La Mirada Perdida
Capítulo 12
Frente a la oscuridad
Todos guardaban silencio viendo a Lisandro frente al Patriarca. Ambos eran idénticos físicamente, solo que el rostro de Lisandro era inexpresivo mientras los ojos del Patriarca reflejaban maldad
- ¿Acaso no estaba muerto? - pregunta Naru
- Eso pensé yo - dice Keitaro - Pero me alegra que esté vivo
- Lisandro... - murmura Motoko
- ¿Cómo lo resucitaste, Kaolla? - le pregunta Mitsune
- Yo no fui... creo que fue Mutsumi
- No estaba muerto - dice Mutsumi - La herida no era grave
- ¿Qué dices? - pregunta Keitaro sorprendido - ¡Si lo atravesó de lado a lado!
- Pero no tocó ningún órgano vital... debí suponer que Lisandro haría eso... es una técnica que debe de conocer... el hacerse herir en una parte de su cuerpo que sabe que no lo mataría
- ¿Pero por qué hizo eso? - pregunta Motoko - ¿Por qué hacerme creer que lo había matado?
- Muy simple... era la única forma de liberarte del control del Patriarca al hacerte creer que lo habías matado tal como lo dijo él mismo
Todos vuelven a mirar a Lisandro quien estaba frente a frente con el Patriarca sin moverse aunque el Patriarca mantenía la misma sonrisa burlona
- ¿Qué hacen ahora? - pregunta Naru - ¿Por qué solo se miran?
- Están hablando - vuelve a responder Mutsumi
- ¿Hablando? - pregunta Kaolla - No dicen nada y están parados como estatuas
- Lo hacen telepáticamente - vuelve a decir Mutsumi - Lisandro ha perdido sus cinco sentidos y no puede hablar pero su cerebro aún funciona
- ¿Sabes que se están diciendo? - le pregunta Mitsune
- No... No puedo entrar a sus mentes... son demasiado fuertes... eso es lo que me preocupa... he perdido todo contacto con Lisandro y no sé qué puede decidir
Lisandro era ajeno a lo que sucedía a su alrededor y sus pensamientos se cruzaban con los del Patriarca
"Tú y yo somos lo mismo" le decía el Patriarca "Únete a mí y conseguiremos crear al ser más poderoso del universo" "No pretendo eso" le responde Lisandro "Tú y yo no somos lo mismo"
- "No te engañes, ¿acaso no te das cuenta? Yo soy tú"
- "Pensamos diferente... me doy perfecta cuenta que tu mente y la mía no son iguales"
- "Yo soy lo que tú serías de haber nacido aquí... de haber experimentado lo que yo... en tu mundo jugaste demasiado a ser humano pero yo jamás perdí la perspectiva de cual era mi misión"
- "¿Aprendiste algo acaso?"
- "¡Por supuesto! Ahora conozco el séptimo sentido... y una vez que me fusione con mi parte inmaterial podré tener un mayor poder a los propios dioses y primordiales"
Esta vez el Patriarca siente la burla de Lisandro en sus pensamientos
- "¿Qué haces? ¿Te burlas de mi acaso?"
- "Tú y yo no somos lo mismo y no puede haber colaboración entre nosotros... no nacimos para ayudarnos sino para imponernos sobre los demás... tal vez existan otros iguales a nosotros pero solo uno se fusionará con nuestro hermano y te aseguro que no serás tú"
- "Tú..."
- "Nuestro hermano no duerme en este mundo sino en el mío... debajo de esta imitación de santuario no hay nada... la Atenea de tu mundo hace mucho tiempo que dejó de existir y los poderes que has desarrollado no te servirán de nada"
El poder de ambos se eleva y la tierra comienza a temblar por el choque de ambas fuerzas, mientras el cielo se oscurecía
- ¿Qué está pasando? - dice Keitaro en medio de la agitación mientras el viento soplaba fuerte en los oídos de todos
- ¡El poder de ambos se está liberando! - dice Mutsumi - ¡Debemos alejarnos de aquí!
- ¡No podemos dejarlo solo! - interviene Motoko
- ¡Créeme que nada podemos hacer para ayudarlo! ¡Esto escapa a nuestras posibilidades!
El Patriarca estira la mano para someter a Lisandro pero este hace lo mismo y el poder que sacude la tierra se incrementa
- "¡Eso es! ¡Libera todo el poder! ¡Dejemos que la tierra sucumba ante la oscuridad que está por emerger!"
- "¡Tú y yo moriremos aquí y ahora! ¡No seremos una amenaza para el universo y la oscuridad quedará sellada para siempre!"
- "¿Eso crees? ¡Será la más abyecta oscuridad la que quedará cuando el portal se abra! ¡Tu poder y el mío combinado puede abrir el portal! ¡Muy pronto tu mundo y el mío quedarán unidos y yo gobernaré una vez que me fusione con nuestro hermano!"
