La primera en subir al carro fue Katniss, seguida por Haymitch. Viendo el estado en que estaba Katniss y conociendo a su amigo Peeta, decidió sentarse en medio de los dos. Cuando llegó Peeta solo lo fulminó con la mirada, pero de igual forma entró al auto y Haymitch dio la orden de arrancar.

-Effie y Cinna se adelantaron – comentó Haymitch sabiendo de antemano que a ninguno le interesaba.

-Llegando tú y yo vamos a hablar, Katniss- dijo Peeta en forma autoritaria.

-No quiero hablar contigo – Katniss veía por la ventana del auto.

-No te estoy preguntando, te estoy diciendo que vamos a hablar.

Katniss no le contestó, siguió enfocada viendo hacia los edificios del capitolio. Escuchó un fuerte gruñido por parte de Peeta al ser ignorado, pero no le importó. Estaba furiosa, con Peeta y con ella misma al haber sido tan tonta. Se había humillado ante él pidiéndole matrimonio, le había aceptado dinero para que su familia pudiera comer, lo había obedecido. Se limpió una lágrima rápidamente. Hasta había rogado internamente porque la besara, porque no se alejara de ella. Que estúpida había sido.

Llegaron al piso 12 del edificio de entrenamientos. Effie y Cinna ya se encontraban ahí platicando de lo recién acontecido en la fiesta. Solo estaban esperando a sus amigos para darles las buenas noches e irse a dormir.

-¿Por qué tardaron tanto? – Sonrió Cinna, pero su sonrisa no duró mucho al ver caminar a Katniss rápidamente hacia los dormitorios - ¿Qué pasa?

-Katniss, vamos a mi habitación para hablar- le decía Peeta siguiéndola – Katniss ¡Katniss!

Katniss entró a su habitación y cerró la puerta con un fuerte golpe.

-Abre la maldita puerta – tocaba fuertemente Peeta sin ser correspondido - ¡Abre la maldita puerta, Katniss!

-¿Qué pasa? – preguntó asustada Effie.

-Una pelea de recién casados – comentó Haymitch sin mucha importancia y sirviéndose una copa.

-KATNISS, POR UNA MIERDA…

-¡Peeta, modales!- se escandalizó Effie.

-Katniss, te ordeno que abras la puerta- todos se quedaron quietos esperando alguna respuesta pero no hubo nada - ¡Por un carajo! – Peeta empezó a patear la puerta.

-Peeta, cálmate – le dijo Cinna –es más que obvio que Katniss no te va a abrir la puerta.

-¿Qué pasó? – preguntó Effie pero Haymitch supo que esa pregunta iba dirigida a él porque Peeta caminaba de un lado a otro como león enjaulado, resoplando y maldiciendo frente a la habitación de Katniss.

-Johanna Mason besó a Peeta delante de Katniss.

-Esa niña, como siempre causando problemas – gruñó Effie cruzándose de brazos.

-¿Por qué Peeta? ¿Qué hay entre tú y Johanna? – preguntó Cinna muy serio.

-No hay nada, no hay absolutamente nada.

Peeta se fue a su habitación furioso mientras que Katniss lloraba sentada en el piso recargada en la puerta, escuchando todo ¿Por qué aceptó casarse con ella? Era más que obvio que en el capitolio había mujeres que aceptarían estar con él. Mujeres fuertes y bonitas como Johanna. En cambio ahí estaba ella, llorando y necesitando a Cinna para verse bonita. Se quitó el vestido y se mojó la cara para quitarse el maquillaje. Al verse en el espejo volvió a llorar ¿Por qué le dolía tanto que Peeta la haya engañado con otra mujer?

-Es un cretino, un hipócrita – se limpiaba las lagrimas – solo me quiere para humillarme.

Enojada, se acostó en la cama y puso la almohada sobre su cabeza. No quería pensar, ni mucho menos llorar.

Cinna se despertó de repente al escuchar un fuerte golpe. Rápidamente se levantó y vio a Peeta tras la puerta de la habitación de Katniss.

