Ya estoooooy aquiiiiiií… Cerrad las puertas y ventanas, esconded a los niños. ¡La loca de Cloe ha vuelto!

Después de varios años he vuelto, a ver que me deparará la suerte. Quizás estaba más guapa calladita en mi casa, quien sabe.

Ya sabéis a quien pertenece todo esto bla bla bla, J.K bla bla bla.

¡ATENCION!

LEER ANTES DE EMPEZAR EL FIC

Debido a algunos acontecimientos que no voy a nombrar XD me veo en la tesitura de aclarar ciertos puntos. Dichas aclaraciones serán universales para todas mis historias. ¿Y por qué? Pensaréis… Pues por una sencilla razón, porque si tengo que avisar antes de cada historia sus posibles advertencias estoy contando un spoiler. Véase, antes de un posible lemmon hay que avisar. ¿Y si mis lectores no cuentan con ello y quiero que sea una sorpresa? Pues se fastidia la cosa porque antes de cada capítulo hay que avisar de las posibles advertencias por si alguien no quiere leerlas.

Y a mí, enterarme por adelantado de lo que va a pasar (más allá del summary por supuesto) no me gusta.

Así que he decido poner una advertencia estándar en todos mis capítulos/fics. Para evitar posibles auto-spoilers.

¡AQUÍ VA!

(Como en los productos alimentarios)

Todos mis fics pueden contener trazas de:

-Personajes OoC. (Con personalidades distintas al libro o fuera de carácter)

-Historias fuera de contexto.

-Faltas de ortografía, gramática y léxico. (Obviamente no a propósito XD)

-Universos alternos.

-Exceso de azúcar en algunas escenas.

-Historias sin sentido y poco creíbles. (a veces queriendo y otras sin querer)

-Y Contenido para adultos:

-Insultos o vocabulario malsonante o soez.

-Violencia (lo dudo XD pero aviso por si acaso)

- Lemmon de cualquier tipo.

Además me atribuyo el derecho a revivir y matar a cualquier personaje que quiera y cuando quiera. Y cambiar las partes de los libros que mas me convengan. (Que para eso soy la Autora) XD

Bueno…

Esas son las advertencias.

Si no tienes problemas y decides seguir leyendo bienvenidos a mi mundo.

Pero si después de leer las advertencias hay alguna de esas cosas (sobre todo el contenido para adultos) que no te gusta o te puedan llegar a molestar o incomodar, por favor no sigas. Y si aun así decides seguir, tú mismo con tu mecanismo. Pero luego no quiero quejas sobre eso porque entonces… Solo entonces, es posible que me lo tome mal. XD.

FIN ACLARACIONES

Para los que se acuerden de mi (si es que todavía queda algun ) Bienvenidos de nuevo, ya sabéis cómo funciona la cosa.

Para el resto… Sed bienvenidos a mi mundo.

Cenas y puñetazos

Se aparecieron en la oscuridad de la noche, el frió le dio en la cara. Reconocía ese olor a hielo mezclado con pino. Sabía dónde estaban y a donde iban o al menos eso intuía.

Pocos minutos después se dio que cuenta de que tenía razón, reconoció el lago, y a lo lejos la cabaña de madera oculta entre los árboles. Esta vez el camino hasta allí se le hizo más corto.

Entraron en la casa treinta minutos después, Snape había dejado la chimenea encendida aquella mañana y el ambiente estaba caldeado, lo cual agradeció enormemente, pues el clima casi polar le había empezado a pasar factura.

Las sombras de las llamas se proyectaban sobre los muebles. Era el escenario perfecto para una noche de pasión. Al menos en la teoría, porque en la práctica ese tema estaba fuera de su pacto. El hombre encendió un par de lámparas.

-Hay algo de ropa ahí.- Indicó secamente.- Por si quiere ponerse cómoda.- Severus le dio la espalda continuando con lo que fuera que estaba haciendo o fuera a hacer.

La joven alzó una ceja escéptica, pero Snape no lo vio ¿Ponerse cómoda para qué? ¿Qué problema tenía con su ropa? Se echó un rápido vistazo, en realidad no era mala idea, teniendo en cuenta que estaba con vestido y botas. No era un vestido vaporoso que estaban en invierno; era un vestido negro y azul oscuro de una tela algo gruesa, suave y cálida, con mangas tres cuartos que se ceñía a su cuerpo perfectamente y una chaqueta de cuero que había comprado en Twilfitt y Tatting en el callejón Diagon hacía ya unos años, ideal para cuando hacía frío porque estaba hechizada para mantener el cuerpo siempre a la misma temperatura, adecuado para climas húmedos y con temperaturas frías. Un look desenfadado ideal para Inglaterra (y si, se había casado así, si hubiera querido una boda tradicional no ser hubiera casado con Snape), pero quizás esa chaqueta no era tan ideal cuando el hechizo no tenía efecto y te encuentras con una chaquetita en medio de Laponia. Cogió unos pantalones tejanos, una camiseta de manga larga y un grueso jersey de lana negro del cajón de la cómoda. ¿De quién sería aquella ropa muggle? ¿De su hija? No podía ser; la observó unos segundos, era un poco grande y además era de hombre. Tenía que ser de Snape… ¿De quién mas iba a ser si no? Sin pensárselo ni un minuto se cambio de ropa allí mismo, delante de la chimenea. Era de Snape, estaba segura, no conocía a nadie más que oliera así. Era una mezcla entre pociones, pergaminos y loción de afeitado. Se vistió rápidamente, cuando acabó se acercó hasta él, estaba tan concentrado que ni se había percatado de su presencia. Se sentó frente a él en la mesa donde estaba preparando las cosas.

-¿Qué hace?-Preguntó suavemente.

-La comida.

-Pensé que íbamos a comer.

-Por eso estoy haciendo la comida.- Respondió alzando una ceja.

-Me refería a que pensé que íbamos a…

-Se a lo que se refiere.- La cortó. El silencio se hizo en el lugar durante unos segundos.- Me tocaba elegir a mí.

