El 29 de agosto de 2006 una mujer se lanzo desde el piso once del edificio puerta del sol. Con ella se llevo a su pequeño hijo de tres años. Desde hace algún tiempo presentaba los síntomas dignos de un suicidio. Sin embargo sus exclamaciones de terminar con su vida fueron ignoradas. Pensando que solo decía esto por motivos de desesperación.
Se cuenta que esta mujer perdió su trabajo. Seguido encontró a su marido engañándola con una mejor amiga. Se fue este sin darle explicación, no sin antes ofenderla, insultarla y decirle que no servia como mujer. Seguido todas sus cuentas se atrasaron. No tenia dinero para pagar las tarjetas de crédito, perdió su carro, el servicio de luz y agua amenazaba con suspenderle el servicio y llevar su irresponsabilidad al sistema de crédito, para que solo acabaran de martirizarle la existencia y si algún día arreglaba su vida; nadie le daría a ella ni un céntimo. Esto sin contar el teléfono o el celular. Tampoco tenía dinero para darle de comer a su hijo. Escucharlo entonces quejarse o llorar por tener hambre era algo que hacia mucho más que sencillamente desesperarla.
Solo un anciano se dedico a escucharla. Hizo lo posible por ayudarla, pero como mucha gente, solo pensó que sus exclamaciones de suicidio eran parte de una manera de expresar el sufrimiento. No como un acto que en realidad pensaba hacer.
A la escena se presentaron muchas personas. Amigos que antes faltaron. Una madre desconsolada quien se imaginaba lo que pasaba y sabía lo que su hija le toco afrontar. Solo tenia cortas palabras de consuelo. No existía forma que pudiera ayudarla con sus problemas económicos. Le quedaba decirle que todo se resolvería. En el fondo conocia que no resultaría tan fácil.
En una isla donde ya la desesperación abarca a muchas personas y la política, combinado con la inestabilidad económica y la falta de confianza en nuestros lideres, afectan a todos como civilización. Nos pone más violentos. Nos hace perder la esperanza. Incluso aquellos que dicen no importarle mucho, se ven afectados. Debe existir un cambio. Una solución. Quizás un nuevo líder. No un nuevo ladrón con sus secuaces. No un grupo de imbeciles que dicen trabajar por Puerto Rico, pero viven mejor que la misma población. Con mejores autos, hijos en las mejores escuelas, celulares pagados y yo todavía luchando por pagar el mío y hasta una dieta de comida. Para que nuestros líderes se mantengan bien comiditos. Todo con nuestro dinero.
Pienso que la misericordia de Dios es grande. A pesar de que el suicidio es uno de los pecados capitales, pienso que Dios pudo entender la desesperación de esta mujer. El sufrimiento recibido después de tantos problemas recibidos al mismo tiempo. De seguro intento llegar a ella de muchas maneras. Pero somos parte de una lucha entre el bien y el mal por las almas de la humanidad. Suena como sacado de una película. Pero si se analiza, se saca todas las diferentes religiones y sus doctrinas, tiende a ser ese el resumen perfecto; de esta película realistica en la que vivimos. Posiblemente el lado maligno pensó haber ganado. Pero de nuevo salio a su encuentro el poder absoluto de Dios. Haciendo que esta mujer descansara, encontrara paz junto a su hijo en el mejor lugar que deseaba encontrar…el paraíso.
Este capitulo de la conquista es dedicado a todos esos que sufren y por momentos pierden la esperanza o las ganas de seguir luchando. Dedicado a todos ellos que se interponen ante la adversidad. A lo que dice la gente. A los que luchan por amor, convencidos de que están en el camino correcto. Alguien muy cercano a mí me dijo que el amor lo puede todo. Lo soporta todo, lo aguanta todo. No es envidioso, mucho menos celoso. Espera, sueña, soporta y sacrifica. El amor sin duda es la fuerza más poderosa del universo. Es quizás lo que cualquier extraterrestre no entendería de los humanos. Nuestra gama de sentimientos. Quizás los sentimientos es nuestra más grande debilidad. Al mismo tiempo nuestra mas grande fortaleza.
Este capitulo finalmente esta dedicado a esa mujer. Que se lanzo buscando un escape. Volar más allá del cuerpo. Estoy seguro de que su hijo y ella nos observan desde el cielo. Que descanse en paz…
Últimos misterios…
Diciembre del año 2000…
…Su mente estaba agitada desde la noche anterior. Tanto que no pudo conciliar el sueño. Se desvelo hasta la madrugada; hasta que por fin se quedo dormida, para escuchar el despertador luego. Marcaba las cinco de la madrugada. No tenia nada de especial que resolver en la mañana. Por lo tanto podría presentarse más tarde a sus labores. Ese seria el pensamiento de otra persona. No el de Zaira. Soñolienta como estaba, se levanto de la cama tambaleándose, para caminar por su habitación al baño.
Llego a la pequeña pero equipada cocina con una bata de baño color azul y el pelo mojado envuelto en una toalla del mismo color. Después de un buen baño recuperaba los ánimos rápidamente y era capaz de adelantar cualquier trabajo que tuviera hasta que llegara el momento de presentarse en el centro de mando de Atlantes. La cafetera negra programada para tener el café listo antes de que Zaira saliera del baño. Se sirvió una taza de café, endulzándolo con azúcar dietética. Sin tiempo que perder camino hacia su oficina. Quizás su lugar sagrado. Aquí la esperaba su computadora personal, sobre un escritorio de madera brillante. En las paredes condecoraciones y un estante lleno de libros y archivos, organizados a la perfección por ella misma. Se sentó en el sillón de color negro, encendiendo la computadora y bebiendo un sorbo de café mientras esperaba.
Se entretuvo mirando una foto de su prometido Braulio abrazándola. Le paso por la mente llamarlo. Pero debia estar cansado por la última misión que tuvo. Decidió dejarlo descansar. Además no era la primera vez que el criticaba lo muy temprano que se despertaba aunque no hubiera nada que hacer. Le parecía escucharlo:
-No todo en la vida es trabajo Zaira de vez en cuando hay que disfrutar la vida un poco.
No le molestaba acordarse de esas palabras. Al contrario, le sacaron una sonrisa. Se envolvió pensando en muchas cosas. Porque aunque estaba media adormecida por la rara noche con falta de sueño que tuvo, las mañanas eran tan tranquilas para ella. Organizaba su día, cosas que tuviera que hacer o algún plan que quisiera llevar a cabo. A veces esperaba a tomar desiciones importantes en la madrugada, después de un buen descanso. Era ya una costumbre que intento cambiar en varias ocasiones que Braulio se quedaba a dormir con ella. Se dio cuenta que le resultaba imposible. Se despertaba con tanta energía que quedarse en la cama como una momia le resultaba estupido. A Braulio se le hacia muy fácil y cuando la veía despierta no se quejaba hasta después del desayuno que esta le había preparado.
Ahora estaba sola. Extrañaba a Braulio. Pero en las mañanas no le gustaba hablar demasiado. Se despertaba sin hambre, con la mente llena de ideas, pensamientos, maneras para resolver problemas y una computadora donde se sentaba a escribir y a verificar mensajes. Que siempre tenía demasiados de todos los lugares del mundo. Su secretaria le pasaba los más importantes y los demás lo atendía ella misma. Sin embargo algunos se merecían su directa atención en caso de ser una emergencia. El problema surgía entonces en que mucha gente pensaba que cualquier estupidez era una emergencia.
Zaira revisaba sus mensajes ya acostumbrada a cosas comunes rayando en lo estupido. Lo hacia porque realmente este día no tenia nada más importante que hacer y no esperaba encontrarse con nada digno de atención. El primer mensaje sin embargo decía algo que le extraño inmediatamente.
"¿Quieres conocer el rostro de aquellos que te rodean?"
Zaira dudo en revisar este mensaje. No era la primera vez que Sandy salía con una broma pesada que contenían palabras como estas para llamar su atención. Por lo tanto convencida de que no caería nuevamente en las patrañas de su tío decidió ignorarlo. El mensaje seguía apareciendo hasta que por fin cubrió todo su monitor. Zaira no era muy amiga de las obligaciones y seguía pensando que su tío Sandy había desarrollado un muy buen virus, para que no le quedara de otra.
-Maldita sea este Sandy…
Y la imagen cambio. Sus ojos se abrieron más de lo normal, sintiendo un golpe en su pecho. Al parecer eran cámaras ocultas donde se captaba a la distancia en escenarios desérticos y con personajes buscados por la liga a una joven de pelo castaño lacio, en conversaciones muy amenas como si se conocieran. Las palabras eran comprometedoras. Demasiado diría Zaira.
