HOLA CHICOS! cómo han estado ? yo aquí ando :v lo siento, sé que muchos/as me querrán matar y no está demás, abandone esta historia por más de un año, pero me alegro que eso haya pasado, porque gracias a eso, vuelvo a tener imaginación para crearles una historia de la que me sienta orgullosa :)

La verdad es que me ha costado volver, y es que tal vez y mi manera de narrar se siente más simple, prometo dar lo mejor de mi para ser la misma escritora de antes, porque para mí no hay mayor prioridad que darles un capítulo digno de leer y digno del que me esfuerce.

En este capítulo me he esforzado mucho, porque ya comienza la verdadera historia de Monotonia del corazon.

Ahora más que nunca me ha llegado las ganas de escribir, y quiero que esta historia sea igual de amada que como lo fue escarlata.

Bueno ya los retracé muchisimo jajaja espero que disfruten este pequeño capitulo y se emocionen porque ya estoy en proceso de futuros capítulos, y dejenme decir que estan bien impactantes jojojojo

Respuesta de aquella espada.

-¿Será seguro la lealtad de aquellos piratas hacia nosotros, Titania?-Me preguntó, Mirajane, un poco preocupada.

Les había mostrado mi identidad y les había ofrecido más oro del que tendrían en toda su vida por trabajos de bajos rangos, era casi seguro que tendría su lealtad tanto por el miedo que nos tenían y por el beneficio económico que ellos obtendrían.

-No te preocupes, Mira, si nos llegaran a traicionar los mataré yo personalmente.

Después de mis palabras, ni Natsu ni Mirajane hablaron.

Caminamos por los barrios más bajos de Celosía, logrando escuchar rumores de algunos gremios de bajo nivel conocidos por los habitantes. Esos serían los primeros gremios a los que nos acercaríamos, pero teníamos que encontrar inclusive gremios más poderosos que ellos. Posiblemente gremios con grandes tropas que pudieran intimidar a los gremios de bajo nivel. Sería un trabajo duro, pero parecía que muchos conocían a la Alianza Baram, por lo que nos nuestro título nos facilitaría nuestros movimientos en Freesia.

-Me encargaré de contactarme con el Rey Raijinshuu. Ustedes regresen a la Mansión, nosotros nos encargamos de saber la localización de los gremios más fuertes de Celosía.-Dijo con completa tranquilidad, Mirajane.

Asentí ante sus palabras, por lo que Natsu y yo no tardamos en regresar a la mansión. Subimos con total cuidado, sin ser descubiertos por nadie del personal, y sin más nos despedimos para irnos a descansar las pocas horas que nos quedaban antes de que amaneciera.

Toqué mi cama y al instante en que la sentí, deje que mi cuerpo cayera.

Tenía muy pocos días para actuar en Freesia, tenía que encontrar información sobre Tartaros u Oración Seis, y saber si ellos se estaban adelantando a Grimoire Heart en cuanto a armada.

Sin darme cuenta, mis pensamientos se volvieron oscuros, dejando que mis ojos se cerraran para poder descansar finalmente. Habían sido semanas muy difíciles, estaba a punto de que Siegrain me descubriera por dejarme llevar por mis sentimientos, y estaba estableciendo vínculos con todos los que se encargaban de protegernos. Estaba involucrando mis sentimientos demasiado, y eso hacía que el peso que llevaba en la espalda, se intensificara.

¿Qué haría para dejar mi pasado y mi vida atrás?

¿Qué debía hacer o cómo debería actuar?

El Rey Vermillion se estaba convirtiendo en una persona muy peligrosa para mí. Tenía una misión con Grimoire Heart una vez el maestro deje su puesto y me llame maestra de éste. La venganza hacía Crime Sorciere era algo que también no podía olvidar. Mi gran objetivo era encontrar a Jellal Fernandes y matarlo para el bienestar de Grimoire Heart, después de eso tal vez tendría un poco de paz respecto a Crime Sorciere, y podría encargarme únicamente de Adrien Vermilion y saber qué es lo que busca al querer que la nobleza posea magia.

Los rayos de sol comenzaron a doler en mis ojos, por lo que abrí la mirada para toparme con un día completamente soleado.

Me sentía levemente cansada mentalmente. No había podido conciliar el sueño como lo deseaba.

Intenté mentalizarme en pararme de la gran y cómoda cama, pero al momento de siquiera intentarlo, tocaron la puerta.

-Adelante.-Hablé únicamente para pararme.

Al fijar mi vista en la persona que se había adentrado, me di cuenta que era parte del personal que nos estaría atendiendo durante los días en que estaríamos ahí.

