Capítulo 12

La semana pasa volando y era el final de la guardia del viernes, Emma y Regina finalmente estarían libres el fin de semana en el que ya estaba todo planeado. Llega el sábado y las dos estaban ansiosas. Emma había salido por la tarde para ir a la floristería y comprarle a Regina un ramo de lirios blancos.

Regina pasó la semana entera molestando a Zelena para que la ayudara a escoger una ropa para salir, ya que sería su primera cita con alguien en años y por primera vez con una mujer. Como no sabía a dónde iban a ir, Regina optó por un vestido entallado de color negro, bastante ceñido a su cuerpo, pero que dejaba en alza sus curvas, unos zapatos negros, altos. El cabello suelto, cayendo naturalmente sobre los hombros y un maquillaje sencillo, pero sin renunciar a su labial rojo.

Emma se había pasado la semana poniendo patas arriba su armario buscando algo que no la hiciera demasiado masculina, ya que había desterrado los vestidos de su vida desde que cumpliera los 12 años, al final acabó optando por un conjunto pantalón chaqueta femenino que le sentaba muy bien, unos mocasines blancos y negros charolados. Sería su primera cita con alguien en años, ya que la última persona con la que había salido había sido Belle. El cabello de Emma estaba recogido en una cola de caballo sencilla, el maquillaje era mínimo, ya que no era muy fan de esas cosas.

La hora combinada finalmente llega, Emma respira hondo, coge las cosas y el ramo. August sonríe al ver a Emma

-Buena suerte, hermanita

-Gracias, Guz.

Emma sonríe y sale del apartamento, cierra la puerta y toca al timbre del apartamento de Regina, siendo recibida por Henry.

-Entra Emma, mamá ya sale

Henry sonríe y Emma entra en el apartamento, se sienta en el sofá mientras espera un poco nerviosa. Henry coloca una mano en la espalda de Emma en señal de apoyo. Emma sonríe y enseguida escuchan las voces de Regina, Zelena y Cora que se acercan a la sala.

Regina es la última en entrar en el salón, ansiosa, parece una adolescente de nuevo, pero al ver a Emma allí, abre una enorme sonrisa. Emma alza la cabeza y al ver a Regina tan deslumbrante se queda sin aire, siente que su corazón yerra un latido, que la mano le suda frío y al intentar decir algo, ningún sonido sale de su boca. Se levanta intentando no dejar ver la ansiedad, saluda a Cora y Zelena. Cuando Regina mira a Emma, allí en la sala, siente que su corazón se salta un latido al verla tan elegante y agarrando un ramo de lirios blancos, su flor favorita. Emma sonríe, le da un beso en la mejilla y le entrega el ramo.

-Son hermosas- Regina sonríe

Emma solo sonríe, medio avergonzada. Cora avanza hasta ellas, apoyando sus manos en sus espaldas.

-Hija, deja, que yo las pongo en agua- dice Cora cogiendo el ramo de las manos de Regina-Divertíos, chicas

-Gracias, mamá

-Gracias Cora

Regina le da las últimas recomendaciones a Henry y le da un beso en la cabeza, para después coger su bolso. Emma se despide de Zelena, escuchando las últimas gracias de la pelirroja. Al despedirse de Henry, el muchacho la abraza.

-Cuida bien de mi madre o estarás en un lío

-Déjalo de mi cuenta, chico- Emma sonríe y la da un beso en la cabeza

Emma le ofrece el brazo a Regina, abre la puerta y la deja pasar primero. Bajan al garaje y cogen el coche de Emma. La rubia abre la puerta del pasajero para Regina y la morena sube al coche. Emma da media vuelta, y entra en el lado del conductor, mira a Regina y sonríe

