Casi humano

12

Ultron

Gyllenhaal


I

No habría podido imaginar, aun en mis peores sueños, que algo como esto podría ocurrir. Yo, viajando en una nave espacial al lado de Bruce Banner; alejándome de la luna y la base de SHIELD… del nuevo SHIELD cuyo verdadero capitán ya no es del todo Nick…

Ver el espacio siempre me recuerda a Pepper; las estrellas a sus ojos… y esa oscuridad que el sol ilumina me recuerda a la vida que lleva dentro.

Me recuerda a mi hijo.

Estoy agotado; estar en coma es extremadamente cansino… Pero debo ayudar a Steve. ¡Ése ridículo! No podría ser más insensato. Adentrarse en los terrenos de Abstre'dah sin objetar nada. Sin precauciones. ¿Es que los papeles se habían invertido? "¡Se supone que el insensato soy yo!" La nave oscilaba, parsimoniosa; apenas se notaba el movimiento en el interior de la nave. De la pequeñísima nave que llevaba a Bruce y a Tony hacia la Tierra.

—¿Crees que esté bien? —preguntó Bruce entonces.

—Tiene que estarlo…

—Sí… Tiene qué…

Silencio.

De pronto se me ocurre una visión torpe: yo y mi hijo navegando el espacio. ¿Qué otros niños podían presumir que su padre es Iron Man? ¿Y además, qué otro niño tiene la oportunidad de jugar con la tecnología de papá?

Entonces recuerdo mi relación con Howard, con mi propio padre. Ys é que yo no deseo convertirme en eso para mi hijo. Iron Man consume todo mi tiempo. Si tengo un hijo y continúo siendo Iron Man, entonces mi hijo me verá irremediablemente como a alguien ajeno, ausente. "Tú no eres mi papá, eres el superhéroe que salva a todos… Eres el héroe de todos. Excepto de mí…"

Las ideas ya me corroen. Me atemorizaban.

Entonces la nave se acerca más y más a la Tierra. Hasta que llegamos.


II

Cuando estamos en la zona en la que Steve desapareció, ambos nos quedamos boquiabiertos. Había un inmenso hueco en el suelo. Al menos doscientas hectáreas de suelo se habían desmoronado y habían dejado al descubierto una especie de caverna subterránea.

Bruce evalúa el suelo con ayuda de un dispositivo.

—¿Qué hay? —pregunto.

Pero él parece demasiado interesado en la pantalla de ese dispositivo.

De pronto me contesta.

—Explosivos —dice, confundido.

—¿Qué?

—Eso…

—Dudo mucho que Steve haya traído explosivos…

—No lo hizo.

—¿Y Abstre'dah?

De pronto Bruce adopta una expresión seria: aquí viene un discurso. Me mira por encima de sus anteojos mientras se muerde un labio.

—Esto es un tanto loco, pero hay que considerar la posibilidad de que él esté hecho de algo muy diferente a nosotros. Es una criatura espectacular, no hay duda. Creo que… di por sentado que aquella detonación en la base lunar fue producto de un explosivo que él se robó. Pero… ahora…

—¿Ahora qué?

—¿Será probable que esa cosa escupa explosivos?

Lo medito un momento, observando el suelo. Observando el agujero en el suelo. Entonces recuerdo aquella semilla salida de Abstre'dah y la forma en la que detonó.

—Podría ser —admito.

Entonces ambos nos ponemos de pie.

—Aquí es donde perdí la señal de Steve. Quizás quieras ponerte tu armadura.

Yo lo hago, y empezamos a descender juntos.


III

—Usted no sabe el riesgo que corre estando aquí, Capitán.

Era la voz de Abstre'dah que hablaba desde las profundidades de la caverna. Steve lo escuchaba y notaba que venía de un hueco. Y luego no de ése sino de otro en la cueva principal. Había muchos agujeros del tamaño de un brazo y la voz salía de ahí, emitida como a través de un eco. Como si Abstre'dah pudiera manipular el sonido e introducirlo en el hueco de su preferencia.

—¿Me estás amenazando? —preguntó Steve con voz firme y elevada, con la esperanza de que su voz llegara a Abstre'dah.

Silencio.

Los pasos de Steve atraviesan el silencio.

—Debo decirle que no es una amenaza —dice la voz—. Aquí ni usted ni yo estamos a salvo… Hay muchas cosas que nos pueden pasar.