-Es la última vez, Katniss. Te espero en la sala lista para irnos a la casa del presidente – silencio - ¡Katniss!

-Peeta, enojándote no vas a lograr nada, ya lo comprobaste ayer.

-No me contesta.

-Déjame hablar con ella, tu ve a arreglarte.

Cinna espero a que Peeta cerrara la puerta de su habitación para tocar la puerta de Katniss. Como no lo había visto muy convencido, prefirió cerciorarse que su amigo no intentara entrar a la fuerza.

-Katniss, soy Cinna, ábreme por favor.

Inmediatamente Katniss abrió, estaba tras la puerta, así que había escuchado todo.

-No quiero ir.

-Entiendo que estés molesta – le dijo Cinna entrando a la habitación y cerrando la puerta.

-No, no lo entiendes, Cinna. Peeta me ha tratado muy mal desde que nos casamos, yo lo único que he hecho es tratar de darle gusto para…

-Para mantenerte a salvo, tú y tu hermana – Katniss lo vio sorprendida – lo sé, Haymitch me dijo todo.

-¿Tú crees que por eso debo soportar lo que me hace Peeta?

-Claro que no, pero lo que puedes hacer es entenderlo un poco.

-¿Entenderlo? Se puso furioso cuando supo que fui al bosque y me encontré con Gale, casi… tú viste como me dejó los brazos, en cambio él tiene a una mujer en el capitolio ¿Qué se supone que debo hacer?

-Hablar con él.

-No quiero.

-Mira, no es mi intención meterme en su relación, solo quiero que entiendas que es muy importante que vayas a ese desayuno.

-No quiero, no quiero verlo y mucho menos a esa mujer. Si Peeta me quiere tener aquí en el capitolio, pues aquí estaré, en esta habitación.

-Katniss – le dijo Cinna tranquilo – el trabajo de un vencedor es obedecer al presidente. Peeta ha hecho su trabajo al pie de la letra durante todo el año y ha recibido recompensas por eso ¿Recuerdas las treselas del Distrito 12? Mejoraron ¿no? – Katniss asintió - ¿Tú crees que vino Peeta a pedirlas y así de fácil se las dieron?

Katniss se sentó en la cama ya un poco más relajada.

-He vivido toda mi vida en el capitolio, nunca me ha faltado nada, ni he pasado hambre como la gente de los Distritos. Cuando empecé con este trabajo de estilista, me fui dando cuenta de todo lo que rodea los juegos del hambre – Cinna se sentó a un lado de ella – conocí a muchos chicos que murieron en la arena. Poco a poco me fui involucrando y conociendo este ambiente. La vida de un tributo es difícil, pero la mayoría muere en la arena y termina su pesadilla, en cambio un vencedor, tiene que vivir con eso por el resto de su vida.

Cinna tomó las manos de Katniss y la vio de frente.

-Katniss, ni tu ni yo sabemos lo que se siente ser un vencedor de los juegos. Ellos se entienden a la perfección. Peeta y Johanna se entienden a la perfección – Katniss resopló – pero él te eligió a ti para su esposa y no a ella. Hoy Peeta te necesita a su lado.

-No puedo, Cinna.

-Peeta es mi amigo, y si un vencedor no obedece ordenes, hay consecuencias ¿Por qué crees que Haymitch, aun con su mal humor, siempre obedece?

-Va a estar esa mujer ahí.

-Conozco a Johanna, le gusta molestar a las personas para divertirse ¿le vas a dar el gusto de divertirse contigo?

-No, claro que no.

-¡Lo sabía! Vamos a ponerte guapa – se levantó Cinna.

Katniss se quedó sentada en la cama, removiendo sus manos nerviosa.

-Haz un esfuerzo.

-¿Pero qué debo de hacer en ese desayuno?

-El presidente los invitó para que los otros vencedores vieran lo felices que son en su matrimonio, así que… tu sabes que hacer.

