Como lo he prometido, aunque bueno un día después, anoche fue Halloween y aun me faltaban algunos detalles. Espero que les guste este capítulo. Un beso a todos los que leen esta historia.

Capitulo 12. Halloween.

Severus y Florence viajaban de regreso a casa, Severus no había dicho ni una sola palabra en todo el viaje, Florence miraba por la ventana del tren suspirando de vez en cuando, el silencio fue algo incomodo.

- No has dicho nada desde que Aindrea Dumbledore nos contó su historia. - Dijo Florence.

- Nunca imaginé que Dumbledore guardara un secreto así. El viejo me dijo que su hijo o hija había muerto, supongo que deseaba mantener ese vínculo en secreto. Además, he estado pensando en Maynard...

- No entiendo las palabras de Aindrea, pero sé qué algo tienen que ver con las que Southfield me dijo. - Florence parecía compartir las mismas dudas que su esposo.

- Mi mayor duda es, ¿Por qué Potter? ¿Por qué nuestro hijo? Qué fue lo que hicimos? Solo pensar que Maynard tenga que unirse ya sea en esfuerzo o quién sabe más a la hija de los Potter, me causa un malestar.

- Desde siempre, se ha hablado de la unión de todas las casas de Hogwarts. Ser todos uno para vencer al enemigo. Quizás esa sea la única salida, estar unidos y luchar antes de que el Usurpador acabe con lo que más amamos y transforme nuestros sueños en pesadillas.

- Malfoy, se llevó a mi hija. - Dijo Severus. - No permitiré que se lleve a mi hijo.

- El lado oscuro jamás descansará. - Dijo Florence consternada. - Debemos hacerle frente.

- ¿Por qué nosotros? ¿Por qué nuestro hijo?

- Se cómo te sientes. Yo me he preguntado lo mismo.

- Me niego a creer que nos enamoramos y pasamos por todo ese dolor, tener una familia al final. Para que todo haya sido planeado desde antes de nacer por alguien más. Es mi sangre y la tuya las que hacen a Maynard perfecto para esa profecía en la que me gustaría no creer.

- Severus, no puedes cuestionar que nuestro amor haya sido planificado por alguien más. Todo lo que pasamos para evitar se separados. Incluso estuvimos muchos años lejos uno del otro y aun así volvimos a estar juntos. Estábamos destinados a suceder, estaba escrito por nosotros.

- Maynard y Eileen jamás habrían nacido por nuestra voluntad, Florence. - Dijo Severus. - Nunca planeamos tener hijos, yo nunca hubiese querido, menos en las condiciones en las que estábamos... pero sucedió.

- Yo siempre desee tener un hijo. - Dijo Florence. - Siempre quise tener una familia, lejos de la Orden Tenebrosa. Todo sucedió para nuestro bien, tener a Eileen, tener a Maynard incluso cuando parecía improbable.

- Eileen, mira como ha terminado todo. - Snape parecía sumido en una inmensa amargura.

- Esto no ha terminado aun. ¿Recuerdas? Nos prometimos que seríamos la esperanza cuando el otro se diese por vencido. Aun estoy aquí para decirte que faltan muchos caminos por recorrer. No todo está perdido. - Dijo Florence. - Debemos seguir adelante, debemos tener fe.

Otra noche caía sobre Hogwarts y la torre de astronomía estaba invadida por el frío y una brisa revoltosa, las parejitas deseosas de expresarse cariño no acudían por el cambio de estación. Harriet esperaba mientras sentía que se congelaba, miraba el cielo nublado y el lago a lo lejos, estaba anocheciendo y algunas estrellas se comenzaban a ver. Sintió unos pasos que se acercaban.

- ¿Quién está allí? - Harriet miró hacia las escaleras, pero no vio a nadie. Volteó hacia el paisaje una vez más, quizás su imaginación la había traicionado, aunque con tantas pesadillas inducidas no lo creía mucho. El sol se ponía, pegando sus últimos rayos en el rostro de Harriet. Una respiración detrás de ella la estremeció. Acarició sus manos y Harriet no sintió tanto frío, volteó para encontrarse con los penetrantes ojos grises de Maynard.

El pasaba su boca por su cuello lentamente, acariciando su cabello. Luego acarició sus brazos y la retuvo en sus brazos apoyando su rostro en su hombro, juntos miraban el horizonte lejano.

- Eres bastante sigiloso, aunque te falta practicar más ese hechizo. - Dijo Harriet, mientras sentía las manos de Maynard pasando por su cintura.

- ¿Qué hace una chica indefensa por aquí tan sola? - Maynard le susurraba al oído.

- Necesitaba un momento a solas. - Dijo Harriet.

- ¿Es una indirecta para echarme de tu lado?

