Capitulo 12: La paternidad.
Hikawa se encontraba meditando bajo el gran árbol del patio principal del templo.
-Hikawa-O Sensei –Aquella voz lo saco de su trance.
-¿Si Mizuno? –dijo sin abrir los ojos pala mirar a quien lo llamaba.
-Los gemelos han nacido ya.
-¿Enserio? –le pregunto con un claro tono alegre en su voz -¿Y sabes como están ellos y Kurama?
-Los tres están en perfectas condiciones Sensei.
-Me da gusto saberlo.
Silencio…
-Hikawa-Sama.
-¿Si?
-Disculpe mi atrevimiento pero… ¿No piensa ir a visitar a los gemelos?
-No –dijo tristemente.
-Pero son los hijos de Hiei-sama y como su abuelo usted… -se detuvo al notar que el Youko la miraba atentamente –Lo siento Hikawa-sama –se disculpo –No quise ser entrometida.
-No, tienes razón –dijo mientras se levantaba –Por favor dile a Kuni y Mizu que necesito verlos.
-Si –dijo la joven y se dirigió a cumplir con la orden del O Sensei Gran maestro
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Mientras tanto Kurama se encontraba en la habitación de los gemelos, ambos, lloraban a todo pulmón, y la verdad es que el pelirrojo no tenia mucha experiencia con cuidando niños y mucho menos gemelos.
-Tranquila Tsukino –le dijo mientras intentaba darle el biberón, pero la pequeña no cooperaba en lo absoluto –Por favor come mi amor –le dijo ala pequeña
-¿Qué sucede? –pregunto Hiei entrando ala habitación, después de regresar del Makai y cele notaba muy cansado.
-Hola Hiei –dijo el pelirrojo con voz cansada.
Hiei no le respondió, pues su atención estaba centrada en Fujimi, quien se encontraba en su cuna, y vaya que tenia si tenia unos muy potentes pulmones -¿Podrías alimentar a Fujimi por favor?
Hiei afirmo con la cabeza y con cuidado tomo al pequeño entre sus brazos, quien, tan pronto tubo el biberón frente a el comenzó a comer.
-Tsukino por favor come algo –dijo Kurama con preocupación –No entiendo porque no quiere comer
-¿Crees que este enferma? –le pregunto Hiei, preocupado.
-¿Sucede algo? –pregunto una voz desde la puerta.
-Kagura, gracias a Inari llegaste –dijo el pelirrojo acercándose al ama de los vientos –Tsukino no quiere comer –le dijo MUY preocupado
Kagura se acerco a Kurama y too ala bebe entre sus brazos, quien, tan pronto tubo el biberón frente a ella, comenzó a comer.
-¿Cómo lo hiciste? O.o –pregunto el pelirrojo sorprendido.
-A veces los bebes no comen si no se sienten cómodos –dijo mirando ala bebe con ternura –Mi… Hijo… hacia lo mismo –dijo con tristeza.
-Kagura…
-Estoy bien n.n
-Pero…
-Se ven cansados, vayan a dormir, yo me ocupare de los bebes.
-Pero…
-No hay pero que valga jovencito, ve a descansar –le dijo –Aun necesitas descansar de la operación y Hiei-san también –dijo al ver al Jagashin profundamente dormido con Fujimi en brazos.
-Bien, gracias n.nU
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Kagura regresaba del súper mercado después de realizar las compras de la semana cuando se encontró con quien menos esperaba ver en la puerta principal de su casa.
-Hola hija –dijo Hikawa sonriéndole.
-Hikawa… -dijo sorprendida -¿Qué haces aquí?
-Vine… -No pudo terminar de hablar ya que Kagura lo arrastro dentro de la casa como alma que lleva el diablo.
-¡¿Estas loco! –le grito -¡¿Quieres que mis vecinos te vean!
-Lo siento, no era mi intención hija –Kagura suspiro.
-Olvídalo –le dijo –En todo caso, ¿Qué haces aquí?