Peeta veía su reloj de mano cada treinta segundos, caminando de un lado a otro haciendo que Haymitch gruñera varias veces, pero no le importó. Estaba nervioso de que Katniss no fuera a la casa del presidente. Sabía las consecuencias que eso podría causar. Se talló la cara nervioso, no quería pensar en eso, pero el recuerdo de la vida de Cecelia lo estaba torturando.

-¿Ya están listos? – preguntó alegremente Cinna.

Peeta se quedó viendo a Katniss con un vestido sencillo pero elegante, con el cabello recogido. Llevaba algunos accesorios y maquillaje discreto.

-Deben irse – apuró Cinna al ver el estado de sus dos amigos, porque hasta Haymitch se había quedado mudo.

La noche anterior Katniss se veía resplandeciente, la ocasión lo ameritaba. Pero verla vestida así, la hacía lucir hermosa como cualquier día de rutina.

-Sí – susurró Peeta – vámonos.

Durante todo el trayecto no se dijeron nada, ni siquiera Haymitch tenía humor de hablar. Cuando llegaron a la casa del presidente Snow, Katniss se quedó completamente asombrada. Era tan grande que casi podría vivir todo su Distrito ahí.

Justo antes de bajarse, Haymitch los detuvo viéndolos seriamente.

-Deben de ser convincentes – les dijo a los dos – así que dejen esas caras, por favor.

Se bajó del carro junto con el chofer, dejando a Peeta y a Katniss solos.

-No sé qué te dijo Cinna para convencerte de venir, pero te lo agradezco. Hubiera preferido ser yo quien hablara contigo.

-No quiero hacerlo.

-Johanna fue quien me besó.

-Gale fue quien me besó ¿me crees?

Peeta endureció la mirada apretando los labios.

-No estaba yo ahí, tú sí.

-¿Acaso me dejaste explicarte? ¿Investigaste cómo sucedieron las cosas? Porque Cinna sí lo hizo.

-No me ha dicho nada – frunció el ceño extrañado.

-Porque te cierras en ti mismo, tal y como lo hice yo anoche ¿te gustó?

-¿Te encerraste en tu habitación solo para vengarte de mí?

-¿Acaso piensan quedarse ahí toda la mañana? – Les dijo Haymitch por la ventana – solo faltan ustedes.

-Después seguimos hablando, por ahora debes fingir que me amas y que somos inmensamente felices ¿Podrás hacerlo? - Katniss asintió y se bajó del auto.

La noche anterior, Katniss no tuvo la oportunidad de ver a todos los vencedores, había algunos que ni siquiera los recordaba. A los únicos que reconoció fue a Annie, Finnick, Mags y Marvel, el nuevo vencedor, que por cierto ahora lo encontraba un poco más pálido y ausente. Estaba reunido con otras personas en una plática, pero se notaba que su mente estaba en otra parte.

De pronto apareció Johanna con una sonrisa viendo directamente a Katniss y a Peeta, quienes habían entrado a la casa tomados de la mano. Annie inmediatamente caminó hacia ella y la tomó del brazo.

-Ya llegaron los recién casados – sonrió el presidente Snow llamando la atención de todos los vencedores – pasemos al comedor, el desayuno está servido. Sé que muchos ya están cansados y desean regresar a sus Distritos, pero no podíamos pasar por alto el matrimonio de Peeta. Este es un pequeño festejo por el inició de una vida feliz en matrimonio. Peeta, muchas felicidades ¿Qué más puede pedir un hombre? Ser vencedor de los juegos del hambre y estar felizmente casado con una hermosa mujer ¿verdad?

Peeta asintió con media sonrisa.

-¡Demos un fuerte aplauso! – gritó el presidente.

Todos empezaron a aplaudir. Katniss veía como Johanna aplaudía sin dejar de sonreír de manera burlona, así que, recordando las palabras de Cinna, ella también le sonrió de manera burlona y delante de todos, se paró frente a Peeta y lo besó en la boca.

