Disclaimer: Estos personajes no me pertenecen y por lo tanto no gano dinero haciendo esto, solo la satisfacción de recibir sus comentarios, quejas o sugerencias…
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Resumen: En la aldea de Konoha se dice que un Jounin debe salir con otro Jounin y los Chuunin con los demás Chuunin, mezclarse es como sí un cisne saliera con un pato, sin embargo, Iruka está dispuesto a mostrarles que él puede seducir a su cisne.
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Avisos: Este fic es Slash, si no te gustan las relaciones homoeróticas no seas grosero, simplemente no lo leas.
Segundo aviso: este universo es ligeramente alterno, ubicado en el mundo de Naruto pero tratando el tema que pasaría si Minato hubiera sobrevivido y la masacre de los Uchihas nunca hubiera pasado.
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De cisnes y de patos.
Capitulo 12.
Tsunade ofreciéndole un pañuelo para que pudiera limpiarse le dijo, tratando de ser gentil con el pobre instructor. — Kakashi es mucho más fuerte de lo que le das crédito, él sabrá sobrevivir a esto porque no tiene otra opción… lo que importa es que me digas que sabes de tu familia y en especial… ¿Qué es lo que recuerdas de ellos?
Al mismo tiempo Minato comenzaba a moverse aun inconsciente, llamando la atención de Tsunade, quien corrió a verlo esperando que el joven Hokage estuviera recuperándose del veneno.
Iruka se acerco a ellos para ofrecer su ayuda, Minato aun seguía inconsciente pero seguía pronunciando un nombre entre susurros, al principio pensó que era el de Kakashi, pero ahora no estaba tan seguro.
Tsunade suspiro profundo y le indico a Iruka que la siguiera algunos pasos, hasta que llegaron al balcón en donde le dijo. — ¿Qué es lo que recuerdas de tus padres?
Iruka le respondió observando el cielo recordando la época antes del zorro de nueve colas, parecían tristes y asustados, a veces su madre susurraba algo en el oído de su padre y después él lo reprendía por usar su chakra enfrente de los demás, otras tantas veces su padre le contaba historias de grandeza, de lugares remotos. — Se veían tristes y no me dejaban practicar como los demás niños mis habilidades, decían que nadie debía verlas.
Iruka intento recordar que hizo un día en particular, poco antes del ataque del zorro de nueve colas a Konoha, ese día sus padres lo reprendieron por mostrarle a Mizuki algunos de sus trucos, diciéndole que si los demás sabían lo que podía hacer los tres podrían morir y que si quería usar su "don" debía realizarlo de manera disimulada.
Colocando su mano enfrente de sí pronuncio al mismo tiempo que imitaba los movimientos que hizo ese día en particular, concentrándose para formar una pequeña esfera de agua. — No entiendo porque esto era tan terrible, pero, siguiendo sus consejos cuando era el bromista de la escuela utilizaba el agua para realizar mis bromas, muchas de ellas sorprendieron al Tercer Hokage.
Tsunade observo el agua acumularse enfrente de la mano de Iruka con detenimiento, preguntándose porque este hombre no era más que un Chuunin. — Ven conmigo.
Le ordeno saliendo de la posada, esperando regresar antes de que despertara Minato o los dos adolecentes que aun dormían en sus cuartos.
Iruka la siguió de cerca sin hacer una sola pregunta, si Tsunade le pedía que le siguiera era por una buena razón, ella como una de las Sannin siempre tenía sus razones para comportarse de una u otra manera.
Tsunade le señalo un sitio cerca de un claro, en donde habían varias rocas de un tamaño considerable y muchos cráteres que parecían recién creados diciéndole. — Quédate quieto Iruka.
Iruka le observo entonces cargar una roca que parecía tener el tamaño de una sandia, la cual repentinamente le lanzo, el instructor la esquivo apenas, gritándole a la mujer cuya fuerza era legendaria. — ¿Qué estás haciendo?