- "¡No mientras aún pueda destruirte ya que me he dado cuenta que tú eres en lo que me convertiré si sigo con vida!"
- "¡Ya es demasiado tarde! ¡Tarde para ti y tus amigos! ¡La oscuridad está tomando posesión de tu cuerpo como también del mío! ¡Muy pronto tú y tus amigos formarán parte del alimento del primordial y sufrirán eternamente!"
Lisandro siente que un poder abyecto iba apoderándose de su mente y los más oscuros pensamientos comenzaban a emerger de su cerebro. "no... no puedo sucumbir ahora... no puedo". De pronto, un canto llegó a sus oídos en forma de una voz hermosa. Todos los que veían lo que pasaba también escucharon aquella hermosa voz y al ver de dónde provenía se dan cuenta que Mutsumi se había transformado. Su cabello ondeaba por el viento y su persona parecía transfigurada, pero lo más impactante era la criatura alada que salía de su interior entonando aquella hermosa melodía
- ¿Pero qué es eso? - dice Naru
- ¡Mutsumi está usando los poderes de la diosa que la posee! - dice Keitaro - ¿Pero por qué canta?
- ¡La belleza de su voz y la pureza de su energía tratan de contrarrestar el poder que están liberando Lisandro y el Patriarca!
Todos ven que quien hablaba era Patroclo quien se había puesto de pie, aunque muy maltrecho
- Hermosa criatura - sigue diciendo - Tratas de superar con tu pureza, la oscuridad que quiere salir de las dimensiones negras... pero no creo que lo logre... no con el poder de Lisandro y el Patriarca combinados
El Patriarca mira despectivamente a Mutsumi y sonríe
- ¡Estúpida diosa! ¿De qué te sirve ese canto si no significa nada ante la absoluta oscuridad? ¡Sacrifica tus últimas fuerzas y luego forma parte de la oscuridad tú también!
De pronto, Patroclo siente una voz en su mente "¿Patroclo?" "¿Lisandro?" "si... te hablo con las últimas fuerzas que me quedan... no debes tardar ni un instante más... debes de matarme" "¿qué dices?" "¡debes matarme antes que el poder oscuro me controle por completo! ¡Solo tú puedes hacerlo... atraviésame el corazón pero hazlo ya!"
Patroclo duda pero se da cuenta que Lisandro tiene razón y asiente
- Lo haré... lo siento chicos pero debo matar a Lisandro
- ¿Qué dices? - le pregunta Keitaro
- Su amigo me ha hablado con su pensamiento... el poder maligno se está apoderando de él pero el canto de la diosa le ha dado unos momentos de lucidez... me pide que lo mate antes que sea tarde... tiene razón... no hay otra salida
- ¡No puedes hacer eso! - exclama Kaolla
- Lo siento pequeña... es la única alternativa... por favor, perdónenme
Patroclo avanza hacia Lisandro, incrementando su cosmo mientras el Patriarca incrementa su poder
- ¡Maldito gay! ¿Qué piensas hacer? ¡El poder de esa diosa inútil no nos detendrá mucho tiempo y su suerte está echada!
- No... No si mato a Lisandro
- ¿Qué dices?
- Si él muere, no podrás abrir el portal
- ¡Y luego te mataré a ti!
- Pero antes de eso, ya habrás fracasado
Patroclo se prepara pero en eso, cuando está a punto de dar el golpe, se detiene, ya que entre él y Lisandro estaba Motoko
- ¿Tú? - le dice - ¿Acaso nuevamente el Patriarca te está controlando?
- No... Simplemente no dejaré que lo mates. ¡Aunque él te lo pida!
- ¡No seas tonta! ¡Es la única salida!
- ¡Yo también tengo derecho a opinar porque... porque...!
- ¿Porque qué Motoko? - le inquiere Kaolla
Motoko duda, baja la cabeza y se muerde los labios para luego dar un grito
- ¡No! ¡No puedo decirlo! ¡No delante de todos ustedes!
Motoko corre hacia Lisandro y, pese al poder desplegado, ella pasa a través de él, aunque sintiera que su cuerpo era comprimido por una fuerza enorme. La armadura de Piscis la protege, pero esta se va quebrando a medida que avanzaba
- ¡No lo hagas, Motoko! - dice Keitaro tratando de detenerla pero Patroclo lo detiene
- No seas tonto... ella está protegida por la armadura de Piscis pero tu cuerpo se destrozaría en segundos si atraviesas el campo de fuerza
Motoko ya estaba frente a Lisandro tratando de llegar a él. Su mano se estira tratando de tocarlo
- ¡Son inútiles tus esfuerzos! - le grita el Patriarca - ¡Él no te pertenece ni tampoco al género humano! ¡Él pertenece a una raza! ¡A la mía!