- No, tú eres parte de mi soledad. No te vayas. - Dijo Harriet suavemente. - Tengo tantas preguntas y tan pocas respuestas. Puedo manipular el agua sin necesidad de una varita, pero no se controlarlo, ¿De qué sirve?

- Debes aprender a controlarlo. Yo debería hacer lo mismo, que deje de ser un instinto y sea conocimiento y dominio por nuestra parte. - Dijo Maynard colocándose a su lado.

- Lamento lo del otro día. - Dijo Harriet.

- No tienes que pedirme disculpas, Potter. - Dijo Maynard acercando su mano a la mano de la chica que se apoyaba en el muro. - Ya aprenderemos. Todos los días es una nueva lección. Hoy me toca a mí, deberás neutralizarme luego de un duelo y si sobra tiempo podremos...

- Vamos entonces. Se hace tarde. - Dijo Harriet tomando camino con una sonrisa. Maynard sabía que aquel juego no llevaría a nada inocente. Ocurrió lo mismo que la noche anterior, Harriet y Maynard parecían estar a la par en el duelo hasta que Harriet expulsó a Maynard hacía atrás ocasionándole una herida en la boca.

- Cuidado me quitas los dientes. - Maynard se levantaba. - Eres un peligro para la gente inocente. Creo que ya basta de juegos infantiles, intenta algo más duro. No me opondré.

- ¿Masoquista? - Harriet le sonrió a Maynard, quién le sonrió con algo de picardía.

- Prueba hacerme algo que no olvide jamás. Se creativa, se que lo eres. - Dijo Maynard seriamente poniéndose en posición.

- Snape, ¿Hablas del duelo?

- Quién sabe, a lo mejor no. - Dijo Maynard dejando su varita en el suelo.

- Spongablio. - Dijo Harriet, de su varita salió un rayo azul que impactó con el chico. Maynard sintió que mil golpes caían sobre él. Un golpe en el estomago le hizo caer, otro en la cara le hizo retroceder. Harriet iba a quitar la maldición, pero Maynard le hizo señas de que no lo hiciera. El chico estaba sintiéndose mareado entre tantos golpes duros, no podía pensar bien, la impotencia de no poder defenderse con magia de su varita le aniquilaba. Fue allí que se dio cuenta que un extraño calor nacía en su pecho, sentía rabia ahora, dolor, miedo, impotencia, a la vez que algunas voces resonaban en su cabeza. Lo sentía venir.

Maynard miró a Harriet una vez más y sintió como un líquido caliente se derramaba por sus ojos. Pero esto no tomó por sorpresa a Harriet quién con mucha habilidad hizo un escudo bastante bien. Las llamas invadieron la habitación, como si hubiesen sido lanzadas por un fiero dragón. Maynard no perdió el conocimiento, pero no pudo controlar su poder. Cansado, cayó débil al suelo, las llamas se extinguieron y todo quedó intacto.

- Creo que te ha ido mejor que a mí. - Dijo Harriet ayudándolo a levantarse. - Dios mío, mira tu rostro, pareciera que te hubieses caído a golpes con una manada de gatos salvajes. Déjame curarte.

- Estoy bien, no te preocupes. - Dijo Maynard conteniendo una mueca de dolor, le dolía la espalda.

- Tienes un morado en el ojo. A menos que no te recuperes por tu cuenta hoy mismo, tu padre y los demás profesores sospecharán algo de esto. - Dijo Harriet. - Déjame curarte, soy hija de una curadora, algo debo saber.

- Mi padre no está en Hogwarts, vamos a su despacho. Debe tener algo que sirva para este tipo de golpes. - Maynard se levantó con dificultad y con ayuda de Harriet fueron hasta las mazmorras. Por fortuna Maynard sabía la contraseña para entrar al despacho de su padre. Al entrar y encender las luces, Harriet se sintió intimidada por aquel lugar, nunca se había sentido cómoda en la oficina de su jefe de casa, el no estaba y eso la hacía respirar más tranquila.

- Deben estar en el tercer estante, cuando yo me golpeaba cuando era un crío, el me ponía una pomada azul que sanaba rápidamente. Eso servirá. - Dijo Maynard.

- Bien... - Harriet buscó entre las pociones, hasta encontrar una pomada muy extraña y maloliente, la tomó y se acercó a su amigo.

- Adelante, finge que me curas mientras me manoseas sin piedad. - Maynard no podía dejar a un lado su negro sentido del humor. Harriet apareció una bolsita con hielo. Con mucho cuidado puso hielo en su ojo y con la pomada azul hizo que los moretones en la cara de Maynard sanaran.

- Arde un poco. - Dijo Maynard. Harriet vio que la hinchazón de su ojo bajaba. Con algo de valentía, agregó algo de pomada en su pecho donde tenía varios hematomas.

- No puedes andar por el Castillo así golpeado. Quítate la túnica. - Dijo Harriet algo apenada y con un rastro rojo en sus mejillas.