-Estás hermosa, Regina- dice Emma algo tímida

-Gracias- Regina sonríe –Tú también

Ambas sonríen y Emma conduce hacia el restaurante. Avanzan por las calles del centro hasta que llegan a un pequeño restaurante, considerado el mejor del centro de Boston. Estaciona el coche en la calle, baja y le abre la puerta a Regina, ofreciéndole la mano para ayudar a la morena a bajar. Regina baja y mira el local que tiene delante, Emma le ofrece el brazo a la morena y caminan hacia el restaurante. Entran en el local y Regina mira analizando el sitio, tenía un aire rústico, pero delicado y sencillo, la decoración también era de líneas sencillas. El restaurante era bastante acogedor, un local en donde se quedaría horas charlando sin darse cuenta. Emma llama su atención y son conducidas a una mesa en el segundo piso, en una terraza reservada para ellas. El sitio estaba iluminado con poca luz, dada por algunas velas, creando una atmosfera más romántica. Emma retira la silla a Regina y la morena se sienta, observando todos los detalles. Emma se quita la chaqueta y se sienta frente a Regina.

El camarero entra con una botella de vino y le sirve. Regina mira a Emma a los ojos y en cuanto el camarero se retira, Emma agarra la mano de Regina y sonríe

-Emma…- dice Regina impresionada, sintiéndose viva de nuevo –Está todo tan…lindo

-Bueno…Estoy intentando hacerlo lo mejor que puedo- Emma sonríe y besa la mano de Regina

Intercambian algunas tímidas sonrisas y miradas mientras prueban el vino antes de que el camarero entre de nuevo con el menú para que escojan lo que deseen. Regina mira todos los platos y pide que el chef le prepare algo diferente, Emma pide lo mismo y el camarero se retira.

-¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?- pregunta Emma curiosa, intentando comenzar un diálogo, algo tímida, dándole un sorbo al vino.

-Bueno, intento aprovechar al máximo mi tiempo libre con Henry, aunque me obliga a veces a dejarlo solo para que yo salga con Zelena y ahora contigo- responde Regina, bebiendo del vino -¿Y tú?

-Suelo salir a correr, ir a ver algún concierto, cine, teatro- Emma sonríe mientras bebe –¿Tu color favorito?

-Bien, el negro es mi color- Regina sonríe -¿Y el tuyo?

-Amarillo

-Creo que el escarabajo es muestra de eso…- comenta Regina riendo. Emma ríe con el comentario

El camarero entra con los platos, los sirve y enseguida se va. El plato era Ratatouille a la salsa de tomate y queso. Emma sonríe y cierra un momento los ojos, recordando los buenos momentos con Belle, los abre y mira a Regina

-¿Qué ocurre?- pregunta Regina curiosa

-Nada importante- Emma dice sonriendo –Es que siempre que he comido ratatouille fue en momentos importantes de mi vida y cuando ahora lo he visto, algunos recuerdos han venido.

-¿Cómo cuáles?

-Creo que prefiero contártelo en otro momento, no en nuestra primera cita- dice Emma sonriendo tímidamente

Regina sonríe, imaginando por qué y le agradece mentalmente a Emma que prefiera hablarle de los recuerdos suscitados por el plato en otro momento y no en su primera cita.

Comienzan a comer, degustando cada parte del plato junto con el vino, mientras conversaban.

-¿Cuál es tu película favorita?- pregunta Emma bebiendo lo que le quedaba del vino en la copa

-Desayuno con diamantes, ¿y la tuya?

-Esa es una de mis favoritas, pero soy una loca apasionada de Stars Wars, Harry Potter y El rey león.

-Imagino que debes llorar mucho con la muerte de Mufasa-dice Regina bromeando

-No bromees con eso, es muy triste verlo morir- dice Emma seria

Regina sonríe y la mira a los ojos. Cenan en una atmosfera agradable, entre risas y charlas relajadas. Emma había dejado de beber con la primera copa, ya que tendría que conducir. Regina bebió dos copas, pero después paró porque no quería llegar a casa bebida.

-¿Tu lugar favorito en el mundo?- pregunta Regina

-París, Storybrooke y Disney World. ¿Y el tuyo?

