Capítulo 12: No te rindas

"Aunque esté todo perdido, nunca dejes de luchar. Puede que en la esperanza de cumplir un objetivo, surjan sorpresas inimaginables. Confusiones extremas que te llevan a una disputa emocional más grande que cualquier otro problema ¿Se puede amar a dos chicos a la vez?


~Flash Back~

–Yellow ¿Crees en el amor a primera vista?

~Fin del Flash Back~


Nunca pensé actuar de la manera en que lo hice. En sí, nunca pensé en encontrarme con esa situación. He estado sola por los últimos dos años y justo ahora se presenta este dilema ¿Qué podría decir yo?

Fue tan indescriptible aquello… No pensé que Red iba a ir a buscarme a mi cabaña, lo que creía es que iba a ir a Pueblo Paleta luego de desembarcar en Carmín… pero no.

Cuando lo vi pensaba lo peor, sentía que con un "te quiero, pero como amigo" iba a romper mi corazón en mil pedazos. Pero él no hizo ninguna de las cosas que se cocieron en mi cabeza todo el tiempo que estuvo fuera, tan solo aceptó mi declaración y la selló con un nuevo beso.

Todo transcurrió tan rápido que apenas puedo pensar que es verdad.

Estábamos volando en su aerodactyl, camino a la fiesta de bienvenida. Por un lado, la felicidad se desbordaba por mis poros, pero había alguien que me removía la conciencia, Alex.

Un conjunto de casualidades quiso que nos conociéramos tan solo a un día del regreso de mi amor platónico ¿Y si no hubiera regresado, qué hubiera sucedido? El destino intervino para que no supiera esa respuesta. Lo mejor que puedo hacer es olvidarlo, o por lo menos intentarlo. Tengo que estar alegre porque al fin mi mayor anhelo se cumplió y eso es lo que vale. A Red le ha de haber costado mucho darse cuenta de qué es lo que realmente sentía por mí. Yo debo seguir con el mismo ímpeto con el cual me atreví a declararme eternamente enamorada de él.

Pero, es tan difícil. Sé que Alex siente algo por mí y bueno, creo que yo también… ¿pero, eso es comparable con un amor guardado por tanto tiempo? Con todo esto, siento dolor de cabeza. Pero, esto no lo puede saber Red, el no tiene la culpa de tantos enredos que yo misma he creado. Soy torturada por algo que no quise hacer, algo que no surgió porque yo lo quisiera.

Aunque, volver a mirar al campeón, volver a sentirlo tan cerca e incluso poder besarlo sin miedo a nada, afloran en mí emociones y sentimiento casi olvidados. Indescriptible e incomparable situación. Una vez me dijeron que un segundo beso aclara cualquier tipo de duda. Con todos los que me ha dado, siento que todo pasó como si nunca hubiera partido.

Lo sujetaba de la cintura, algo que pensé que nunca haría. Me agradaba por fin poder mirarlo de otra manera, como algo más que una simple amiga. Pika y Chuchu estaban en nuestros hombros, mucho mejor que nosotros, no dudo que quieran tener otro huevo pronto.

Mi corazón latía aceleradamente, lo hacía desde que lo volví a ver. Me recosté en su espalda, su cómoda y fuerte espalda. Pero, algo no andaba del todo bien… recuerdos del chico al que lastimé sin querer venían a mi mente. Alex merece una disculpa, él es un gran chico. Pero ahora Red, está conmigo, tampoco podía evitar ese encuentro.

La única que sabía de esto es Blue, que al parecer no le gustó la idea de que pudiera fijarme en otro chico más que en Red. Un lío tremendo para una chica de 16 años, no va a ser fácil quitarme todo eso de encima.

Sus brazos estaban firmes, de seguro que ha estado haciendo mucho ejercicio mientras estaba por allá. Su alborotado cabello oscuro seguía estando igual.

Me comentaba algunas cosas de su largo viaje, yo me alegraba al ver que la confianza entre nosotros seguí siendo la misma. Se emocionaba al hablar.

–¿Sabes, Yellow? En Teselia hay una Ciudad llamada Mayólica, allí hay una gran cancha y un enorme estadio donde se pueden ver partidos de fútbol, béisbol y básquet.