- Ya habías tardado mucho en querer desnudarme. - Dijo Maynard sin saber si reír o llorar del dolor, lentamente quitándose la parte superior de la túnica. Harriet quedó boquiabierta al ver que el chico estaba sin camisa, su rostro denotaba algo parecido a la sorpresa, mezclada con nervios. Si en aquel momento el profesor Snape entraba a ver aquello, mal interpretaría todo. En verdad aquellos hematomas se veían feos, Harriet dudaba si podría disimularlos un poco.

- Vaya, te has hecho mucho daño. - Harriet añadió pomada abundantemente en el abdomen del chico. Sus brazos estaban algo golpeados también y Harriet hizo lo mejor que pudo. Algo a lo que ella no estaba preparada, sentir el contacto directo con la piel de su singular "amigo" de Gryffindor.

- Creo que podré caminar hasta la torre de Gryffindor. Ah, me duele mi trasero, pero no te preocupes, puedo echarme la pomada solo. Gracias por curarme. - Dijo Maynard observando sus golpes, ardían con aquella pomada y parecían atenuarse un poco.

- Bien, creo que has mejorado. Es eficiente. - Dijo Harriet.

- Sentía que moriría del dolor. Eso sí, no preguntes de que está hecha. Mi padre hizo que vomitara cuando tenía 8 años diciendo todos los ingredientes que contenía. - Dijo Maynard, Harriet con horro dejó la pomada a un lado.

- Suficiente por esta noche. - Dijo Harriet.

- Si, eso creo. Por cierto eres la cuarta mujer que logra verme sin camisa. Siéntete que estás en una posición exclusiva. - Dijo Maynard sarcásticamente. - Además me has manoseado como si fuera una fruta que vas a comprar en el mercado.

- Buenas noches Snape. - Dijo Harriet sin poder ocultar una sonrisa. Besó en la mejilla a su amigo y se fue antes de que ocurriera otra locura. En verdad quería caerle encima a Maynard y besarle como nunca antes, pero eso en aquellos momentos representaba un peligro enorme.

Al día siguiente Maynard mucho mejor, pudo levantarse sin dolor ni problemas y además conseguirse con la agradable noticia de que su padre había vuelto. Era viernes y decidió que era un buen momento para visitarle. Tocó la puerta y su padre le indicó que pasara. Maynard con una gran sonrisa recibió a su padre y este lo miró extrañado.

- Maynard, vaya sorpresa tan agradable. - Dijo Severus Snape secamente. - Llegas temprano a nuestra reunión de padre a hijo. ¿Todo bien?

- Si. - Maynard dejó de sonreír y guardó sus emociones, tranquilamente se sentó. - ¿Cómo te fue en Hiizland?

- Es algo largo, podríamos hablarlo otro día. Estoy cansado. - Dijo Snape queriendo evitar tocar el tema con su hijo. - Pero tengo algo que decirte, logré investigar en San Mungo lo que me pediste, por eso llegué hoy. Tengo noticias importantes.

- Oh Gracias Severus. - Dijo Maynard.

- Aquí tienes algunos informes que he logrado conseguir, estoy casi seguro que Nott y Avery siguen estando en el lado oscuro. Los Nott están en Azkaban y los Avery cuidan su reputación. Echale un vistazo. – Dijo Severus Snape.

Maynard leyó algunos informes, mostró bastante sorpresa y su cara se dibujo la preocupación.

- Esto es grave. – Dijo Maynard guardándolos en su mochila.

- Tu madre ya está al tanto. Te manda saludos. Por cierto. Una pregunta hijo mío. ¿A qué se debía tu cara de alegría al llegar a mi despacho? – Snape parecía mirar a Maynard de una manera penetrante.

- Deja la Legeremencia a un lado. – Dijo Maynard repeliendo con Oclumancia el intento de su padre de entrar en su mente. – No puedes pretender que lo sabrás todo sobre mí.

- El peligro se ciñe sobre nosotros y deseo tu bienestar.

- No es nada, bueno… si. Estoy saliendo con una chica. – Dijo Maynard dando una sonrisa.

- Tanto misterio y recurriendo a la Oclumancia solo por una chica. Debe ser muy especial entonces… - Dijo Snape mirando ponzoñosamente.

- Si, es especial. – Dijo Maynard.

- Creo que Florence y yo no hemos tenido suerte. Todas las personas con las que nunca salimos, han salido con nuestros hijos. Me lo dice el hecho que hayas terminado con la señorita Macinsale para salir con otra chica y a su vez haber tenido un pasado reciente con Nicole Osborne y como se llamaba la muggle, ¿Pita Roberts?

- ¡Basta! – Dijo Maynard. – Has estado muy pendiente de mis pasos.