-Buenos días, Señorita McGregor.-Saludo con educación la sirvienta.-Ha llegado carta para usted. Me tomé el atrevimiento de venir lo antes posible, debido a que se trata de la Reina Rosella la que hizo llegar esto.

Mi corazón se sobresaltó al haber escuchado tales palabras.

Me encontraba totalmente sorprendida que la Reina quisiera reunirse conmigo. Era cierto que mi apellido era totalmente poderoso en Fiore, pero no lo suficiente para llamar la atención de una Reina rodeada de tantas familias igual de ricas que la mía, y sobretodo con tantos Monarcas que seguramente estarían de igual manera por estadía en Freesia.

-Gracias, te puedes retirar.-Tomé la carta para ordenarle que se retirara.

Abrí el sobre sin elegancia alguna, buscando únicamente el contenido.

El contenido era pobre, únicamente diciendo que se alegraba que habíamos llegado Natsu y yo con bien, y que me esperaba en el Castillo para poder merendar ese día, junto con Natsu y la representante de la familia McGarden y la Princesa Vermilion.

Era completamente normal que estuviera interesada en Mavis, así que tal vez era sólo un acto para no verse grosera con la familia McGarden y la familia McGregor. Aunque la carta iba directamente dirigida a mí y no al primogénito de la familia McGregor.

No podía pensar con tanta claridad, pero tenía que saber el motivo de su interés hacía nosotros, ya que esto podría tomarlo a conveniencia del gremio.

-¿Puedo pasar, Erza?- Al estar tan sumida en mis pensamientos, no me di cuenta que Siegrain había estado tocado la puerta durante minutos.

Dejé la carta en el elegante tocador de madera para dirigirme a abrir la puerta.

Ahí se encontraba él, mirándome con unos ojos que me encantaban.

Sonreí al verlo y lo adentré para que nadie viera que él estaba ahí.

-Lo siento, no quería despertar…-No dejé que terminara de hablar, ya que mis labios se apoderaron de los suyos antes de siquiera continuar.

Este al ver mi acto, cerró sus ojos y tomó mi cintura, para acercarme más a él. Mis manos se fueron hacía su nuca, logrando intensificar más el beso.

Me encontraba totalmente ansiosa de verlo y besarlo. Quería olvidar nuevamente todo y estar únicamente con él. Caminamos lentamente hacía la cama, pero sin dejar de besarnos, para caer torpemente al no calcular la distancia en la que nos encontrábamos. Nos separamos un instante para comenzar a reírnos por nuestra torpeza.

-Lo siento, Siegrain.-Dije intentando calmar mi risa.

Él igual que yo estaba riendo de manera sonora, para tomar mis mejillas y verme con sumo cariño.

-Me gusta verte reír.-Dijo con una sonrisa ladina.-Te ves demasiado hermosa.

Me sonrojé ante su comentario, pero sin apartar la vista de él.

-¿Qué hacías aquí tan temprano?-Pregunté sin sonar grosera.-¿Pasó algo?

-Tranquila, no ha pasado nada, es sólo que quería estar contigo antes de que todos despertaran. Sería una completa molestia si tu hermano me viera salir de la habitación, posiblemente pensaría lo peor y jamás me dejaría estar contigo nuevamente.-Dijo en modo de broma.

Sonreí ante sus palabras.

-Tienes razón, sería problemático si alguien supiera lo nuestro, en especial Natsu.-Dije mientras me sentaba en la gran cama.-En unas horas más saldremos. La Reina ha solicitado de nuestra presencia, por lo que tenemos que ser puntuales ante la imagen más poderosa de éste lugar.

Siegrain también se incorporó, interesado por mis palabras.

-¿Tan pronto?-Pregunto algo sorprendido.-Seguramente ha de querer dialogar con ustedes para futuros tratos. Aunque la verdad no estoy muy convencido…

Alce una ceja al ver que incluso para Siegrain eso tampoco era muy normal, teniendo aquí a la Princesa Vermilion. Una persona con todo un Reino en sus manos.

-No sé a qué se deba su interés hacía mi familia, si bien podría haber esperado hasta la ceremonia del difunto Rey para tomar atención hacía nosotros, pero está bien, seguramente esto será algo que nos beneficiará demasiado.-Solté eso último sin pensar.

Siegrain me miró sin entender, por lo que caí en cuenta de mi error.

-Natsu y yo podríamos hacer algunos tratos aquí en Freesia.-Dije únicamente.

-Ustedes les gusta expandirse por todo el mundo, ¿cierto?-Pregunto desinteresado.-¿Sus negocios han llegado hasta otros continentes?