-Vine a visitarlos –le respondió -¿Dónde esta tu hermano y mi nieto? ¿Dónde están los gemelos?
-Hien salio con Hiei-san y no tengo idea de adonde fueron y los gemelos deben estar durmiendo o con Kurama.
-Me gustaría verlos.
-Como quieras…
-¿Cuándo nacieron?
-Hace tres semanas, en el cumpleaños de Hiei-san.
-Ya veo –dijo con tristeza
-¿Te sientes mal?
-No, es solo que esa fecha siempre me trae tristes recuerdos, después de todo fue cuando te marchaste de mi lado, hija
-¿No te vas a poner sentimental, ne? ¬-¬
-No.
-Bien… -dijo –Solo déjame guardar esto en el congelado e iremos a ver a los gemelos –dijo mientras metía los galones de helado al congelador (Lizerg-chan: n.nU no hace falta decir para quien son), en eso Kurama entro ala cocina.
-Ah Kurama –saludo la ama de los vientos -¿Recuerdas a Hikawa-Sensei?
-Si, gusto en verlo Hikawa-sama –saludo el pelirrojo cortésmente.
-El gusto es mío Kurama-chan –le respondió el Kitsune Sensei.
-¿Es hora del biberón de los bebes?
-Si.
-Déjame ayudarte Ku-chan
-Si gracias Kagura n.n
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Hikawa tenia en los brazos a los dos gemelos, quienes jugaba, cada uno con uno de los mechones de cabello del Youko Sensei, a los gemelos parecía agradarles el Kitsune Sensei, pues, cada vez que este se alejaba de ellos, estos comenzaban a llorar, al poco rato ambos se durmieron y el Youko los coloco en sus respectivas cunas.
-Duerman bien chibis n.n –dijo sonriéndoles.
Hikawa volteo a ver a Kurama, quien se encontraba profundamente dormido en la mecedora, el Kitsune de mas edad sonrió, el tenia experiencia cuidando niños, había criado a Hien y Kagura desde la tierna edad de tres años, aunque le hubiese gustado tenerlos desde su nacimiento.
El Youko Sensei se acerco a Kurama y con sumo cuidado lo levanto en brazos, para llevarlo a su habitación, lo acostó en la cama y le quito los zapatos, lo cubrió con las sabanas.
-Duerme bien pequeño –le dijo el Youko para luego dirigirse ala cocina, la casa estaba vacía, Hien y Hiei aun no regresaban y Kagura había salido a atender una emergencia.
-¿Qué seria bueno preparar? –se pregunto así mismo.
En ese momento el timbre de la casa sonó, Hikawa iba abrir pero recordó lo de su cola y orejas, entonces utilizo un poco de su Yoki para tomar l apariencia de un ningen, abrio la puerta encontrándose con…
-Fallen-chan –dijo sonriéndole dulcemente.
-Hi-Hi-Ka-Wa-Sa-Ma O/O –dijo sorprendido -¿Q-que hace aquí?
-Vine a visitar a mis bisnietos n-n
-¿E-esta Ka-Kagura? O/O
-No, salio a atender una emergencia.
-¿Y-y Kurama?
-Esta durmiendo –le dijo tranquilamente -¿Por qué no pasa?
-Eh, si gracias O/O
Ambos se sentaron en el gran y confortable sofá del living.
-Mi hija preparo té –dijo el Kitsune -¿No desea un poco? n-n
-N-no gracias n/n –le respondió -¿Qué estaba haciendo?
-Iba a preparar el almuerzo –dijo tranquilamente para luego sonreír un tanto apenado –Pero la verdad es que desconozco como funcionan muchas de las cosas que se encuentran en la cocina.
-S-si qui-quiere yo le a-ayudo n/n
-Gracias n-n
Kurama, Hiei su padre, Kagura, Fallen y Hikawa se encontraban sentados ala mesa disfrutando de un delicioso almuerzo.
-Esto esta delicioso Hikawa-Sensei –dijo Hien
-Gracias, pero el crédito es de Fallen-chan –dijo el Youko sonriendo dulcemente.