- Siempre. – Dijo Severus. – Pero debo admitir que esta última ha sido bastante difícil de descifrar. ¿Quién será? ¿Quién es esa misteriosa chica que hace a mi hijo sonreír sin motivo?

- No lo sabrás hoy. Tengo derecho a tener privacidad. – Dijo Maynard.

- ¿Será acaso Owens? – Severus tanteaba el terreno y evaluaba la reacción de su hijo. – O quizás… Bufielle.

- No, y no sigas Severus. Sé que a mamá la puedes persuadir, pero tus técnicas no funcionarán conmigo. Mucho cuidado con el veritaserum. – Dijo Maynard dejando a su padre en shock.

- Bien, solo espero que no sea un dolor de cabeza. Solo espero que tu chica misteriosa no sea una pesadilla viviente, como por ejemplo la hija de Harry Potter.

- Severus por favor. – Dijo Maynard sin sorprenderse. Había controlado bien sus impulsos, aunque su padre estudiaba bien su reacción. Maynard había aprendido a esconder algunas emociones, pero no podía escaparse de demostrar algo de felicidad cada vez que recordaba los momentos a solas con Harriet. Maynard no podía negar que su atracción hacía Harriet potencialmente le haría cometer locuras.

Maynard fue a la sala común, tenía todas las piezas que encajaban. Las pruebas daban como culpable preliminar a las mismas sospechosas. Lo que le asombró a Maynard fue consultar algunos registros de San Mungo que su padre había conseguido. Había averiguado mucha información útil y reveladora.

- Mañana es el baile. - Dijo Harriet a sus amigas en el descanso, los chicos cuchicheaban bastante animados. Todos hablaban del baile de Halloween. Los Gryffindor reían entre ellos. Rowen se burlaba de alguien como siempre, mientras que Ted lanzaba algunas miradas hacia las chicas de Slytherin. Martha Macinsale lucía de nuevo impecable y hablaba en secreto con sus amigas. Maynard vio a las Slytherin y fue tras ellas.

- Harriet, tengo algo importante que decirte... - Dijo Hillary muy contenta.

- Hill, Nott, Avery. Necesito a Potter tres segundos. Gracias. - Maynard tomó a Harriet del brazo y al apartarse le dijo en boz baja. - Mis sospechosas finales son Cassandra y Eloise. Tienen antecedentes, quiero que veas las pruebas esta tarde.

- No puedo creerlo, así que es definitivo.- Harriet miraba algo decepcionada. - Por cierto, ¿Sigues mejor?

- Nada que no haya afrontado antes. Ya no me duele tanto mi abdomen. Pero los chicos piensan que estuve teniendo relaciones con una chica mis contusiones. Una verdadera fiera, ¿no Potter?

- Dios mío. - Dijo Harriet mirando a los Gryffindor que reían una vez más a lo lejos. - ¿Qué clase de chicas frecuentan tus compañeros de Gryffindor?

- No lo sé, pero lo dijo tu hermano. Creo que los duelos no están dando resultados. - Dijo Maynard. En el patio Aidan Mc Nair hizo aparición, vigilando en dirección hacía Maynard y Harriet.

- Oh no. Mc Nair. - Dijo Harriet.

- Bloquea tu mente, nos está mirando. – Snape miraba tranquilo a Harriet, fingiendo que todo está bien. Mc Nair avanzaba hasta ellos. Harriet miraba el suelo algo nerviosa.

- Señorita Potter, que agradable verla tomar un poco de sol. ¿Podría venir conmigo a mi oficina? - Dijo Mc Nair con una sonrisa. Harriet no dijo palabra alguna, pero escuchó dentro de su cabeza las palabras de Maynard "Cierra tu mente... ciérrala". Al llegar al despacho, Harriet tomó asiento frente al escritorio.

- Sabes mucha Oclumancia. No puedo ver tus pensamientos tan fácilmente, pero tu cara denota que me ocultas algo. Buen intento Potter. - Dijo Mc Nair. - No me importa que defiendas a los sangres sucias. Puedo con ello, es increíble lo asombrado que estaría Salazar Slytherin si supiera que clase de personas han terminado en su casa. ¿Por qué no dices nada?

- No tengo nada que añadir. – Dijo Harriet firmemente.

- Muy Slytherin de tu parte, Potter. Quién lo habría imaginado. - Dijo Mc Nair sonriendo aun más. - Quiero preguntarte algo y quiero que respondas. ¿No sabrás algo de un club de duelo que hay por allí? Me preocupa que esos chicos se hagan daño.

- ¿Club de duelo? - Harriet miraba extrañada sin descuidarse.

- Si, varios Gryffindors están en él, creo que los Ravenclaw y Hufflepuff también. He oído rumores sobre su primo Weasley como jefe de ese Club ilegal.

