thai le lanzó a Taro.
"… ¡Lo siento tanto Yuuri, Celestino ya me dijo el embrollo en que nos metí a todos…! ¡Pero me alegra tanto que estés por fin aquí!" Yuuri abrazó al thai de vuelta, sabiendo que todo lo que había hecho nunca fue con mala intención. De pronto notó que debía presentar a las dos figuras que ahora lo rodeaban.
"… Pichit… este es Aoe Taro, mi segundo entrenador y coreógrafo… Taro, él es Pichit Chulanont, mi mejor amigo…" Pichit se separó de Yuuri y miró a Taro fijamente por segundos para luego extender la mano, la cual fue recibida con aquella sonrisa extraña, fuera de la usual, que Yuuri conocía.
"… Un gusto, Pichit." Yuuri notó como el thai apretó la mano con más fuerza de la necesaria.
"… Lo mismo digo, Taro." Después de dejar las maletas en el pavimento, Taro se volvió a Yuuri y de la nada lo abrazó con fuerza.
"… Todo estará bien, arreglaré un comunicado para que todo quede establecido… tomate el día mañana… nos veremos pasado mañana en el rink… descansa Yuuri." Yuuri correspondió al abrazo y después vio a la figura alta y delgada ingresar nuevamente al taxi, cuando el vehículo partió Pichit soltó un leve suspiro.
"… Jamás imaginé que todo esto ocurriría… Lo siento, Yuuri." El japonés se volvió a su amigo, intentando mientras tomar las maletas, acción que rápidamente fue seguida por Pichit, intentando desesperadamente ayudarlo.
Cuando ya estuvieron dentro del departamento y, con todas las cosas de Yuuri en su dormitorio, descansando en los sillones con una botella de las cervezas preferidas de Yuuri entre sus manos, Pichit se aclaró la garganta.
"… Lamento todo… Jamás… pensé…" Yuuri se levantó un poco, intentando tocar a su amigo y aliviar su carga.
"… Tranquilo… aunque el tweet que leí en Dublín fue más que revelador…" Sonrió, o al menos trató de sonreír. La publicación de Pichit había sido ácida y cruda, las palabras –robo- y –egoísta- marcadas con negritas en medio del bélico comentario… pero sé había sentido bien… Pichit al igual que él, estaba enojado al saber que todo el esfuerzo de esa secuencia podría quedar reducido a nada por culpa del licor ruso. "… Lo sé… pero…" Yuuri negó, tomando un sorbo de la botella.
"… Está bien… aunque jamás imaginé que los periodistas siguieran mi carrera tan de cerca cómo para hacer un desplante en el aeropuerto…" Miró a Pichit de reojo… los ojos del thai impregnados en asombro y casi miedo…. Había algo más… "Pichit… tu… todo eso no fue por tu tweet… ¿verdad?... hay algo…" Pichit se levantó y se sentó a su lado, mirándolo fijamente.
"… El vodka dio una conferencia de prensa admitiendo que esa era tu secuencia de pasos para la nueva temporada…" El corazón dejó de latir… ¿Cuándo?... había sido un viaje de 15 horas… había sido dos días antes… él había dejado la ciudad hacía tan poco. "… Supongo, por tu cara, que la hizo cuando venías viajando… rompió las redes, todo el mundo estuvo y está hablando de eso… puedes seguir usando esa secuencia de pasos… él lo dijo, dijo que era cien por cien creación tuya y de tu equipo… no entiendo…" Ahora los ojos negro grisáceos lo miraron dubitativos, un par de respiraciones antes de continuar. "… ¿ocurrió algo, Yuuri?" tragó parte de la saliva espesa que se había acumulado en su boca y miró a su amigo con expresión casi ausente… sí, había pasado mucho… pero nada como esto.