Pensé en un momento si podía revelar eso a Siegrain, pero después de analizarlo rápidamente, suponía que no había problema de que se enterara un poco de la familia.

-Sí, nos hemos expandido a fuera del continente con algunos nobles.

-¿Y nunca han tenido problemas con ellos?-Lo miré por unos segundos, tratando de averiguar qué era lo que realmente quería saber.-Es muy normal que entre negocios externos, se traicione al punto de llegar a la quiebra.

Analicé sus palabras, recordando que cuando era niña había habido grandes problemas económicos, cuando el anterior Rey de Fiore aún vivía.

-Sería muy tonto si alguien tomara como enemigo a la familia McGregor.

El momento se hizo un poco incómodo, incluso para mí eso sonó como una amenaza para él.

-Somos una familia muy conocida, tenemos conocidos por todo el mundo, sería un desperdicio muy grande que alguien quiera estafar a la familia o si quiera que nos lleven a la quiebra por malos negocios. Sería cerrar sus puertas a grandes negocios por intentar robarnos.

Se limitó a escuchar, para tomar mi mano y besarla.

-Tienes que estar presentable para la Reina, Erza.-Dijo Siegrain, mientras se levantaba de la cama.-Vendré en un rato más a verte.

Asentí a sus palabras, para ver cómo se marchaba.

Me di un bien merecido baño, para ponerme un vestido color vino.

Estaba harta de usar estos vestidos. Eran demasiado sofocantes, pero tenía que verme lo mejor posible para una visita tan especial.

Natsu igual fue avisado de la visita que tendríamos, por lo que al abrir la puerta ya se encontraba vestido, esperándome pacientemente.

Se adentró a mi habitación para cerrar la puerta con llave.

-Nuevamente tiener el olor de Siegrain en tu cuerpo.-Dijo con un tono demasiado molesto.-¿Acaso tú y él han estado juntos?

Abrí mis ojos ante la sorpresa que causó su gran acusación.

-¡Por supuesto que no, Natsu!.-Negué al imaginar el hecho de que Natsu pensaba que ya me había entregado a Siegrain.

-No me gusta que tengas su olor, Erza.-Dijo, acercándose demasiado a mí.-No quiero que te entregues a la persona equivocada.

-¿Por qué me dices esto, Natsu?-Pregunté, suponiendo que no lo decía totalmente esto por mí, sino por él también.

Se alejó un poco de mí para mirar toda mi habitación.

-Creo que me gusta Lucy, y creo que a ti te gusta Siegrain.

-¿Qué tiene eso de malo?

¿Por qué había dicho eso? No debía de mostrar interés hacía Siegrain en frente de Natsu. Eso iba a ser un secreto.

-No quiero entregarme a la persona equivocada.-Casi caigo de la impresión al escuchar eso.-No sé si pueda amar a Lucy como amé a Lissana. No quiero que mi primera vez sea con alguien que tal vez no llegue amar lo suficiente, igual no quiero que te entregues por primera vez a alguien de quién todavía no confiamos. Quiero que te entregues a mí y yo entregarme a ti.

Me abalancé hacía él para cerrar sus labios con mis manos, esperando que nadie haya escuchado eso.

Todos en este lugar pensaban que éramos hermanos, si alguien escuchaba eso nos meteríamos en demasiados problemas.

-Natsu no puedes decir eso aquí.-Lo regañé.

-Perdón, Erza, pero es lo que quiero.-Dijo mientras me abrazaba.-Tú y yo nos amamos y siempre hemos estado tú y yo juntos. Eres tú la persona que quiero que sea la primera vez con la que esté. No quiero que Siegrain sea tú primera vez, porque es claro que él está interesado en ti, más sin embargo no conocemos nada de él.

-¿Qué tiene eso de malo? Tú estás interesado en Lucy, tal vez es a ella a quién te entregues de verdad.-Aconsejé en voz baja.

-Sólo piénsalo.-Dijo mientras se paraba en frente de mí y me besaba.-Para mí esto es muy importante y quiero que seas tú, para poder finalmente abrir mi corazón a otra persona.

-Lo pensaré.

Sin más, ambos comenzamos a caminar hacía el jardín, dónde nos esperaban las carrozas.

¿Debía de entregar mi cuerpo a Natsu? Era cierto que lo amaba, y que nos gustaba jugar juntos, besarnos y sentir inclusive nuestros cuerpos desnudos, pero no estaba segura de poder llegar a tanto con él. Menos ahora que sentía demasiadas cosas hacía Siegrain. Para Natsu era demasiado importante el poder abrirse con otras personas después de lo sucedido con Lissana, y posiblemente lo hubiera hecho sin pensarlo, pero tenía que aclarar el amor que sentía hacía él y el amor que sentía hacía Siegrain, para poder tomar una decisión tan importante para mí.