- No sé nada al respecto. - Dijo Harriet sinceramente.

- Oh claro, ¿puede explicarme porque la otra noche fue vista con una túnica húmeda? ¿Fue a tomar un baño al lago? - Preguntó Mc Nair.

- No, luego de mi guardia como prefecta fui a un baño y el lavabo explotó. Creo que fue Myrtle la Llorona. – Dijo Harriet con naturalidad, aquella excusa era más creíble y menos vergonzosa que confesar sus poderes extraños.

- Excelente excusa. Ya que no quieres cooperar, no está de más advertirte que si tu primo o alguno de tus amigos son encontrados con las manos en la masa no dudaré en hacer cumplir la ley. Expulsión y una condena de lujo para usted en San Mungo.

- ¿Me está amenazando? Yo no he hecho nada. – Dijo Harriet algo molesta.

- Dígale a su primo que cuide mejor sus pasos.

Harriet salió algo confusa del despacho del director, en su reloj miró la hora. Los Gryffindor estaban en clases de Herbología, fue a los invernaderos y le hizo señas a Ted su primo para hablar urgentemente con él.

- Ted, esto es importante. - Dijo Harriet algo apurada. - ¿Es cierto que existe un Club de Duelo?

- ¿Cómo te enteraste? ehmm... – Ted miraba hacía Rowen que miraba expectante desde los invernaderos, ellos charlaban afuera.

- Es cierto entonces. ¿No pensabas decírmelo? - Harriet parecía decepcionada. – No sabes el riesgo que has tomado.

- Lo siento, quise hacerlo, quería decírtelo. Mi idea original era mejor, la unión de las casas. Muchos estaban animados con la idea, se corrió rápidamente entre los Gryffindor, pero ellos me pidieron tres condiciones: Que no hubiese ningún Slytherin, que no estuviese Maynard Snape por ser hijo del Jefe de Slytherin y que no estuvieras tú a pesar de que eres nuestra familia. Hicimos un voto de silencio, protegido a través de una maldición. La idea era defendernos de las artes oscuras. Hay mucho miedo por las desapariciones y las personas que han marcado.

- Oh si, debía entenderlo. Soy una mugrienta Slytherin y los iba a traicionar. - Harriet ahora gritaba.

- No quería decirte, porque le ibas a decir a tus amigas. - Dijo Ted algo nervioso. - Harriet, no eres una mugrienta. Yo no creo en los estereotipos que la gente tiene...

- ¿Sabes quién me dijo del club de duelo? El Director Mc Nair. Y si alguno de ustedes es descubierto a mi me van a enviar a San Mungo, me amenazó hoy.

- ¿Cómo lo sabe?

- Quizás los verdaderos traidores no son los Slytherin, quizás alguien con lengua larga habló de más. Quién sabe. - Dijo Harriet.

- Lo siento Harriet. Pero no podía hacer nada. - Dijo Ted. - Mira como reaccionaste, tus amigas tienen razón. Estás trastornada, quizás si necesites ir a San Mungo.

- ¿Mis amigas? - Preguntó Harriet algo herida.

- Ellas dicen que ya no te la pasas con ellas. Eres bastante misteriosa y reservada. Hillary está dolida porque siente que ya no confías en ella. Ella me lo dijo llorando sin saber qué hacer. - Dijo Ted bastante molesto.

- Es cierto, desconfio de ellas. Porque precisamente una de ellas es aliada de los neomortífagos. Una de ellas me vendió y aun no sé quien fue.

- Mírate, desconfías de tus mejores amigas. - Dijo Ted. - Ellas no te merecen como amigas entonces.

- Vaya… no te pido que me entiendas entonces. Mucho interés en Hillary, ¿no Ted? – Preguntó Harriet ponzoñosamente.

- Si, sabes que me gusta. Por eso vamos al baile juntos, nada especial considerando que ella ama a su novio Gabriel. – Dijo Ted algo frustrado.

- Qué agradable, bien por ti. – Dijo Harriet algo áspera. - ¿Por que ella no me lo dijo?

- Iba a decírtelo hoy, pero estabas muy ocupada hablando con Snape de otros asuntos. La invité ayer, pero tu no estabas para decírtelo. Tus amigas te necesitan y mientras tanto tu…. - Dijo Ted.

- Tú no entiendes...

- Así que es cierto lo que dice Martha Macinsale. Eres una peligrosa rencorosa además paranoica. Nadie está detrás de ti. No sé cómo tu hermano aun te defiende, estás loca.

Harriet abofeteó a Ted, luego comprobó que todos los Gryffindor la veían sin atender a la clase. Harriet aguantó algunas lágrimas de la rabia. No pudo evitar llorar detrás de la cabaña del guardabosque. Sentía bastante miedo de estar perdiendo todo lo que conocía, a sus amigas, su familia... el miedo se apoderaba de su rutina ahora. No sabía nada de su vida, no existía nada con certeza.