-Disney World- Regina sonríe –Voy casi todos los años con Henry y mi madre. Mi sueño es conocer París

-A mí me encantaba ir allá, sobre todo perderme por allí. Siempre me encontraba con un sitio nuevo.

-¿Cuántas veces has ido?

-Ocho, siempre en mis vacaciones, siempre me las arreglaba para ir y pasar una semana. Pero estos dos últimos dos años y medio no he ido.

-Ahora siento algo de envidia- Regina ríe

Emma ríe y pide como postre tarta holandesa y Regina, tarta de manzana con helado de vainilla.

-¿Ya has hecho algo que todos considerarían una locura?- pregunta Emma con curiosidad

-No, siempre he sido prudente y cuidadosa- comenta Regina bebiendo agua

El camarero entra con los postres y se retira.

-¿Nada? ¿Nunca has hecho puenting? ¿O correr desnuda por medio del campus de la facultad?-pregunta Emma algo incrédula

-No-dice Regina cortando un trozo de tarta con helado y mira a Emma -¿Y qué tipo de persona saldría corriendo desnuda en mitad del campus?

Emma se empieza a poner colorada.

-¿No me digas que hiciste eso?- Regina mira a Emma boquiabierta y la rubia se estaba poniendo cada vez más roja.

-Algunas veces- dice Emma comiendo su tarta –La mayorías de las veces fueron en mitad de la noche huyendo de dormitorio ajeno- Emma ríe

-Eres una loca

-Y tú una aburrida- Emma sonríe llena de ideas –Hoy vas a hacer tu primer acto de locura

-Ni lo pienses Swan- dice Regina poniéndose algo tensa

-Relájate, no voy a hacer que salgas corriendo desnuda por ahí ni que saltes de ningún sitio-Las dos ríen y una prueba del postre de la otra.

Emma iba contando algunas historias graciosas sobre travesuras que hacía de vez en cuando. Terminan el postre y se quedan charlando un rato más, antes de Emma pedir la cuenta. El camarero la trae y Emma paga.

Emma se levanta junto con Regina, se coloca la chaqueta y le ofrece el brazo a Regina, esta sonríe y le da un beso en el cuello, dejándole una marca de lápiz de labio.

-Voy al baño, ya vengo- dice Regina rápidamente

-Está bien, te espero abajo.

Regina va al aseo, aprovecha para retocarse el maquillaje y el pelo. Sonríe.

Emma baja y al salir del restaurante se encuentra con Gold.

-Emma- dice Gold al verla allí -¿Cómo estás? ¿Qué haces aquí?

-Gold, estoy bien, ¿y usted? Estoy en una cita, ¿y usted?

-Puedes llamarme Robert o Bobby. Estoy bien, he venido a celebrar mi aniversario de boda con Milah

-Felicidades- le desea Emma sonriendo

Milah se acerca a los dos conversando con Regina y las dos caminan hacia Emma y Gold.

-Hola Bobby, felicidades por tu aniversario- le desea Regina dándole un abrazo para después colocarse junto a Emma

-Muchas gracias, Regina- Gold sonríe y repara en algunos detalles hasta ese momento desapercibidos como la marca de lápiz de labio en el cuello de Emma y el color del de Regina-Estoy feliz por ver que finalmente estás saliendo con alguien

Regina se sonroja y sonríe

-Gracias Bobby- ella entrelaza su brazo con el de Emma –Hasta el lunes y felicidades otra vez.

Gold y Milah sonríen y van a su mesa mientras Emma y Regina se dirigen al coche de la rubia. Emma abre la puerta para Regina y la morena entra, ella da la vuelta y se pone al volante, arrancando inmediatamente.

-¿A dónde vamos?- pregunta Regina curiosa mirando a Emma

-A hacer tu primera locura de la noche- responde Emma sonriendo y tras unos minutos para el coche, abre la guantera y coge algunos ganchos -¿Preparada?

-No- dice Regina algo nerviosa.

