Sakura

Esto se mes estaba yendo de las manos, la verdad empezaba a dudar que lo que tenia planeado saliera como estaba previsto, empezaba a dudar de mi plan, se estaba poniendo un tanto peligroso, nunca imagine que un día vería al padre vestido de forma diferente, lo había deseado, pero no creí que lo vería y tal vez no había sido una buena idea hacerlo, ahora que no llevaba el uniforme se veía como cualquier otro… hombre, me quede demasiado sorprendida cuando bajo las escaleras enfundado en esos jeans, que he de decir le quedaban mas que bien y esa playera ajustada al pecho, me hacia pensar cosas no muy propias, desde que lo había visto me había repetido con mas frecuencia mi mantra ¡el es un hombre prohibido! Decirlo era fácil, pero… cada vez que lo veía me era muy dificultoso recordarlo.

Había tratado en lo posible no mirarlo directamente, pero no lo había logrado, la conversación con mi hermano me había servido un poco, aunque tratara de hacerme quedar mal ante él, pero ahora estábamos solos, y no sabia muy bien como tratar de no verlo ¿en que me estaba metiendo?

Lo mejor era centrarme en lo que tenia que hacer, mi vista debía estar en mi caballo y la pista de salto, nada mas podía existir a mi alrededor, menos el padre vestido de forma sexy. Lo mire una vez mas recorriéndolo de pies a cabeza, definitivamente se veía demasiado bien para su conveniencia.

-bueno vamos a empezar – escuche sus palabras y sin esperar mas lleve a Sleipnir para prepararlo, en cuanto estuvo listo nos dirigimos al campo de entrenamiento, me agrado ver su rostro ya que note en su expresión, algo que hasta ahora me era desconocido, emoción, era como si viera algo que lo llenaba, así que debía suponer que estaba muy contento de estar aquí, al menos en este momento – tiene su equipo listo – asentí levemente, y sin esperar que me preguntara mas me puse mi casco y guie a Sleipnir a la salida –

Debo admitir que estaba un tanto nerviosa, hacia mucho tiempo que no lo hacia, esperaba no estar demasiado fuera de practica, había montado desde mi recuperación, pero no había saltado, espera al menos recordar lo básico y lograr mostrarle al padre que sabia hacerlo. Sonreí al pensar en eso sobre todo porque hoy no parecía el Padre Li, había dicho que no lo llamaría así cuando no llevara puesto el uniforme, no seria el Padre, pero como bebía referirme a él entonces, profesor tampoco me agradaba mucho, llamarlo por su nombre no era una opción. Tal vez entrenador, eso no sonaba demasiado formal, podría funcionar.

-cuando quiera – escuche que me decía, al parecer me había sumido en mis pensamiento mas de lo que debía, así que me subí lo más rápido que pude a Sleipnir, di un gran suspiro y respire profundamente antes de empezar –

Y sin más inicie mi recorrido. Para mi dicha no me costo todo lo que me había imaginado, si estaba un poco fuera de practica y me costaba trabajo que Sleipnir hiciera lo que yo quería, pero estaba segura que podría lograrlo en el tiempo que me quedaba para la competencia. Note que en mi recorrido el anotaba en una libreta y veía un cronometro, no me había percatado que los tuviera, me veía fijamente analizando mis movimientos, y me sentí aun mas tensa al saber que sus ojos estaban fijos en mi, pero lo mas probable era que solo estuviera interesado en cuantas faltas había cometido y en cronometrar mi tiempo.

Me pidió que hiciera el recorrido varias veces, y cuando se dio cuenta que era suficiente me pidió que me detuviera, me acerque a él en espera de un veredicto, desmonte y camine hasta estar frente a él.

-¿y? – Me miro y sonrió de medio lado, sin que pudiera evitarlo mi corazón reacciono a su sonrisa apresurando sus latidos, como era posible que algo tan leve pudiera causar eso en mi –

-pues… - miro la libreta sin quitar la sonrisa – tenemos que mejorar algunas cosas, hay varios puntos que discutir, aunque… - lo vi mirar a su alrededor ¿Qué tanto era lo que había que discutir? ¿Tan mal lo había hecho? – será mejor que hablemos adentro ya es un poco tarde, esta empezando a oscurecer – aproveche esto para apartar mis ojos de su sonrisa no me hacia nada bien estar pendiente cada vez que lo veía sonreír, aun me seguía diciendo que era debido a que prácticamente nunca la mostraba, este día lo había visto sonreír mas que nunca –

-claro – lleve a Sleipnir al establo para que lo atendieran, el no parecía muy contento con el hecho, aun le quedaba mucha energía – descuida mañana continuaremos le dije mientras lo acariciaba, el encargado se llevo para atenderlo y los seguí con la mirada hasta que desaparecieron de mi vista, y de nuevo tenia que enfrentarme a la mirada que me estaba perturbando –

-En verdad es maravilloso – le escuche decir –

-si lo es – le conteste, me gire a verlo no podía evadirlo para siempre, pensé que tendría su vista en Sleipnir, como lo había hecho yo, pero me estaba mirando a mi y no puede evitar perderme en sus ojos, tenia una forma de verme tan diferente a la de un principio, ya no había en sus ojos ese resquemor y desafío de cuando nos conocimos, era tan fácil mirarlo a la cara ahora que ya no me parecía un ogro, que era el hombre mas atractivo que recordaba haber visto – bueno... deberíamos entrar – me había puesto nerviosa su forma de mirarme por lo que empecé a caminar rápidamente hacia la casa –

Como lo dije esto se me estaba yendo de las manos, de seguir así, cumpliría todo, menos averiguar que era lo que lo había motivado a entrar al seminario.

Al llegar nuevamente a la casa Amaya nos esperaba, para indicarnos que la cena estaba lista, y al parecer tendríamos que cenar solos, ya que mi hermano no había aparecido, no tenia que pensar mucho donde se encontraba, estaba visto que tal vez fue una buena idea que mi prima no haya venido, subí a mi cuarto a cambiarme y lavarme, ya que Amaya no me dejaba sentarme a la mesa con la misma ropa que había montado.

Cuando llegue al comedor, él ya se encontraba ahí, aun tenia en sus manos la libreta y la revisaba detenidamente, di un suspiro y me senté para quedar frente a frente, era lo mejor considerando que tendría que decirme que tan mal había estado, y suponía que de nuevo intentaría no verlo.

-bien, estoy lista para escucharlo – sonrió nuevamente y me miro –

-tal parece que creyera que solo voy a decir cosas malas – su mirada permanecía en sus apuntes –

-por la forma en que lo dijo, no es muy bueno lo que espero escuchar – fijo su vista en mí, haciendo que me perdiera en esa mirada profunda y sonrisa singular, empezaba a creer que había algo demasiado cautivador en él –

-no, no voy a decir cosas tan malas – de nuevo vio la libreta – todo lo contrario, lo hizo muy bien – me era un tanto difícil dar crédito a sus palabras y seguramente mis ojos lo expresaron – admito que hay detalles importantes que corregir, pero creo que no le tomara mucho tiempo, es muy buen jinete –

Me parecía que era la primera vez que me decía que era buena en algo, y me emociono mucho escucharlo, sobre todo por que mi entrenador anterior había asegurado que no era buena, pero si él afirmaba algo así tendría que creerle, como lo había dicho, los muchos trofeos que había ganado debían de ser suficientes para creer que sabia mucho del deporte.

-no parece muy convencida con mis palabras – lo mire y tenia una expresión de incertidumbre en su rostro –

-bueno, no es que desconfíe de sus palabras pero… he estado mucho tiempo sin practicar, así que esperaba haber perdido condición –

-de hecho así es – afirmo – pero eso hace que piense que es buena, ya que recuperar la condición no parece ser un gran problema, podemos mejorar mucho el tiempo, el caballo es muy bueno, y las fallas se dieron mas por falta de practica que por la capacidad de ambos, de hecho se nota que hay muy buena química entre ustedes dos, lo cual es muy importante – lo estaba escuchando hablar con mucho interés, ya que era la primera vez que veía ese gesto en su rostro al expresarse, era como si aquello fuera algo sumamente importante, y lo disfrutaba, se notaba a metros, se veía… apasionado por el tema –

-bueno será mejor que guarden todo eso, porque voy a servir la cena – ordeno Amaya, así que él no tuvo mayor opción que guardar la libreta –

Pero pese al comentario de ella, no paro de hablar del tema en el trascurso de la cena, y yo lo seguía escuchando atentamente, me decía cuales había sido mis errores y la forma en que debía mejorarlos, que aun debía observar un poco mas pero que estaba seguro que lograríamos tener un buen puesto en la competencia, me agrado que empezara hablar en plural en este aspecto, se estaba involucrando en todo el proceso, y eso me hacia sentir… feliz.

Conversamos hasta tarde sobre todos los detalles de la competencia, lo que les gusta a los jueces, y como guiar a Sleipnir, jamás había hablado tanto con él, en verdad fue una tarde… inolvidable, estábamos tan metidos en el tema que ninguno había reparado en la hora hasta que el viejo reloj de la sala sonó anunciando que eran las 10 de la noche.

-vaya, ya es tarde – dijo mientras chequeaba la hora en su propio reloj –

-no tanto – le dije, ya que para mi aun no era muy tarde –

-bueno ha sido un día largo, y estoy un poco cansado, así que será mejor que me vaya a dormir – se levanto, y yo hice lo mismo – usted también debería ir a dormir, mañana tenemos mucho que hacer – lo dijo con tal convicción que no quedo otra que obedecer lo que había dicho –

-si claro, lo hare – aun me parecía mentira conocer esta faceta de él, me era ajena, y no sabia como reaccionar, me dedico una ultima sonrisa, tomo la libreta y se dispuso a marcharse –

-que pase buenas noches señorita Kinomoto –

-…igualmente – le dije mientras se iba. Me sentí rara cuando me dedico las buenas noches, era la primera vez que lo hacia, y la forma en que lo dijo, ahora su voz también me parecía un tanto… seductora –


En verdad esto me estaba afectando más de lo que imaginaba, esta cercanía con él definitivamente se podía volver en mi contra. Camine hasta la sala y me deje caer en el sofá, cerrando mis ojos, y su rostro exhibiendo su sonrisa apareció en mi mente, no me estaba gustando nada esto, en ese momento sentí que algo pesado me callo encima, no tuve que abrir mis ojos para saber que era, así que solo me dedique abrazar a mi perrito que parecía me había extrañado mucho.