Lo siguiente fue la misma persona en una cena nocturna en algún lugar del mundo. Zaira pudo deducir que se trataba de Italia. Había ido a ese restaurante en algunas ocasiones con Braulio. De hecho no muy lejos de ese restaurante, que se le escapaba el nombre a Zaira, Braulio le pidió matrimonio bajo total sorpresa. En la cena pudo ver a la joven en conversaciones con un empresario ruso. Hombre de digna apariencia y ojos claros. Se veían muy a gusto de nuevo como si se conocieran desde hace tiempo. Quien los espiaba se aseguraba de cada detalle que sabia seria de interés y de impacto para quien lo viera. El hombre le pasaba la mano por debajo de la mesa sobre la pierna y Zaira sintió de pronto como se le escapaba el aire.
-Esto…esto no puede ser verdad. Es una mentira…si esto es para joderme esta vez se han ido muy lejos…
Le faltaba más por ver. Como los dos después de su cena entraron a un lujoso hotel no muy lejos, también conocido por Zaira. A pesar de la altura del edificio, el desconocido espía pudo captarlos con besos apasionados desde su habitación, para luego ver como la joven era desvestida seguido del hombre, llevándolo todo con cierta violencia pasional a la cama…
Zaira no pudo soportar mas apagando el monitor de su computadora. Se paso ambas manos por la cara, intentando recuperar el aliento después de la impresión. Debia ver quien había mandando este mensaje. Sobre todo si esas imágenes eran reales y no fueron alteradas para crear sospechas de una conspiración. La joven tenía muchos enemigos. Era de esperarse que algún experimentado se inventara una trama como esta con las maravillas de la tecnología a su disposición. Todo esto podría investigarlo en su avanzada computadora. Le tomo algo de tiempo y las manos le temblaban. La ansiedad se apoderaba de ella, mientras decodificaba los videos. Intento verificar quien había sido el receptor. Pero su localización lo ponía en algún punto desconocido de los Estados Unidos. Hacia tantas cosas a la vez que se olvido por un segundo de la verificación de las imágenes. Escucho un leve sonido que le avisaba que el proceso había concluido, cambiando inmediatamente el programa en el que trabajaba.
El mundo se le vino encima. Lágrimas salieron de sus ojos. Todavía sin creérselo. Lo verifico tantas veces que perdió la cuenta. Hasta llego a pensar que su programa contenía un virus. Pero su sistema antivirus era demasiado avanzado. Al final Zaira se hundió en su asiento sin saber que hacer con exactitud. Solo leía las palabras una y otra vez:
"Verificación concluida, imágenes inalteradas realizadas con una cámara de fabricación casera con alto lente de acercamiento"
-No puede ser Sydney…de todas las personas del mundo…porque tú…no puede ser Sydney…no…
En medio del silencio su teléfono inalámbrico sonó de pronto sobresaltándola. Lo respondió dándose cuenta de su voz quebrantada. No sabía ni como hablar cuando escucho quien le llamaba.
-¿Te desperté?. Me imagino que no siempre estas despierta a esta hora…¿Zaira?...¿oye estas bien?. ¿Zaira?...
-Dime Sydney…estoy bien. Solo un poco cansada eso es todo.
Zaira suspiro poniendo la mano sobre el auricular. Con esto buscaba calmarse. Las imágenes seguían frescas en su mente. Si todo esto era cierto…debia ser imposible. Es mas hasta se creía estar soñando.
-Oye Zaira si quieres te puedo ver más tarde. Nunca te llamo a esta hora lo se. Pero es que no puedo conciliar el sueño. Llevo rato dando vueltas (se ríe) no soy como tu que me pongo a trabajar. Llámame holgazana.
-Debe haber una razón. Inquirió Zaira por fin con fría voz y analizando todo lo que había visto y lo que hablaba ahora.
-Pues si. Agrego Sydney sin importarle mucho la amargura de Zaira era relativamente parte de su personalidad. Me hecho tantas pruebas Zaira (se ríe con emoción) y todavía no me lo creo. No…no puedo…
Zaira no la juzgaría. Pero debia continuar con su trabajo. Deseaba grandemente que todo lo visto por ello fuera mentira, sin embargo su entrenamiento la enseñaba a no confiar casi en nadie y menos en alguien que no llevaba su sangre. Pensó en esa idea por un momento. Sydney era su mejor amiga. A quien ella le contaba sus secretos, lo que sentía por Braulio y no se atrevía a decírselo a el. ¿Cómo era posible?. Sydney una enemiga y sobre todo engañando a Sandy de esa manera. Habían hecho las pases después de la muerte del padre de Sydney. Aunque esta confeso nunca estar enojada con ella. Tanta tranquilidad confundía. A Zaira nunca se le hizo fácil tragarse eso. Esto debia ser por venganza. Por la búsqueda de más poder. Porque ahora que Zaira lo pensaba, Sydney terminaría siendo siempre la sombra de Sandy. Quien lo completaba, lo perseguía para todos lados. Era cierto que realizaba un trabajo invaluable.
Tantas cosas pensaba Zaira. Todas en contra de Sydney. Recordaba cualquier conversación o palabra que pudiera terminar acusándola. La sombra de la duda y la desconfianza estaba sembrada. Después que esta vive en cualquier ser humano, regresar a ser normal es casi imposible. Lograr perdonar solo realizar por medio de pruebas contundentes que limpien el nombre del acusado. No explicaciones basándose en la nada. Las sorpresas para Zaira todavía no acababan. Le faltaba otra noticia por escuchar. Una que de la impresión le hizo soltar el teléfono.
-Zaira…creo…no…estoy segura de que estoy embarazada de Sandy…
Abril 2001…
-Creí que me moriría de vieja y nunca vería esto.
-El sueño de tu padre realizado.
-No completamente. Es irónico lo que le costo la vida acaba de ser destruido. Como si su trabajo no fuera tan importante.
Finalmente después de dos años de guerra; el tratado de paz con los licántropos y los vampiros se firmaba. En mesas redondas los testigos de la liga pacifista y otros miembros de la comunidad mundial. Sentados cerca pero con especial atención los máximos lideres de cada raza. El inmenso salón estaba repleto ese día. De vampiros, licántropos y humanos comunes que se miraban unos a otros con resentimiento. Sandy era uno que no soportaba tantas miradas. Acudió a esta reunión histórica, pues como ocurría la mayoría del tiempo por obligación.
El presidente de la Liga Pacifista en una mesa central donde estarían los papeles y bolígrafos listos para firmar. Ocurría ahora un discurso demasiado largo, que era escuchado atentamente por todos los presentes o eso parecía hacer. Sandy se topo con sus hermanos quienes lo saludaron cordialmente y lo felicitaron. Era muy raro verlos haciendo tal cosa. Pero desde que se enteraron que serian tíos no se cansaban de llamarlo casi todos los días y de contarles a muchas personas, conocidas por Sandy la gran noticia. De esta manera Sandy no dejaba de recibir mensajes, cartas y llamadas de gente que llego a ver alguna vez pero no recordaba quienes eran. Siempre correspondía con la misma gentileza. Dejándole mostrar a Sydney su molestia en sus expresiones faciales. Ella solo se reía. Recibía también más atención de lo usual y aunque no estaba muy acostumbrada a eso, los miedos que sentía al principio de traer un niño al mundo se fueron disipando.
Finalmente los representantes de las dos razas terminaron sus discursos, siendo aplaudidos. No eran aplausos que demostraban algún tipo de afecto. Era mas bien por cortesía y porque cada una de sus palabras lindas al estilo político, pedía un aplauso al final. Se dispusieron a moverse a la mesa central, donde un ayudante acomodo los papeles y les dio el bolígrafo para que firmaran el tratado. Lo mismo hizo con el presidente de la liga. Un hombre ya anciano de pelo completamente blanco, piel demasiado blanca y ojos claros.
Sydney sentada junto a Sandy acariciaba su vientre casi todo el tiempo. Empezaba a notarse. Ella que no dejaba de mirarse en el espejo y cuidar su figura (su pequeño defecto a diferencia de Sandy que en ocasiones comía hasta sentirse inflado), notaba con pesar como empezaban a notarse esas libritas de mas. No era algo de mucha preocupación para ella. Pensaba en como seria su hijo. O hija. ¿Se parecería a ella?. Imagino a ambos sexos creciendo, mientras ella lo cuidaba, le daba de comer, hasta haciendo maldades junto a su padre. Si porque eso seria algo inevitable. Hasta llego a imaginarse gemelos. Bueno eso era imposible. Ya era confirmado que solo un bebe crecía dentro de su vientre. De cualquier forma se lo imaginaba de vez en cuando. Le daba cierto temor eso de parir un hijo. Mucha sangre le había tocado ver ya. Pero eso de los dolores, como que no la convencía mucho. De pronto cuando se acordaba de la felicidad que sentía, combinado con la emoción de ser madre, se acercaba mucho mas a Sandy. Lo abrazaba en ocasiones. Lo sorprendía con un beso. Le daba una caricia. O en esta ocasión que lo tenía sentado a su lado, disfrutaba su rostro de aburrimiento, riéndose y poniendo su cabeza sobre su hombro mientras se aferraba a su brazo con ternura.