Regresó a la sala común algo decaída. Se acostó en su cama boca abajo y no volvió a abrir los ojos hasta el día siguiente. Era el tan esperado día del baile

Harriet se levantó y vio que era algo tarde, un sábado y ya eran las dos de la tarde. Sus amigas ya no estaban, en la sala común varios chicos hablaban. Vio que su vestido había llegado, era turquesa. Al bajar al Gran Salón vio a sus amigas hablando con Ted. Martha parecía algo molesta, pero lucía bastante arreglada, junto a Corina y valery. Rowen alcanzó a su hermana en la mesa.

- Perdón, se lo que te dijo Ted. Le dije que… - Dijo Rowen.

- No quiero hablar de eso. – Dijo Harriet. Rowen abrazó a su hermana. Era extraño que él aceptara hacer gestos públicos de afecto hacía ella y esto la tomó por sorpresa.

- Harriet, no puedes evitar que te defienda ya que eres la única que me queda, aparte de Rowen y aunque no veamos todas las clases juntos, eres mi hermana y debemos apoyarnos ahora que nuestros padres están lejos.

- Mc Nair dijo que me iba a enviar a San Mungo si encontraba a alguien del Club de Duelo de ustedes con las manos en la masa. – Dijo Harriet. – Creo que piensa que estoy metida en el club.

- Todos me detestan por haber querido invitarte al club. – Dijo Rowen. – Pero no importa, al final descubrimos que fue Valery Olson quién se le escapó mientras hablaba con Martha y Corina, el Profesor Ponds las escuchó.

- ¿Martha Macinsale estaba en el club de duelo? – Harriet iba a enloquecer. – Ella defiende la limpieza de sangre.

- Pero todos los chicos está enamorados de ella. – Dijo Rowen. – Martha se decepcionó mucho al descubrir que Maynard no estaba invitado al club. Por cierto, conseguí pareja para el baile. Tu amiga Cassandra es mejor que ir solo. Nos vemos esta noche, debo practicar más la canción de entrada.

- Baile, Baile y más baile. ¿Quién le importa?

- Harriet, duermes bastante. Allí estás – Dijo Hillary. – Ted me contó que tuviste un día bastante malo ayer. ¿Por qué no subimos a la sala común y nos arreglamos para el baile? Te sentirás mejor.

- No lo sé… ¿Dónde está Eloise? – Preguntó Harriet.

- En la enfermería. No se siente bien desde ayer. – Dijo Cassie algo extrañada. – Aquí entre nos, creo que ella odiaba el baile y se ha buscado enfermar en serio.

- Yo detesto aun más el baile. – Dijo Harriet.

- ¿Aun deseas ir sola? – Preguntó Hillary.

- Definitivamente. – Harriet se dejó arrastrar por Hillary quién la maquilló y peinó especialmente. Su cabello quedó arreglado y ahora le tocaba el turno a Cassie. Hillary le gustaba arreglar a sus amigas y las dejó hermosas, de hecho Hillary resaltaba ya que Harriet no recordaba haberla visto tan hermosa, ya que sus ojos amarillos ya no lucían tan saltones. La hora llegó, Harriet miraba el reloj y llevó su varita. Esperaron las tres en la sala común, Cassie llevaba un vestido turquesa hermoso mientras que Hillary llevaba un vestido amarillo especial. Luego subieron al vestíbulo a encontrarse con sus parejas. Rowen y Ted las esperaban al lado de las escaleras.

- Hola chicas. – Dijo Ted. –Lucen hermosas. Harriet disculpa haberte dicho lo que dije, estaba muy molesto.

- No importa. – Dijo ella secamente.

- ¿Conseguiste pareja hermanita? – Preguntó Rowen. Harriet negó con la cabeza y con una sonrisa. Daeva pasaba con su pareja, la verdad el chico apenas se notaba ya que Daeva estaba vestida con un vestido con diamantes deslumbrantes Rowen parecía hipnotizado, Charlie y Sean iban acompañados de Nicole Osborne y Penny Lane. Las parejas se organizaron haciendo una fila cerca de la puerta, la música de fondo se escuchaba. Harriet quedó sola ya que sus amigas y su hermano y primo, abordaban la fila para esperar el turno de entrar juntos. Maynard apareció detrás de Harriet vestido de su túnica negra de gala.

- ¿Has venido sola al baile entonces? – Maynard saludó a Harriet.

- Si, y estoy orgullosa. – Dijo Harriet sonriendo.

– Yo también he venido solo, así que seremos dos solitarios en este baile, ¿Me acompañarías?

- Si, será un honor acompañarte a estar solo. – Dijo Harriet con una sonrisa que se desvaneció cuando Martha Macinsale con una túnica semitransparente dejaba ver su figura, entró de la mano con Christian Valdemarr que parecía algo serio. Harriet miraba sorprendida.

