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Quiero ser padre.
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Disclaimer: Algunos personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. El resto de ellos son propiedad de Kishimoto-sama. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.
Sumario: Envidia era algo que Sirius nunca pensó sentir al ver a James con Harry, pero era verdad y éste sentimiento creció hasta que lo hizo tomar una decisión: adoptar un bebé. No encontrando respuestas en su mundo, él se aventura a otros y justo antes del Halloween de 1981, Sirius recibe la llamada que estaba esperando.
Negando la petición de sus amigos de ser su encargado secreto, Sirius Black viaja este lugar lejano, Konoha, en busca de su nuevo hijo. Un hermoso bebé rubio de ojos azules y con extrañas cicatrices en ambas mejillas.
Parejas: Sirius Black/Severus Snape. Lucius Malfoy/Remus Lupin.
Aclaraciones y Advertencias: UNIVERSO COMPLETAMENTE ALTERNATIVO. Probablemente Mpreg, mucho OOC… y Sirius siendo Sirius.
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: dialogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.
-Letra en 'blah': Será el inglés en Konoha y japonés en Inglaterra.
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Capítulo 11: Encuentros.
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Sirius y sus dos hijos partieron enseguida de Kiri y después de los Países Ocultados. Lo primero que hizo Sirius cuando estuvieron fuera, era decirle a Haku que él y Naruto eran magos y que pronto, mediante un tratamiento, él también lo sería. Aquello tomó por sorpresa al muchacho, pero como todo niño, se entusiasmó ante la idea de ver y poder hacer magia.
Sirius decidió que ellos necesitaban vinculación familiar, por eso decidieron viajar hasta París, para tener unas pequeñas vacaciones, donde él aprovecharía para comenzar a enseñarle algo de inglés a Haku y también estropearlo con regalos y atención.
Este muchacho era tan hermoso y bien comportado que el animago estaba agradecido de que su instinto lo hubiese llevado a hablarle a su madre y después conseguir la oportunidad de adoptarlo. Esperaba con todo su corazón que él le hiciera bien a Naruto.
-"Bien, Haku. Ahora intenta decirlo." –pidió Sirius, mientras se sentaban afuera de un hermoso café en la ciudad del amor, con un libro de idiomas frente a ellos, mientras tomaban el té de la tarde con pastel de frutilla.
-Mi nom-bre es Haku –dijo lentamente, probando las palabras que su nuevo padre le enseñaba.
Por supuesto, hasta ahora, él todavía lo llamaba Sirius-san. El mayor sabía que iba a tardar un rato a que el niño lo llame por otra cosa más que eso. Además, él notaba que a pesar de toda la diversión que estaban teniendo, el muchacho todavía extrañaba a su madre y de vez en cuando ponía cara triste. Algunas veces Sirius lo dejaba con sus sensaciones, pero otras veces mandaba a Naruto a jugar sólo y se tomaba su tiempo para sentar a Haku en su regazo y decirle lo mucho que él lo quería, lo mucho que su madre lo amaba y que mandarlo con él a su casa era lo mejor para todos.
Y Haku no era ningún tonto. Él sabía muy bien cuál era la situación en su casa y estaba a medias aliviado que lo habían sacado de allí. Eso no evitaba que se ponga a llorar cada vez que se acordaba de su madre, pero Black siempre estaba allí para consolarlo.
-¡Perfecto! –Exclamó Sirius, acariciando su cabeza-. "Aprendes muy rápido, Haku. Cuando lleguemos a casa te voy a poner en la mejor academia de idiomas, para que aprendas inglés lo más rápido que puedas" –guiñó un ojo.
-Papi~ ya se terminó mi pastel, quiero más.
-Naruto –su padre le dio una mirada severa-, ya te comiste dos porciones. Así que no más para ti, sino después no querrás cenar.
-Awww.
Inconsciente para la pequeña familia, ninguno notó como un viejo hombre de cabello blanco en puntas y largo se atiesó al escuchar el nombre.
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*Dos días después*
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Black sonrió y asintió cuando los niños le pidieron permiso para ir a los juegos de la plaza donde pararon para mirar los patos que había en el lago. Una vez que los niños estuvieron lejos, Sirius se cruzó de brazos y tocó la punta de su varita que tenía en su brazo izquierdo.
-¿Va a salir a hablarme o no? –Susurró a nadie en particular-. Sé que hace dos días que nos está siguiendo.