-¿Pero usted cocina?- Preguntó por fin sin poder evitar el tono de sorpresa.

-Soy pocionista, es lo mismo.

-Disculpe si no estoy de acuerdo.- Habló con una mueca de diversión.

-No me tome por inútil.- Snape abrió una botella de vino tinto, el característico sonido del corchó al deslizarse por el vidrio y acabar con un suave "pop" se hizo aun más notorio la estar la casa en silencio. Sirvió una copa y se la obsequió a su ex alumna. Llevaba muy callado desde que habían salido del ministerio. De no tratarse del pocionista se hubiera preocupado de su silencio, pero siendo él, lo consideraba algo normal.

Hermione echó un vistazo a lo que estaba cocinando, alzó un poco el cuello. El hombre la observó por fin, estaba muy graciosa con aquel pantalón vaquero y aquel jersey negro que le quedaban claramente grandes. Traía las perneras de los pantalones dobladas para no arrastrarlo por el suelo, al igual que los puños de las mangas, aunque aun así estos últimos le tapaban las manos. Era la segunda vez que la veía con su ropa.

Aun quedándole grande, le quedaba mejor que a él. No le importaría acostumbrarse a verla así.

-¿Necesita ayuda?

-¿Cree que necesito ayuda?

-No, en realidad.

-¿Entonces para que pregunta?- Snape alzó una ceja.

-Se llama cortesía.

-No necesito ni lo uno ni lo otro.- Siseó.

-¿Seguro?- Preguntó de nuevo la bruja.

Snape le otorgó una de sus famosas miradas, aquellas que se reservaba en momentos especiales cuando la bruja le resultaba insoportable y que llevaba usando con ella desde que los tiempos eran tiempos.

-Observé y aprenda Granger.- El hombre cogió un trapo de cocina que había por ahí y se lo colgó en el hombro con un movimiento elegante, después cogió un cuchillo grande y afilado y una de las hortalizas que había en una de las cajas de madera. Un par de movimientos certeros y comenzó a deslizar el cuchillo. Se oían los golpes rítmicos de la hoja contra la tabla de cortar. En unos segundos puso una sartén en el fuego mientras añadía un poco de aceite y volcaba las hortalizas dentro dándole unas vueltas en el aire. Cortó varias verduras más y lo añadió. Vació algo en un cazo que puso al fuego. Se movía con la misma agilidad que si estuviera haciendo una poción.

La bruja abrió los ojos con sorpresa. Su cerebro acababa de colapsarse. Ella que pensaba que se había casado con un borde, arisco y solitario profesor de pociones, y resultaba que se había casado con un excelente cocinero, no tan frio como pensaba y que además resultaba tener una hija, tema que por cierto la había dejado en shock. No como algo negativo, pero la sorpresa seguía en su cuerpo.

En fin, que seguía siendo un hombre desagradable y solitario, pero ya era como si en lugar de molestarle eso, le gustase.

Severus buscó unas cuantas hierbas y las añadió a la salsa. Después, cogió un trozo de lo que parecía algún tipo de carne y lo cortó con precisión. Hermione estaba absolutamente hipnotizada. Era como verlo hacer pociones, no pudo evitar pensar que verlo así era tremendamente seductor. Snape siguió cocinando durante varios minutos más. Cortaba, preparaba, sazonaba, probaba, asaba…

Cogió algo de un bol, lo puso sobre una pequeña tostada de pan y luego le añadió algo por encima. Lo puso en un plato y se lo ofreció. No le prestó mayor atención y siguió trabajando. Hermione alzó una ceja, si era capaz de dejar su vida en manos de Snape probando cualquier poción que éste realizase, podía probar eso. Lo cogió y se lo metió en la boca. Su cara de sorpresa era imposible de ocultar. Puso los ojos en blanco. La boca se le hizo agua.

-¿Sigue pensando que necesito ayuda?- Preguntó con superioridad mientras le daba un largo trago a su vino. La joven negó enérgicamente.

-Absolutamente espectacular. No sé que es.- Dijo maravillada.- Pero después de haber probado esto, puedo morir feliz.

-Ahora que he conseguido que se case conmigo y no huya.- La encaró.- Ni lo sueñe.- El hombre le quitó el plato.- Evitemos tentaciones de morir.

-¡No!- Se quejó. Algo se removió en el estómago del profesor ese gesto de ella le había parecido de lo más adorable. Snape sonrió de medio lado, con esa sonrisa tan típica de los Slytherins.

-Yo sé cocinar. ¿Usted que aporta a este matrimonio?- Preguntó serio, aunque en el fondo le hacía gracia.

-Yo sé comer.- Se defendió, mientras le robaba otra de las tostas que habían en el plato. La bruja suspiró al probar otro bocado.-No es que no sepa cocinar, pero lo suyo… Merlín. ¿Tiene algún talento mas oculto que no sepa?- Preguntó con inocencia.

Snape alzó una ceja, y después levantó ligeramente la comisura del labio con una mezcla entre no sabía qué, que volvió aquel movimiento en un acto tremendamente seductor cargado de segundas intenciones. La bruja se puso colorada al darse cuenta de que aquella preguntaba que acababa de formular era de todo menos inocente. Boqueó varias veces tratando de decir algo, pero al final solo le salía una especie de balbuceo que se parecía más a un silbido que a palabras inteligibles.

Otra vez el rubor de su ex alumna le pareció adorable. Era la segunda vez que le parecía adorable en cuestión de unos minutos. ¿En qué demonios estaba pensando?

-¿De verdad quiere saberlo?- Preguntó suavizando su tono, arrastrando las palabras hasta volverlas un sonido susurrante. Hermione se estremeció en el sitio. Sabía que Snape le gustaba, pero… ¿En qué momento le había empezado a parecer tan atractivo y seductor hasta puntos insospechados?

La profesora se limitó a negar con la cabeza rápidamente, completamente ruborizada.

