Hola, gente, esta vez no me tardado un año entero en actualizar como se ha ido haciendo costumbre en los últimos tiempo. La verdad es que no es que la inspiración me haya vuelto y este escribiendo más que antes o que la salida del Kingdom Heart III me haya reavivado las ganas de escribir, lo cierto es que he vuelto a sentir ganas de escribir más a menudo este fic porque desde hace un tiempo he estado hablando con otros autores que escriben Soroku/Rokusora como yo y eso me ha hecho feliz; no me siento solita en este perro mundo del fandom que creía muerto.
Sigo escribiendo despacito y a mi ritmo, suave suavecito, pero ahora parece que avanzo un poco más rápido que antes (¡que ya va siendo hora!) y es gracias a esos autores con los que puedo compartir mi afición por esta pareja.
Así que este capítulo en particular va dedicado a dos personitas; Caroline Hisaki Raiden, por ser una fiel seguidora que siempre me deja amor en forma de comentarios, y RioluZX, que también me hace feliz con los comentarios que me deja casi en cada párrafo y al que espero que este cap le guste mucho :3
¿Muy empalagoso? Os aguantáis, quería hacerlo *les saca la lengua*
En fin, no voy a enrollarme más, os dejo con el capitulo ¡disfrutarlo!
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No era capaz de sentir los músculos de su cuerpo, estaban rígidos como si se hubiera muerto y estuviera pasando por el rigor mortis, mientras seguía sumido en el impacto que le ocasionaba ver aquel chico alto, rubio y de impresionantes ojos azules mirarlo directamente mientras su mirada resplandecía como si tuviera delante lo más bonito del mundo.
Roxas sentía que le faltaba el oxigeno pero incluso sus pulmones se olvidaron cómo realizar su función cuando intentó tomar una bocanada de aire y sentir que no era capaz de hacerlo, todo con tal de no quitarle la vista de encima aquel chico, intentando por todos los medios que su cerebro comprendiera qué significaba todo aquello y sobretodo por qué narices ese chico estaba plantado frente a él, mirándolo directamente a los ojos, viéndolo e interactuando con él, incluso que fuera capaz de tocarlo. Algo que, para Roxas, era totalmente inaudito.
-¡Me recuerdas!-el sonido de la voz del chico hizo que Roxas sufriera otro sobresalto como si le hubieran dicho de golpe que todo aquello era verdad y que no estaba sufriendo ninguna alucinación.
¡Era Tidus! ¡ERA TIDUS DE FINAL FANTASY X!
¿Qué hacía Tidus ahí? ¿Por qué narices tenía delante suya al mismísimo protagonista de uno de los juegos de la saga de fantasía más popular de todos los tiempos mirándole a los ojos y hablándole de frente como si le conociera de toda la vida, y no con una pantalla de por medio?
Roxas aun quería resistirse a pensar en eso ¡era una locura! ¡Era solo un jodido personaje de videojuego! ¡No es posible que pudiera existir! Pero…maldita sea, lo estaba viendo tal cual siempre lo había recordado, con los diecinueve años que debería de tener en la secuela a su juego, con la misma vestimenta de su juego original. Sus ojos vivaces y despiertos, una actitud amigable y su voz, su maldita voz, esa que Roxas siempre había escuchado a través de la pantalla durante las cinemáticas y los combates que libraba.
Quería pensar que solo se trataba de un tío haciendo cosplay del famoso personaje, una caracterización muy lograda, quizá acentuada porque el tipo tenía a su favor el parecerse al personaje pero el que los ojos se le iluminaran cuando dijo su nombre y que tuviera esa maldita voz que Roxas tenía grabada en la cabeza hacía que no fuera posible ninguna duda; Ese muchacho era Tidus, el mismo Tidus con el que había jugado cientos de veces en su consola junto a los otros protagonistas de la franquicia.
-No puede ser…-susurró Roxas apenas con un hilo de voz.
Sora, que había permanecido junto a él todo ese tiempo, se sintió en pánico. No estaba en sus planes toparse con Tidus en la isla, y menos aun que interactuara con su compañero, conocía la forma en la que Roxas recordaba a Tidus y esto era precisamente lo que quería haber evitado. Su compañero estaba pálido como un muerto y Sora temía que estuviera dándole un sincope o algo así en ese preciso momento. Y mientras tanto, Tidus parecía ignorar todo por lo que estaba pasando por la mente de Roxas, estaba demasiado absorto en mirarlo como si se tratase de un milagro, y eso le hacía sospechar a Sora que no iba a ser nada fácil sacárselo de encima.
-Mierda, esto no tendría que haber sido así…-susurró Sora para sí mismo antes de dirigirse a Tidus que no le quitaba la vista de encima a su compañero.-¿Qué es lo que estás haciendo aquí, Tidus?
Pero Tidus lo ignoró, parecía estar demasiado obnubilado con Roxas, no dejaba de mirarlo con los ojos brillantes, emocionado como nunca en su vida y deseando estrechar contra sí mismo al chico que Sora parecía insistir en mantener tras suya.
-Roxas, no sabes lo contento que estoy de verte…no tienes una idea de cuánto…de cómo todos…¡nueve años! ¡Han pasado nueve años y tú…!...dios, te pareces tanto a Ventus…en cuánto te vean los demás…-hablaba Tidus preso de la emoción caminando unos pasos para acercarse al otro.
Sin poder aguantarlo más, Sora se separó de su compañero y sin pensárselo mucho se precipitó hacia Tidus dándole un buen empujón, y éste que no se esperaba la reacción por parte del portador de la keyblade, terminó por caer sobre su trasero, impidiendo de esa manera poder acercarse un paso más hacia Roxas. Tidus se quedó atontado por aquel empujón y tuvo que parpadear unas cuantas veces para comprender lo que acababa de pasar antes de alzar la cabeza y mirar a Sora con enfado.
-¡¿Estás tonto o qué te pasa?!-exclamó Tidus luego de sobreponerse aquellas a formas.-¿Qué narices pasa contigo, Sora?
-Tú no deberías de estar aquí.-le espetó Sora clavando su mirada en él, aun desconcertado de verlo en sus Islas y sin saber muy bien qué decirle.-No es bueno para Roxas.
-¿Pero qué estás diciendo? ¿Cómo que no es bueno para él? ¡Maldita sea, Sora, no seas idiota!
-¡No seas idiota tú! Roxas no debería verte, no ahora ¡Kairi te mandó un mensaje a ti y a tu familia! ¿Y aun así has venido…?
-¿Pero de qué mensaje me hablas? ¡Yo no sabía que habías regresado ni que Roxas estaba contigo! Yo he venido porque Yuna tiene un concierto para las fiestas de las islas.
Roxas volvió a sentir que el aire se le escapaba de sus pulmones al oír ese nuevo nombre en la conversación ¿Había dicho Yuna? ¿La misma Yuna, la cantante, la líder de las Gaviotas? ¿La pareja canónica de Tidus en el juego…?
Casi al mismo tiempo, Sora quiso llevarse las manos a la cabeza ¿Yuna estaba en las islas para dar un concierto? ¡¿Por qué nadie le había dicho nada?! Aquello no era nada bueno, ya no solo por todo el lío que representaba tener a Tidus ahí plantado sin saber de la misa a la media de lo que ocurría con Roxas; sino también porque no había recibido el mensaje de Kairi, y encima iban a venir miles de personas a las islas solo para asistir al concierto de Yuna. Estupendo ¡Lo ideal para que Roxas estuviera tranquilito y sin sobresaltos!
-¡Es que no puede salir nada bien!-exclamó Sora antes de darse la vuelta y salir corriendo por patas al mismo tiempo que sostenía la muñeca de Roxas y lo arrastraba con él. Plan improvisado; huir como un gallina.
-¡¿Pero qu…?! ¡Sora, vuelve aquí! ¡DEVUELVEME A ROXAS!-exclamó Tidus yendo tras ellos.
-¡NO! ¡Tidus, haz el favor y vete!
-¡¿Me estás tomando el pelo?! ¿Secuestras a Roxas en mi cara y encima me dices que me vaya?! ¡Y un cuerno!
-¡Te prometo que te lo explicareeeeee!-lloriqueó Sora sin dejar de correr.
-¡Por el amor de…! ¡SORA, PARA DE CORRER Y DEVUELVEME A ROXAS!
-¡No puede seeeer!-gritó Sora apretando el paso e intentando despistar al muchacho que los perseguía pero no había manera estaba siguiéndoles el ritmo y no parecía tener planes de quitarles la vista de encima.
"Cómo odio esa terquedad propia de un maldito jugador de Bliztbol!"
Entonces Sora hizo una frenada repentina e invocó a su keyblade, haciendo un movimiento de muñeca apuntó con ella a los pies de su perseguidor, procurando dejar a Roxas a su espalda.
-¡HIELO!
Una ráfaga de aire helado salió de la keyblade, Tidus, al ver la neblina helada, solo atinó a protegerse invocando su propia arma y cubriéndose con ella dejando que el aire frio impactara contra su escudo y se esparciera en diferentes direcciones, llegando a congelar algunas hojas de palmera y la hierba.
Tidus cortó el aire con su arma, eliminando la capa de hielo que se había formado a su alrededor, y al mirar hacia delante ya no pudo ver donde se encontraba los otros dos muchachos. Se habían esfumado.
Intentó ponerse en marcha pero algo impidió que pudiera dar un solo paso de golpe haciendo que casi perdiera el equilibrio y al mirar hacia abajo casi dio un grito de frustración al ver que sus pies se encontraban atrapados dentro de bloques de hielo. Ese maldito de Sora le había apuntado a los pies…
-¡SORA!-rugió enrabietado provocando que varios pájaros salieran volando asustados de entre los árboles.
El susodicho, que había logrado huir por un buen tramo de su perseguidor, pudo escuchar aquel enfurecido grito en la lejanía y supo que estaba en serios problemas. Había hecho cabrear a Tidus y no quería ponerse a pensar la que iba a caerle encima tan pronto se liberase de la congelación que le había hecho a sus pies, teniendo en cuenta que el chico sabía dónde vivía.
Tenía que darse prisa y poner a Roxas a buen recaudo.
Siguió corriendo sin soltar en ningún momento la mano de su compañero, no sentía resistencia por su parte y aquello le hacía sentir preocupado, a esas alturas Roxas ya estaría gritándole y forcejeando con él para que lo soltara y exigiéndole explicaciones, que no lo hiciera significaba que estaba en estado de shock y que todavía no había reaccionado.
Agobiado por lo que pudiera estar pasando por la mente de su compañero, Sora apresuró el paso, atravesando el camino de palmeras hasta llegar, de nuevo, a la playa, el rodeo había servido para mantener entretenido a Tidus durante un rato entre la maleza y las palmeras. Esperaba así ganar algo de tiempo.
Los ojos de Sora brillaron al reconocer la que era su casa, el color de la madera relucía como si estuviera recién construida y pulida, quiso lanzar un sollozo pero no tuvo tiempo de sentir felicidad por el haber añorado su hogar luego de tanto tiempo fuera, debía mantener su concentración en Roxas, él le necesitaba. Así que, una vez llegó a la puerta casi la abre de una patada e hizo a Roxas entrar dentro a toda prisa al mismo tiempo que cerraba la puerta y presionaba una especie de cristal rojo que se encontraba en el marco de la misma.
No podía evitar que Tidus acabase llegando a su casa pero al menos con la protección que había invocado podría evitar que se oyeran sus berridos y sus golpes a la puerta intentando entrar, esperando conseguir con ello algo de tranquilidad. No podía permitir que se acercase a Roxas, no ahora.
Y hablando del susodicho; Sora se volteó a verlo, dispuesto a atenderlo pero una vez que su mirada conectó con su compañero ya no supo muy bien cómo proceder con él. Roxas estaba con la cabeza baja, tanto que varios mechones de su cabello tapaban sus ojos evitando que Sora pudiera ver qué mirada tenía en ese momento, algo que ya de por si le ponía demasiado nervioso y en estado de alerta. Roxas no estaba encogido en el sitio como habría esperado, al contrario, estaba erguido, pero los brazos le colgaban a cada lado de su cuerpo como si solo fueran un peso muerto, tampoco tenía una actitud asustadiza o furiosa cómo había mostrado otras veces, no buscaba la forma de escapar ahora que no estaba tomándole de la mano. Solo estaba ahí, de pie, sin hacer ni decir nada, algo que Sora sabía que era la aterradora calma antes de que su compañero explotase como un volcán en erupción.
-Roxas-se aventuró en llamarlo, dando un pequeño paso hacia delante, de manera cuidadosa como si temiera que un movimiento brusco pudiera asustar o enfurecer a Roxas. Pero éste no le contestó ni hizo ningún movimiento, algo que le hizo volver a envalentonarse de dar otro paso en su dirección y alzando la mano para tocarlo.-Roxas…¿estás…bien?