Una sombra salió detrás del árbol gigante que estaba a las espaldas de Sirius. El hombre sonrió de lado y se apoyó contra el tronco.
-Me sorprende que me haya detectado –dijo el hombre con un acento pesado. Sirius se atiesó, él conocía ese acento. Era de alguien que hablaba japonés como lengua materna-. Pero uno nunca sabe los trucos de los magos.
Sirius se giró para mirarlo.
-¿Qué quiere? –preguntó bruscamente, admitiendo el atuendo de su perseguidor.
El hombre tenía cabello blanco y largo, aunque el color podría engañar, puesto que no parecía muy viejo. Su atuendo era un pantalón y camisa verde, con una chaqueta roja arriba. Su pose contra el árbol parecía despreocupada, pero él podía notar la tensión en los hombros. Éste no era un hombre cualquiera, podría jurar que era un shinobi.
-Soy Jiraiya –dijo el hombre-. Shinobi de Konoha. –Sirius angostó sus ojos. –Y creo… que su hijo es mi ahijado.
Hubo un largo silencio, muy tenso.
-Mi hijo ya tiene un padrino –gruñó Black, enseguida poniéndose a la defensiva. No servía de nada ocultar los hechos.
-Lo sé, tranquilo –Levantó sus manos en señal de paz. –Si tiene tiempo, desearía hablar.
Sirius lo miró por largos segundos, hasta que llegó a una decisión.
-No puedo dejar a los niños solos.
-Podemos sentarnos en ese banco de allí. –Señaló uno que estaba cerca de los juegos.
El animago asintió y caminó hasta el banco, para sentarse, seguido de cerca por el shinobi.
-Hable, yo escucho –espetó Sirius.
Jiraiya suspiró y miró a los niños que estaban jugando muy felices frente a ellos. Ninguno de los dos había notado que los hombres estaban sentados cerca de ellos.
-Que usted adoptara a Naruto fue un error de descuido, ¿sabe? Se supone que él debería crecer en su Aldea natal y ser un shinobi después, tal y como su padre quería.
-Soy su padre –gruñó Sirius.
-Lo sé –suspiró el Sannin-. Pero usted no puede negar que él tiene padres que lo engendraron, que lo amaron mientras crecía en el vientre de su madre, pero que desaparecieron bajo circunstancias muy malas. –Miró hacia el cielo. –Cuando usted fue a Konoha, habrá visto la destrucción que había allí. El papá de Naruto, mi alumno, murió por causa de eso y su madre por complicaciones del parto.
-Las encargadas del orfanato me dijeron que no sabían nada de sus padres.
-Poca gente sabe.
-¿Viene a quitármelo?
Jiraiya guardó silencio y siguió mirando al cielo. Al principio, cuando había escuchado el nombre, su corazón casi había parado de latir, cuando giró para ver a quien se refería, y pudo ver la versión miniatura de Minato, sintió el deseo irresistible de tomar al muchacho y regresar, pero algo lo detuvo.
Y eso fue la mirada de amor que tenían tanto el rubio como el hombre al que había llamado papi tan cariñosamente. Y Jiraiya supo, en ese mismo instante, que lo que le había prometido al Hokage debería ser cumplido. Esta era una familia, el hijo de su alumno tenía un padre que lo amaba y viceversa. Él no podía romper eso sólo por la memoria de Minato. Con dolor en su corazón, durante los dos días que los estuvo siguiendo, sus propios ojos comprobaron el cariño que se tenían, lo bien que estaba el niño y lo feliz que era.
Y él sabía, estaba al tanto de que este tipo de cariño y libertad que Naruto tenía con este hombre, le sería imposible de tener en Konoha. Las acciones de las encargadas del orfanato se lo había dicho todo.
-No –dijo al fin-. El niño es suyo. –Sirius suspiró con alivio. –Solamente… solamente deseo que él sepa sobre sus raíces. Me gustaría enseñarle cómo ser un ninja.
-Él será mago –masculló Black-. Las habilidades de ninja no le serán necesarias aquí. Él nunca regresará a Konoha.
Jiraiya se giró a mirarlo con sorpresa, la posesividad en la voz del hombre le dio escalofríos.
-Usted no puede –tosió-. Usted no puede ocultarle la verdad acerca de su vida y cuando le diga, si él quiere conocer su país natal, no puede impedírselo.
-¿Quién dice que se lo voy a decir?