-E-eso no es verdad Hikawa-sama O/O
-¿Cuánto tiempo piensas quedarte Youko? –le dijo Hiei fríamente ¬-¬
-Hiei –lo regaño el pelirrojo
-Una Semana… Es lo máximo que puedo permanecer fuera del templo –dijo con algo de tristeza.
-Hn
Hikawa sonrió, Hiei se parecía mucho a su pequeña Kagura, a pesar de que no compartían ningún laso de sangre.
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Kurama y Hikawa se encontraban en la habitación de los gemelos, cambiándole los pañales.
-Hikawa-sama, no es necesario que me ayude –le dijo el pelirrojo sonriendo.
-Por mi no hay problema –le dijo devolviéndole el gesto –Al contrario, me alegra poder hacerlo… Es algo que me hubiese gustado hacer con mis hijos o con mi nieto –dijo tristemente.
-Lo siento Hikawa-sama, yo…
-Por favor, solo dime Hikawa, después de todo también eres mi nieto n-n
Kurama le sonrió agradecido.
-Ku-chan, mi tía y Shuichii han venido a verte a ti y a los gemelos –dijo Kagura entrando ala habitación.
-¿Podría ayudarme con Tsukino por favor? –pidió el pelirrojo al Youko, este asintió y sonrió.
Los tres bajaron ala sala, en donde se encontraba Shiori y su hijastro, esperándolos.
Shiori, al ver al Youko Sensei, se asusto y mas al ver a su pequeña nieta en sus largos brazos, pero pronto el miedo se convirtió en fascinación, al ver como la criatura se movía tan elegante y graciosamente y también al sentir el aura pacifica que este Expedia.
-Madre, Shuichii, que gusto en verlos –dijo el pelirrojo sonriéndoles encantadoramente –Les presento a Hikawa.
-Es un placer conocerlo –dijo Shuichii sonriendo –Soy Shuichii el hermano menor de Shuichii (Lizerg-chan: o ¿Por qué Togashi-sama los llamaría igual, que confusión)
-El placer es mío Shuichii-chan n-n –dijo -¿Y cual es su nombre mi lady?
-Soy Shiori Minamino.
-Un hermoso nombre para una mujer tan hermosa –Shiori se sonrojo ante al las palabras del Youko.
-Gracia –dijo la mujer
-Es un honor conocer a la mujer que cuido a mi hija –le dijo el Kitsune.
-¿Hija? –pregunto Shiori confundida.
-Hikawa nos crió a mi y a Hien como sus hijos –explico Kagura.
-Ah, entiendo n-n
-Le agradezco mucho haber cuidado de mi cachorra, es algo que jamás podré pagarle.
-No diga eso, Minako es mi sobrina y no podía dejarla sola después de que sus… padres murieron.
-Aun así…
La pequeña Tsukino se removió entre los brazos del Kitsune Sensei y comenzó a llorar, siendo imitada por su hermano.
-Parece que ya tienen hambre –dijo el Youko sonriéndoles.
-Si –dijo Shiori mirando a sus dos pequeños nietecitos.
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Han pasado cinco años desde el nacimiento de los gemelos y todo era muy tranquilo, tanto que incluso Hikawa y sus hijos habían comenzado a olvidar el peligro que representaba Souhi, El Kitsune Sensei era muy querido por los dos pequeños quienes lo llamaban abuelito Hikawa (Lizerg-chan: ¬ que tiernos!)
-¡Tía Kagura! –exclamaron los dos gemelos al unísono –Nos da gusto que estes en casa.
-¿Nos trajiste algo? –pregunto Fujimi.
-Hn, creo que los estoy mal acostumbrando.
Ambos sonrieron.
-¿Dónde están sus padres y el cascarrabias de su abuelo? –es pregunto mientras los levantaba en brazos.
-Otouchan esta con tía Yukina –dijo Tsukino refiriéndose a Kurama
-Y Otousama se encuentra con mi abuelo entrenando en el patio –dijo Fujimi.