-¿De que te ríes Sydney?. Pregunto Sandy en voz baja. Sabes que yo no soy muy amante de la política.
-Lo sé Sandy…te conozco mejor que mucha gente. Prefieres una buena pelea antes que una buena conversación.
-Depende con quien sea la pelea o con quien sea la conversación. (se toca la barriga) Mano tanta palabrería me dio hambre.
Sydney se ríe con picardía, entrelazando sus brazos entre el brazo de Sandy. Luego levanta el rostro y le da un beso en la mejilla. Tanto cariño no le molestaba a Sandy. Si le resultaba extraño y esperaba el precio que tendría que pagar a cualquier momento. Ella estaba acostumbrada a su cotidiana frialdad. Le gustaba mostrarse muy afectiva en público. El rostro de Sandy valía millones.
-Pues estas de suerte. Agrego Sydney.
-¿Porqué?.
-Porque te prepare una sabrosa lasagña…tu plato favorito. Con mucha carne y queso en abundancia. Solo para ti…digo me merezco un buen pedazo (se toca el vientre) acuérdate que como por dos…
Sandy miro a Sydney extrañado. Ella no le prepararía su plato favorito al menos que no fuera por alguna buena razón. Se quedo mirándola fijamente por algunos segundos. No lo hacia por mucho tiempo porque se perdía en su mirada fácilmente. Después mirando hacia el frente le pregunto:
-¿Cuál es el propósito?. ¿Acaso se me esta olvidando algo?. (ligeramente exaltado) ¡No me vengas con la jodienda esa del aniversario!.
-No, no mi amor…solo quise prepararte algo especial por una razón muy simple…una que ni te imaginas…
-Oh carajo ya sabia yo…
-Porque te amo Sandy.
A Sandy siempre le daba algo cuando Sydney se ponía tan sentimental. Cuando ella decía esas palabras las pronunciaba con una intensidad que llenaba a Sandy de muchas emociones. Eran muchas las estupideces que decía cuando ella le confesaba su amor. Esta no seria la excepción.
-Creo que me va a dar hemorroides si sigues…
Sandy mira para todos lados nervioso, mientras se desabrocha un botón de su camisa. Sydney no puede evitar reírse ante la reacción tan conocida y le acaricia el rostro con suavidad, obligándolo a que termine fijado en sus ojos únicamente.
-Te amo bobito…desde el primer día que te vi…
-Ni para tanto Sydney…
-Te amo Sandy y cada día que paso a tu lado, incluso cuando te vuelves insoportable…es un regalo para mí. Me haces la mujer más feliz. Tantas veces me has cuidado, protegido, escuchado…
-No todo el tiempo te escucho…a veces hablas mucho y rápido…
-…y ahora tendremos un hijo Sandy. Un hijo. Nuestro hijo. Solo me queda darte las gracias por todo lo que me has dado y por ser tan especial en medio de todas las cosas que hemos pasado juntos…te amo…
Sydney estaba a centímetros de los labios de Sandy cuando este se hecho para atrás y pregunto:
-¿Es esta tu manera de pedirme la nueva tarjeta de crédito?
Y ambos se rieron para envolverse en un tierno beso. Continuaron viendo la firma de paz. Como los lideres estrecharon sus manos en medio de una lluvia de aplausos. Era de esta manera que se marcaba el principio de una nueva era. Llena de esperanza. Quizás con menos violencia. Sandy tuvo una extraña sensación. Muchas cosas había vivido. Pudo imaginarse unas cuantas. Nunca sin embargo llego a pensar que seria padre. Pensaba la palabra. Imaginaba a un niño diciéndole papa. Creía que el nombre merecido le quedaba muy grande. Quería ser un buen padre. No quería que nada le faltara ni a Sydney ni a su hijo. Y lo ultimo que no admitía a menudo, no quería que su hijo pasara por las cosas que el había visto. Fue en ese instante que se dio cuenta…seguramente Sydney tenia razón. La primera vez que le paso por la mente, buscar algo mas tranquilo. Donde no estuviera tan expuesto. Todo para poder estar cerca de sus hijos y su esposa. Porque un hombre no se cataloga por la manera en que habla o es marcado por el resto de la sociedad, quien dicta como un hombre debe ser. Siendo esto por lo general una actitud machista y arcaica. Un hombre se cataloga por las desiciones que toma, los sacrificios y la manera en que siempre cuida a aquellas personas que ama…
Ese mismo dia…
-Debe ser algo muy importante. Hasta secreto. Se necesita mucho para que andes solicitando mis servicios Zaira.
Era cierto. Se necesitaba demasiado para que Zaira anduviera rompiendo las reglas. Para que estuviera en este lugar subterráneo donde pasaba agua de extraño color y fuerte olor nauseabundo. Donde ella dejaba de preocuparse de sus botas nuevas que le costaron una fortuna y caminaba en el agua, con los pies sumergidos mas allá de los tobillos en ocasiones y para colmo llegando a nivel del abrigo largo que llevaba puesto.
-¿Quieres hacer el trabajo o no?. Pregunto Zaira de mala gana. Existe una gran recompensa y lo sabes. Además no creo que puedas oponerte.
La criatura salia de entre las sombras. La poca luz que existía era creada por un abierto sobre ellos que permitía la entrada de la luz de la luna llena. Era mejor hablar bajo. El eco podría revelar demasiado a oídos curiosos y aunque ella se aseguro a la perfección de no ser seguida, no se podía confiar demasiado.
La criatura asemejaba a un hombre delgado. Vestía una ropa militar de un verde oscuro. Con sus brazos descubiertos, unas manchas parecidas a las de un tigre se revelaron. En la oscuridad sus ojos brillaban un poco, gracias a la poca luz existente. Creando esto un efecto en cierta medida escalofriante para quien no estuviera acostumbrado. Lo cierto era que no mucha gente normal se encontraba a menudo con una criatura como esta. Y la gran mayoría que lo hacia resultaban asesinados.
El rostro tigre se revelo en parte. Todavía menos de la mitad se mantenía en las sombras. Superaba a Zaira en tamaño. La miraba de aprovechada manera. Con una malicia que siempre decía que conocia mas de lo que hablaba. O que en cualquier momento la atacaría. Era de esta manera que se reflejaba el lado felino de esta criatura.
Moreaus
Era la manera correcta de llamar a este humanoide. Moreaus son animal-humano híbridos, creados al combinar específicas secuencias de ADN humano con ADN de algún animal. Hasta la fecha todos los híbridos fructíferos son mamíferos. Reportes de extrañas criaturas vistas en áreas salvajes, puede ser el resultado de infructuosos intentos de crear híbridos con material genético reptil o anfibio.
Creados antes de la guerra de las tres razas, su utilización fue mas de espionaje. Sin embargo al combinarse con otros mamíferos de excelente fortaleza y agilidad sobrehumana encontraron rápidamente otros usos. La liga pacifista estuvo muy al tanto de este experimento hasta que fue cancelado por varias razones. En la mayoría de ocasiones los humanos seleccionados para los experimentos resultaban ser personas sin familia o nadie que pudiera reclamarlos. Sentenciados a muerte. Y la última gente secuestrada o engañada con la ilusión de alguna cura para su condición medica. Mas tarde llego a descubrirse que el científico pionero en este proyecto llamado Isaías Moreau, se aíslo en una isla en el océano pacifico, planeando con esto crear un ejercito de moreaus para su beneficio. Muchos híbridos fueron puestos a "dormir". Otros sin embargo fueron adquiridos por poderosas naciones bajo total secreto. De nuevo la liga pacifista intervino, haciendo lo posible por poner en libertad a los que antes de ser moreaus eran personas con vidas normales. No obstante conseguir información de cada persona antes del cambio resulto una empresa demasiado difícil y hasta imposible.
No teniendo otra opción y todavía con ansias de reparar en alguna forma el daño hecho a estas personas, la liga pacifista los puso bajo servicio de la humanidad. De nuevo sus mentes fueron alteradas para que no tuvieran ningún tipo de lealtad a sus antiguos "dueños". Era cierto que le debían total lealtad a la liga pacifista. Pero no a cualquiera. Reconocían los miembros de alto rango dentro de la liga. También la liga sabia donde encontrar a cada uno de ellos. Aparte el gran beneficio de estos híbridos; su silencio. Sacarles información era imposible. Solo la persona que los envío a su misión le podría solicitar algún tipo de información. Tampoco se podían engañar con clones. Reconocían el olor y el más mínimo detalle.