-Él merece saber –gruñó-. A pesar de que piense lo contrario, hay gente que ama a Naruto en Konoha, personas que nos sentimos culpables por dejarlo en el orfanato, personas que deseamos que él sepa quién fue su padre.
Sirius negó con la cabeza.
-No…
-No puede decir que no –interrumpió Jiraiya-. Él merece saber.
-¿Para qué? Usted dijo que sus padres están muertos y…
-Le dije que soy su padrino y hay un viejo hombre que lo considera como un nieto. Por favor –Su voz se quebró un poco-, no lo deje en la oscuridad de su pasado. Minato y Kushina amaron a su hijo y él merece saberlo –susurró.
Sirius bufó y revolvió su cabello.
-Mire–
-No tiene que ser ahora –volvió a interrumpir-. Puede ser cuando usted quiera, dentro de cinco años, diez o quince, pero déjeme decirle. Debo decirle. Es lo menos que les debo a sus padres.
El animago se removió incómodo al ver la mirada de plegaria del hombre. Cierto, él ya había pensado una vez en que le diría la verdad a Naruto más adelante, pero la aparición de este hombre tan de repente lo había puesto a la defensiva, aterrado de que quiera quitarle a su bebé. Sin embargo, si este hombre era sincero y eso era lo único que deseará, podría convenir, pero no sin condiciones.
-Lo pensaré –masculló al fin-. Pero usted debe prometerme, jurarme, que dejará que yo lo haga, cuando esté listo. Y también jurar que nunca querrá quitármelo.
-No puedo criar a un niño, fue por eso que Naruto fue al orfanato en primero lugar –suspiró con pesar-. Y soy el único que podría hacerlo, en vista que sus padres me nombraron su padrino.
-¿Entonces?
-El niño es suyo. Yo nunca podría criarlo de la manera que vi que usted lo hace.
El alivio era visible en la cara del mago.
-¿Vino sólo aquí para eso?
-No –Negó con la cabeza. –También quiero preguntarle si nunca notó nada raro en él. ¿Tal vez un tatuaje en su ombligo?
Los ojos de Sirius se abrieron como platos.
-¡¡¡Papi!!! –gritó Naruto, mientras corría hacia donde estaba su padre seguido de cerca por Haku. Cuando el rubio vio que su padre no estaba solo, enseguida dejó de correr y caminó lentamente hasta apoyarse entre las piernas de su padre, mirando con atención al extraño-. Hola, soy Naruto. ¿Quién es usted?
Jiraiya casi rió al escuchar hablar al hijo de Minato y Kushina con tanta formalidad.
-Hola, mi nombre es Jiraiya.
Las cejas del niño se levantaron.
-Ji-Jira–ya –masculló.
-Bastante cerca –sonrió-. Puedes decirme Sannin si se te hace más fácil.
Naruto hizo muecas y asintió.
-¿Es tu amigo, papi?
-No –dijo Sirius, no importándole su sonaba rudo-. Sólo estábamos hablando. ¿Qué deseas, hijo?
-¡Haku y yo tenemos hambre, papi! ¿No es hora para el almuerzo ya?
Sirius consultó su reloj.
-Sí, estamos cerca del mediodía. Debemos regresar al hotel. –Miró a Jiraiya. –Me gustaría hablar con usted acerca de ese tatuaje –dijo seriamente-. Sé que sabe en qué hotel estamos, los niños duermen una pequeña siesta desde las dos hasta las cuatro. Encuéntreme en el lobby.
-De acuerdo –asintió Jiraiya-. Nos vemos entonces. –Revolvió el cabello de Naruto y sonrió en dirección de Haku, quien se escondía tímidamente detrás de su hermano.
Él está bien, Minato. Pensó mientras se iba. Tu hijo está creciendo en un ambiente familiar y lleno de amor, así que lo único que puedo hacer por él es ayudarlo a controlar al Kyuubi en caso de que sea un problema en el futuro.
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*Días después: Grimmauld Place*
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-¡Estamos en casa~! –exclamó Sirius, cerrando la puerta y entregándole sus maletas al elfo domestico. Ya le habían explicado lo que era a Haku, antes de entrar, pero todavía el niño lo miraba con los ojos como platos.
-¡Padfoot!
Al chillido de Harry le siguió el sonido de pasos corriendo. El niño apareció desde arriba de las escaleras y sonrió de oreja a oreja al ver a su padrino y primo. Bajó corriendo (mucho al horror de su padrino) y después de saludar con un abrazo exuberante a Naruto y Sirius, miró con curiosidad al nuevo niño.