–Suena interesante, Red. Pero tú sabes que…

–Que no te gustan los deportes – dijo riéndose – Por supuesto que lo sé. Pero esta ciudad no solo tiene estas cosas, sino que también alberga una estación de trenes subterráneos y una colorida rueda de la fortuna. El gimnasio de ese lugar es un tipo de centro de atracciones mecánicas donde hay una montaña rusa muy peculiar.

–La feria llegó a Ciudad Celeste hace un par de meses. Mi tío me invitó y fuimos a divertirnos un rato – dudé en decir lo siguiente – Me hubiera gustado que estés conmigo en esos momentos que considero felices.

–Yo también he pasado muchas cosas, Yellow. Aunque no lo quiera admitir, me dolía que no estés conmigo ¿Qué más pasó en mi ausencia? – preguntó como para apaciguar aquella situación nostálgica.

–Te perdiste de algunas cosas importantes Red, entre ellas, que Green y Blue ya son novios y que se van a presentar así formalmente en tu fiesta.

–Pues, ya era tiempo ¿no? Sabíamos que ellos dos iban a terminar juntos tarde o temprano.

Asentí. Sabía que esos dos se amaban a su manera. Conocía todo lo que hizo Blue para lograr estar junto a Green, ese par se lo merecía.

Al rato ya habíamos llegado a Pueblo Paleta. Noté que habían decorado el lugar con cadenetas multicolor. Aero aterrizó un poco lejos de la casa de Red y éste me ayudó a bajar de su pokémon. Luego, metió a Aero en su pokéball y caminamos al foco de la fiesta. La mano de Red rozó con la mía… sentí miedo, pero recordé que a partir de ahora todo sería así, no podía volver a ser una chica tímida en su presencia.

Más y más recuerdos que me esforzaba en esfumar. Acepté que su mano se entrelazaba con la mía. Me gustaría maldecir al tiempo, solo un poco. La sensación que experimenté fue muy agradable y mágica en alguna forma. Pika y Chuchu caminaban delante de nosotros expresándose amor mutuamente.

Mientras más nos acercábamos, más se podía notar el entusiasmo de Red. Hasta que al fin.

Su madre se estremeció al verlo y corrió a abrazarlo, supuse que lo correcto en esa situación era apartarme un poco para dar mayor importancia a aquel reencuentro. Unos cuantos susurros por parte de ambos, una escena conmovedora. Atrás de ella llegaron Green y Blue, que apapacharon al campeón, renovando la amistad que unía a los pokehólders de Kanto.

Unos cuantos conocidos más, saludos por aquí y por allá. Al rato Red volvió conmigo y su madre dijo algunas palabras de bienvenida en general, también dijo algo sobre el profesor Oak. No le pude poner importancia, Red y yo estábamos en una extraña situación de compartir guiños.

Pusieron algo de música de fondo, Bill repartió refrescos a todos. Green y Blue se juntaron con nosotros y entonces empezamos una charla amena. La que tomó la palabra fue Blue.

–¡Pues bienvenido Red! Ya se te extrañaba por aquí.

–Gracias, estoy feliz de haber regresado, el PWT me tenía algo estresado – dijo Red frotándose la nuca.

–A ver si me dejas retarte Red, para ver cuánto has mejorado – exclamó Green, que le solía hacer este tipo de propuestas al campeón siempre.

–Cuando tenga tiempo, me paso por tu gimnasio, amigo – dijo Red tratando de tomar la iniciativa de batalla de Green lo más calmado posible.

–Por cierto, Red. Tienes que saber que Green y yo… - interrumpió Blue.

–Ya se lo conté, Blue – dije descifrando su intensión.

–Espera, tú llegaste junto a Red ¿cierto Yellow? ¡Son unos pillines! De seguro han estado muy ocupados – dijo con una risilla.

Le encantaba hacer ese tipo de comentarios. De algún modo, lo que decía tenía cierta parte verdadera. Red y yo andábamos en un hemisferio donde se afloraba lo que no se dio en dos años. Me sonrojé y al alzar la mirada, noté que Red también lo hizo.