Motoko lo ignora y sigue avanzando a medida que le hablaba a Lisandro
- Escúchame Lisandro... no tienes que morir... no importa lo que él te diga o que se vean iguales... ¡Tú eres diferente!
- ¡Es inútil! - vuelve a gritar el Patriarca
- Recuerda cuando llegaste... nos ofreciste amistad y pese a que tu lado malo surgió en más de una ocasión, pudiste superarlo ya que te importábamos como tú a nosotros... estábamos dispuestas a luchar para ayudarte y por eso estamos aquí ahora... tú viniste por mí, a ayudarme y eso me hace pensar que en algo te importo
- ¿Qué está diciendo? - dice Naru
- Recuerda los planes que hicimos en Hong Kong... todo eso puede ser realidad Lisandro... podemos lograr algo si seguimos juntos... no nos dejes... ¡no me dejes!
- ¿Se le está declarando? - dice Mitsune
- Pues, eso parece... - dice Keitaro
- ¡No puedes rendirte ahora al pensar que tu muerte nos ayudará más que tu vida! ¡Es tu vida la que necesito Lisandro, no tu cadáver! Él desprecia el amor... pero tú lo buscaste desde que llegaste a la residencia... todos estamos aquí y no es para verte morir... lucha Lisandro. ¡Lucha!
Motoko llega hasta él y estira la mano... alcanza a tocarlo y haciendo un supremo esfuerzo, se lanza y lo abraza. Su armadura se va quebrando pero ella no lo suelta
- ¡Ahora, hermana! - grita Motoko a Tsuruko - ¡Házlo!
- ¡Prepárate entonces! - responde ella - ¡Espada Doble Matademonios!
El ataque de Tsuruko pasa a través de ellos pero la energía oscura sale del cuerpo de Lisandro quien cae hacia atrás junto con Motoko
-. No puedo creerlo - dice Patroclo - Lo ha logrado... quebró el campo oscuro generado por el poder de ambos y ahora Lisandro ha sido liberado
Motoko abre lentamente los ojos y se da cuenta que está sobre Lisandro quien parecía inconsciente. Observándolos estaba un furioso Patriarca y sus ojos estaban completamente rojos
- Tú... maldita kendoka... no entiendo cómo pudiste hacerlo pero no disfrutarás mucho de esto ¡Vacío Astral!
Un enorme poder envuelve a Motoko quien se siente arrastrada por aquella fuerza que no puede repeler. Su cuerpo es levantado y la energía alrededor de ella comienza a brillar
- ¡Desaparece en la profundidad de los abismos del espacio! ¡Vagarás eternamente y sufrirás los tormentos del infierno en una vida sin muerte eternamente suspendida en el espacio tiempo!
El poder hace que Motoko sea lanzada al hiperespacio, desapareciendo a la vista de sus amigos
- ¡No! ¡Motoko! - grita Keitaro
- Motoko... - dice Tsuruko
- ¿Qué hiciste con ella? - le dice Kaolla al Patriarca apuntándole con su cañón - ¡Regrésala!
- ¡Ya es demasiado tarde para ella! ¡Preocúpense por ustedes ya que le seguirán a su amiga!
Kaolla dispara pero los misiles se desvían estallando en el aire. Patroclo y Tsuruko atacan juntos pero son rechazados y derribados. Shinobu corre hacia Mutsumi que había dejado de cantar
- ¡Por favor! ¡Sé que tú puedes! ¡Salva a Motoko!
Mutsumi solo mira el firmamento y sonríe
- Shinobu-chan... no hace falta, ¿no te has dado cuenta que Lisandro no está?
- ¿Qué?
Shinobu mira al lugar donde debería yacer Lisandro pero su cuerpo no estaba
- No entiendo... ¿adónde se fue?
- Lejos... muy lejos pero... ya está regresando... Motoko lo logró... llegó a su corazón y ha vuelto a ser el de antes...
Shinobu mira a la misma dirección de Mutsumi. Patroclo, Tsuruko y Seta dejan de pelear ya que el Patriarca también miraba el cielo. Patroclo se da cuenta del porque
- Alguien viene... pero... ¡No es posible! ¡Es imposible!
- Pero - dice Keitaro - ¿Qué significa esto?
Aquiles ya estaba de pie, maltrecho pero eso no fue obstáculo para que también se asombrara a lo que veían sus ojos
Lisandro descendía llevando a Motoko en brazos y portando sobre su cuerpo la armadura dorada de Sagitario...
...