-Este es Haku, Harry.
-Hola, Haku –saludó el niño, con una sonrisa deslumbrante.
-Ella es hermosa –Vino una voz de la cocina. Era James, que lucía un delantal de cocinero con pollos que se movían de un lado a otro.
Sirius sonrió, mientras Naruto fruncía el ceño.
-¡Haku es un varón! –chilló indignado el rubio-. ¡Mi hermano! –agregó, mirando a Harry.
Los ojos de James se abrieron como platos y miró asombrado al niño. ¿Ella era un él? ¡Pero qué extraño! Había jurado que con esas características tan finas y angelicales, el muchacho se trataba de una niña. Merlín, Sirius sí que sabía escoger a los niños que adoptaba.
-Entonces digo que es hermoso –sonrió, caminando hasta el niño, para arrodillarse entre suyo-. "Mi nombre es James" –dijo en japonés, sabiendo que el niño no podría saber mucho de inglés todavía-. "Estoy alegre de que estés en nuestra casa, juntos vamos a formar un linda familia para ti, ya vas a ver."
-Er, Prongs, ¿hiciste lo que te pedí? –preguntó Sirius, no queriendo que su amigo diga más. Haku todavía no sabía que ellos iban a formar una familia, hasta donde el niño sabía, había venido sólo de visita.
-Claro –sonrió-. La habitación que era de tu hermano está habitable. No tiré nada, como me pediste, sólo lo dejé todo en el sótano. Compré una cama y muebles nuevos, pero no pinté –Miró al niño. –Creo que Haku mismo puede elegir cómo decorar sus paredes.
Sirius sonrió tristemente. En un principio él había pensado que la habitación de su hermano tendría que ser dejada como estaba, como un santuario, pero desde que decidió traer a otro niño a formar parte de su vida, supo que era momento de utilizar ese lugar para algo más. Sin embargo, la memoria de su hermano no iba a ser perdida del todo.
Después de todo, cuando adoptó a Haku, lo había anotado como Haku Regulus Black. Ahora su segundo hijo llevaba el nombre de su hermano, en su memoria.
-Entonces vamos a ver cómo quedó.
Tarde esa noche, después que terminaran de cenar, se trasladaron a la sala, donde Naruto y Harry intentaban enseñarle algo de inglés a Haku con unos libros que tenían imágenes de animales y cosas varias.
-Parece muy tranquilo y bien portado –susurró James, que jugaba con el vaso de whiskey en su mano.
-En un ángel como su aspecto. Todo lo contrario de Naruto –rió.
-No puedo creer lo que me contaste de sus padres.
-Sí –suspiró-. Es como si alguien me haya enviado justo a ese lugar y en el momento indicado. Quien sabe lo que le hubiese pasado si elegía irme a otro lugar.
-A veces tu instinto me sorprende, Padfoot –sonrió James, palmeando a su amigo en la espalda.
En ese momento, el fuego de la chimenea se volvió verde y Haku jadeó, antes de correr hacia donde estaba Sirius. El animago lo recibió en sus brazos, contento de que el niño ya buscara reaseguro en él, después de conocerse hace tan poco.
-"Tranquilo, Haku. Es solo la red flu. ¿Recuerdas que ya te expliqué de eso?" –susurró Sirius.
Haku asintió y miró con los ojos muy abiertos como un hombre con un traje completamente negro salía de la chimenea.
-¡Sev! –chilló Naruto, corriendo hacia el pocionista, para pegarse a sus piernas como una sanguijuela.
Severus hizo un gesto de desdén al escuchar el grito, pero después suspiró y se agachó para darle un ligero abrazo al rubio.
-Hola a ti también, Naruto.
-¿Me extrañaste, Sev?
-¿Extrañar tus alaridos de banshee y tu tendencia a tocar mis ingredientes de pociones? –preguntó sarcásticamente-. Ciertamente no.
-Awww –hizo un puchero.
-Está bien. -Rodó los ojos-. Tal vez te extrañé, pero sólo un poco.
-¡Yo también te extrañe, Sev! –Exclamó, tomado una mano del hombre-. ¡Ven para que te presente a mi hermano!
Snape miró con ojos curiosos la cara del niño que Sirius abrazaba. Era un niño con ojos y cabello muy común, pero su cara era hermosa.
