- No, Nicky… espera –dijo Lorna entre jadeos mientras la otra chica la arrinconaba contra la puerta de uno de los cuartos de limpieza y besaba su cuello.
- ¿No qué? Vamos, Lorna me muero de ganas.
Morello sonrió cerrando los ojos, y aunque su idea era negarse, no opuso mucha resistencia. Nicky consiguió abrir la puerta entrando en el armario de limpieza pero la magia se rompió cuando Lorna sintió a alguien más a sus espaldas. Ella gritó. Nicky gritó. Otra chica gritó y se escuchó a una voz masculina gritar. Nicky palpó la pared hasta dar con el interruptor y se encontraron con una notable embarazada Daya y su enamorado el policía Bennet, con los pantalones a media pierna. La situación hubiese sido graciosa si ellas no estuviesen implicadas y con semejante calentón. Los cuatro se quedaron mirando sin saber que decir hasta que Bennet fue el primero en hablar.
- ¡Reclusas! – dijo mientras se tapaba la entrepierna y se subía los pantalones
- ¡Oficial! – le contestó Nicky cruzándose de brazos imitando su tono.
Lorna sabía que no iban a conseguir nada enfrentándose así.
- Vosotros no habéis visto nada y nosotras no hemos visto nada – sonrió antes de tomar a Nicky de la mano y salir de ahí.
Nicky iba murmurando y refunfuñando por el camino.
- Tiene las llaves de toda la prisión y tienen que meterse en nuestros sitios y…
Lorna miró a los lados para asegurarse de que no había nadie antes de tirarse a los brazos de la rubia y callarla a besos.
- ¿Pero has visto sus caras? Parecía que habían visto un fantasma – dijo para distraerla riendo-
Nicky rio con ella.
- ¿Y viste a Bennet? Dios, seguro que la polla no se le levanta en días después de ese susto.
Las dos chicas rieron durante un rato hasta que no pudieron más. Nicky suspiró pasando los brazos por la cintura de la morena.
- Así que… ¿hoy no vamos a tener fiesta eh?
- ¿La capilla? – ofreció como alternativa aunque sin muchas esperanzas.
Nicky negó con la cabeza haciendo una cara triste.
- Están rezando. Creo que ahora es el turno de las budistas.
Lorna emitió un sonido de fastidio.
- Quizá mañana.
- Eso es mucho tiempo – respondió la rubia mientras volvía a atacar su cuello con suaves besos.
Antes de que la otra chica pudiese decir nada escucharon los pasos de alguien que se acercaba por lo que se separaron rápidamente. Era Fischer.
- Morello, te estaba buscando por toda la prisión. Caputo quiere que vayas a su despacho a hablar de las rutas de la furgoneta para el nuevo mes.
- Ah, sí. Se me olvidó por completo. Ahora mismo voy – la morena, obediente, siguió a la oficial por el pasillo.
Antes de irse Fischer se despidió con una sonrisa de Nicky pero esta solo le pudo devolver el gesto con una mueca. Estaba muy enfadada. Y la habían dejado a medias. Pero Fischer no se inmutó y Nicky negó con la cabeza. Esa chica era demasiado buena para trabajar en una prisión como esa.
[Al día siguiente]
Nicky andaba por los pasillos tranquilamente cuando sintió que alguien agarraba su camiseta desde atrás y la arrastraba hasta la lavandería.
- Eh, eh. Quien quiera que seas más te vale soltarme antes de que…
Sus palabras fueron interrumpidas por unos labios rojos sobre los suyos y un cuerpo que la apretaba contra la pared, frotándose contra ella, exigente.
Morello sonrió triunfante al ver que había dejado sin palabras a su chica y volvió a tirar de su camiseta adentrándose más en la habitación fuera de la vista de cualquier posible guardia.
- Woa, bebé, para. Pennsatucky y su aquelarre podrían estar aquí.
- Que va, he conseguido que pongan una película de la vida de Jesucristo en la televisión- respondió entre besos mientras intentaba quitarle la camiseta a Nicky- Tenemos dos horas.
- Mmm ¿y Vause? – aunque se moría de ganas por una vez fue Nicky la que se preocupó por los detalles.
- Le dije a Chapman que la entretuviera –sonrió picara y se froto contra la rubia una vez más- ¿No me dijiste que siempre has querido hacerlo encima de una lavadora en funcionamiento?