Cuando Lisandro era envuelto por el poder oscuro, la voz de Mutsumi le dio algo de lucidez para poder darse cuenta de la situación en la que estaba. Por un momento quiso reaccionar y enfrentar a su alter ego pero se dio cuenta que ese no era el camino. Fue por eso que buscó su propia muerte pidiéndole a Patroclo que lo matara mientras el mantenía la atención del Patriarca. Deseaba eso ya que lo consideraba como el único camino para salvar a su mundo y a aquel donde estaba en ese momento. Fue cuando la voz de Motoko parecía llegarle de lejos. No entendía sus palabras pero si empezaba a comprender el mensaje y por primera vez, después de mucho tiempo, empezó a sentir un calor interior
¿Cuánto tiempo había anhelado sentir nuevamente aquella sensación? Su mente trataba de recordar pero sabía que aquella sensación era un recuerdo lejano de un pasado que había preferido olvidar con tal de poder quedarse en Hinata. Sentía muy en su interior que el recordar le traería dolor y con ello vendría la ira y finalmente el odio. Prefirió vivir el presente pero este también se mostraba esquivo si de felicidad se trataba. Los caballeros del zodiaco y ahora el Patriarca, que resultaba ser su otro yo en ese mundo, conspiraba contra ello, ¿debería odiarlos y destruirlos? Tal vez eso representaba también el fin de su lado humano que ahora se aferraba a algo
Y ese algo, o mejor dicho alguien, era Motoko. Ella tenía razón porque él la necesitaba y para ello debía vivir. Aquella duda lo hizo quebrar aquella barrera negativa que había creado para que Motoko llegara a él y el contacto físico le devolviera lo que creía perder. No supo que pasó pero de un momento a otro, sintió que le arrebataban a Motoko. No podía ver ni escuchar pero supo que ella se iba y aquella sensación fue demasiado para él "No... no la perderé como siento que he perdido tanto en mi vida... ¡no dejaré que eso pase!"
Solo sintió que su mente viajaba inmensas distancias pero se mantuvo firme ya que sentía a Motoko cerca y quería estirar su mano para alcanzarla pero cada vez que lo intentaba, su presencia se alejaba más "No es suficiente... cosmo... ¡elévate hasta el infinito!"
De pronto, no solo había alcanzado a Motoko, a quien abrazaba fuertemente, mientras derramaba algunas lágrimas... sus recuerdos habían sido alcanzados también y mientras regresaba a la Tierra, muchos recuerdos llegaban a su mente y de pronto sintió más dolor porque pese a que había logrado alcanzar a Motoko y la tenía en sus brazos, supo que de todos modos no podría retenerla por mucho tiempo
Eso sucedía, a medida que su cuerpo iba siendo recubierto por la armadura dorada de Sagitario, símbolo que Lisandro había alcanzado nuevamente el séptimo sentido
...
Para todos resultaba impresionante ver a Lisandro en aquella armadura alada. Al pisar suelo, sin decir nada, se acerca a Tsuruko y pone a la inconsciente Motoko en sus brazos para luego dar media vuelta y ponerse frente a frente al sorprendido Patriarca quien retrocede un paso
- ¡No es posible! ¿Cómo puede ser esto? ¡Solo existía una armadura dorada y esa es la que yo porto!
- "En tu mundo es así... pero en el mío, existen doce armaduras de oro y esta es una de ellas... piénsalo… ¿por qué aquí no hay? por una sencilla razón... las armaduras de oro están listas para enfrentar a nuestro hermano que duerme en mi mundo mientras tú aquí perdías el tiempo"
- ¡No! ¡No pretendas decirme que de nada sirvió el haber alcanzado el séptimo sentido y vestir la armadura de oro!
Los demás veían todo aún en silencio, hasta que Aquiles se dirige a Mutsumi
- No lo entiendo, ¿de dónde sacó esa armadura?
- Se los dije... Lisandro es un caballero del zodiaco también... lo es en su mundo y en él, son doce caballeros de oro, como ustedes son también doce
- ¿Y cómo llegó aquí esa armadura? - pregunta Patroclo
- Cuando Lisandro fue por Motoko, debió haber alcanzado el séptimo sentido... eso lo puso en contacto con su mundo y la armadura debió acudir a su llamado... lo que me hace pensar también que Lisandro ha recuperado la memoria... solo de esa manera podría usar la armadura dorada de Sagitario
Lisandro eleva su cosmo lo mismo que el Patriarca. Ambos brillan a los ojos de todos y Patroclo siente la voz de Lisandro en su mente
- "Patroclo... llévatelos de aquí... esto se va a poner feo dentro de poco"
El caballero asiente y se vuelve a los demás
- Lisandro me dice que debemos irnos de aquí... será mejor obedecer
- ¿De qué hablas? - le pregunta Keitaro - No podemos dejarlo solo
- Él tiene razón - dice Mutsumi - No podrá pelear con todo su poder si estamos cerca... hagamos caso
El Patriarca se adelanta y ataca a Lisandro quien lo esquiva. Los movimientos son tan rápidos que no se dan cuenta los presentes solo cuando el viento empujado por el movimiento los derriba
- ¡¿Qué está pasando?! - exclama Naru
- ¡La verdadera pelea empezó! - grita Aquiles - ¡Corran!