No lo estaba ¡claro que no lo estaba! ¡Qué pregunta más estúpida! Pero es que Sora no tenía idea de qué mas preguntarle, él solo quería conseguir alguna reacción por parte de su compañero. Que temblara, que gritara, que maldijera, que soltara sapos y culebras por ese piquito de oro que tenía, que rompiera cosas, no le importaba el qué, que riera de forma descontrolada, pero ¡algo! Sora necesitaba que Roxas mostrara alguna reacción, que le cerciorase de que seguía con él y no que su mente se hubiera quebrado intentando buscarle una lógica a lo que para él era totalmente ilógico.
El chico estaba a punto de tocar a Roxas por el hombro, buscando de esa manera aquella anhelada reacción que trajera a su chico de vuelta pero justo cuando sus dedos estuvieron a punto de rozarlo, una voz llegó a sus oídos, de una manera suave y calmada;
-Sora
Dejó escapar un suspiro de alivio al reconocer la voz de Roxas. Le había llamado por su nombre, eso era buena señal ¡al fin había logrado una reacción! Pero era pronto para alegrarse. Su voz sonaba calmada pero Sora sabía que eso estaba lejos de ser verdad, aquello solo era el pistoletazo de salida para lo que iba a venírsele encima.
-Dime, Roxas.
-¿Dónde…estamos?-cuestionó con el mismo tono de voz, pero no hizo nada por mirar a su alrededor, Sora sabía que no estaba interesado en ese momento de saber esa información o que iba a olvidarse de ella en pocos segundos pero, con paciencia y aun en estado de alerta, le contestó;
-En mi casa.
-Tu…casa…
-Sí, es bonita ¿a que si?-forzó una sonrisa intentando bajar la palpable tensión que estaba emergiendo en el ambiente.-La construí yo mismo con la ayuda de mi padre pero los materiales y todo lo necesario para construirla me lo regaló mi rey cuando decidí dedicarme a cazar sincorazón. Esta justo al lado del mar y…
-¿Y cómo es posible que Tidus me haya hablado?-cuestionó de forma pesada con un tinte peligroso en su voz que a Sora le dejó tieso en el sitio.
-Roxas.
-¿Cómo es posible que me haya hablado y tocado un personaje de videojuego, Sora?
Sora apretó los labios cuando apreció que las manos de Roxas estaban temblorosas y poco a poco iban convirtiéndose en puños, a modo de canalizar la ira que estaba emergiendo de su ser. Sora respiró hondo unas cuantas veces, no tenía una excusa creíble que darle a Roxas para quitarle la idea de la cabeza, sobretodo con lo cantoso que había sido su interacción con Tidus; todo lo que le quedaba ahora era ir de perdidos al rio y serle sincero, que fuera lo que Dios quisiera.
-Tidus no es un personaje de videojuego, Roxas.
-Sí, sí que lo es, he jugado a su juego miles de veces. He visto toda su historia, me sé todos sus finales posibles, sus diálogos, yo tomé todos los caminos para guiarlo en su juego.
-Tidus no es un personaje de videojuego, Roxas.-repitió Sora alzando un poco más la voz, viendo que su compañero parecía tener la cabeza revolucionada, intentando negar la realidad.-Aquí no lo es, es una persona de carne y hueso, como tú y como yo. Y como muchos otros.
Roxas apretó los dientes pero sus ojos seguían ocultos detrás de sus cabellos haciendo que para Sora imposible de ver la expresión que en ellos se escondía. Roxas llevó sus manos hacia su propio cabello y ahí apretó varios mechones con rabia, Sora le dejó hacer sin decirle nada, no se estaba dando tirones, al menos.
-¿Por qué me conocía? ¿Por qué se me acercó?
Sora no le contestó, la verdad es que no tenía ni idea de cómo hacerlo sin hacer que su chico se alterara más pero tampoco tuvo tiempo de dar una respuesta cuando vio que la cabeza de Roxas se alzaba de manera brusca y al fin pudo contemplar aquellos desconcertados ojos azules, abiertos de par en par como si acabase de llegarle una idea a la cabeza que parecía haberlo descalabrado por completo.
-¿Cuál es mi nombre?-preguntó de repente, a lo que Sora parpadeó desconcertado.
-¿Qué…?
-Que cuál es mi nombre, mi supuesto nombre, el que todos me conocéis aquí.
Sora pareció entonces captar la intención que se escondía tras esa pregunta y se sintió acorralado, no quería contestarla, no sabiendo todas las explicaciones que tendría que dar después sabiendo que Roxas no estaba preparado para oírlas.
Pero entonces su espalda se chocó duro contra la puerta y sintió que algo le presionaba el cuello cortándole la respiración por unos segundos. Al abrir sus ojos vio el rostro de su compañero muy cerca de él, con los ojos desorbitados por la desesperación mientras lo dejaba acorralado contra la puerta y presionaba el brazo contra su cuello.
Sora sabía cómo zafarse de esa situación, lo había hecho miles de veces, tanto en sus prácticas de combate como en una batalla real, sabía cómo podía quitarse a Roxas de encima y de paso cómo podía inmovilizarlo contra el suelo si veía que era necesario pero no se sentía capaz de hacerlo. Su compañero irradiaba tanta confusión y desespero que Sora no quería echar más leña al fuego, no quería asustarlo más de lo que ya estaba, por lo que optó a dejarse inmovilizar y esperar que el furor de Roxas no llegase a más.
-¿Cómo me llamo, Sora?-preguntó una vez más, esta vez sonando mas a un siseó, pero su paciencia se colmó en cuanto Sora bajó la mirada rehusándose a contestar.-¡¿CÓMO ME LLAMO, SORA?!
-Strife.-contestó con suavidad el portador de la keyblade, contraponiéndose al tono de voz de su compañero, alzó de nuevo la mirada y conectó sus ojos con los de su contrario.-Roxas Strife. Ése es tu nombre.
-Strife…-repitió Roxas de manera pausada, como si su mente estuviera procesando aquel nombre y comparando con los miles de millones de archivos que se guardaban en su interior.-Y tú…
-Sora Leonheart.-se adelantó en responder, aun cuando no sabía si de verdad estaba preguntándole.
-Roxas Strife, Sora Leonheart.-pronunció Roxas y a continuación, de manera lenta y pausada, dejó libre al muchacho-Roxas Strife, Sora Leonheart…-repitió antes de apartarse por completo de Sora dándole la espalda.
-Roxas…
-Strife, Leonheart.-siguió diciendo Roxas llevándose las manos a la cabeza, pero estaba sin apretar sus mechones.-Strife, Leonheart. Strife, Leonheart…
-Roxas, por favor, tranquilízate, y escúchame…no es necesario que ahora mismo…
Pero él no le escuchaba.
-Strife, Leonheart…Strife, Leonheart.-entonces Roxas aspiró una fuerte bocanada de aire antes de alzar la cabeza mientras bajaba las manos.-Strife y Leonheart.-a continuación volvió a voltearse para mirar a su contrario, que seguía donde le había dejado, con la espalda pegada a la puerta.-Cloud Strife y Squall Leonheart.
Sora apretó los puños cuando esos dos nombres salieron de los labios de su compañero, sabiendo lo que su mente acababa de racionalizarle.
Por otra parte, Roxas sintió un hormigueo tanto en los brazos como en las piernas al ver la reacción de Sora a lo que había dicho. Con eso le estaba confirmando lo que se le pasaba por la cabeza pese a que no le había preguntado nada ¿Cloud y Squall? ¿Por qué compartían apellido con los protagonistas más icónicos de la saga de fantasía? No quería creerlo pero en su mente no atinaba a dar con otra explicación, menos aun luego de todo lo que había visto; un mundo mágico, monstruos, magia, humanos y seres antropomórficos coexistiendo, Barcos Voladores, la presencia de Tidus en la playa, la existencia de Yuna. En ese momento, Roxas miró a Sora de arriba abajo, detalle que no pasó desapercibido por el isleño que tensó la espalda nervioso, fijándose en la ropa complicada y extraña que llevaba puesta desde que estaban en la posada. Era algo digno de llamarse cosplay, pero aparte de eso Roxas tenía una sensación familiar con aquella ropa que Sora portaba, y solo hizo falta relacionarlo con Cloud y Squall para caer en la cuenta de dónde le sonaba tanto aquel diseño.
-¿Final Fantasy?-susurró con la voz quedada con su mente incrédula a la realidad de aquel hecho.- ¿Estoy…atrapado en un mundo en donde el universo de Final Fantasy es real?
Sora apretó los dientes y los labios, él también conocía ese universo al que Roxas se refería. Olette le había recomendado jugarlos para poder conocer los gustos de su compañero y así poder tener futuras conversaciones agradables. Fue muy raro y perturbador para él jugar a esos juegos por lo que representaban para sí mismo pero la realidad de su mundo nada tenía que ver con esos videojuegos en los que los protagonistas lucían como héroes y salvadores del mundo que se enfrentaban a toda clase de enemigos, algunos sacrificándose en el proceso. No, las personas que conocía y que estaban emparentadas con Roxas nada tenían que ver con ese videojuego de fantasía. Eran personas, personas con vidas e historia propias que amaban a Roxas y que llevaban años anhelando su regreso. Personas con vidas normales y no siendo elegidos para salvar el mundo de las amenazas que surgían de la nada.
-Se podría decir, aunque tal vez no es cómo tú recuerdas en esos juegos.-respondió con cuidado, no podía dar un paso en falso, Roxas no debía pensar que estaba de verdad dentro de un videojuego.
-Pero, Tidus…
-Su nombre completo es Tidus Strife.-confesó Sora frotándose uno de sus brazos mientras clavaba sus ojos en la expresión desconcertada de Roxas.-Él es parte de tu familia, la que me dio el encargo de ir a buscarte y traerte de vuelta.
Roxas volvió a quedarse tieso en el sitio pero esta vez sus piernas no pudieron sostenerlo pero justo cuando su cuerpo cedió Sora se apresuró en ir a sostenerlo, sin embargo, Roxas se zafó de él de malas maneras y acabó cayendo sentado en lo que parecía ser un sofá.
-¿Qué clase de broma es este? ¿Yo? ¿Familiar de Tidus y de Cloud? ¿De unos personajes de videojuegos?
-No son de videojuegos, Roxas.-insistió Sora estaba afilando un poco más la mirada.
Aquello le estaba comenzando a molestar, podía entender el desconcierto pero que aun quisiera mantenerse escéptico luego de todo lo que ya había visto y el haber tenido a Tidus de frente era como poco irritante. Y en parte también lo decía por sí mismo, él era un Leonheart y Roxas le relacionaba con Squall, si también se mostraba escéptico con la existencia de Squall por extensión también lo haría con él. Ni los Strife ni su familia eran personajes de videojuegos, y a nadie le hacía ninguna gracia que le dijeran a la cara "no existes" o "no eres real"
-Son personas de carne y hueso, como tú y como yo-dijo acercándose a su compañero- ¿o es que yo…-en eso tomó la mano de Roxas y la guió hacia su pecho, a la altura del corazón-… no te parezco real?
Roxas se puso tenso ante aquel acto por parte del isleño, tentado a retirar su mano de golpe pero en el momento en que sintió el latido de su corazón sobre su palma otra sensación, más extraña, le recorrió. Era como una especie de hormigueo que le subía desde la parte inferior de la espalda hasta la nuca, la boca la sintió sellada y reseca de repente, y sus dedos comenzaron a dar tiques nerviosos sobre la ropa de Sora. Estaba nervioso, lo sabía, pero en cuanto alzó la mirada y sus ojos conectaron con los de Sora se sintió el ser más insignificante del mundo, la mirada del isleño era profunda y le estaba rogando seriamente por que le creyera y, por alguna razón que no entendía, eso le hizo sentirse intimidado.
Sora siguió escrutándolo con la mirada, haciendo que Roxas entendiera que estaba esperando de verdad una respuesta de su parte, mientras que el chico sintió la quijada temblar y le costó trabajo poder vocalizar algo cuando parecía ser que su voz se había ido.
-Si…-consiguió pronunciar de manera quedada, bajando la mirada sintiéndose intimidado.
Sora, satisfecho con su respuesta, soltó suavemente la mano de Roxas, que cayó por su propio peso entre sus piernas.
-¿Entiendes ahora por qué te dije que no estabas preparado para ver a tu familia?-cuestionó Sora dando un suspiro cansado, como si lo que acababa de pasar no tuviera ninguna importancia.-Tú les recuerdas como si fueran personajes de videojuegos, y ellos llevan años buscándote para traerte de vuelta a casa. Es un palo muy gordo tanto para ti verlos ahora a todos, como para ellos saber qué tú no les recuerdas de la manera en que ellos esperan, menos aun si se te ocurre decir que no son reales.
-Entonces ¿es cierto? ¿Estoy emparentado con Cloud y con Tidus?-cuestionó Roxas de manera pausada mientras que Sora asentía.-¿De qué manera?
-Pues, realmente no lo tengo muy claro en el caso de Cloud que es una especie de primo segundo o algo así, pero sé que Tidus es tu tío, tu madre era su hermana mayor.
-¿Hermana? Tidus no tiene hermanas, en realidad no tiene a nadie…
-No se te ocurra decir eso delante de él…-advirtió Sora poniendo una graciosa cara de pocos amigos-Tal vez en tu famoso videojuego Tidus sea un huérfano, porque claro ¿Qué se podría esperar? no puede fallar que un protagonista no tenga familia y tenga que salvar el mundo solo con el poder de la amistad…en serio, no entiendo cómo puede gustarles tanto esos antecedentes tan dramáticos.