Nicky no necesitó más estímulos. Rápidamente llevó las manos al trasero de Lorna y la subió en una de las lavadoras colocándose entre sus piernas.
- Y por eso eres la mujer perfecta - declaró la rubia.
Lorna enredó sus brazos alrededor del cuello de la otra chica e hizo lo propio con las piernas, pegándola más a su cuerpo. La besó y mordió los labios sin guardarse nada para sí. De hecho, estaban tan entregadas al beso que ninguna oyó los pasos que se acercaban ni mucho menos el coco que se acercaba peligrosamente y que impactó de lleno en la cabeza de Nicky haciendo que se separasen por el susto.
- ¿Pero qué cojones? – se quejó la rubia llevándose una mano a la cabeza y frotando la zona del golpe.
Ambas miraron hacia la puerta donde estaba Norma con la expresión más inocente que se pueda imaginar. Señaló el coco del suelo para hacerle saber que era importante.
- Es Red, ve – dijo Lorna al ver que Nicky no se movía.
- Joder con Red cualquier día va a matarme. Ella o alguna de sus secuaces –dijo mirando amenazadoramente a Norma cuando pasó por su lado saliendo de la lavandería.
Aunque Norma ahora hablaba sólo lo hacía cuando era estrictamente necesario. Además Nicky tenía la sospecha de que se divertía demasiado persiguiéndola por toda la prisión lanzándole pipas y cocos y que lo del miedo al centrifugado era solo una pobre excusa.
Cuando Alex entró en la lavandería vio a una enfada Morello de brazos cruzados mirando al frente.
- Hey, Morello ¿qué pasa? ¿qué haces ahí?
Lorna se bajó de la lavadora y con paso decidido anduvo hacia la puerta.
- Por desgracia ya nada – le entregó el coco a una Alex totalmente desorientada antes de salir.
[2 días después]
Nicky estaba en el taller taladrando la pared con todas sus ganas. Llevaba cuatro días cachonda perdida. No podía dejar de imaginarse a Lorna desnuda y como se lo montarían en cada superficie de la prisión que veía. Era como un adolescente con las hormonas en ebullición. Y lo peor es que no era la única, sabía que Lorna estaba igual. Pero por más que intentaban buscar un sitio todo estaba ocupado o surgía algún problema. No sabía cuánto tiempo más iban a aguantar. Hasta tenían que sentarse en sillas separadas porque una vez las manos se entusiasmaron demasiado debajo de la mesa. Por suerte, o por desgracia, Chapman sacrificó el último bocado de su taco para lanzárselo a las dos chicas y que parasen el espectáculo antes de que Red saliera de la cocina. O peor, que alguno de los guardias las viera.
Siguió pensando en todo eso y en cuantas veces las habían interrumpido, miró con desesperación alrededor y sólo vio a las reclusas arreglando los aparatos eléctricos ajenas a sus problemas. Emitió un quejido de lástima y volvió a taladrar la pared con más energía. Así al menos liberaba tensiones.
Perdió la noción del tiempo y de repente notó como alguien le daba en el hombro para llamar su atención. Paró el aparato y se encontró cara a cara con Morello.
- A rezar. Ya – nada más decir eso, la morena desapareció por la puerta.
Nicky no necesitó nada más. Esperó unos minutos para llevar la taladradora a la jaula. Y sólo porque sabía que si la lanzaba, Luschek la tendría limpiando todo el taller hasta que se reflejase su cara en el suelo. Salió por la puerta y en cuanto localizó a la morena de labios rojos esperándola en el pasillo se abalanzó a sus brazos besándola.
- ¡Dios! Te he echado de menos – dijo la medio italiana.
- Y yo – respondió entre besos mientras le iba subiendo la camiseta y masajeaba sus pechos por encima del sujetador.
Lorna emitió un gemido audible. Llevaba demasiado tiempo esperando y estaba muy sensible, lo único que quería era tener a Nicky entre sus piernas en el menor tiempo posible. La necesitaba ya. No recordaba haber sentido ese deseo sexual por nadie en toda su vida. Pero claro, estar encerrada con otras 50 mujeres suele provocar que tus instintos más primarios salgan a la luz.