-hola hermoso como estas – prácticamente el ocupaba todo el espacio en el sofá, así que me levante de ahí para sentarme en el sillón mas grande, el recostó su cabeza en mis piernas y yo me limite acariciarlo, seguramente había corrido mucho todo el día, por eso me gustaba traerlo, aquí podía correr libremente se notaba un tanto agotado, tenerlo a el a mi lado siempre me reconfortaba, era una compañía tan estimada, de nuevo lo abrace –

-parece un joven muy atento, bastante diferente a los que te he conocido hasta hoy – escuche la voz de Amaya hablarme, y me gire a verla, tenia una sonrisa en su rostro que no me gusto nada –

-¿Quién? – Pregunte como si no supiera a que se refería –

-a tu entrenador – no quito su sonrisa, y ya sabía por donde venia la cosa, pero no podía dejarla pensar algo que no era –

-lo se – dije sonriendo igual que ella –

-y ¿Cuál es el problema? – No pude evitar sonreír un poco más cuando lo pregunto, ella siempre parecía saber que era lo que sucedía –

-¿Cómo sabes que hay un problema? – se sentó a mi lado y me miro fijamente –

-porque te conozco – eso era cierto, no tenia que haberlo preguntado – esta ciego si no se interesa en ti – lo dijo de una manera tan segura que mi sonrisa se incremento, seguramente para ella mi forma de verlo no había pasado desapercibida –

-pues debe estarlo, por que en verdad no esta para nada interesado en mi – lo dije en broma, pero el darme cuenta de este hecho, no me era nada grato –

-pero tú en él si – esa no fue una pregunta, y no tenía caso negarlo, aunque no sabía exactamente cual era mi interés en él, pero de que lo había no podía dudarlo –

-tan evidente soy –

-no mucho, pero hay miradas que no se pueden ocultar – y seguramente yo lo había visto mucho este día, pero como no iba hacerlo –

-me gusta, no lo niego – esta afirmación hizo que me terminara de dar cuanta del hecho, me gustaba el Padre – mas de lo que yo misma quisiera, pero no tiene caso darle alas a ese sentimiento, ya que no me ve con los mismos ojos – era mejor que terminara de meter eso en mi cabeza, no podía verlo de otra forma, no podía dejar que esto que estaba sintiendo fuera mas allá, debía frenarlo ahora que podía hacerlo –

-y ¿Por qué no? – regrese mi vista Amaya, y de nuevo me forcé a sonreír –

-digamos que tiene otro interés –

-hay alguien más en su vida, le gusta otra muchacha – solté un bufido ante esta opinión de su parte –

-ojala y fuera eso, sabría como luchar contra otra mujer, y que tipo de armas usar para ganar, pero no es el caso – para mi desgracia así era, si estuviera interesado en una mujer, seria mas fácil para mi, eso tenia una mejor solución –

-no me digas que es un hombre el que esta de por medio – la mire, y solté una carcajada cuando escuche lo que pensaba, recordé la reacción del padre cuando le dije que Ryota era gay, y me había quedado claro esa noche que no tenia nada de esas cosas –

-claro que no, no tiene esas inclinaciones – le dije aun riendo –

-bueno en este tiempo ya no se sabe –

-es mas grande que eso, mas grande que el hecho que pudiera estar enamorado de alguien mas, si fuera así, aun tendría esperanzas que llegara a sentir algo diferente por mi – mi sonrisa se borro cuando llegue a la ultima frase, la verdad, tal vez ni aun así tendría una oportunidad –

-¿entones? Que es lo que le impide verte de esa forma – di un suspiro antes de contestar como si con eso me diera valor –

-él esta estudiando para ser sacerdote, entregara su vida a Dios – la cara de Amaya era algo de ver, seguramente esa fue la misma que yo puse cuando Tomoyo me dijo lo que él quería ser –

-¿es en serio? – al parecer no era solo yo la que no tomaba muy bien este hecho, pero la verdad, al verlo no era tan fácil concebirlo como sacerdote o algo parecido –

-no sabes cuanto quisiera que fuera una broma – y hoy lo deseaba más que antes, de hecho… me gustaba pensar que aun no estaba definido, que podía cambiar de opinión –

-no estarás pensando en apartarlo de su camino ¿verdad? – la mire con rostro molesto –

-porque todos piensan eso, es que acaso no puedo tener una relación amistosa con él, sin otras intenciones – en verdad era molesto que creyeran eso de mi, por mi mente no había pasado esa idea, de hecho eran ellas las que me hacían pensar que tal vez si debía hacerlo, pero… no podía –

-no si tu forma de verlo va mas allá de una "relación amistosa" –

-pues no es así – dije aun molesta –

-dijiste que te gustaba –

-claro que me gusta, ¿a quien no le gustaría? Es muy guapo, pero eso no quiere decir que este pensado quien sabe que cosas para apartarlo de su camino – aunque me gustaría hacerlo, pensé para mi –

-bueno pues espero que en verdad seas capaz de controlar esto – me miro y acaricio mi mejilla – no quiero que salgas lastimada –

-yo tampoco, así que no te preocupes, no voy a enamorarme – lo dije muy convencida, ya que eso era lo que me había dicho, una cosa es que me gustara, pero… no iba mas allá, no dejaría que esto creciera mas de una atracción física –

-ojala y decirlo fuera suficiente –

-no voy hacerlo, no voy a enamorarme de él – no estaba dispuesta hacerlo, seria mi perdición, no podía dejar que este sentimiento siguiera creciendo, no podía dejar que llegara a mas del hecho que solo me gustara físicamente, me repetí –

Tal vez este tenía que ser mi nuevo mantra, no podía enamorarme de él, porque esto tenía que tenerlo muy claro, no podía enamorarme de Shaoran Li, eso no encajaba en mis planes, era algo que me había jurado nunca hacer, enamorarme de alguien que no me correspondiera, así que haría lo que fuera, pero no me enamoraría del padre Li.


Prácticamente no había podido dormir en toda la noche, mi plática con Amaya solo había logrado que mil cosas pasaran por mi cabeza, la verdad sabia que podía salir lastimada en esto, si dejaba crecer mis sentimientos, y era lo que menos quería. El solo pensar en la idea de enamorarme de él no encajaba en mi vida, yo nunca iba a enamorarme de alguien que no me correspondiera, y eso lo tenia claro, y si por algún remoto caso, llegaba a pasarme nunca se lo diría, así que lo mejor era tener cuidado, solo me involucraría en lo necesario con él.

Cuando baje a desayunar Amaya me dijo que él se había levantado temprano y ya estaba afuera viendo a los caballos, al parecer estaba disfrutando del paseo mas de lo que esperaba, termine de comer y me dirigí al campo de entrenamiento esperaba que ya estuviera ahí, y de hecho así fue, tenia mi caballo listo.

-llega tarde señorita Kinomoto – fue su recibimiento cuando llegue donde se encontraba, estaba acariciando a Sliepnir, y el se notaba muy tranquilo, al parecer tenia buena mano con los caballo, ya que generalmente no se dejaba tocar de ningún extraño, pude notar que esta vez aunque llevaba siempre jeans, usaba una chamarra, cosa que tal vez me ayudaría a no mirar tanto su torso y pecho, debía de marcarse menos con esa prenda –

-no recuerdo que hayamos quedado en una hora fija – dejo lo que hacia y se giro a verme, me sonrió, y no pude evitar que mi corazón acelerara los latidos, y tampoco que mis ojos lo recorrieran de pies a cabeza, aunque trate de disimularlo, pero el verlo sin el uniforme no ayudaba mucho a mis pensamientos, y pese a lo que pensé, aun podía ver su pecho marcarse a través de la camiseta –

-bueno pues tenemos que hacerlo – sin esperar mas, me ofreció las riendas de Sliepnir, yo las tome y lo encamine a la salida, entre menos lo viera era mejor –

No hicimos más que practicar esa mañana y nuestra conversación no tuvo otro tema que el entrenamiento y caballos, no es que me sintiera aburrida con el hecho, es solo que esperaba averiguar algo sobre su vida, y la verdad no había tenido ninguna oportunidad, y dudaba tenerla. Llego la hora del almuerzo y tampoco hablamos de nada diferente, estaba visto que no haríamos mas que entrenar, pero quizá era mejor, como lo dije, lo que menos me convenía era pensar en él de una forma diferente, y sabia que seria muy sencillo enamorarme, ahora comprendía mejor a Tomoyo, así que esperaba que al igual que ella esto solo fuera una ilusión.

Estábamos terminando el entrenamiento en la tarde, y había mejorado bastante en el poco tiempo que llevábamos trabajando, el no había quitado su sonrisa en todo este día, y yo me sentía muy contenta de verlo así, pero sabia que aun había algo que no había hecho en esta visita, por lo que cuando dio por terminada la clase, hice un ofrecimiento que estaba segura no iba a rechazar. Estaba cepillando a Sliepnir así evitaba verlo directamente.