-No entiendo lo de Draco y usted. No es para nada su tipo.- Soltó de repente el mago mientras se cruzaba de brazos. Hermione reaccionó saliendo de su trance, menuda forma de cortar el rollo.

-¿Qué?- Preguntó ofendida.- ¿A que ha venido eso? ¿Qué quiere decir?- Dijo con apremió. ¿A qué se refería con eso? ¿A qué?

Por supuesto Snape sabía perfectamente porque había soltado aquel comentario. Y tenía con ver con él, aunque no lo pareciera. Y jamás se lo diría porque eso era admitir ciertas cosas. Admitir que quizás Granger le atrajese, o sin el quizás… Le atraía. Y la otra era desvelar un as en la manga. Lo había dicho muchas veces, no era ciego, ni estúpido, sabía perfectamente que su ex alumna sentía cierta atracción hacía él. Pero no quería desvelarlo, porque esa información podía usarla como baza.

Por eso había dicho lo que había dicho. Conocía a Draco era un mujeriego empedernido, un seductor que buscaba y veía la pasión en los ojos de cualquier joven bonita. Un cabeza loca sin ninguna estabilidad emocional y conocía a Granger, le gustaba la tranquilidad, la lectura, la estabilidad y quería una relación madura basada en la lealtad y el respeto. Valoraba los pequeños detalles y huían de convencionalismos. Exactamente como él. Draco, en cambio era todo lo contrario. Por eso su ahijado no encajaba con Granger; por pensándolo fríamente y teniendo en cuenta los sucesos de los últimos meses, sería un necio si negaba la existencia de cierto tipo de compatibilidad entre ellos, había cierta tensión a veces… Le gustase o no la idea, ambos eran compatibles.

Claro está que aquella frase sola, solo tenía completo sentido para él, a la joven le faltaba información para completar aquellas preguntas, le falta saber que la atracción era mutua. Pero no se lo iba a decir.

¿Para qué decírselo? En aquel acuerdo que cualquier tipo de relación intima había quedado descartada. No era ciego, pero tampoco era idealista. Sabía que la atracción y los sentimientos afectivo-románticos eran diferentes. Y por mucho que la joven sintiera algo por él. Jamás llegaría a mayores. Nadie sería capaz de estar con él de otra forma.

-La cena está lista.- La ignoró.

-No se haga el loco. ¿Qué ha querido decir con lo de Draco?- Demandó. Se levantó ofendida, con los brazos cruzados, su ceño estaba fruncido en señal de indignación. El hombre acortó rápidamente la distancia que los separaba, se acercó tanto que sus torsos se tocaron. Hermione respiró con dificultad, parecía que miles de mariposas revolotearan en su estómago. Snape bufó un par de veces, agachó la cabeza para mirar directamente aquellos ojos melados, levantó la mano con cuidado acercándola a su cara, pero antes de poder tocar su piel… Dejó caer el brazo a plomo y se alejó rápidamente para recoger los platos que había sobre la cocina.

-Comamos.- Ordenó, pero la bruja estaba en el sitio, incapaz de moverse, con la respiración agitada y tratando de que sus piernas no fallasen ¿cómo la dejaba así? El hombre se acercó a la chimenea y se sentó sobre la mullida y acogedora alfombra.- No le voy a llevar la comida hasta ahí.- Espetó molesto.

Hermione reaccionó unos segundos después y se acercó rápidamente a donde estaba. Se sentó con las piernas cruzadas un poco confusa. El hombre agarró algo de la bandeja, eran una especie de pinchos, los colocó sobre las brasas. Sirvió un poco de vino en dos copas y le ofreció una. La alzó un poco a modo de brindis antes de llevársela a los labios. Hermione lo imitó con cuidado mientras veía hipnotizada el tintineo de las llamas.

Snape cogió una especie de pan plano que había en una bandeja, vació el contenido de uno de los pinchos y le puso una buena cantidad de verduras salteadas y un poco de aquella salsa que había estado cociendo en el fuego durante un rato. Lo dobló a la mitad ligeramente y se lo entregó a su mujer para después hacerse otro igual.

La joven dio un gran mordisco, la carne jugosa se deshacía en la boca, las verduras crujientes y la salsa le hicieron la boca agua de tal manera que le dolió salivar. Un estallido de sensaciones la invadió. Dio otro bocado.

Severus se limitó a observarla con una ceja alzada.

-Cualquiera diría que ha tenido un orgasmo.- Susurró con malicia. El cerebro de Hermione pensó rápido. Normalmente enrojecería de vergüenza ante tal afirmación. Pero esta vez… le resultaba excitante seguirle el juego. Quería vengarse por lo de hacía unos minutos.

-Si de verdad hubiera tenido uno, habría notado la diferencia.- Respondió la bruja con una sonrisa pícara. Snape le contestó alzando la comisura de los labios.

¡Merlín! ¿Estaban coqueteando?

-Me casaría con usted solo por esto.- Dijo ella con tono divertido.

-Lamento recordarle que ya lo ha hecho.- Snape le enseñó el anillo que brillaba con un todo rojizo por las llamas.

-¿Quién dice que haya que lamentarlo?

Vale, si. Definitivamente estaban coqueteando. Hermione no pudo evitar la carcajada al darse cuenta de ello. Era tan surrealista.

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Después de la comida, vino el postre. Cogió dos copas vacías y salió al exterior de la casa ante la interrogante mirada de su mujer. Las llenó con algo blanco, volvió dentro y le añadió algo al interior, después se lo ofreció junto con una cuchara. Hermione lo miró escéptica.

-¿Sabe? La finalidad es comérselo mientras esté congelado.- Susurró con burla.

-¿Nieve?-Preguntó con una ceja alzada.

-¿Quiere dejar de hacer preguntas y comérselo?- Por supuesto que era una pregunta retórica.

Hermione quería contestarle, no iba a dejar la conversación así. Pero Severus se le adelantó cogiendo una cucharada del interior y metiéndoselo en la boca. Si tenía la boca ocupada no podría molestarle con su incesante actitud de Gryffindor sabelotodo.