Nicky ni siquiera se molestó en quitar la ropa, con la camiseta levantada y apartando el sujetador a un lado chupó y mordió un pezón de Lorna mientras la otra chica prácticamente se derretía contra la pared. Lorna se agarró a las caderas de Nicky y sin más preámbulos metió la mano en sus pantalones acariciando el interior de sus muslos y fue subiendo hasta que pudo sentir la humedad entre sus piernas. Nicky emitió un jadeo y subió la cara escondiéndola en el cuello de Lorna y dando un beso suave.
Lorna pudo bajar de la nube en la que estaba cuando Nicky dejó de hacer maravillas con su lengua y se dio cuenta que aún estaban en el pasillo. A la vista de cualquiera que pasara.
- Mierda. Nicky tenemos que entrar.
Nichols se dio cuenta de que tenía razón y la cogió de la mano mientras empujaba la puerta para entrar en la capilla. Pero antes de entrar del todo, Morello reclamó sus labios de nuevo poniendo una mano en su nuca y haciendo que se girara.
- Joder…
Oyeron una voz a sus espaldas y se giraron notablemente molestas para ver a Alex y a Chapman con la ropa algo descolocada y los labios hinchados.
- ¡No! –se adelantó a decir Nicky- no, no, no y no. Me niego. No pienso irme de nuevo.
- No me jodas, Nichols, nosotras llegamos antes – le reprendió Alex.
Mientras las dos chicas discutían Lorna se apresuró a cubrirse un poco mientras Piper se arreglaba el pelo.
- Me importa una mierda quien llegara antes. Fuera – ordenó la exyonki señalando la puerta.
- Pero es nuestro sitio –argumentó Piper con una carita triste incluida.
- Eh, de eso nada. Era nuestro sitio mucho antes de que llegarais cualquiera de las dos – dijo Lorna mientras pasaba un brazo por la cintura de Nicky en parte para demostrarle su apoyo y en parte para controlarla por si la cosa se volvía salvaje.
- Sí, pero hoy hemos llegado nosotras antes –volvió a decir Alex sonriendo.
Nicky dio un paso al frente con una mirada amenazante en su rostro.
- Vause, te juro por dios que como no mováis el culo para salir de aquí os vais a arrepentir. Si creéis que Crazy Eyes está loca es porque no me habéis visto a mi enfadada. Y Chapman tendrá un destornillador pero yo tengo un taladro.
Piper y Alex quisieron reírse ya que obviamente eso sólo podía ser una falsa amenaza pero viendo la expresión en su rostro y a Lorna que no dejaba de asentir decidieron no tentar la suerte y buscarse otro sitio. Antes de siquiera cerrar la puerta escucharon un gemido ahogado, no supieron si fue de Lorna o de Nicky pero tampoco se quedaron a averiguarlo.
Unas horas después Lorna caminaba casi dando saltos por la prisión. Había tenido cuatro orgasmos dos de ellos seguidos y le había proporcionado el mismo placer a Nicky. Si, definitivamente la capilla era su lugar favorito. Había algo ahí que la inspiraba para esforzarse. Llegó a su cubículo y se sentó en la cama para escribir en su cuaderno. Le gustaba escribir como se iba sintiendo y las cosas que le pasaban cada día. Así podría leerlo cuando estuviese fuera. Era como una especie de diario. Pero no llevaba ni media hoja cuando alguien pidió permiso para entrar. Levantó la vista para ver a Daya en el hueco de la puerta.
- Oh, hola. Pasa, pasa, tranquila – le aseguró Lorna con una sonrisa mientras hacía un gesto para que se acercase.
- Yo venía a hablar de lo de antes, ya sabes lo que visteis en el cuarto de limpieza – mientras hablaba fue sacando unas chocolatinas snickers.
Lorna negó con la cabeza sin dejar de sonreír.
- No hay problema. Si alguien entiende lo difícil que es buscar intimidad en este sitio somos nosotras. Como dije, no hemos visto nada y vosotros tampoco.
Daya suspiró más tranquila y sonrió leve.
- Muchas gracias. No es que no se sepa lo de mi estado pero podríais haberos aprovechado para decírselo a Caputo o a Figueroa y meter en problemas a Bennet también.
Lorna la miró muy sorprendida de que pensase eso de ellas.
- Díaz. No somos de vuestro grupo pero no somos unas chivatas y por encima de las tribus que hay, nos cuidamos entre todas. Y lo sabes.