-…acabas de representar a todo el lado hate del fandom.
-¿Cuál fandom?
-Todos.
-Pero aquí Tidus es parte de los Strife, una gran y numerosa familia.-hizo especial hincapié en esto últimos para dejar bien claro el punto.-Una muy unida por cierto, tanto que se han pasado muchos años investigando qué diablos os pasó a ti y a tus padres y hermano, y luego me encargaron a mi ir en tu busca.
-Pfff
-¿De qué te ríes?
-Es que es difícil de imaginar. ¿Tidus, el protagonista de Final Fantasy X es mi tío? Dios, parece que me haya convertido en un Gary Sue de esos que aparecen en los fanfic que lee Olette.
-Tidus no es un personaje de videojuegos.-volvió a repetir Sora esta vez sin hacer nada para disimular la irritación que estaba sintiendo haciendo que Roxas lo mirase con atención.-Sé cuando piensas en él piensas en el dichoso juego, pero está muy lejos de la realidad. Tidus no es ningún héroe que está aquí para salvar al mundo de una terrible amenaza, no es más que un pobre chaval de diecinueve años que juega al Bliztbol y que seguramente esté pegando gritos por la isla buscando a su desaparecido sobrino para llevarle a casa.
Al parecer y viendo el enfado que estaba provocando en Sora, Roxas al fin consiguió entender que estaba metiendo la pata al hablar de esa manera de Tidus pero ¿es que podían culparlo? Siempre vio a Tidus como un personaje, solo eso. Uno que había manejado, uno que había hecho ganar y perder batallas…
Un golpe de culpabilidad le dio en el pecho cuando pensó en ello, aquel Tidus no era el que había hablado con él en la playa. Si, tenían la misma cara, la misma voz, la misma actitud y la misma ropa que él siempre recordaba de su videojuego, pero no lo era. Tidus parecía genuinamente feliz de tenerle delante, hablaba a trompicones y con rapidez, como si no fuese capaz de contener la emoción que sentía, y después preocupado y hasta temeroso de que no pudiera recordarle cuando le preguntó si podía reconocerlo.
Y vaya que sí pudo reconocerlo, pero ahora caía que no lo hacía como Tidus se esperaba. Ese chico era su pariente, su tío; el hermano de su fallecida madre y estaba extasiado de haberle encontrado, y mostraba su deseo de llevarle a casa, con toda la familia ¿cómo iba hablar con ese chico y hacerle ver que realmente no le había mirado a él si no a un alter ego digitalizado? Un chico que parecía haberse controlado para abrazarlo en la misma playa y no echarse a llorar de la emoción.
Roxas sintió un calorcito en su pecho que le hizo olvidar lo surrealista que era todo, pero no era capaz de ignorar ese sentimiento. Siempre preguntándose porque había sido dejado en al orfanato y porque sus padres no le quisieron, y ahora veía que de verdad su familia lo había estado buscando y que deseaban su vuelta. Él había sido querido, y seguía siendo querido.
-"Por personas que no eres capaz de recordar. Personas que para ti, salieron de un videojuego"-atacó su mente pesimista matando aquel agradable calorcito.
-Dios, no sé si voy a ser capaz de darle la cara ahora mismo a Tidus.-reconoció Roxas frotándose los brazos con evidente preocupación.-No le recuerdo y él está por ahí buscándome ¿Qué voy hacer…?
Sora sonrió, satisfecho de que Roxas al fin había tomado conciencia de la situación y de los implicados en él.
-No te agobies, no dejaré que Tidus te lleve a ningún lado.-le aseguro poniéndose en cuclillas para poder volver ver aquellos preciosos ojos azules que le tenían tan atontado.-Te dije que hasta que no te sintieses preparado no tenías porque ir con tu familia, hay tiempo para eso. Kairi les avisó de tu situación pero seguro que Tidus no llegó a recibirla si estaba de viaje en las Islas. Yo hablaré con él pero tú puedes quedarte en mi casa…hasta que te sientas preparado para ir a verles.
-¿Y cómo piensas echarlo ahora que me ha visto? Me parece un cruel-murmuró mirando a otro lado al imaginar aquel chico hundido en la desolación al saber que no iba acompañarlo, si tanto habían estado buscándolo dudaba que se fuera contento a su casa dejándole en esas islas.
-No voy a echarlo, voy a explicarle tu situación y, con suerte, lo entenderá. Aun a malas puedo llamar a la matriarca de los Strife para que me eche una mano con él, a estas alturas seguro que ya habrá recibido el mensaje. Tidus no se atreverá a contradecirle si ella le ordena que se retire.
-¿Matriarca?-preguntó extrañado Roxas-¿Hay una matriarca en los Strife?
-Si, Ayla Strife, una domadragones-sonrió Sora al recordar aquella dulce y firme mujer que lideraba a los Strife junto a su compañero-Y también tu abuela.
-¿…ah?
Bien, aquello sí que le había dejado glicheado ¿su abuela una qué?
-Y es de las buenas ¿sabes?-prosiguió Sora con una amplia sonrisa al recordar aquella encantadora mujer, rememorando algunas situación en las que tuvo el honor de contemplarla haciendo su trabajo. Una mujer verdaderamente impresionante.-Seguro que te encantará conocerla y verla interactuar con sus dragones. Ella siempre se queja de que ya está muy mayor para manejarlos sola pero ¡madre mía! ¡Tendrías que verla! Sigue dándolo todo con cualquier dragón que se le cruce en su camino; pequeños, grandes, recién nacidos, adultos o ancianos ¡es buena de verdad en lo suyo!
-…¿Me estás diciendo que tengo por abuela a Daenerys Targaryen?
-¿A quién?
-¡NADIE! ¡A este paso me va a explotar la cabeza!-exclamó Roxas revolviéndose los cabellos ante toda esa confusión que le invadía ¡si es que así no se podía vivir! ¡No hacía otra cosa que ir de disgusto en disgusto! Estaba bastante harto de sentirse confuso y vulnerable con todo y con todos ¡¿no podía tener al menos un rato tranquilo?!
Sora se preocupó de haber metido la pata al hablarle de Ayla, pensaba que el saber que su abuela era una domadragones sería algo que a Roxas le fascinaría, sobretodo porque ya comprobó que Ayla no salía en los videojuegos de Roxas. Tomó nota mental en ir teniendo cuidado a partir de ahora con lo que decía y evitar que su compañero siguiera teniendo esos sobresaltos, no era bueno para su salud sentirse tan estresado y Sora ya se comprometió a cuidar de él.
Hablar de los Strife y de todo lo demás podría esperar un poco, ahora debía ir paso a paso con su querido compañero para asegurarse una buena recuperación.
-Si tienes dudas de algo estaré encantado de resolvértelas, Roxas, pero creo que ya estás muy saturado con tanta información de golpe-dijo Sora con un tono amable mientras que Roxas se quitaba las manos de la cabeza, dando ver su cabello aun mas alborotado de lo que ya lo tenía.-Lo de Tidus lo resolveré lo antes posible y podremos empezar tu tratamiento.
-¿Mi...tratamiento?-cuestionó Roxas arqueando una ceja.
-Ya oíste al médico, vas a estar un tiempo sintiéndote cansado y somnoliento, hasta que tu cuerpo termine de adaptarse a este mundo. Durante ese tiempo lo mejor es que permanezcas en las Islas, aquí puedes aprender muchas cosas y al mismo tiempo tomártelo con calma y relajarte. Creo que te vas a divertir mucho.
Roxas resopló como un caballo, escéptico a las palabras de Sora. Él no tenía pensado quedarse en ese mundo tanto tiempo como pensaba el otro chico.
-¿Y qué pasa si quiero regresar a mi mundo, con mis amigos?-cuestionó afilando la mirada hacia Sora mientras que éste le devolvía la mirada pero con una expresión lo más tranquila posible.
-Date tiempo, ahora mismo es imposible devolverte. Yo tardé mucho tiempo en encontrar la forma de llegar donde estabas tú y tenía un límite de tiempo para regresar.-Roxas abrió la boca para cuestionar pero Sora, viéndose que si profundizaban en esa conversación no depararía nada bueno, le interrumpió tomándole de la muñeca y haciéndole volver a quedarse de pie para luego rodearle los hombros con su brazo.-Por el momento voy a enseñarte mi casa, estarás aquí en lo que te recuperas por completo.
-Espera…-se tensó Roxas alarmado por aquella información.-¿No era una broma? ¿En serio pretendes que comparta techo contigo?
Sora lo miró ladeando la cabeza a un lado, ¿Acaso no era obvio?
-Por supuesto.
-¡¿Cómo voy a vivir en el mismo espacio que tú?!-cuestionó erizándosele el vello del cuerpo ante la sola idea de vivir con ese chico.-Con todo lo que me has hecho…¿estás loco o qué?
-Loco no, estoy siendo razonable.-se encogió Sora de hombros como si fuera Roxas el que estuviera diciendo cosas sin sentido. -Piénsalo, no conoces a nadie en este mundo, no tienes otro sitio donde quedarte y desde luego no voy a permitir que duermas bajo un puente o que comas cualquier cosa de por ahí como si fueras un indigente.
-¿Y no puedo irme con Kairi o Riku?-cuestionó Roxas intentando escaquearse como fuera de tener que quedarse ahí, pero al ver la sonrisa guasona de Sora sabía que no iba a ser posible.
Sora, en cambió, sonrió de manera guasona antes de clavar sus ojos en Roxas, como si de alguna manera estuviera burlándose de esa opción.
-Riku y Kairi viven juntos, Roxas, son una pareja ¿de verdad quieres compartir techo con una feliz parejita? ¿Estarías dispuesto a renunciar a noches de sueño reparador para estar escuchando como…se dan arrumacos?
Roxas se ruborizó; "Arrumacos" sabía que Sora lo decía suavemente para referirse al sexo, no conocía a Riku y a Kairi y, aunque ésta última era la que más podría agradarle, lo cierto es que no quería meterse en el hogar de una pareja desconocida. Solo pensar en que podría escucharlos en su propia intimidad le ponía los pelos como escarpias.
-Yo, en cambio, estoy soltero…de momento.-le guiñó el ojo de manera coqueta haciendo que Roxas lo mirase raro-Y créeme que no soy de esos tipos que se trae a sus ligues a casa para acostarse con ellas…
"Más que nada porque aquí no existen los ligues ni las relaciones de una sola noche"-pensó para sí mismo, riéndose de aquella mentira.
-…por lo tanto, esta casa está libre de esas situaciones comprometidas.-finalizó sin embargo tuvo que morderse la lengua cuando sintió que estaba a punto de añadir "hasta que tú decidas cuando"
Roxas se quedó parado, mirando con ojos temblorosos de impotencia a Sora por su difícil situación. Ese mundo le era totalmente desconocido y no sabía qué era lo que podría encontrarse cuando estuviera solo ¿Dónde iría cuando anocheciera? ¿Cómo dormiría? ¿Qué comería? Y sobretodo ¿habría gente que pudiera asaltarle cuando estuviera con la guardia baja? Si aquel mundo era como el de Final Fantasy debía asumir que incluso el ser más débil del mundo podía hacer uso de magia que podría herirlo, y que cualquier asaltante podría matarlo si le enfurecía demasiado. Ya comprobó lo fuerte que era Sora, tanto usando su fuerza física como su magia reduciéndole cuando ni siquiera estaba teniendo una actitud hostil, y le era un referente para saber qué tipo de personas andaban por ahí fuera.
-Otra opción que puedo darte es dejar que Tidus te lleve con él de vuelta a la mansión de los Strife.-siguió hablando Sora de manera distraída haciendo que Roxas levantase la cabeza de golpe-Entonces estarías tú solo ante todos los Strife, que ya te digo que no son pocos, y tendrás que enfrentar a todos y a cada uno, tanto a los que recuerdas de tus videojuegos como a los que jamás has visto en ningún sitio ¿te ves capaz de hacer eso por tu cuenta? Porque ya te aviso que si te vas con Tidus yo no voy a poder acompañarte, ya has visto lo enfadado que está ahora conmigo.
"Sera hijo de…"
Un largo silencio se hizo presente entre esos dos, ambos con su propia cara de circunstancia. Roxas sopesando si era lo mejor aceptar aquella opción pero sabía demasiado bien que era algo para lo que no estaba mentalmente preparado y que no sería capaz de soportar, por otro lado Sora se sentía confiado, ya iba conociendo a Roxas, y sabía que irse con los Strife ahora mismo era algo imposible. La mejor opción que tenía ese cabezón era quedarse con él y dejar que lo cuidase y mimase.
-No me fío de ti.-siseó Roxas
-Lo sé.
-Me has hecho cosas que no dan lugar a que confíe en ti
-Aja, lo tengo claro.
-Y el quedarme aquí solo va hacer que todo vaya a peor.
-O tal vez sea lo mejor que te pasará.
-¿Tú ves posibilidad de algo bueno en todo esto? Porque yo no.