—Tan solo devuélveme a Jude.

—No.

—¿Por qué?

—Él no querrá.

—¿Por qué?

—Él no obedece.

—Es normal —dice Steve, y lo piensa. Cualquiera se mostraría rebelde ante un acto de rapto—. ¿Lo has alimentado? —pregunta Steve, pensando en los días que han pasado.

—No come.

—¡Morirá de hambre!

—Me malinterpreta. Es literal… No come.

—¿De qué hablas?

—No es como usted.

—¡Explícate!

Y de repente la voz se calla.

La oscuridad es demasiado densa. Steve apenas puede ver sus pies. Lleva el escudo en la parte de atrás pero no lleva uniforme.

Continúa avanzando.

—¡Jude! —grita.

Pero no hay otra respuesta que los ecos.

—¿Para qué lo quieres, Abstre'dah? —interroga Steve.

—Él me lo dará.

—¿Qué cosa? ¡¿Vas detrás de Tony?! —grita, alarmado.

—No.

Steve continúa avanzado. Aguza el oído. Trata de escuchar algo más que los ecos. Pasos, quizás. Pero es difícil discernir el eco de los suyos de algunos otros.

—Yo quiero a Ultron —dice Abstre'dah.

—¿Qué es eso?

—El final de la Tierra.

—¿Quieres destruir la Tierra? —dice Steve, y se pregunta qué clase de arma puede ser ese Ultron y cómo podrá utilizarla.

Quizás, piensa, es un arma diseñada por Tony, por eso Jude la conoce. O quizás quiere intercambiarlo con Tony, hacer una especie de trueque: Jude por Ultron. Sea lo que sea…

—Tony jamás te lo dará, ¿sabes? —vocifera.

—Sé —dice Abstre'dah.

Entonces un brazo enorme sale por detrás y toma a Steve por la espalda. Éste forcejea, golpea el brazo. Los dedos. Se asegura de usar todas sus fuerzas para causar heridas graves. Pero el brazo es inmutable. La mano es muy fuerte. Lo presiona. Lo presiona más.

Steve grita.

Luego escucha que algo cruje.

Abstre'dah lo tiene atrapado.

Todo se desvanece.

Cuando Steve despierta está tirado en el suelo. Sin ataduras. Piensa que eso es una mala señal porque Abstre'dah no se ha tomado la molestia de atarlo. Aunque no sirviera de nada.

Ve un claro enfrente. Un rayo de luz que se filtra desde arriba. Todo lo demás es oscuridad.

Escucha pasos y ve que una pierna pasa por la zona iluminada. Es Abstre'dah.

Steve se levanta.

—¿Ahora qué? —dice, tomando su escudo, dispuesto a lanzarlo—, ¿nos intercambiarás a ambos por tu arma?

—No armas —asegura Abstre'dah.

—¿Qué quieres entonces?

Abstre'dah se precipita a la luz. Se yergue. Es grande. Inmenso. Steve adelanta su escudo, previendo un ataque.

—Ultron —dice Abstre'dah.


IV

Abstre'dah sometió con facilidad a Steve. Lo llevó hasta donde estaba Jude, aparentemente desmayado. Steve evaluó cada aspecto de la situación: por dónde podía hui, si valía o no la pena luchar contra Abstre'dah directamente…

Pero éste se adelantó. Adoptó su aspecto humanoide de nuevo y le pidió a Steve que cargara a Jude.

Había algo en Abstre'dah a lo que no pudo resistirse. Lo cargó. Sabía que podía correr en cualquier momento, pero seguirlo sería una buena forma de descubrir lo que tramaba.

Caminaron a lo largo de las cuevas. Durante un día completo hasta que Abstre'dah anunció que habían llegado. Steve lo siguió a través de una escalinata de tierra, parte de la cueva. Y subieron hasta que llegaron a un edificio alto. Solitario.

—¿En dónde estamos? —quiso sabe Steve.

—Cerca —dijo Abstre'dah.

Caminaron. Había un pasillo muy largo. Apenas iluminado. Y al final una gruesa puerta de acero. Sellada.

Steve comprendió que no podrían atravesarla. Aun para él aquella puerta era difícil. Tendría que usar todas sus fuerzas e incluso así estaba seguro de que sólo lograría abollarla.