-¿Cómo puedo servirte Zaira?. Pregunto el hombre felino con masculina voz y realizando una leve reverencia.
Zaira dudo por unos segundos. Se le erizaba la piel cada vez que le tocaba pensar el tema o por lo menos llegar a imaginárselo. El felino la observaba fijamente. Sin pestañear. Eso incomodaba más a Zaira. Era como si este moreau supiera que ella no estaba segura. De seguro podría olfatear su inseguridad. Pero no diría nada. Cualquier pensamiento que tuviere en contra de ella no lo expresaría. No era su labor aquella de pensar. Solo la de seguir ordenes. Finalmente después de pensar por unos segundos si lo siguiente seria lo correcto, Zaira busco dentro de su abrigo sacando una pequeña capsula de color azul clara. El hibrido la tomo sin pensarlo, tragándosela inmediatamente. Enseguida se quedo mirando para otro sitio, notándose que dentro de su mente parecía estar pasando mucha información de lo que seria su misión. Cuando por fin la capsula se vio desintegrada en los jugos gástricos del sistema digestivo, el hibrido regreso en si observando a Zaira, notándose por primera vez rastros de sorpresa.
-¿Es esta la verdad?.
-Es eso lo que quiero que me averigües y me confirmes. Mantenme informada en cuanto sepas algo.
Zaira dio la espalda queriendo salir a toda prisa de aquel lugar. Ya no aguantaba el olor proveniente de las aguas negras. Tampoco soportaba las ganas de llorar. Desde hace días llevaba un nudo en su garganta que la obligaba a guardar silencio por momentos y desaparecerse a algún lugar donde no pudiera ser observada y no viniera ninguna sentimental a querer entrometerse. En la mente siempre le continuaba la misma pregunta…
"De toda la gente Sydney…¿porqué tu…porqué?..."
Zaira se había alejado lo suficiente para que la otra presencia no pudiera ser detectada por ella. El moreau sin embargo parecía esperarla. Por detrás de este apareció una silueta que se mantenía en las sombras, hablándole con femenina voz.
-¿Te ha confirmado sus sospechas?.
-Afirmativo.
-Bien entonces. Has realizado un excelente trabajo. Prepárate para la siguiente parte de tu misión. Créeme que si tienes algo que dejarle a alguien, mejor es que empieces a hacerlo. Posiblemente no regreses de esta.
-Mi misión es obedecer aunque mi vida este en riesgo. Respondió el hibrido quedamente, sellando su destino de esta forma.
-Bien…por eso me caes tan bien…
Lo sentía tan cerca. Cada vez estaba a un paso más próximo. No obstante se le escapaba siempre de las manos y conseguir la evidencia que la dirigiera al punto correcto era un reto que ella no sabia si podría superar. Sin embargo ella no era el tipo de persona acostumbrada a rendirse. ¿Cuántas adversidades no le había tocado afrontar?. Una nostalgia extraña la invadía cuando le tocaba recordar. Sin duda su vida seria el perfecto guión de una película.
Por meses seguidos inicio una investigación fantasma. No sabía a donde la llevaría. Desconocía quienes eran los responsables. Solo se llenaba de ideas. Conclusiones que escribía o imaginaba de repente. Nada concreto. Desde hace tiempo sabía que existía un enemigo invisible. Que dirigía altas cantidades de dinero a fondos invisibles y totalmente falsos. Ya había conseguido maneras de probar eso. Bueno por lo menos para ella. Pero no para los demás. No para llevar este caso ante un jurado. Donde lo primero que le preguntarían ¿quien es el responsable?. ¿En base a que usted fundamenta estas acusaciones?. Todo lo que ella sospechaba, estaba muy disfrazado. De una manera inusual. Ella podría conseguir las irregularidades. O por lo menos detectarlas. Sin embargo si esta conspiración era elaborada por alguien de alto rango de seguro estaría al tanto de su investigación.
Lo primero que encontró algunos meses antes de quedar embarazada, la motivo a viajar a Sudáfrica. Donde las minas de diamantes pertenencia clandestinamente a la liga pacifista. Aquí otras personas la controlaban, todo bajo un esquema de lavado de dinero. Cuando intento buscar a los responsables o quien estaba a cargo de todo eso; parecieron detectar su trabajo cibernético, el espionaje que realizaba y hasta cuando se hizo pasar por una de las tantas trabajadoras que buscaba diamantes en un caudaloso río. La intentaron asesinar en varias ocasiones. Al final sus pistas la llevaron lejos de este lugar.
Se desistió a decirle a Sandy después que cayó embarazada. Por lo tanto se dedico a continuar su investigación cuando obtuvo su licencia por embarazo. Sandy siempre estaba viajando y ella a pesar de no tener ninguna habilidad sabia cuidarse muy bien. Así el apartamento que ambos compartían lo convirtió en su centro de investigación. Pegando fotos, archivos que leía una y otra vez enumerando las cosas extrañas y los fondos irregulares que encontraba. ¿Acaso era ella la única que podía darse cuenta de todo esto?.
Según su embarazo progresaba, Sydney se mostró casi obsesionada con la idea de una conspiración desconocida por todos. Salía cada vez menos. Solo para las citas con su médico. Escondía todo de Sandy. Estando con el y pensando en su investigación. Zaira se mostraba cada vez más fría con ella. Antes era su mejor amiga. Su confidente. No dudaría en contarle todo lo que había encontrado. Pero el cambio tan radical de actitud que mantenía Zaira la obligo a guardar silencio. No le quedaba de otra que hablar para si misma, llegando al punto de creer que perdía la razón. Saliendo solo para buscar información, disimulando ante Sandy que estaba bien y que no salía mucho por sentirse agotada con esto del embarazo; la realidad era que Sydney se sentía sola. Quizás era un caso de depresión. Claro ella no seria capaz de reconocerlo o tan siquiera admitirlo. Le habían enseñado (o por lo menos mal acostumbrado) que eso de la depresión no era mas que una muestra de debilidad. Por eso se envolvía en tanto trabajo de manera obsesiva. De vez en cuando se hacia la pregunta. ¿Me llevara esto a algún sitio?.
Cuando estaba muy cansada vencida por el sueño, solía dormirse en el escritorio o el sofá de la sala, donde colocaba su computadora portátil. Se despertaba afrontando sueños raros. La mayoría lo obligaba a despertarse sobresaltada y curiosamente no recordaba claramente lo que soñaba. Eran estos momentos donde se ponía a ver viejas fotos. No podía evitar llorar sola abrazando un peluche de oso color marrón que le regalo Sandy en una ocasión. Cuando salía afuera se sentía extrañamente observada. En ocasiones anteriores le prestaría atención a este presentimiento. Ella se rehusaba a pensar que afrontaba una depresión como parte de su embarazo. Que la motivaba a estar sola y a realizar tareas que tenían sentido, pero para ella resultaban como medio de escape. No estaba lo suficientemente perdida para empezar a beber pastillas o algo parecido. Pero como cualquier mujer embarazada afrontaba antojos. Por lo tanto comía tanto en su mayoría cosas que antes no eran parte de su rutina alimenticia.
Deseaba grandemente ayudar a Sandy quien se encontraba tan ocupado. O por lo menos viajar con el. Estar encerrada todo el tiempo la estaba asfixiando. Recibía llamadas. Mensajes cibernéticos. Visitas de gente de la liga. Pero nunca la persona que ella estaba interesada en ver. Zaira. Si tan solo supiera porque ella se notaba tan distante. Se desvivía pensando que le pudo haber hecho. ¿Acaso habrá sido algún comentario?. Si habían afrontado situaciones antes. Pero nada que no pudieran resolver conversando. Ahora Sydney intento acercarse a ella en varias ocasiones, obteniendo básicamente el mismo resultado.
¿Por qué todo la conducía al Presidente de la liga pacifista?. A quien nadie podía precisarle el nombre. Para conseguir su apellido, tuvo que violar varias reglas y utilizar sus habilidades en computación para terminar encontrando escasa información acerca del Presidente. Era una regla que el Presidente de la liga pacifista tuviera su vida intima bajo total secreto. Pero Sydney necesitaba conocerlo.