Tsunade le respondió lanzando más rocas en su contra, las que dejaban cráteres en el suelo como si en verdad quisiera hacerle daño. — ¡Si alguna de estas rocas te golpea Iruka, resultaras gravemente lastimado!
Iruka ya lo sabía, pero que se suponía que hiciera, atacar a la legendaria Sannin con sus patéticas habilidades de combate, confundirla con algún truco. — Esto no es justo, usted sabe que no soy tan fuerte.
Tsunade abandono entonces las rocas y comenzó a perseguirlo dando varios golpes en el aire, ella no estaba tratando de matarlo, Iruka se daba cuenta porque de ser así ya estaría muerto. — Sólo quiero saber que tan fuerte eres Iruka y si continuas huyendo, resultaras muy lastimado o muerto.
Inesperadamente Tsunade le dio un golpe en el pecho que lo hubiera lanzado muy lejos después de romperle varios huesos, el cual fue bloqueado por una burbuja de agua, que sorprendió a ambos.
Aun más a Iruka, quien al verle perdió o más bien gano el control de sus emociones provocando que la burbuja se derramara en el suelo.
Tsunade sonrió complacida, recargando sus manos en sus caderas diciéndole. — Cuando Jiraiya sepa esto estará muy contento…
La mueca satisfecha de la sannin no era para nada reconfortante, mucho menos el brillo siniestro de sus ojos o sus siguientes palabras. — ¿Quién diría que tenemos un Chuunin con insospechados dones de Hyoton en nuestras manos?
Iruka retrocedió un paso cuando ella sonrió preguntándole. — ¿Alguna vez has pensado en dejar de ser un Chuunin?
El instructor le respondió tajantemente. — No.
Tsunade le respondió regresando por donde habían llegado. — Es una pena, porque estoy segura que si yo y Jiraiya te entrenamos podemos lograr algún progreso con tu chakra.
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Jiraiya como supuso no encontró nada relevante en el país de las olas, quien le hubiera dado esa información a Minato sólo estaba suponiendo que podrían encontrar información comprometedora o de alguna relevancia, sin embargo, no había nada.
A menos que hubiera buscado en los lugares equivocados, la mayor parte de los Kekkei Genkai de los desdichados shinobis que fueron presa del odio injustificado de los pobladores eran del elemento agua.
¿Qué mejor lugar para buscar o en este caso esconder información que debajo del agua?
Y convocando a media docena de ranas les dijo, señalando el trozo de pergamino que poseía, en donde estaba pintada la cresta del clan Umino, si es que esta familia era, como Minato lo sospechaba, un clan disuelto. — Busquen algo que se le parezca a esto, cualquier cosa y tráiganmelo.
Todas sus ranas asintieron y él se sentó a esperar, meditando la situación en la que se encontraban.
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Los dos días que prosiguieron al descubrimiento de Tsunade fueron una tortura para el instructor de la academia ninja, quien odiaba la violencia pero comprendía que no había otra forma de cumplir su promesa más que aumentar sus habilidades.
Tsunade era una maestra infame, muchas veces estuvo a punto de sufrir una contusión al no poder esquivar los proyectiles que le lanzaba a tiempo y despertaba, no a los cuidados de la ninja medico, sino a sus regaños y reproches.
Iruka estaba cansado, sintiéndose miserable, odiándose a sí mismo por su debilidad, tratando de no pensar en Kakashi ni en las palabras de Mizuki.
Los dos adolecentes se dedicaban a practicar los movimientos que los Sannin ya les habían enseñado y Minato, bueno… él seguía inconsciente.
Tsunade insistía que el Hokage debía estar próximo a despertar, sin embargo, en su situación era difícil decirlo.
Iruka hubiera querido perder la cuenta de los días que llevaba fuera de la aldea, pero no importaba que tan difícil fuera su entrenamiento, Kakashi era lo primero en lo que pensaba al despertar y en lo último cuando se recostaba observando el techo de aquella posada sin poder dormir.