–Tranquilos, no se pongan así – dijo Green, tratando de evitar más tensiones de ese tipo.

–Bueno chicos, es que la verdad… Yellow y yo… también somos novios – dijo Red de improviso, dejándome sin poder reaccionar.

En verdad aun no asimilaba nada de esto. Que de un momento a otro te empiecen a llamar de esa manera pueden desconcertar a cualquiera. Llámenme cómo quieran, júzguenme, pero yo aun no podía expresarme con esas palabras hacia Red. Quería, pero no podía

–¡Yo sabía que ustedes iban a terminar juntos! Espero que no haya confusiones, Yellow – dijo Blue.

Nuevamente estaba haciendo de las suyas. Recalco que ella es una excelente persona cuando se lo propone, pero…

–¡Blue! – contesté entendiendo la indirecta que quiso decir con "confusiones".

–Ya, ya. No se molesten "segunda mejor pareja de Kanto". Iré a servirme más refresco ¿Vamos Green?

–Ya que – contestó Green.

Ese par, comprendo a Green de alguna manera. Pero sabía que esa relación sacaría lo mejor de cada uno. Mientras se alejaban, Red y yo nos reíamos del carácter de ambos novios.

Red me miró y me dio otro de sus besos, estos eran como una explosión. Decidimos sentarnos en unas sillas que se encontraban más allá. Conversamos del cambio de esos dos chicos en los últimos años. Sus personalidades eran totalmente opuestas, pero eso no importaba para ellos.

Ya me había recuperado un poco de todo el drama interno que se encerraba en mí, hasta que vi algo que me dejó pensando. Ámbar apareció entre toda la alegría de la fiesta, claro que a unos metros de allí ¿Pero que hacía aquella pequeña pikachu allí? Al parecer Red no notó su presencia, ella se encontraba en dirección opuesta a donde él miraba.

Me estaba haciendo unas señas, al parecer quería que la siguiese. Pero ¿por qué? ¿Se habría perdido?

–¿Te encuentras bien? – preguntó el campeón al notarme angustiada.

–¿Ah? Sí, no te preocupes… aunque – Ámbar me preocupaba mucho, tenía que ver qué estaba pasando, no me quedaba otra más que mentirle al chico que estaba a mi costado – ¿me podrías traer un refresco, Red?

Ideé una pequeña distracción para Red mientras yo iba a averiguar qué pasaba.

–Claro, ya vuelvo – dijo sonriendo.

Pude notar que Pika y Chuchu estaban jugando con los otros pokémons. Así que mientras Red se alejaba, yo caminaba rumbo a encontrarme con Ámbar. Ésta, al ver que me estaba acercando, corrió hasta la parte trasera de la casa y yo la seguí sin causar mucho alboroto, no había invitados en esa zona. Se detuvo y me aproximé hacia ella.

–Pequeña ¿te pasa algo? – dije acariciándole la cabeza.

–Pika ¡Pika pika!

Algo no andaba bien, un presentimiento extraño me embargó.

–¿Te has perdido, Ámbar? Pensé que tú y…

–Pues sí, así fue.

No quise voltear porque ya sabía quién estaba detrás de mí. Sin embargo, tenía que hacerlo, tenía que disculparte por el mal rato que le hice pasar, tenía que aclararle las cosas. Al final me arriesgué y quedé hipnotizada por aquellos ojos cafés.

–Alex, yo tenía que…

Se acercó, nuestros rostros estaban a mínima distancia.

–Yellow, Yellow del Bosque Verde. Intuía que algo así iba a pasar. Tú belleza puede cautivar a más de un chico, no debí confiarme demasiado.

–¿A q-qué te refieres?

–Tú lo amas, se te nota en los ojos. Él corresponde a tus sentimientos. Lo correcto es que yo me disculpe por interferir en tan hermosa relación. Pero no siempre hacemos lo correcto Yellow. Si me voy sin haber luchado, seré un completo cobarde y no quiero serlo. No quiero repetir escenas como la que pasó hace un rato. Fui muy infantil al hacer eso.

–Alex, me corresponde estar con Red. Fue muy difícil lo que hemos pasado y no puedo…

–Sí puedes.

–Pero no quiero.