Emma sonríe y baja del coche, dejando la chaqueta dentro. Regina baja y camina al lado de Emma hasta una cerca. La rubia coge el móvil, enciende la linterna y se lo pasa a Regina para que lo aguante, ella coge los ganchos y abre fácilmente el candado. Regina la mira seria y nerviosa. Emma saca la cadena y empuja la verja, dejando espacio para pasar.

Regina entra seguida de Emma, la rubia se dirige hasta la caja de palancas y levanta el interruptor, encendiendo todo y dejando ver el parque. Regina sonríe al ver lo que era, camina un poco y mira a Emma que venía tras ella doblándose las mangas de la camisa y aflojándose la corbata mientras se abría dos botones de la camisa.

Van hasta la noria y se sientan en una silla.

-¿Quieres dar una vuelta?

-Emma- dice Regina preocupada -¿Y si nos cogen?

-Regina, relaja y aprovecha-Emma sonríe

Emma se levanta, sujeta a Regina en la silla y va a encender la atracción.

-¡Emma!- Regina la llama algo tensa -¿Sabes cómo va eso?

-Claro que sé- Emma sonríe y enciende la atracción

La noria comienza a moverse y a subir. Regina se agarra a las barras del asiento y empieza a reírse al sentir una placentera sensación recorriendo su cuerpo. Ella ve la ciudad desde lo alto y siente el viento batir en su rostro, cierra los ojos por un momento y al reabrirlos, se ve en el suelo. Emma va hasta la morena y la suelta de la silla. Regina se levanta con una sonrisa enorme estampada en su cara y abraza a Emma.

-Gracias por esto, Emma

-Estamos en la primera parte, querida

-¿Qué estás tramando, loca?

Emma le da una sonrisa traviesa y arrastra a Regina de la mano hasta la salida. Apaga las luces del parque y cierra de nuevo el candado. Van al coche y Regina observa a Emma pensando en qué iría hacer ahora. Emma conduce hasta un club y se detiene en la parte de atrás que daba acceso a la piscina.

-Emma, te has vuelto loca de remate- Regina mira el sirio y vuelve a mirar a Emma

-No, me volveré loca el día en que entré y me suelte la melena en un concierto de Iron Maiden- dice Emma bajando del coche con Regina

Regina mira alrededor para ver que nadie venía mientras Emma abría la cerradura de la puerta del fondo, y en cuanto la abre, las dos entran.

-¿Te apetece un zambullida, señorita Mills?

-¿Estás segura de que nadie va a aparecer?

-Completamente- dice Emma desabotonándose la camisa y quitándose la corbata.

Emma va hasta el banco más cercano a la piscina y deja la camisa y la corbata dobladas sobre él, se quita los zapatos, los calcetines y los pone también junto con la camisa, finalmente se quita los pantalones, quedándose solo con la lencería negra. Regina se queda mirándola un momento, camina hasta el banco en que ella estaba y se quita los zapatos, dejándolos junto a las cosas de Emma y la mira.

-¿Podrías bajarme la cremallera, por favor?- pide Regina

-Claro

Emma se pone detrás de la morena, aparta su cabello hacia un lado con un suave toque, causando un ligero estremecimiento en Regina y después baja la cremallera de su vestido, le baja las asillas también inmediatamente. Regina siente que su respiración se vuelve más pesada y gira el rostro hacia un lado para mirar a la rubia. Emma respiraba pesadamente y estaba algo hipnotizada, pero pronto sale de ese efecto y mira a Regina con una sonrisa tímida, se aparta y se sienta en el banco para quitarse la prótesis. Regina se quita el vestido y lo coloca junto a la ropa de Emma. La rubia se levanta y Regina la sujeta, las dos van hasta el borde de la piscina y Regina suelta a Emma, que salta al agua haciendo una voltereta y Regina entra enseguida.

Emma hace algunas gracietas como dar una voltereta dentro del agua o hacer el pino dejando en alto la pierna. Regina se queda observándola y después nada hacia ella. Emma también avanza hacia Regina y las dos se abrazan.