"Sí… ocurrió mucho… yo… Pichit…" El thai le pasó un brazo por sobre los hombros, gesto que lo ayudó a sentirse acompañado mientras comenzaba a exponer sus puntos… los hechos de su vida en la ciudad. En el intertanto, con casi nulas preguntas o gestos del Thai, le comentó la mayoría de lo que habían ocurrido en aquella ciudad que ahora, por un extraño motivo, extrañaba. Cuando terminó, y luego de hablarle sobre la visita, nuevamente, de Danielson al departamento del Vodka el thai ya estaba en posición pensativa, una mano bajo su barbilla, mirando a la nada.
"… Te estaba protegiendo…" Yuuri saltó.
"… ¿¡qué?!... ¿al decirme –ese tal- estaba protegiéndome?... no, imposible… lo dijo con un tono… su tono… no. No fue así. Estas equivocado." Pichit se giró para mirarlo.
"… Yuuri, te adoro… pero estás cegado por la rabia… Yo mismo lo odio por todo lo que ha hecho… con todo el poder de mi cuerpo… pero esto es distinto… Victor Nikiforov te estaba protegiendo, tal como lo hizo con la conferencia que dio hace 10 horas…"Yuuri lo miró colérico mientras se levantaba del sillón.
"¡no!... lo único que trató de hacer fue doblegarme a su mandato. ¡Me niego a pensar otra cosa!... ya lo hizo una vez y lo volverá a hacer… no… si te vas a poner de su parte no podemos continuar esta conversación." Pichit se levantó también.
"… ¡Tiene sentimientos por ti, Yuuri! ¡Te ha estado protegiendo todo este tiempo!" Yuuri lo miró dolido, pensando tristemente que su amigo había tomado el bando contrario; dejó la botella de cerveza en la mesa y se irguió lo más que pudo.
"… Victor Nikiforov no tiene sentimientos por nadie más que por el mismo, su entrenador me lo dijo y yo así lo he aprendido a lo largo de los años… toma su flanco, no me importa… al fin y al cabo siempre he estado solo. Buenas noches."
Después de eso se encerró en su habitación y no salió hasta la mañana siguiente.
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A la mañana siguiente abrió los ojos más tarde de lo usual, oprimió su antebrazo sobre la cara en cuanto sintió la luz del sol colándose por entre las persianas y dos minutos después estaba en pie, viendo su habitación con expresión lejana sentado en la esquina de la cama… ¿Qué era esta habitación?... sí… la que había ocupado por más de cinco años, pero aun así se le hacía desconocida; por un segundo pensó en su habitación en San Petersburgo, algo en aquella estancia se le hacía familiar y extremadamente confortable… no el dormitorio del departamento de Taro… su departamento, al que Yakov lo había llevado.
Suspiró agotado y se levantó emprendiendo camino hacia la cocina. No esperaba encontrar una nota de Pichit junto a la cafetera: -Espero que tengas un buen día, lamento lo de ayer. Discúlpame, Pichit". Sonrió intentando no sentirse dolido por la actitud que su mejor amigo había tomado… ¿quizá había algo de verdad en lo que le había dicho?... quizás sí y quizás no… ahora no tenía cabeza para pensar en aquello, ahora lo primordial era arreglar las cosas con Pichit y prepararse mentalmente para su entrenamiento.
Mientras tomaba su café recibió dos mensajes, uno de Celestino y otro de Taro. Celestino le indicó que se alegraba de su llegada y que esperaba verlo en el hielo prontamente, Taro lo invitaba a un concierto de piano esa noche. Lo pensó al menos quince minutos, mientras la cafeína hacía su efecto, luego respondió, indicándole que estaría muy contento de acompañarlo… ahora sólo debía sobrevivir hasta las seis de la tarde… podía hacer eso.
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A las cinco y quince, luego de una seguidilla de mensajes con Taro, estaba fuera de su departamento esperando que el ex patinador llegara a recogerlo. Revisó su celular un par de veces, pero luego del primer encuentro con las redes sociales había preferido no ingresar a ninguna de sus cuentas públicas. Había enviado mensajes a su familia, indicándoles que todo estaba en orden, a pesar de lo que escucharan o vieran, y que él estaba completo, pensando sólo en la próxima temporada.
Un, extremadamente lujoso auto, se detuvo en frente, Yuuri miró a todos lados y dio dos pasos en retroceso mientras del vehículo descendía una figura que él conocía muy bien.