Pasaron dos días más sin noticias de Jiraiya, el sabio rana se estaba tardando demasiado en regresar e Iruka comenzaba a temer que los hombres de Itachi lo hubieran encontrado, porque a pesar de prometerles que no los atacaría fue lo primero que sus ninjas hicieron.
Pakkun no había desaparecido, en vez de eso permanecía la mayor parte del tiempo haciendo guardia junto al cuerpo de Minato, tal vez, cuando despertara y sí lo hacia el perro ninja regresaría con Kakashi para contarle lo sucedido.
Esa tarde Tsunade había salido con Sakura y Naruto, encargándole el cuidado de Minato momentáneamente, tal vez trataban de conseguir información sobre la aldea oculta de la hoja o no les gustaba ver lo que su preocupación constante por el bienestar de Kakashi estaba haciendo con su cuerpo.
Iruka no sabía a quién despreciaba más, a Itachi o a sí mismo por perder tiempo valioso cuando era niño y abandonar su entrenamiento por las bromas pesadas, tal vez en este momento de ser el estudiante que debió ser Kakashi estaría a salvo.
O tal vez sería la clase de hombre por la cual Kakashi no sentiría ninguna clase de atracción, porque Pakkun había sido claro en ese aspecto, amaba a Iruka el Chuunin, el maestro de escuela, no a Itachi con su pulcra actitud shinobi, sus técnicas y su fuerza descomunal.
Iruka estaba sumido en esa clase de pensamientos cuando Minato comenzó a moverse, los ojos del instructor se posaron en el cuerpo inconsciente del Hokage, acercándose un poco para verificar que aun siguiera dormido.
Repentinamente sus ojos se abrieron encontrándose con él, observo sus alrededores y pronuncio. — ¿Dónde estamos?
Iruka le respondió ayudándole a levantarse del suelo, acercándolo a la mesa en donde había una jarra con agua. — Después de abandonar la aldea encontré a Tsunade sama y Jiraiya sama en esta posada… Jiraiya salió hace cuatro días, Tsunade… me imagino que llegara pronto.
Minato cerró los ojos y se mordió el labio, preguntándole poco después intentando llegar al vaso que estaba junto a la jarra para poder servirse un poco del líquido vital. — ¿Kakashi?
Iruka le acerco el vaso con agua y se levanto, diciéndole con enojo. — Se quedo en la aldea para… para que Itachi nos dejara salir.
Minato le respondió observando el vaso que sostenía en su mano. — Esa cosa no puede ser Itachi…
Iruka al escucharle decir aquellas palabras lo sostuvo del cuello de su uniforme preguntándole. — ¿Cómo puede estar de su lado después de lo que Itachi le ha hecho a Kakashi?
Minato no intento soltarse, no tenía la fuerza para eso, sólo pronuncio lo que había encontrado en los pocos meses que tuvo para estudiar el caso, el errático cambio en Itachi, el respeto que Fugaku mostraba por su propio hijo, la única vez que el shinobi que se hacía llamar Tobi hablo con él. — No creo que sea Itachi…
Iruka lo dejo caer al suelo, retrocediendo varios pasos, comentándole con furia que apenas podía controlar. — Sí no es Itachi… ¿Quién se supone que es?
Minato se rasco la cabeza diciéndole a Iruka, leyendo su enojo y preocupaciones perfectamente, después de todo, no poseía pruebas suficientes para decir que Itachi no era quien estaba organizando el golpe de estado. — No sabía que Itachi estaba acosando a Kakashi, Iruka… realmente no lo sabía y Kakashi no me dijo nada… no sé porque no confía en mí.
Iruka le respondió apretando los puños con fuerza. — Porque está defendiendo a su acosador… a su violador, ¿Qué sabe usted sobre Itachi?