- Creo que… esto era de esperarse, aunque pensaste que Valdemarr vendría solo por consideración a ti. ¿No? – Preguntó Maynard. – Martha ayer me pidió ir al baile juntos en calidad de amigos, creo que estaba desesperada.

- Creo que Martha con baja autoestima sube mis ánimos que hasta ayer estaban en el suelo. No pudimos hablar luego, iba a explotar… ¿Sabes algo? Me he dado cuenta que ayer no hubo ninguna reacción, no hice que se congelara nada.

- Es un progreso, ¿No crees? Nuestros duelos privados si sirvieron para algo. – Dijo Maynard.

Todos estaban con sus respectivas parejas, y esperaban ansiosos a que el baile comenzara, Harriet miraba a la multitud esperando encontrar una señal de que algo podía ir mal, pero todo estaba tranquilo, los chicos cuchicheaban y los de primer año que iban en grupo y sin pareja parecían emocionados. El Profesor Ponds abrió las puertas del Gran Salón y todos quedaron boquiabiertos por la excelente decoración del Gran Salón.

Todos iban del brazo de su pareja e iban entrando al Gran Salón acompañados del sonido de la música armoniosa y oscura que sonaba desde la puerta. Maynard y Harriet estaban junto a los demás que no tenían pareja, arrimados a un lado, casi todos eran de primer año, a excepción de Gonda que estaba algo triste en un rincón.

- Mis abuelos fueron asesinados en la víspera de Halloween, mi familia no suele celebrar Halloween. – Dijo Harriet observando la cara de preocupación de Maynard. - ¿Qué ocurre?

- No es que me importe mucho Potter, pero… ¿Cómo vamos a entrar al gran salón solos?

- Caminaremos en línea recta diciendo que no conseguimos pareja. Martha dijo que debíamos apartarnos. – Dijo Harriet a modo de sugerencia.

- Dame tu mano. – Dijo Maynard ignorando la sugerencia anterior de la pelirroja. – Entraremos juntos.

- ¿Darte mi mano? ¿Ir juntos tomados de la mano? – Harriet parecía algo escandalizada por aquel comentario.

- Hemos compartido saliva anteriormente, estrechar la mano y mezclar nuestro sudor no puede ser tan traumático, ¿o no Potter?

- ¿Por qué tienes que ser tan gráfico y explicito?

- No sé, me emociona hablar de mocos y costras incluso cuando estoy almorzando. – Dijo Maynard seriamente.

- Que asqueroso. – Pero Harriet tomó a Maynard del brazo, apenas faltaban tres parejas para entrar al Gran Salón. Hillary pasó con Ted quién la venía abrazando y luego le tocó a Harriet y Maynard.

- Pero… ¿Sabes bailar? – Preguntó Harriet.

- Por favor, ¿sabes a cuantas fiestas he ido? Muy pocas… así que estoy en tus manos. Todos ellos ensayaron y nosotros no, se que arruinaremos la coreografía que Martha estuvo ensayando – Dijo Maynard disimulando su nerviosismo. Harriet parecía que iba a enloquecer.

- Yo tampoco sé bailar. – Dijo Harriet. – Por eso mismo deberíamos entrar y marcar la diferencia, no hemos ensayado. - Los dos se tomaron de la mano y se unieron a las demás parejas que bailaban. Maynard llevó a su compañera a un ritmo muy diferente al de la música, intentaron llevar el paso y el ritmo. El fondo era una canción conocida, pero sonaba un tanto diferente

Midnight workings, weather down the storyline
I try to find the truth between all the lies
When Bleeding is feeling and feeling ain't real
Will I see you when I open my eyes?
Will I see you when I open my eyes?

Harriet se le hacía conocida aquella canción o por lo menos aquella voz. Pero estaba segura que no era la cantante favorita de Martha, la tal nombrada Cee Davies que cantaba canciones rosas de amor. Esta voz era carrasposa, pero eso la distrajo tan solo un instante, en verdad Maynard y Harriet no sabían bailar, así que iban perdidos a otro ritmo y causando que Martha los mirara con ganas de asesinarles, estaban arruinando semanas de ensayo.

When Breathing's a burden we all have to bear
And trust is one thing we're taught never to share
Somehow you just seem to shine
When loving means breaking and saying goodbye

Se confundieron con las demás parejas y miraban algo perdidos para ver donde se habían quedado, la música fue más suave y las parejas se ralentizaron acercándose más. La melodía era extremadamente melancólica pero romántica. A lo lejos Maynard pudo ver a su padre con cara de sorpresa y el no hizo más que sonreírle de vuelta con algo de confianza.

