Título: Time to return
Autor: Tiny lizard
Género: Drama, Viajes en el Tiempo
Público: Mayores de 16, si eres sensible de 18.
Advertencias: Puede contener escenas que dañen tu sensibilidad.
Publicaciones: en fanfiction
Resumen: La guerra produjo una masacre que acabó con todos sus amigos, Sakura Haruno solo desea que todo sea sólo una pesadilla. ¿Qué pasará cuando se le conceda ese deseo?
— TIME TO RETURN—
— Capítulo 11—
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Todo lo que necesita un ninja es el valor de nunca rendirse.
Jiraiya, Sannin de Konoha
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En las penumbras, el eco de una voz regia e imperial voz resonaba entre el follaje de una arboleda.
Dos cuerpos permanecían tendidos justo debajo, bajo el cuidado de esos árboles.
Las hojas se mecían ante una reciente y fuerte ráfaga de viento que hizo estremecer sus ramas.
La voz recitaba algún tipo de rezo, entremezclado con el chirriar de los árboles.
—Se está acercando…
Casi como un susurro, la voz se deslizo alrededor de ese refugio. Una mujer se acercó al par de cuerpos. El bello y largo pelo de la mujer ondeaba a la vez con unos delgados hilos dorados y brillantes que alumbraban tenuemente el lugar.
Los hilos se deslizaron a través del brazo que había extendido, dirigiéndose hacia el par de cuerpos que permanecían a la espera de lo que estaba por llegar.
—Prisa, debéis daros prisa…
La mujer se acercó y acarició las manos desnudas, heladas e inmóviles de los que yacían entre las hojas que se desprendían de las ramas de esos árboles. Su mirada expresó frustración, miedo… Los árboles empezaban a marchitarse y el tiempo a agotarse.
La oscuridad acabó por engullir lo poco de luz que se filtraba entre el follaje.
—Debemos irnos ahora, hijos míos, o nos encontrará. Eso sería lo peor que podría pasar.
El viento se alzó, retumbando entre los oídos de la mujer, quien unió las manos y continuó su rezo. Un rezo desesperado que albergaba todos los sentimientos de esa persona, era la última oportunidad.
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Botó. Literalmente, brincó de esa silla, tumbándola y dejando que la pipa rebotara contra el suelo. Oyó el gimoteo de los Uchiha y el golpe que se dio Obito contra el suelo cuando tropezó.
Tuvo que utilizar gran parte de su esfuerzo para no reírse, ya que el Sandaime parpadeaba y entreabría la boca para volver a cerrarla.
Hashirama no fue tan considerado y no perdió la deliciosa oportunidad de reírse de ellos.
—¿Has visto Sakura? Parece como si hubieran visto un fantasma… Oh, espera ¿Ese sería yo?
La limpia carcajada del espíritu resonó en la cabeza de Sakura, haciéndole sonreír.
—Consideraré vuestra reacción como la aceptación a mi historia. —Sakura tosió mandándole a Hashirama una mirada de reprobación. —Para ya de burlarte de ellos Hashirama.
El dio una voltereta mientras levitaba enfrente de Sakura. —Oh, vamos, déjame divertirme, ya hace más de dos semanas que estoy solo y aburrido.
—No tienes remedio… Eres peor que un niño pequeño.
El fantasma del Shodaime puso una expresión de nostalgia. —Ne, Sakura, eres clavada a Tsunade. Ella encogía la nariz igual que tú cuando aguantaba la risa.
La mirada helada, que hizo a Senju Hashirama quedarse petrificado, también se parecía a la de su nieta.
—¡Shodaime Hokage-sama! —Balbuceó Sarutobi. —¡Es imposible!
—¡Hiruzen Sarutobi! — El espíritu le siguió el juego. —Me temo que improbable es una mejor palabra.
—Hey, tengo prioridad, no te metas Hashirama. —Le señaló. Entonces hizo un seguido de signos e invocó el gran pergamino.
—Esta es mi prueba definitiva, Hokage-sama.
Los ojos de todos miraron como el nombre de Senju Tsunade estaba al lado de… Haruno Sakura.
Pasaron unos minutos antes de que nadie decidiera hablar, y Sakura respetó el tiempo que los demás habían tardado al asimilar todo lo que acababa de decir.
—Entonces dice la verdad. Sakura-san. ¿Qué quiere de nosotros?
Mikoto Uchiha habló, con voz firme y serena mientras aguantaba las ganas de irse a su casa y encerrarse, y Sakura lo notaba.
—Su confianza. Y quizás un trato. —Respondió Sakura.
—Mentirosa— Hashirama brincó en el aire y se posicionó detrás de la pelirrosa. —Solamente diles tu gran plan, después de todo vas a borrarles la memoria. —Musitó enfurruñado.