Nos adentramos a la carroza, al igual que Siegrain, Lucy y Simón se adentraban a otra que iba detrás de la nuestra.

Pasamos adentro de Celosia, logrando ver la gran belleza de ésta. Sin duda era una hermosa ciudad, posiblemente más hermosa de lo que era Magnolia.

Estuvimos así durante varios minutos, hasta que comenzamos visualizar las murallas del impresionante Castillo.

-¡Es hermoso!-Exclamé al ver cómo los guardias nos hacían paso.

Otras dos carrozas logré visualizar atrás de dónde venían Siegrain y los demás.

-¿Serán ellos la Reina y el Príncipe?- Preguntó, Natsu.

Miré a dónde él observaba, viendo a lo lejos la figura de un joven de la edad de Natsu, con cabello obscuro y ojos igual de obscuros, piel demasiado pálida y ojos inexpresivos. A su lado se encontraba una mujer, de cabellos rubios y ojos obscuros, igual que su acompañante. La mujer mostrando una sencilla corona en su cabeza, dando a entender quién era en realidad.

Me encontraba un poco nerviosa ante la presencia de la Reina de Freesia. A simple vista tenía una mirada cálida y amable, todo lo contrario a su hijo, que parecía estar aburrido de lo sucedido.

La carroza paró, por lo que único que pudimos hacer era esperar a que nos abrieran la puerta y nos ayudaran a bajarnos.

-El joven y la señorita McGregor.-Agregó presentando uno de los hombres del castillo.

Al instante él mismo nos abrió la puerta para ayudar a bajarme.

Al momento en que bajé con la ayuda de aquél hombre, la Reina se acercó hacía nosotros con más interés, mientras que el joven Príncipe parecía no importarle mucho nuestra llegada.

-Es un gusto tenerlos aquí, Natsu y Erza McGregor.-Saludó con elegancia la Reina.

-Para nosotros es un honor estar ante usted, su majestad.-Habló, Natsu, besando el dorso de la manos de aquella elegante mujer.

Al momento en que terminó de saludar Natsu, otra carroza llegó a dónde anteriormente había estado la nuestra.

-La Princesa Mavis Vermilion.-Presentó de igual manera, aquel hombre.

Al momento de decir esto, pude ver un mayor interés en el joven Príncipe. Fue cuando recordé la historia que Mavis nos había contado en el barco, acerca del pasado que ella y el Príncipe había tenido.

Los ojos del príncipe se iluminaron al ver el cuerpo pequeño y torpe de Mavis al momento de bajar de la carroza.

La Reina por otro lado, miró con desaprobación el cómo casi Mavis caía de la carroza, más sin embargo, mostró el mismo interés que había mostrado hacía nosotros, pero ahora hacía la Princesa Mavis.

Sin evitarlo sonreí con ternura al ver la escena entre Zeref y Mavis. Natsu que se encontraba a un lado mío me miró sin entender, al igual que Siegrain que había optado por colocarse cerca de mí, por motivos de seguridad.

Mavis miró hacia arriba, sonrojándose por el encuentro entre ella y Zeref. Sus ojos se veían casi llorosos, pero soportó retener las lágrimas, ya que no era el momento para eso.

-Reina Rosella. Principe Zeref.-Saludó de manera educada, Mavis.-Es un honor y gusto estar aquí. Soy la Princesa Mavis, Princesa de Fiore.

No podía evitar quitar mi sonrisa al ver cómo Mavis se encontraba nerviosa y cómo trataba de sonar más propia, pero era imposible por el estado en el que se encontraba, claramente causado por el joven de cabello obscuro.

-Princesa Mavis, es un honor que esté usted también aquí en representación del Rey Vermilion.-Saludó de igual manera la Reina Rosella.

-Princesa Mavis, es un gusto volver a verla.-Saludó Zeref, colocándose en frente de Mavis, para besar el dorso de su mano, en un acto totalmente tierno.-Hace demasiado tiempo que no la he visto, espero poder ponerme al tanto de todo con usted.

Mavis asintió, mostrando una tierna sonrisa.

Al instante llegó de igual manera Levy, dándonos a entender que por ese día, sólo nosotros seríamos los invitados. La Reina nos invitó a entrar al enorme castillo, mostrando el enorme jardín dónde comeríamos la merienda.