Nadie podía ver nada, pero la tierra empieza a resquebrajarse y las piedras revientan. Superando la velocidad del sonido, Lisandro y su alter ego combatían cuerpo a cuerpo, moviéndose en distintas direcciones y repartiéndose golpes que se cruzaban el uno al otro. El Patriarca se da cuenta que los chicos huían, mientras Aquiles y Patroclo ayudaban a los caídos, junto con Albiore y Niobe que ya se habían recuperado. El Patriarca sonríe y se mueve a velocidad supersónica para pararse frente a los chicos de Hinata que se quedan paralizados de la impresión
- ¿Van a alguna parte? ¿No quieren quedarse a disfrutar del espectáculo? - les dice burlón mientras levanta la mano pero en ese instante, Lisandro aparece, interponiéndose. El golpe del Patriarca es contenido por él y ambos unen sus manos haciendo esfuerzo
- Tu preocupación por esta escoria es realmente patético - le dice el Patriarca - ¡No puedo creer que en ti lleves la esencia primordial y se te haya confiado la misión de destruir a las criaturas mortales!
- "Jamás lo entenderás porque las vidas que he vivido me han permitido comprender que la esencia primordial es corrupta... debo agradecerte porque si antes dudé, ahora, al saber en lo que me habría convertido, sé que seguí el camino correcto"
- Idiota... no los salvarás a ellos ni a tu mundo... te venceré y seré yo quien vuelva a ser uno con nuestro hermano. ¡Y con ello el universo volverá a pertenecer a nuestra raza!
- "Nuestra raza tuvo su momento y lo desperdició... jamás quisieron ver más allá de la oscuridad a la que decidieron permanecer... aunque lograras abatirme, surgirá un guerrero más poderoso que vencerá cualquier intento de romper los sellos"
- ¿Realmente crees que habrá algo más poderoso que yo? ¡Te demostraré que no es así! ¡Viento Estelar!
Las manos del Patriarca forman el Viento Estelar mientras sujetaba a Lisandro por lo que este queda atrapado
- ¡Los elementos son míos y yo los mando! ¡Muere con la Alquimia de Fuego!
Todo alrededor de Lisandro se enciende y las llamas envuelven su cuerpo, desapareciendo en medio del fragor. Kaolla trata de correr pero Keitaro la sujeta
- ¡No lo hagas, Kaolla!
- ¡Suéltame! ¡Lisandroo!
Pero en eso, las llamas comienzan a agitarse, y para sorpresa del Patriarca, estas toman la forma de un ave. La figura de Lisandro se adivina en medio de las llamas
- "El fuego contra mí no sirve... ¡Las Alas del Fénix de Fuego!"
El ataque va directo al Patriarca quien extiende sus manos
- ¡Onda de Acuario! - las técnicas de ambos se neutralizan pero al instante, ambas rodillas chocan. Habían reiniciado el combate cuerpo a cuerpo por lo que nuevamente se desvanecen a los ojos de todos
- ¿Dónde están? - dice Tsuruko
- Se mueven demasiado rápido para los ojos comunes - le dice Aquiles - ¡Allí están!
Lisandro y el Patriarca reaparecen en el aire chocando ambos brazos pero al instante desaparecen y Patroclo se arroja sobre Naru y Shinobu, protegiéndolas con su cuerpo. La roca al lado de ellas revienta y todos ven que por diversas partes del lugar van reventando el suelo y las piedras
- ¡Esto es demasiado peligroso! ¡Debemos refugiarnos con los demás! - dice Aquiles
Los golpes se seguían sucediendo cuando de pronto, Lisandro y el Patriarca nuevamente se ponen frente a frente
- Debo admitir que eres bueno - dice el Patriarca - Pensaste lo mismo que yo al mejorar las técnicas de combate cuerpo a cuerpo ya que estos estúpidos caballeros confían demasiado en sus técnicas... pero mi cosmo decidirá esta pelea
El cosmo del Patriarca se enciende y concentra su poder en su técnica
- ¡Muralla de Tierra! - todo el lugar se pone a temblar y bloques de tierra se elevan rodeando a Lisandro
- "Torpe, ¿crees que eso me detendrá?" - Lisandro usa la Excalibur y destruye los bloques pero estos vuelven a crecer
- ¡Jaja! ¿Realmente crees que mi técnica era tan simple? No podrás superar aquella muralla y mucho menos para salvar a tus amigos
Una mano de tierra se cierra sobre los chicos de Hinata y los caballeros caídos, formando una prisión que los atrapa. Mutsumi alcanza a poner una barrera pero sus poderes estaban muy disminuidos para poder romperla
- ¡Uahhhh! - grita Naru - ¡Vamos a morir!