And I can't help but wonder what it is you do
You help heal the pain, and the thoughts of the truth
You're a question to the universe, a wonder to the world
And somehow, when I'm with you, I never get burned

- Esta es la parte en la que nos miramos a los ojos, ¿no? – Maynard lo decía sarcástico y Harriet asintió la cabeza con una sonrisa sin levantar sospechas de que fuesen algo más que amigos, aquello era una tortura lenta y placentera.

- Anoche me quedé dormida. Eloise no está, tengo sospechas… - Dijo Harriet.

- Debemos hablar sobre ello. No me lo vas a creer. – Dijo Maynard mientras intentaba bailar sin mucho esfuerzo. – Por cierto, anoche hubo una pelea bastante fuerte en la Sala Común de Gryffindor. Sobre el famoso Club de Duelo fundado por Weasley. Todos echan la culpa a tu hermano.

- Esto es un desastre. – Dijo Harriet intentando llevar el ritmo.

- Mejor concentrémonos en bailar mal. – Dijo Maynard sarcástico. – Por cierto, me impresionas. Luces hermosa con ese vestido.

- Lo dices por cumplir. – Dijo Harriet.

- Ahora dudas de mi sinceridad. – Dijo Maynard. – Lo digo en serio.

Los que se habían venido sin pareja se apartaron alrededor de la pista de baile. Harriet observó como Christian Valdemarr bailaba con Martha Macinsale, pero la miraba a ella con ojos melancólicos de vez en cuando y ella solo lo ignoró.

And I can't help but wonder what it is you do
When you help heal the pain, and the thoughts of the truth
You're a question to the universe, a wonder to the world
And somehow, when I'm with you there's nothing I'd rather do
Than be right there

- Harriet, olvida todo lo que conoces por un momento. Acércate un poco más que no muerdo, al menos no en público. – Dijo Maynard y Harriet pasó sus manos detrás de los hombros del chico y lo miró a los ojos, una energía potente la debilitaba, deseaba besarle. Maynard puso sus manos en la cintura de la chica acariciándola y sintiendo como su corazón palpitaba fuertemente en su pecho, estaban muy cerca. Aquel momento nunca iba a terminar.

To escape my own life and all my fear
And I can't feel
Am I really real?

Come and wipe all my tears
Come and wipe all my tears

FIN DEL CAPITULO

Nota: La canción del capítulo de hoy se llama Wonder y es de Megan Mc Cauley, es una de mis canciones favoritas. Pues sí, que tengan un feliz Halloween.

Lupin-Tonks: Así que todo el tiempo pensabas en el fic, jeje. Yo ando pensando últimamente en como haré el final en realidad. ¿Es adictivo entonces? Espero que este capítulo haya llenado tus expectativas y lo hayas disfrutado. Faltan algunos secretos y la trama se va aclarando, todo se conecta. Maynard y Harriet están descubriendo cosas poco a poco y por accidente a veces, no muy rápido y tampoco tan lento. La segunda parte del duelo es más sugestiva, ya van viendo luces para otras cosas. La parte de demostrar lo que saben se acerca, para bien o para mal.

Lara Evans: "No podrán vencer a Malfoy hasta ser uno solo", pues he aquí la clave de toda la saga… bueno, no toda la saga, no me pongo a inventar como Rowling que dice cosas que al final no son. Pero esta explicación es significativa para la batalla final. Esa forma de ser uno es bien particular, pero de antemano te aviso que vencer a Malfoy no tiene nada que ver con tener un hijo, ni tampoco se van a fusionar como amebas mutantes (Alexandra reflexiona sobre esa interesante teoría). La batalla final se centra en ellos dos y mucha de esa unión tiene que ver con lo que el Sombrero seleccionador canta en los libros del canon: La unión de TODAS las casas para vencer a un enemigo. Eileen está haciendo su trabajo y lo está haciendo muy bien, así que en el próximo capitulo se deberían ver los frutos de sus planes. Me alegra que te esté gustado mucho, es un halago.

Lyla: Si, la Oferta aprovechando que tenía adelantado este hermoso capítulo de Halloween. Ah, Maynard y sus insinuaciones, creo que nos ha salido más directo que sus padres. Si, el hijo de Dumbledore fue algo atrevido de mi parte como para desviar aun más mi Universo Alternativo del cannon a quién me es imposible respetar luego del séptimo libro. Pero en fin, para eso existen los fanfics y si concuerdo contigo, nunca tuve quejas del canon hasta hace poco donde pareciera que de VERDAD Rowling no conoce sus personajes, pero hay que tener buena fe (ajaa). He logrado que Maynard y Harriet se ganen tu corazón, es difícil enfocar nuevos protagonistas cuando tienes anteriormente a otros protagonistas que les fue bien, aquí vamos. ¿Quién no ha conocido una Martha en la vida real? Parecen tenerlo todo pero en realidad no tienen nada.