-¿Te está gustando?

-Pues sí, aunque lo considere arriesgado

-Pero ahí está la gracia, babona- dice Emma sonriendo de una manera infantil

-No sé dónde tenía yo la cabeza cuando acepté esto- dice Regina riendo

-Tu risa es hermosa- comenta Emma mirando a Regina a los ojos

Regina se sonroja un poco, pero no aparta su mirada de la de Emma. Las dos acercan sus rostros, pegando las cabezas, luego las narices antes que los labios se encuentran y sacian la añoranza que cada una sentía de la otra, el beso comienza tranquilo y lleno de deseo por parte de ambas, Emma aprieta los mulos de Regina con deseo y siente que la morena le araña la espalda. Emma muerde el labio inferior de Regina y va descendiendo los besos por su cuello, Swan la apoya en la pared de la piscina disminuyendo cada vez más la distancia entre ellas, pegando su cuerpo al de la morena. Regina siente cómo su cuerpo entero se estremece con los besos de Emma en su cuello y los apretones en sus muslos, emitiendo quedos gemidos en el oído de Emma. La rubia vuelve a besarla, ella veía crecer su deseo por tener a Regina en sus brazos, le era cada vez más difícil evitar lo que estaba por venir. Interrumpen el beso repentinamente al escuchar que alguien hacía un ruido alto, las dos miran hacia arriba y ven al guardián nocturno allí parado.

-¿Podrían las señoritas salir de la piscina?- pide el guardia

Las dos no responden, solo se apoyan en el borde, y usan la fuerza del cuerpo para salir, Regina ayuda a Emma a levantarse. El guardia acompaña a las dos al banco donde estaban sus cosas y se visten, pero sin ponerse los zapatos. Cogen las pocas cosas que llevaban y se dirigen al coche. Se paran frente al automóvil, Emma abre el maletero y saca dos toallas, pasándole una a Regina.

-Definitivamente no eres normal, Emma- dice Regina secándose -¿Planeaste eso, verdad?

-Sí…- Emma sonríe mientras se secaba el cabello y los pies, poniéndose los zapatos -…y no

Regina respira hondo, se pone los zapatos y lanza la toalla al maletero. Emma deja la otra también y suben al coche, se miran durante un momento.

-¿Te apetecería ir ahora a Storybrooke?- pregunta Emma repentinamente

-¿Ahora?

-Sí- Emma sonríe-Hay un sitio desde donde quiero que veas el amanecer.

Regina respira hondo, si ya había invadido un parque de atracciones y una piscina, ¿por qué no ir a Storybrooke?

-Vale, vamos antes de que me arrepienta- Regina concuerda

Emma le da un piquito y parten rumbo a Storybrooke, llegando a la ciudad de madrugada. Emma conduce por un sendero de tierra que llevaba hasta el punto más alto de la ciudad, estaciona el coche, coge una linterna de la guantera y baja del coche con Regina. Abre el maletero y coge un mantel de pic-nic y lo coloca en el suelo para sentarse. Emma se sienta y mira hacia la ciudad con una sonrisa en el rostro. Regina se sienta entre las piernas de Emma y pronto se siente abrazada, mira a la ciudad y sonríe, gira el rostro hacia Emma y le da un piquito, se quita los zapatos y los deja a un lado. Emma sonríe y apoya la cabeza en el hombro de la morena, sintiendo el perfume a manzana que a ella tanto le gustaba y le deja un beso en el hombro. Regina nota el beso y sonríe, se gira un poco en su regazo y la mira a los ojos, sonriendo y le da unos besitos más antes de girarse del todo hacia ella, se quedan frente a frente y la besa. Emma corresponde al beso y envuelve a Regina en sus brazos para acercar más sus cuerpos, Emma comienza a besar el cuello de Regina y a apretarle los muslos.