-Hm, esos dos no se cansan nunca.
-Hola Kagura –saludo Kurama.
-Kagura-san me da gusto verla –saludo la Koorime cordialmente.
-A mi también me da gusto verte Yukina-chan.
-Tía Kagura, vamos a jugar –le dijo Tsukino.
-¡Si! –apoyo Fujimi.
-Dejen que su tia descanse niños –les pidió Kurama.
-ah –dijeron al unísono u.u
-Ya se, ¿Qué les parece si salimos esta nuche a comer en su lugar favorito? –les dijo el ama de los vientos –Yo invito n.n
-¡¡¡¡Si!
-¿Qué sucede? –pregunto Hien al escuchar el escandalo en la sala.
-¡Abuelito, Otousan, tía Kagura nos llevara a comer fuera! –dijo la pequeña Tsukino.
-Hn –resoplo Hiei
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-¿Por qué demonios tenemos que venir a este lugar? –gruño Hiei.
-Porque a los mellizos les gusta –le dijo Kurama tratando de tranquilizarlo n.nU
-Hn.
Los mellizos habían escogido un restaurante para niños, con juegos y gran cantidad de diversión… ¿La razón del enfado de Hiei?... n.nU Ya se lo imaginaran, el lugar estaba repleto por pequeños ningen y sus padres.
-Hn. Odio este lugar –dijo Hiei entre dientes
-¡Tsukino vamos a jugar! –dijo Fujimi animadamente.
-¡Si!
-Esperen, antes de que se vayan, ¿Qué van a querer de comer? –es pregunto la loba.
-¡Pizza! –exclamo Fujimi.
-¡Nieve dulce! –exclamo Tsukino, Hiei sonrió ante esto (n.n De tal palo, tal astillo)
-Bien, vayan a jugar –les dijo el pelirrojo.
-¡Siii!
-Pero no se alejen mucho –les pidio Hiei preocupado (Chicas del publico: que lindo! ¬)
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Los cinco youkais adultos se sentaron en una de las mesas del restaurante, mientras los pequeños jugaban, un niño de cabello castaño, ojos azules y vestido con un pantaloncillo corto color crema y una playera azul se acerco a Tsukino. (Lizerg-chan: Pobre niño no sabe lo que le espera n-nU)
-Hola, ¿Cómo te llamas? –dijo el pequeño sonriendo.
-Jigoku Tsukino –dijo la pequeña -¿Y tu?
-Me llamo Hiro Kambara, mucho gusto.
-Tsukino –la llamo su hermano -¿Quién es el?
-Hermano, te presento a Hiro Kambara –dijo –Hiro-kun, el es mi hermano Fujimi
-Mucho gusto –dijo el pequeño ningen dándole la mano.
-Igualmente… Tsukino, es mejor que nos vayamos ya con nuestros padres.
-Si
-Con que aquí estaban chibis –dijo Kagura quien estaba acompañada por Hiei.
-Tía, Otousan –dijo Tsukino
-Ya llego la comida, vamos o se enfriara –dijo Kagura.
Hiro miraba a los dos demonios con miedo ya que, Tanto Hiei como Kagura lo miraban de forma asesina
-Y-yo me retiro –dijo Hiro alejándose como alma que lleva el diablo.
-Otousan, Tía! –se quejo Tsukino –Lo hicieron de nuevo.
-¿Qué hicimos? –preguntaron al unísono O.O
-Asustaron al ningen –dijeron los dos pequeños.
-Hn.
-Hay bueno no lo tomen a mal chibis n.nU
-¬-¬
-n.nU
-Hn. ¬.¬U
-Mejor vamos a comer antes de que se enfrie –dijo Kagura sudando gotita.
