Un arco de piedra empezó a zumbar.
El el centro del mismo una bola negra e insustancial se formó, expandiéndose lentamente hasta cubrir todo el interior, opacando toda visión al otro lado. Cuando lo hubo cubierto completamente brilló con un aura purpúrea que, al instante, se materializó en la figura de un poni que apareció entre una nube de sombras.
Scath observó su alrededor; la sala estaba en casi completa oscuridad, solo iluminada parcialmente por algunas antorchas lejanas de un pasillo contiguo. No tardó en detectar con sus ultrasonidos una figura tendida en el suelo; se trataba de un unicornio que yacía muerto, su pelaje manchado por quemaduras mágicas, y una profunda herida en el cuello siendo la responsable de su muerte.
El silencio era casi completo en el castillo Umbra. Scath maldijo para sí mismo. A lo lejos podía escuchar los pasos de un poni, probablemente un unicornio. Los pegasos y batponies tenían andares mucho más ligeros, por norma general.
El unicornio de pelaje púrpura pálido y crines naranjas entró en la habitación levitando varios pergaminos a su espalda. Su traje, aunque no era de gala, estaba algo desarreglado en algunas zonas. Llegó hasta una mesa donde desplegó varios pergaminos y se puso a escribir a toda prisa.
—Necesito respuestas.
Zaphire Assistant se giró rápidamente, encontrándose a Rise Love escondida en una esquina del techo de la sala. La yegua llevaba una armadura de la Guardia Lunar, y sus ojos estaban afilados.
—Estaba escribiendo una orden para que vinieras de inmediato. Me has ahorrado tiempo.
—¿Que estabas escribiendo una orden? —preguntó ella mientras volaba al suelo—. Tú no tienes autoridad en la Guardia Lunar.
—Normalmente no me presentaría todavía, pero en esta ocasión es necesario. Soy Zaphire Assistant, agente especial de los Cazadores Batpony y enlace con la princesa Luna. Mi familia ha servido a los Cazadores por generaciones.
—¿Cómo?
—Ahora escúchame, Rise Love, porque los hechos se han precipitado: Hemos perdido contacto con el castillo Umbra. Scath ha ido a investigar y aún no ha informado; algunas familias han escapado junto a los ancianos, dicen que han sido atacados por un grupo de Cazadores rebeldes. Su objetivo es conseguir la Gema de…
—¡Para! —gritó ella—. No sé de qué me estás hablando, no sé a qué castillo te refieres ni a qué familias o ancianos. ¡No sé nada, ni siquiera sabía que había otros Cazadores aparte de Scath y Night Blade!
Zaphire Assistant miró perplejo a Rise Love.
—No conoces el castillo Umbra ni que existen otros Cazadores Batpony… Pero yo te vi la otra noche, estás más que preparada—luego murmuró en voz baja—. Por eso dijo que no lo estabas… ¿Qué sabes de la historia de los Cazadores? ¿De la verdad de vuestra raza?
—¡¿Qué verdad?! ¿Que estamos malditos, que tengo que vivir con la Sed el resto de mis días? ¿A qué te refieres? ¿Preparada para qué?
—Maldita sea… De acuerdo: Rise, voy a hacer un hechizo para que veas a alguien.
—¿Un hechizo? ¿Ver a quién, y por qué un hechizo?
Pero Zaphire no respondió: tomó un nuevo pergamino y, tras garabatear algo a toda prisa, abrió un bote y lo quemó en un fuego alquímico. El papel se consumió hasta las cenizas, las cuales volaron a toda velocidad a través de los resquicios de una ventana cercana.
—Vas a ver a Luna. A la Diosa Luna, y para eso debes dormir. Está demasiado lejos para acudir en persona.
En la oscuridad, Scath sintió una detonación mágica en la distancia. Al instante reconoció lo que estaba ocurriendo y llamó a la Sed.