-Emma…- Regina susurra entre gemidos al sentir los besos en el cuello y sus manos en las piernas

-¿Sí?- Emma la mira con cierta preocupación en la mirada, parando todo movimiento

-Solo hazme tuya- susurra Regina mirando sus profundos y verdes ojos

-¿Estás segura?- pregunta Emma un poco insegura mientras miraba aquellos pares de ojos avellanas que tanto la hechizaban

-Creo que nunca he estado tan segura de algo como lo estoy ahora- Regina sonríe y besa a Emma.

Emma corresponde al beso y aprieta la espalda de Regina para pegarla a su cuerpo. Va parando el beso con piquitos y mira a Regina a los ojos y comienza a bajarle la cremallera del vestido, cuando está totalmente abierto, baja las manos hasta el borde del vestido y se lo quita poco a poco, pasando las manos por todo el cuerpo de Regina, y se lo saca completamente. Regina le quita la corbata y la deja a un lado, junto con su vestido, y entonces comienza a desabotonarle la camisa, besando su cuello mientras termina de abrir todos los botones de la camisa. Regina le quita la camisa y la besa. Emma responde al beso y la acuesta en el suelo, se quita los zapatos con los pies. Regina pasa las manos por la espalda de Emma, se detiene en el borde de los pantalones y siente la mano de Emma tocar la suya, las dos abren el botón y la cremallera. Emma interrumpe el beso un momento para quitarse los pantalones.

La noche era clara, lo que permite que las dos se vean claramente. Emma mira a Regina durante unos largos segundos, admirándola y le da una ligera sonrisa. Regina sonríe algo tímida, hace años que no estaba así con nadie, ni cuando vivía con Robin le permitía que la viese con luz, pero con Emma era diferente, no tenía miedo alguno y quería vivir aquello. Aún conociéndose y siendo amigas desde hace pocos meses, hacía unas semanas que estaban tomando otro rumbo. Regina atrae a Emma hacia ella y la besa, le abre el sujetador y se lo quita. Emma hace lo mismo con el sujetador de la morena, pasando un brazo bajo ella mientras la besa. Emma desciende la mano libre por el cuerpo de Regina.

-¿Ya has hecho esto alguna vez?-pregunta Emma mirando a Regina a los ojos

-No- responde Regina sin desviar su mirada de los ojos de Emma –Pero quiero hacerlo contigo

-¿Segura?- pregunta Emma con una discreta sonrisa en el rostro

-Más que segura- susurra Regina en su oído con voz ronca, estremeciendo por completo a la rubia.

Emma sonríe al escuchar aquello y le da un piquito, y va descendiendo enseguida por su cuerpo hasta llegar a los pechos. Emma masajea el derecho y comienza a dar ligeras lamidas al izquierdo, mordisqueándole levemente el pezón, dejándolo endurecido. Regina pasa la mano por la cabeza de Emma, enredando sus dedos en el cabello de la rubia, emitiendo algunos gemidos de placer al sentir los labios de Emma en contacto con su piel y sus pechos. Emma pasa a hacerle lo mismo al pecho derecho, chupándolo y dándole leves mordidas mientras masajeaba el izquierdo, desciende los besos hasta el abdomen de Regina y llega a su pelvis. Emma sonríe y le quita las braguitas mientras le va dando besos por sus piernas y cuando se las quita, las deja junto al resto de la ropa y vuelve a besar sus piernas, apoyando una de ellas en su hombro al llegar a su pelvis y antes de comenzar a lamerla. Emma pasa su dedo por su clítoris y al notarlo rígido, comienza a masajearlo un poco y después comienza a chuparlo intensamente, haciendo que Regina gima más alto.

Regina intenta controlarse un poco al comienzo, pero el placer era tan grande que no se aguanta más, gime cada vez más alto al sentir los labios de Emma en su vulva, succionándola y penetrándola con la lengua, experimentando un placer que jamás había sentido en su vida, conforme Emma aumentaba la intensidad, ella sentía que aquel placer se apoderaba de todo su cuerpo y al sentir los dedos de Emma penetrándola, nota un ligero dolor, que era más incomodidad que dolor, y se nota en sus gemidos, lo que provoca que Emma se detenga un momento y la mire preocupada.