Nos invitó a sentarnos, dejando a los guardias hasta un punto intermedio de nosotros.

-Ahora que estamos mejor, creo que podemos hablar tranquilamente.-Habló la Reina.-He querido adelantarme con ustedes para conocerlos mejor. En especial a las tres féminas que vienen en representación de Fiore.

Miré con interés a la Reina Rosella, sin entender mucho el punto del por qué estábamos ahí.

-Agradecemos la invitación, Reina Rosella.-Hablé, mostrando seguridad ante ella.

La Reina al escucharme, sonrío de medio lado.

-Como saben, pronto será otro año más desde la muerte de mi querido esposo.-Asentí ante su comentario.-Pero igual quisiera hablar con ustedes sobre asuntos de Fiore. Debido a que mi hijo será coronado más pronto de lo que creen, y sería conveniente para nuestros Reinos y nuestras familias se unan.

Alce una ceja ante su comentario.

Había sospechado que la invitación era para hacer negocios, pero tenía aquí al pez más gordo de Fiore. A la Princesa del Reino. No veía el caso de que tanto Levy como nosotros estuviésemos ahí.

-Por supuesto, Reina.-Habló de manera tímida, Mavis.-Mi padre estaría contento si ambos Reinos se unieran, después de todo, hace años que no se concluyó un tratado entre este Reino y Fiore.

-Entonces éste ha sido un momento muy oportuno.-Sonrió la Reina, con amabilidad.-Me interesa mucho el cómo se han hecho fama, jóvenes McGregor.

-¿Fama?-Preguntó, Natsu.-

-Por supuesto, los únicos herederos de los McGregor, han hecho grandes riquezas sólo por ustedes solos, es claro que son muy inteligentes al momento de negociar y administrar las empresas que han comprado a lo largo de estos años. Incluso se han hecho famosos aquí en Freesia. No hay persona que no quiera hacer negocios con ustedes, porque eso es sinónimo al éxito.

No sabía que nuestro apellido se había hecho tan conocido ante los nobles de un continente al que nunca habíamos visitado.

-Le agradezco sus palabras, Reina. Nuestras empresas han sido el producto de años de estudio entre mi hermano y yo. Nos hemos encargado de conocer muchas partes del mundo, aprendiendo un poco de los lugares donde estamos.

Miré a un lado, notando como Siegrain me veía con una ligera sonrisa.

-Eso es muy interesante, Señorita McGregor.

Sin más, la mayor parte del tiempo Mavis y la Reina estuvieron hablando de cosas acerca del Reino. Los sirvientes retiraron todo, dejando únicamente las tazas de té.

La Reina y Mavis hablaron por varias horas, por lo que nos dio la oportunidad de recorrer el castillo.

-Ya me aburrí.-Dijo, Natsu, bostezando.

Le pegué en el vientre, dejándolo sin aire, algo que no pasó desapercibido por todos los presentes, en especial por el Príncipe Zeref.

Zeref al escuchar tal comentario comenzó a reírse.

-Lo siento, Príncipe.-Dije con pena.-Mi hermano a veces es un poco torpe.

-No tiene nada de que disculparse, Señorita Erza.-Sus ojos se abrieron, después de reírse.-Después de todo, me encuentro igual de aburrido. Pero igual, espero únicamente para poder hablar con la Princesa Mavis.

-¿Ustedes ya se conocían?-Pregunté, aunque ya sabía la respuesta.-Perdone mi atrevimiento, Príncipe. Si no quiere responder, está en todo su derecho.

El Príncipe se sentó en el gran sofá que se encontraba en la habitación, invitándome a sentarme, por lo que accedí.

-Fue hace algunos años atrás, aunque la verdad espero que a mi madre le haya caído bien la Princesa Mavis, ya que me interesaría ser amigo de ella.-Habló con completa sinceridad.

El futuro de Freesia tenía a un excelente Rey. A una persona sincera y amable.

-Entiendo.-Comentó Levy, a un lado de los grandes cuadros que yacían en la habitación.-La Princesa Mavis es una persona muy amable y gentil, le puedo asegurar que se ganará la aprobación de la Reina, Príncipe,

Este comentario pareció hacer feliz a el Príncipe, ya que sonrió sin siquiera el querer mostrarlo.

Me paré de dónde me encontraba, para acercarme hacía Siegrain y Simón.

Ambos me miraron sin entender, pero me llamó la atención algo que estaba atrás de ellos. Ambos abrieron paso para que yo me pudiera acerca a la gran espada con incrustaciones de diamantes que se encontraba atrás de ellos.