Como una sombra en la oscuridad, el Cazador Batpony avanzó a toda velocidad; dos unicornios aparecieron frente a él, sus andares lentos y sus miradas perdidas, brillando con un tono rojizo. La magia acudió a ellos y varias detonaciones de luz cubrieron el pasillo; un instante después los dos cayeron al suelo, Scath retrajo sus espadas gemelas y volvió a avanzar.
Había más cuerpos en el suelo: Batponies en su mayoría, algún unicornio y unos pocos ponis de tierra. Todos ellos asesinados con una precisión casi imposible, todos ellos con miradas de terror reflejadas en sus rostros.
Súbitamente sintió una perturbación en el aire junto a él; Scath no esperó un segundo en cambiar la trayectoria de su vuelo e interponer las espadas. Dos batponies aparecieron frente a él de la nada, sus ojos alargados como los de los dragones, colmillos afilados hasta el extremo y reflejos rojizos en sus pupilas. La conciencia de Scath pensó "los conozco, son amigos". La Sed respondió "son presas".
Cuando Rise abrió los ojos, era de noche y llovía. Estaba en un lugar conocido: había árboles, y una casa cercana de madera estaba en la mas completa oscuridad. Pero a sus ojos había claridad como en una noche de luna llena. Al principio pensó que los árboles y arbustos eran enormes, pero entonces cayó en que era ella la pequeña.
Se pasó una pata mojada por el morro y la retiró manchada de sangre. Pero no era su sangre, y notaba un sabor metálico en la boca que era nuevo, desconocido y a la vez familiar y vigorizante. Al bajar la pata tocó algo húmedo, blando, peludo y todavía caliente. Un potro yacía frente a ella, su pelaje azul marino manchado por la sangre y el barro, su melena de un brillante rubio yacía deshilachada y sin vida.
Sunset Hawk no respiraba.
Rise retrocedió unos pasos y cerró los ojos con fuerza. Sabía que era una pesadilla, la que vivía casi todas las noches, que pronto pasaría, que solo era un recuerdo. Se vio a si misma galopando de vuelta a su casa, yendo al baño y, cuando volvió a abrir los ojos, vio aquel espejo. El espejo en el que vio su propio reflejo: una potra aterrada, con los ojos y colmillos afilados, la boca y morro manchados con la sangre de su propio hermano, y el pelaje y la crin cubiertos por un barro oscuro y espeso. Y, en el exterior, escuchó a su madre gritar una y otra vez. "Solo es un recuerdo, solo un recuerdo, pronto pasará".
—No hay tiempo de rememorar el pasado ahora, Rise Love.
La voz resonó en todas partes, cálida y severa al mismo tiempo. El techo del baño desapareció en un torbellino que daba a la nada, expandiéndose y engullendo toda la estancia a toda velocidad. La potra cerró los ojos y se tapó la cabeza hasta que el viento y el ruido cesaron. Cuando se atrevió a mirar se encontró en una sala agradable y elegante, propia de la realeza, con una gran chimenea calentando el lugar. Frente a ella, una alicornio de pelaje oscuro y melena mágica la miró.
—¡Mi diosa!
—Os pido disculpas, Rise Love —dijo Luna a modo de saludo—, normalmente no interrumpiría un sueño de forma tan brusca. Sin embargo sé que sois fuertes y podréis superarlo sin dificultad.
—Es cierto… —murmuró la batpony, rememorando—. Zaphire Assistant dijo que me iba a dormir para verla… ¿Entonces sois real? ¿Esto no es un sueño?
—Soy real, mas esto es vuestro propio sueño —puntualizó—. Solo soy una visitante en vuestra mente, Rise.
—Mi Diosa, ¿qué está pasando? ¿A qué se refería Zaphire cuando dijo que tenía que verla, qué necesito saber? ¿Por qué he mandado a mi tropa al gran templo de Selene? ¿Y qué tenemos que ver con el… ejército de Nightmare Moon? ¡Los batponies ya no servimos a esa… perversión de usted, mi Diosa!