-Tardaste en venir, Snivellus –gimoteó Sirius, haciendo un puchero idéntico al de su hijo.
-Te dije que tenía pociones que terminar, pulgoso –siseó, antes de agacharse frente al nuevo niño-. Hola, mi nombre es Severus Snape.
-Soy Haku –murmuró tímidamente, como Sirius-san le había enseñado.
Severus tuvo que contenerse de no derretirse en el piso, en un charco de babas. Vaya, este niño sí que era adorable. Esperaba que eso no se estropeara al vivir con tantos Gryffindors.
-¿Qué te parece mi nuevo hijo, Sev? –preguntó Sirius, con una sonrisa orgullosa en su cara.
-Por lo poco que puedo ver, es hermoso y, sobre todo, callado –Le dio una mirada acusadora a Naruto. –Sólo espero que no tome la costumbre de gimotear y gritar como uno que yo sé.
-¿Hablas de mí? –preguntó ofendido, inflando sus cachetes y cruzándose de brazos.
-Evidentemente.
Naruto empezó a gritarle que era malo y Severus lo miró con desprecio, antes de replicarle.
-"¿Quién es él?" –susurró Haku, al oído de Sirius.
-"Ese señor es mi novio –susurró de vuelta-. Es un poco gruñón y frunce el ceño mucho, pero tiene un corazón de oro. Ya vas a ver cuando lo trates más."
Haku no pareció muy convencido por las palabras de Sirius-san, pero decidió no decir nada. Todo era muy extraño aquí y su madre siempre le había enseñado que él debería mirar y calcular antes de dar un veredicto final acerca de lo que veía.
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-Él es tan bueno –suspiró Remus, cambiando de pierna a Derrick, que estaba en sus brazos. Estaban en la fiesta de presentación de Haku, tres meses después de llegar desde Kiri-. Estoy feliz de que lo hicieras mi ahijado, Sirius. Gracias.
-De nada. Pero no creas que por ser tu ahijado lo voy a dejar que te lo lleves a casa y lo juntes con tus pequeñas serpientes.
Remus puso los ojos en blanco, pero no se ofendió. Ya estaba acostumbrado a que su amigo "discriminara" a sus hijos, aunque era más un hábito que otra cosa. Porque Sirius Black quería a sus niños Malfoy enormemente.
-¿Cómo van sus clases de inglés?
-Maravillosamente –dijo con una sonrisa de orgullo-. Su maestra sólo dice alabanzas cada vez que James o yo vamos a buscarlo a la Academia. ¿Sabes? Estoy pensando en que Naruto tiene que aprender japonés. Es su lengua materna, después de todo.
-Concuerdo completamente –sonrió-. Es bueno que aprenda de sus raíces y también para que Haku tenga alguien con quien conversar, no sería bueno que perdiera la costumbre de hablar su lengua, ¿no crees?
Sirius asintió hacia las palabras de su amigo y después rió estruendosamente, cuando vio que los niños pasaron frente a Abraxas Malfoy como una manada de rinocerontes, haciendo que el hombre tenga que retroceder y al mismo tiempo volcar la copa de champaña que traía en su mano, manchándose la túnica. El rubio lo fulminó con la mirada y luego sacó su varita para hacer un encanto limpiador. De todos los niños, Haku fue el único que se detuvo para disculparse con su inglés imperfecto.
Por la sonrisa en la cara del hombre, Sirius supo que su hijo acababa de ganarse un punto positivo ante los ojos del frío Malfoy. Lo cual probablemente era muy bueno, ya que él sabía que Naruto le había enseñado a su hermano que este hombre era el "lelo" de todos.
Después de que terminara la fiesta, Sirius despidió a todos sus invitados, quienes lo felicitaron por el hermoso y encantador niño que había adoptado. Luego llevó a sus niños a que tomaran un baño y siguió la cama, no le costó mucho hacerlos dormir, puesto que habían agotado casi todas sus energías jugando con los niños Malfoy y Weasley.
Esta vez, cada niño fue a dormir a su habitación, porque Sirius tenía planes para esa noche. Sus planes exactamente lo esperaban en su biblioteca. Severus estaba allí, leyendo un libro de pociones.
-Hecho todo –murmuró al oído de su amante, abrazándolo por la cintura por detrás.
-¿Naruto no te dio lucha porque lo acostaste en su cama? –bufó Severus.
-Na –sonrió, antes de comenzar a besar el cuello pálido-. Estaba tan cansado que ni notó que lo acosté en ella.