-Es una hermosa espada.-Dije, sin siquiera pensarlo.

-¿Te gustan las espadas?-Preguntó el Príncipe, acercándose hacía mí.-Tienes un excelente gusto, esta fue la espada con la cual uno de mis antepasados dio a fin al anterior Rey que gobernaba Freesia. Fue seguramente hace más de trescientos años de ese suceso.

Admiré lo que decía, para mirar cada detalle de aquella majestuosa espada.

-¿Puedo?-Pregunté, antes de tocarla.

-Por supuesto.

Estiré mi mano para rosarla, pero al momento de rosarla la espada dejó salir de ella un vendaval que hizo que todos retrocedieran, todos excepto yo.

-¡Erza!-Exclamó Siegrain, acercándose con su magia y protegiéndome de los vendavales que se encargaban de cortar levemente todo a su paso.

Dejé de tocar la espada, por lo que ésta misma dejó de emitir aquel vendaval que había hecho la primera vez que lo toqué. Miré mis manos, él cómo había sentido la magia de aquella espada recorrer mi cuerpo, como si hubiera entrado su energía a mí.

-¡Erza!¿Estás bien?-Preguntó Natsu, llegando a mí y tocando mis manos.

Sus ojos se abrieron de gran manera al sentir lo que yo también sentía. Podía sentir como mi magia se estaba desestabilizando, y el cómo reaccionaba a la espada que anteriormente había tocado. Aquella espada estaba causando inestabilidad en mi cuerpo, y si no lograba controlarme, seguramente dejaría sentir mi magia a los presentes.

Siegrain intentó tocarme, pero Natsu se lo impidió, abrazándome por completo.

-¡Tú!-Exclamó la Reina, desde el arco que se encontraba en la entrad

Me atemoricé al ver que la Reina se encontraba ahí y había visto eso.

-Yo lo siento tanto.-Pedí disculpas al haber ofendido su castillo .-No sé qué acaba de pasar.

La Reina no contestó, pero tocó mi frente, por lo que sonrió con completa felicidad. Siegrain y Simón se posicionaron a un lado mío, por si me llegaba a dañar o algo.

-No puedo creerlo.-Habló con asombro.-Salgan todos de aquí, ahora.

Ordenó sin tacto alguno. El Príncipe Zeref no entendía, absolutamente nada, pero al parecer sabía que tenía que obedecer a su madre. Sin embargo, Siegrain, Ultear, Kagura y Simón no se habían movido de su lugar, por lo que daban a entender que no se irían de ahí ellos.

-Está bien, me quedaré con la Reina.-Les dije, dándoles a entender que no había problema.-Pueden retirarse.

Miré a Natsu, igual para nada convencido de irse. Estaba preocupado por lo que había sentido y si él lo había sentido, Siegrain también, que era el que estaba más cerca de mí al momento en que comencé a manifestar lo que aquella espada me provocó.

Era demasiado peligroso estar ahí, y más si la Reina había descubierto que usaba magia, pero si ella lo había descubierto, era porque ella también poseía magia.

¿Qué hacía? Me había delatado tan fácilmente y de una manera tan inesperada.

Natsu me miró, dándome a entender que estaría cerca por si lo llegaba a necesitar, igual Siegrain.

Los presentes se fueron, dejándonos únicamente a la Reina y a mí en la gran habitación. Ninguna de las dos hablábamos, yo principalmente por miedo a decir algo que fuera a delatarme.

-¿Desde cuándo posees magia?- Me preguntó interesada.

Mi cuerpo comenzó a temblar al ver que me había descubierto.

¡Maldita sea!

-No sé a qué se refiere, Reina.-Intenté sonar lo más convencida posible.

Se acercó a mí y me tomó del hombro.

-Yo no poseo magia, pero esa espada ha sido tocada por miles de persona a lo largo de los años, personas con magia y personas sin magia.-Sus ojos se desviaron a la mirada que se encontraba a unos metros de nosotras.-Tiene una historia muy interesante y la persona que empuñó esa espada era un mago demasiado fuerte. Si ha reaccionado a ti es porque tú eres digna de empuñar nuevamente esa espada. ¡Esto sin duda es obra del destino!

Escuchaba sus palabras, mareándome por lo que trataba de decirme.

-He hablado con la Princesa Mavis, y es una persona muy débil a decir verdad. Su voluntad es escasa, pero he escuchado tanto de los McGregor. De la inteligencia de ambos y por supuesto de su riqueza.- Sus manos tocaron las mías.-Cada vez estoy más convencida de que tú eres la persona indicada para Zeref.

