La otra mujer

Capítulo 12

"Te amo"

He llegado de la Editorial acompañada de Raymond. Así como lo prometió él no se ha despegado de su madre.

No puedo evitar sentir mi corazón oprimido al ver la unión familiar que tienen madre e hijo. Tienen una relación que yo jamás he tenido con mi madre y eso duele.

He de decir que el serio hombre al que conocí a mi llegada a Tokio no es el mismo con el que he charlado en éstos días. Descubrí la otra faceta de Raymond.

Descubrí que él puede reír y hacer bromas. Hoy por la mañana Motoki fue a la editorial mientras Raymond y yo analizábamos las traducciones de "Peccavi" una de las obras de Mademoiselle Roseau de las que Raymond compró los derechos para su traducción al japonés.

Según pude darme cuenta, Motoki y Raymond se aprecian bastante ya que al llegar el rubio joven tan parecido al tío Andrew, salvo por su coleta rubia se abrazaron como hermanos,

- ¡Ray, Por fin me recibes!- Finge ofenderse Motoki.

- No puedes quejarte. ¡Si pasaste seis meses en Florencia!-Regresa el pelinegro.

- Bueno. Es que no puedo ser egoísta. Debo de compartirme también con las europeas- Ríe el rubio.

- Claro, Claro.- Acepta Ray- y has venido a visitarme porque…

- ¿No puedo venir a ver a mi hermano del alma?- con falsa tristeza reclama el joven Hansford, tan chantajista como el tío Andrew.

Raymond arqueó una de sus cejas analizando a Motoki. Al parecer se conocen bastante bien, tanto que el rubio cedió a la forma en que él lo miraba amenazante con sus ojos amatista.

- Vale, vale. – Confirmó Motoki- Te traigo unas fotografías. Me contó un pajarito que vas a publicar por fin las obras de Madeimoselle Roseau que la tía Rei tanto había buscado conseguir para la editorial y claro que ocupas unas buenas fotos para las portadas ¿no?.

- ¿Ese pajarito tiene ojos verdes?- cuestionó con una media sonrisa Raymond.

- Pues la verdad sí. La discreción no se nos da en la familia- Respondió en medio de carcajadas Motoki.-¿qué dices? ¿Aceptas ver mi libro de fotografías? He tomado una de unas Romanas que uff.

- Tal vez. Pero te costará. – Dice Ray con seriedad.

- ¿qué pides?- Bromea Motoki.

- De momento una barra de chocolate después ya veremos- explica el de ojos violeta.

- ¿Sabes que eso es tráfico de influencias?-se cruza de brazos el rubio.

- Puedo hacer una convocatoria buscando la foto ideal- Amenazó el pelinegro divertido.

- Bien. Bien…Voy por tu chocolate.- Bufó Motoki.

Cuando Motoki salió de la oficina Raymond se apresuró a sacar una extraña bolsa en color rosado y la colocó en el asiento a mi lado. Yo lo miré sorprendido y él me hizo una señal diciéndome que guardara silencio. A los pocos segundos Motoki apareció por la puerta con tres barras de chocolate entregándome una y dándole otra a Ray de mala gana mientras se tumbaba en la silla libre. Al momento de sentarse la silla hizo un extraño sonido provocando que Motoki arqueara su ceja mirando confundido al pelinegro que hasta ese momento había permanecido con la seriedad que lo caracterizaba. Al ver la reacción del rubio soltó una risa que duró bastantes minutos hasta que literalmente las lágrimas salieron de sus ojos. Su risa nos contagió tanto a Motoki como a mí.

- Simpático, Primo. MUY simpático- Gruñó Motoki fingiéndose ofendido.

- ¿Creíste que olvidaría la que me hiciste en nuestra graduación?- Malicioso el chico Spencer.

- Eso fue hace mil años- se queja Motoki.

- Pero esas cosas no se olvidan "Primito"- Ríe Raymond.

- Ya qué.- Se resigna el rubio.- ¿Verás mis fotografías?

- Sabes que sí. Déjamelas- Responde sonriente el alto pelinegro.

- Te has ganado una cena, Primito- se levanta animado el rubio.- Y Rini, Tú también estás invitada.

- Te agradezco, Primo. Pero creo que quedará pendiente, si gustas puedes ir con él, Rini. Yo iré a casa.- Explica serio ese chico tan parecido a mi padre.

- ¿La tía Rei sigue enferma?- Pregunta con genuina preocupación el rubio.

- Si…la verdad prefiero ir a casa con ella.- Confiesa el preocupado hijo.

- Está bien. Te entiendo.- comprensivo le dice Motoki a Raymond- Debe ser terrible verla así cuando siempre ha sido un remolino ¿verdad?

- Si. Okka-San no es así. Pero confío en que con cuidados y mimos se reponga- Explica Raymond.

- No insistiré. Ya mejorará y la llevaremos con nosotros a cenar, ya verás- Anima el rubio con seriedad.

- Gracias, Motoki. Mejor apresúrense a ir a cenar ustedes dos- Nos exige el muchacho de ojos morados.

- ¿vamos, Rini?- Me ofrece el alto rubio.

- Yo…Estoy casada. En verdad preferiría ir a descansar, si no te importa- Respondo con seriedad.

- Anda, Rini- Me invita Raymond- No hemos tenido oportunidad de mostrarte mucho la ciudad. Acepta la oferta de Motoki.

- Bueno…está bien…- Digo de mala gana- Nos veremos más tarde en la casa, Raymond.

- Diviértanse.

Motoki y yo salimos de la editorial en silencio. Puedo ver como Raymond no tarda en recuperar su mirada melancólica al saberse solo. No sé si yo me sentiría igual de afligida si mamá enfermara. Aunque veo que para ella Ray es su vida también; Debe ser porque él es el vivo retrato de mi padre. Ese cabello negro, sus facciones, cualquiera juraría que mi padre cuenta con una máquina del tiempo o con el elixir de la eterna juventud si no fuera por la mirada amatista de "ella" de "La otra mujer".