Ric Flair. El nombre verdadero del Presidente de la liga. De origen norteamericano. Nacido en alguna ciudad de Oregon. Pero tenía ascendencia muy variada. Una que quizás le daría motivos. Así buscar la ascendencia del Presidente Flair se convirtió en su siguiente misión. La cual la llevo a la biblioteca nueva de Alejandría. Donde estaba la colección de libros y manuscritos más grande del mundo y continuaba añadiéndose volúmenes. Desde pergaminos desconocidos relacionados con la vida de Jesús, los primeros pasos del cristianismo y sus apóstoles hasta la historia completa de los duques. Claro se conocia muy poco de la vida anterior de cada uno.
Hacia un frío increíble cuando llego al castillo de Alejandría. Según subía las escaleras de piedra se abrigo lo mejor que pudo. Detestaba desde siempre el frío. No sabia como estos guardias frente a las puertas del castillo lo soportaban. La recibieron con un frío saludo. Estaban acostumbrados a verla explorando. No cualquier estudioso tenía la capacidad de adentrarse en estos libros que le tomaría mas de una vida explorar completamente.
Sin tiempo que perder y aprovechando el calor interno de la biblioteca, Sydney se quito su abrigo y túnica para quedarse mas cómoda. Su barriga era notable. Camino hacia la sección de ascendencia de los duques, buscando todo lo relacionado al apellido Flair. Al no encontrar nada solo vagos enlaces que no la conduciría a ningún punto fijo, busco entre otras colecciones de árboles genealógicos.
Armada entonces con su computadora más de la mitad de una larga mesa estaba llena de libros que abría. Los revisaba otra vez, escribiendo un enlace con el otro. Un proceso que le llevo horas. En su libreta conectaba los enlaces que no estaban en los mismos libros por una razón todavía desconocida.
Cansada de buscar por fin encontró un enlace. El perdido. El cual descubrió por casualidad. Si existía un Flair que emigro hace mucho tiempo a las regiones de Norteamérica. Utilizaba conocidos emblemas que Sydney no había visto desde hace mucho tiempo. Entonces en el árbol genealógico de este personaje y los anteriores a este; encontró un ascendente que pasaría por desapercibido para cualquiera. Primero porque era muy difícil encontrarlo y segundo porque alguien se encargo de borrar toda evidencia de su existencia.
Flair era pariente directo de un Casiano. Razones no eran precisas. Sydney desconocía si era por un matrimonio. Aunque era lo más probable. Este no era cualquier Casiano. Los escritos revelaban la atracción que sentían por el ocultismo y los emblemas de serpientes que utilizaban. Sin duda alguna Sydney encontró estupefacta que Ric Flair el Presidente de la liga pacifista tenía un ancestro que lo conectaba directamente con el linaje del Duque Casiano de Slytherin…
Un leve grito de emoción se le escapo. Hizo eco por todos lados dándose cuenta de que estaba completamente sola. Solo vio pasar a un monje a paso lento y con su capucha marrón. El anciano se detuvo para hacerle la señal a cierta distancia de que se mantuviera callada. Ella pidió disculpas y el anciano continuo su camino. Deseaba tener a alguien para contarle. Compartir su emoción. Termino hablando para si misma. Como hacia últimamente. ¿Pero que era lo relacionado con Ric Flair que lo ligaba a esta malversación de fondos?. ¿Para que los utilizaba y con que propósito?. Este hombre era una legenda. Al igual que Leonardo Henríquez. Para entender un poco mejor se dedico a buscar en el libro de los duques cuarta generación.
La historia decía que los duques de esa época eran ambiciosos. Sentían que el Duque de Slytherin no tenía ninguna relación con ellos. Por eso no se cansaron de buscar maneras de acusarlo de herejía. Debido a su fascinación continua con la magia y el ocultismo. Muchos descendientes de Slytherin se vieron perseguidos. Incluso el mismo duque fue exiliado. Antes de irse dejo una promesa de que regresaría en busca de venganza. Claro el linaje Slytherin siempre fue perseguido incluso después de la enemistad con los de Drakovia.
Todavía no podía entenderlo. ¿Para que el presidente de la liga llevaría años haciendo negocios ilegítimos?. Sydney se paso la mano por los ojos cansados. Deseaba regresar a su apartamento pero eso significaría un largo viaje en su avión privado. Aparte no estaba de humor para otro viaje a carroza en medio de tanto frío. La noche demostró ser una muy oscura. Aunque a lo menos que le temía era a la oscuridad, un buen descanso en las camas del palacio no parecía una mala idea. De hecho los monjes de este lugar siempre la trataron muy bien y ahora más que sabían que estaba embarazada. Contenta por su descubrimiento y llena de preguntas que no sabia como responder; Sydney dejo de pensar en tantas cosas. Debia levantarse temprano he inventarse una buena mentira para cuando regresara a donde Sandy. Recogió los libros con pesar y los acomodo con cuidado. Luego guardo sus papeles y apuntes en su bulto oscuro. Camino por los solitarios pasillos que ya se conocia de memoria bostezando mientras caminaba.
Tres monjes la recibieron acompañándola mientras le preguntaban si no le hacía falta nada. Aparte le hacían preguntas sobre su futuro hijo. Las palabras de aliento de estos ancianos monjes sacaban sonrisas de Sydney. Muchas de ellas la sonrojaban un poco. Le fascinaba las bendiciones y la imaginación de estos. Si tan solo Sandy pudiera escucharlos. No eso era una mala idea. Ya se podía imaginar ella la cara de espanto de su…de su…¿qué?. Sydney se detuvo de pronto con un rostro de espanto. Asusto a los monjes que pensaron lo peor. Dos alzaron alabanzas al señor pidiéndole a este que fuera su guía ante lo siguiente que ellos pensaban que acontecería. Sydney ayudo bastante a los pensamientos de estos, pues se toco el vientre mientras buscaba una definición.
-¿Qué es Sandy para mi?...El hombre que amo…mi todo mi nada…mi principio mi final…pero…pero…¿que es?.
-¡¿Señorita Sydney?!. ¡Respóndame por favor!. ¡¿Qué le sucede?!. ¡Avemaría Purísima!...
-Señorita. Balbuceo Sydney levemente. Estoy embarazada y todavía me siguen llamando señorita. Sigo siendo la novia de Sandy pero nada más. (Grita de pronto) ¡Oh no!.
Su grito hizo eco por toda la escalera. A los monjes no preparados para una mujer a punto de dar a luz en tan inhóspito lugar por poco les da un paro cardiaco, acostumbrados a una vida de tranquilidad, era muy común verlos emocionarse con facilidad. De pronto Sydney poso su mirada en uno de los monjes. Este no se atrevía tan siquiera a continuar preguntándole. De tan solo pensar que Sydney diría que si lo dejaba paralizado pegado a la pared. Fue entonces cuando Sydney dijo:
-No estoy casada.
-Discúlpeme ¿que dijo?.
-Dije que no estoy casada. Voy a tener un hijo con Sandy y no estoy casada con el…eso es un pecado…o peor (se acaricia el vientre) mi hijo nacerá siendo un bastardo…
-¿Eso, eso es lo que le preocupa?. Pregunto el monje pegado a la pared con temblorosa voz.
-¿Qué puede haber algo peor que eso en estos momentos?.
Los tres ancianos clérigos compartieron miradas para luego decir todos al unísono:
-No claro que no.
Así suspiraron para luego reírse después del susto que habían pasado. El mayor de todos toco a Sydney en el hombro y se dispuso a decir:
-Desde el comienzo de su fornicación el acto se encontraba en peca…
El monje recibió un empujón que lo rastrallo contra la pared y lo hizo caer sentado en un escalón. Lo que antes ayudaban todo el tiempo quisieron socorrer al herido y alcanzar a Sydney que subía los escalones a toda prisa. Pero ninguno de los dos estaba dispuesto a tan siquiera intentar seguirle el paso a tan ágil mujer. Solo los dejo más que sorprendidos. Especialmente al anciano que ahora lo ayudaban a levantarse:
-Por algo cazaba vampiros ¿saben?. Gracias a Dios que esa guerra término. La combinación madre y padre…mejor que mantengamos al hijo alejado. Ya saben lo que hizo Sandy aquí cuando era niño…prendió en fuego los manuscritos del mar muerto.
-No se olvide de la momia del faraón Ramses tercero.
-Dios nos libre de otro pequeño endemoniado.
Quizás por la última palabra o por el mero recuerdo, los tres hombres se hicieron la señal de la cruz casi poniéndose en oración.