"… Buenas noches, Yuuri. Disculpa la tardanza." Yuuri parpadeó un par de veces… primero que todo sólo había esperado cinco minutos… y Taro no parecía ser Taro. Estaba vestido en un impecable traje, sin duda, de excelente calidad. "… Oh… tendremos que hacer algo sobre tu vestimenta, Yuuri… o no nos dejarán entrar al teatro…" Yuuri miró sus jeans y camiseta, era su mejor ropa para salir de noche y luego miró a Taro… sin duda había un abismo de diferencia. El japonés sonrió con aquella sonrisa cálida que Yuuri conocía tan bien, que al parecer, mostraba usualmente mientras hablaba con él. "No te preocupes, soy un hombre previsor… entra, pasaremos a comprarte algo y luego iremos al estreno…" Taro abrió la puerta del copiloto y esperó a que Yuuri ingresara, en ese momento se sentía como una princesa siendo recogida por el príncipe… ¡atuendos extras! ¿Comprar algo?... gracias a dios que traía su tarjeta consigo y un poco de efectivo en el bolsillo.
En cuanto taro ingreso al lugar del conductor le sonrió nuevamente.
"Esta será una noche memorable, Yuuri… Gracias por venir conmigo" Yuuri sonrió, intentando continuar con el grato ambiente que su entrenador tenía y comenzaron rumbo a un lugar desconocido.
Después de casi una hora, Yuuri estaba vestido tan impecablemente como Taro; el ex patinador lo había llevado a una tienda que, claramente, él no conocía… en donde los habían atendido con su nombre y apellido durante todo el proceso. Yuuri vio de reojo uno de los precios y trató de indicarle a Taro que él no podía pagar aquello, pero el hombre había negado, aún con la cálida sonrisa en el rostro diciendo que era un presente… una pequeña muestra de afecto por todo lo que Yuuri le estaba dando… así que había aceptado, guardado silencio y dejado medir y probar prendas una tras otra, hasta que fueron camino al concierto.
"… Yo… te pagaré la ropa" Taro miró levemente en su dirección para luego posar la vista en el camino.
"… No es necesario… con lo que me pagas por ser tu entrenador y coreógrafo… créeme que puedo darme el gusto de comprarte ropa… además, fue algo que yo te pedí hacer… tómalo como un regalo…" Yuuri se sonrojó, simplemente él nunca estuvo demasiado inmerso en sus cuestiones financieras, pero aún así siempre trató de ser consiente en todas sus cuestiones de dinero, prefiriendo ahorrar en vez de gastar.
Para cuando llegaron al lugar, había cámaras y mucha gente alrededor. La marquesina brillaba con un nombre que él no conocía, la foto de una mujer al piano refulgiendo en todos lados.
Tomaron los asientos luego de un arduo camino, muchas personas se acercaron a Taro para hablar, mientras él respetuoso y educado contestaba cada pregunta y saludo con una sonrisa clásicamente pública.
"… Esta mujer ha hecho carrera desde hace años, es una madre soltera que perfeccionó el piano casi en su madurez… ha sido uno de los estandartes de la revelación femenina y es increíble escucharla… tuve la suerte de hacerlo en Londres hace dos años… y cada vez que toca, si estoy en la ciudad, procuro verla… espero que te guste Yuuri." Asintió despacio y expectante por aquella persona a la que su entrenador tenía tanta admiración.
En cuanto las luces bajaron y el murmullo de la gente en todo el lugar cesó una robusta mujer apareció en medio del escenario, vestida con un atuendo elegante y una sonrisa armónica en la bella cara.
"… Buenas noches a todos, muchísimas gracias por asistir hoy… En esta entrega, además de tocar las típicas notas en mi piano, iniciaré mi carrera cómo conductora con la orquesta filarmónica de Detroit…" Aplausos aparecieron entremedio del lugar, sutil y cálido reconocimiento lo que había hecho. La mujer en cuestión sonrió agradecida. "Espero que disfruten el concierto…y sólo siéntanse bienvenidos."