- ¡No podré resistir mucho! - exclama Mutsumi pero en eso el poder de Aquiles la respalda dándole más fuerza para resistir
Lisandro se da cuenta de lo que sucede y eleva su cosmo enormemente y alcanza el séptimo sentido
- ¡Dragón Naciente Monte Rozan! - el cosmo del dragón deshace los bloques en su totalidad y antes de que se vuelvan a formar, Lisandro ya estaba al lado de ellos y usa la Excalibur para liberarlos. En ese mismo instante, el Patriarca ataca
- ¡Explosión Nebular! - el torbellino de energía cósmica atrapa a Lisandro quien se ve imposibilitado de liberarse - ¡Jaja! ¡Tus sentimientos te han traicionado y ahora estás en mis manos! ¡Prepárate a morir ahora porque ni la armadura de oro resistirá la explosión cósmica que hará contigo mi técnica!
Lisandro no escuchaba ya a su alter ego y enfoca su pensamiento en Mutsumi
- "¡Belldandy! ¡Tienes poco tiempo! ¡Sácalos de aquí ahora!"
- ¿Qué? - dice Mutsumi tocándose la cabeza
- "¡No pierdas el tiempo! ¡Ahora!"
Mutsumi usa su poder para alejarlos de allí haciendo levitar su barrera con todos adentro, al mismo tiempo que Lisandro lanza un grito y su poder estalla en forma de ki, generando una gran explosión que obliga al Patriarca a cubrirse... la explosión de su ki quiebra el Torbellino Estelar pero la detonación arrasa con todo a varios metros a la redonda
El Patriarca ve la energía que rodeaba a Lisandro quien mostraba signos de agotamiento pero su poder no disminuía y al contrario, se había incrementado. Lisandro levanta la cabeza y mira al Patriarca
- "Aprendí de los mejores... los mejores guerreros del universo... nuestros cosmos estarán igualados pero mi ki es mucho más fuerte que el tuyo..."
- No... No es posible... no me ganarás. ¡No me ganarás!
El Patriarca estira los brazos y comienza a concentrar su poder, mientras Lisandro asume posición de combate mientras cierra el puño a su costado derecho. Una luz se va formando en el puño mientras lentamente levantaba la mano izquierda
- ¡Todo lo decidirán ahora! - exclama Aquiles - ¡Cúbranse!
Todos lo obedecen, a excepción de Patroclo quien se queda mirando a los dos combatientes
- ¿Qué demonios haces? - le pregunta Aquiles - ¡Podrías morir si te quedas allí!
- Mi querido Aquiles... esta pelea es también nuestra... Lisandro está agotado y está concentrando sus últimas fuerzas para vencer al Patriarca... yo le daré mi fuerza para que luche
- ¿Qué dices?
- Sé que es peligroso pero... aunque eso signifique que no podrás cumplir tu palabra conmigo, estoy dispuesto a asumir el riesgo
Patroclo levanta las manos a la altura del pecho y eleva su ya débil cosmo pero Lisandro siente que una fuerza ajena a él se unía a su cosmo. Eso le dio tiempo para concentrar su ki aún más fuerte. El Patriarca pone los brazos en dirección a Lisandro con el rostro desencajado por la ira mientras su poder se concentraba en ese ataque
- ¡Tu poder no es respaldado por los seres negros y el mío sí! ¡Muere, traidor a tu misión y a tu raza! ¡Alquimia de los Cuatro Elementos!
La gigantesca energía que se forma en las manos del Patriarca, toma un color oscuro y la esfera crece, mientras el cielo se oscurecía y la tierra temblaba mientras los elementos agitaban todo alrededor del santuario
- ¡Destruirá todo el lugar! - dice Aquiles - ¡No podemos quedarnos más tiempo!
Pero nadie se movía, ni siquiera los chicos de Hinata. Naru se abrazaba a Keitaro mientras Shinobu se apegaba a Mitsune y a Kaolla quienes eran abrazadas por Mutsumi. Seta solo miraba aquella impresionante escena sosteniendo a Sara y Tsuruko aún sostenía el cuerpo de su hermana inconsciente
- ¿Pero qué hacen? - les pregunta Aquiles - ¿Acaso quieren morir?
- No - dice Keitaro - Pero no importa lo que suceda, Patroclo tiene razón... no dejaremos a Lisandro ya que él nos necesita
- Pero...