-Por supuesto, no tengo ninguna duda.
-No eres la mejor persona para creer eso ¿sabes?
-Pero soy tu única opción viable ¿verdad?-sentenció Sora haciendo callar a Roxas-Ya te lo dije una vez, Roxas, nunca se me ocurriría hacer nada que pudiera hacerte daño. Todo lo que te hice en ese mundo fue por acercarme a ti y metí la pata, pero puedo asegurarte que de normal no soy así. No voy acosarte ni acecharte, no voy a meterme en tu cuarto por las noches, no voy a irrumpirte mientras te estás bañando y no voy hacer nada que significa hacerte sentir mal ¿de acuerdo?
-¿Y cómo puedo saber eso?
-No lo sabes, pero no te queda otra que arriesgarte.-dijo Sora de nuevo encogiéndose de hombros.-Mira, si quieres ponerte paranoico y estar con tus defensas por las nubes unos días, hazlo, estás en tu derecho pero ya te aviso con antelación que no te va a servir de nada. No voy hacerte nada que te haga sentir mal; solo quiero que estés cómodo y te recuperes cuanto antes.
Roxas dejó escapar un pequeño gruñido, odiaba que Sora parecía tener respuestas para todo y siempre le dejaba sin argumentos.
-¿Y por qué te importa tanto?
-¿Disculpa?
-¿Por qué te importa tanto que yo me recupere? Se supone que te encargaron devolverme a mi familia. Si esto es un trabajo que te dieron ¿Por qué te implicas tanto hasta ofrecerme tu casa?
Sora parpadeó, como si aquello lo hubiera sorprendido, sin embargo soltó una pequeña carcajada. Si él supiera…
-Podría hacerme el guay y decirte que es para tener el encargo a buen recaudo y en buen estado antes de entregarlo a quien me paga, pero lo cierto es que te estaría mintiendo-dio un paso hacia el rubio para que sus ojos volvieran a conectar.-A estas alturas ya deberías saberlo pero por si acaso te lo repetiré para que te quede bien clarito en tu cabecita; Me gustas mucho, Roxas, me encantas ¿quién sería tan tonto de desperdiciar la oportunidad de compartir techo con la persona que le gusta?
Roxas sintió que el corazón le dio un vuelco y que la sangre había dejado de fluirle por las piernas.
-Oh, vamos, Roxas, no te hagas el sorprendido.-rio Sora al ver la cara pálida que se acababa de ponerle a su compañero.- Te he coqueteado de la manera más cantosa posible, no he podido dejar dudas al respecto.
-¡Así que confiesas que esos coqueteos no eran fingidos!
-¡Oh por favor! Nunca dije que estuviera fingiendo que me gustaras.-aclaró guiñándole el ojo con evidente guasa en su mirada, algo que Roxas sintió que crispaba sus nervios-Me has gustado desde el primer momento en el que te eche el ojo, y aunque confieso que ha sido divertido marear la perdiz con ese tira y afloja que llevábamos, lo cierto es que estoy loquito por ti.
Sora aguantó una carcajada al ver la mandíbula desencajada de Roxas por la impresión, todo el tiempo se veía de lejos que estaba muy pillado por su compañero, e incluso hizo que sus compañeros de instituto supieran que estaba detrás de él ¿y ahora se sorprendía? ¿De verdad Roxas esperaba que hubiera una mínima posibilidad de que su interés por él fuera falso? Ay, que ingenuo era su querido compañero, pero aquello le hacía morir de ternura por él.
-Te confesé que me comportaba como un chulo porque pensaba que ese comportamiento te hacía sentir cómodo, porque Hayner se comportaba así contigo siempre.-prosiguió con su explicación aprovechando que Roxas parecía estar trabajando en recuperar el habla.- Pero nunca incluí que el que me gustaras formara parte de aquel teatro.
-Te…Te dije en su momento que no me gustaban los tíos.-reclamó Roxas con la mandíbula aun temblorosa, luchando por salir de aquel estado de sorpresa pero sin poder evitar encogerse en el sofá.
-¿Otra vez con eso?-rodó los ojos, aquella excusa era, como poco tonta a sus ojos ¡Eran compañeros! Es obvio que a Roxas no iban a gustarle otros tíos, del mismo modo que jamás iba a gustarle ninguna tía. Roxas ya tenía un único amor en su vida y ése era él, pero de aquí a que fuera a darse cuenta de ello iba haber un largo tramo-Si nos ponemos así entonces te recordaré que yo también te dije que a mí tampoco me gustaban los tíos, pero que yo podría ser el único tío que te pretendiese y que lo conseguiría.
-No tengo claro que sepas de lo que estás hablando.
-El problema no lo tengo yo, Roxas, lo tienes tú que eres de mente cerrada que piensa que es espantoso que puedas gustarle a un chico.
-¡Yo no he dicho eso!-exclamó indignado.
-Pues cualquiera lo pensaría.
-No es porque pueda gustarle a un chico, es porque me da grima gustarle al chico que me ha hecho la vida imposible y que me secuestró. Hay varios desenlaces para eso y ninguno acaba bien para mí.
-No soy un maníaco, Roxas, me gustas un montón. Es lo que hay, asúmelo y sigue con tu vida pero si lo que te preocupa es que te baje los pantalones cada vez que estés distraído puedes ir relajándote, no me va nada ese rollo, me va mas el rollo de bajarte los pantalones cuando tú me lo pidas.
Roxas sintió que le salían humo de las orejas y su rostro enrojecía en una mezcla de vergüenza y consternación ¿cómo se las apañaba Sora para ser tan malditamente directo y descarado? ¿Es que acaso no tenía ningún tipo de filtro? Porque desde luego el único que parecía sentir vergüenza siempre era él y Sora soltaba aquellas perlitas en su cara como quien hablaba del tiempo.
-Permíteme que dude de ello…
Sora suspiró sintiéndose cansado, mira que le estaba diciendo que no pensaba hacerle nada malo, no estaba entre sus planes forzar a Roxas a nada pero aquel cabezón se empeñaba en creer lo contrario ¿Es que no podía entender que si quería forzarlo ya lo habría hecho? Desde luego oportunidades no le habían faltado y en fuerza le superaba con creces. Pero debía hacer acopio de toda su paciencia, aquel camino iba ser difícil y lleno de baches, pero tenía el consuelo que el final de éste encontraría la vida que anhelaba con su querido compañero.
-Mira, puedo entenderlo, te di miedo y es normal que te dé grima pensar en gustarle al tío que te ha dado tantos problemas, pero quiero que me des una oportunidad de redimirme y demostrarte que no soy aquel tipo que te tuvo tan atemorizado. No busco gustarte, no ahora al menos, ahora me importa más tu salud y solo quiero que estés a gusto aquí hasta que decidas qué hacer después.-Sora miró el gesto desconfiado de Roxas.-Mira como gesto de buena voluntad, déjame enseñarte la casa y cual será tu habitación.
-¿Mi habitación?
-Sí, es una habitación con vistas directas al mar, no tiene muchas cosas pero espero que puedas decorarla a tu gusto cuando te apetezca. También tiene una cama de matrimonio, pero te dejo claro que es toda para ti solo, yo estoy contento en la mía. Será un espacio exclusivamente para ti, tu zona segura si quieres llamarlo así, yo no entraré en ella para nada a no ser que me lo permitas.
Roxas arqueó una ceja, viendo como Sora le tendía la mano en un acto de son de paz. Estaba tentado a rechazarle una vez pero no veía de qué le iba a servir ponerse a pelear contra él en ese momento. No tenía ningún sitio al que ir ni idea de cómo regresar a su mundo; le gustase o no, dependía ahora mismo de Sora por mucho que aquel hecho le sentara como una patada.
-Está bien…-claudicó estrechando la mano de Sora con cierta reticencia, algo que Sora decidió pasar por alto al sentirse extasiado de sentir que Roxas al fin empezaba a colaborar.
-¡Estupendo! ¡Ven conmigo! ¡Voy a enseñarte todo esto mientras vamos a tu habitación!-exclamó entusiasmado el isleño tomando de la muñeca a Roxas para comenzar a caminar.
Cuando Roxas al fin alzó la mirada para ver a su alrededor casi sintió que el alma se le iba de su cuerpo.
Había estado tan ocupado hundiéndose en su confusión por haber interactuado con Tidus y por su discusión con Sora que no se había percatado del aspecto de aquel hogar. Estaba hecha completamente de madera, no solo la estructura sino también los muebles y las puertas, como si se tratase de una cabaña.
"Una cabaña enorme"-apreció sorprendido por la amplitud de aquel hogar.
La entrada conectaba directamente con el salón, en donde podían verse un par de sofás largos de color azul cubiertos cada uno por unas mantas con estampados que a Roxas le recordaba a la de los hawaianos, y justo en el centro había una mesa rectángula y bajita acristalada, frente a ellas, y al lado de la puerta de entrada, podía verse que había una televisión, o al menos algo que recordaba a una televisión. Al lado de aquel aparato podían verse otros muebles con puertas de cristal en cuyo interior estaban colocados diferentes copas, platos y algunas fotografías que no paraban de moverse dentro de sus marcos, mostrando las diferentes etapas de la vida de Sora y sus allegados.
Sora se apresuró en enseñarle la cocina, una que por cierto era estilo americana, en donde ésta solo la separaba del salón con una barra de bar y en su interior veía todos los utensilios y aparatos necesarios para hacer la función que le correspondía. Amplia, luminosa, con varios armarios y una buena despensa en donde todos los alimentos no perecederos estaban colocados de manera ordenada y limpia.
Pero una cosa que realmente era algo que Roxas nunca habría imaginado que vería una casa era las dos enormes palmeras que entraban en cada extremo de esa zona de la casa. Ambas entraban por dos boquetes que había en la pared y que estaban diseñados específicamente para dejan entrar a esas plantas, y ambas se alzaban orgullosas en dirección hacia lo que parecía ser el piso de arriba.
-Creo que me arrepentiré de preguntar pero…¿por qué hay dos palmeras dentro de tu casa?
-Bueno, técnicamente no están dentro de mi casa, las raíces están fuera, dentro solo están el tronco y las hojas.
-Eso…no responde a mi pregunta.
-Son un adorno estupendo ¿no crees?-sonrió Sora.-Empezó como un pequeño fallo de cálculo cuando mi padre y yo hicimos las medidas para la base de la casa, luego me dio pena talarlas y al final decidí que serían un adorno de lo más pintoresco en mi salón, y para rematar ¡cocos gratis! Si alguna vez no te apetece bajar las escaleras y quieres llegar rápido al salón lo mejor es dejarte caer por los troncos ¡es muy divertido!
-…¿No te preocupan los insectos y la suciedad que la caída de hojas puede causar en tu casa?
-No ¿por qué debería?
-…olvídalo.
-Ven, te enseñaré el segundo piso.
Dejándose guiar, Roxas subió las escaleras, no eran de madera como el resto de la casa, de hecho parecían estar hecho de algún tipo de yeso o algo así, algo que le hizo sentir incómodo cuando se dio cuenta de que no se había quitado los zapatos, de dónde él venía nunca se entraba dentro de un hogar con los zapatos puestos, pero Sora tampoco se los había quitado y ni daba importancia a ese detalle, suponía que eso significaba que estaba bien, aunque siguiera siendo raro para él.
Cuando estuvieron en el segundo piso, lo primero que pudo ver fue un largo pasillo compuesto por diferentes puertas, algo que Roxas dedujo que se trataban de diferentes habitaciones.
-¿Vive alguien más aquí?
-No, solo estoy yo y, bueno, ahora tú-contestó Sora sin poder evitar dejar salir la emoción que le provocaba aquel hecho, apretando con suavidad la muñeca de Roxas, que se empeñaba en mantener sostenida.
Por su parte, Roxas sentía cierta envidia y bilis por el hecho de que una sola persona viviera en semejante sitio y que encima fuera bonito ¿y él pasándolas canutas trabajando como un desgraciado para pagar el alquiler de un piso compartido? Que injusta es la vida.
-¿Por qué lo preguntas?
-Creo que esta casa es demasiado grande para que viva una sola persona.
-Ya, bueno…-sonrió Sora sintiendo que se ruborizaba.-Desde niño siempre he querido tener una casa grande, una a la que poder traer a mis amigos a comer o a hacer noche. Tal vez te parezca algo infantil pero cuando tienes un trabajo como el que yo tengo agradeces mucho la presencia de gente a tu alrededor, especialmente por las noches.
Roxas no preguntó más, el tono que había empleado Sora fue algo que no se esperaba. Recordó las marcas que había en su propio cuerpo y los pequeños shikigami con la forma de esos sincorazón. Se preguntó si de verdad aquellos monstruos eran tan peligrosos, pero luego de pensar en lo que le hicieron a su familia o el cómo de herido le dejaron a él tuvo que asumir la peligrosidad de estos.
-"Y Sora es el que se encarga de eliminarlos"-pensó para sí mismo viendo la espalda de Sora, que seguía hablándole animado sobre la casa.-"No me puedo imaginar lo que debe ser para un chaval cargar con semejante responsabilidad."