-que dice si vamos a cabalgar un rato por el campo, aun es temprano – la verdad esto no era una buena idea pero no pude resistirme hacer la propuesta, deje mi trabajo y me gire a verlo –

-no creo que sea buena idea – al parecer el tenia mas sentido común que yo, pero no estaba dispuesta a dejarlo así, necesitaba hacer el intento de saber algo mas sobre él, tal vez si encontraba algo que me dijera que su vocación no era tan cierta como afirmaba, me sentiría mejor –

-no iremos muy lejos, Cancerbero necesita estirar las patas – observe a lo lejos donde mi perro esperaba sentado, estaba segura que le haría bien correr un rato por el campo, él siguió mi mirada y note una mueca de disgusto, al parecer aun no terminaba de aceptar a Cancerbero –

-¿estar arriba de un caballo me deja menos propenso a que me ataque? – supe que lo que le preocupaba era que lo mordiera, pero estaba segura que no lo haría –

-creo que si – no pude evitar sonreír al ver su rostro, no le agradaba nada la idea de estar cerca de el, regreso su mirada a mi, y a mi caballo –

-bueno porque no, hace mucho que no monto –

-¡entonces vamos! – Dije más entusiasmada de lo que debía, él asistió –

-vamos – sin esperar más le dije a uno de los encargados de los caballos que nos ensillara dos, ya que Sliepnir necesitaba descansar después del día de trabajo que habíamos tenido –

Pese a que creí que me resultaría un tanto incomoda su cercanía, el paseo fue… interesante, me parecía mentira que nuestra relación hubiera cambiado tanto, cuando antes no soportaba verlo, y me parecía un ogro amargado que no sabia sonreír, y ahora que había descubierto que no solo sabia sonreír, si no que además su sonrisa era algo de admirar, no podía evitar verlo de otra manera. Sobre todo montado sobre un caballo galopando, tan tranquilo, como si nada mas importara.

-parece que al fin se relajo – le dije colocando a Bucéfalo junto al caballo que el llevaba –

-mucho, montar siempre me ayuda a relajarme – me miro y me sonrió – por lo que veo a usted también –

-algo así – por alguna razón su sonrisa esta vez me intimido un poco, aunque deseaba seguirlo viendo no pude hacerlo –

-la he notado de mejor humor esta semana, ¿será que las cosas que la agobiaban ya no están? – no pude evitar reír con ironía por eso –

-eso es algo que nunca va a dejarme, nunca se va a ir de mí – sus palabra me hicieron recordar porque era que había estado deprimida estos días, y al hacerlo las imágenes que había revivido en mi memoria se hicieron presentes –

-¿aun no comprendo que es eso tan grave que la atormenta? – Seguramente él pensaba que era algo sin importancia y que estaba exagerando las cosas, pero no le aclararía que no era así, que el hecho casi acaba con mi vida y la de mis amigos, era algo de lo que me gustaría nunca se enterara –

-y yo le dije que no quiero hablar de eso, que no quiero que cambie de opinión respecto a mí – eso era lo que mas preocupaba, probablemente cuando se enterara de lo que hice, pensaría que soy la peor persona sobre la tierra, o al menos la mas irresponsable, me vería nuevamente con descrédito, y no era algo que deseaba ver –

-no creo que lo haga – me aseguro, me limite a sonreír y mirar al frente –

-es mejor no arriesgarse – sentí su mirada fija en mi, pero aun así no quise verlo, su mirada me estaba perturbando demasiado este fin de semana –

-¿a que le teme? – pero no pude evitar verlo cuando escuche su pregunta –

-no estoy segura, tal vez… a la reacción que tendría, me da miedo que… lo que pensaba de mi antes no será nada comparado con esto – de nuevo regrese mi vista al frente – todos pensaran que soy la peor persona del mundo, y tal vez lo sea –

-sigo pensando que no es para tanto – y no lo culpaba, no tenía idea de la gravedad del asunto, y lo que sus consecuencias trajo a mi vida, me cambio totalmente la perspectiva –

-aun no estoy lista para hablar – pero nadie parecía entender este hecho, incluyéndolo a él, bastante había tenido ya con el psicólogo que tuve que ver, aunque las sesiones no duraron mucho tiempo, por la misma razón que nunca quise hablar –

-lo mejor es enfrentar los temores – acerco su caballo mas al mío, y yo lo mire mientras mantenía su paso, su mirada estaba fija en mi, y yo no fui capaz de apartar mi vista del hermoso ámbar de sus ojos, tenían una pasividad que embargaba – no podemos dejar que sean ellos los que nos gobiernen, terminara encerrándose en si misma si no lo deja salir –

-tal vez… - tome fuerza y regrese mí vista al frente – pero de hecho lo que me sucedió ya no importa, se resolvió y no debería atormentarme – dije las palabras muy rápido tanto, que dudaba que me hubiera entendido –

-pero lo hace, y mientras se deje dominar por ese sentimiento nunca lograra superarlo –

-no quiero hacerlo, quiero tenerlo siempre presente, para no volver a caer – eso era lo que me había prometido, nada de eso volvería a sucederme, así que decidí no volver a beber alcohol, no volver a manejar, incluso había intentado no volver a disfrutar de nada, pero esto no lo había cumplido, ahora estaba disfrutando de este momento pese a lo incomodo de la conversación –

-en verdad es muy necia, le aseguro que si se decide hablar se sentirá mejor, liberada –

-o mas prisionera, por que cuando se lo diga a alguien, también tendré que decir que… fue mi culpa –

-la verdad nos hace libres, nada ha ganado guardándoselo para usted misma, la culpa que siente la domina, y da por sentado que los demás la señalaran… -

-¿cree que pueda superarlo sin hablar? – lo interrumpí en el sermón que seguramente iba a iniciar –

-tal vez – al verlo me di cuenta que aun tenia esa sonrisa en su rostro – deje de atormentarse, y enfrente la realidad, no puede cambiar lo que sea que haya pasado, pero… debe afrontarlo, tome lo que mas temor le de en este momento, y trate de vencerlo, será un buen inicio –

-lo que mas miedo me da en este momento – dije mas para mi misma, pero había algo que en verdad no había querido volver hacer, y si he de admitir que tenia mucho miedo, seguramente era a lo que mas miedo le tenia – creo que puedo hacerlo, tal vez le tome la palabra y lo intente –

-si lo hace, hágamelo saber, me sentiré mejor de si descubro que pude ayudarla en algo – ¿él en verdad quería ayudarme? Aun me costaba creerlo, como era posible que hubiéramos llegado a este punto, después de detestarnos tanto –

-y ¿Por qué quiere ayudarme a mi en algo? –

-pues… por reivindicarme – miro a su alrededor y detuvo al caballo – Parece que nos alejamos mucho –

-no lo creo ya he cabalgado mas lejos de aquí, pero seguramente usted si esta fuera de forma –

-no me refería a eso – siguió con su recorrido por el lugar – además creo que lloverá pronto –

-si en eso tiene razón, será mejor que regresemos – gire a Bucéfalo para volver a la casa y hacer que el miembro que faltaba regresara con nosotros – Cancerbero vamos, ven acá chico es hora de irnos – espere un rato a que apareciera pero quizá no me había escuchado – ¡Cancerbero! – grite mas fuerte, al parecer se había alejado mucho, camine un poco mas llamándolo pero no había rastro de el –

Estaba segura de haberlo visto caminar hacia unos arboles cuando llegamos aquí, no podía haber ido muy lejos, el no suele apartarse mucho de mi lado, tenia que estar cerca, seguramente entretenido con algo.

-¡Cancerbero! Ven acá – pero aun seguía sin aparecer – ¡Cancerbero! – mi tono ahora tenia mas angustia, y una opresión se apodero de mi – ¡Cancerbero! –

-parece que se alejo mucho – escuche la voz de él, ni siquiera había notado que estaba a mi lado, estaba muy concentrada en hacer que mi perro apareciera –

-no, el no suele apartarse tanto, siempre acude cuando lo llamo –

-entonces no debe tardar en aparecer, seguramente debe andar por ahí persiguiendo conejos – lo dijo como si esto fuera una broma, pero yo no estaba en ese momento para escuchar cosas como esas, Cancerbero no solía hacerme esto, el era muy obediente – vamos a seguir buscándolo, ya vera como aparece como si nada –

Baje del caballo y empecé una búsqueda a pie, era mas fácil entrar por el bosque entre los arboles, a juzgar por el ultimo lugar donde lo había visto, quizá se hubiera encaminado al rio, tenia que llegar ahí, tenia que encontrarlo, no regresaría sin el.

Los truenos se escuchaban con mas fuerza y los relámpagos iluminaban el cielo, ya estaba oscureciendo y Cancerbero no aparecía por ningún lado, y estaba muy preocupada, la opresión en mi pecho se hizo mas fuerte, y un nudo empezó a formarse en mi garganta, ya llevábamos mucho rato buscándolo, si el no aparecía era por que algo le había pasado y la sola idea me aterrorizaba, no podía perderlo, no a mi compañero, quien sabe en que condiciones estaría, no quería imaginarme lo peor, pero todo indicaba eso, que tal si un animal lo había atacado, una serpiente…

-tranquila, ese perro debe estar bien, ya lo vera – lo escuche y me gire a verlo, sentí sus ojos fijos en mi tratando de darme animo y su mano se dirigió a mi rostro – lo vamos a encontrar – su otra mano tomo el mismo camino, y con sus pulgares limpio mis mejillas, no me di cuenta en que momento empecé a llorar – seguramente se alejo mucho y se perdió, ya aparecerá – no podía hablar, si lo hacia rompería a llorar más, y no quería hacerlo frente a él, pero su contacto me hizo sentir muy bien –

Me aparte de él para seguir buscando por los alrededores, pero nada, Cancerbero no estaba por ningún lado, entonces todo indicaba que algo le había pasado, seguramente se había perdido y estaba herido, era lo mas probable de lo contrario hubiera escuchado sus ladridos, era la forma de responder cada vez que lo llamaba.

-creo que debemos regresar, ya es muy tarde –

-¡no! – Dije aun angustiada – no regresare sin Cancerbero – se acerco hasta mi, y de nuevo llevo sus manos a mi rostro, si otras fueran las circunstancias este contacto me hubiera mi perdición, el calor de sus manos en mi rostro me provocaban una sensación en mi estomago, que nunca había sentido, al menos no tan intensamente, pero ahora solo tenia cabeza para pensar en mi perro –

-no creo que sea prudente seguir buscando, la tormenta caerá en cualquier momento –

-¡no voy a regresar hasta haberlo encontrado! – no podría contener mas mis lagrimas, podía sentirlas cruzar mi cara, seguramente él estaría pensando que era un tonta por comportarme así, pero lo único que me importaba en este momento era mi perro, que estuviera bien, no podía imaginarme que haría si algo le pasaba –

-vamos a seguir buscando, pero creo que lo mejor es que usted regrese, no le hará nada bien exponerse a la lluvia –

-pero… si algo le pasa… yo – sin pensar en lo que hacia me aferre a él recostando mi cabeza en su pecho y tomando con fuerza su camisa, por mas que lo intente no pude evitar que las lagrimas salieran a flote –

Creí que me apartaría, era lo que debía haber hecho, el no podía permitirse un contacto así con una mujer, debía estar prohibido, pero contrario a eso sentí sus brazos envolverme levemente, como si tuviera miedo de tocarme, y no pude seguir conteniéndome termine llorando en sus brazos, imaginándome lo peor, que tal vez no vería de nuevo a mi compañero.