La castaña no pudo si no soltar una gran exclamación.

-No es nieve.

-Quien dijo que lo fuera.

-¿Qué es?- Preguntó dándole otra gran cucharada.

-Si se lo dijera tendría que matarla.- Contestó serio. Hermione rodó los ojos.

-Se quedaría sin mujer.- Habló con tranquilidad.

-Dura elección.- Masculló con sarcasmo.

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Snape empezó a recoger los platos y a vestirse.

-¿Tenemos que irnos? ¿Ya?- Preguntó con cara de cachorrito indefenso. El pocionista la miró atentamente sin que pudiera evitar ese gesto Slytherin.-No tenemos nada que hacer hasta mañana.- La bruja se mordió el labio. El pocionista la observó unos segundos, después se quitó la capa y volvió junto al fuego.

-Supongo que nos podemos quedar.- Siseó impaciente. Granger le otorgó una gran sonrisa de felicidad. -¿Tanto le gusta la casa? Porque por mi agradable compañía no será.- Espetó con sarcasmo.

La joven negó con la cabeza exasperada.

-Siento decirle que su compañía es muy agradable, lamento tirar abajo tanto años ejerciendo de murciélago de las mazmorras.- Siseó con calma y una ligera sonrisa de autosuficiencia.

-Tendré que esforzarme más entonces.

-¿Por ser agradable?

-No, para incordiarla más.- Siseó con burla.

- Sabía que el fondo le gustaba incordiarme.- Comentó risueña la bruja.

-Me gusta, y no solo molestarla.- La bruja abrió los ojos visiblemente sorprendida, se había quedado sin palabras. Si, le había dicho que le gustaba, unos minutos antes se había prometido que jamás lo diría y ahora se había expuesto demasiado con esa confesión, pero solo por ver la cara que tenía en ese momento había merecido la pena el sacrificio.

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Un agradable sopor comenzó a relajarlo. Estaba recostado sobre el sofá leyendo un viejo libro, o en realidad estaba más haciendo que leía, que leyendo de verdad. Estaba absorto, mirando hacía la bruja que jugueteaba con sus rizos mientras observaba plácidamente el crepitar del fuego.

-Porque no lo pregunta sin más.

-¿Qué?- Soltó de repente como avergonzada de que la hubieran pillado con algo.

-Está deseando preguntarme cosas sobre mi vida privada.- Masculló con impaciencia.

-¿Cómo lo ha sabido? ¿Me ha leído la mente? ¿No se supone que aquí no se puede hacer magia?

-No me hace falta leerle la mente. Desde que se lo conté esta mañana lleva dándole vueltas.- Siseó molesto.- Cuanto antes le responda, mejor para todos, además, tarde o temprano va a tener que saberlo.

-Sí, claro que siento curiosidad.

-Es Gryffindor, no hace falta que lo diga.- Espetó con sorna, pero la joven lo ignoró.

-Pero tampoco quiero importunarle, es un tema muy personal.

-No se haga la desinteresada conmigo Granger, se que se muere de ganas.- Escupió molesto.

-Si, tiene razón.

-Siempre la tengo.

-No se emocioné.

-¿Va a querer preguntarme algo o no?

-¿Va ser siempre así de desagradable?

-¿A caso piensa que voy a cambiar?

-¿Puedo preguntar lo que quiera o prefiere contarme primero usted?

-¿Vamos a hablar siempre con preguntas?

-¿Va a contestar a mi pregunta anterior?

-Sí.

-Pues entonces no siempre vamos a hablar con preguntas.- Susurró la bruja con tranquilidad.- ¿Va a contestar o no?

-¿A qué pregunta?

-Creía que no íbamos a hablar con preguntas.-Recordó Hermione.

-Eso lo dijo usted, yo solo lo pregunté.- Contestó el mago siguiéndole el juego. La joven soltó una suave risa, Snape se limitó a asentir con la cabeza.- Usted pregunte, yo responderé… si quiero.- Puntualizó.

Hermione puso los ojos en blanco pero asintió. Suponía que no iba a conseguir un mejor trato, así que le valía la oferta.

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Notó algo presionándole el pecho. Abrió los ojos, se había quedado dormido, en la chimenea apenas quedaban las brasas incandescentes. Algo le hizo cosquillas, el dulce aroma del pelo de su mejor llegó a su nariz. ¡Estaba durmiendo sobre él! Como si fuera una especie de almohada o cojín. ¿Cuándo se habían quedado dormidos? Se removía algo inquieta, ¿tendría una pesadilla? Trató de quitársela de encima… Se sentía vulnerable con ella tan cerca. Pero cuando le pasó el brazo por los hombros para apartarla la joven sonrió y se acurró contra su pecho.

¿Y ahora que hacía?

Bufó sin saber qué hacer, y de tanto pensar se volvió a quedar dormido.

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Hermione suspiró había dormido maravillosamente bien. Se había quedado dormida sobre la mullida alfombra, y ahí se había despertado esa misma mañana. Estaba nerviosa, no podía negarlo, y a medida que se acercaban su corazón latía con más fuerza, notaba los golpes en la garganta. Al fondo vio la Madriguera y su corazón amagó con detenerse. Soltó un bufido mezcla de resignación y temor.

Echó un rápido vistazo a su marido, quería saber si él tenía tantos nervios como ella. Pero en su cara se hallaba aquella eterna mueca de indiferencia y frialdad. Se preguntó si sería por ella, o por la situación que se avecinaba.

-¿Les ha dicho que voy yo?- Preguntó de repente con bastante más seriedad de la que había querido. Hermione negó con la cabeza. Snape bufó molesto, casi enfadado, aunque como ya empezaba a ser habitual, una mirada de ella sirvió para que todo su enfado se esfumase.- Maravilloso, absolutamente maravillo.- Soltó con acidez.- Va a acabar conmigo. ¿Tiene algún plan brillante en esa retorcida mente Gryffindor?- Escupió con todo el sarcasmo e ironía que pudo. La bruja llamó con cuidado a la puerta.