Luna esperó a que la batpony terminara la retahíla de preguntas. Luego Rise pareció recordar frente a quién estaba e hizo una reverencia mientras se disculpaba.
—No os disculpéis, Rise, tenéis derecho a saber.
—¿Saber el qué?
—Que los batponies sois creación de Nightmare Moon. Y que la Sed, a la que os referís como una maldición, es una reminiscencia de las criaturas que se supone debíais ser.
Rise Love se quedó de piedra al oír eso. Luna continuó.
—Cuando nós… perdimos la razón y nació Nightmare Moon, esta decidió que requería de un ejército. Uno capaz de moverse en la noche y llevar el terror a los corazones de sus enemigos, uno que amara su noche eterna y la adorara como una diosa.
En aquel entonces, los batponies eran una raza casi salvaje: vivían en los bosques, y a duras penas podían hablar, mucho menos formar una sociedad. Nightmare Moon los recogió y… los hizo evolucionar.
—Evolucionar… ¿cómo?
—Uso artes oscuras para enseñar a toda la raza a hablar, a construir y a combatir a sus enemigos. Los hizo más fuertes, más agresivos y más sedientos. Creó una raza nueva, inteligente como cualquier poni, pero sedienta de sangre y combate, que solo respondía a la voz de la reina de la noche. Pero ese fue solo el comienzo…
Dos ponis de tierra cayeron muertos con sendos proyectiles metálicos clavados en sus pechos. Scath se apareció de la nada y atravesó a un batponi con una espada, se giró y lanzó un tajo a otro Cazador antes de que acabara de materializarse a su lado.
Cuando estuvo solo, el cazador gris comprobó que la puerta mágica de la cámara había sido abierta a la fuerza. En el centro de la misma solo había un objeto: un pedestal destinado a sostener una gema… que ya no estaba ahí.
Los sentidos del Cazador le alertaron de un cambio casi imperceptible en el aire, algo que normalmente le habría pasado desapercibido… pero no en aquella ocasión. El informe de Rise Love lo había descrito, por lo que reaccionó instintivamente, girándose y desplegando sus espadas.
Olía a vinagre.
Hubo un primer choque de metales.
Scath se desvaneció y reapareció atacando de nuevo, y una segunda espada de su atacante desvió la suya.
El atacante se desvaneció a su vez dejando una nube de oscuridad en su lugar. Scath alzó una pata y disparó la pequeña ballesta que llevaba en la misma hacia una esquina del techo. La espada del atacante resonó violentamente cuando desvió el proyectil metálico y, desde su posición, bufó hacia Scath.
Scath le devolvió el bufido. En su mente racional, echada a un lado por la Sed, la palabra "Traidor" resonaba con toda su furia. El atacante, embutido en un traje negro, clavó sus pupilas verdes en él.
—¿Qué más hizo?
—Alimentó la Sed de esas criaturas hasta el límite, hasta el punto en que los batponies dejaron de sentir remordimientos al matar. Los convirtió en… monstruos, unos monstruos capaces de los más horribles actos, de llevar el terror donde ella ordenara. Eran seres que cuanto más odio sentían, cuanto más se sumían en la Sed, más poderosos se volvían. El ejército de la noche: El ejército de Nightmare Moon. Aún así no dejaban de ser criaturas salvajes, incapaces de actuar por si mismas si no eran dirigidas por ella o por sus lugartenientes. Eran leales, pero no independientes.
Rise Love retrocedió unos pasos y miró a un lado antes de hablar.
—Pero… los batponies no somos así. Sentimos la Sed, pero la mayoría consiguen controlarla. Solo unos pocos pierden la razón a veces y…
—Porque fuisteis ayudados, Rise Love. El plan de Nightmare Moon para los batponies fue cancelado. Para poder despertar la Sed en todos los batponies de Hollow Shades, Nightmare Moon creó una poderosa gema mágica que situó en el centro del bosque: La Gema de la Sangre.