-tranquila – me dijo al tiempo que sentía su mano acariciar mi cabeza tratando de reconfortarme, aunque no estaba teniendo mucho éxito, ya que yo seguía pensando lo peor, pero a pesar de todo me sentía bien, a gusto ahí – tranquila, vamos a encontrarlo, todo va estar bien – dejo que llorara por un rato mas, hasta que un nuevo trueno me hizo sobresaltarme y mirar al cielo, no tardaría mucho en empezar a llover – lo mejor es que regresemos – lo escuche decir, pero como podía regresar a casa, y dejar a Cancerbero bajo la lluvia, como podría contener mi angustia –


Shaoran

Me había costado lo indecible convencerla de regresar a la casa, en ese momento no escuchaba razones, no parecía importarle el clima, o que estuviera a punto de anochecer, todo en lo que pensaba era en el perro, nunca la había visto así de angustiada, y hubiera deseado seguir buscando para calmarla, al verla llorar de esa forma no pude evitar tratar de consolarla, y cuando se acerco a mi, por mas que mi mente me decía que debía alejarla, que no era correcto, mis brazos por inercia la abrazaron, era una sensación extraña, quería hacer lo que fuera para no verla llorar, desee que el perro apareciera aunque se me fuera encima, si eso hacia que sus lagrimas se detuvieran, hubiera seguido buscándolo, pero dudaba que pudiéramos en estas condiciones.

-si se queda bajo la tormenta será peor para usted, no querrá agregar a esto una recaída – la sentí negar aun con su cabeza aun escondida en mi pecho –

-no – dijo levemente, y se aparto de mi, la vi limpiar sus lagrimas, y de nuevo me vi tentado ayudarla, tome mi pañuelo y pensaba entregárselo, pero no lo hice, por alguna razón me acerque a ella, y fui yo mismo quien borro el rastro de lagrimas, cuando acabe, se lo entregue para que fuera ella quien siguiera usándolo –

-descuide, le prometo que seguiremos buscándolo – sabia que no estaba del todo convencida que esto era lo mejor, pero regresamos hasta donde estaban los caballos para retornar a la casa –

No dejo de llamarlo en todo el trayecto de regreso, pero el animal no aparecía por ninguna parte, y la verdad no creía que hubiera regresado a la casa. La lluvia empezó a caer en el preciso instante que llegamos a los establos, entregamos lo caballos, y ella rápidamente empezó a correr hacia la casa, no sabia si lo hacia para evitar mojarse, o porque quería informar de lo sucedido a su hermano, lo que fuera yo la seguí casi corriendo como ella, no quería dejarla sola.

Nos esperaban en la sala cuando llegamos Toya y la señora Amaya, ambos con una cara de preocupación en sus rostros, seguramente por nuestra tardanza y el hecho que ahora estuviera lloviendo a cantaros.

-que bueno que llegaron nos estábamos preocupando – dijo la señora Amaya, mientras se acercaba a la señorita Kinomoto que no se había movido del umbral de la puerta, yo me pare a su lado, y la tome por el hombro para empujarla un poco y hacer que caminara hacia adentro –

-¿Por qué tardaste tanto? ¿A caso quieres enfermarte de nuevo? – dijo Toya que aunque parecía la estaba regañando en verdad se veía muy preocupado –

-¿Qué sucede? – Pregunto la señora Amaya, seguramente al ver el rostro de ella, ya que la miro fijamente –

-Sakura ¿paso algo malo? – pregunto Toya, ella se limito asentir –

-Cancerbero… se perdió, cuando lo llame no… vino, no apareció por ningún lado – su voz se rompió cuando trato de explicar lo sucedido, vi a Toya dar un suspiro largo, pero no era de alivio todo lo contrario, la señora Amaya se acerco a ella y la abrazo, y note que de nuevo estaba llorando, nunca imagine que ese perro fuera tan importante para ella, pero al parecer si no lo encontrábamos, sufriría mucho –

-no te preocupes Sakura, veras que va aparecer en cualquier momento – dijo Toya como si aquello fuera lo más evidente, era bueno que no lo estuviera viendo, ya que su rostro decía lo contrario –

-claro que si, en cuanto tenga hambre seguramente va a regresar a la casa – dijo la Señora Amaya, pero creo que también ella pensaba que no seria posible que esto sucediera, al menos no tan pronto –

-y… si le paso algo – dijo aun con un deje de llanto en su voz, abrazándose con mas fuera a ella, desee colocar mis brazos de nuevo a su alrededor para reconfortarla, no quería verla tan triste – y si esta herido, esta lloviendo mucho y no le gustan los truenos –

-no te preocupes, lo buscaremos, debe estar bien, lo mejor es que te cambies de ropa, no quiero que te enfermes – dijo Toya –

-no me moje mucho – la escuche decir, pero aun así la petición de su hermano parecía ser la mejor en este momento, no seria nada agradable que además de todo también se enfermara de nuevo –

-es mejor no correr riesgos – dijo esta vez Toya con mas convicción –

-hazle caso a tu hermano, vamos para que te cambies – ella aun estaba muy renuente a irse –

-tranquila en cuanto deje de llover un poco iremos a buscar a ese perro, y lo vamos a traer de vuelta, te lo aseguro, no le debe haber pasado nada, tiene instintos sabe como cuidarse – dijo Toya, pero por el rostro de ella, dudaba que la hubiera convencido –

-pero nunca ha estado solo bajo una tormenta, menos en el bosque, ¿Qué pasa si lo ataca un animal? O ¿si esta herido? –

-es lo suficientemente grande para defenderse, ya vera que su preocupación no tienen sentido, el va regresar como si nada – le dije y me miro, sus ojos estaban rojos e hinchados, no me gustaba nada esa imagen –

-vamos, ya nos encargaremos de buscarlo y se ganara una reprimenda por preocuparte – le dijo la señora Amaya mientras la llevaba prácticamente a empujones hasta las escaleras, esta visto que hasta que no viera que el animal estaba sano y salvo no estaría tranquila –

La vimos alejarse, y cuando se hubo perdido de nuestra vista vi a Toya dar de nuevo un gran suspiro.

-parece que quiere mucho a ese perro – le dije, cuando me vio, pude distinguir en su rostro cierta preocupación –

-me temo que si, no quiero imaginarme como se va a poner si ese animal no regresa – lo vi pasar sus manos por su rostro, seguramente lo que sentía ahora no seria nada con lo que pasaría si el perro no regresaba –

-entonces tendremos que encontrarlo – dije convencido que esto era algo que teníamos que hacer –

-si, tenemos que hacerlo – en verdad se notaba preocupado, suponía no solo era porque su hermana estaba triste, sino que él también le tenia afecto al perro, como ella lo había dicho, a pesar de su tamaño era adorable – voy hablar con algunos de los empleados para que me acompañen a buscarlo, cuando deje de llover –

-yo voy con tigo, también estoy interesado en ayudar, además puedo indicarles el lugar donde lo vimos por ultima vez –

-pues gracias, otro jinete mas nos será de ayuda –

Cuando dejo de llover nos reunimos y salimos a buscar por los alrededores pero tal parecía que el clima no nos permitiría seguir buscando, la lluvia no se detuvo por mucho tiempo, no habíamos avanzado mucho cuando de nuevo empezó arreciar la tormenta, así que nos vimos obligados a regresar.

Me hubiera gustado seguir buscando, pero sabía que mientras no dejara de llover no podíamos hacer mucho, al llegar a la casa, ella estaba en sala, y su rostro no había cambiado en absoluto, podía notar que había seguido llorando, incluso me parecía que estaba un tanto agitada, y comprobé que esto era cierto cuando vi un inhalador en la mesa de sala, sabia que no debía permitirle permanecer tanto tiempo fuera con ese clima.

-¿te encuentras bien? – dijo Toya acercándose a ella –

-si, no fue nada, una precaución – el la miro con reproche, ya que no parecía para nada que lo estuviera haciendo por prevenir, todo lo contrario, se había cansado, era evidente – no pudieron encontrarlo ¿verdad? –

-no, lo intentaremos de nuevo cuando deje de llover – ella asintió levemente, y nos miro a ambos –

-será mejor que vayan a cambiarse o terminaran enfermándose – estábamos empapados, la tormenta nos había sorprendido y no había donde refugiarse –

-si ahora lo haremos – le dije, y sin esperar mas los dos subimos para quitarnos esa ropa mojada –

Cuando baje de nuevo, la Señora Amaya nos esperaba con un café, el cual me caería muy bien, la busque con la mirada, y note que se paseaba de un lado a otro en la sala, de vez en cuando se detenía y miraba por la ventana para comprobar que seguía lloviendo, había tanta angustia en ella, y yo quería hacer que desapareciera, pero por lo pronto no podía hacer mucho. Ya muy entrada la noche la convencimos que lo mejor era que se fuera a dormir, era seguro que la tormenta no cesaría en toda la noche, y lo mejor era esperar hasta el día siguiente. No fue nada fácil convencerla de esto, y estoy seguro que aunque se fue a su habitación no iba poder dormir pensando en el perro.


A la mañana siguiente, no bien había salido el sol escuche mucho movimiento por la casa, suponía que ya casi todos estaban levantados, me levante y arregle rápidamente, y cuando baje a la sala, la señora Amaya me dijo que la señorita Kinomoto ya había salido a buscar al perro sin esperar a nadie. No tarde mucho en unirme a la brigada de búsqueda, no sabia exactamente que camino había tomado la señorita Kinomoto, así que salí con uno de los empleados dirigiéndonos al último lugar donde había visto al perro.