-Sobre la marcha.- Soltó con una pequeña risa nerviosa.

-Fabuloso…- Siseó con ironía mientras la joven abría la puerta y entraba.

-¿Podemos pasar?- Preguntó Hermione entrando con su mejor sonrisa de: Aquí no hay nada raro. La bulliciosa casa se quedó en silencio cuando los vieron entrar. Tenían cara de asombro y estupefacción, algunos más que otros. Las miradas estaban clavadas en ellos dos como si fueran la nueva atracción de feria.

Se les notaba incómodos, de repente alguien empujó a Molly hacía ellos.

-¿Os habéis casado?- Preguntó con sorpresa.

Hermione se puso algo pálida. ¿Cómo se habían enterado? No se lo habían dicho a nadie aún. Se miró disimuladamente la mano pensando que quizás habían visto los anillos en las manos. Vieron como Arthur les entregaba un ejemplar del profeta.

-Salís en la sección de sociedad. Ocupáis toda una página.- Les indicó el hombre mientras les hacía señas para que vieran el artículo.- Lo firma el señor Draco Malfoy.

Hermione le lanzó una fugaz mirada a su marido mientras una risa nerviosa se le escapaba.

-Lo mato.- Siseó Snape amenazante.- Le juro que lo mato.- Le susurró a la bruja. Aunque evidentemente todo el mundo lo había oído.

-No es lo que parece.- Trató de explicarse la bruja.

-¿No estáis casados?- Preguntó Ginny con cierto aire de decepción.

-Si lo estamos…- Hermione no sabía cómo decirlo.- Solo que no es… no es un matrimonio normal, es una situación que nos beneficiaba a ambos.

-¿Pero no estáis casados?- Preguntó Molly con dudas.

-Sí, estamos casados, pero no estamos enamorados, es más bien un contrato… Es complicado.- Dijo al fin.

-Ya lo veo ya- habló Arthur con cierto aire de diversión.

Todos los ojos se fijaron en ellos sin saber que decir. Estaban locos. Esos dos estaban locos.

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La bruja les habló durante varios minutos tratando de explicar un poco por encima la situación. No habían hablado de eso, de que iban a decirles si les pedían explicaciones, por lo que Hermione tuvo que improvisar. Trató de hacerles una versión resumida y algo edulcorada de lo que realmente había pasado.

¿Qué se habían casado? La familia Weasley se encontraba en shock ante la noticias, sin embargo la bruja lo había explicado con tanta seguridad, tan orgullosa de si misma y con una sonrisa tan radiante en la cara que los había convencido a todos, incluso a Severus. Se la notaba feliz, y eso no se podía ocultar.

Tras un breve momento de estupefacción donde los presentes asimilaron lo que acaba de ocurrir, Molly sonrió. Que podía hacer, si ella era feliz y estaba claro que lo era, fuera la situación que fuera, ellos lo aceptarían, Hermione era como otra hija más. Por supuesto que se les hacía raro, era Snape, pero a fin de cuentas no era un mal hombre y ellos no eran nadie para meterse en la vida de los demás.

-¡Pues nada!- Dijo al fin tras varios minutos de silencio.- Uno más en la familia. ¿No?- Comentó alegremente mientras abrazaba a Hermione maternalmente.- Perdona la sorpresa inicial, porque no podrás negar que ha sido una sorpresa.- Explicó tranquilamente.- Muchísimas felicidades, me alegro por ti… Por los dos.- Se apresuró a corregir.- Tú también, ven aquí.- La bruja soltó a Hermione y agarró a la pareja estrujándola fuertemente en un abrazo. Snape se quedó de piedra, sin reaccionar, con los brazos colgando a ambos lados mientras se le privaba de oxigeno.

-Molly...- La llamó suavemente el señor Weasley.- Creo que los estás apretando muy fuerte, se están poniendo azules.- Advirtió Arthur tratando de separar a la entusiasta matriarca de la reciente pareja.

-Perdonad, es que estoy tan feliz con la noticia, de verdad… Bueno, yo… yo… - La señora señaló al interior de la cocina, apretándoles otra vez las manos en señal de afecto.

-Molly… vamos…- Arthur tiró de ella para apartarla mientras les guiñaba a los recién casados un ojo.

- Me voy… ahí… Si… Ahí.- Tartamudeó la mujer pletórica de felicidad.

Hermione sonrió ante la situación, Snape se limitó a alzar una ceja con sarcasmo, pero su ceja se bajó en automático cuando la castaña le lanzó una mirada reprobatoria seguida de una amable sonrisa. Merlín, era inquietante cuando hacía eso. El Slytherin no pudo evitar una sonrisa de satisfacción en su interior.

-Pues…- Harry tragó saliva.- No sé qué decir…

-¿Felicidades?- Le susurró Ginny al oído.

-Felicidades… ¡Sí! Claro… ¡Felicidades! Por supuesto.- Susurró algo nervioso. Se acercó a su amiga y le dio un gran abrazo, para después separarse.- La verdad es que nadie se lo esperaba… Y menos con Snape.- Potter recibió un codazo de su novia. Harry le ofreció la mano a Snape, en señal de felicitación, el pocionista dudo unas milésimas de segundo pero después se la estrechó con firmeza.

Se fueron acercando de uno en uno a felicitar a los recién casados, los abrazaban con entusiasmo, bueno a Snape lo único que hacían en el mejor de los casos era estrecharle la mano. Lo que no podía evitar las burlas de su reciente mujer.

Todos se lo habían tomado bastante bien salvo uno.

Ronald le lanzó a Hermione una mirada inquisidora cargada de rencor. Hermione lo vio, Severus lo vio. Como para no darse cuenta, su cara estaba más pálida que la del Slytherin. El pelirrojo bufó enfadado y apretó los puños. Snape no quiso pasar semejante oportunidad para molestar, se lo estaba poniendo en bandeja, y él no iba a desperdiciar semejante regalo. Pasó un brazo alrededor de la cintura de su mujer y la atrajo hacia sí. El gesto estaba bien claro, y las intenciones del profesor también.