Ya no había tiempo para decir más, la terrible energía ya era liberada del Patriarca y se dirige a Lisandro, quien aguarda el poderoso ataque mientras su cosmo se elevaba aún más... de pronto, Lisandro toma otra imagen ya que su rostro cambia y parece percibir todo lo que ocurría a su alrededor
- ¡Será el final de mi mismo ya que tú y yo somos el mismo ser! ¡Es la pelea que debió librar mi hijo pero la libraré yo en su lugar! ¡Pegaso Suiseiken!
De no ser por el campo de fuerza de Belldandy, todos habrían sufrido los efectos del choque de ambas fuerzas. A milímetros de Lisandro, su puño había detenido el ataque de su alter ego y pese a que la energía oscura era enorme, el meteoro de Lisandro lo había detenido produciendo una detonación
- ¡¿Qué demonios está pasando?! - gritaba Naru abrazada de Keitaro - ¡¿Quiénes son estos tipos?!
- ¡La energía de ambos están en pugna! - dice Aquiles - ¡Uno de ellos será destruido si tan solo cede un poco!
Lisandro había conseguido detener con éxito el ataque pero de pronto se da cuenta que había cometido un error
- ¡Jaja! - ríe el Patriarca - ¿Ya te diste cuenta? ¡Acabas de liberar tu mayor poder y combinado con el mío abrirá el portal a los mundos oscuros! ¡Jamás podrás evitarlo y formarás parte de nosotros como era en un principio!
Lisandro no responde sino que comienza a concentrar su ki y con un grito, lo libera, haciendo que su meteoro aumente de tamaño y gire como un aspa
- Eso... no es un meteoro - dice su alter ego - ¡Es un cometa! ¿Qué pretendes hacer?
El ataque de Lisandro gana terreno y avanza en espiral hacia el Patriarca quien se da cuenta de lo que pretendía Lisandro. Solo atina a hacer una sola cosa que le sirvió de poco ya que el ataque se abate sobre él, destrozando su armadura
- ¡Noooo! ¡Vacío Astral! ¡Ahhhh!
De pronto todo se oscureció para los presentes. Incluso la detonación del Cometa de Pegaso es absorbido por aquella densidad abominable
...
No se veía nada más que penumbra y de no ser por la ligera luz que emitía el campo de protección de Belldandy, no podrían verse los unos a otros. Estaban todos, incluidos los caballeros del zodiaco algo recuperados quienes miraban sin poder ver más allá del campo de fuerza
- ¿Dónde estamos? - pregunta Keitaro
- No veo nada - dice Kaolla encendiendo una linterna pero la luz rebotaba en el campo de fuerza - Mutsumi... quita eso para poder alumbrar
- No puedo... - dice Mutsumi con la cabeza baja
- ¿De qué hablas? - le pregunta Albiore - No podemos quedarnos aquí
- Lo lamento - vuelve a decir la diosa - No puedo quitarlo... si lo hago, todos moriremos
- ¿Qué dices? - pregunta Aquiles mientras sostenía a Patroclo
- No puedo hacerlo... estamos en un mundo de transición entre el nuestro y las dimensiones oscuras... ni siquiera los dioses hemos llegado hasta aquí ya que hacerlo podría significar la pérdida absoluta de nuestro ser... siento el poder abominable que se va acercando y no puedo sentir la salida... estamos atrapados
- No lo entiendo... - vuelve a decir Aquiles
- Los mundos oscuros absorben nuestra esencia y nos convertiremos en alimento de los primordiales... nos perderemos para siempre en la oscuridad y seremos parte de ellos como su alimento para toda la eternidad... solo mi campo nos protege pero no será por mucho tiempo
- ¿Y Lisandro? - pregunta Kaolla
- No lo siento... no sé qué ha pasado
De pronto Shinobu lanza un grito ya que una mano se pega al campo de fuerza pero todos se tranquilizan al ver que aquella mano llevaba una coraza dorada y la luz tenue del campo adivinaba el rostro de Lisandro en la oscuridad
- ¡Lisandro! - exclama Kaolla tratando de tocarlo pero no puede pasar el campo
- ¿Están todos bien? - pregunta Lisandro
- ¡Ya puedes hablar! - le dice Naru - ¡Supongo que puedes escuchar también! ¡Sácanos de aquí!