La mirada fulminadora de Sakura no se hizo esperar. —¿Quieres que alguien te mate por cuarta vez? Si es así no hace falta que me provoques, dímelo y volverás a aburrirte eternamente.
—¿Cuarta vez? No sé de qué me hablas. —Dijo el ahora cabeza bajo Shodaime.
—Madara, Sandaime-sama y Madara nuevamente, aunque técnicamente te desintegraste.
—Disculpe, Sakura-san—Alzó la voz Sarutobi —pero no voy a permitirle ningún borrado de memoria.
La pelirrosa no dijo nada, pero su expresión lo decía todo. No permitiría que nadie la sacara de sus planes. Ni siquiera alguien a quien había respetado tanto como el hombre que tenía en frente.
—Entiendo su punto de vista Hokage-sama, pero sí creo que es lo correcto lo haré.
—Entonces no afirma que lo hará. —Mencionó Fugaku. —Los Uchiha quieren hacer un trato con usted, Sakura-san.
Interesada, la pelirrosa hizo desaparecer el enorme pergamino y se cruzó de brazos.
—Le escucho, Fugaku-san.
—Tal y como habíamos acordado entrenará al grupo Uchiha, y tal como habíais acordado con Hokage-sama entrenará al grupo de Hatake. Sin embargo debe prometernos que impedirá la masacre, a como dé lugar, y yo —los Uchiha— nos comprometemos a refrenar esas ansias de revolución.
—Déjeme añadir algo más a ese trato, Uchiha-san. —Dirigió la mirada a Sarutobi, quién se mantenía observando en silencio. —El Consejo y Raíz debe disolverse.
—No puedo permitir eso, Sakura-san. —Exclamó el Sandaime.
Sakura observó al tercer Hokage que tanto respetaba en su pasado. Si era verdad que ese respeto se había convertido durante un corto periodo en ira, eso no significara que lo odiaba.
En ese entonces Sakura había estado cabreada con el consejo, con el Hokage, con Orochimaru, con Kabuto, con los fallecidos Uchiha y con Kakashi. Los culpaba a ellos por hacer de Sasuke una monstruosidad sin sentimientos. Por haberle apartado del lado de Naruto y de ella. De haber disuelto su adorada familia.
Pero pocas semanas después comprendió que la única a quien culpaba era a sí misma. Se veía reflejada en todo aquel que hubiera interferido con la vida del Uchiha, se odiaba por ser débil y por no haber hecho nada. Por no haber podido impedir la fuga de Sasuke de Konoha.
Así que no se enfadó con el Sandaime, no de nuevo.
—Déjeme explicarle, Sandaime-sama, lo que hizo el consejo. Lo que está haciendo raíz. Lo que envenena a Konoha y acabará por destruirla.
El Hokage la observó duramente pero no la interrumpió.
—Quizás las decisiones que tomó… que tomará, Shimura Danzo junto a sus compañeros no tenían un mal fin. Pero fueron el impulso necesario para hacer girar los engranajes de la discordia que ya se encontraban en acción. El consejo es la cara obscura de Konoha, la raíz. Así como la aldea de la hoja es el tronco y los aldeanos y ninjas son sus hojas. Pero no estoy de acuerdo con las operaciones que tomó Danzo. La masacre Uchiha podría haberse evitado con la diplomacia suficiente, y la información que mantuvo en secreto raíz podría haber evitado numerosas catástrofes… No niego que los propósitos que tuvieran al principio no fueran buenas… Pero al final, el Consejo se transformó en la corrupción, la avaricia… era una bomba a punto de estallar.
—Hazle caso, Saru. Mi hermano también plantó una semilla parecida a esa. No a tal grado, pero el resultado fue desastroso. Yo también cometí muchos errores, y por ellos Madara desencadenó casi un genocidio.
Sakura se aferró a su determinación. Joder. Le dolía hablar así, como si fuera una clase de monstruo sin sentimientos. Pero ella, ella no quería. Ella siempre había sido tan egoísta… Esa era su maldita naturaleza, debajo de ese cuerpo entrenado todavía se escondía una niña temblorosa y aterrorizada de la vida.
—Los odié una vez, Hokage-sama, a todos y cada uno de los humanos que se cruzaron en mi camino. Lo odié a usted también. Por ser débil, por dejar que la aldea a la que juré lealtad se derrumbara enfrente de mis ojos. Lloré por el sacrificio de Itachi Uchiha, quien decidió clavarles una katana a sus padres para salvar a Sasuke. Quien cargó con todo el odio de su ser más amado y dejó que lo destruyera. —La voz de Sakura tembló. —Lloré cuando vi yacer a mis amigos, caer a mis aliados. —Sakura apretó sus puños con tanta fuerza que se volvieron blancos. —Hokage-sama, no quiero volver a tener a Naruto muerto entre mis brazos, no quiero ver la cara de Kakashi-sensei sin su máscara porque se ha despedazado junto con su vida, no quiero ver a Tsunade-shishô muerta y fría todavía alzada por su determinación. —Las lágrimas colmaron sus mejillas por fin. —No quiero olvidar la estúpida forma en la que Naruto se aferraba a su sueño de ser Hokage, no quiero olvidar sus risas y sus bromas pervertidas, tampoco quiero olvidar su voz chillona ni su loca afinidad por el ramen... ¡Quiero volver a verlo —verlos— a todos! No quiero volver a enterrar cien mil cuerpos yo sola, no otra vez.