Snape acababa de marcar territorio como los animales.

-¿Te la estás tirando?- Gritó Ron. Hermione le iba a decir que no era ese tipo de matrimonio. Pero el tono de aquella pregunta había acabado con su paciencia.

-¡Ronald!- Le reprendió Molly visiblemente afectada por el comportamiento de su hijo.

-Le aseguró que a las muñecas no jugamos.- Siseó amenazante aunque en el fondo de su voz se notaba la burla. La bruja se sorprendió ante su comentario. Su agarre se afianzo sutilmente alrededor de su cintura. Hermione quiso decirle algo a Severus, no hacía falta entrar en la pelea y rebajarse al mismo nivel que Ronald, pero no podía negar que el retorcido humor ácido de su marido cada vez le gustaba más, y en aquella ocasión, estaba más que justificado.

-Maldito murciélago.- Ron hizo el amago de lanzarse hacia delante, era un como un resorte a punto de saltar.

Snape reaccionó con un gesto sutil, acariciando el costado de su mujer con el dedo pulgar. A la joven le dio un vuelco el estómago. No era un agarre como al que estaba acostumbrada por su parte, eso había sido un gesto cariñoso. Había sido tan sutil que solo Hermione se había dado cuenta de ello, pensó en un principio que ese gesto había sido una declaración de intenciones, algo para molestar a Ron, sin embargo nadie más se había dado cuenta. No era un gesto para presumir o molestar, había sido un gesto tranquilizador solo para ella. Otro vuelco removió su estómago cuando se dio cuenta de ello.

-Puede que esto os parezca un juego, pero eres una adulta Hermione y además eres profesora de una escuela prestigiosa.- Comentó con acidez el pelirrojo.- Debes mantener el decoro, la gente puede veros, sobre todo los alumnos. Qué pensarán los padres si saben que una de las profesoras…- Ron miró despectivamente a Snape y luego a ella.- Se folla a otro de los profesores.

-¡Ronald Weasley!- Le llamó la atención su madre.- Esa boca.

-Haga caso a su madre.- Le reprendió Snape, destilaba veneno por sus poros, aunque externamente no se le notara.

-No me diga que es lo que tengo o no que decir.- Escupió con asco.- Joder podría ser su hija, es un asqueroso viejo pederasta. Me dan ganas de vomitar.

-Tiene toda la razón Weasley.- Contestó Snape serio soltando a la bruja y cambiando su semblante.- Le prometo que la próxima vez… -Snape hizo una pausa que sonó de lo mas teatral.- Mantendremos las relaciones indecorosas donde nadie pueda vernos así evitaremos provocar arcadas y los posibles comentarios indecoroso ¿Le parece?- No lo había dicho en serio, se le notaba la teatralidad. Se estaba riendo de él, al momento alzó la comisura del labio a modo de burla, su sarcasmo estaba más marcado que nunca. Ron cerró los puños, y Snape le contestó volviendo a abrazar a su mujer, pero esta vez no por fastidiar a Ron, si no como gesto de protección hacía lo que se podía avecinar.

La cara de Ron se puso roja como un tomate, las venas de su cuello se hincharon de ira, sacó la varita para atacar a Snape, pero no le dio tiempo. El Slytherin había pasado demasiados años como espía como para perder reflejos, Severus no respondió sacando su varita para contraatacar, si no que esquivó el hechizo, se acercó al pelirrojo y lo empujó contra una de las paredes, el chico tropezó y cayó de bruces contra el suelo.

Ronald se levantó colérico tratando de embestir de nuevo contra su antiguo profesor, quería reventarle la cara de un puñetazo, pero falló en el intentó y su golpe acabó en la cara de Hermione. Snape se puso pálido, notó como la sangre le hervía como nunca lo había hecho. Se giró de golpe hacia el pelirrojo y le lanzó un puñetazo tan fuerte que le reventó la nariz y lo tiró al suelo.

-Vuelva a tocar a mi mujer y será lo último que haga.- Su voz sonó tan oscura, fría y amenazante que ninguno de la familia puso en duda sus palabras, sus ojos se volvieron opacos. Hermione lo miró sorprendida, nunca, nunca, había visto a Severus así.- ¿Me ha entendido?- Snape bajó el tono de voz haciéndolo que sonara aún más peligroso. Ron se limitó a apartar la vista, no era capaz de mantenerle la mirada al pocionista.-Creo que por hoy ya ha hecho suficiente el ridículo Weasley.- Masculló extremadamente lento y bajando todavía más la voz. Ronald resopló furioso mientras trataba de quitarse la sangre de la cara.

-Basta Ronald.- Le recriminó Hermione con un tono más parecido al de su marido que al suyo.

-Hijo, ayúdame con la comida.- Lo llamó Arthur tratando de apartarlo de ahí. Pero el joven no hizo caso alguno. Dos de sus hermanos lo levantaron del suelo de malos modos alejándolo del salón.

-¡Dejadme en paz!- Trató de zafarse. Mientras tanto Snape se había acercado a la bruja.- ¡Dejadme en paz!

-Cállate Ron.- Le ordenó Charlie- Suficiente has hecho ya.

-¿Hermione?- La llamó Severus. Pero Hermione estaba todavía en shock como para poder responder.- ¿Está bien?- Volvió a preguntar, ahora con un poco mas de apremio, aunque con un tono de voz muchísimo más sosegado.

-¿Me acaba de llamar por mi nombre?- Preguntó incrédula mientras una ligera sonrisa se instalaba en su cara, Snape no sabía si enfadarse o soltar una carcajada. Optó por un punto medio y alzó una ceja en modo inquisitivo. La bruja volvió a sonreír lo que hizo que la brecha del labio se le abriera, soltó un gemido de dolor, llevándose los dedos al corte.