La mujer en cuestión se sentó frente al piano y poco a poco se comenzaron a iluminar sectores del escenario, un par de violines y violas, además de otros muchos instrumentos aparecieron en cuestión.
Yuuri se dejó llevar por los agiles dedos de la pianista, que movía su cuerpo al compás de las notas, instándolo a ejercer más presión en cada nota con todo el peso de su ser. Casi podía sentir el ceño fruncido en concentración, cambiante en función de las notas que los delgados dedos sacaban de las blanco negras teclas del piano. Recordó por breves momentos las manos de Victor en su cintura, los cálidos labios en su hombros y las marcas hechas ardiendo en su cuerpo… la perfecta sensación de la piel del ruso contra la suya, los suaves dígitos enterrándose en su cadera… apretó los ojos y sintió la mano de Taro aferrarse a la suya. Volteó la vista en silencio para encontrar la de su entrenador plantada en aquella magnifica figura en medio del escenario y la miró… sin duda alguna la mujer sabía cómo exprimir cada pequeño sentimiento de su público y llevarlo más y más allá… sedosamente… donde todo dejaba de doler….
La hora y media del concierto se le pasó de largo… aun intentando llegar a tregua con los sentimientos que aquel sonido había extraído desde lo más profundo de sus células; cuando de pronto un par de personas llegaron a los asientos donde él y Taro estaban.
"… ¿Katsuki Yuuri?"... Yuuri miró a Taro y luego asintió. El hombre en cuestión, un largo y delgado personaje, sonrió. "La señora Adams desea verlo tras bastidores…" Yuuri abrió los ojos y comenzó a balbucear algo, sin saber específicamente que estaba diciendo; el alto hombre sonrió en cuanto Taro contestó que estarían profundamente agradecidos de verla.
El camino por entre los pasillos del teatro se volvió un laberinto que Yuuri no podía descifrar, la mano de Taro en su baja espalda lo instaba a seguir caminando cuando de pronto en una esquina escuchó su nombre y una péquela figura se lanzó a su encuentro, por inercia se inclinó y recibió un par de brazos sumamente pequeños apretándose contra su a su cuello.
"…. ¡Yuuri!... ¡jamás pensé que vendrías a ver a mamá!" Yuuri trató de mirar en todas direcciones, distinguiendo los suaves rizos que una vez lo habían tranquilizado tanto.
"… ¿Hannah?..." un leve jolgorio de risas se escucharon, los brazos contra su cuello presionando con más fuerza para luego separarse, aquellos rizos negros enmarcando la cara de rasgos lindos y conocidos, los ojos verdes que recordaba tan bien, mirándolo con devoción.
"… ¡Me recuerdas!... ¡Gracias por patinar conmigo la otra vez!... ¡gracias a tus consejos ahora ya no tengo que usar rodilleras!" Yuuri sonrió, desviando levemente la vista hacia Taro, que a pesar de estar sorprendido miraba la escena con una extraña expresión añorante.
"… Hannah… ¿qué?... ¿Qué éstas haciendo aquí?" La chiquilla soltó una risita mientras se separaba para tomar la mano del patinador y guiarlo hacia un grupo de personas, ahí en medio, con un gran ramo de rosas rojas, estaba la misma mujer que había hecho llorar el piano. En cuanto lo vio el ramo de rosas fue pasado a otra persona y la mujer se acercó a él.
"… Señor Yuuri… es un gusto poder conocerlo… Mi nombre es Adele Adams, soy la madre de Hannah… agradezco profundamente lo que hizo por mi hija…." Yuuri tomó la mano que se extendía a él, la otra firmemente apretada por Hannah.
"… ¡mamá!... dile… Dile lo que te pedí…" la mujer sonrió maternamente a la pequeña y luego fijó su mirada en Yuuri.