La puerta de madera rechino un poco al abrirse despacio. Luz provenía del interior, quedándose Sydney maravillada al poder apreciar mejor donde se dispondría a descansar. Era una amplia habitación con cuadros y decoraciones en su mayoría de color rosado. Un estante de libros que parecían ser antiguos y Sydney se vería muy interesada en revisar y hasta empezar a leer alguno si no se sintiera tan cansada. La cama se encontraba cerca de la chimenea. Era una cama de princesa. Con cortinas que colgaban rodeándola de color azul marino transparente. Sabanas del mismo color. Era cierto que Sydney no era tan fanática del color rosado. Pero el cansancio combinado con la aparición de este perfecto aposento. Era como sacado de un sueño.
Sydney se acostó en la cama sin pensarlo. La comodidad, incluso el perfume leve pero relajante, la motivaba a cerrar sus ojos y perderse en el sueño. Pero de pronto las almohadas se sintieron tan frías. La cama tan vacía. Era demasiado grande. Se sintió sola. Le hacia falta Sandy. Si tan solo el pudiera estar a su lado en este momento. Se sentó en el borde de la cama acordándose de lo que había pensado. Nunca pensó que llegaría el día que desearía algo como esto. La realidad es que tampoco imagino ser madre o tan siquiera estar esperando un hijo. Nunca pensó que daba para eso. Solía bromear con Sandy todo el tiempo con el hecho de que posiblemente sus hijos la odiarían. Así si alguna vez le llegaba el pensamiento de tener hijos, lo más obvio para ella seria adoptar. Sandy nunca le hizo caso a esas palabras. Buscaba maneras de irse de su lado cuando ella empezaba con esos temas. Ahora solo le quedaba reírse al tener que recordar.
Se levanto quitándose el abrigo. Lo puso sobre un sillón de color oscuro, próximo a la chimenea. Busco su teléfono celular con mayor cobertura mundial y con unos cuantos trucos que todavía civiles comunes no tendrían acceso. Claro no era comparado a "Glitch" quien no tenia copia en ningún lado. Se sentó en el sillón, quitándose sus botas, para luego buscar el número de Sandy. Tenia que comunicarle algo muy importante y no creía que pudiera esperar hasta el día siguiente. Quería dormir tranquila y sabia que si se quedaba pensando en eso toda la noche, no pegaría un ojo. Le toco entonces encontrar la mejor manera de abordarle el tema a Sandy. Recordaba lo que era capaz de hacer cuando ella venia con temas como estos. Tirarse de murallas de castillos era ya una tradición, que lo ayudo a ganar muchas apuestas. Se acaricio el cuello mientras pensaba, poniéndose más cómoda.
-A lo mejor esta durmiendo. Pensaba Sydney. Además no sabe que yo estoy aquí (se ríe mientras piensa) ya me imagino el ataque. Pero tengo que llamarlo. (Le da al botón verde del celular para dejarlo sonar en tres ocasiones y colgar rápidamente) ¿Y como se lo digo?. Diantre…no le puedo decir vamos a casarnos así como así. El es el hombre. Eso se ve chabacano. (Hace gestos con las manos mientras se levanta y camina por la habitación, pasándose la mano por el pelo con rostro de ligera de preocupación) ¿Qué tal si dice que no?...(se ríe de nuevo) Nah no se atreve…Ahhh
El celular sonó de pronto con la música que Sydney había puesto cuando Sandy llamaba. Las manos le temblaron repentinamente y hasta dudo en responder. Abrió el celular y lo puso en su oído sin pensarlo. Aparte de todo, Sandy había durado más de una semana lejos de ella. Empezaba a extrañar su voz. Y hablo no sin antes aclarar su garganta demostrando un animo que era de todo menos verdadero.
-¡Hola como estas mi amor!. ¡¿Quieres casarte conmigo?!.
Seis minutos antes de llamar a Sydney
-¡Oye negro desgraciado!. ¡Repíteme la ultima parte de rendición pacifica!. ¡Es que entre tanto bombazo me quede medio sordo!...(una fuerte explosión cercana interrumpe sus palabras) ¡Espera antes de que hables déjame decirte algo…Cabrón!.
-¡Oye no me digas negro que eres de mi color! ¡Y que iba a saber yo. No soy adivino!.
-¡Pues cabrón como a ti las balas no te hacen nada pendejo!. ¡Grupo extremista de vampiros!...¡Hellooow!.
-¡Siempre te pones tan sentimental!. ¡Estas peor que Sydney!.
-¡No seas cruel cabrón que te va a parir un hijo!.
-¡Oye me estas diciendo mucho cabrón…respétame!.
-¡Perdone usted señor cabrón!. ¡Te digo tu seudónimo entonces; cuernuuuuuu!.
Johnse salio de su escondite rifle en mano y disparando sin detenerse a apuntar. Corrió en dirección a Sandy tirándose al suelo al llegar, chocando con Sandy. Aprovecho para recargar su rifle Vulcan, dándose cuenta de que estaba ya en su último cartucho.
-¡Me lleva el diablo!. ¡¿Ves lo que me pasa por tu culpa?!. ¡Tengo una duda!. ¡¿Qué haces aquí escondido pendejo si las balas no te hacen nada?!.
-¡Oye no deja de ser doloroso!.
Jonhse se le quedo mirando enfurecido por unos instantes. Para luego no poder evitar reírse.
-Este cabrón.
Sandy no se detenía a recordar la primera vez que cruzo palabra con su mejor amigo desde la infancia Jonhse Allende. Era un muchacho trigueño de figura atlética, experto en artes marciales y en espionaje. Compañero de Sandy y Sydney en ya tantas misiones. Ahora aun mas en los tiempos de la guerra de las tres razas. Jonhse le llevaba algunos años a Sandy. Decidió casarse joven al mismo tiempo que ya tenía un hijo de dos años. Era uno de los que deseaba la paz más que nadie. Vestía un pantalón negro con botas, camisa y un chaleco antibalas del mismo color. Lo único distintivo seria entonces la corbata roja. Sandy vestía igual que el. Salvo con un pedazo de tela roja oscura amarrado en la cabeza. Manía que Johnse no entendía mucho pero tampoco se detenía a discutirlo.
El frío era increíble. Tanto que les permitía ver el aire producido por su respiración. La nieve que caía hacia difícil el movimiento y el viento frío que soplaba de vez en cuando le congelaban hasta los huesos a cualquiera. Sin duda un lugar que no mucha gente quisiera estar. Este viaje a Transilvania no tenia mucho sentido para Jonhse. El solo seguía órdenes y mientras más rápido se consiguiera la paz y se redujeran las muertes, lograría regresar junto a su esposa y ver su hijo. Sandy seguramente no podría entender el sentimiento hasta que naciera el hijo que esperaba.
Los legendarios vampiros de Transilvana no se rendirían sin armar algún bullicio. Aunque el mensaje y los acuerdos dispondrían de una rendición pacifica de este grupo segregado del resto de la civilización vampiresca que se mantenía en paz con el mundo humano normal, la realidad es que era mejor prevenir que lamentar.
Porque al igual que la civilización normal, los vampiros y licántropos formaron una especie de federación con ideales en su mayoría de índole pacifico, conservando de igual manera sus tradiciones y creencias semi religiosas. Claro no todos los sectores de esta numerosa civilización estuvieron de acuerdo. Continuaban con la creencia de que los humanos eran débiles y de que ellos representaban el futuro de la humanidad. Por consiguiente estos sectores representaban un peligro para la paz que se buscaba alcanzar. Convirtiéndose en enemigos hasta de su propia gente.
En este tiempo de post guerra donde la oficial declaración de paz había sido firmada, la exterminación de estos sectores era crucial. Vampiros pertenecientes al tratado no se incluirían en una lucha contra su propia especie. Por razones éticas, políticas y porque no añadir de beneficio propio. Los licántropos no se meterían en estos asuntos, siendo estos los mas organizados y casi sin ningún problema al aceptar la paz. Cabe señalar que siempre se les catalogaba con el mito de ser la raza más salvaje. De igual manera no se meterían en problemas como estos por evitar enemistades a largo plazo. Además los vampiros no eran seres en los que se podía confiar plenamente o al menos eso decían ellos. Evidencia plena existía de esto. Las traiciones y las luchas de poder en el mundo de los vampiros eran extensas. Casi todo el tiempo estaban al borde de una guerra entre ellos. Y de paso arrastraban a cualquiera que estuviera en su camino, cometiendo atrocidades. Para la liga pacifista, aunque hacían lo posible por mantenerse al margen o en negociaciones que no los incluyeran o comprometieran demasiado, los vampiros dentro y fuera del tratado representaban un dolor de cabeza. Más complicado que un juego de ajedrez. Un comentario, una firma he incluso una mirada que no fuera parte del protocolo o del estilo mas allá de civilizado que estos seguían conllevaría una ofensa o insinuaciones agresivas.