-¿Todo bien?-pregunta Emma parando cualquier movimiento, medio jadeante

-Todo, sí, solo no pares- responde Regina jadeante

Emma vuelve a succionar la vulva de Regina con más intensidad que antes e introduce dos dedos en su interior de nuevo, sincroniza el movimiento de los dedos y de las succiones. Regina comienza a mover su pelvis ligeramente, sincronizándose con los movimientos de Emma. Se quedan así por largos minutos hasta que Regina nota que algo va a estallar dentro de ella y sin aguantar más, gime más alto que las otras veces, arqueando el cuerpo y el orgasmo llega con fuerza. Regina siente su cuerpo derrumbarse, anestesiada por el orgasmo que acababa de tener. Emma sigue chupándola un poco más, degustando el sabor de Regina y asciende besando todo su cuerpo hasta llegar a su boca, besándola con pasión.

Regina le corresponde al beso de forma apasionada y le araña la espalda entera, baja una de sus manos y la pasa por dentro de las bragas de Emma, notando lo mojada que ella estaba. Regina comienza a masturbarla y Emma gime quedo en su boca. Regina empieza algo torpemente y entonces Emma coloca su mano encima de la de ella y la guía hasta que ella coge el ritmo. Regina la masturba más y más rápido, haciendo que Emma interrumpa el beso y gima en su oído, Regina aumenta el ritmo aún más y se excita con los gemidos de Emma en su oído. Emma pasa su mano por la pelvis de Regina y comienza también a masturbarla, y al final llegan juntas al clímax. Emma siente su cuerpo derrumbarse sobre Regina y abraza a la morena, la mira a los ojos y las dos sonríen. Empiezan a besarse y retoman su noche de amor.

Los primeros rayos de sol comenzaban a apuntar y Regina se sienta para mirar el horizonte. Emma se sienta detrás de ella, abrazando su cuerpo desnudo, pegando su mentón en el hombro de la morena, sonriendo y besando su rostro.

-Gracias- susurra Regina

-¿Por qué?- pregunta Emma curiosa

-Por esta noche y esta mañana- Regina sonríe y la besa

Emma responde al beso sonriendo, pero enseguida paran para ver el nacimiento del sol antes de vestirse para regresar a casa.


Finalmente en el edificio, Emma y Regina suben entre besos y risas, ya eran casi las nueve de la mañana cuando paran frente a sus apartamentos. Regina tira de la corbata de Emma y la besa, la rubia corresponde y la abraza. Solo se detienen cuando el aire se hace necesario y sonríen. Retoman el beso y Emma abre la puerta del apartamento de Regina y la morena entra caminando de espalda tirando de Emma por la corbata sin darse cuenta de que Cora, Zelena, Henry y August estaban en la sala asistiendo a la escena. Ellas paran para respirar una vez más, y Emma enseguida los divisa a todos, congelándose en el sitio y poniéndose más roja que un tomate. Regina se da cuenta del estado de Emma y al girarse y ver a todos allí, se pone en el mismo estado que Emma.

-Entonces…¿Dónde habéis estado la noche entera?- pregunta serio Henry

Las dos se miran y después miran a Henry

-Henry, mamá está cansada. Después hablamos de esto, ¿bien?

-No- dice serio el muchacho -Me preocupe, ¿sabías? Pero bien, te voy a dejar descansar un poco antes de hablar y de tener una conversación seria con la señorita Swan- dice Henry antes de ir a besar a su madre y marcharse a su cuarto inmediatamente

Cora y Zelena miran serias a las dos, August se levanta, se despide de las dos y mira a Emma. La rubia mira a Regina y le da unos piquitos.