Cuando de nuevo volteó a ver a Johanna, ella seguía en la misma postura: sonriendo y aplaudiendo. Eso solo la hizo enfadarse más, se suponía que debería de molestarla.

-Pasen por favor al comedor, esta es su casa. Recuerden: somos una familia – sonrió el presidente.

Katniss se sentía una tonta, no sabía qué hacer, seguro que Johanna se iba a divertir de lo lindo frente a ella, conociendo su carácter, sabía que no soportaría mucho, que estallaría en cualquier momento. Peeta, caballerosamente, le ofreció la silla del comedor para que se sentara. Todos lo estaban haciendo de manera educada, era más que obvio que todos estaban muy bien entrenados. Se puso aun más nerviosa, ella no sabía qué hacer, y para colmo, Johanna se había sentado justo frente a ellos.

-Y cuéntenos ¿A dónde fueron de luna de miel? – les preguntó el presidente Snow a la cabecera del gran comedor.

-No tuvimos tiempo, nos casamos un par de semanas antes de la cosecha. Tenía mucho trabajo.

-Tú siempre tan cumplido con tus obligaciones, Peeta, has hecho un magnífico trabajo como vencedor este año. Esperamos eso de ti Marvel – dijo el presidente viendo a Marvel que se encontraba sentado a su derecha al ser el nuevo vencedor. Éste solo asintió tímidamente – Pero ahora que ya has terminado con tus compromisos, tal vez ya tengan tiempo de darse una escapadita ¿o no, Peeta?

-Sí, ya pensaremos en algo – asintió Peeta sonriéndole a Katniss.

-Déjenmelo a mí, que sea mi regalo de bodas.

-No queremos molestarlo, señor presidente – le dijo Peeta.

-Pueden ir a mi distrito, yo lo atendería de maravilla – dijo Johanna cerrándole un ojo a Peeta.

-Cállate, Johanna – ordenó Snow.

-Pero señor presidente, en mi distrito hay increíbles lugares, además Peeta tiene excelentes recuerdos de ahí ¿verdad, Peeta?

-Que te calles.

Johanna se quedó callada, pero viendo directamente a Peeta le volvió a cerrar un ojo. Katniss estaba furiosa.

-Recuerden que parte de su trabajo como vencedores es dar una buena imagen del capitolio y por lo tanto obedecer. Peeta se ha casado, es uno de los pocos que lo han hecho, la mayoría solo quiere divertirse. Deberían de aprender de él o de Cecelia que desgraciadamente perdió a su esposo en un accidente – Cecelia se removió incómoda en su asiento- pero ha seguido dando una buena imagen como madre y por lo tanto, una buena imagen como vencedora de los juegos.

Todos asintieron obedientemente. Snow tomó un trago de su vino y volvió a sonreír viendo a Peeta y a Katniss.

-Estaba pensando más bien, la playa para su luna de miel. El distrito 4 es un lugar hermoso. Annie y Finnick ¿me podrían ayudar a preparar algo especial para Peeta y su esposa?

-Claro que sí, señor presidente.

-Excelente – sonrió Snow aun más – en cuanto Annie y Finnick tengan todo listo, los mandaré llamar.

-Seguro será tan romántico- comentó Johanna dando un gran suspiro. Algunos vencedores sonrieron divertidos, estaban acostumbrados a que Johanna siempre hiciera comentarios sarcásticos ante todo.

-Señor presidente, tiene una llamada – le dijo un ayudante.

-Permítanme un momento, no tardo.

Todos se quedaron en silencio esperando a que el presidente saliera del comedor. Ese era el momento que estaba esperando Katniss.

-Peeta y yo hemos tenido momentos románticos, no sería necesario ir a una playa.

-¿En serio? – Sonrió Johanna - ¿en dónde? ¿En una mina? – Todos empezaron a reírse - ¿se untaban carbón por el cuerpo?

-En nuestra casa – sonrió de lado viéndola directamente – en nuestra cama.

Peeta se puso nervioso.