—¿En el templo de Selene?
Luna asintió.
—Después de la caída de Nightmare Moon, los batponies siguieron asolando toda población que encontraban. Pero un grupo de unicornios, algunos antiguos miembros del ejército de la noche, supieron ver que los ponis de la noche también eran víctimas de Nightmare Moon, y los ayudaron. Arrancaron la Gema de la sangre del templo e hicieron un ritual mágico para librarlos de su influencia. Sabían que los batponies tardarían años en alcanzar la paz, en conseguir controlar la Sed, pero era todo cuanto podían hacer.
Rise notó que había otro poni en la sala… en el sueño. Zaphire Assistant avanzó desde la oscuridad.
—Disculpad el retraso, me ha costado hechizarme a mi mismo. Los registros dicen que tras aquel ritual los ataques de los batponies mermaron poco a poco, hasta que los últimos se refugiaron en el bosque Hollow Shades. Los magos que acabaron con la maldición decidieron ocultar la Gema de la Sangre en un lugar donde nadie pudiera hallarla: Una bolsa dimensional, un castillo en medio de la nada: El castillo Umbra.
—Nós… sollozamos en nuestro destierro —interrumpió Luna, mirando al suelo—. Sollozamos por lo que en nuestra locura habíamos hecho, por los muertos asesinados por los batponies, y por el destino de una raza víctima de Nightmare Moon.
—Hubo guerras, marchas para exterminar a los ponis de la noche —continuó Zaphire—. Pero, eventualmente, las expediciones a Hollow Shades dejaron de regresar. El lugar adquirió una fama dantesca, y cuando varios ejércitos de la Guardia Solar fueron derrotados por "sombras que se movían en la noche", Hollow Shades pasó a considerarse un lugar maldito. La misma orden de magos que salvó a los batponies de la maldición fue, eventualmente a su encuentro.
—Y habíais superado la maldición —añadió Luna con emoción—. Más allá de toda expectativa, los batponies habían creado su propia sociedad, vivían en paz y podían hablar el idioma común. La Sed que sufrís es una mera reminiscencia de toda la magia de Nightmare Moon, y conseguísteis superarla y prosperar. Mas había un grupo de batponies que no solo habían superado la Sed: habían conseguido dominarla y usarla en su propio beneficio, sin perder la razón ni la independencia. Batponies que sentían el placer de la caza y la muerte, pero al mismo tiempo luchaban por proteger a los suyos con una ferocidad nunca vista.
—Los Cazadores…
—Sí. Los Cazadores Batpony sois exactamente las criaturas que Nightmare Moon deseaba crear y controlar.
Rise Love se sentó, mirando a la alicornio y el semental unicornio frente a ella. Después caminó hasta la chimenea y se quedó mirándola durante unos segundos.
—Pero los Cazadores somos libres. ¿Qué pretenden hacer, por qué han atacado el castillo Umbra?
—Quieren robar la Gema de la Sangre y llevarla al templo de Selene. Quieren reformar el ejército de Nightmare Moon, haciendo que todos los batponies sucumban a la Sed.
—¡Pero eso es una locura! —gritó Rise—. Solo conseguirán una masacre, ¡no obedecerán a…! Oh, no… ¡La Pirámide! ¡La usarán para crear un ejército feral! ¡A eso se refería Scath!
—Eso nos tememos —respondió Luna—. Nós estamos lejos, en Griffonia, no podemos llegar a tiempo para detener esta locura. No es posible saltar a las cercanías de Hollow Shades desde el castillo Umbra. Por el camino pasarán por varias poblaciones para conseguir más ferales para su ejército; nós hemos ordenado al capitán Shining Armor que acuda de inmediato para proteger el templo.