-Después hablamos- susurra Emma

-Está bien, ahora tendré que pasar por el interrogatorio- suspira Regina

-Buena suerte- le desea Emma y le da un beso en la mejilla, después mira a Zelena y Cora, saluda con la mano y se marcha.

Regina cierra la puerta y sonríe, suspirando y olvidándose completamente de Cora y Zelena, está caminando hacia el baño cuando escucha a Cora llamarla

-Regina Mills, ¿dónde piensas que vas?- pregunta Cora seria

-¿Puedo tomar un baño antes? Tengo la ropa mojada y necesito de verdad un baño. En cuanto salga, charlamos, ¿está bien?

-Date prisa entonces- dice Cora seria

Regina entra en su cuarto, coge una ropa cualquiera y la deja sobre la cama, y se va a dar el baño. Estaba tan feliz, tan sonriente que muchos verían extraño aquel comportamiento. Toma un lento baño, relajando todos los músculos del cuerpo y en cuanto sale, se pone la ropa y va a desayunar.

Regina coge las cosas de la cocina y se sienta en la mesa mientras Zelena y Cora empiezan con el interrogatorio.

-¿A dónde fuisteis a cenar? ¿Qué hicisteis toda la noche? ¿Dónde fuisteis después?- comienza Cora

-Por lo que se ve, la noche estuvo bien para haber entrado en casa entre besos y sonriendo como una boba enamorada- insinúa Zelena, pero sonriendo al ver la felicidad de la hermana -¿Lo hicisteis o no?

-Fuimos a un restaurante en el centro, pequeño, pero con mucha clase- comienza Regina a contar –Charlamos bastante y después me llevó a hacer dos cosas que jamás habría hecho en la vida

-¿El qué? ¿Robar un banco o matar a alguien?- Zelena bromea

-No, payasa- dice Regina seria, pero se echa a reír – Invadimos un parque de atracciones para subir en la noria y después fuimos a una piscina, hasta que fuimos pilladas por el guardia nocturno. Estuvimos hasta media noche más o menos.

-¿Y las nueve horas siguientes?- Cora pregunta curiosa

-Fuimos a Storybrooke a ver el amanecer, nos quedamos sentadas mirando la ciudad desde lo alto, en una colina, y bueno…acabó pasando…- dice Regina con una leve sonrisa en la comisura de los labios al recordar

-¡Sinvergüenza!- dice Zelena abrazando a la hermana –Por los suspiros, supongo que estuvo muy bien. Quiero detalles de todo, hermanita.

Regina ríe avergonzada y solo cuenta lo que cree necesario. Desayuna y va al cuarto de Henry, llama antes de entrar.

-Hijo…- Regina lo llama y él da pausa al juego -¿Todo bien?- pregunta ella preocupada

-Hola, mamá- él la mira y ella entra en el cuarto –Ahora sí

Regina se sienta a su lado y lo abraza.

-Me preocupe con tu desaparición, pensé que volverías a media noche

-Perdóname por dejarte preocupado, mi príncipe, debí haberte avisado, pero me olvidé

-Está bien- sonríe y se coloca mejor en sus brazos -¿Disfrutaste de la cena? ¿A dónde fuisteis?

Regina lo coloca en su regazo y lo abraza mientras le cuenta parte de lo que habían hecho, omitiendo algunas cosas para no traumatizarlo. Henry escuchaba atentamente lo que Regina le estaba contando y sonríe

-Mamá, estoy tan feliz por verte feliz con alguien por primera vez, pero Emma tendrá que venir a pedirme permiso para poder salir contigo- dice Henry serio

-Hablaré con ella de eso- dice Regina riendo –Te quiero, hijo- dice dándole un beso en la cabeza.

-Yo también te quiero, mamá- Henry sonríe

Henry pone cualquier canal en la tele y se acuesta en la cama, abrazando a Regina y cuando va a hablar con ella, la ve durmiendo. Él se levanta con cuidado, apaga el televisor, coge la manta y vuelve a echarse con ella, tapándose los dos y durmiéndose junto a ella.