Daya asintió limpiándose una lágrima que se había escapado.
- Si, lo siento. Es todo esto del embrazado me tiene tan hormonal. Lloro por todo y me cabreo y luego sospecho de todo el mundo.
Morello sonrió leve
- Si, este desde luego que no es el mejor sitio para estar embarazada. Pero al menos no estás sola, el padre está contigo.
- Si, supongo que he tenido suerte. Entonces… ¿no tengo que preocuparme por nada, tampoco por Nichols?
- Por nada – le aseguró Lorna mientras se levantaba de la cama y se acercaba a ella- pero ese snicker me lo quedo por tener tan mala opinión de nosotras.
Daya sonrió y le dio las chocolatinas.
- Lo siento. Y gracias. – dijo antes de marcharse. Saludó a Nicky mientras esta entraba en el cubículo.
- Wuo ¿Qué hacía Daya aquí? ¿No te he dejado satisfecha? –bromeó Nicky.
Lorna sonrió y tiró de su camiseta haciendo que cayese con ella en la cama.
- He tardado 10 minutos en poder sostenerme con mis propias piernas y tú has estado presente así que cállate y come – dijo mientras le pasaba uno de los dulces.
- ¿Y esto a que se debe?
- Por guardar el secreto – respondió Lorna con la boca llena.
Nicky resopló antes de dar un mordisco y se tiró en la cama mientras masticaba. Lorna notó su cambio de humor y se acercó a besarle la mejilla.
- ¿Qué pasa?
- Nada, todo esto de que haya tantas parejitas en la cárcel. Es una mierda. Como si no fuese lo suficientemente difícil encontrar algo de privacidad por aquí. Si lo sé no ayudo a Chapman y a Vause a estar juntas –terminó diciendo con una mueca infantil.
Lorna sonrió porque sabía que no lo decía en serio. Nicky se alegraba mucho por sus amigas al igual que ella.
- Vamos, cariño. Sólo ha sido casualidad esta vez. La próxima vez no habrá tantos problemas.
- Eso espero porque si no voy a incluir los horarios para follar en la capilla junto con los horarios para rezar.
Lorna rio por la ocurrencia y la besó.
- Ah, y se va a empezar a respetar la antigüedad. Esto de que dos novatas como Chapman y Vause tengan el mismo derecho que nosotras no me parece bien. Nosotras tenemos preferencia – dijo Nicky, que no se rendía para llevar a cabo su idea.
- Claro que si –Morello le dio la razón antes de volver a besarla- mañana mismo se lo digo a Fischer para que lo diga por megafonía.
- ¿Te estás burlando de mi verdad? – la miró haciendo una mueca.
La morena soltó una carcajada y la besó otra vez.
- Ahora verás.
Nicky giró en la cama rápidamente poniéndose encima haciéndole cosquillas y besando su cuello que sabía que era su punto débil. Lorna intentó alejarla muerta de risa. Pero el bonito momento no duró mucho ya que apareció Sophia y asomó la cabeza.
- Chicas no quiero interrumpir pero se os oye mucho y pronto aparecerá algún guardia.
Nichols resopló haciendo una mueca de fastidio. Por un fugaz momento se había olvidado de donde estaban. Mientras Lorna, muy sonrojada, se colocaba la ropa y se levantaba de la cama.
- Ah, y Chapman te andaba buscando para algo de recetas – continuó hablando Sophia antes de guiñarles un ojo y salir.
Lorna no necesitó darse la vuelta y mirar a Nichols para saber que estaba enfadada. Se acercó a ella y colocó las manos en sus mejillas acariciándola con los pulgares.
- Lo siento, bebé. Otra coincidencia –bajó la cabeza para besar esos labios que la volvían loca y suspiró al sentir que Nicky la abrazaba por la cintura- Te lo compensaré.
Nicky gruñó en respuesta y vio cómo se alejaba. Sólo quería tener a su chica un día para ella sola ¿era tanto pedir? Después se acordaba de que estaban en prisión y que, efectivamente, era mucho pedir. Se tumbó en la cama y sintió como las esquinas de su boca se elevaban formando una sonrisa cuando respiró el inconfundible olor de Morello en las mantas. Se abrazó a la almohada y hundió la nariz en ella dejando que su mente volase libre imaginando todo lo que harían cuando saliesen de Litchfield.