Rise miró a su alrededor mientras procesaba lo que le acababan de decir. Tanto Luna como Zaphire observaron el cambio en las pupilas de la yegua azulada, y cómo su respiración se tranquilizaba a pesar de las noticias que acababa de recibir.
El ambiente cambió. El fuego seguía ardiendo, pero no se oía el crepitar de las llamas y su calor dejó de sentirse con tanta intensidad; en el exterior, el ligero viento que se oía guardó silencio y un trueno resonó en la lejanía, como un temblor. Luna sintió una sutil reminiscencia de la magia de Nightmare Moon que le hizo sentir un escalofrío.
—No.
Dos espadas chocaron en una esquina de la oscura sala.
Hubo un golpe en la esquina contraria, y un batpony bufó con furia. Scath apareció a través de las sombras y desvió una de las espadas de su adversario... pero no la segunda. Un quejido sanguinolento y un golpe contra la pared; frente a él, el otro Cazador Batpony se materializó.
—Tra... traidor. ¡Traidor!
El batpony de los ojos verdes se llevó la pata libre a la cara y se quitó la máscara del traje; su pelaje púrpura estaba alterado, su sonrisa era enorme y sádica, y en sus ojos no había locura. Solo había una determinación fría y cruel.
—No, Scath —susurró Night Blade, relamiéndose, anticipándose al sabor de su sangre—. Yo soy fiel a mi reina.
—Ordene a la Guardia Solar que evacúe todas las poblaciones de Hollow Shades —ordenó Rise—, cuanto menos batponies sean afectados, mejor. Nosotros nos encargaremos de los traidores.
—Rise Love, nós le ordenamos que…
—No obedezco órdenes tuyas.
No hubo furia o dolor en esas palabras: solo era información, clara, fría y concisa.
—¿Qué has hecho desde tu regreso, Mi Diosa? —preguntó con sarcasmo—. Conocías todos estos hechos, podrías haber destruído la Gema de la Sangre, o habernos contado a todos la verdad. Ya que tú no vas a hacer nada por nosotros, lo haré yo.
—Mis errores pasados ahora no son importantes, Rise Love. Vos no tenéis posibilidades contra los Cazadores Batpony sublevados.
Rise Love abrió la boca, enseñando sus grandes colmillos, y miró al techo mientras reía una carcajada cruel. Una tormenta se desató en el exterior.
—¿Y la Guardia Solar las tiene? —su voz se superpuso sobre otra varítona—. ¿Un ejército de ponis diurnos adentrándose en territorio batpony? No llegarán hasta la noche, solo servirán para saciar la Sed de los Cazadores sublevados. Un grupo de reclutas casi acabaron con toda la unidad de Shining Armor, ¿qué posibilidades tiene el capitán contra el ejército de Nightmare Moon?
—¡Sargento Rise Love! —gritó Zaphire—. Planteate lo que estás a punto de hacer: tu unidad es novata, los Cazadores Batpony están entre los mejores combatientes del mundo conocido, ¡y van a llegar con un ejército de batponies ferales! ¡No sabéis lo que los Cazadores pueden llegar a hacer!
—Pero no me esperan a mi.
Con esas palabras, la yegua desapareció. La sala empezó a desmoronarse rápidamente: Rise Love había despertado, y el sueño había llegado a su fin.
NOTA DEL AUTOR:
Tenía idea de alargarme más en este fic. Varias ideas que me pasaron por la mente fueron que mandaran a Rise a alguna misión en la que acabara montando una masacre, y descubrir realmente el placer de saciar la Sed. Sin embargo al final la historia me ha pedido ir por estos derroteros.
También quería extender un poco más la trama de Night Blade, aumentar la sorpresa, pero bueno. A veces conviene ser breve, y creo que esta historia lo agradecerá. Los que leen "La Guerra en las sombras" verán aquí por qué Zaphire Assistant acaba en la posición que acaba :).
Gracias a todos por leerme, ¡un saludito!