–Sí quieres.

Me empecé a sentir nerviosa, estaba tan cerca de mí…

–¿Cómo puedes saber que quiero eso? – dije tratando de intimidarlo.

–Si no quisieras, ya te hubieras ido.

Me dejó sin palabras, tenía razón ¿Qué me mantenía atada a esa conversación?

–Entiéndeme Alex, He luchado mucho para este momento. Reunir todo mi coraje, vivir pendiente de un regreso que no tenía fecha… Perdóname si es que yo…

–Tú no tienes la culpa de ser como eres, que con tu sonrisa hayas enamorado a este chico de ojos cafés… a este chico que haría locuras con tal de verte feliz.

–¿Cómo es posible que tú te hayas…

–Creo en el amor a primera vista – sonrió.

–Pero yo no puedo. Soy la peor persona del mundo al haber creado ilusiones en ti, incluso me siento rara hablando de estos temas… yo solo…

Solo se escuchaba la música de la fiesta a lo lejos. Cerré los ojos y correspondí al encuentro.

Si antes estaba confundida, ahora peor. Yo no podía hacerle eso a Red, pero…

–Yellow, Red te está buscando.

Ahora sentía que me iba a desmayar. La voz de Blue nos sobresaltó, la noté seria y algo decepcionada ¿Habrá visto el beso?

–En un momento irá – contestó por mí Alex.

–Alex…

–Solo escucha – me acarició la mejilla – No me rendiré porque estoy completamente seguro que tú también sientes algo por mí. Solo tenlo en mente. Ahora ve con tu novio provisional. Pronto sabrás de mí.

Diciendo esto se alejó junto a Ámbar.

–¿Me puedes explicar qué acabas de hacer? – preguntó Blue en un tono en el que nunca la he escuchado hablar.

–Yo no quería, pero…

–Así que él es la competencia de Red… no está mal. Haber venido a buscarte aquí, a la boca del lobo, le da puntos a su favor. Pero sigo pensando que Red es mejor.

–Yo ya no sé. No me suelen pasar estas cosas tan seguido como a ti.

–Mejor vamos para allá, Red está preocupado al ver que no estabas.

No pude evitar voltear a ver a Alex. Su figura se estaba perdiendo en el horizonte.

–Esto queda entre tú y yo, Yellow. No hay que molestar a Red con cosas que no son necesarias.

Asentí. Nos dirigimos a la fachada principal de la casa, donde seguía la reunión.

Ya no quise conversar del tema con Blue… mas las sorpresas de aquel día aun no acababan.

Green se nos acercó apenas nos vio de nuevo.

–Yellow, parece que Red se encontró con alguien.

–¿Qué quieres decir, Green?

–Sí, cariño… ¿qué tratas de decir? – exclamó Blue.

–Esa chica de allí, que está con Red, no me da buena espina.

–A mí tampoco… se llama Stefany, Red me la presentó cuando me encargó buscarte.

¿Celos? No sé que fue exactamente, pero caminé con pasos de gigante hacia donde estaba mi chico y su "amiga".

–Hola –dije.

–Yellow, qué bueno que ya estás aquí ¿Dónde te habías metido?

–Estaba en el baño.

–Oh, bueno. Te presento a una amiga que conocí en el barco que me trajo aquí, se llama Stefany.

–Un gusto –exclamé.

–Igual – dijo la chica – Bueno, Red… ya me tengo que ir, solo pasaba un rato a saludarte y a desearte lo mejor en tus vacaciones.

–Gracias Stefany, yo también te deseo lo mejor en tu entrenamiento. Ya nos estaremos viendo.

–Hasta luego Yellow, un placer conocerte.

–Igual –dije menos aminada que en el comentario anterior.

La chica le hizo una seña a su pokémon, era un pikachu variocolor, éste se montó en su hombro. Luego sacó de una pokéball a un Staraptor, se montó en él y se fue el lugar.

Lo que hice inmediatamente después de eso fue mirar seriamente a Red. Él lo notó y empezó a reírse.

–No me digas que estás celosa.

–No te lo diré si no quieres.

Pero… ¿tenía derecho a estar celosa? No estoy segura de eso.