Llegamos a una Pizzería donde Motoki pide una Pizza familiar (para él solo) de Salami y mortadela, con una orden de Spaguetti a la Bolognesa y un pollo a las finas hierbas, es aterrador ver como devora tan pronto tanta comida, yo pido una pasta a la fruti di mare pero no consigo comer ni la mitad ya que "Misteriosamente" se me ha ido el hambre.

- ¡Vamos, Rini! Creí que eras de un mejor comer- Se burla Motoki mientras da un sorbo a su copa de vino

- Es que…El chocolate me quitó el hambre- Miento.

- ¿entonces ya no quieres?- me pregunta mientras toma mi plato y lo vacía al suyo- ¿Sabes? En casa es un pecado capital no terminar tu comida.

- Rei me ha contado que tu mamá tiene una cafetería- Digo yo intentando hacer plática.

- Si. No solo eso. ¿has visto los productos Kino?-Me dice mientras yo niego con la cabeza- Claro. No has ido a una tienda de alimentos. Pero los productos de mamá están muy bien posicionada en Japón y algunos otros países asiáticos. Pasteles, galletas y una línea gourmet de comida francesa para microondas que…

- ¿Aun tienes hambre? – Me sorprendo.

- SI. Es que solo imaginar la comida de mamá yo….-Los ojos de Motoki brillan sorprendentemente al recordar los platillos de aquella mujer tan amiga de "ella".

- Algún día te llevaré a Mako´s Garden para que te des cuenta de lo que te hablo- Me ofrece él.

- Es un trato. Ahora…¿crees que podamos volver a casa? Estoy algo cansada y también me gustaría ver como sigue Rei- Pido al rubio ante mí.

- De acuerdo. También a mi me gustaría ver a tía Rei. ¿sabes?- Me dice él- Te parecerá extraño, pero a pesar de no llevar la misma sangre nos apreciamos como familia.

- ¿No tienes más familia, Motoki?-Cuestiono- Hablo de primos de sangre, hijos de los hermanos de tu padre o madre.

- No. –Comenta con seriedad- nuestra única familia son los Spencer. No tenemos relación con la familia de París de mamá o la de Londres de papá. Pero con lo que tenemos nos basta.

- ¿Pero por qué?- Me sorprendo ante tal revelación.

- Siempre ha sido así, Rini. Y ya es tardes- Me dice nervioso- ¿nos vamos? O Raymond me matará si te llevo tarde a casa.

- Si…claro.

Motoki pagó la cuenta y salimos de aquél lugar. Yo no podía moverme pero él todavía tuvo ánimos para llegar a comprar una docena de donas y devorar un par de ellas en el trayecto. Me ofreció algunas pero yo podía más, al parecer él sí.

Cuando llegamos a casa...a casa...Suena bonito. ¿no? Como lo había dicho antes, siento ésta casa como mía, como mi hogar. Al menos así me ha hecho sentir "La otra mujer"...si, "ella", Rei Hino. Me siento más en casa que cuando estoy en América o en Londres.

Al entrar a la sala me encuentro a la atemorizante señora Hansford que clavó sus ojos jade en mí de una manera que hubiera hecho temer hasta al mismo demonio. Saludé por cortesía y la madre de Motoki respondió del mismo modo, forzada.

El rubio besó la mejilla de su madre preguntando por su tía a lo que ella respondió que seguía en su habitación y que Raymond estaba con ella. Yo inventé un pretexto cualquiera para subir a mi habitación. Pero mentí, caminé a la habitación de Rei y toqué la puerta.

La puerta fue abierta por el hijo y centinela de "ella" que a diferencia de hace días me permitió pasar , más no ver nada más. pude ver una sortija de compromiso sobre el buró de Rei. Ella duerme profundamente, es tan raro ver a esa mujer así, jamás imaginé verla tan susceptible.

Raymond me hace una señal pidiéndome que lo acompañe afuera, lo sigo.

- ¿cómo está?- Pregunto.

- Duerme. Según tía Makoto el doctor recomendó que descanse, está muy débil. -Me cuenta preocupado el hijo de mi padre.

- ¿Será porque Extraña a tu padre?- comento.

- Al principio creí que sí. Pero no...al menos no creo que sea solo eso. No se si lo sepas. Pero papá por su trabajo siempre ha viajado, se la pasa de aquí para allá entre oriente y occidente. Si, tal vez mamá siempre se deprime un poco cuando papá se va a trabajar, pero jamás la había visto así...-Me confiesa Raymond.

- No te preocupes. Ya verás que se pone bien.- Intento animarlo.

- Gracias, Rini.- Me dice él fingiendo una sonrisa.

- Oye...Es muy lindo el anillo de tu madre, el que tenía en su buró- comento.

- Es su anillo de compromiso- cuenta él.

- Nunca lo había visto.-Me sorprendo.

- Ella siempre lo lleva consigo- Afirma ese chico de pupilas amatista.

- Llevo bastante tiempo aquí y jamás se lo he visto puesto.

- Eso es porque has buscado en el lugar equivocado- Sonríe Raymond caminando por el pasillo, yo lo sigo.

- No te entiendo- Sigo confundida.

- Desde hace muchos años, mamá usa ese anillo colgando de una cadena, junto a su pecho- me dice él.

- ¿por qué?- Me sorprendo.

- Dice que le gusta tenerlo cerca de su corazón- explica él.

- Pero no siempre fue así. ¿verdad?- Investigo.

- No...No siempre fue así- Acepta él.

- ¿y a qué se debió ese cambio?- Insisto.

- Tal vez otro día te lo cuente. -Ofrece el alto pelinegro- Por ahora quiero ir a la cama. Necesito dormir.

- Te entiendo. Yo también estoy cansada. ¿te veo mañana?

- Si. Buenas noches, Rini.

- Buenas noches, Ray...

Entro a mi habitación. Me siento algo candada aunque no puedo evitar tumbarme a la cama y observar la computadora de mi padre.

La enciendo para continuar leyendo su historia. Sé que está mal, pero no puedo evitar hacerlo, necesito saber más; Saber qué pasó, cómo le propuso matrimonio a "Ella" pero sobre todo...qué es lo que pudo pasar, que fue tan fuerte para que él que siempre fue un hombre recto optara por llevar esa doble vida...