Minato le respondió recordando ese día, cuando llego suplicando su ayuda, diciéndole que una sombra del pasado deseaba destruir a todo su clan, que su clan estaba planeando un golpe de estado, que necesitaba su auxilio, como sí apenas hubiera ocurrido. — A Itachi no le gusta la sangre, es igual que tú, Iruka… ese hombre no es la persona que conozco… tal vez enloqueció o alguien más está tomando su lugar.
Iruka estaba a punto de retirarse cuando Jiraiya por fin abrió la puerta, encontrándose con que su alumno por fin había despertado e Iruka estaba furioso, oportunidad que utilizo Minato para pronunciar — Lo único que se, es que su energía es diferente…
Jiraiya cerró la puerta preguntándoles, esperando que Minato estuviera delirando, aunque en todo caso, Tsunade debía ser quien dijera si su alumno tuvo alguna secuela del veneno que le dieron. — ¿Qué está pasando aquí?
Minato ignoro la molestia de Iruka y le pregunto a su maestro al ver que regresaba con varios pergaminos. — Nada… ¿Encontraste algo que nos pueda servir?
Jiraiya se sentó enfrente de ellos cruzando sus brazos enfrente de su pecho, la historia de la familia Umino era trágica y existía un Kekkei Genkai, al igual que una pequeña fortuna oculta en el fondo del lago en donde localizo los pergaminos con técnicas que solo un shinobi con su don especial podía realizar. — La familia Umino tenía una fortuna, estos pergaminos con técnicas basadas en el elemento agua… un Kekkei Genkai, el que me parece ya hemos presenciado en el pasado en sus bromas e ilusiones… con el entrenamiento adecuado podría llegar a ser un elemento muy útil para recuperar tu antigua posición Minato.
Iruka ignoro las palabras de Jiraiya, a quien aparentemente no le parecía suficiente que entrenara a las jóvenes mentes y posibles prodigios de la aldea, sino que tampoco estaba planeando una forma de rescatar a Kakashi de su prisión. — ¿Qué hay de Kakashi?
Jiraiya le dio la misma respuesta que Tsunade. — Kakashi es mucho más fuerte de lo que le das crédito, él sabrá sobrevivir a esto porque no tiene otra opción…
Iruka le espeto entonces, furioso con ambos, porque no pensaban que tal vez Kakashi no era tan fuerte como esperaban que fuera. — Sí, Kakashi es fuerte físicamente, pero ustedes no lo vieron como yo, no se dan cuenta que tal vez no sobreviva a esto… ¡Ustedes dos me dan asco!
Iruka salió poco después ignorando la mirada sorprendida de Jiraiya y la de culpabilidad en el rostro de Minato, quien pronuncio antes de que su maestro se quejara por su actitud. — Kushina era muy fuerte…
Pakkun lo siguió, observándolo todo el tiempo con sus expresivos ojos negros, ambos parecían preocupados e Iruka le dijo, acariciando su cabeza. — Pensé que para este momento ya habrías regresado con Kakashi…
Pakkun suspiro profundo y le respondió. — No creo que pueda regresar por el momento, ni que a Kakashi le permitan utilizar su chakra… el pequeño está solo.
Iruka cargo al perro de Kakashi comentándole, tratando de hacerlo sentir mejor, reprendiéndose momentáneamente por eso. — No creo que le prohíban verte… además, que tal si él te necesita para dormir.
Pakkun le respondió soltándose de sus manos, intentando ser fuerte, aunque en el fondo no sabía que sería peor, no poder verlo o verlo en los brazos de una persona que no amaba. — No quiero verlo con ese humano.
Iruka le comento tratando de sonreír. — Yo tampoco, pero como sólo soy un Chuunin que más puedo hacer…
Pakkun le respondió de manera sería, para un perro de su personalidad. — Entrenar, dejar de ser un Chuunin y después, cuando Kakashi este a salvo, regresar a ser un Chuunin… porque a Kakashi no le gustan los Jounin, ni nadie más…
Iruka se recostó en el suelo respondiéndole. — No es tan fácil.