-Ustedes no tienen remedio –dijo Tsukino alejándose junto a su hermano
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Un grito de furia inundo los rincones del lúgubre castillo, las paredes de hielo emitían luz propia, dándola un brusco constaste entre un pasillo y otro, el castillo entero estaba en silencio, pues todos se encontraban reunidos en el gran salón, el lugar estaba decorado majestuosamente, creando una atmósfera casi mística, digna de un rey, y ahí, sentado en el terrorífico trono creado únicamente por hielo, se encontraba una criatura con forma humana, sus ojos alargados y hermosamente rasgados eran azules (pupila e iris), delineados delicadamente en negro, vestía una túnica blanca, adornada con un cinturón azul cielo, sus blancos brazos (mas bien pálidos) estaban desnudos, su cabello caía largo sobre su espalda y estaba amarado con una cinta blanca.
El demonio continuo maldiciendo largo rato, mientras sus subordinados youkais temían por el enfado de su señor, hasta que las puertas se abrieron escandalosamente dejando ver a un joven alto de largo cabello verde, ojos del mismo color, vestia un traje de combate ligero.
-Souhi –hablo el recién llegado
-¿Qué quieres Senpu? –le dijo molesto el rey de los hielos eternos.
-Veo que tus inútiles sirvientes no han sido capaces de encontrar el tesoro, ne? –dijo con tono de superioridad –Que patéticos.
-Mas vale que estes aquí por algo importante o si no… -lo amenazo.
-Tranquilo, gran dios –dijo en tono sinico –Estoy aquí para ayudarle… Como lo prometí.
-Habla…
-Primero lo primero… Quiero lo que acordamos…
-¡No eres nadie para imponerte a Souhi-sama –dijo uno de los Youkais, Senpu le sonrió con descaro
-Se te pagara lo acordado y mas… -Senpu sonrió –Ahora dime lo que sabes.
-Bien… El tesoro… El Kedakkaki Eien No Inori a tomado la forma de dos seres vivos.
-¡¿Qué! –exclamo Souhi
El salón se lleno de murmullos ante la noticia.
-¡Silencio! –ordeno el rey de los hielos -¿Sabes quienes son y en donde se encuentran?
-No… Solo se que se encuentran en el Ningenkai y que nacieron de dos almas destinadas a estar juntas, un Youko y un Youkai de fuego medio Koorime…
-¡¿Qué!... ¿Cómo que medio Koorime?... eso lo convertiría en…
-El niño prohibido del Makai –finalizo Senpu –Y no solo eso… Hien, el amo del fuego y Kagura el ama de los vientos están con ellos.
-Eso es imposible… Yo mismo acabe con ellos –dijo Souhi.
-Parece que no hiciste un buen trabajo –se burlo.
-Hm
-No te preocupes –dijo –Yo terminar lo que dejaste pendiente –dijo con una sonrisa cínica en sus labios
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Hien se encontraba en el baño de su habitación, mirándose al espejo, dio un suspiro y cerro los ojos un segundo para luego abrirlos y se quito la mascara que cubría la mitad de su rostro, rebelando una cicatriz… La cicatriz que le había echo Souhi con su espada antes de… bueno no tenia caso revivir el pasado.
-¿Sigues lamentándote por el pasado? –Aquella voz lo saco de sus pensamientos, volteo encontrándose con Kagura quien estaba recargada en el marco de la puerta, al verla, rápidamente se coloco la mascara en su lugar, Kagura suspiro.
-Baka, no tienes que hacer eso –Hien bajo la mirada.
-Es mi deshonra si yo…
-¡No digas tonterias! –le grito –No había nada que ninguno de lo dos pudiera hacer, ambos estábamos debilitados por la batalla que tuvimos antes.
-Pero..
-Hi… ¿Crees que si Hiei-san hubiera sido criado con nosotros habria conocido a Kurama?
-Yo… No lose… jamas había pensado en eso…
-¨Por supuesto que no baka, recuerda que no se nos tiene permitido salir del templo sin autorización es poco, no era imposible que ellos dos se conocieran en esas sirciusntancias
Silencio Sepulcral.
-El Sensei nos esta esperando –dijo Kagura antes de salir de la habitación de su amigo
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Lizerg-chan: n.n Bueno aquí termina el cap 12 espero que les gustara y perdon por el SUPER retraso, bueno nos vemos