-Bueno – Johanna vio a Peeta y se mordió un labio – eso si te creo. Peeta es tan romántico en la cama.

Katniss sintió un balde de agua fría por todo el cuerpo. Volteó a ver a Peeta quien solo tenía la mirada clavada en su plato.

-Johanna ¿Por qué no te callas? – le dijo Finnick.

-Si, Johanna cállate- dijo Seeder – siempre haciendo comentarios fuera de lugar.

Johanna empezó a reírse como niña chiquita.

-¿Por qué tan serio Marvel? – Continuó divirtiéndose Johanna – sabemos porque Katniss tiene esa cara, pero tú ¿acaso alguien te hizo algo? – soltó una risita burlona.

-Estoy bien – dijo Marvel nervioso.

-Cuéntanos ¿Qué tal tus primeros días como vencedor? ¿Acaso han sido algo… agitados? – soltó una carcajada.

-Johanna, cállate – ordenó Mags.

-¿Qué? – Se hizo la inocente – todos sabemos que los vencedores profesionales son los más solicitados ¿o no, chicos? – se dirigió a Gloss, Cashmere, Brutus y Enobaria, quienes disimuladamente fingían comer o tomar alguna bebida sin decir nada – aunque sinceramente, y no se ofendan chicos, yo no les encuentro nada especial, en cambio a otros – Johanna de nuevo vio a Peeta mordiéndose el labio y recargando su cuerpo sobre la mesa para mostrar su escote – como los vencedores del Distrito 12, son los mejores.

Katniss se levantó de la silla dispuesta a jalarle los cabellos a Johanna, pero inmediatamente Peeta la volvió a sentar.

-Ya basta, Johanna – le dijo Peeta.

-Si me das un beso, tal vez…

De nuevo, Katniss intentó levantarse de la silla pero Peeta se lo impidió. Gloss se levantó de su asiento para apretar el brazo de Johanna.

-Te vas a callar ¿de acuerdo?

-Sí – se quejó Johanna. Gloss tenía una fuerza increíble, y era casi siempre él el que controlaba la lengua de Johanna cuando ya estaba cansado de sus comentarios.

-Perdón, pero tenía que tomar esa llamada – regresó Snow, mientras Johanna se tomaba el brazo adolorido y Gloss regresaba a su asiento- debo viajar al distrito 1 de inmediato. Marvel, tu vienes conmigo. Se quedan en su casa.

Ya todos conocían la casa del presidente. Muchos eventos se llevaban a cabo en ese lugar, así que todos terminaron su desayuno en silencio después de que Snow y Marvel salieron.

-Han terminado otros juegos – dijo Mags- ¿Qué les parece si vamos al jardín y ahí nos despedimos?

Mags era una de las vencedoras con más edad, así que todos la respetaban y obedecían. Se empezaron a levantar y a dirigirse al jardín.

Katniss tomó el brazo de Peeta viendo directamente a Johanna, quien de nuevo empezó a reírse burlonamente.

Una vez en el jardín, Katniss se sorprendió de lo hermoso que era. Estaba lleno de flores grandes y de todos los colores, en especial, blancas. Tenía varias mesas jardineras y bancas, así como fuentes con los símbolos de los diferentes distritos.

-Deja en paz a Katniss, Johanna – le dijo Annie viendo hacia donde Peeta y Katniss se habían sentado.

-¿Por qué? ¿Qué acaso ella no fue quien le pidió matrimonio a Peeta para salvar su pellejo?

-Pues sí, eso es lo que nos dijo Peeta, pero recuerda que también nos dijo porque aceptó casarse con ella. Johanna, Peeta es nuestro amigo, él no esta tan hundido como nosotros. Vamos a ayudarlo a que sea feliz.

-Eso mismo me dijiste hace un año. Cuando Peeta salió de la arena, estabas decidida a ayudarlo.

-Noté algo en él – le dijo Annie – quise ayudarlo.

-¿Por qué no ayudaste a Marvel? Es más que obvio que ya lo empezaron a acosar las mujeres del capitolio.