Estuvimos recorriendo un largo trecho pero con la tormenta de la noche anterior seria difícil encontrar algo.

-¿A dónde lleva este camino? – pregunto al hombre que venia con migo –

-al rio – me dijo – pero si ese animal llego ahí no creo que tengamos mucha suerte, la creciente puede arrastrar muchas cosas – no quería imaginarme que algo así hubiera sucedido, la señorita Kinomoto no lo resistiría –

-bueno esperemos que no haya sido así, pero seria bueno revisar – seguimos el camino hasta el rio, y en verdad estaba muy crecido, no era de extrañarse con todo lo que había llovido –

Seguimos por una vereda hasta donde había una pendiente y luego un barranco, pero no podía haber nada ahí, de hecho dudaba que algo pudiera sobrevivir si caía por ahí, estaba decidido alejarme del lugar, cuando me aprecio oír un pequeño gimoteo.

-¿escucho eso? – Pregunte a mi acompañante, el señor Ozawa –

-no escucho nada – pero yo estaba seguro de haber escuchado algo, me regrese mientras trataba de prestar más atención y el sonido se hizo más fuerte –

Seguí con mi recorrido y estaba seguro que no me lo estaba imaginando, en verdad se oía un gimoteo y no era de una persona, llegue hasta la orilla del barranco que habíamos pasado, me baje del caballo y me incline para ver mejor, me pareció ver una figura en el fondo, pero no estaba seguro, no se estaba moviendo pero el sonido provenía de el, la única forma de averiguarlo era bajando, así que me parpare para hacerlo, sin pensarlo mucho me dispuse a llegar hasta el fondo del barranco, el señor Ozawa me siguió, ya que al parecer el también se había percatado de los sonidos, observe mejor la figura negra y mi sorpresa fue muy grande.

No podía creerlo, en verdad era ese perro, no parecía estar muy bien pero… estaba vivo, eso ya era bastante, además tenia las fuerzas suficientes para gruñirme e indicarme que si me acercaba mucho iba atacarme, se puso en posición de ataque, y sus gruñidos se volvieron mas fuertes, pero no podía alejarme, debía lograr que el se quedara quieto, si salía corriendo era probable que se lastimara mas, vi que no podía apoyar bien su pata derecha delantera, así que era evidente que estaba herido, además estaba cubierto de lodo, y podía notar también algunas manchas de sangre, seguramente se había caído durante la tormenta por el barranco, necesitaba que lo atendieran pronto, esperaba que lo que tuviera no fuera muy grave, el señor Ozawa estaba a unos pasos de mi también un tanto cauteloso ante lo que pudiera hacer el perro, con el tamaño de ese animal cualquiera estaría prevenido.

-parece que esta herido – me dijo –

-si, lo mejor será tratar de inmovilizarlo – me miro como si lo que dijera fuera una tontería, sabía que lo era, pero no se ocurría otra cosa –

-Creo que lo mejor es buscar ayuda, nos atacara si nos acercamos, un animal herido es peligroso… -

-lo se – le dije – pero no tenemos alternativa, esta muy cerca del rio, si intenta caminar la corriente podría arrastrarlo – pareció darme la razón en ese punto – intente llegar a el por detrás, yo tratare de inmovilizar su cabeza, si logramos amarrar su hocico será menos problema –

No tenia tiempo para armar un gran plan así que me quite mi chamarra, y esperaba que eso bastara para usar de bozal, él se acerco lentamente para llegar por detrás del perro y yo lentamente camine hacia el frente, intento pararse, pero no logro apoyar la pata, sus dientes estaban al aire, y denotaban que no dudaría en morderme si me acercaba mucho, pero lo hice, me fui sobre el y trate de tomarlo de la cabeza, aunque falle en el intento, logro escabullirme y alcanzo a morder mi brazo derecho, no preste demasiada atención a este hecho y de nuevo luche por atraparlo, con mi otro brazo, el señor Ozawa lo tomo por el cuello dándome la oportunidad de amarrar mi chamarra a su hocico, y lograr soltar mi brazo.

No estaba nada contento con esto, y seguía luchando por huir, con lo que solo conseguía lastimarse más, pero no lo dejaría alejarse mucho.

-no podemos sacarlo solo nosotros dos de aquí – le dije al señor Ozawa – busque ayuda, y en que transportarlo –

No espero más y escalo para salir del barranco, no tardo en regresar con un par de hombres. Entre todos con mucho esfuerzo logramos sacar a esa bestia del barranco, estaba cubierto de lodo, al igual nosotros, pero llevarlo hasta la casa era otro obstáculo, estábamos bastante lejos.

-lo mejor es traer la camioneta – dijo uno de los hombres mas jóvenes que nos acompañaba – el camino hasta la casa del veterinario es largo, mejor voy a buscarla –

Sin esperar mas tomo su caballo y salió corriendo en busca de la camioneta, la verdad era lo mas lógico, no pretendía cargar a ese animal hasta la casa, sobre todo cuando aunque lo hubiéramos ayudado seguía intentando atacarnos, en verdad no estaba nada contento, quizá se debía porque aun seguíamos manteniéndolo inmovilizado, para evitar que se lastimara, o saliera corriendo, con el trabajo que nos había costado sacarlo, no dejaría que algo mas grave le pasara, hice un poco mas de presión para mantenerlo quieto y fue hasta ese momento que me percate del dolor en mi brazo, me mire para revisar mi herida, y aunque no parecía grave, empezaba a molestarme el daño hecho por los dientes y garras del perrito, en verdad este animal tenia dientes afilados, pero estaba vivo, y seguramente no tenia nada que no se pudiera curar, ansiaba ver el rostro de ella cuando supiera que su perro estaba bien, y toda esa angustia que había pasado seria borrada, sonreí al pensar que de nuevo ese gesto de tranquilidad estaría en su cara, porque había descubierto que sus lagrimas era algo que no deseaba volver a ver nuca.


Sakura

Había pasado una de mis peores noches, prácticamente no pude dormir, ¿Cómo iba hacerlo? Si me perro estaba bajo una enorme tormenta, y para colmo de males no me había sentido muy bien, sabia que no había sido muy buena idea exponerme al aire frio, pero en esos momento solo tenia cabeza para pensar en Cancerbero. Habíamos estado buscando por horas, y no encontrábamos a Cancerbero por ningún lado, con la tormenta de anoche todo estaba cubierto de lodo, y ahora el sentimiento de que algo había sucedido con el se hacia mas fuerte, estaba segura que no se encontraba bien, y mientras recorría los alrededores, no había dejado de limpiar mis lagrimas al pensar que tal vez no volvería a verlo, o que lo encontraríamos… muerto, no había querido pensar mucho en esto, pero cada minuto se hacia mas evidente que esa era la realidad, había perdido a mi compañero para siempre.

No quería hacerme a esta idea pero era lo mas seguro, había decidido acercarme mas al rio, alguna vez cancerbero y yo estuvimos ahí, tal vez había estado siguiendo algún animal y había ido por ese sendero. Pude ver a uno de los empleados correr hasta donde nos encontrábamos, no supe descifrar muy bien su rostro.

-señorita Sakura – me grito aun desde cierta distancia, encamine mi caballo hasta donde él se encontraba, esperaba que tuviera noticias, y que estas no fueran malas –

-¿lo encontraron? – pregunte y escuche la angustia en mi voz –

-si – su rostro aun estaba serio, así que el escuchar esta afirmación no aparto de mí la preocupación –

-¿Dónde esta? – Pregunte esta vez con un tono de voz más fuerte –

-cerca del rio, vamos a necesitar la camioneta para moverlo – que significaba eso, que no podía moverse, entonces mis temores eran ciertos el… - no creo que pueda caminar mucho – escuche que decía –

-¿esta vivo? – lo vi asentir, y una sensación de tranquilidad me embargo, Cancerbero estaba vivo, una tenue sonrisa surco mi rosto, pero al reparar en sus ultimas palabras me percate que no tenia de que alégrame, el que fuéramos a necesitar la camioneta y que me dijera que no podía caminar, solo podía significar una cosa –

-¿esta herido? – su rostro me lo dijo todo, lo vi asentir –

-me temo que si – no espere a que dijera una palabra mas y arrié al caballo para que empezara a galopar lo mas rápido que podía – pero no es grave… – escuche su voz a lo lejos pero no iba a quedarme a escuchar mas, solo quería llegar al rio y ver con mis propios ojos que Cancerbero seguía con vida, era todo lo que me importaba –

Cuando llegue cerca del río busque por todos lados pero no veía a nadie, escuche el ruido de un motor, y me apresure para llegar hasta el lugar de donde provenía, pude ver alejarse una camioneta, y a varios hombres que aun permanecía ahí, así que me dirigí al hombre que estaba mas cerca.

-¿Dónde esta Cancerbero? – Fue lo primero que salió de mi boca cuando prácticamente me tire desde el lomo de Bucéfalo para mirarlo de cerca, él no sabia que contestar y eso me preocupo –

-acaban de llevárselo señorita – me dijo otro de los hombres que estaban ahí –

-¿a dónde? – Sonrió un poco al verme, así que supuse que eso significaba que no todo era tan malo –

-donde el veterinario, tiene una pata lastimada – me alarme al escuchar esto – su nuevo instructor de equitación parecía estar bastante preocupado porque lo atendieran rápido, no quiso esperar por usted, dijo que lo mejor era que los encontrara donde el veterinario – no comprendí muy bien que quería decir con eso –

-¿mi instructor? –

-si, el fue quien lo encontró, se arriesgo un poco al tratar de inmovilizarlo, un animal herido es muy peligroso, por un momento pensé que… podía haberlo atacado gravemente – no podía creer lo que me decía el señor Ozawa, en verdad él había encontrado a Cancerbero, y lo había ayudado, no pude evitar sonreír al reparar en eso, ya que en verdad parecía que no le agradaba nada mi perro –

-¿él se fue con Cancerbero? –

-si, junto con otro de los muchachos, yo me disponía avisarle a usted –

-gracias señor Ozawa, voy alcanzarlos – subí de nuevo en Bucéfalo, y emprendí el camino que había hasta la clínica del veterinario, me sentía mas aliviada, pero no estaría del todo tranquila hasta ver con mis propios ojos que Cancerbero estaba bien –

Aun no podía creer que hubiera sido el padre quien lo encontró, de todas las personas que estábamos buscándolo precisamente tenia que encontrarlo él, que no simpatizaba nada con Cancerbero, solo esperaba que no fuera muy grave lo que tenia.