Tokio 1980

Esa mañana, Rei había salido a clases como todos los días muy temprano, en ésta ocasión salió mucho antes de que sus amigos despertaran. Makoto y Andrew habían estado "Reconciliándose" hasta altas horas de la madrugada y Darien dormía profundamente en la sala, así que ella salió sin hacer ruido alguno y se fue al colegio.

Las clases transcurrieron sin mayor novedad, salvo que por un extraño motivo, la bella chica de ojos violeta estuvo algo "Distante" de todo y de todos.

Al salir de la escuela charlaba con un par de compañeras pero su atención se vio atraída por un alto joven de cabello negro que estaba parado en la puerta de la escuela, ella no pudo evitar sonreír y un instinto superior a ella la hizo correr hacia donde estaba aquel hombre y pararse frente a él muy cerca, el pelinegro sonrió y atrajo su delgada cintura hacia él, aspirando su aroma, embriagándose con éste.

- Hola...-Saludó Darien

- Hola...-Respondió coqueta la delgada joven aprisionando su cuello parándose de puntitas.- Jamás creí encontrarte aquí...

- Quise sorprenderte- Explica el alto chico sacando de entre sus ropas un lirio casa blanca.- ¿te gustó la sorpresa?

Ella no pudo dejar escapar una sonrisa al ver el obsequio y lo miró con sus profundos ojos violeta.

- Me encantó...

Darien presionó más contra sí( Si eso era posible) El delgado talle de su novia y acarició sus mejillas para besarla delicadamente después. Él no terminaba de entender cómo esa jovencita podía hacer que su corazón se saliera de su pecho al solo verla y que el tiempo se detuviera cuando la tenía entre sus brazos. Cuando el aire les faltó se separaron un poco sonriéndose embelesados.

- vine para invitarte a comer...¿aceptas?- Invita él.

- ¡cómo negarme!

Darien ofreció su brazo a la chica japonesa y caminaron un par de cuadras hasta un restaurant de comida rápida. El joven inglés había ofrecido a la muchacha llevarla al que ella deseara, pero ese día solo deseaba comer una hamburguesa.

Mientras estaban ahí disfrutando de sus hamburguesas Teriyaki ella le contaba sobre sus clases y sobre los próximos exámenes para la universidad que le estaban causando algunos dolores de cabeza. No todo, solo la parte de física y química a lo que él se ofreció a ayudarle.

- Así que también eres bueno en química. - Elevó una ceja la bella chica- ¿qué otros talentos ocultas, Darien Spencer?

- Bueno...Siempre me agradaron más las ciencias naturales, me hubiera encantado estudiar medicina pero...Alguien debía quedarse a cargo del negocio familiar.- Cuenta él.

- Que terrible...- Comenta ella sintiendo pena.

- Aunque ahora que lo pienso...No fue tan mala idea- Sonríe él.- Si lo pienso bien creo que hasta estoy agradecido con mi padre por obligarme a estudiar finanzas...

- ¿en serio?- Sorprendida por el repentino cambio de opinión de Darien.

- Si. Ahora creo que todos los caminos me trajeron a ti...-Confiesa el de los ojos azules perdiéndose en los orbes amatista de la muchacha ante él.

- Darien...qué cosas dices- Ríe nerviosa la muchacha.

- Es verdad.- Insiste él- ¿sabes? Nunca fui afecto a creer en el destino, hasta que te conocí...

- ¿por qué lo dices?- Intrigada cuestiona ella.

- Por que yo ni siquiera iba a venir a Japón. Había pactado con mis profesores entregar trabajos extra ya que no tenía tiempo para venir a las conferencias- Explica Darien- A fin de cuentas todo se dio en el banco para que yo pudiera venir aquí. Después de eso, cuando los chicos insistieron en Yokohama para ir a casa de Madame Meiou yo me negué. Jamás me gustaron esos lugares, pero Andrew es insistente y le estaré eternamente agradecido por ello...

La chica miraba sorprendido al alto joven inglés ante ella tras escuchar semejante confesión.

- Me cambiaste la vida, Rei...-Confiesa con seguridad el inglés.

- Tú también me la cambiaste, Darien- Regresa la muchacha con un ligero carmín en sus mejillas.

- Espero que para bien...

- Claro que sí. Sabes que me encanta pasar tiempo contigo...Lástima que te irás muy ponto- Se entristece la bella chica.

- No precisamente...- Explica él.

- ¿De qué hablas?- Intrigada cuestiona la chica.

- Quería que fuera una sorpresa. Pero de todos modos, seguro Andrew ya le contó a Makoto y después de eso es imposible mantener algo en secreto- Ríe Darien- Andrew y yo hemos hecho acuerdos para que el British International Bank se expanda a Japón, así que nos verás bastante tiempo a Andrew y a mí por aquí.

- Pero creí que Andrew apoyaría a Makoto con el manejo del corporativo- Dice ella.

- Eso no le causaba mucha gracia a Arthur Hansford, el padre de Andrew. Así que ese rubio testarudo y yo estuvimos tratando la posibilidad pero no quisimos decir nada hasta que fuera seguro- Confiesa el pelinegro como cualquier niño que cuenta una travesura.

- Y no me contaste nada- Fingió sentirse ofendida la chica.

- Ya te lo dije. Era una sorpresa...-Se justifica él.

- Entonces...Si van a abrir una filial de su banco significa que...

- Que pasaremos bastantes meses en Tokio. No sé si me quedaré a vivir aquí. Pero definitivamente tendré que pasar bastante tiempo en la ciudad y venir a menudo- Explica Darien.

- ya veo...

- Así que...Señorita. Le informo que tendrá que soportarme bastante más tiempo del que esperaba- Amenaza él en tono festivo.

- ¡oh, No! ¿qué haré ahora?- Finge preocupación la chica ganándose una sonrisa divertida del pelinegro ante ella.

- No es gracioso- fingió ofenderse él.

- ¿De verdad no lo es?- Arqueó una ceja con una sonrisa pícara la chica japonesa.

- Tal vez solo un poquito...

Darien regaló una sonrisa a la muchacha ante él y se acercó para besar fugazmente sus labios "Te amo" murmura él a Rei. De verdad la amaba y de verdad le había robado el corazón desde el primer momento que aquellas hermosas pupilas amatista lo miraron en la casa de Madame Meiou...