"… Lamento que esto sea tan repentino, mi representante se comunico con su entrenador y me dijeron que usted vendría hoy… lamento la sorpresa… pero… Hannah me pidió que escribiera algo para usted… o sea… sobre su amor por usted y después de ver sus presentaciones…. Usted es un gran personaje en su vida… Ella… ella tuvo muchos problemas para hacer amigos, para sentirse bien en estos nuevos mundos a los cuales, por trabajo, debo obligarla a asistir; pero gracias a usted ella ha florecido… espero que no sea… lamento si se siente incomodo con todo esto…" Sintió la mano de Taro en su baja espalda y sonrió.
"… Señora Adams, es un gusto conocerla… estoy infinitamente agradecido de Hannah… es una niña perfecta… Este…. Este es mi entrenador, Aoe Taro…" la mujer sonrió y extendió la mano hacia Taro, que compuesto sonreía.
"… Un gusto conocerla por fin, Señora Adams…" La mujer soltó una risa mientras apretaba la mano de Taro.
"Por favor, sólo Adele, es un gusto conocerlo finalmente, Taro…Gracias por hacer venir al ídolo de mi hija…" Taro sonrió apretando la mano delgada y perfecta de la mujer… aquella mano le recordaba mucho a otra persona: dedos largos y blancos, perfectas uñas cortas con manicure hace menos de dos días… suaves y elegantes…
"… ¿Yuuri?" Desvió la mira a la pequeña figura que le había llamado, y sonrió ante los verdes ojos expectantes de la pequeña.
"… Adele, muchísimas gracias por invitarnos tras bastidores… he visto su trabajo hace años…" La mujer sonrió le dio una palmada en el hombro a Taro."
"¡oh por dios!... ¡hacen que me avergüence! Dos hombres perfectos casi sin palabras frente a mi… ¿Qué más podría querer una chica?... ¿Verdad, Hannah?" La chiquilla había asentido mientras dejaba la mano de Yuuri para correr a los brazos de su madre y darle un abrazo apretado, Yuuri aún no sabía que estaba ocurriendo; pero Adele continúo. "Nuevamente debo disculparme por lo inesperado de este encuentro, intente localizarte en cuando Hannah me dijo todo lo que había ocurrido en Boston… pero mis giras y contratos, sumado a tu agenda… ha sido una temporada de locos… Hemos viajado mucho, ¿verdad, Hannah?" la pequeña figura había asentido contenta. "… En cuando ella me comentó lo que había ocurrido pensé en hacer algo a cambio… no sé si será bueno o malo… lamento haberme tomado esta libertad… Hannah me comentó que los programas largos duran casi cuatro minutos… y bueno… pensé que quizás… no tienes que usarlo… es decir, en uno de los ensayos con la filarmónica de Londres… decidí que quizás podríamos grabar algo mas… si lo vas a utilizar procuraré hacerlo mejor la siguiente ves y enviarte un digno archivo…"Yuuri miró el CD que una de las figuras al lado de la mujer le extendía, Taro lo tomó en menos de un segundo y comenzó a dar las gracias, antes de que Adele fuera llamada para asistir a otra pequeña conversación.
"… Comprendemos que debe marchar…" La mujer le guiño un ojo a Yuuri y sonrió.
"… Espero vernos nuevamente, si quedas en la final del gran Prix..." Hannah soltó un grito.
"… ¡Mamá! ¡Por supuesto que estará, Yuuri es el mejor de los mejores de todo el mundo conocido! ¡Es cómo un tú pero en patinaje!" La mujer sonrió y Yuuri se sintió sonrojar.
"… Se cuan buen es Yuuri, Cariño… el mejor de los mejores, ¿verdad?" La chiquilla había asentido mil veces en menos de un segundo para luego darle a ambos una cálida sonrisa… Los ojos de Adele habían girado hacia él, maternalmente nerviosos. "¿Me permites darte un abrazo?" Yuuri sonrió en respuesta y extendió los brazos, en medio de todo el jolgorio de personas alrededor de ellos escuchó a la mujer agradecerle. Cuando se separaron sólo tenía una pregunta a flor de piel.
"… El… ¿el tema?..." la mujer sonrió mirando a Hannah y luego mirándolo a él.
"… Amor… ¿no es lo único que necesitamos en esta vida?…" Se giró e instó a la pequeña a despedirse.