De esta forma después de la guerra en la que se vieron involucrados, ocasionando un cambio radical tanto para la liga como para el resto del mundo; esta organización separada pero todavía parte de la liga pacifista, le tocaba encargarse de limpiar el resto del terreno en esta época de post guerra. Su nombre era uno extraño y no muchos saben con exactitud como pudo ocurrírsele tal cosa a alguien. Pero lejos del nombre que para muchos carecía de sentido; el trabajo que realizaron fue uno excepcional. Defendieron y llevaron a cabo incontables misiones en nombre de la paz y la humanidad. Llegaron a ser poderosos en poco tiempo. Revolucionaron la tecnología conocida con sus avances científicos motivados por la guerra. Los integrantes aparte de ser selectos ocuparon un numero casi igual o mayor que el de la liga pacifista. Temidos por los vampiros y licántropos. Odiados y envidiados por muchos humanos. Por algunas actividades controversiales. La identificación era precisa. El nombre inolvidable. La orden del Cruxis.
Con un transmisor acoplado a su oído derecho Sandy escuchaba la situación dentro de este castillo. Todo se había salido de control. Los vampiros aprovechaban sus habilidades extra sensoriales al máximo. No importaba que los caballeros del Cruxis estuvieran mejor armados. Según se movían por el castillo de Transilvania, entre tantos laberintos, escaleras que solo los movían al mismo sitio; los vampiros conocían su terreno a la perfección. Esperándolos con espadas, lanzas o simplemente utilizando su superior fuerza en contra de los caballeros. Afrontaban también mortales trampas, preparadas especialmente para los invasores. Por todo el castillo se visualizaban las detonaciones. Las explosiones que retumbaban por todo el castillo. Acompañado de destellos de luz ultravioleta. Diseñados especialmente para la sensible piel de los vampiros.
La misión cambio drásticamente. Si estos vampiros no se rendirían por las buenas, entonces debería ser por las malas. Moviéndose al mismo tiempo, Jonhse y Sandy se refugiaban entre columnas disparando a los vampiros que tenían en frente. Las granadas ultravioleta se les había acabado a ambos y los muertos o heridos que encontraban por el camino ya le habían brindado todas las municiones posibles.
-¡Esto es imposible Sandy!. ¡Son demasiados!. ¡Debemos retirarnos y salvar la vida de los que podamos!. ¡Regresaremos después!.
Jonhse batallaba con dos vampiros al mismo tiempo en este enorme salón, lleno de cuadros, estatuas, viejas armaduras y artefactos que seguramente se detendría a mirar si no tuviera sus manos atadas. Con suma rapidez los dos vampiros de rostro pálido y ojos azules endemoniados, mostrando sus filosos dientes realizando este peculiar sonido parecido al de un felino enfurecido, esquivaron cada bala que salía de su pistola vulcan armada con balas especiales para la ocasión. Los vampiros sonreían con malicia, pensando que este seria el final de Jonhse. Se lanzaron sobre este casi al mismo tiempo. Johnse los evadió a ambos con destreza, deslizándose por el suelo para darle una patada a uno que lo llevo al piso. Todavía tenia a uno que venia sobre el. Fue sorprendido sin embargo por una patada en el rostro que lo llevo al piso también. De esta forma Jonhse volvió a sacar su pistola. Uno de los vampiros buscaba levantarse con rapidez. Después de evadir tres disparos finalmente pudo alcanzarlo con esta bala de aspecto luminoso. De esta forma el vampiro empezó a desintegrarse, convirtiéndose en cenizas mientras daba desgarrantes gritos de agonía. Ya ninguno de estos soldados sentía compasión por ellos.
El vampiro restante se detuvo de pronto cuando Jonhse le apunto con su pistola y apretó el gatillo. Se le habían acabado sus balas.
-Maldita sea mi suerte.
Un disparo desconocido hecho desde la distancia le ahorro el trabajo de otro combate.
-No puedo andar cuidándote todo el tiempo pendejo.
Sandy también andaba con su pistola vulcan desechando finalmente el rifle. De nada le serviría sin municiones y solo le restaba movilidad. Más vampiros se aproximaban de ambas direcciones. Esta pelea no podría seguir así por mucho tiempo. Con el tiempo serian ellos los únicos que quedarían.
Una decena de vampiros aparecieron desde la derecha y la izquierda. Igual de enfurecidos y con rostro de asesinos. Como si estos dos hombres resultaran el perfecto almuerzo.
-Nuestro día de suerte. Exclamo Johnse con pesar en su voz. Y pensar que yo solo quería tener una familia y una finquita lejos de toda esta violencia.
-¿Una finca?. Pregunto Sandy disimulando estar sorprendido. Será para que te parezcas realmente a un esclavo.
-Tu y tus chistecitos…¿Qué hacemos corremos como putas?.
-Al menos que hallas aprendido algún truquito de tele transportación a lo Harry Potter no creo que sirva de mucho tu idea.
En ese momento Glitch, se poso en el hombro de Sandy notificándole con raros sonidos que tenía una llamada perdida. Era Sydney.
-¡Oh Dios!. ¡Sydney puede estar dando a luz!. (Toma a Glitch en su mano para marcar rápidamente el número de Sydney y ponérselo en su oído esperando que esta responda) ¡Coño no responde!. ¡¿Johnse y si le paso algo?!,
Jonhse no quería resultar cruel con su amigo. Pero bajo las circunstancias, pensaba que este no era el mejor momento para preocuparse por esos asuntos. Claro era fácil que Sandy se distrajera con cosas irrelevantes en momentos menos propicios.
Los vampiros gritaban inmundicias, mientras se aproximaban lentamente. Parecían estar seguros de que no tendrían escapatoria.
-Oye Sandy…no quiero parecer grosero pero…este no es el momento. Además Sydney sabe cuidarse sola…
Sandy ignoro completamente sus palabras.
-¡Sydney!...¡¿Sydney estas bien?!...
-¡Hola como estas mi amor!...
-Eeehh Sandy…necesito tu atención aquí…
Conociendo la pelea que se aproximaba, Jonhse saco una espada corta que llevaba en su espalda, muy parecida a la utilizada por los soldados romanos. Era conocida como Gladius.
-¿Te quieres casar conmigo?.
-¡¿Queeee?!...¡¿Cómo que si me quiero casar contigo?!.
Los vampiros se lanzaron al ataque en ambas direcciones.
-¡Realmente odio mi trabajo por momentos!. ¡Nadie me advirtió de esto en la entrevista!...
Y así se quedaron estos dos amigos. En un lugar alejado del mundo. Con un frío increíble. Un antiguo castillo repleto de vampiros, la mayoría de los caballeros muertos y quizás les tocaría enfrentarse al restante número de vampiros por si solos. Era normal. Era costumbre. Ya casi nada podía sorprenderlos. Excepto este cambio de esperanza. De un mejor futuro. Mientras luchaba seguía hablando con Sydney. Glitch saco unas patas metálicas pequeñas que se ajustaron al rostro de Sandy quedándose pegado y al mismo tiempo lanzando rayos láser de vez en cuando. Su ánimo era insuperable. Su sonrisa desconocida. Era irónico que en un punto Sandy peleara por los dos. Se movía con una velocidad que Johnse no recordaba. El amigo llego a cansarse. Porque los vampiros no se detenían. Claro no lo demostraría y seguirá luchando hasta el final. Si alguien le preguntaba a Jonhse Allende…nunca recordó a Sandy tan feliz. Aunque fuera en medio de una situación tan difícil. Sin duda era signo de que se aproximaban tiempos mejores y que el final de esta guerra, se hallaba más cerca de lo esperado.
Búsqueda de poder desencadena avaricia
…No podía creerlo. Deseo grandemente que la tierra se la tragara cuando vio como todas las miradas se posaban sobre ella. Especialmente la de su mejor amiga, quien desde hace algún tiempo había cambiado tanto con ella. ¿Quién había tomado esta desición de nombrarla a ella?. De tan siquiera poner su nombre como una de las posibles candidatas y hasta el presente la que tenia mayor posibilidad o cantidad de votos.
En esta postulación para el próximo presidente de la liga pacifista se encontraba un alto representante de cada miembro de la familia. Excepto de Slytherin. Era una inmensa catedral, con un sacerdote relativamente joven. Con un sagrario mas grande de lo norma, donde los nombre elegidos por "Dios" saldrían de este luego de verse una lengua de fuego descender envuelta en luz divina por así decirlo. Las generaciones más próximas o nuevas no creían mucho en este pequeño truco.