-Vamos a curarle eso.- Le susurró tratando de modular su temperamento. Snape le dio una mirada rápida a Molly.

-Arriba a la derecha.- Susurró la matriarca en tono maternal. El hombre agarró la mano de la castaña con cuidado y la condujo escaleras arriba.

Entraron en el baño, sentó a la bruja en el lavabo alzándola por la cintura como si esta no pesase nada. Los gritos de Molly estallaron por toda la casa, Snape cerró la puerta mitigando el ruido.

-¿Está bien?- Volvió a preguntar un poco más apremiante.- ¿Quiere contestar, me está preocupando?

La profesora alzó la vista para mirarlo. En su cerebro ahora mismo estaba ocurriendo una tormenta de sentimientos, los de indignación y tristeza por lo ocurrido, junto al de asombro y felicidad por el hecho de que Snape la hubiera defendido como lo había hecho y además… llamado por su nombre.

-Estoy bien, no me duele.- Snape alzó una ceja y sacó su varita haciendo florituras en el aire, Hermione observó la concentración y maestría que desprendía ese hombre.- Un poco si me duele.- El hombre transformando un poco de agua en hielo, que colocó en una toalla, sujetó la cabeza de ella con una mano… Quizás no era el mejor momento, pero Severus Snape acababa de subir 2 puntos en la lista de atractivo. Su estómago vibró, reconocía que últimamente lo hacía mucho. El profesor acercó con cuidado el hielo al labio para bajar la inflamación. A la chica se le escapó otro gemido de dolor.

Instintivamente Snape movió lentamente su pulgar sobre el mentón de ella con la finalidad de mitigar ese malestar.

Hermione abrió los ojos con sorpresa, pero esta vez no dijo nada. Aprovechando ese breve momento de incredulidad de la chica, Severus buscó un poco en los gabinetes hasta encontrar lo que buscaba, el botiquín de primeros auxilios. Cogió una gasa y una poco de desinfectante. Lo colocó sobre el labio con un poco mas de brusquedad de lo que hubiera querido.

-¡Eh!- Se quejó su reciente mujer.- Eso duele.

-No se queje tanto, ya casi está.- Severus rebuscó algo entre el botiquín y encontró unos puntos de pegar. – No se mueva.- Se acercó más a la chica para poder tener total acceso y comodidad, sin embargo no se dio cuenta de que para ello se había colocado entre las piernas de ella. Colocó el primer punto, un gesto de dolor apareció en su rostro. Demonios, ese corte escocía más de lo que hubiera querido.- Va a necesitar otro punto, con todo lo que habla no quiero que se le abra de nuevo el labio. – Le echó en cara mientras le colocaba otro más.- Con esto será más que suficiente.

Hermione alzó las manos y cogió suavemente las de Snape, apartándolas con cuidado de su cara, bajó la vista hacia ellas, la derecha tenía los nudillos amoratados. Examinó la mano con cuidado. Agarró uno de los ungüentos de la señora Weasley y lo untó con cuidado sobre los nudillos. Había sido un buen golpe, no cabía la menor duda, y que tampoco se arrepentía que ese golpe hubiera acabado en la cara de Ronald. Con una precisión digna de un cirujano empezó a vendar la mano, pero Snape la detuvo a medio camino. Algo estaba a punto de ocurrir, el hombre gruñó como molesto por algo, sujetó la cara de su ex alumna y se acercó con cuidado. Notaba el calor de sus labios.

-¿Hermione estáis bien?- Llamó el señor Weasley desde el otro lado de la puerta. Snape se apartó de ella hasta que su espalda topó contra la pared.

-Sí, no se preocupe.- Respondió suavemente, aunque un ligero temblor en su voz la delató.

-¿Seguro?

-Sí, sí. Ahora bajamos.- Contestó calmando su voz. Abrió la boca para decir algo, pero Snape no le dio lugar a replica, y antes siquiera de que ella pudiese decir nada el hombre ya estaba saliendo por la puerta del baño.

Bajaron al salón, el ambiente estaba un poco tenso. No había rastro ninguno de Ronald. Las miradas estaban sobre ellos, expectantes. Hermione se empezó a poner un poco ansiosa, notaba las miradas de los Weasley con tristeza, y no lo soportaba.

-Salgamos fuera.- Le susurró Snape calmadamente al oído. -Demos un paseo.- Insistió. Hermione asintió, era exactamente lo que necesitaba. Sonrió mentalmente, un mini punto más para ese hombre, al final iba a resultar que si había sido una buena idea casarse con él.- Vamos…

La pareja salió al exterior de la casa de los Weasley y Snape empezó a caminar lentamente por un sendero que se metía en una arboleda. La noche de Navidad era muy fría, y la nieve crujía bajó sus pies. Hermione exhaló un par de veces formando una nube de vapor que se disipó en el aire.

-Necesitaba aire fresco.- Confesó la bruja.

-Lo sé.- Snape hizo una pausa y cogió aire, pero no se detuvo.-Lo siento mucho.- Se disculpó Snape.

-No lo dice de verdad.

-No, la verdad es que no.- Snape se quedó impertérrito. Solo unas milésimas de segundo, después se le escapó una leve sonrisa. Hermione se quedó petrificada en el sitio. Era la primera vez lo que veía así. -¿Qué?- Preguntó Snape mirándola con una ceja alzada.

-Acaba de sonreír.

-Un acto extraordinario e igual de único.- Comentó Snape con una media sonrisa de lado mientras dejaba a la bruja atrás y se ponía a caminar.

.-.-.-.-.-. Madriguera.-.-.-.-

-Me parece una situación surrealista, ¿quien se casa simplemente porque si?- Comentó el moreno en voz baja.

-¿Tú no te imaginabas algo así?- Preguntó Ginny sorprendida como si ella ya contara con ello.

-¿Tú sí?- La pequeña de los Weasley asintió sin más.

-Algo me dice que esto era cuestión de tiempo. Siempre hubo cierta atracción entre esos dos.- Explicó la pelirroja pensativa.-Tensión sexual no resuelta.