"… Gracias por todo, Yuuri… mamá me dijo que me llevaría a ver la final… ¡y sé que estarás allí!... ¡Con la música de mamá sé que saltaras cómo nunca y ganaras todo!..." sólo sonrió extendiendo los brazos mientras la pequeña figura se acurrucaba en su pecho, el suave olor a rosas cubriéndolo todo.
"… Te veré en la final, Hannah… ojalá podamos patinar juntos de nuevo." La chiquilla se sonrojó mientras asentía, su pequeña mano tomada por uno de los asistentes, guiándolo lejos de ellos. Vio a Taro estrechando la mano de Adele y haciendo una pequeña reverencia con lo que la mujer se sonrojó y soltó una risita. Luego los mismos ojos marrón verdosos se giraron hacia él.
"… ¿Estas contento, Yuuri?" No sabía que decir, pero Taro le pasó el CD en las manos, como si fuera la reliquia más importante del mundo. "Te dije que todo estaría bien… y ahora afirmo: Todo estará bien… haremos que la música de Adele Adams tome vida…" Yuuri asintió mientras miraba el Cd, con ansias de escucharlo.
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Ya en la seguridad de su hogar y lejos de toda la adrenalina de conocer personajes famosos, Yuuri tenía el control remoto entre sus manos y frente a su equipo reproductor… estaba nervioso, ansioso por saber qué era lo que Adela había indicado… ¿amor?... un sentimiento tan lejano, pero tan común… él jamás había sentido amor… excepto el común por la familia y los amigos… hasta hacía meses era sólo un virgen, sin siquiera haber besado a alguien… recordó los labios de Victor sobre los suyos, esa necesidad y ansia rodeando todo a su alrededor. Apretó los ojos con fuerza intentando borrar el recuerdo y luego de respirar un par de veces pulsó play.
La suave melodía del piano apareció y se sintió viajar a Hasetsu, rodeado de su familia y amigos, todos aquellos que lo apoyaban a la distancia… su inicio;… el piano dio una nota baja… y se vio a él mismo, solo en el rink de patinaje, recordando a su más increíble ídolo… una suave y rápida melodía, con violines a lo lejos… ¿Cuándo conoció a Victor?... sí… ese sentimiento extremo de entrega, de idolatría… de querer ser mejor y demostrarle al mundo su amor por el hielo… esa necesidad de búsqueda, esa ansia que llenaba todo a su paso, y todo borrado por aquella conversación, la sensación de no ser suficiente, el quiebre de su amor propio… y luego nuevamente entrega, alegría… necesidad de ser más, el ave fénix apareciendo de entre las cenizas… y Taro apareciendo en su vida, sus enseñanzas y las de Yakov, saber que había aprendido… y luego calma… la entrega… la paz… la tranquilidad después del deseo… la completa felicidad después de haber dado tu cuerpo a otro… y nuevamente la rapidez, la celeridad de aquella búsqueda que siempre tenía… el amor por todo fundido en aquella rápida secuencia de pasos que ya podía ver… el cariño por Hannah, por su público… la esperanza de ser algo más, el querer ser algo más… su cariño por Pichit… ese amor tan profundamente arraigado por… Victor… Pulsó el botón que detenía la canción. Respiró un par de veces y retrocedió, nuevamente esa parte de la canción sonando en sus oídos… los acordes sólo le hacían recordar aquello… la rápida respiración sobre su pecho… sobre su nuca… los dedos fundiéndose en su cadera… las palabras en ese melódico idioma que no sabía hablar… la rapidez de las sensaciones cada vez que estaba con Victor… la ansia de fundir las pieles y paz luego de los fuegos artificiales de su deseo, la necesidad de besar y se besado, de darlo todo y recibir todo, el dolor de la entrega… el miedo… pero al final…. Completa paz…. Armonía y paz.