Pakkun inmediatamente le explico. — Nadie dijo que lo sería, pero si tu no intentas salvarlo… ¿Quién más lo hará?
Iruka le respondió entonces, observando el cielo nocturno. — No es como si tuviera otra opción…
Pakkun le dijo molesto, subiéndose arriba de su pecho. — Puedes dejarlo sólo… ¿Eso quieres?
Iruka sosteniendo a Pakkun en el aire le respondió. — No me entiendes Pakkun, Kakashi lo es todo para mi… no puedo dejarlo con Itachi, jamás… lo único que quiero es verlo feliz, conmigo o con quien sea, pero feliz… ¡Itachi no lo destruirá porque primero tendrá que destruirme a mí!
Pakkun al escuchar la resolución en la voz de Iruka le dijo. — Entonces porque no regresas y les pides perdón para que después te entrenen… y puedas volver por Kakashi.
Iruka comenzaba a comprender porque Kakashi conversaba tanto con sus perros, para ser los mejores amigos del hombre, reconocían aquello que era importante de lo que no lo era. — Gracias Pakkun.
No paso mucho tiempo para que Iruka regresara con una nueva meta, volverse tan fuerte como pudiera con ayuda de dos sannin y un Hokage, esperando convertirse en el shinobi que no era, sólo para poder regresar a su hogar, a los brazos de Kakashi.
Al abrir la puerta pudo ver como ambas ninja medico revisaban a Minato y Naruto realizaba interminables preguntas, todas ellas dedicadas al bienestar de Kakashi, Jiraiya al verlo no pronuncio ninguna palabra.
Iruka sabía que si no hacia lo que deseaba en ese momento, su resolución se perdería e hincándose en el suelo, tragándose toda clase de orgullo que poseía les suplico. — Por favor… entrénenme… Necesito de su ayuda para poder ser la clase de ninja que Kakashi se merece.
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Al mismo tiempo Kakashi volvió a asentir ligeramente ausente sintiendo que todo eso le ocurría a otra persona, aunque de todas formas debía saber lo que Itachi esperaba de él, de esa forma su vida sería mucho más fácil, porque al no cometer errores podría retomar su trabajo y salir de esa casa mucho más rápido, aunque sabía que no lo dejarían salir de allí hasta que no naciera el primer heredero de su esposo — ¿Qué es lo que esperas de este matrimonio?
Itachi al escuchar esa pregunta le respondió con facilidad — Quiero lo que todo el mundo desea, una familia, una persona que espere por mí y me acompañe durante mi vida, hijos propios que continúen mi legado… quiero hacerte feliz.
Kakashi no pensaba que sería muy feliz durante el tiempo que durara el matrimonio con el prodigio Uchiha, no era feliz en ese momento ni lo sería después de que naciera su primer hijo. — No me estaba refiriendo a eso.
Los labios de Itachi se tensaron al mismo tiempo que recargaba sus manos en la mesa, alertando a Kakashi, quien esperaba alguna clase de represalia de su futuro esposo. — Se a que te estabas refiriendo Kakashi pero no te daré ordenes como si esto fuera una misión, porque no lo es… espero que pronto reconozcas tu propio lugar en mi familia…
Poco después lo dejo sólo, en una casa que para el ninja copia se sentía como una prisión de la que no podría escapar hasta que cargara en sus brazos al primer vástago de Itachi.
En ese momento, tal vez con mucha suerte rastrearía a Iruka y a su sensei, pero hasta entonces tendría que sondar el terreno que estaba pisando con su esposo.
Descubrir hasta donde podía llegar sin levantar sospecha alguna en su contra, no podía comportarse como una dulce mascota amaestrada, pero tampoco morder su mano como deseaba hacer en ese momento que su transe o la niebla en la que sintió encontrarse lo llevo a aceptar sus caricias.