Sakura enjuagó sus lágrimas y sonrió amargamente.
—Después de todo, voy a borrarles la memoria… no hay otra forma, el tiempo es demasiado delicado. No deben saber no pueden. Lo siento por hacerles perder el tiempo. Aunque pienso seguir manteniendo nuestro trato anterior, aunque ustedes no se acuerden.
Fugaku observó a la joven de pelo rosa y se dio cuenta de que confiaba en ella. ¿Estaría loco? Era totalmente absurdo e irracional. Él nunca había sido capaz de confiar en alguien que no fuera su familia, y esa era Mikoto e Itachi. Pero la creía. La mirada de dolor que veía en sus ojos era verdadera, estaba desesperada. No era una mentira, sus ojos jamás lo mentirían.
Así que hizo lo que nunca había hecho, fue impulsivo. —Estoy de acuerdo con el borrado de memoria.
—Fugaku-sama, no puede hablar en serio. —Inari enfrentó al patriarca de su clan. —No puede confiar en una extraña.
Los orbes negros del Uchiha permanecieron en una mirada severa hacia Inari. —El tiempo es un algo delicado, simplemente no podemos esperar cambiarlo de una forma tan brusca… Cuantas menos personas sepan de esto mejor será. Ella no tiene opción. Hokage-sama, usted también lo sabe—El viejo mono no dijo nada pero el suspiro de resignación le dejó a Sakura una clara idea que el ya no sería un problema en ese asunto. —Ella debe hacernos olvidar o moriremos. Como patriarca del clan Uchiha mi deber es velar por la seguridad de nuestro futuro. Aunque empecemos a conspirar contra el Consejo que se volverá destructor, o cualquier amenaza, no podríamos hacer nada, solo incrementaríamos nuestra frustración, y eso solo puede terminar mal…—El Uchiha mayor dirigió una penetrante mirada a la médico. —A cambio de mi confianza, quiero su palabra de que nos salvará, Sakura Haruno.
Sakura miró al patriarca. Era increíble, aunque Sasuke se pareciera a su madre —casi como una copia— la serenidad en momentos como ese, la forma calculadora y casi fríos de sus ojos… habían sido heredados de su padre, no había duda alguna.
Sakura sonrío mientras posicionaba su mano sobre el corazón y después miró seriamente a todos en esa sala. Se irguió derecha, digna. Parecía que nada en el mundo podría hacer nada contra ella. Entonces juró.
—Juro que seguiré con mi misión digan lo que digan, hagan lo que hagan. —Empezó Sakura. —Voy a decirles esto ahora, la única orden que seguiré en esta vida me fue dada por Hatake Kakashi, el peor maestro de la historia. —Sakura citó esa frase que tantas veces había escuchado con el suave brinco de un cascabel tintineante. —No me detendrán, nunca. No abandonaré a mis amigos aun sobre las órdenes del mismísimo Kami. Voy a velar por ellos, a salvarlos, protegeré su futuro. No soy ni seré nunca la peor de las escorias. Todavía tengo la voluntad para seguir adelante y rescatarlos… —Sakura los enfrentó con la mirada.
A los presentes les recorrió un escalofrío. ¿Ese pequeño cuerpo escondía tanta determinación? Era imposible no creer en ella con esa mirada.
—Me fue dado el título de neosanin por la alianza de las cinco gran aldeas shinobi, fui integrante del equipo 7, formado por Uchiha Sasuke, Hatake Kakashi y Uzumaki Naruto. Discípula de Senju Tsunade, Sanin de, y Godaime Hokage… Voy a cumplir con mi promesa de salvar el futuro. Si alguien cree que lo que estoy haciendo está mal, ¡qué venga e intente detenerme! Voy a patearle el trasero y continuar mi camino. Soy Haruno Sakura, juro por ese nombre y todo lo que significa para mí que mantendré mis promesas. ¡Ese es mi camino ninja!
—Que así sea, Haruno Sakura, confío en que el tutelaje de mi alumna haya hecho de ti un Shinobi digno de cargar con las esperanzas del mundo. ¡Borra nuestra memoria, acaba con toda evidencia de tu misión de nuestras mentes! ¡Es una orden de tu Hokage, Hiruzen Sarutobi, Sandaime de Konoha!