-¡Mira, ya hemos llegado!-señaló Sora abriendo la puerta de una de las tantas habitaciones de aquel pasillo y, de paso, sacando a Roxas de sus pensamientos.-¡Está será tu habitación a partir de hoy!
Roxas observó la estancia; cómo toda la casa las paredes eran de madera, espaciosa como las que aparecen en las pelis americanas, una cama grande al lado de la ventana, pegada a la pared, y en la contraria se situaba un escritorio y un par de estanterías con algunos libros. Sora guió a Roxas al interior para que pudiera ver mejor su alcoba y una vez dentro éste pudo ver que justo al lado había un armario empotrado con la puerta corrediza, y al lado otra estantería con más libros. La decoración no era gran cosa pero Roxas debía admitir que tenía su encanto; las sabanas y cojines de la cama eran del mismo estilo hawaiano que las que había visto cubrir los sofás del salón, también por encima de la cabecera de la cama había un atrapasueños, en las paredes habían colgadas algunas máscaras de diferentes culturas que Roxas reconocía; una máscara de los médicos de la peste, dos máscaras de ogro; una azul y otro rojo, otro par que parecían ser parte de un tótem y ya para rematar un pequeño cuadro con la ilustración de un videojuego que Roxas pudo reconocer como el Badicoot Crash.
-¿Qué? ¿Te gusta?-preguntó Sora, mostrándose impaciente de ver la reacción de su compañero por su habitación, esperando que le gustara.
-Sí, es amplia y entra mucha luz.-contestó de manera automática con la vista clavada en las máscaras y en aquel cuadro.-Pero…¿cómo es que hay todo esto?
-Ah, son cosas que recolecté en donde te recogí.-confesó Sora.-Quería que te sintieses cómodo teniendo cosas que te eran familiares. Sé que no es gran cosa pero a partir de ahora puedes decorarla a tu gusto, si hay algo que no quieres tener puedes quitarlo.
-No, está bien, siempre me han gustado las cosas así…solo que no podía permitírmelas.-confesó tocando con su dedo el pico de la máscara del médico de la peste.
-"A partir de ahora me ocuparé de que puedas permitirte muchas cosas"-quiso decir Sora pero al final se mordió la lengua, no quería volver a meter la pata con comentarios innecesarios.-Supongo que querrás ponerte cómodo y, bueno, cambiarte de ropa.
Roxas se miró a sí mismo y dejó escapar un suspiro de agotamiento al comprobar que seguía llevando el uniforme de instituto, Sora le había estado llevando de acá para allá todo el rato y con lo que había sudado y se había ensuciado, Roxas ya tenía ganas de quitarse esa ropa de encima.
Con confianza, Sora pasó por el lado de su compañero dirigiéndose hacia el armario en donde, tras unos segundos rebuscando en los cajones, sacó un conjunto de ropa.
-En algún momento saldremos de compras para conseguirte ropa que te guste, pero de momento tendrás que llevar esto.-le tendió la muda, haciendo que Roxas lo tomara entre sus brazos.
Roxas le echó un vistazo, a simple vista parecía ser una muda de lo más normal, sin las complicaciones estéticas que parecía tener Sora en la suya, y Roxas lo agradeció. No le gustaba el cosplay ni la ropa llamativa, no al menos una como esa, él prefería la ropa y los colores discretos.
-Ven, te enseñaré dónde está el baño, estoy seguro que te estarás muriendo de ganas por darte una ducha.
Ruborizado, Roxas no contestó, no esperaba que Sora notase que ya se sentía urgido de darse una ducha y quitarse de encima toda la suciedad y el sudor que había estado teniendo todo ese tiempo.
-Ah, solo para que lo sepas.-interrumpió Sora.-Mi habitación es justo la que está enfrente, si alguna vez te sientes solo o…quieres charlar un rato, ahí puedes encontrarme.-le dijo con toda su buena intención, sabiendo que hasta hacía poco Roxas estaba teniendo problemas cuando dormía.
-¡Dijiste que no me acosarías!-exclamó Roxas con el cabello erizado cual gato. Sora parpadeó confundido ante aquella reacción pero al repetir lo que había dicho en su mente varias veces entendió el doble sentido que se le podría dar.
Aquello no pudo hacer otra cosa que hacerle reír y pensó que no estaría mal ser un poco travieso con su compañero.
-Vamos, Roxas, un inocente coqueteo no es acoso…-rio de buen humor pero entonces su mirada se tornó intensa y su sonrisa se amplió.-acoso sería que ahora mismo te inmovilizara en esa cama enorme que tienes detrás y te comiera enterito mientras tú te retuerces debajo de mi. Sí, eso entraría mas en el ámbito de acoso-susurró de una forma demasiado sugerente haciendo que Roxas se le erizada el vello y sintiera resecarse la boca, paseando su dedo índice cerca de la mandíbula del Strife.-¡Pero prometí ser un buen chico y no acosarte! Así que quédate tranquilo-exclamó de lo más animado echándose dos pasos hacia atrás con las manos en alto, en señal de que no pensaba tocarlo.-¡Ahora sígueme! ¡Que te llevo al baño!
Sora salió alegremente de la habitación dejando atrás a Roxas, que estaba con los ojos abiertos de par en par, el rostro enrojecido por la vergüenza y la rabia que fluía por sus venas a partes iguales, y sosteniendo en sus temblorosos brazos aquella muda de ropa que Sora le había proporcionado.
Una vez más, Sora jugaba con él y, como un idiota, había vuelto a entrar en su juego, por tomarse sus comentarios en serio y poner sus defensas en alto, cuando era algo que el isleño se esperaba. Y acababan igual, él aturdido y enrabietado y Sora pasándoselo en grande haciéndole sentir de esa forma.
Debía intentar ser más listo que él, pero para eso debía comenzar a observarlo mejor y prever sus movimientos, cada vez que interactúen o si no, Sora siempre iba a estar teniendo total control sobre sus emociones y eso es algo que Roxas no podía permitirle.
-¡Roxas! ¡Vamos, no te quedes ahí!
-Voy…-siseó antes de ponerse en marcha y seguir al isleño.
Recorrieron aquel largo pasillo en silencio pero las actitudes de ambos chicos estaban bien diferenciadas en ese momento, Sora caminaba feliz de la vida dando pasos largos y pisadas fuertes en el suelo con una enorme sonrisa plasmada en su cara, por el contrario Roxas iba encorvado, con las manos en los bolsillos y la muda limpia bajo uno de sus brazos, los pies arrastrando contra la madera y con los ojos fijos en Sora como si estuviera fantaseando en poder darle un machetazo desde su posición.
Finalmente llegaron a una puerta, de madera como todo lo que había en esa casa, pero tenía un cartel en color rojo y azul en donde se leía "BAÑO" con las caritas de unos moguris alrededor de las letras.
-¿En serio? ¿Es que tienes cinco años?-susurró Roxas al ver aquel colorido cartel que le recordaba a los que solían poner en las escuelas de infantil para que los niños supieran bien dónde se encontraba los baños.
-Tengo familia ¿sabes?-reprochó Sora mirando con una mueca a su compañero.-Aparte de mis padres tengo otros familiares que vienen a visitarme de vez en cuando, y entre esos familiares hay algunos que tienen niños pequeños, este cartel es para ellos.
Roxas, de nuevo, se calló y se ruborizó de vergüenza, negándose a contestar aquella llamada de atención ¿Por qué no paraba de sentir que metía la pata cada vez que intentaba avergonzar a Sora?
Sin querer seguir discutiendo, Sora suspiró y procedió abrir la puerta. En su interior Roxas pudo ver un cuarto de baño grande, de hecho era ridículamente grande. Prácticamente tenía todo lo que debía haber en un cuarto de baño; un cubículo con una ducha envuelto en planchas transparente salvo por dos franjas difuminadas que Roxas imaginaba que sería para tapar el bajo vientre y los pechos de las mujeres, un lavamanos con un espejo y varios productos a su alrededor en lo que Roxas imaginó que serían cremas, algún cepillo de dientes y pasta dental, un retrete con una estantería llena de toallas de todos los tamaños…pero lo que más ridículo le parecía de aquel baño tan grande es que justo en el centro había como una especie de charca en medio de la habitación rodeado por varias rocas negras y con agua humeante que llenaba de vapor el baño.
-Tienes que estar vacilándome…-susurró Roxas con un tic en el ojo.
-¿A que es genial? Sabía que te impresionaría-presumió Sora alegremente llevando los brazos a su nuca.
-¿Me puedes explicar por qué demonios tienes unas termas metidas en tu cuarto de baño?-preguntó señalando la susodicha con su tembloroso dedo.
-Pues porque es una chulada y porque me apetecía hacerlo.-se encogió de hombros.-Lo mandé a construir luego de ver los baños termales al aire libre que vi en el mundo donde te criaste. Me parecía una idea genial y pensé que estaría bien tener uno.
-¿Y sabes que las termas están al aire libre por algo?-siseó acentuándose el tic en su ojo.
-Ah, por eso no te preocupes ¿ves la pared del fondo?-señaló hacia la pared que estaba justo al otro lado-Cuando te metes en las termas y colocas tu mano sobre la pared esta se abre y te deja al aire libre ¡pero no te preocupes! La pared no desaparece, solo aumenta el espacio y deja el techo libre. Así puedes disfrutar de un baño termal al aire libre sin que tu intimidad quede expuesta. Te recomendaría probarlo por la noche, es una gozada.
-…viendo todo esto me hace tener conciencia una y otra vez de lo pobretón que soy…
-¿Has dicho algo?
-Que si lo normal es que siempre esté el cuarto de baño lleno de vapor-se apresuró en cambiar de tema.-Si solo vengo a lavarme los dientes o a usar el retrete este vapor es incómodo de llevar.
-Ah, por eso no te preocupes-Sora chasqueo sus dedos y Roxas sintió como un aire fresco soplaba y de golpe todo el vapor se movió del sitio y se concentró en un pequeño tornado justo en el centro de las termas, quedando el baño impoluto y libre.-Con solo chasquear los dedos antes de entrar te lo encontrarás todo despejado.
-Esto es porque has hecho magia ¿verdad?-cuestionó Roxas viendo la nube de vapor que giraba lenta y concentradamente en las termas.-Pero yo no sé utilizar magia ¿cómo esperas que pueda hacer algo así?
-Aun no sabes pero aprenderás, te lo prometo-aseguró dándole un toque en el hombro.-Por el momento usaré parte de mi poder para hacer funcionar esto de manera automática cada vez que alguien vaya a entrar.
-¿Y no es mejor hacer eso y no esperar a que yo aprenda?
-La mitad de esta casa consume mi magia, Roxas, y es realmente agotador.-suspiró Sora.-En este mundo no obtenemos energía ni agua a través de cables ni tuberías que vienen de centrales o embalses. Casi todo aquí depende de la magia que tenga uno…
-Ya…-susurró Roxas haciéndose una imagen mental de cómo sería aquel proceso, imaginando que la casa sería como un parasito que se alimenta de Sora para funcionar mientras que Sora saca provecho de esas funciones que tiene la casa al consumir su poder.
-"Desde luego es una forma muy ecológica de vivir"-tuvo que reconocer.-"No emite ningún tipo de contaminación ni explota los recursos naturales. Solo a sí mismo para hacer funcionar todo…joder, y en mi mundo cargándonos el planeta."
-En fin, puedes darte un baño en la terma si te apetece o si prefieres algo mas rápido ahí tienes la ducha, no te preocupes, la alcachofa empezará a funcionar cuando abras la puerta. Si quieres regular la temperatura solo tienes que poner la mano en una placa que hay en la pared, si la giras a la derecha saldrá el agua más caliente, y a la izquierda más fría. Fácil ¿verdad? ¿Alguna duda?
-No, supongo que no.-dijo Roxas.
-Entonces Roxas…-de golpe el gesto de Sora cambió haciendo una mueca como si acabaran de darle una patada en el estomago.
-Eh…¿Sora?-susurró Roxas al ver que parecía que Sora se acababa de quedar sin aire por un momento.-¿Estás…?
-¡SI!-exclamó poniéndose erguido de golpe, haciendo que Roxas lo mirase raro ¿qué narices le había pasado a ese idiota?
-Está…bien…
-Bien, puedes dejar la ropa sucia en el cesto que hay junto a la ducha, si necesitas ayuda, que te explique de nuevo cómo va el agua caliente, qué geles tenemos, dónde hay patitos de goma, que me meta en la ducha contigo….
-¡¿Qué?!
-¿Qué? –se hizo el tonto.
-Sora…
-Es broma es broma.-se carcajeó saliendo por la puerta.- Quédate en la ducha el tiempo que te apetezca, yo me voy a poner algo de orden por aquí.
Con rapidez, Sora cerró la puerta y pudo escucharse sus pasos alejarse del la ubicación haciendo que Roxas mirara extrañado la puerta ¿Por qué parecía tener de repente tanta prisa? Se encogió de hombros, realmente no es que le importase, cuanto más tiempo estuviera Sora alejado de él, mejor.