Los días pasaron muy rápido. Cuándo todos se dieron cuenta el fin de semana había llegado y con esto la tan esperada boda de Makoto y Andrew.

El padre de Makoto fue un hombre que profesaba el sintoísmo así que a la Señorita Kino le hacía ilusión casarse en un templo Sintoísta, Andrew no le podía negar nada y esa no era la excepción.

Esa mañana Makoto era ayudada por Rei a vestirse para la boda. Tarea nada fácil ya que a la castaña le era sumamente difícil moverse por su gravidez. Aun así era innegable que lucía hermosa con su Shiromoku que era de un blanco resplandeciente.

La noche anterior Andrew y Darien fueron desterrados del apartamento Kino y enviados a un hotel para no arruinar la sorpresa de ver a la novia con su Shiromoku antes de llegar al templo.

Una Limosina recogió a Rei y a Makoto del edificio para conducirlas al templo.

Makoto no lucía del todo feliz ya que por desgracia en Europa aquejaba un clima tan terrible que ni la familia de Andrew ni la suya en París pudieron viajar a Japón dejando a la pareja solo con sus mejores amigos y un par de conocidos para la ceremonia. Durante el trayecto del departamento al templo la pelinegra persuadió a la novia de no sentirse triste ya que al menos Andrew había podido llegar a Japón antes del problema climático en Europa.

Al llegar al templo y bajar de la limosina ante el torii del templo las penas y preocupaciones que entristecieron a la hermosa novia desaparecieron al ver a Andrew ensartado en su elegante kimono negro con una sonrisa que no le cabía en el rostro, aun así no era el único que sonreía de esa manera, el hombre a su lado de pelo negro y ojos azules tenía la misma mirada solo que su atención estaba en una menuda joven de kimono negro con grabados dorados .

En el Torii fueron recibidos por el sacerdote y las Mikos del templo que los condujeron al interior del recinto.

Darien ofreció su brazo a la hermosa joven de ojos amatista que ésta tomó sin dudar. Se quedaron ligeramente rezagados de la comitiva. Rei miraba sonriente a su amiga vestida de novia mientras el pelinegro no podía quitar los ojos de la mujer a su lado, tanto que casi tropieza con un escalón a las entradas del templo.

A pesar de ser una tradición que la familia del novio se sentaran de su lado Darien profanó ésta regla colocándose al lado de la chica de cabello negro para no perderla de vista.

Los jóvenes observaban anonadados la ceremonia ya que ni él ni ella habían estado presente en una.

El sacerdote Sintoísta procedió a bendecir a los novios y a leer una parte de sus sagradas escrituras, todos observaban atentos la labor de aquél hombre que luego giró al altar para hacer una reverencia al dios del templo seguido por todos los demás asistentes para luego ofrendar una botella de vino a éste y oró nuevamente para pedir a los dioses las bendiciones correspondientes.

En la ceremonia se sirvieron tres copas con sake que fueron entregadas a los novios para que dieran cada uno tres sorbitos a éstas. Makoto por obvias razones solo se mojó los labios.

Luego Andrew y Makoto leyeron sus votos. El rubio estaba evidentemente nervioso ya que tartamudeaba y ver la radiante sonrisa de esa bella mujer no hacía las cosas más fáciles para él. La castaña no estaba menos nerviosa pero tenía bastante control de sus nervios y recitó los suyos sin problema para después intercambiar sus argollas nupciales.

Las Mikos realizaron unos cánticos como ofrenda a sus dioses para después el sacerdote con su cetro sagrado o "Tamagushi" bendijo al los novios.

Las Mikos sirvieron sake a los invitados para que brindaran junto con los novios el nuevo enlace matrimonial del que estaban siendo testigos.

para luego hacer una nueva reverencia que daba por finalizada la ceremonia.

Al terminar Andrew ayudó a Makoto a deshacerse de su Shiromoku dejando ver el hermoso Kimono Furisode en rojo con un obi verde del tono de sus ojos que la hacían ver mágicamente más hermosa de lo que ya era. Rei miraba sorprendida la hermosa escena dándose cuenta que los ojos celeste de Darien estaban puestos sobre ella y no sobre los novios.

- Luce como una hermosa mariposa...-Explica ella a Darien.

Él la mira conmovido por la analogía y observa a la radiante novia. Si lo piensa tiene razón. Las mangas del fino Kimono de Makoto asemejan las alas de una mariposa y el Shiromoku que ahora carga Andrew entre sus manos el capullo de esa hermosa mariposa.

Darien sonríe y observa a Rei que sigue emocionada por el momento y sin más ni más acerca sus labios al rosado oído de la chica susurrando solo para ella.

- Tú también serás una hermosa novia el día de nuestra boda...

Ella se quedó paralizada ante tales palabras. No quería mirarlo a los ojos por temor a que esto fuera un sueño y al verlo de frente despertara a la cruda realidad, el tomó su barbilla forzándola a mirarle de frente. El sonrojo era presente en ambos.

- Rei yo...

- Darien. Rei- Los llamo la nueva Señora Furuhata.- ¿qué no piensan felicitarnos?

- ¡Claro que sí!- Afirmó la de ojos amatista alejándose de Darien y caminando hacia sus amigos para felicitarles.

- ¿y tú no nos felicitas, amigo?-Finge indignarse el novio.

- Por supuesto.

Darien y Rei felicitaron a los novios y se retiraron del templo con sus demás invitados a Mako´s Garden que la castaña había arreglado acogedora pero elegantemente para una pequeña recepción con sus seres queridos que ahora eran un poco más de lo que esperaban. Durante el resto de la noche entre brindis y charlas con los demás invitados les fue imposible volver a charlar y Darien desistió de ello, después de todo les quedaba aun mucho tiempo y muchas cosas por charlar...

Andrew y Makoto tuvieron que modificar los planes s de su luna de miel ya que Makoto definitivamente no podía subirse a un avión por lo que optaron por viajar a Kioto para pasar ahí un par de días lejos de todo.