Cuando llegue a la clínica desmonte rápidamente y me dirigí hasta donde esperaba que tuvieran a mi perro. Vi al veterinario salir de uno de los consultorios, y sin pensarlo mucho corrí hasta él.

-¿Cómo esta? – Estaba un tanto agitada por la cabalgata, así que al verme se limito a sonreír, conocía al Doctor Shibata desde hace mucho tiempo, el era quien cuidaba de todos nuestro caballos, era muy bueno en su trabajo –

-bien, no fue muy serio, la pata no esta rota, con unos días de reposo y comida estará como si nada – me sentí mas aliviada al escucharlo hablar, pero aun así quería verlo –

-¿Dónde lo tiene? –

-están terminando de atenderlo, esta cubierto de lodo, bueno igual que los que lo trajeron – el dirigió su vista hasta la sala de espera y ahí pude ver a uno de los empleados, y… al padre, se habían puesto de pie y él se dirigía hasta donde estábamos, quería agradecerle lo que había hecho, sentía unas ganas inmensas de abrazarlo, pero tal vez no era una buena idea – será difícil mantenerlo quieto, pero tendrás que hacer el intento – me gire nuevamente al veterinario, esto me serviría a controlar mis emociones, además ahora mi prioridad era Cancerbero –

-quiero verlo – le dije –

-en un momento te dejare verlo, tuve que sedarlo para atenderlo, así que aun esta dormido, pero descuida va a estar bien –

-gracias – dije ahora mas tranquila, si aseguraba de esa forma que Cancerbero iba a estar bien tenia que creerle, después de todo lo que había pensado, una pata herida no parecía mucho –

-jamás pensé que podrías con ese perro – me dijo el Doctor, y no pude evitar sonreír al recordar cuando me había dicho esas palabras –

Era él quien me había dado a Cancerbero, bueno yo lo elegí y el Doctor Shibata no quería que me lo llevara asegurando que no era un perro adecuado para mí, pero me empecine en llevármelo y tuvo que ceder. Aun desde cachorro Cancerbero era un lio, cuando llegue ese día a la veterinaria dispuesta a tener un perro como mascota, estaba viendo a unos cachorros muy lindos pero que no me parecían para mi, todos eran razas de perros pequeños, sonreí al recordar esto, ya que como el padre lo había dicho, eran perros que cabían en un bolso, pero ninguno me convencía, yo quería algo mas grande, y no lo encontré hasta que sentí a alguien tirando de mi pantalón, me agache a ver, y ahí estaba, el perrito mas lindo que había visto, era bastante grande para ser un cachorro de un color negro azulado, que me miraba interesado ladeando su cabeza, y soltó un leve ladrido, en verdad parecía querer jugar, lo cargue y al verlo a la cara supe que era el indicado, y de nuevo me ladro, a lo que le sonríe, este tenia que ser mi perro.

Aunque al parecer yo era la única que pensaba eso, ya que papá no parecía muy entusiasmado cuando supo que se trataba de un gran danés, pero mi táctica de convencimiento siempre me había funcionado con él. Aun recuerdo las palabras del Doctor Shibata "no creo que puedas con ese perro" me había dicho, cuando le pregunte porque lo decía me aseguro que era demasiado grande y cuando me dijo lo que podía llegar a medir, pese a querer asustarme, me termino de convencer que este era mi perro. Desde entonces Cancerbero me ha acompañado en todas las etapas de mi vida, hacia ya 4 años de eso. Y el hecho que por un momento pude perderlo me aterro como nunca lo había estado.

-le dije que era el correcto – asegure –

-si, parece que si – me sonrió de la misma manera – bueno yo tengo que ver otro paciente que me trajeron, cuando Cancerbero este del todo atendido te dejare entrar para que lo veas – asentí y lo vi partir –

No pude evitar dar un gran suspiro de alivio cuando se fue y sonreír ampliamente, era como si me hubieran quitado un gran peso de encima, mi perrito estaba bien, no le había pasado nada grave, después de todo el miedo que tuve de perderlo.

-espero que ahora pueda estar mas tranquila – me gire hacia la persona que había dicho esto, y pude distinguir al padre, llevaba puesta solamente una camiseta y esos jeans que le quedaban tan bien, estaba cubierto de lodo, me parecía una imagen graciosa, ya que él siempre era tan pulcro, pero ahora estaba en esas condiciones por mi perro, así que no iba hacer una broma de eso –

-gracias – le dije acercándome mas a él –

-no tiene porque darlas – me dijo con una brillante sonrisa, no podía resistirme más, en verdad estaba empezando hacerme sentir cosas que no debía, iba a terminar de arrojarme a sus brazos para agradecerle mejor, cuando me percate que su antebrazo derecho tenía un color diferente al del lodo –

-¡esta sangrando! – fije mi vista en su herida, parecían ser rasguños e… incisiones hechas por dientes –

-no es nada – dijo restándole importancias, me acerque a él y lo tome del brazo para examinar mejor la herida, definitivamente era una mordedura –

-¿Cancerbero lo mordió? – No era exactamente una pregunta, me bastaba ver su brazo para saberlo, y ahora me sentí un poco mal por esto –

-bueno no del todo – de hecho pude ver que efectivamente no lo había mordido… del todo, lo cual era bueno, de haber sido así esa herida seria más grave –

-será mejor que lo revise el doctor Shibata… – aparto su brazo de mis manos y me miro de una manera extraña, fue hasta ahí que entendí el porque – el que sea veterinario no significa que no pueda atender una herida – sonrió cuando dije esto –

-descuide no es nada serio, son solo unos rasguños sin importancia –

-aun así, lo mejor será que lo revisen, podría ser más grave de lo que cree – iba a darme de nuevo una negativa podía verlo pero no lo dejaría ganar, esta vez era por su bien que insistiría – como usted lo dijo son solo rasguños si importancia así que da igual quien lo atienda – lo vi suspirar y supuse que ya no me apelaría mas –

-esta bien, que me revise el veterinario – aun no parecía muy convencido, pero yo estaría mas tranquila si me aseguraban que no era nada de que preocuparse –

Me aleje unos pasos de él y no puede evitar recorrerlo nuevamente de pies a cabeza, a pesar de su apariencia había algo que resultaba atractivo, en verdad este hombre se veía bien con lo que fuera. Y por mas que lo intente, ya no pude resistirme y lo abrace, no había nada mas que un agradecimiento por lo que había hecho, pero me sentí tan bien al hacerlo, podía sentir el calor que emanaba su cuerpo, y me agradaba, mas de lo que debería.

-gracias, de verdad muchas gracias por haberlo encontrado – sentí como una de sus manos acariciaba lentamente mi espalda, era similar al gesto de consolación que había percibido antes –

-no tiene nada que agradecer –

-claro que si, no tiene idea lo que Cancerbero significa para mi – me aparte de él y lo mire a la cara, tenia esa sonrisa que era capaz de provocar pensamientos no muy castos – de verdad muchas gracias –

-pues tiene una forma muy emotiva de agradecer – me sentí un poco intimidada cuando dijo esto, así que me aleje de él – creo que ya la ensucie – me observe y note que ahora yo también estaba cubierta de lodo, pero no me importaba nada en ese momento, nada que no fuera ver esa sonrisa, y esos ojos que ahora parecían brillar de una manera diferente – señorita Kinomoto – me saco de mi ensoñación y me di cuenta que tal vez lo estaba viendo más de lo que debía –

-descuide no importa, vamos a esperar al Doctor – dije mientras me dejaba caer en uno de los sillones de la sala, y de nuevo dejaba salir un suspiro, aunque esta vez no era de alivio, era mas bien con algo parecido a la frustración, al parecer en verdad él jamás aceptaría ningún tipo de contacto con una mujer, siempre se mantendría lejos de las tentaciones, bueno eso en el caso que yo pudiera representar una tentación para él, como él lo estaba siendo para mi, este hombre se me estaba convirtiendo en una verdadera tentación, y una en la que no podía caer, pero de la cual tampoco quería escapar.

Esperamos un momento a que el doctor Shibata regresara de ver a su otro paciente, se había sentado en el sofá frente a mi, y de nuevo yo estaba tratando de no verlo, por suerte el Doctor no se tardo mucho ya que el padre y yo nos habíamos sumido en un silencio un tanto incomodo, al menos para mi, cuando el Doctor llego nuevamente, me dirigí a él apresurada.

-Doctor, creo que va a tener otro paciente que atender – me miro sin comprende muy bien, por lo que me gire a ver al Padre – Cancerbero lo mordió, él asegura que no es nada grave, pero aun así preferiría que lo revisara – seguramente el Doctor como yo noto la cara de un poco de fastidio que tenia, en verdad no le agradaba nada la idea que lo atendiera un veterinario –

-descuida, no es primera vez que atiendo humanos, también se hacerlo – no pude evitar reír mas por esto, me ayudo a librarme un poco de la tensión que se había formado entre nosotros por ese momento, además recordé que ahora me sentía tan tranquila y liberada que no importaba reírme a costas del Padre, por alguna razón en este momento no me sentía incomoda ante su presencia, tal vez eso solo sucedía cuando nos quedábamos solos… –

-voy a confiar en usted entonces – el Doctor se limito a sonreír –

-vamos al consultorio para limpiar eso –

Ambos lo seguimos hasta el consultorio, yo necesitaba ver que él estaba bien, y que la herida no era grave. Cuando entramos el Doctor tomo algunas cosas y las puso sobre su escritorio, luego le pidió al Padre que se acercara, lo llevo hasta el lavamanos que ahí había y dejo correr el agua metiendo su brazo debajo del chorro, el se quejo cuando el Doctor empezó a lavarlo con jabón por un rato, y luego de secar su brazo tomo un paño y lo empapo con alcohol, el cual dirigió hasta la herida en el brazo del padre, este dio un brinco y un ligero quejido que me pareció un tanto infantil, y de nuevo no pude contener mi risa.