Entonces el capitán presenció la fuerza de Abstre'dah. Éste puso su mano sobre la puerta y empujó. Empujó con tranquilidad y la puerta fue cediendo como si estuviera hecha de goma. Hasta que la presión la destrozó.

Steve quedó pasmado. Boquiabierto por lo que acababa de ver. Si se presentaba la oportunidad de huir, él se las vería muy difícil. Si tenía que pelear…

—¿En dónde estamos? —volvió a preguntar Steve.

—Ultron… —anunció Abstre'dah.

Steve miró al interior de aquella cámara, en donde Abstre'dah había destrozado la puerta. Había un hombre ahí… o eso creyó Steve. Era una armadura. ¿Era un Iron Man? De color plateado. Estaba suspendida en el aire, con los miembros extendidos como el hombre de Vitrubio de Da Vinci.

—¿Qué es eso? —preguntó Steve.

Abstre'dah se acercó a Steve amenazadoramente.

—Allá —dijo—. Allá.

Y Steve comprendió lo que le decía. Abstre'dah quería que Steve colocara a Jude cerca de esa cosa.

—No… —dijo.

—Allá —repitió Abstre'dah.

—No…

Entonces Steve tomó su escudo y lo arrojó a Abstre'dah. Éste lo esquivó sin problemas. Se acercó de forma amenazadora, así que Steve le lanzó una patada (aun cargando a Jude) y un golpe, dispuesto a correr en cuanto Abstre'dah cayera. Pero éste no cayó. Tomó a Steve por el puño y lo tiró junto a Jude. Entonces se acercó y levantó a Jude.

—Detente —dijo Steve y volvió a arrojar el escudo, sin ningún logro.

Abstre'dah avanzó mientras cargaba a Jude.

—Y usted será —dijo— el final.

Jude abrió los ojos, observó a Abstre'dah. Fue cuando éste insertó su mano en la espalda de Jude.

Y Jude gritó.

—¡Nooo! —gritó Steve también, y se arrojó sobre Abstre'dah. Pero Jude ya había caído al suelo. Se arrastró.

Pensaba en Tony.

Él lo había creado. Él le había dado todo.

Abstre'dah empujó a Steve y lo hizo chocar estrepitosamente contra una pared. Steve cayó sentado.

La armadura se iluminó, y de pronto las piezas comenzaron a revolotear por todo el salón.

Abstre'dah se alejó para observar.

—Jude —musitó Steve.

Jude volteó hacia el capitán mientras se ponía de pie, con mucho trabajo.

—Dile a Tony que yo…

Y las piezas lo sepultaron. Se produjo un brillo enceguecedor.

—¡Jude! —exclamó Steve.

Y entonces hubo una gran explosión que derrumbó el edificio.


V

Steve se arrastraba. Los escombros apestaban a azufre. Se había aferrado a su escudo antes de la explosión y sólo por eso estaba ahora vivo. Herido. Sumamente herido. Pero vivo.

Se quitó un bloque de piedra de los pies. Hizo un esfuerzo colosal.

Después se arrastró.

"Tony" pensaba. Como si él estuviera ahí.

Se arrastró en medio de la humareda y el polvo. No pensó en Abstre'dah ni en ninguna otra cosa.

Las piedras crujían. Todo estaba caliente. El humo era negro.

Se arrastró hasta donde había estado antes de la explosión. Dejaba un rastro de sangre a su paso. Embadurnaba las piedras.

Entonces lo vio ahí. De pie. La armadura estaba de pie. Pero no había rastros de Jude. Steve intentó ponerse de pie pero no lo logró. Tenía fracturado algo sin duda.

La armadura se movió. Apenas un poco. Observó su mano.

Steve buscaba a Jude con la mirada.

—Jude —dijo.

Y entonces escuchó un paso a su alrededor y vio una pierna traslúcida que caminaba hacia la armadura.

—Oh, Ultron… Bienvenido —dijo Abstre'dah.


VI

Lo demás ocurrió asombrosamente rápido.

Ultron tomó a Abstre'dah por el cuello.

Lo miró con sus ojos de lava.

—Ultron —dijo.

Y el cuello crujió, y Abstre'dah comenzó a desintegrarse mientras la armadura brillaba. Se tornaba traslúcida.

Y Steve supo que Ultron había devorado a Abstre'dah.