Rei acompañó a Darien a buscar departamento ya que él dijo que si pensaba vivir en Tokio necesitaba tener un departamento propio para dejar de dar molestias. Fue imposible convencerlo de lo contrario así que la pelinegra se limitó a ayudarlo a encontrar el mejor lugar posible que "casualmente" estaba muy cerca del edificio donde ella vivía.

Todos los días el buen samaritano de Darien se ofrecía a llevar a Rei a la preparatoria y pasar por ella argumentando que quedaba de camino a donde serían las instalaciones del banco. Curioso era que el banco quedaba del lado opuesto de la ciudad.

Él la ayudó tal como lo había prometido a estudiar para los exámenes de admisión a la universidad y animó a la chica durante la larga espera de sus resultado para los cuales tuvo que aguardar casi un mes.

Ese día fuera de la preparatoria aguardaba un automóvil rojo cereza- Color elegido por ella- con un guapo joven en su interior que la miraba sonriente.

La bella muchacha corrió hacia el automóvil subiendo al asiento del copiloto y saludando con un fugaz beso al conductor que se veía bastante emocionado por el saludo así que atrajo la nuca de la chica hacia él para encender un poco más el beso. Cuándo les faltó el aire el tosió un poco apenado por dejarse llevar por sus instintos mientras ella arregló su cabello y maquillaje.

Darien condujo el automóvil hasta la universidad acompañando a su novia a ver las listas de resultados. Eran inmensas...

La aspirante a Filosofía y letras leyó detenidamente nombre tras nombre hasta detenerse en el suyo. Una inmensa sonrisa iluminó su rostro y se abrazó al alto muchacho inglés celebrando el ver su nombre en la lista de aprobados él ofreció invitarla a cenar para celebrar tal evento. Ella aceptó pero le pidió llevarla antes a Mako´s Garden para contarle a su amiga la buena noticia.

La bella preparatoriana entró a la cocina de Mako´s Garden encontrando a su radiante amiga intentando revisar unas cuentas que evidentemente le estaban causando problemas.

- Hola, Mako- Saludó Rei.

- ¡Hey, Hola! Llegas temprano. ¿hoy no fuiste a comer con Darien?

- No.

- Eso es extraño. ¿pasa algo?- Se extrañó la ojiverde.

- Pues...algo así. Es que fuimos a ver los resultados de admisión de la universidad- Puso cara de tristeza la pelinegra.

- ¿Y?- Pregunta Makoto notando como su amiga hacía un gesto bastante triste en su rostro- Ay, No...Rei. No te preocupes. Solo es cuestión de que te prepares bien y el próximo año...

- ¡Pasé!- Confiesa emocionada la chica de ojos violeta sin poder seguir más con su broma.

- ¡me asustaste!-Regaña la señora Hansford para después compartir la alegría con su amiga y abrazarla emocionada- Felicidades. Sabía que lo lograrías.

- Gracias, Mako. Estoy emocionada- Explica Rei alegre a la encinta mujer.

- Esto lo tenemos que festejar con una rebanada de pastel- Propone Makoto sacando el botín junto a un bote de helado de menta.- ¿gustas?

- solo el pastel- Se niega Rei mientras la castaña vacía dos bolas de helado de menta a su pastel de chocolate y le coloca cajeta, chocolate líquido, jalea de fresa, crema batida y un par de cerezas encima.

- como gustes.- Indiferente acepta la castaña y comienza a disfrutar su postre.-¿y por qué no está Darien aquí?

- Dijo que tenía un par de cosas por hacer. Pero me invitó a cenar más tarde- Explica Rei disfrutando de su pastel.

- ahhh. Ya veo. "A cenar" ríe la ojiverde.

- Si. a cenar. ¿por qué lo dices así?- Extrañada cuestiona la pelinegra.

- Rei. De verdad...¿ustedes nunca han tenido sexo?- curiosa pregunta Makoto sin rodeos.

- No.- Dice con naturalidad la joven japonesa perdiéndose en su pastel.

- Es que no lo puedo comprender- Sorprendida dramatiza la mujer encita- ¿por qué no?

- Mako...-Dudosa llama Rei a su amiga- Bueno yo no...tu...¿tú de verdad lo disfrutas?

La bella mujer con rasgos japoneses y franceses miró a su amiga como quien ve a un bicho raro en una caja de cristal.

- ¡Claro! ¿tú no?- Extrañada pregunta la señora Hansford.

La chica de ojos amatista desvió su mirada hacia su derecha evitando mirar de frente la mirada Jade de su amiga. No tuvo que decir mucho. El silencio de Rei lo decía todo. La muchacha de cabello negro le había contado a Makoto durante el tiempo que vivieron juntas sobre Beryl, sobre Il Diavolo y sobre su vida en casa de Madame Meiou.

- Que tonta soy. Claro que no- Se regañó Makoto.-Bueno. Nunca he pasado por lo que tú. Pero lo único que puedo decirte es que cuando estás con alguien que quieres y sobre todo con alguien a quien amas, es mágico...

- ¿De verdad?- Arquea su ceja extrañada la joven pelinegra.

- Te lo prometo- Responde con seguridad la señora Hansford.

- Gracias, Mako. Eres una gran amiga

La pelinegra abraza a su amiga de cabello castaño y toma sus cosas despidiéndose. Apenas y tenía tiempo para prepararse para su cena con Darien.

Ella se dio un baño y arregló para salir. No sabía por qué pero estaba sumamente nerviosa. No era su primer cita con Darien desde que éste había llegado a Tokio pero aun así las mariposas revoloteaban en su estómago. No le encontraba razón lógica.

Finalmente el timbre del departamento sonó y ella corrió a la puerta para abrirla, se encontró con aquél guapo joven inglés de profundos ojos azules que la observaba embelesado.

Para él fue lo más difícil poder unir la cabeza a la lengua para poder expresar un alago a su novia sobre lo bien que lucía, no porque no luciera así, sino porque la belleza esa noche de "su Rei" era por mucho superior las otras noches a los otros días...