-Él es un profesional, no podemos hacer mucho por él – Annie suspiró – pobre chico, su vida cambió no cuando salió sorteado como tributo, sino cuando ganó los juegos.

-Como nos ha pasado a todos nosotros. Estamos podridos por dentro – dijo Johanna.

-Prométeme que vamos a seguir ayudando a Peeta, aun hay esperanzas para que él no sufra como lo hemos hecho nosotros.

-Tú también tienes esperanzas, tienes a Finnick.

-Sabes que entre Finnick y yo no puede haber nada – dijo Annie con tristeza.

-Maldito Snow, lo odio, disfruta haciéndonos sus títeres.

-No tenemos otra opción. Ya ves lo que le pasó al esposo de Cecelia, al hermano de Enobaria…

-A mis padres – continuó Johanna, Annie la abrazó.

-Vamos a ayudar a Peeta para que él si pueda ser feliz.

Katniss y Peeta estaban en una banca mientras algunos caminaban por los jardines viendo los pavorreales y diferentes animales exóticos.

-No quiero escándalos, Katniss- le susurró disimuladamente Peeta.

-¿Qué quiso decir Johanna?

-No te entiendo.

-Sabes muy bien a lo que me refiero.

-Katniss – llegó Annie – ven a ver esto, hay muchos peces hermosos en aquel estanque. Te voy a decir como se llaman algunos de ellos, en mi distrito hay muchísimos.

Peeta se quedó solo un momento sentado en la banca. Estaba nervioso, no sabía que decirle a Katniss con respecto a Johanna. Ese era su pasado, únicamente de él y lo quería tener muy guardado.

-Tu esposa esta celosa, cariño – le dijo Johanna sentándose a un lado de él y viendo hacia donde Annie y Katniss caminaban.

-¿Qué cosas dices, Johanna?

-¿Por qué estas tan nervioso? ¿Acaso tienes miedo de que tu esposa sepa lo que pasó entre tú y yo?

-No tiene porque enterarse, así que por favor deja de hacer ese tipo de comentarios delante de ella.

-Tranquilo, solo quería conocerla un poco mas – Peeta bufó molesto – esta celosa. Vamos, Peeta, tú la amas, nos lo confesaste, y ella esta celosa.

-Está enojada solamente. Ella jamás podría amarme. Jamás podría amar a alguien como yo.

-Como a nosotros.

-Sí, como a nosotros – dijo Peeta viendo a todos los vencedores platicando entre ellos.

-Aun estas a tiempo, Peeta. A ti no te fue tal mal.

-Gracias a ti.

-Solo ayudé un poco – le sonrió Johanna.

-Ayudaste mucho, créeme.

-Eres un gran chico. Katniss es una chica con suerte.

-La amo, Johanna, pero a veces simplemente no puedo controlarme y tengo miedo de hacerle daño.

-Te entiendo, por eso la mayoría estamos solteros. Es difícil amar, pero es más difícil que nos amen. Lucha por ella.

-¿Cómo podría hacerlo? A veces me siento sucio por lo que me obligaron a hacer.

-¿Tan mal te fue?

-No, creo que no, es una de las ventajas de no ser tan guapo como Finnick. Te agradezco tanto lo que hiciste por mí, creo que si no me hubieras ayudado si hubiera sido muy traumático en mi vida.

-No estuvo tan mal, aun lo recuerdo claramente – sonrió Johanna – estabas nervioso y no era para menos… era tu primera vez.


Como ven Johanna no es tan mala, es una vencedora que tiene sus propios traumas y se comporta como una chica rebelde, así como Haymitch se emborracha y Peeta se aisla.

Muchas, muchisimas gracias por su reviews, sus PM y los mensajes por inbox que me mandan. Me costó muchisimo escribir este capitulo. Pronto vendrá la luna de miel en la playa. ¿Como tomará la noticia Katniss de lo que hubo entre Johanna y Peeta?

Saludos y no crean que me he olvidado de Gale ¿eh?