Dejó escapar un gruñido molesto ¿de verdad tenía que vivir con ese acosador? Por mucho que le prometa que no iba hacerle nada indebido eso no le hacía sentirse seguro ¿de qué valía la palabra de Sora? Pero la verdad es que no tenía otro sitio donde ir, no se atrevía a marcharse con esa supuesta familia suya donde todos parecían ser personajes que él conocía.
La cara de Tidus cruzó por su mente y Roxas tuvo que agitar la cabeza.
-"No, no son personajes de videojuegos. Aquí no lo son, son reales, son personas"-pensó sin poder quitarse de la mente el rostro radiante de Tidus al mirarlo a los ojos.
Había visto ese rostro cientos de veces a través de la pantalla; con su fuerza, su determinación, su alegría, su arrogancia…pero Roxas estaba seguro que nunca vio en el rostro de Tidus una felicidad como la que le había demostrado en la playa, ni siquiera en el final bueno de FF X-2 cuando se reunió con Yuna. Y estaba así por él, por haberle visto, por haber recuperado a alguien a quien quería.
-Y yo no soy capaz de recordarlo.-suspiró en decepción apoyando su cabeza contra una de las placas de la ducha.
Le gustaría no pensar en ello pero para Roxas era inevitable, si todo eso era verdad y Tidus y otros tantos eran su familia…entonces había encontrado gente que lo quería, ya no solo sus amigos, tenía una familia, como cualquier persona normal…
-Je, y hay que reconocerlo, ser familiar de personas que son tan famosas en mi mundo mola un montón.-sonrió sin poder evitarlo al imaginar la cara de sus amigos si llegara a contarles toda aquella locura.
Oh, cómo les echaba de menos, ansiaba tanto regresar junto a ellos…
-Lo siento, chicos, creo que tardaré más de lo que creía en volver-susurró mirando la muda de ropa que tenía aun en los brazos.-Pero prometo que regresaré con vosotros. Cueste lo que cueste lo haré.
/*/*/*/*/*/
Sora había salido escopeteado del baño dejando a Roxas en su interior, en parte para que se aseara tranquilo y sin agobios, y por otro lado porque ya apenas podía disimular el dolor que llevaba azotándolo desde hace un buen rato. .
Una nueva sacudida lo recorrió entero con tal potencia que Sora tuvo que aguantarse las ganas de gritar, se apretó el estomago y usó su otra mano para sostenerse a la pared. Dios, esa sí que había ido con mucha mala leche, debía darse prisa antes de que Roxas se diera cuenta de que pasaba algo raro.
Irguiéndose tan pronto como pudo pese al dolor, se fue corriendo por el pasillo y se deslizó por el tronco de las palmeras hasta llegar a su salón, consiguiendo alcanzar la puerta que da a la calle y salir por ella a toda prisa.
Al salir fuera, vio lo que ya se esperaba; un chico de cabello rubio que golpeaba con fiereza la barrera protectora que rodeaba su casa. Golpes fuertes y consecutivos iban desde un lateral hasta el tejado por los grandes brincos que daba aquel lunático del Bliztbol.
-¡Tidus! ¡¿Qué crees que estás haciendo?!-exclamó Sora aun sosteniéndose el abdomen resentido.
Al escucharlo, Tidus detuvo de inmediato su ataque y al ir a mirarlo frunció el ceño. Con un movimiento acrobático, Tidus se apresuró en plantarse ante Sora y lo apuntó con su arma sin ningún tipo de consideración.
-Veo que tu barrera no es tan buena si te afecta de ese modo…-comentó con un tono serio y molesto clavando su mirada en el otro.
-Mi barrera es estupenda, gracias, pero comprende que está preparada para otras cosas no para que un loco como tú se líe a darle espadazos.
-A lo mejor nos habríamos ahorrado todo esto si no te hubieras llevado a Roxas.-gruñó Tidus enfadado.-Sora, devuélveme a mi sobrino, te lo estoy pidiendo por las buenas. Deja que le lleve de vuelta a casa.
-No puedo hacer eso, Tidus.
-¡No me vengas con esas, Sora! Sé que eres su compañero, que lo correcto es que esté contigo ¡pero maldita sea nosotros también llevamos años buscándole! ¡¿no eres capaz de entender eso?!-exclamó sintiendo que sus nervios estaban fallándole.
Tidus no soportaba la idea de que Sora quisiera acaparar a Roxas, sabía que eran destinados y que tenían que vivir juntos, pero no quería permitir que Sora lo separara de ellos, Roxas tenía que ver a todos, Tidus necesitaba también estrecharlo ¡Joder! ¡Su sobrino! ¡El hijo de su querida hermana estaba vivo y había regresado! ¿Y Sora quería quedárselo sin más? No, no podía aceptar una cosa como esa.
-Tan solo quiero-susurró cabizbajo-…quiero llevarle a casa, que esté con todos que…
-Tidus, no es mi intención quitaros a Roxas-le interrumpió Sora.-Soy consciente del dolor de tu familia, Tidus, y que ansiáis su regreso cuanto antes, estuve ahí, compartí vuestros sentimientos pero ahora mismo Roxas no puede volver con vosotros.
-¡¿Por qué no?! ¡¿Qué es lo que le pasa a Roxas para que no pueda volver a casa?! ¿Por qué no puede ver a sus abuelos? ¿O a sus tíos? ¿Por qué no puede conocer a sus primos?
-¡Porque no sabe quiénes sois!-soltó alzando con firmeza la voz-Roxas no sabe quiénes son los Strife. No tiene recuerdos de nadie de su familia, ni siquiera recuerda a sus padres o a Ventus.
Tidus lo miró con ojos desconcertados por unos segundos pero su expresión se afiló.
-Eso es mentirá ¡Roxas me reconoció hace un momento! ¡Me llamó por mi nombre!
-No sabe quién eres, Tidus
-¡Deja de tomarme el pelo, Sora!
-¡No te miento! ¡Roxas no sabe quién diablos eres!-exclamó con fuerza provocando que Tidus apretara los dientes en frustración.-Le recogí de ese mundo donde lo encontramos, pero en ese mundo tú y varios miembros de tu familia existen solo como personajes de videojuegos.
-¿Qu…?
-Roxas te ha reconocido porque jugó con una versión alterna y digitalizada de ti en su mundo. Te reconoce solo por eso. No sabía que eras su tío, ni que perteneces a los Strife, ni que Roxana era tu hermana, para él ahora mismo es una explosión cerebral haber entrado en contacto contigo ¡se le ha acercado el protagonista de un videojuego! Así es como te ha visto y es por eso que sabe tu nombre pero él no sabía quién eras para él.
-Mentira…-gimió Tidus con un hilo de voz sintiéndose devastado por dentro en apenas dos segundos.
La espada de Tidus desapareció en sus manos y, derrotado, cayó de rodillas ante Sora ¿Cómo había pasado eso?
-¿Roxas ha perdido la memoria?-cuestionó Tidus-Pero…¿Por qué no le han tratado? ¿No le has llevado a un médico o a un curandero? ¿Por qué te lo trajiste directamente aquí? ¡Pueden volver a resurgirle si se usa…
-Le hicieron una Destrucción de Recuerdos, Tidus-le interrumpió Sora haciendo que Tidus levantara la mirada completamente alarmado.-Los médicos y curanderos le examinaron una y otra vez en el hospital de Ciudad de Paso, no tiene ningún recuerdo de antes de haber llegado al mundo donde lo encontré. No reconoce a nadie, nada le es familiar, como si nunca hubiera vivido aquí. Y…por lo que sé, tuvieron que hacerle esto el mismo día que los sincorazón atacaron el estudio de Ventus.
-No…no, no, no, no.-susurró Tidus sintiendo que le temblaban los brazos y se llevaba las manos a la cabeza.-Pero ¿quién le ha hecho esto? ¡Era un niño, Sora! ¡¿Quién ha sido capaz de hacerle eso a un niño?!
-No lo sé, Tidus.-suspiró Sora.-No sé porque le hicieron algo así a un niño pequeño. Tal vez quién enviase a los sincorazón no tuvo valor de rematar a Roxas en su momento y prefirió borrarle sus recuerdos.
Aunque Sora sabía que esa teoría podía contener algo de verdad, lo cierto es que lo dudaba. La persona que atrajo a los sincorazón se esforzó en que concentraran su objetivo en el estudio de Ventus, estaba claro que quien haya sido el responsable, ansiaba borrar del mapa al mago genio. Tal vez el que Roxas y sus padres estuvieran ese día ahí fuera un daño colateral y solo Ventus fuera el objetivo, pero aun así Sora pensaba que destruirle las memorias a un niño pequeño, en vez de solo manipulárselos o matarlo, y luego tomarse la molestia de mandarlo vivo a otro mundo era algo demasiado enrevesado y complicado. No tenía claro si esa persona lo hizo para deshacerse Roxas, borrar pruebas y testigos o alejarlo de todo lo que estaba ocurriendo.
Pero eso era algo que no podía discutir en ese momento con Tidus.
-¿Qué voy hacer ahora?-cuestionó.-No quiero dejarle ir, yo…yo…
-Estoy seguro que Roxas acabará volviendo con vosotros, pero ahora mismo todo está siendo demasiado abrumador para él. Todo a su alrededor es nuevo y todo cuanto conoce lo creía una fantasía. Tiene que adaptarse, asimilar todo, sentirse cómodo y luego decidir. Pero tiene que hacerlo él, no se le puede forzar a enfrentar algo para lo que no está preparado-dijo Sora arrodillándose frente a Tidus para mirarlo a los ojos.-Sé que lo que te pido es algo muy difícil de hacer, pero, Tidus, lo que más necesita Roxas ahora mismo es tiempo. Si lo quieres de verdad, le darás el espacio que necesita, luego él decidirá qué es lo que quiere hacer.
Tidus apretó los labios, queriendo resistirse aquella opción que le gustaba para nada, pero sabía que debía pensar en Roxas antes que en sí mismo. Por mucho que anhelara llevar a su sobrino a casa, si él estaba en el estado que Sora le decía entonces sería contraproducente. Roxana no le perdonaría jamás que permitiera que algo más le ocurriera a su hijo…
-Está bien-claudicó Tidus dando un suspiro de cansancio antes de levantarse de la arena junto a Sora.-Pero a cambio hay algo que quiero hacer, y no voy a dejar que me niegues eso.
-¿De qué se trata?
-Quiero verlo.-se cruzó de brazos mostrando de esa manera que no pensaba admitir otra cosa.-Puedo entender que ahora mismo Roxas esté muy confundido pero si no puedo llevármelo a casa, al menos quiero poder verlo. Si él no está preparado para verme lo entenderé pero yo sí que quiero verle a él; dentro de poco empezarán las fiestas de las islas y Yuna dará su concierto, aunque sea entre el gentío quiero poder ver a Roxas.
-¿Acaso dudas de que conmigo vaya a estar bien?-cuestionó Sora arqueando una ceja, preguntándose si debería sentirse ofendido por ello.
-Soy su tío, mi deber es dudar de que vaya a estar bien fuera de casa y asegurarme que está seguro.
-Pero Tidus, soy su compañero, ya sabes que…
-Su madre no está, Sora, y dado que eso es un hecho me toca a mí preocuparme por él y tanto si te gusta como si no quiero poder verlo el tiempo que duren las fiestas.
Sora miró largamente a Tidus, sopesando si eso era una buena idea. Por un lado seguía convencido que interactuar con Tidus era algo que era perjudicial para Roxas pero por otro lado las fiestas parecían ser una buena oportunidad para que Roxas conociera a la gente y se fuera desinhibiendo y quizá tener un poco de contacto con un solo miembro de su familia era mejor que mantenerlo en vilo sobre qué clase de lugar proviene. Así en un futuro, cuando Roxas tome valor de ir a conocer a los Strife tendría una cara familiar entre ellos y no se sentirá tan vulnerable.
-Le diré a Roxas que estarás por las islas, y si a él le apetece, os dejaré para que os vayáis a tomar algo por ahí ¡pero!-exclamó al ver que una gran sonrisa se empezaba a ensanchar en la cara del jugador.-solo será si a él le apetece y no supone un riesgo para su salud, por lo que si no se da el caso, tendrás que aguantarte sin acercarte a él ¿entendido?
-Entendido…-asintió Tidus echando un ojo en dirección a la casa.-¿Dónde está ahora?
-En el baño, aseándose.-contestó poniendo sus manos en sus bolsillos.-Y yo estaría divirtiéndome de lo lindo con él si ¡alguien! No hubiera estado dando golpes a mi barrera.
-¡Oh, usted perdone señor gran portador de la mística y poderosa keyblade! ¡Siento que haber reaccionado tal agresividad cuando osasteis secuestrar a mi pobre y desaparecido sobrino en mi cara sin explicarme absolutamente nada!
-¡Corta ya, Tidus!-exclamó Sora dándole un golpe en el hombro pero sin poder evitar soltar una risa ante el tono de voz chillón que había puesto el otro chico.-¿No te está esperando tu compañera? Yo debo hacer limpieza en mi casa, llevo demasiado tiempo fuera, debo adecentarla y ayudar a Roxas a instalarse.