-Auch, eso duele – se quejo intentando apartar el brazo pero el doctor se lo impidió –

-tranquilo, no es para tanto, necesito limpiar toda la zona, y aplicar algún antiséptico para evitar cualquier infección, la mordedura es muy superficial, tuviste suerte –

-si supongo – siguió limpiando la herida y el padre seguía quejándose, la verdad nunca le había visto esa expresión, y solté una carcajada – ¿Qué resulta tan gracioso? – me pregunto un tanto molesto y yo no pude dejar de reír al contestarle –

-lo siento, es solo que… creí que usted era muy valiente – dije en son de broma, cosa que aprecio no agradarle, el Doctor termino su trabajo colocando un ungüento y cubriéndolo con una venda –

-bien listo, ya no te quejes –

-gracias – pero lo dijo como si en verdad no deseara agradecer, seguía mirándome con reproche por burlarme de él pero no podía evitarlo –

-ten – dijo el Doctor, mientras le entregaba el ungüento - úsalo por unos días, y mantén la herida limpia – él lo tomo y lo guardo en su bolsillo – bueno ya que sabemos quien es el perro que te mordió, y esta bien cuidado y vacunado, debo suponer que no corres riesgo de contraer rabia –

-vaya gracias, es un alivio saberlo – dijo con sarcasmo, me sentí mal en ese momento, el había pasado por todo esto por mi perro, debía buscar una forma de compensarlo en lugar de burlarme, así que en ese momento lo decidí de alguna manera le agradecería lo que había hecho –

-Sakura, ya puedes pasar a ver a Cancerbero, aun esta dormido, pero puedes estar con él un rato –

-¡Gracias! – antes de salir me acerque al padre – de verdad siento mucho que Cancerbero lo haya mordido, y por haberme reído hace rato, de verdad lo lamento – me miro y quito la cara de reproche remplazándola por una sonrisa, esperaba que ese gesto significara que me había disculpado –

-descuide, vaya a ver a su perro – de nuevo sentí ganas de abrazarlo, pero a juzgar por la reacción que había tenido hace un rato, no era una buena idea –

Me aleje y me fui a ver a mi perrito, cada vez me estaba gustando menos todo lo que sentía cuando estaba cerca de él, aunque me seguía diciendo que solo era debido a que era atractivo, y tenia una hermosa sonrisa, una conversación amena, y después de todo no era un ogro amargado, al contrario, era un hombre interesante, pero… esto estaba yendo mas allá, y de seguir así yo era la única que saldría lastimada, ya que en verdad no tenia ninguna intensión de hacerlo cambiar de idea en cuanto a su vocación, a menos que... en verdad esta no fuera tan real, de ser así… no, ni aun así podía intentar nada, estaba demasiado confundida como para pensar con claridad, ya luego tendría tiempo de aclararlo todo.

Cuando entre a la sala donde lo tenían, lo vi sobre una camilla, al parecer acaban de terminar con el, no pude evitar correr hasta el y abrazarlo aunque aun estuviera dormido, todos mis temores se fueron cuando lo pude ver, y mi corazón volvió a su lugar, jamás imagine que podía sentir tanto su ausencia, no quería volver a perderlo nunca. Lo abrace con mas fuerza, y de nuevo sentí lagrimas recorrer mi rostro, en verdad me dolería mucho perderlo.

-pensé que iba a perderte, no vuelvas hacerme esto – le dije mientras lo acariciaba – te quiero – el estaba bien, aun estaba con migo, mi compañero seguiría con migo por mucho tiempo más –


Cancerbero parecía estar muy bien, bueno más o menos, ya que cuando despertó lo primero que hizo fue tratar de pararse, con lo que solo se lastimaba. Mi hermano y Amaya habían venido a la clínica para llevarlo de regreso a la casa, yo había intentado mantenerlo recostado cosa que había sido un poco difícil. El seguía intentando ponerse en pie, sobre todo cuando me sintió a su lado y empezó a querer tumbarme como solía hacerlo.

-deberás mantenerlo quieto, no debe utilizar esa pata mucho – me dijo el Doctor Shibata, pero no iba ser tan fácil como parecía –

-no se como voy hacerlo, tengo que regresar al colegio – eso era lo que mas me preocupaba, que iba hacer con el ahora que tenia que irme –

-creo que lo mejor es que se quede aquí, nosotros vamos a cuidarlo – dijo Toya, y aunque no me gustara eso parecía ser lo mejor, en la casa no había nadie que pudiera atenderlo como era debido, regularmente el solo me obedecía a mi o a Toya, bueno y a mi madre, pero no podía encargárselo a ella, ya tenia bastante trabajo –

-no voy a dejarlo solo un momento, te prometo que lo cuidare como si fueras tú – me dijo Amaya, y sabia que ella si podía lograr mantenerlo quieto y no podía estar en mejores manos –

-si creo que es lo mejor – estaba sentada en el suelo y con la cabeza de Cancerbero descansando en mis piernas mientras lo acariciaba, solo así pude mantenerlo quieto – aunque no me gusta nada dejarlo así – su pata estaba vendada casi hasta la mitad, y tenia algunos rasguños que no eran graves pero… nunca lo había visto herido y no podía evitar preocuparme –

-lo dejas en buenas manos – me dijo el doctor –

-si lo se – dije resignada, ya que en verdad ellos lo cuidarían muy bien –

Salimos del consultorio y nos dirigimos a la casa, ya era muy tarde y nosotros aun teníamos que regresar a la ciudad, si mi por fuera me quedaría aquí, pero sabia que no iban a dejarme, cuando llegamos hice que Cancerbero bajara del coche, estaba segura que si intentaban cargarlo el los atacaría, así que con cuidado lo llevamos dentro de la casa, aun estaba muy cansado así que lo único que hizo fue echarse y dormir, el Doctor había asegurado que esto era lo mejor para el.

-ya deja de preocuparte por el perro – me dijo Toya, me había sentado junto a Cancerbero, aun dudando en dejarlo solo – lo vamos a cuidar, y lo veras la próxima semana, nada va a pasarle –

-lo se es solo que… no me gusta dejarlo así – le dije –

-el va a estar bien, y… no es que te este corriendo pero lo mejor será que se marchen, no es bueno que estén en la carretera tan tarde – en eso mi hermano tenia razón, no era conveniente –

-si será lo mejor – mire a donde se encontraba el Padre, hasta ese momento había permanecido simplemente observando, esta muy meditabundo, que podría estar ocupando su mente – subo a recoger mis cosas y nos vamos – me puse de pie, pero antes de marcharme me acerque a él – creo que usted debería de hacer lo mismo – al parecer lo saque de sus pensamientos porque me miro como si no me hubiera escuchado – debemos irnos ya –

-eh… si claro, yo… solo voy por mis cosas – empezó a caminar rumbo a la escalera, y me extrañe mucho por su actitud, tal vez en el camino de regreso pudiera descubrir que ocupaba su mente hasta ese nivel, aunque lo que menos había hecho este fin de semana era averiguar algo de su vida, aunque aun quedaban algunos más para hacerlo –

Sin tener mas alternativa tuve que dejar a Cancerbero al cuidado de mi hermano y de Amaya, me costo mucho trabajo hacerlo, pero era lo mejor, me hubiera encantado quedarme en el rancho para cuidarlo yo misma, pero sabia que eso no era posible, así que sin mas me tuve que ir. En el regreso a la ciudad aunque había pensado intentar conversar con el Padre, no lo logre, ya que ahora si resentía el cansancio por no haber dormido la noche anterior, y en cualquier momento caería dormida, aunque trate de mantenerme despierta fue imposible, y con tantas cosas que quería saber, esto no era nada bueno.


Shaoran

El trayecto de regreso había tenido menos conversación que el de ida, sabia que no estaba muy convencida de dejar a su perro en manos de otros, pero al final había cedido, la creía muy capaz de faltar a clases solo por quedarse cuidándolo, jamás imagine que tuviera ese apego por un animal, pero me agrado saber que tiene tanta empatía con los animales, no solo con el "perrito", si no con los caballos, en verdad era buena en el salto, si entrenaba lo suficiente era seguro que podría obtener un buen puesto en la competencia. Cada día descubría cosas de ella que me sorprendían, empezaba a parecerme una persona… interesante.

Esta tarde cuando la vi aun preocupada pese a saber que el perro estaba bien, la habia seguido a la sala donde tenian al perro, y la observe a cierta distancia sin que ella lo notara, cuando la vi junto a el abrazandolo, y diciendole que lo queria, descubrí que a pesar de todo, era una persona bastante sensible, capaz de querrer de esa manera a un animal, de nuevo quise... abrazarla. Ese sentimiento que había tenido de tratar de borrar de ella el llanto y la tristeza, aun me hacían sentir extraño. La mire, debía estar muy cansada, ya que se quedo dormida, no era raro, estaba seguro que no había dormido el día anterior, se notaba tan apacible, me recordó a la vez que la vi en la enfermería, aunque el sentimiento que me embargaba esta vez era diferente a la culpa que tenia en aquel momento, por creerme responsable de su estado de salud, mire su rostro sereno, no pude apartar mis ojos de su rostro, esta nueva faceta que había descubierto en ella, había despertado en mi un instinto de protección que no me esperaba, como era que habíamos llegado a esto luego de no poder vernos sin agredirnos.

En eso había estado pensando toda la tarde, que ahora me parecía tonto lo que creí de ella cuando la conocí, era cierto que tenia muchas cosas de niña mimada, pero no era la chica egoísta que pensaba, en verdad había actuado muy mal al no conocerla a fondo antes de juzgarla, como ella me lo había dicho fui un poco jactancioso. No pude evitar sonreír al recordar nuestra forma de tratarnos al principio, en ese momento el movimiento del coche hizo que su cabeza se moviera, y prácticamente callera en mi hombro, iba a moverla, pero ella se acomodo mejor, y no fui capaz de despertarla, lo mejor era dejarla que descansara, ya había pasado por muchas cosas este día, su cercanía me era agradable, aunque estos actos eran cosas que yo no debía vivir mas, no era que la viera con otras intenciones, pero… era mejor no estar demasiado cerca de aquello que me pudiera producir… tentación.