Comenzó a llorar… Mierda… mierda, mierda y mil veces mierda… por primera vez… dentro de toda su vida se dio cuenta de cuánto dolía el amor… La música era perfecta… ¿Adele había dicho amor?... cuando doloroso podía ser sentirlo… darse cuenta que había cerrado cualquier posible abertura para ser correspondido… por primera vez, en casi siete años, a pesar de los desmedros, a pesar de las palabras dichas con rencor… a pesar de haber escuchado aquellas frases dolorosas… ¿Podía Pichit tener razón?... no… era imposible, por mucho que su amigo lo pensara su suerte no era tal… tal como cuando pensó que estaba enamorado de Yuko en su infancia… no… su suerte no podía ser así de buena… no era más que un buen polvo a pesar de su inexperiencia…y dolía… dolía mucho, a pesar de que fue él mismo que buscó esa ruta para conocer los límites de su deseo sabiendo a lo que se debía a tener… pero jamás pensó que esto ocurriría, jamás en sus cálculos pudo preverlo…. Las lágrimas continuaban corriendo por sus mejillas… ¿qué había hecho? ¿por qué no se había dado cuenta antes? De pronto todo se congeló a su alrededor... por eso dolía tanto…por eso dolió tanto la ultima vez… él había ido a buscar más que un cuerpo, por eso su pecho había ardido en calor y presión cuando supo que debía marcharse la primera vez que durmió en el departamento de Victor, por eso la sensación nerviosa cuando no sabía que estaba pensando la Leyenda… por eso la necesidad enfermiza de estar siempre en su campo visual… y se dio cuenta, por primera vez gracias a una canción sobre el amor, que estaba enamorado de Victor Nikiforov.
Muchísimas gracias por leer. Espero que todos esten sanos y salvos!
Respuestas a comentarios:
Haru: si... tiene mucho dentro, pero de una forma u otra logré que entendiera algunas cosas... creo qeu más que superar su rencor, se dio cuenta de lo demás que estaba pasando a su alrededor. Victor... bueno, él es un personaje por su solo, no sabemos que piensa, no sabemos por que hace lo que hace, espero que pronto todo se arregle con ellos. quizas ahora podríamos tener un poco de celos desde Yuuri hacía Victor, digo... ahora que se dió cuenta que pasa por su cabeza... quizas... Rick no le sea tan nada! Gracias por leer, y espero que tu y los tuyos esten bien!
Cloud122: Muchisimas gracias por leer! y mil gracias por escribir! nunca es tarde. me alegra tanto que lo encuentres precioso... de verdad muchas gracias por eso. hhaha buieno... supongo que la intriga siempre debe estar presente... me alegra qye haya logrado algo bueno para tu gusto!
Estaban confusos... solo faltaba un detonante... en este caso, para Yuuri, la cancion que Adele le dió sobre el amor... ahora tendremos que ver cómo Yuuri busca arreglar o desarreglar todo...Y taro... bueno, supongo que vienen más problemas de parte de él (lo sientoooooo)
Dian: Muchas gracias por leer! no arrojes tu cel! por favor no! no tengo dinero para reponertelo mujer! Te juro que todo se arreglara... el que espera mucho ansia dicen por ahi! espero poder darte un final digno!
Mini Victor: hahah, lo pensé en algun momento, pero... huuu, quizas hubiera tenido sentido ahora que lo pienso... pero bueno, he tratado de hacer de Taro un personaje más lejano... aunque no sabemos que ocurrira en el proximo capitulo! Muchas gracias por leer, me alegra tantoq eu te haya gustado, por favor comenta nuevamente.
Frio invierno: noooooo, no golpees a nadie, la violencia es mala, mala , mala... lamento tanto haber hecho que odiaras al mundo... no fue mi intensión... pero ahora supongo que te di esperanzas... '¿o no?. Yuuri yase dió cuenta... ahora solo falta saber que hara... espera y veras... por favor no me abandones! Mil gracias por leer y comentar!
Nuevamente toda mi buena energía a aquellos en Mexico y los lugares abatidos por los huracanes... ¡todos juntos podemos levantarnos!
Muchas gracias por leer, comentar, agregar el fic a favoritos o seguirlo, me hacen infinitamente feliz.
Espero publicar pronto... por ahora... ¡hasta la vista!