El corto camino del departamento de Rei al lugar donde cenarían fue eterno para el casi siempre seguro banquero. Llegaron al edificio donde el pelinegro vivía y él la ayudó a bajar. Confundida Rei preguntó que qué hacían ahí, él le dijo que había olvidado un par de cosas que no tardarían mucho, ella arqueó su ceja algo incrédula pero terminó por aceptar y lo acompañó.

Al llegar a la puerta del departamento Darien le pidió que cerrar a los ojos. Ella lo miró extrañada pero ante la mirada celeste suplicante de él no pudo negarse.

El departamento estaba oscuro. Pudo notarlo aun con los ojos cerrado. Darien le pidió que no se moviera y se escuchó que abrió la puerta del balcón. Segundos después Darien regresó con ella para conducirla aun a ciegas unos pasos más adelante, hasta que sintió el viento en sus mejillas, supo por esto que estaban en el balcón. Finalmente le pidió que abriera los ojos, cosa que ella hizo lentamente dándose cuenta que ante sus ojos había una mesa para dos decorada con flores y velas.

- Darien...¿qué es esto?

- Bienvenida, Bella Mademoiselle- Reverencía el muchacho inglés acomodando una silla a su novia para que se siente.

- Así que aquí cenaremos- Mira divertida al ojiazúl que destapa una botella de champagne y llena ambas copas.

- Si. así es...La verdad es que ésta noche quería estar a solas contigo sin interrupciones así que pensé que mi departamento era el sitio ideal para celebrar.

- Es una gran idea. Me encanta- Acepta ella.

- Salud...-Nervioso invita él- Por la próxima mejor escritora que conocerá el mundo.

- Salud. Aunque aun no lo soy. Apenas entraré a la universidad. ¿no crees que estás exagerando?- Ríe ella divertida.

- No. No creo. Estoy totalmente seguro que llegarás muy lejos, amor. Es solo cuestión de tiempo- Promete él con seguridad.

- Me encanta que me tengas tanta fe- Confiesa ella.

- La misma fe que tengo en "Nosotros"- Explica el ojiazul.

- ¿en "nosotros"?- Extrañada repite la pelinegra.

- Si. En "Nosotros", Rei. - Dice con firmeza él.

- ¿qué quieres decir con "Nosotros"? ¿"Nosotros" los amigos? ¿"Nosotros" como Novios? ¿Nosotros como qué?- Pide la muchacha al chico ante ella que le aclare lo dicho.

- Me refiero a un "Nosotros" juntos...-Insiste él sacando una cajita de su saco.- De "Nosotros" para toda la vida...Me refiero a...¿aceptas casarte conmigo, Rei Hino?

Ella lo miraba sorprendida mientras él no quitaba su mirada de sus orbes amatista que estaban cristalizados, al parecer las palabras no podían salir de su garganta así que él continuó hablando.

- Quise pedírtelo desde el mismo instante en que te conocí.- Confiesa él- Pero creí que saldrías corriendo. Cuando llegamos a Japón para la boda de Andrew y Makoto estaba más que preparado pero pensé que lo mejor era esperar a que tuvieras los resultados del examen de admisión de la universidad.

- Así que ya lo tenías planeado.- Arquea una ceja ella.

- Desde el mismo momento en que te conocí...-Responde él con voz aterciopelada- Entonces...¿aceptas?

- Pero, Darien...Tu familia, ¿qué dirá?- Preocupada dice ella.

- Dirá que eres la mujer más hermosa del mundo- Explica él notando que ella estaba a punto de rebatir su premisa- Pero si no lo dice, si no están de acuerdo no me importa. Me importas tú y es contigo con quien quiero estar...

- Darien...-No puede contener el llanto de su mirada amatista la bella joven y las gotas de lluvia resbalan por sus mejillas de emoción.- Si acepto.

Él colocó el hermoso anillo de compromiso de oro blanco con un resplandeciente Rubí engarzado con pequeños diamantes alrededor en el fino dedo de esa mística mujer para besarla luego hambrientamente hasta que el aire faltó para respirar.

Continuaron cenando y hablando sobre el futuro, sobre sus planes. Sin darse cuenta sus platos estaban vacíos y el reloj marcaba las dos de la mañana, estando juntos el tiempo pasaba tan de prisa.

- Creo que ya es tarde- Evidenció ella- ¿Me llevas a casa?

Rei se puso de pie avanzando hacia la puerta siendo detenida por el alto joven inglés que aprisionó su cintura.

- ¿qué ocurre?- Sorprendida pregunta la de ojos amatista.

- ¿y si te quedas ésta noche?- Pide él con voz dulce.

- ¿Quedarme?- Arquea ella su ceja incrédula.

- Sí. Quedarte...Conmigo- Invita Darien colocándose a la espaldas de Rei y hablándole al oído.- Anda. No sería la primera vez que durmiéramos juntos...

- Es que no lo sé...-Dudosa responde ella.-¿No crees que vamos muy rápido?

El joven inglés se gira para estar de frente a su prometida y clava sus profundos ojos azules en los amatista de ella.

- Iremos como tú lo desees. Yo solo quiero no separarme de ti ésta noche- Explica el joven inglés- Quiero ver el amanecer a tu lado...

Ella lo miró enternecida y se paró de puntillas besando la comisura de sus labios para luego tirar de su mano.

- ¿Me prestarás una Playera?- Cuestiona ella coquetamente.

- Claro...

Ambos jóvenes caminaron a la habitación del anfitrión y como lo prometió entregó a la chica una de sus playeras favoritas de Oxford y ésta entró al baño a cambiarse. Él hizo lo propio dejándose una camisa de resaque y unos pantaloncillos cortos.

Ella salió del baño con solo la playera de él encima. Para Darien el escudo de Oxford jamás lució mejor que sobre esa chica. Rei se dio cuenta del efecto que provocaba en él y se divertía con ello caminando hacia la inmensa cama del joven y escabulléndose entre las sábanas él la miraba embelesado "¿no vienes?" cuestionó ella regalándole una mirada seductora las palabras no pudieron salir de sus labios pero asintió con la cabeza y se metió entre las sábanas, dejando solo unos centímetros de espacio entre ambos.

Darien atrajo la delgada cintura de la joven para acortar la distancia entre ellos sintiendo el palpitar del corazón de Rei y Rei sintiendo que el corazón de él estaba por escapar de su pecho.