Sin pensarlo me solté de ella de golpe, frunciendo el ceño a lo que estaba a punto de proponerme.

-Por favor, sea más clara.-Quería escuchar de sus labios la propuesta tan absurda que me haría.

-Quiero que te cases con Zeref.-Concluyó con una gran sonrisa.-Eres la mujer ideal para él. Eres fuerte, hermosa, inteligente y rica. Si esta espada ha reaccionado a ti, es porque tú mereces ser Reina de Freesia. Es tu destino, Erza McGregor.

Quedé impactada ante sus palabras.

¿Reina de Freesia? Eso era imposible. Yo no quería ser Reina y mucho menos casarme con el Príncipe Zeref.

-Yo…-No sabía que responder.

Si aceptaba, estaría dándole a Grimoire Heart a Freesia en bandeja de plata. Tendríamos todo un Reino. Mucho más de lo que incluso Tartaros tiene en estos momentos. Tendríamos milicia y podríamos eliminar a Oración Seis y Tártaros sin ningún problema. Esta era la oportunidad que Grimoire Heart había estado esperando. Si me negaba, estaría haciéndole caso a mi corazón, y estaría haciendo lo mejor para Mavis y Zeref, dos personas que en verdad se amaban, sin contar que yo quería a Siegrain.

-Piénsalo, Erza.-Me habló de manera demasiado seria.-Estaré esperando tu respuesta lo más pronto posible.

No respondí a lo que me había dicho. La Reina se había retirado y yo había quedado parada en el mismo lugar. Alcé mi vista y giré mi rostro para ver la hermosa espada que había provocado todo esto.

¿Qué debía hacer? Ella misma me estaba dando demasiado poder y era algo que no podía desaprovechar, pero era algo que no quería.

Pasaron los minutos y Natsu se adentró, seguramente al ver que había pasado demasiado tiempo desde que la Reina había salido y yo seguía en la misma posición.

-Erza, Erza.-Me habló varias veces, pero no podía escucharlo totalmente.

Siegrain, Ultear y Kagura se adentraron a la habitación.

Me dejé caer de rodillas, dejando mi mirada viendo hacía la nada.

-¡Erza!-Gritó Siegrain al ver que no respondía.

Alcé mi mirada levemente para verlo.

-¿Qué te hizo, Erza?-Preguntó con coraje, Natsu.-Dime e iré con esa mujer ahora mismo. No me importa si provoco una guerra por esto.

Al momento de decir esto, Natsu se levantó, para ir con la Reina, pero antes de irse lo jalé del pantalón, impidiendo que se fuera. Él volteó a verme, para ayudar a pararme del frio suelo.

-No me hizo nada.-Respondí lo más seria posible.-Vámonos.

-¡No cabe duda que ella posee magia!-Exclamó Gray totalmente exaltado.-¡¿Saben lo poderosa que ha de ser para haber ocultado su magia tan bien por tanto tiempo?!

Lo había sentido. Había sentido a la perfección la magia de Erza al momento en que intenté protegerla. Había sentido una magia increíblemente poderosa salir de ella, y lo peor es de que ella misma no había sentido el increíble poder que provocó a las personas que estaban presentes.

-No puedo creer que al final Erza en realidad sea una maga.-Habló con miedo, Lucy.-Nunca he conocido a nadie que pueda pasar desapercibido por tanto tiempo. Jellal, no cabe duda que ella es igual de fuerte que tú. Y si ella tiene magia, Natsu ha de tener la misma cantidad de magia que ella posee, ya que él sigue ocultándola perfectamente.

Mi mente se encontraba totalmente distorsionada. ¿Por qué había ocultado por tanto tiempo tales cantidades de magia? ¿Cómo lo pudo hacer?

-No sé qué decir.-Dije únicamente, tomando mi cabello con desesperación.-No sé quién es Erza McGregor, pero no es una noble normal. Ella ha sido entrenada por años, para ser tan fuerte y tan fría. Esto no es una casualidad.

-Es incluso posible que ella sea parte de la Alianza Baram.-Dijo con pesar, Simón.

El silencio era incómodo. Era increíble el cómo nos había logrado impresionar eso.

-¿Por qué no pareces sorprendida, Kagura? No has dicho nada desde el acontecimiento.-Preguntó, Ultear, mostrando molestia ante su pregunta.-¿Lo sabías?

Al escuchar eso, mi mirada se dirigió hacía Kagura, viendo como no decía nada, y el cómo se encontraba apartada del tema.

-Sí, lo sabía.

Mi coraje se incrementó tanto que incluso varios objetos reventaron.