-¿Qué?- Dijo con algo de asco al imaginarse a Snape en esa tesitura. -Tienes una imaginación desbordante.- Sentenció Potter negando con la cabeza.- Ya los oíste, no es algo sentimental. Solo es conveniencia.

-Ay Harry…- Soltó la chica sonriendo y dándole un beso a su novio.- Que ingenuo eres. ¿De verdad piensas que no hay nada?- Le preguntó. El auror se limitó a encogerse de hombros.- ¿Harry has visto a Snape? ¿No te parece que se está comportando muy raro?

.-.-.-.-.-. En algún lugar cerca de la casa.-.-.-.-.-.-

-Antes, ahí en el baño…- La bruja hizo una pausa y cogió aire.- Estuvo a punto de besarme ¿verdad?

-No.

-No mienta.- Le encaró.

-¿Y que si así fue?- Soltó con desdén.- Pero no pasó nada, ¿verdad? Pues eso es todo lo que necesita.

Hermione cogió aire, con ese hombre se necesitaba toda la paciencia del mundo y más. En el fondo no estaba decepcionada, era su forma de ser. Si hubiera esperado otra cosa hubiera sido muy hipócrita por su parte.

-Pero si no nos hubiera interrumpido Arthur no hubiera sido así.

-Pero lo hizo, así que… Lo que no fue, no fue. Y ahora deje de ser tan impertinente Granger.- Masculló entre dientes.

-A mi me hubiera gustado.- Confesó la chica como quitándole hierro al asunto.

.-.-.-.-.-. Madriguera.-.-.-.-

-Él ya es raro de por si.- Soltó con molestia. No era un secreto que Snape y él no se llevaban bien. Aunque después de la guerra aquellas viejas rencillas hubieran desaparecido, había sido demasiado tiempo de rencor y humillaciones para olvidarse tan fácilmente. El joven se ganó un codazo por el comentario.

-No. ¿No te has dado cuenta de que como la mira?

-Con los ojos.

-Que cenutrio llegas a ser a veces.- Le recriminó la pelirroja.- Snape la mira igual a como me miras tú a mí.

-¿Qué insinúas?

.-.-.-.-.-. En algún lugar cerca de la casa.-.-.-.-.-.-

-¿Está usted de broma?- Preguntó un poco molesto.

-No, no estoy de broma, me hubiera gustado que me besase.

-¿Ha perdido la cabeza?- Snape estaba a punto de perder los papeles. Dichosos Gryffindors, ninguno tenía sentido común.

-No. Estoy siendo sincera.

-Es insoportable.- Espetó molesto mientras se acercaba a ella.

-No me diga.

-¡Cállese!- Le gritó mientras la agarraba de golpe, con posesión y la pegaba contra unos de los troncos.- Cállese…- Masculló lentamente.

-¿Ahora si va a besarme?- Preguntó la bruja con decisión. Snape la soltó y dio media vuelta.- ¡Severus!

El Slytherin se quedó clavado en el sitio, notó algo tirar de él con brusquedad.

-¿Qué hace?- Espetó el pocionista.

-Cállese.- Ordenó la bruja. Snape notó algo en su estómago, una sensación extraña que nunca había sentido. Notaba la respiración de su exalumna en su piel.

.-.-.-.-.-. Madriguera.-.-.-.-

-No insinuó nada.

-Tú estás loca.

-Yo estaré loca, pero tengo razón, y si no tiempo al tiempo.

-¿Qué te hace pensar eso?

-No sé… Llámalo intuición femenina, pero te digo que Snape está enamorado de Hermione. Y te digo algo más, Hermione también está enamorada…

.-.-.-.-.-. En algún lugar cerca de la casa.-.-.-.-.-.

El hombre se agachó y sin más la besó. Depositó sus labios sobre los de ella, y los dejó así, quietos. Por miedo a que un movimiento en falso lo echara todo a perder. Intensificó el beso cuando notó aquellos labios suspirar bajo los suyos. La agarró por la cintura pegándola con posesión a su cuerpo. Hermione le respondió metiendo la mano entre su pelo y Snape lo único que pudo hacer es gruñir.

Por un lado Snape se sintió culpable, no debería aprovecharse así de ella. Pero por otro… No era aprovecharse, ella había dejado claro que quería ese beso.

¿Pero porque?

Snape ralentizó el movimiento de sus labios, hasta volverlo una placentera tortura, hasta casi no moverlos, apenas un sutil roce donde a veces no sabía si la estaba besando o no.

-¿Hermione?- Preguntó Ronald saliendo de entre los árboles.

.-

.-.-

.-.-..-

.-.-.-.- Fin del capítulo.-.-.-.-.-.

Como me gusta hacer sufrir a Ron, (lo de Hermione era necesario jejeje), pegarle, que lo pase mal, soy una mala persona, lo sé, pero no me cae bien el zanahorio, no me cae nada bien. Y nunca lo hará.

Pero olvidémonos de eso, y vayamos a lo que importa. Besoooo, besooo, besoooo. Qué bonito… Pero no os hagáis ilusiones que aún queda mucho por delante. Y sabéis que me gusta la polémica.

Gracias por los reviews, no os los puedo contestar porque Fanfiction me da error al contestaros por privado. Lo siento mucho, de verdad. ¡PERO GRACIAS! ¡GRACIAS!

Quiero aclarar uno de los reviews que me preguntaron si le faltaba mucho al Fic. No lo sé, va sobre la marcha, la historia ahora mismo se desarrolla sola. Sin que suene borde o desagradable, que no es mi intención, cuando se acabe, se acabó. :)

Por otro lado, no haré el siguiente Fic de la lista porque la idea de esa historia está siendo desarrollada externamente de otra forma.

Y si… Habrá algún encuentro entre Lumi y Hermione, pero aun no sé cuándo ni cómo.

Espero que os haya gustado.

Saludos de Cloe.

PSD: Creo que es mi capítulo más largo hasta la historia.