- Me haces sentir como si estuviera en un sueño- confiesa él

- ¿Uno bueno o malo?- Pregunta la muchacha reflejada en sus pupilas.

Él tomó la mano de la chica y la puso en su pecho que evidenciaba lo que su corazón decía.

- ¿Necesito decírtelo?

- No...Ya no...

Él presionó el fino cuerpo de la chica contra el suyo y la besó delicadamente. Ella acariciaba el pelo de su nuca mientras las rugosas manos del muchacho inglés se deslizaban de la cintura a su abdomen y del abdomen a sus pechos. Rei se separó un instante de sus labios y lo miró con los ojos bien abiertos. Darien liberó lentamente su cintura.

- Lo lamento...-Murmuró él en voz baja- me dejé llevar

Rei besó sus labios fugazmente y se dio media vuelta tirando de los brazos de él. Invitándolo a aprisionar su cintura, cosa que él hizo aspirando el olor de su cabello. Ella cerró sus ojos perdiéndose en ese momento y él hizo lo mismo hasta que algo en la nuca de su amada llamó su atención. Darien apartó un mechón de cabellos y descubrió las cicatrice en la parte trasera del cuello de ella.

- ¿qué es esto, amor?- Preguntó con preocupación el joven de ojos azules.

- Na...nada...-Se revuelve ella intentando librarse de los brazos de él en vano.

- No. No es "Nada". ¿quién te hizo esto?-Insistió él forzando a su prometida a mirarlo a los ojos que rehuía su mirada- ¿Te las hizo Madame Meiou? Porque si es así, Rei. Te juro que yo...

- No. No fue madame Meiou- Se apresura ella a desmentir- Fue "Il Diavolo"

- ¿Il Diavolo?- Extrañado repite el raro mote el joven banquero.

- Si.- Dijo Rei con evidente tristeza- Ese hombre me hizo esto.

- Maldito infeliz. ¿cómo pudo hacerte esto?-Indignado comenta él.

- Tenía quince años. -Explica ella- Intenté defenderme. Pero ese hombre era inmenso y muy fuerte, me fue imposible...

- Rei...-Los ojos azules de él miraban preocupados las pupilas amatista de ella, era evidente que se había quedado sin palabras. Respiró profundamente- No te preocupes. Si esas cicatrices te traen tan malos recuerdos buscaremos la forma de desaparecerlas. Consultaremos algún cirujano...

- Hay heridas que no se ven pero son más profundas, Darien.- Explica la muchacha con los ojos cristalinos y la mirada perdida

- Pero cerrarán, amor- Seguro promete el de pelo negro- Te juro que cerrarán...

Rei observó el rostro de Darien y le regaló una sonrisa. No sabía por qué pero creía en sus palabras. Siempre pensó que llevaría a sus espaldas el lastre de "Il Diavolo" por siempre. Pero Darien la hacía creer, tener esperanzas.

- Te amo...- Confesó la joven de ojos amatista aprisionando el cuello de Darien e incitando a un beso. Un beso tierno que cual fogata se encendió con una pequeña chispa. La electricidad podía sentirse entre sus cuerpos creando chispas a cada segundo.

Darien deslizaba sus manos por el delicado talle de su novia y ella respiraba con dificultad.

Ella se dejó llevar disfrutando el roce de sus cuerpos y se colocó a horcajadas sobre el ancho torso del empresario inglés, Besándolo con desesperación.

Él la miraba sorprendido deleitándose al verla tomar control de la situación al ver cómo se deshacía de su camisa de resaque y lanzaba al exilio la playera con el célebre sello de la Universidad de Oxford. Se perdió embriagándose con sus besos de fuego pero la pequeña parte que aun era dueña de su cordura lo hizo- contra su voluntad- Detener ese beso.

- ¿Estás segura?- Preguntó Darien con la respiración entrecortada.

- Jamás estuve tan segura de algo...- Confiesa ella besándolo lascivamente.

Darien tomó eso como una invitación y con sus grandes manos atrajo a la bella muchacha hacia él, pegando los redondos pechos de ella contra su torso.

En el rostro de ella una maliciosa sonrisa y en el de él una extasiada que disfrutaba acariciando las curvas de sus caderas, escuchando de vez en vez un gemido que se escapaba de los labios de Rei. Ella deslizó sus labios por el cuello del muchacho inglés succionando su cuello de manera voraz. Darien estaba extasiado en lo que ella le hacía sentir y en un impulso giró papeles y se colocó sobre ella disfrutando más que nunca el verla tendida sobre su cama.

Él desterró sus pantaloncillos de dormir e hizo lo propio con las pantis de Rei que a diferencia de sus ropas se tomó el tiempo necesario para resbalar milímetro a milímetro y con el mayor de los cuidados la delicada prenda encontrándose con el ardiente sexo de ella que clamaba por él.

Ella enredó sus piernas en la cadera del joven de ojos azules forzándolo a acercar más su cuerpo al suyo. El pelinegro besó sus labios y bajó sus besos por su cuello, su clavícula y haciendo una merecida parada en sus senos los cuales besó delicadamente para luego succionar con desesperación robando de su amada un par de gemidos de placer. El joven inglés siguió su camino por el plano abdomen de la mujer bajo su cuerpo hasta llegar a su soñado destino:su sexo...

Él perdió su rostro en la intimidad de su amada mientras jugueteaba con su lengua entre los pliegues de su cuerpo robando a su paso gemidos mas enardecidos de aquella mujer que se retorcía a cada milímetro recorrido por su húmeda lengua.

Cuando el miembro palpitante de él clamaba por perderse en la intimidad de aquella sensual mujer detuvo su labor y se abrió camino por aquel infierno tan cálido en el que moría en perderse.

Ella pegaba sus caderas a las de él mientras él la besaba con desesperación, acariciando sus pechos y de vez en cuando separarse de sus labios para saborear sus pechos salados por el sudor del que ambos estaban empapados. Ella clavaba sus uñas con desesperación perdida en el placer que le provocaba sentir de esa manera a aquél hombre en su interior.