Todas las palabras de Itachi eran ciertas, no tenía a donde ir, a quien recurrir o como esconderse, pero no significaba que tuviera que aceptar su destino, como Itachi gustaba llamarle, en su cama.
Cerrando los ojos trato de recordar el preciso momento en el cual se dejo caer en esa nube, tal vez fue el momento en el que le miro a los ojos por primera vez en esa colina, no podía recordarlo, la misma niebla se lo impedía.
Kakashi sacudió su cabeza, culpar al portador del sharingan era demasiado fácil, porque si bien Itachi era poderoso, él acepto sus caricias, él… en ese momento la imagen del miembro de su futuro esposo vino a su mente, como él decidió darle placer con su propia boca antes de que le entregara su cuerpo.
Por un momento deseo volver el estomago y buscando el baño enjuago su boca con asco, necesitaba darse un baño, pensó molesto consigo mismo, quitarse su olor de su piel.
Pero aquello sólo levantaría sospechas, tal vez lo mejor era soportar lo que había hecho la noche anterior, lo que haría todas las demás noches, cada vez que Itachi deseara tomarlo.
Borrando aquellos pensamientos de su mente Kakashi se levanto al igual que Itachi lo hizo, caminó en dirección de los estantes de libros y eligió uno de sus favoritos, lo abrió en la pagina en donde sabía se encontraría un separador que le había robado a Iruka, el cual acaricio con la yema de su dedo índice.
Tratando de ignorar que su esposo sin saber que permanecería en su casa había mudado sus pertenencias a su nueva cárcel, ignorando sus deseos, aunque después de los sucesos en la torre del Hokage no debería sorprenderse por ello.
Poco después salió al jardín y comenzó a leer su libro, tratando de agudizar sus sentidos, para escuchar cualquier conversación dentro de los terrenos del clan Uchiha, saber que estaban haciendo, tal vez que estaban tramando, se conformaría con escuchar a las mujeres del clan haciendo los preparativos de su próxima boda.
Sus esfuerzos fueron en vano, estaba solo, aislado una vez más de la aldea, aunque esta vez era mucho peor que antes, porque en su antigua celda por lo menos podía ver las sombras de las mujeres caminando y a veces escuchar los sonidos que producía el clan Uchiha con sus tareas diarias.
El ninja copia volvió a buscar el frasquito con el veneno que había guardado consigo cuando escucho que el consejo de ancianos intentaba convencer a su maestro de unir su vida con la de Itachi.
Finalizar con esa tortura utilizándole aun era tentador, encontrar la paz en los brazos de la muerte, sin embargo, Iruka le había prometido que volvería por él, Iruka, a quien no pudo esperar ni siquiera una semana.
Kakashi observo el vial con el líquido celeste en su mano y por un momento pensó en beberlo, terminar con su desdicha, sin embargo, alejo aquellos pensamientos de su mente pensando en otra forma de salir de la aldea sin ser vigilado constantemente.
El único problema era que necesitaba cargar a un bebe en sus brazos para realizar la primera etapa de su descabellado plan, porque Mikoto ya lo había mencionado con anterioridad, al igual que su futuro esposo.
El Podría salir de su cárcel siempre y cuando hubiera nacido el primer hijo de su matrimonio.
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Al mismo tiempo Sasuke trataba de acallar las voces que le gritaban traidor, su deber y lealtad era para su sangre, no debían estar dedicadas a su maestro, aun así no podía dejar de sentirse mal consigo mismo al ver la expresión derrotada de Kakashi.
Repentinamente Sasuke escucho una voz masculina informarle a su hermano. — Los seguí como me lo pediste, ellos están en el país de las olas… Minato estaba inconsciente… no creo que pueda soportar el veneno por más tiempo.
Sasuke podía entrar a la torre del Hokage ya que su hermano sería nombrado como tal en algunos días, fue por eso que nadie lo siguió, ni siquiera se percataron de su presencia en ese lugar por el momento. — Tal vez deba enviar un escuadrón ANBU… ¿Qué hay de Tobi?