Severus volvió a bufar, antes de darse vuelta y darle a su amante un beso apasionado. No perdiendo tiempo, los amantes transportaron su pasión al cuarto, donde los hechizos silenciadores y, sobre todo, el seguro de la puerta impedirían que sean interrumpidos.
No les costó mucho desnudarse y remeterse en la cama. Sirius arriba de Severus, besando sus labios apetitosos y frotando sus penes, que para entonces ya estaba más que endurecidos. Después de dejar los labios, el animago trasladó su hambre a los pezones erguidos de su amante. Snape gimió y murmuró incoherencias, arqueando su cuerpo para poder frotarse de mejor manera contra su amor. Sirius sonrió malicioso y descendió una de sus manos, para empezar a masturbar sus dos miembros juntos.
-¿Estamos un poco impacientes, uh?
-Con la escusa de esta maldita fiesta, hemos estado en abstinencia por una semana –siseó Severus, con los ojos cerrados-. O al menos yo lo he estado.
Sirius puso los ojos en blanco. A pesar de todo, Severus nunca dejaba de ser inseguro.
-Yo también he estado sin sexo, Sev. Pero una mano ayuda, ¿sabes?
Severus resopló y abrió más sus piernas cuando sintió un dedo de Sirius comenzar a penetrarlo, para la preparación.
-Vivo en Hogwarts, Black. Masturbarme se me hace… indecente.
Sirius rió.
-¿No te masturbabas mientras eras un estudiante? –preguntó con incredulidad.
-Eso era diferente –gruñó Severus, ruborizándose. ¿Cómo es que habían llegado a esta conversación?
-Sí, lo que tú digas –concedió. Quería cojer ahora y sabía que si hacía que Sev se enoje, el hombre lo iba a abandonar con su erección dura y roja.
Con rapidez practicada a través de los años, Sirius tuvo a Snape estirado en cuestión de segundo y después su erección sustituyó a sus dedos. El pocionista gimió y aferró sus piernas a la cintura de su amante, atrayéndolo más hacia sí, para tenerlo más profundo dentro de él.
Como Severus había dicho, estuvieron una semana sin sexo, así que lastimosamente para ellos, este primer encuentro no duró tanto como quisieran. Pero la primera descarga estaba hecha y ahora descansarían un poco, hasta tener un segundo round.
-¿Investigaste lo que te dije? –preguntó Sirius, apoyando su cabeza en una mano y mirando a Severus.
-Sí, lo hice –respondió usando una de sus piernas para acariciar la cintura de su amante-. Me costó mucho, porque en el mundo mágico no hay mucha información sobre esos países. Pero encontré lo que es un jinchuuriki y –frunció el ceño –creo que sería bueno que Naruto aprendiera Oclumancia.
-¿Oclumancia? –preguntó con sorpresa.
-Sí, pero te lo explicaré mañana –susurró, atrayendo la cabeza de su amante-. Ahora ven, te deseo de vuelta.
Sirius no se hizo desear.
Continuará…
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-.-Importante: fíjate que te molestó en mi fic y que te agradó. Dímelo. Pero trata de mantener la cortesía y hazlo de una manera que pueda entender.-.-
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Notas de Uko-chan: ¡¡¡Hola!!!
Antes que nada… ¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS HARRY!!! ¡¡¡TAMBIÉN NEV Y JOTAKÁ!!!
Que los cumplan feliz~
Este capítulo va dedicado a todas aquellas que me fasti… er… me pidieron traer a Jiraiya ¬¬U ustedes saben quiénes son. Espero que les haya gustado su breve introducción y me temo que va a pasar un largo tiempo hasta que lo volvamos a ver, así que habrá que esperar.
¡Importante! Terminé mi fic de HP-Ouran, así que necesito una beta confiable y SOBRETODO que sepa del mundo de Ouran Host club. Así, una vez que se comience a betear el fic, podré publicar XD Tendré tres fics publicados por semana, hace mucho que no hago eso :P
Espero sus respuestas. Elegiré la que me parezca mejor ;)
¡¡¡Gracias Ros Potter por betear este fic!!!
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¡Hey, espera! Si ya has leído todo, por favor, pásate por mi LiveJournal, donde encontrarás divertidos retos que he estado escribiendo.
Aquí: h t t p : / / utenapuchiko. livejournal. com (solo recuerda quitarle los espacios ;D)
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Atte: Uko-chan!
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