Cuando el placer no cupo más en sus cuerpos ambos llegaron al tan ansiado clímax él besó los labios de la pelinegra tiernamente y se tumbó en la cama acercando con el brazo a la mujer de ojos amatista que se abrazó a su pecho mientras ambos corazones latían al mismo ritmo, volviendo lentamente a la calma.

- Te amo...-Expresó el ojiazúl cuando fue capaz de hablar de nueva cuenta- Me hace el hombre más feliz del mundo el solo hecho de estar contigo...

La bella joven Japonesa acarició su mejilla para besar tiernamente sus labios.

- Yo también te amo...-Regresó ella clavando sus pupilas amatista en las celeste de él.

- No veo la hora de casarme contigo- Confiesa él.

- ¿en serio?- Se emociona ella.

- Si por mi fuera mañana mismo me casaría contigo...

- ¿Y por qué no lo hacemos?- Acepta ella.

Él la observó sorprendido y acarició su mejilla con el dedo índice.

- Por que te mereces una boda hermosa, como tú- Explica el muchacho inglés- Quiero que uses un hermoso vestido. Que sea el día más feliz de tu vida...

- Eso es imposible- Responde Rei con Seriedad.

Darien la observa sorprendido y con un ligero toque de tristeza en su mirada.

- Ese día, Señor...Fue el día que lo conocí- Divertida comenta la de ojos amatista notando como Darien fruncía el ceño.

- Disfrutas haciéndome sufrir. ¿verdad?- Se finge indignado el pelinegro.

- Algo...

El joven inglés aprisiona la estrecha cintura de su novia presionándola contra él.

- Me gustaría que nos casáramos el próximo verano- Comenta el pelinegro.

- ¿El próximo verano? Creí que querías casarte conmigo lo más pronto posible- Finge molestarse la chica de pupilas amatista.

- Claro que es lo que quiero- Dice el ojiazúl al oído de su amada- Pero también quiero llevarte a occidente, que conozcas Europa a mi lado. Mostrarte París, Londres, Roma. Y para ello tendríamos que esperar a tus vacaciones de verano en la escuela...

- Si solo es de paseo, por mi está bien- Acepta la pelinegra.

- ¿No te gustaría vivir allá?- Pregunta el empresario con voz melosa.

- No. - Dice seria la joven- Preferiría quedarme aquí. Me agrada que vayamos de paseo a occidente, pero mi hogar es aquí, en Japón.

- Entonces no se diga más. Viviremos aquí, en Tokio- Promete el muchacho inglés.- Solo tengo algo que advertirle, Señorita Hino.

- ¿qué es?- Pregunta la joven con interés.

- Que tendré que viajar mucho.- Explica el inglés. - Tenemos bancos en gran parte de Europa y la Matriz en Londres. ¿Lo soportarás?

- mmm...No lo sé, Darien. Ya que me lo pones así...- Duda por un instante la chica mientras la tristeza se asoma en los ojos del banquero. Ella sonríe maliciosa y besa los labios del pálido hombre.- Claro que sí, tontito...Solo asegúrate de siempre regresar a mi lado, ¿sí?

- Te lo prometo...

El alto hombre de cabello negro selló su promesa con un nuevo beso, éste a diferencia de el de la chica venía cargado de nuevos bríos, de toda la pasión que volvía a encenderse en su interior, pasión que contagió a su compañera que correspondió con la misma intensidad. Él se colocó nuevamente entre sus piernas para volver a amarse.
El alba los sorprendió aún despiertos pero definitivamente más felices que cualquier día vivido hasta antes de esa noche...

¡Hola!

Bien, aquí les dejo el capítulo 12 de "La otra mujer" ¿les gustó? Como ven, pasaron muchas muchas, muchas cosas y aun faltan muchas más por pasar jojojo.

Hice mi mejor esfuerzo para narrar la boda de Mako y Andrew, espero no haber estado tan perdida por que pasé una semana viendo videos, documentales y explicaciones de bodas Sintoístas para no hacerla tan perdida, pero aun así creo que será otro el tema a tratar en éste capítulo ¿verdad, chicas?

Como pueden ver, nuestro "Dariencito" ya por fín se decidió a darle su anillo a Reicita, tenía que ser muy mono por que nuestra chica de fuego merece solo lo mejor ;) ¿o no?

Y ¿qué les pareció la noche mágica de nuestros protagonístas? Me tardé un poquito y voy despacito porque ésta relación debe tener bases muy sólidas y fuertes, no es un "matrimonio express" y a pesar de tener un flechazo instantaneo (ambos) desde que se conocen en Yokohama ninguno de los dos se apresura a nada por que como lo dicen ellos "tienen toda la vida" para vivir mil cosas Juntitos, además...para la historia es necesario jojojo, ya lo verán.

Cherry: espero que éste capítulo fuera de tu agrado, yo de revisarlo ya veía corazoncitos :)

Joe: Muchas gracias por tu Review, como ves, estos dos más flechados, imposible.

Iraís: Amiga, muchas gracias por tus ánimos. Espero que éste capitulito te agrade y te entretenga un buen rato, Makotita tiene un espacio muy especial en todos mis fics (y debe de tenerlo, mantener tantos chicos no es cosa fácil, hay que chambear jojojo)

Pyo: Me da mucho gusto ver que alguien más sigue ésta historia, bienvenida a "La otra mujer"

Gabyta: Méndiga. Sé que estás leyendo ésto. Sé que leíste el capítulo anterior y me debes mi Review. Te estas arriesgando a que ya no le publique la "editorial Fénix" sus libros a la Mademoiselle Rosseau ehhh. Espero que te agrade, y en nombre de todaaaaaaaaaaas, te pido que publiques Vita.

Hikaru: Amiga, sé que andas ocupadona pero también sé que estas leyendo la historia, muchas gracias por tu apoyo, espero tu opinión con la primera noche de nuestros pelinegros favoritos :)

Lector Silencioso: Gracias por leer también, Sal de las sombras, de éste lado nos la pasamos bastante bien ;)

Bien, chicos y chicas. Sin nada más que decir me retiro por hoy y me pongo a seguirle aventajando a "La otra mujer" y algunos otros proyectos de los que pronto sabrán

¡Nos vemos!