-Sí, debería volver al hotel con Yuna.-asintió-Me pondré en contacto con mi madre y le explicaré lo que ha pasado con Roxas.
-Kairi se ocupó de eso mientras estábamos volviendo a las Islas, así que la señora matriarca ya debe estar al tanto…
-Bueno, por si acaso hablaré con ella, hay cosas que debemos discutir al respecto-se encogió de hombros.-Cuida de él ¿entendido?
-Eso no tienes ni que pedirlo.
Luego de un choque de puños a modo de despedida, Tidus al final, aunque de manera reticente, fue alejándose de la casa del isleño. Sora permaneció donde estaba viendo como el Strife se marchaba, quedándose pensativo si había tomado la mejor decisión; había aceptado las condiciones de Tidus en parte porque quería darle algo de consuelo de poder tener un mínimo contacto con su sobrino, y por otra parte porque quería pensar que la curiosidad natural de Roxas le llevaría a querer probar el entrar en contacto con Tidus, y aquello sería muy buen paso en su adaptación.
Pero le preocupaba que todo aquello en realidad fuese un error garrafal y acabase perjudicando a su compañero. Roxas ahora mismo era una bomba de relojería, lleno de estrés y nerviosismo que estaba alerta a todo lo que había a su alrededor, dispuesto atacar a la yugular a nada de que le digan algo. En ese estado era alguien con el que había que tener mucho cuidado y saber manejarlo para que no hiciera tonterías.
-Pero por algo debemos empezar.-suspiró pasando sus brazos tras la nuca, mirando en la dirección por donde se había ido el Strife.-Tengo que saber arriesgarme si quiero que Roxas se adapte a este mundo…
-¡Sora!
Aquel grito femenino atrajo la atención del isleño y al ver que sus dos amigos se acercaban a él a paso rápido, aun cargando con el equipaje, no pudo evitar sonreír nervioso ¡se había olvidado completamente de ellos!
-¡Hemos visto que Tidus os estaba persiguiendo a ti y a Roxas!-dijo Kairi tan pronto llegó a su posición.
-¿Roxas se ha ido con él?-preguntó Riku al ver que Roxas no estaba ahí con Sora.
Sora negó con la cabeza.
-Está arriba, dándose una ducha-señaló con el dedo pulgar a la planta de arriba de su casa.-Ahí le he dejado mientras yo me he ocupado de tener una charla con su tío. No ha sido fácil, Tidus es duro negociando, pero al menos he logrado que no derribara la puerta y se llevase a Roxas a la fuerza.
-Pobre Tidus, debe de ser un mazazo el tener que dejar aquí a Roxas luego de que estuviera desaparecido tantos años.-se compadeció Riku rascándose tras la nuca mientras Sora le diría una mirada ofendida.
-¿Tú también, Riku? ¿Por qué parece ser que es un drama que Roxas se quede aquí?
-Sabes por qué, no seas tan caprichoso ni egoísta.-reclamó Kairi cruzando los brazos mirando con seriedad a su amigo, que la miraba de reojo.
Consciente de que llevaba razón, el muchacho respiró hondo un par de veces.
-Ya, lo siento-se disculpó poniendo ambos brazos tras la nuca.
Riku y Kairi compartieron miradas, Roxas no iba a ser el único que tenía que pasar por un proceso de adaptación. Sora debía restablecer sus propios equilibrios emocionales con el tiempo y la convivencia con su compañero, realmente esperaban que Roxas no tuviera que dejar la casa de Sora y se estableciera con él de manera permanente, Sora le necesitaba demasiado.
-Te hemos traído la maleta con las cosas que compraste en Ciudad de Paso-indicó Kairi poniendo delante de Sora la enorme maleta de color naranja.
-Al final la pequeña excursión a la playa de Roxas no ha acabado del todo bien…
-Bueno, tampoco se puede decir que haya acabado del todo mal-suspiró Sora bajando los brazos para tomar la maleta-Creo que aparte de la impresión de lo que representa Tidus, una parte de él debe de sentirse fascinada de saber que es pariente suyo. Es fan del videojuego al fin y al cabo.
-¿Eso puede ser algo bueno o algo malo?-cuestionó Riku.
-¿La verdad? No tengo ni idea, espero que bueno.
Kairi miró a su amigo largamente, pensando en una idea de le estaba viniendo a la mente.
-Oye, Sora, se me ha ocurrido una idea pero no sé si a ti te convencerá.
-Bueno…tú dirás.
-Mi hermana y su compañero van a venir a visitarme durante las fiestas.
-¿Xion y Axel vienen a las Islas del Destino?-arqueó Sora-¿Y lo ha permitido tu padre? Después del disgusto que le diste cuando confabulaste con la reina para venirte a vivir a las islas pensé que había acabado odiando este lugar.
-Tal vez yo ya no sea la heredera pero Xion sí que lo es y sigue siendo mi hermana-cruzó los brazos hinchando el pecho en orgullo al pensar en su melliza-Por mucho que mi padre ponga el grito en el cielo si Xion quiere ir algún lado lo hará le diga lo que le diga, y como Axel siempre está dispuesto hacer lo que sea por desaparecer del castillo no le es ningún sacrificio acompañarla a venir hasta aquí.
-Bueno, pues espero poder al menos saludarles.-sonrió Sora volviendo arquear una ceja.-Aunque no te sigo en qué implican a Xion y a Axel en tu plan…
-Creo que estaría bien que Roxas los conociera.-propuso colocando sus manos a la espalda inclinándose levemente hacia su amigo.
-¿Cómo…?
-No es mala idea.-coincidió Riku, haciendo que Sora lo mirase sin entender.- Piénsalo, Sora, nosotros somos tus amigos y eso es algo que Roxas no va a olvidar. Por mucho que Kairi se parezca a su amiga, sabiendo nosotros somos tus amigos Roxas nunca va a estar cómodo del todo, sería una constante encerrona, como si estuviéramos ejerciendo presión entre todos para que nos aceptase ¿entiendes?
-Ya…creo que eso puede ser verdad.
-Xion y Axel son cordiales contigo pero no tienen nuestra misma cercanía, y gracias a que uno de los Strife es el compañero de la reina de Alexandria, estarían encantados de ayudar a que Roxas se sintiese cómodo.
-No sé si es buen momento, Kairi, creo que supondría demasiada presión para Roxas hacer que conociera a mucha gente ahora mismo.-dijo Sora no muy convencido.-Ya me comprometí con Tidus a que le sugeriría a Roxas el que se vieran y se fueran a tomar algo juntos, no sé si será demasiado para él conocer también a Xion y a Axel, no al menos ahora.
-Oh, bueno, visto así…-murmuró Kairi.
-Bueno, las fiestas van han durar algunos días-intervino Riku al ver la cara de decepción de su compañera.-Tal vez haya posibilidad de que a Roxas le apetezca conocer gente y pasarlo bien.
-Ya veremos.-suspiró Sora nada convencido.-Pero no tengo nada en contra de que vengan, faltaría más. Pero quiero que Roxas esté lo más cómodo posible y ya las fiestas van a suponer mucho ajetreo y ruido, y no me convence que eso sea lo que necesita ahora mismo.
-Pero tampoco puedes dejar que se quede encerrado en casa…-dijo Riku.
-Pffff me lo planteo, la verdad.-gruñó el portador de la keyblade.-Roxas es idéntico a su hermano y de por si eso va hacer que llame la atención. No creo que se conveniente que Roxas esté rodeado de personas que no van a dejar de mirarle…
Riku y Kairi se miraron entre ellos de nuevo, comprendiendo la preocupación de Sora pero también sabía que Roxas no podía pasarse la vida confinado en casa, en algún momento debía salir fuera y ver el mundo que le rodeaba si el plan era que acabase viviendo allí. No iban a insistirle demasiado a Sora para que no le explotara la cabeza pero al menos dejaban al aire la posibilidad de que Roxas disfrutara de las fiestas.
-Tampoco hay que preocuparse mucho, las fiestas no empiezan hasta dentro de dos semanas, creo que hay tiempo para que Roxas decida si quiere participar o si le gustaría conocer a Axel y a Xion.
-No todos los días puede conocerse a una futura reina y a su compañero.-rió Riku mirando a su compañera antes de que ésta le propinara un codazo en las costillas ante aquella pulla llena de guasa.
-Hablaré con él-prometió Sora pasándose una mano por la nuca sin estar convencido de sus propias palabras.-De momento, lo ayudaré a instalarse y lo demás…ya veremos…
-Creo que esa es nuestra señal para largarnos de aquí, Kairi.-bromeó Riku que ya hacia un rato que había notado que Sora deseaba quedarse a solas con su compañero.
-Sí, eso parece.-concordó la chica sonriendo con amabilidad.-Ve contándonos novedades sobre Roxas ¿de acuerdo?
-Sí, está bien.-asintió Sora devolviéndole la sonrisa.
La pareja finalmente se marchó del lugar tomados de la mano y charlando animadamente entre ellos mientras que Sora los miraba alejarse sintiendo cierta envidia mientras veía aquella aura de afinidad y complicidad en sus amigos. Era algo habitual de ver entre dos compañeros pero para Sora aquello le causaba cierto resentimiento.
¡Él quería estar en esa tesitura con Roxas! ¡Lo quería con rabia y ansia! Pero siempre debía tener en cuenta que su relación con Roxas no era como el de los demás y tal vez nunca sería como una normal, sabía que el tiempo y el trato suavizarían aquel resentimiento y vulnerabilidad por parte de su compañero pero que quizá nunca llegarían a un nivel de total complicidad como el que veía en sus amigos, que se criaron juntos como compañeros.
-No seas pesimista, Sora.-se intentó convencer a si mismo alborotándose aun mas sus cabellos.-Puedes hacerlo, seguro que puedes.
Volvió a entrar en su casa y lo primero que hizo fue desactivar la barrera de seguridad, gracias a ella Roxas ni se había enterado de los golpes de Tidus. Agudizó el oído y escuchó que Roxas seguía duchándose y pensó en qué hacer a continuación.
Miró a su alrededor ¿debería conjurar escobas y fregonas para darle un repaso a la casa? Si, debería, llevaba mucho tiempo fuera y la casa había acumulado polvo. Sabía que su madre se había pasado de vez en cuando para asegurarse de que todo estuviera en orden pero el polvo seguía ahí y a Sora no le gustaba sentir que su hogar estuviera sucio, menos ahora que Roxas iba a compartir techo con él, debía hacer que se sintiera lo más cómodo posible.
Echo un vistazo al reloj, quedaba tiempo para la hora de cenar. Podría preguntarle a Roxas si quería pedir comida a domicilio o si prefería comer algo casero, lo cual le hizo preguntarse si tenía comida en la nevera pero al abrirla y comprobar que ésta se encontraba llena de alimentos frescos y con algunos envases con comida necesaria por lo menos para un par de días Sora agradeció por la atención de su madre y se apuntó mentalmente en que debía llamarla para agradecérselo e informarla de que estaba de regreso.
-¿Sora?
Dio un bote en el sitio cerrando de golpe la nevera y dejando ver a su lado a Roxas ¡¿pero no había estado dentro de la ducha hacía solo dos minutos?!.
-Roxas, ¡que susto me has dado!-dijo Sora esbozando una sonrisa mirando con cuidado de arriba abajo a su compañero.
¡Dios, es que no podía haber un chico más guapo en el maldito mundo! Las hebras rubias seguían tan empapadas que las gotas de agua se escurrían de las puntas de sus mechones, dando tanto peso que el cabello quedaba un poco aplanado, y las gotas que caían se perdían en una toalla que se tenía alrededor del cuello.
La ropa que le había prestado le sentaba como un guante, una camiseta negra con un estampado de estrellas y luna menguante con dos líneas blancas en las mangas cortas, dejando libre sus pálidos brazos. Un cinturón gris que ajustaba unos pantalones cortos y holgados que lucía un par de bolsillos en cada lado y, de paso, unas bonitas y fibrosas piernas por las cuales a Sora se le resecó hasta el alma.
Sora aguantó las ganas de besarlo ahí mismo.
-"Mierda, sabía que era muy atractivo pero de ahí a esto es demasiado ¿y tengo que aguantarme las ganas de besarlo? ¡Esto es muy injusto!"-se lamentó Sora queriéndose echar a llorar ahí mismo pensando que ahora entendía lo que se sentía hacer una dieta estricta y tener una tableta de chocolate delante.
Y al parecer, Sora no fue lo bastante espabilado para ocultar lo que pasaba por su cabeza porque Roxas lo miró con extrañeza retrocediendo un paso con una ceja arqueada, como si temiera que Sora fuera a echársele encima.
-Solo…quería preguntar si tenías algo parecido a una lavadora para lavar el uniforme.-dijo Roxas con cuidado mostrando la cesta con el uniforme escolar en su interior.
-¿Eh? ¡Ah! Si, si que tengo.-se espabiló dándole la espalda a Roxas para no exponerse más aun, aunque ya era tarde para ocultar nada.-En el piso de arriba, dos habitación antes de llegar el baño está la lavadora, funciona igual que las de…el sitio en donde te recogí.
-Ya…está bien-asintió Roxas poniéndose en camino hacia donde se le había indicado.