- No se preocupen... los sacaré de aquí... tiene que haber alguna forma
- ¡No la hay! - suena una voz estentórea pero Lisandro adivina que solo podía ser su alter ego pero había un detalle que lo intranquiliza y lo asusta a la vez - ¡Jaja! ¡Fuiste inteligente al generar esa reacción pero yo lo fui más al crear el Vacío Astral! En este mundo de transición hay más del poder primordial de lo que imaginas. La entrada se abrió y se cerró nuevamente pero la volveremos a abrir y ustedes se quedarán para siempre aquí... déjenme decirles que aquí es peor que el infierno con el que los asustaban de niños... hasta la patética diosa que trata de protegerlos lo sabe
Todos callan porque aquella terrible voz parecía venir de arriba de ellos como si les hablara un gigante. Lisandro, pese a ser quien era, sentía una oleada de espanto y asco al darse cuenta lo que tenía enfrente
- Siento tus emociones - le dice la voz - No puedes soportar lo que soy ahora y lo que tú eres realmente... solo tienes que desearlo y volverás a ser lo que fuimos ambos... vamos... olvídate de estos miserables humanos y sé bienvenido nuevamente adonde perteneces... tú regirás junto conmigo y con nuestro hermano y gozarás en la esencia oscura por siempre
Lisandro se contiene. Siente nuevamente el poder primordial renacer en él pero su cosmo se eleva tratando de frenarlo "no... no somos iguales... no seré la abominación que tú eres... no me convertiré en esa pesadilla ambulante... ¡no lo haré!"
- ¡Es inútil que te resistas! ¡Acepta tu destino!
Lisandro se vuelve hacia los demás
- Chicos... por favor... solo les pido como último favor que se den la vuelta y no miren nada de lo que sucederá después...
- Lisandro - dice Keitaro
- Solo háganlo si quieren conservar sus vidas y su cordura... caballeros del zodiaco... esto lo tenemos que hacer juntos... denme su poder
- Estamos muy débiles - le dice Aquiles
- Si no lo hacen... jamás saldremos de aquí, ¿no sienten el poder que se acerca? Por favor, háganlo y vuélvanse... no deben mirar tampoco
Ciertamente... a lo lejos se siente el rumor de pasos, como hormigas acercándose pero que se acrecentaba cada vez más
Aquiles, Patroclo, Hércules, Niobe. Telémaco, Albiore, Casiopea, Paris. Héctor e Ícaro elevan su cosmo y lo proyectan hacia Lisandro quien ve elevado su poder
- ¿Qué pretendes? - le dice la voz enorme - ¿Acaso no has aprendido nada y desprecias lo que te ofrezco? ¿Tanto vale para ti esa carne mortal débil e inútil?
- No es la carne - responde Lisandro - Ni los placeres de una vida mortal... es la esencia, la esencia de ser humano, lo que los primordiales comen y disfrutan solo por segundos... yo he experimentado la esencia del ser y ahora sé que está al alcance de mi mano si la deseo y la única manera de alcanzarla es aprendiendo a amar, cosa que para ti y los demás les es imposible... eres tú quien despreció lo verdaderamente valioso y tendrás toda la eternidad para lamentarlo
- ¡Idiota! ¡Nada de lo que dices significa nada! ¿No oyes el llegar de nuestros hermanos? ¡Serás parte de su alimento ahora cuando pudiste haber sido quien rija nuestros destinos! ¡Ya es demasiado tarde!
- ¡Te equivocas! ¡Si algo aprendí fue el de conocer como pasar de una dimensión a otra! ¡Una gigantesca explosión de energía nos trajo aquí y otra nos sacará!
- ¡Imposible! ¡No tienes tanta fuerza!
- ¡Eso fue lo que no aprendiste! ¡Que podemos superar nuestros propios límites porque en realidad los límites son solo mentales y si quisiéramos no existirían! ¡Conoce el poder máximo del cosmo de los caballeros de oro! ¡EXPLOSIÓN DE DRAGÓN!
De Lisandro sale una gigantesca energía en forma de dragón que quebró la densa oscuridad e iluminó permitiendo ver a quien se enfrentaban. Fue menos de un segundo la visión y la enorme energía acabó por iluminar con la fuerza del sol. El dragón de luz rompe la oscuridad y saca a todos de allí mientras se escuchaba el inhumano grito
- ¡NOOOOOOO! - la oscuridad se cernió nuevamente sobre el Patriarca, desapareciendo totalmente y quedando en aquel mundo de oscuridad para siempre...
Lisandro y los otros estaban ya en el mundo de la luz y de ello se dieron cuenta todos los chicos de Hinata y los caballeros del zodiaco al abrir los ojos y al volverse, ven a Lisandro de pie, muy lastimado pero vistiendo su armadura de oro cuyo brillo casi los ciega cuando el sol aparecía por el horizonte
- Al fin... al fin acabó todo - les dice con una sonrisa el caballero dorado de Sagitario
Los chicos de Hinata no supieron que decir y tan solo Kaolla corre a abrazar a Lisandro quien recibe la muestra de cariño de la chiquilla y estuvieron así buen rato y es cuando Kaolla se vuelve al resto ya que esperaba que sus amigas la imitaran pero comprende porque no pudieron hacerlo
Entre sus amigos y ellos estaban los diez caballeros quienes habían puesto una rodilla en tierra e inclinaban su cabeza ante Lisandro
Fin del capítulo 12