-¡¿Por qué no habías dicho nada?!-Grité demasiado molesto, exigiendo una explicación.

-¡Porque ella salvó a Simón!-Respondió exaltada.-Ella salvó la vida de mi hermano sin dudarlo, lo menos que podía hacer era eso, Jellal.

Simón pareció impresionado, acercándose a Kagura y tomándola de los hombros.

-¿Ella usó magia en la opera? ¿Ella me salvó de morir ese día?-Preguntó impaciente, esperando la respuesta de su hermana.

-No tenía idea de que ella en verdad era tan fuerte en ese entonces.-Respondió cabizbaja.-Pero aún así salvó la vida de Simón, sin importarle nada. Así que hay que juzgarla de manera justa, por favor.

-¿Qué es lo que la Reina le habrá dicho para dejarla tan impactada?-Preguntó, Lucy.-Su magia se sentía inestable, por lo que la dejó completamente mal.

Era cierto, no parecía ser la misma Erza que había conocido. Parecía vulnerable después de que la Reina estuvo con ella. Si la Reina se enteró de que ella era una maga, esto podría traerle consecuencias fatales a Erza, y si hubiera estado en Fiore, esto seguramente le habría costado la vida, por haber mentido respecto a su verdadero poder.

Tenía que hablar con ella, tenía que saber quién era en realidad.

-Sugiero que la sigamos.-Dijo tímidamente, Meredy.-No hay que perderla de vista, menos ahora que al parecer está metida en problemas con la Monarquía de un gran Reino.

-¿Y después de eso qué haremos?-Me preguntó, Ultear.-¿Le diremos al maestro?

-No la delatarán.-Respondí de manera intimidante.-Nadie de aquí la lastimará. Averiguaré que es lo que pasa con ella y con su hermano, pero nada de esto lo sabrá mi padre. No vamos a arriesgarla.

-¡¿Por qué no dejas tus malditos sentimientos de lado y te das cuenta que Erza es un mounstro?!-Gritó Gray, agarrándome del cuello de la camisa.-Ella es un peligro para nosotros y más ahora que sabe que sabemos.

Lo quité con mi magia, para tomarlo ahora a él del cuello, lo miré con infinito odio.

-No lastimarás a Erza o yo mismo te mataré, Gray.-Dije de manera amenazante.-Ni vuelvas hablar así de ella jamás.

-¿No entiendo cómo es que la defiendes tanto, Jellal?-Susurró, Gray.-Cuando ella se entere que somos de Crime Sorciere mandará a la armada real a matarnos o incluso ella misma nos matará.

Al decir esto, lo golpee en la cara.

Erza no sería capaz de hacer algo así.

-Golpéame todo lo que quieras, pero lo sabes.-Habló ahora más cansado.-Erza es un peligro demasiado grande.

No podía pensar en Erza como una amenaza, eso era algo estúpido de pensar.

Recordando los anteriores acontecimientos, tenía sentido todo acerca de ella. Era demasiado ágil al luchar, había matado a un pirata sin siquiera dudarlo y ella misma me había dicho que llevaba una gran cantidad de vidas que ella misma había sido encargada de robar. Tenía tratos con continentes lejanos, y estaba relacionada con Ancora.

Había una gran posibilidad de que Erza fuera peligrosa no sólo para nosotros, sino para el mundo entero. Escondía demasiados secretos y seguramente tenía más que ocultar.

-La seguiremos.-Dije para apartarme de Gray.-Hoy descubriremos finalmente quién es Erza McGregor.

OMG COMO SIEMPRE YO HACIENDO DE LAS MÍAS ?

ya tenía tiempo sin sentir esta adrenalina y este amor hacía una historia mía y es que la verdad estuve leyendo sus review en monotonia (los que me siguen desde ahi) y no podía decepcionarlos.

Creí que abandonaria esta historia, pero al parecer mi amor hacia escribir es mayor, ya que ya estoy adelantando capitulos para no volver a hacer que esperen tanto

espero que este capitulo les haya gustado y nuevamente les pido perdón, tal vez he bajado la calidad de la narración, pero prometo que volveré a ponerme al corriente, porque creanme que le estoy entregando el corazón a esta historia.

Sin más, espero que este cap les haya gustado, porque creanme que el que sigue les dejará una increíble sensación y para que no me digan que no, les dejaré el titulo del proximo capitulo titulado

GRIMOIRE HEART VS CRIME SORCIERE

sin mas que decir, los amo demasido, gracias a los que leen aún esta humilde historia, ustedes son el motivo por el que he decidido no dejar esta historia inconclusa

con amor, ileybriseo