-Muy hábil, Sora.-se recrimino a sí mismo con la cara enrojecida de lo abochornado que se sentía.
¡Se sentía ridículo de haber reaccionado así ante su compañero! Roxas era guapo ¡claro que lo era! Pero no tenía que haber reaccionado de esa manera tan descarada y mirarlo como si se lo quisiera comer. Así no iba haber manera de que Roxas se sintiera cómodo teniéndole cerca.
"Solo me pilló con la guardia baja" se justificó estirándose del cuello de la camiseta que llevaba, intentando rebajar de esa manera el calor que le había venido de golpe.-"Será mejor empiece a ordenar lo de la maleta, quizá Roxas vea algo que le guste"
Roxas agradeció poder encontrarse con un electrodoméstico que le era familiar cuando lo halló en una especie de galería. Bien, no era exactamente como las lavadoras que conocía pero si era lo suficientemente familiar para que pudiera manejarla, al menos solo tuvo que poner el suavizante y el detergente y dar un botón, y el aparato comenzó a trabajar. No había opción de programas, así que Roxas intuyó que la máquina tenía un programa automático para cada pieza de ropa que se pusiera en el tambor. Solo esperaba que no se le estropeara el uniforme, si no iba a enfadarse bastante.
Pero cuando volvió a bajar al salón se encontró con algo que le hizo dar un sobresalto; escobas barriendo solas el suelo de la casa, plumeros y bayetas quitando el polvo y abrillantando los muebles, una fregona escurriéndose sola y limpiando el suelo de la cocina. Y por último, veía a Sora de espaldas a él sentado en el suelo, sacando cosas de una maleta y apilándolas a su alrededor de manera cuidadosa.
-"Esto parece sacado de la película de Merlín el Encantador"-pensó Roxas encontrando bastante familiar la escena a sus ojos y aunque de verdad quería sorprenderse aquello era hasta lo más normal que había visto desde que estaba ahí.
Con un tic en el ojo, Roxas se fue acercando al otro muchacho, esquivando los trastos mágicos que estaban enfrascados en su trabajo.
-¿Qué son todas esas cosas?-preguntó Roxas en cuanto llegó en donde estaba Sora, el cual volvió a dar otro bote en el sitio.
-Por favor, avisa cuando aparezcas, eres muy silencioso y no estaba prestando atención.
-No seas llorón, si se supone que te dedicas a cazar bichos, por la fuerza debes saber si estoy cerca o lejos de ti solo por mis pasos. Seguro que no soy más sigiloso que esos bichos que das caza.
Roxas vio a Sora encogerse de hombros y desviar un momento la mirada. Eso significaba que tenía razón, aquel chico podía escucharle de lejos andar.
-No te esfuerces…-suspiró Roxas resignado a que Sora iba a mantenerlo vigilado para que no escapara, más le valía no hacer tonterías.-¿Qué es todo eso?
-Las compré para ti en Ciudad de Paso.-dijo Sora con un leve rubor apareciéndosele en las mejillas, olvidándose de lo anterior.-Sé que te dije que en algún momento saldríamos a comprar cosas para que te sintieras mejor en tu cuarto pero tampoco tengo demasiadas cosas para ti y creo que esto podría gustarte.
Roxas echo un ojo a todas esas cosas, en su mayoría era ropa y algunos complementos, también sabanas y mantas para la cama, algunos libros, un par de adornos para colgar en la pared, revistas y ¿una cámara de fotos?
-¿Y esto?
-Creo te gustará usarla.-opinó Sora con una sonrisa.-Las fotos en este mundo se mueven y tú eres una persona curiosa, Roxas, creo que te gustará mucho hacer fotos y luego ver tú mismo las maravillas que puedes captar.
Y cómo bien había dicho Sora, Roxas era curioso por naturaleza, por lo que no pudo evitar tomar aquella cámara de fotos entre sus manos y examinarla. No era como las cámaras profesionales que eran grandes y de inmensos objetivos, esta era más pequeña y le cabía en la mano, tenía una correa ajustable para que se pudiera poner en el cuello o en la muñeca. Miró hacia una de las ventanas y, al ver que la manada de delfines seguían cerca de la costa saltando entre las olas, Roxas se acercó hacia el marco y, mirando por el objetivo de la cámara esperó unos segundos antes de presionar el botón del disparador.
Pudo escuchar un "clic" y al alejarse del aparato se dio cuenta de que éste tenía una pantalla que mostraba lo que había fotografiado. Lo que vio le pareció sorprendente, la imagen no estaba estática, captando solo el instante de cuando apretó el botón, sino que estaba en movimiento como si estuviera viendo un vídeo. Los delfines se movían por el encuadre, saltando por el mar y las olas rompiendo cerca de la orilla. Miró hacia los delfines reales que se movían libremente por todos lados, algunos yéndose mar adentro, otros desapareciendo dentro del agua y otros tantos aun saltando, mientras que los de la foto permanecían solo en el lugar del encuadre. Sin irse a ningún lado ni alejándose.
-Ahora toca la pantalla.-indicó Sora desde atrás que seguía sentado en el suelo, Roxas lo miró extrañado.-Vamos, tócala.
Encogiéndose de hombros, Roxas le hizo caso y lo siguiente que pasó es que la foto se hizo blanca y apareció de golpe en formato físico frente a su cara. Sobresaltado, Roxas se apresuró en tomar la foto y al volver a mirarla vio que los delfines de su contenido continuaban moviéndose.
-¿Cómo es posible que esto pueda existir?-cuestionó Roxas mirando en dirección hacia Sora mostrando aquella foto.
Sora solo respondió encogiéndose de hombros.
-Magia, Roxas, solo es magia-contestó.-Tal vez tu aprecies más solo el instante que una cámara pueda captar pero ¿no crees que es igual de bonito ver todo aquello que un solo instante no puede captar?
-Supongo…-admitió Roxas cuando al ver la foto no pudo evitar sonreír al ver a varias crías de delfines saltar sobre el agua.
-Si hay alguna foto que hayas hecho y que no te guste solo tienes que desplazar la imagen hacia la derecha y la foto se borrará-indicó Sora haciendo el gesto con el dedo para darse énfasis.
-No tenías porque darme algo así.-dijo Roxas señalando la cámara que descansaba en su mano.
-Pero quería hacerlo.-se encogió de hombros.-Sé que te gustará usarla y antes de que te des cuenta estarás llevándotela a todas partes queriendo recopilar recuerdos.
Roxas hizo un gesto con la boca, claramente escéptico a esas palabras pero a Sora no le importó. La cámara aun estaba en las manos de su chico y éste no parecía querer soltarla, eso le deba la expectativa de que Roxas acabará haciendo buen uso de ella.
Pensó que una buena forma de estrenar bien la cámara sería durante las fiestas de la isla y consideró la opción de comentárselo a Roxas pero al final se decantó por no decirle nada aun. Apenas estaban deshaciendo la maleta de Roxas y acomodándolo en su nueva habitación, no quería agobiarlo innecesariamente con un montón de planes. Había que tomarlo con calma, aun tenían tiempo de sobra antes de que las fiestas comenzaran, tiempo suficiente como para que Roxas se tomase con tranquilidad sus primeros días en las islas. Podía llevarle a nadar a la playa, a que tomase el sol, a beber cocos recién recolectados, tal vez a pescar, a pasear por la zona comercial y mostrarle los lugares más turísticos de la isla. Tal vez le gustase ver las islas desde el gran Faro.
-Roxas.-lo llamó haciendo que el otro chico saliera de su ensoñación.-¿Qué te parece que ahora que tienes una cámara de fotos nueva mañana damos un paseo por la playa? Creo que estaría bien que pudieras fotografiar a los delfines desde más cerca.
La respuesta de Roxas fue fruncir el ceño de tal manera que Sora ya se esperaba un rechazo rotundo a su propuesta, pero no recibió ninguna negativa. Curioso clavó su mirada azul en su compañero, viendo que parecía estar teniendo un debate consigo mismo, quizá pensando en si sería bueno aceptar o no.
Y Sora sabía el por qué de ese debate; él mismo había propuesto dar ese paseo, dejando explicito que irían juntos y eso era una parte que estaba claro que disgustaba a Roxas pero también parecía que se le hacía atractiva la idea de ver más de cerca a la manada de delfines y poder hacerles fotos, tal vez pensaba en su amiguito acuático que dejó plantado en la playa cuando estaban huyendo de Tidus.
Sora esperaba a que le diera una respuesta, intentaba aparentar calma pero lo cierto era que el silencio de Roxas le ponía nervioso ¡se moría de ganas de enseñarle las islas! Quería que se lo pasara bien y viera todas las maravillas que las Islas del Destino podía ofrecer.
-Supongo que no puedo negarme, al fin y al cabo siempre te sales con la tuya.-respondió de mala gana Roxas.
-Pero…¿no te gustaría salir?-cuestionó Sora sin poder evitar sentirse dolido por aquella respuesta tan borde por parte de su chico.
Roxas lo miró por el rabillo del ojo.
-¿Qué más da…?
Sora suspiró decepcionado, sabía que Roxas estaba a disgusto con la situación y más aun con él cerca, y aunque se esperaba cualquier reacción o malas formas de su parte eso no quitaba que sintiera desazón ante la falta de entusiasmo. Las Islas eran una maravilla, un lugar de ensueño para unas buenas vacaciones que Roxas necesitaba con urgencia, mostrarse al menos interesado era algo que Sora le habría gustado percibir.
-Si no te apetece podemos quedarnos en casa y así te aclimatas mejor, tal vez proponerte salir fue algo apresurado.-dijo Sora sin disimular su tono de voz abatido-Pero si cambias de opinión estaré encantado de enseñarte todo lo que este sitio puede ofrecerte. Te juro que hay sitios estupendos y estoy seguro que…
-Ya he dicho que no importa, Sora-le cortó Roxas cruzándose de brazos.
-Pero a mí sí que me importa-insistió Sora.-No voy a obligarte a salir si no te apetece, tampoco voy a retenerte en casa si tampoco te apetece. Solo quería proponerte un plan para hacer mañana, por si te apetecía conocer estas Islas y sacar fotos para luego ver cuales te han gustado más. Pero eres totalmente libre de decirme que no te apetece hacerlo y no se hará; sin dramas y sin insistir.
Roxas apretó los labios sin saber qué decir pero sin sentirse seguro de bajar la guardia. No se le hacía atractiva la idea de quedarse encerrado todo el día en esa enorme casa con Sora, él no era así, él era una persona muy activa que siempre está yendo de un sitio para otro, aunque fuera a causa de su trabajo pero quedarse metido en una casa para algo más que comer o dormir era algo que lo sentía antinatural. Por otro lado, si aceptaba la propuesta irremediablemente acabaría yendo de un sitio para otro con Sora al lado, sin separarse de él, y no se sentía a gusto pensando en que tendría al isleño pegado a su vera durante todo el día; sin embargo, aquellos preciosos delfines le habían gustado y quería poder verlos de más cerca y ver si su nuevo amiguito seguía alrededor de la isla con su manada, sería bonito tener una foto suya por si acaso estaba a punto de emigrar a otro sitio y ¿para qué engañarse? Desde el cielo había visto lo espectaculares que eran las Islas y su curiosidad le picaba insistentemente para que saliera a explorar y conociera aquel sitio rodeado de mar y repleto de paisaje verde.
Por lo que el dilema era el siguiente; quedarse metido en casa con Sora todo el día, sin hacer nada y tener que aguantar que el otro este molestándolo para hacer pasar el tiempo, o bien, aceptar la propuesta y pasar el día fuera, de esa manera Sora no sería tan molesto y estaría centrándose en ser algo así como un guía turístico y él podría aprender algunas cosas.
-No me matará conocer este lugar.-claudicó Roxas haciendo que Sora levantase de golpe la cabeza, mirándolo con sus ojos bien abiertos-Sobretodo si parece que me vas a tener aquí por una buena temporada. Cuanto antes lo conozca antes me dejarás ir a mi aire sin tenerte pegado a mí como una lapa.
Sora se aguantó las ganas de dar un grito de júbilo. Su optimismo y buen humor emergieron de su ser de golpe ¡Roxas había aceptado salir con él! ¡Tenía una cita con su compañero! Se controló como pudo de no hacer ese comentario, no quería que Roxas cambiara de opinión pero a pesar de todo no pudo evitar levantarse del suelo de un brinco y, haciendo gala de sus renovados ánimos, se acercó a Roxas con la maleta bajo el brazo.
-¡Estupendo!-exclamó-Vamos a dejar estas cosas en tu habitación, cuando lo hayamos dejado como te gusta, cenaremos algo ¿te parece?
-¿Cena…?
-No te preocupes, tengo varias cosas para llenarnos el estomago.-insistió Sora tomando a Roxas y llevándolo en volandas.-¡Vamos! ¡Vamos!
-¡SORA!-exclamó Roxas al sentir que sus pies no tocaban el suelo.
Pero Sora no le hizo caso, estaba demasiado contento como para dejar que nada estropease su buen humor y demasiado ocupado pensando en dónde llevaría a Roxas y en qué se pondría para su cita.