Itachi estaba bebiendo algo de sake sentado en la silla que antes ocupaba Minato, a su lado estaba el sujeto de piel azul con el que Sasuke lo veía cuando salía de la aldea. — Tobi sigue fuera de nuestro alcance Itachi… pero pronto lo encontraremos.
Itachi sonrió complacido, sorprendiendo a Sasuke, quien no creyó que su hermano pudiera poseer una mueca tan desagradable. — Mizuki logro su objetivo.
Kisame le respondió señalando un cuerpo que yacía en el suelo. — No… de alguna forma el instructor pudo derrotarlo.
Itachi no parecía molesto por eso, sin embargo, haciendo una señal para que se llevaran el cuerpo inconsciente del suelo le comento a Kisame. — Estas pensando en algo Kisame… dímelo.
Kisame le pregunto entonces, parecía molesto con los planes futuros de Itachi, pero no celoso, sino que si Sasuke tuviera que elegir una palabra para describirlo diría despectivo. — ¿Es necesario que te cases con Kakashi?
Itachi se rio entre dientes respondiéndole con algo parecido a la burla. — No… por supuesto que no es necesario…
Sasuke cubrió sus labios al escuchar esa respuesta, al verlo actuar de aquella forma era como ver a un extraño vistiendo el rostro de su querido hermano.
Itachi se levanto de su asiento, en su dedo pulgar, en su mano izquierda había un anillo, su hermano lo portaba en el dedo anular, en su mano derecha — tenerlo conmigo es meramente satisfactorio… aunque de todas formas estoy cumpliendo los planes que… yo tenía… aunque lo que vi en la cueva me hace comprender mi necedad por tenerlo.
Sasuke no comprendió aquellas palabras, porque su hermano hablaría de aquella forma, casi como si se refiriera de sí mismo como una tercera persona y que había ocurrido en esa cueva, esperaba que no aquello que temía.
Kisame asintió cargando el cuerpo de Mizuki comentando con diversión, obviamente hablando de Kakashi, pensó Sasuke confundido. — No me gustaría estar en sus zapatos…
Itachi relamiéndose los labios, colocándose el sombrero de Hokage sobre su cabeza pronuncio con deleite. — Es necesario tener paciencia si uno quiere lograr sus objetivos.
Antes de que Kisame pudiera cargar el cuerpo de Mizuki, Sasuke corrió en dirección de la primera puerta que encontró, encerrándose en ella, tratando de comprender lo que había visto, deseando conversar con Kakashi, si es que él aun deseaba verlo y encontraba la forma de ingresar a su casa sin que su hermano estuviera presente.
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Minato se acerco a Iruka y colocando una mano en su hombro pronuncio, teniendo el apoyo de los dos sannin, quienes pensaban como el Hokage que algo mucho más grande que simple deseo había convertido a un joven amable en un monstruo ambicioso. — No tienes porque hincarte Iruka y nosotros no tenemos porque perdonar tu comportamiento.
Iruka observo el rostro amable de Minato quien prosiguió diciéndole. — En todo caso agradecerlo porque eres una persona digna de confianza y la molestia que sientes sólo es una muestra de tu amor por Kakashi.
El instructor de la academia ninja le pregunto a Minato, aferrándose a su camisa reclamándole, esperando que su respuesta fuera afirmativa. — ¿Entonces me entrenaran?
Minato le respondió al mismo tiempo que los dos sannin asentían con un movimiento de la cabeza, con los brazos cruzados y con cierta determinación que Iruka jamás había logrado presenciar. — Así es Iruka, nosotros te entrenaremos… necesitamos todos los soldados que podamos juntar y estoy seguro que cuando veas a Kakashi podrás mostrarle lo mucho que lo amas y cuanto te has esforzado por él.
Iruka asintió pronunciando con esperanza renovada. — Gracias…