Y si ella se lo proponía estaba seguro que podía hacerlo, aunque viéndola así, era difícil pensar que su cabeza maquinara algo, pero lo mejor era no arriesgarme, solo podía tener trato con ella en lo necesario, cualquier relación que fuera mas personal, estaba prohibida para mi, y no podía ni siquiera pensar en probarme que era capaz de resistir, por que sabia que lo era, mi autocontrol era fuerte, y no necesitaba ninguna prueba.

Trate de mantener mi mente ocupada en otras cosas el resto del viaje, aunque fue un poco difícil con ella aun recostada en mi hombro, y siguió así hasta que el auto se detuvo fuera de mi edificio, el chofer freno con un poco de fuerza, haciendo que ella despertara con el movimiento, levanto su cabeza y froto sus ojos, se veía un tanto desorientada, suponía que estaba tratando de ubicarse.

-bien llegamos – me miro aun desconcertada –

-me quede dormida – no parecía una pregunta pero aun así asentí – bueno fue un fin de semana largo –

-puedo decir lo mismo, de hecho diría que fue un fin de semana… interesante – dije al tiempo que no pude evitar sonreír ya que no parecía ser la palabra mas adecuada, me aprecia que en verdad había pasado mas tiempo que solo un fin de semana –

-de nuevo gracias – me dijo, viéndome con una sonrisa en su rostro, y no pude evitar responder igual al gesto, había notado que tenía una expresión diferente al mirarme, y empezaba a preguntarme a que se debía, que era lo que notaba diferente en ella ahora –

-¿Por qué? – pregunte no entendiendo bien porque tenia que agradecerme, pero ella sonrió y la vi negar como si lo que preguntara fuera una tontería –

-por preocuparse tanto por Cancerbero, por haberlo encontrado – dijo como si fuera lo mas evidente del mundo, pero si era por eso, no tenia nada que agradecer ya que... –

-bueno en verdad no fue por el perro – me miro extrañada, y me di cuenta que había expresado esto realmente, no quería decirlo pero no pude contenerme, de hecho hasta ahora parecía comprender que en verdad no había sido por el perro todo el trabajo que me tome para buscarlo y exponerme a que me atacara –

-¿entonces? – me pregunto, y no supe como responderle exactamente, la verdad parecía ser lo mejor –

-bueno… no quería verla preocupada y triste, yo… si fue por el perro pero… - se acerco un poco mas a mi sin quitar su sonrisa, y contrario a lo que había estado haciendo este fin de semana no trate de alejarla de mi –

-fue mas por mi – aseguro, no pude evitar dar un largo suspiro y sin que pudiera evitarlo mis ojos se encontraron con los suyos que me veían con una intensidad indescriptible y no pude negarle la afirmación que había hecho, ya que era cierto, había sido el no querer ver esa expresión de tristeza en su rostro lo que me había hecho buscar al perro –

-algo así –

-entonces con más razón debo darle las gracias – sonreí cuando dijo esto, ya que me había cansado de repetirle que no debía hacerlo, me parecía que estaba mas cerca de mi de lo debido, y no me parecía correcto, esto iba en contra de lo que yo era –

-ya le dije que… - pude ver como se acercaba mas a mi, así que la tome de los hombros para evitarlo, pero ella siguió con el movimiento y sin más sentí sus labios en mi mejilla, y pese a que mi mente me decía que debía apartarla y decirle que esto no estaba bien, no lo hice –

-gracias – dijo suavemente aun con sus labios en mi mejilla, pude sentir su aliento recorrer esa parte de mi cara cerca de mi oído, por algún motivo esa sensación me agrado, hacia mucho que no tenia esta cercanía con una mujer, y… no podía negar que… me gustaba, pero no era correcto – no sabe lo que Cancerbero significa para mi – se alejo un poco, lo suficiente para poder verla de nuevo a la cara, no había en ella un gesto que denotara otra cosa que no fuera afecto del agradecimiento, así que no pude seguir pensando que tenia un plan diferente al hecho de darme las gracias, como lo había dicho ella era muy emotiva y espontanea, así que este gesto no debía representar mas que eso, agradecimiento – espero que no me haga sentir que debo disculparme por ese agradecimiento –

-no, no lo hare – bueno ella lo había confirmado, solo era una forma de agradecerme, aunque no tenia que hacerlo –

-que bueno – dijo aun sonriendo –

-ya debo irme – dije tomando mi mochila y dispuesto a salir de ahí, necesitaba respirar un poco, el ambiente se estaba volviendo un tanto tenso y pesado, además de caluroso –

-si claro, nos vemos – me dijo – cuide ese brazo y siga las indicaciones del medico – no pude evitar mirarla cuando dijo esto ultimo al parecer aun le parecía divertido mi episodio con el Doctor –

-bueno no es muy difícil seguir las indicaciones de un veterinario – le recrimine, no me gusto nada que se burlara de mi –

-no diga eso el Doctor Shibata es muy bueno en su trabajo –

-jamás olvidare que gracias a su perrito me atendió un veterinario – al parecer se tomo mi comentario muy en serio ya que su expresión cambio y su sonrisa desapareció, no me gusto mucho esto, no lo había dicho con esa intención –

-no me diga eso que me hace sentir muy mal – no seria capaz de recriminarle nada relacionado con ese hecho, no había sido su culpa –

-no es ese el objetivo – le dije, y trate de mostrarle una sonrisa, pero ella un me seguía mirando con cierta cautela, como si no lo dijera en verdad –

-bueno aun así, no dejo de sentirme un poco mal por este hecho –

-descuide, como el doctor lo dijo no corro el riesgo de contraer rabia, así que no hay nada que deba preocuparle – esperaba que se quedara mas tranquila, y la sonrisa que se dibujo en sus labios me lo confirmaba –

-OK, me siento mas tranquila con eso –

-descanse, prácticamente no durmió anoche –

-lo hare – me aseguro –

-buenas noches Señorita Kinomoto – me miro un momento antes de contestarme, como si estuviera pensando en algo –

-adiós… - dijo casi en susurro, me baje del auto y di un par de pasos antes de cerrar la puerta – Shaoran – me pareció escuchar mi nombre salir de sus labios unos segundos antes que la puerta se cerrara, pero no podía ser, seguramente lo había imaginado, este fin de semana había resultado mas agitado de lo que esperaba –

Vi al auto alejarse, y encamine mis pasos hacia el apartamento, aun con la extraña sensación en mi cuerpo, una que… no debería sentir, siempre había tenido muy claro que para lograr cumplir con mi objetivo debía permanecer apartado de todo lo que pudiera tentarme a caer en las cosas que me estarían prohibidas, y estas sensaciones eran una de ellas, no podía permitir que mis instintos gobernaran mi ser, era un hombre capaz de tener un perfecto autocontrol, y no iba a dejarme vencer por esto, no podía caer, estaba seguro de lo que quería lograr, y no permitiría que nada me apartara de la vida que había elegido tener, menos mis necesidades humanas, porque de eso se trataba solamente, no había tenido un contacto así con una mujer en 4 años, era normal que mi cuerpo respondiera aunque sea con un mínimo de satisfacción, pero yo podía mas, mis sentidos no lograría dominarme nuevamente. Mi mente debía gobernar mi cuerpo, y para lograrlo lo mejor era apartarme del camino de la tentación, sobre todo si esta tenia nombre y apellido proveniente de una niña caprichosa y mimada, que a ratos parecía una mujer… sensual. Y era de esta ultima de la que tenia que apartarme.

Continuara…


Hola, volví, y he de decir que este era un capitulo muy largo así que no me quedo mas remedio que dividirlo en dos, iba a subirlos juntos pero al otro aun le faltan un par de detalles, así que para compensar el tiempo que estuve ausente, espero tener listo el siguiente en una semana, así que no tardare mucho con la siguiente actualización, o eso espero…

Y estoy segura que disfrutaran del próximo capitulo, ahora si empezaran los problemas de vocación de Shaoran. No pensaba dejar adelanto pero… solo para que se enteren un poco de lo que viene.


-en el camino que ha elegido, no corre el riesgo de tener desamores… – no podía seguir así, Dios cada vez estaba mas cerca, y esto no estaba bien, no era posible – …o de amar y no ser correspondido, no tendrá que batallar… con todos esos sentimientos, no tiene que pensar en amar, y… sentir que en verdad no puede vivir sin esa persona a su lado, o como dice esa canción en continuar sin ella, en perderla – mi voz sonaba diferente lo sentía, y estaba segura que él también lo noto, porque empezó a recorrer mi rostro con su mirada, y era como si con eso lograra ver mi alma, como si… sus ojos fueran sus manos y lograra sentir… sus caricias, y me parecía mentira que mi corazón no se hubiera detenido por el sin fin de emociones que estaba soportando, se limitaba a latir mas rápido, y eso había hecho que mi respiración se acelera mas, y sin poder evitarlo me había acercado mucho mas a él, no supe ni en que momento nuestros rostros estaban tan cerca –

-no, supongo que no – su mirada siguió su recorrido por mi rostro – pero tampoco estoy inmune, no se olvide que aun soy hombre y…. – sus labios están a escasos centímetros de mi era cuestión de hacer un solo movimiento, pero no era correcto, el iba a convertirse en sacerdote, yo… no podía seguir con esto, pero me era muy difícil no hacerlo sobre todo cuando podía sentir su respiración sobre mis labios, y me parecía que al igual que la mía estaba acelerada – solo espero tener la fortaleza para no flaquear si llega a pasarme –


Bueno dejémoslo hasta ahí… tendrán que esperar un poquito para leer toda la escena. Gracias a todos por los comentarios, saben que siempre digo que son importantes, nos permiten saber su opinión sobre el desarrollo de la historia.

Así que sin más, nos leemos en la próxima, y no se olviden de dejar sus opiniones del capitulo, buenas o malas.

Saludos.