Toda la familia de Drakovia estaba en esta ceremonia, incluyéndose la prometida de Francis; Alba. Desde la distancia posaba su mirada en la familia de Gerudo, viendo como Sandy se encontraba junto a su futura esposa Sydney. El rey Raskornikov de Gerudo estaba también presente para esta ceremonia. Los representantes de Ishbal eran reducidos pero un anciano llamado Saharasla seria quien daría la votación. El presidente de la liga pacifista preparándose para su retiro estaba muy atento a todo esto, siendo el primero en levantarse en frente de todos, preparado para quien se dispondría a recomendar.
La ansiedad era notable en Zaira por más que ella hiciera lo posible por ocultarlo. Era el día mas esperado por ella. Después de todo su trabajo. Las cosas que le toco sacrificar. Siempre haciendo lo posible por tener un historial ejemplar digno de admiración. Este era su día. Le toco imaginárselo en muchas ocasiones. Braulio notaba el nerviosismo en ella al tocarle su mano. Le sudaba demasiado. Para colmo movía sus piernas y miraba para todos lados, analizando en su mente quien más podría ser un posible candidato. Se dedico a analizar a todos sus posibles rivales y a su entender no existía nadie que pudiera superarla. Sin duda ella seria la próxima presidente de la liga pacifista. No tuvo pequeñas aventuras con el presidente por nada. Era tiempo de cobrar algunos sacrificios que había realizado. Mucho de los cuales Braulio desconocía completamente.
Sydney todavía mantenía en secreto su investigación. Pero cuando le tocaba mirar al presidente de la liga pacifista no lo hacia con la misma reverencia o respeto de antes. Sandy vestido con su uniforme gris y corbata negra con algunas condecoraciones que el no había elegido tener identificándolo como miembro de la orden del Cruxis. Organización que en los momentos de paz que se vivían empezó a perder sentido. Incontables críticas llevaron a la orden a controversias de difícil explicación. Compartía el mismo uniforme con Sandy. Claro adaptado para su embarazo. De vez en cuando desviaba la mirada hacia donde estaba Zaira, todavía preocupada por su cambio de personalidad. Sus miradas chocaron en una ocasión de manera rápida. Sydney no se esperaba esto. Mucho menos intento cambiar la vista, como si quisiera ignorarla. En realidad era todo lo contrario, solo buscaba arreglar las cosas. Porque aunque no lo decía seguido (o si se lo decía en ocasiones a Sandy, solo que este no se detenía a escucharla mucho) extrañaba grandemente quizás a la única amiga que había tenido en toda su vida. No recordaba compartir lapsos de normalidad, sin pensar en cataclismos mundiales o terroristas dementes con otra persona que no fuera Zaira. Donde compartieron tantos secretos y rieron de cosas tan estupidas para otros. Detalles que un hombre no entendería, pero para una mujer seria suficiente para una amistosa unión.
Después de terminada la ceremonia religiosa parte de la costumbre, el sacerdote presente le dio la oportunidad al presidente para que continuara con lo próximo de esta reunión.
Este se levanto sintiendo la mirada ansiosa de los presentes. Especialmente la de Zaira. El seria el primero en dar su votación. Representaba una costumbre quien fuera nombrado por el presidente resultara el próximo líder de la liga. Zaira ya contaba los segundos. Quizás cuando dijeran su nombre debia mostrar asombro, como si no se esperara tal cosa. Hacer uno de esos melodramas al estilo miss universo.
-Debo decir que ha sido un largo recorrido el que llevado durante todos estos años. Empezó diciendo el presidente. Pasado por muchas crisis mundiales, todas arriesgando la paz en estos dos mundos que no ha tocado vivir. He cometido mis errores de los cuales he aprendido y tratado de rectificar…todo por el bien de la humanidad…
-Mentiroso…
Sydney ni se dio cuenta de que pensó en voz alta. Le dio gracias a Dios porque Sandy no pudo entenderla. Había escuchado el murmullo de su exclamación y acercándose a ella para no subir mucho la voz le pregunto:
-¿Dijiste algo?.
-No no nada. Añadió Sydney casi nerviosa. No empieces a quejarte y mantente callado.
Sandy la miro de soslayo. Solo le pregunto si dijo algo. Movió su cabeza negativamente sin ponerle más color al asunto. Después de su regreso y la extraña propuesta de matrimonio de Sydney (algo que el tenia planes de hacer pero no sabia precisamente cuando) ella se notaba muy sensible. Se enojaba por cualquier cosa. No estaba tan cariñosa como antes. Sandy la conocia muy bien. Aunque no se tomaba el tiempo de demostrárselo con frecuencia. Notaba ese fuego en los ojos de su amada. Eso ocurría cuando ella estaba detrás de algo o alguien. Cuando se colocaba una meta en su mente y estaba segura de seguirla no importa que. Por eso con el tiempo Sandy aprendió que no le serviría de mucho ponerse a preguntar. Sydney siempre le decía las cosas tarde o temprano. Por eso optaba por dejarla tranquila.
-Antes de decir a quien he nominado para la liga pacifista, debo agregar lo siguiente. Primero agradezco a todas las familias que me eligieron en aquella ocasión, donde estuvimos reunidos de esta forma; hace mas de cuarenta años. Segundo una pregunta de vital importancia…¿Qué cualidades debe reunir el presidente de la liga pacifista?...
El presidente se movía de un lado a otro, intentando posar su mirada a todos los presentes, aumentando y disminuyendo la voz, según la atención que quisiera llamar para su siguiente exclamación. La multitud presente mantenía silencio excepto Sandy a quien se le escucho decir claramente:
-Un ratito parado y ya se cree pastor de iglesia.
Sus hermanos le siguieron la corriente y por unos segundos se vieron risas y comentarios. Los de Drakovia aseguraban que sus primos de Gerudo eran unos indisciplinados prepotentes que mostraban la falta de respeto que le demostraban al presidente, seguros de que obtendrían el poder nuevamente. José L. impulsivo como siempre se levanto y le lanzo un insulto a su primo Diomedes. José A. no se quedo atrás y estas familias rivales estuvieron a punto de irse a otra pelea en plena iglesia. Sandy solo reía en silencio, gritándoles a sus hermanos buscando agitarlos.
-Aaaahhh ¿te vas a quedar con esa Lioni?. ¿Mira lo que te dijo Nono?...Aaaahhh que insulto…
Le tomo a Leonardo callar a sus hijos y a Leonor sentar a Diomedes junto con sus hermanas que también perdieron la clase o apariencia que siempre querían guardar, vociferando insultos sin palabras soeces. Demasiadas palabras que ninguno de los tres hermanos de Gerudo no entendían y con los gritos de Sandy, hacían la perfecta mezcla para pensar que era un grave insulto, queriendo dejar en ridículo su inteligencia. Entonces Sydney le tapo la boca y lo mando a callar bruscamente. Por unos segundos mientras se esperaba que se calmaran las cosas nuevamente, el presidente esbozo una sonrisa para luego decir:
-Estas serán una de las cosas que extrañare…al siempre alborotoso Sandy y sus hermanos que se provocan fácilmente, mientras el primero se ríe observando el espectáculo. Se aburre fácilmente desde pequeño. (obtiene unas cuantas risas de los presentes y la mirada inconforme de los hermanos gemelos, Sandy siempre queriendo llamar la atención se levanta dando las gracias como si fuera una estrella, Sydney lo hala por un brazo, obligándolo a sentarse, no obstante el continua riéndose, luego el presidente le dice directamente a Sandy) Conozco muy bien Sandy que no te gusta mucho la política y que demasiadas explicaciones te aburren. Que prefieres una buena pelea a una conversación…
Sandy miro a Sydney extrañado para decirle:
-¿Así que de el fue que lo sacaste?.
Sydney no dijo nada. Solo lo miro enfurecida. Esta falta de seriedad ante tanta gente, la hacia sentir ridícula. O al menos en esta ocasión. Porque otras veces disfrutaba estos lapsos de entretenimiento, donde los responsables del bien y la paz de la humanidad, no tenían paz entre ellos, pareciéndose grandemente a niños en un salón de clases con un maestro aburrido.
-…Esta vez es importante conocer las características que un buen presidente debe tener. Puedo adjudicarme ese derecho con mi experiencia a través de los años. Aunque quiero aclarar que opiniones diferentes coinciden en la mente de cada uno de nosotros. Para algunos un presidente debe ser alguien dispuesto a los conflictos mas que a las palabras o al dialogo. Para otros debe ser un completo pacifista, para que sirva de ejemplo a los demás...una combinación de estas cualidades para mi seria perfecta. En ocasiones las palabras no son suficientes y se necesita tomar desiciones importantes, donde posiblemente se sacrifiquen a unas cuantas personas allegadas a nosotros. Se debe ser capaz de llevar eso en la conciencia…(el presidente pudo notar nuevamente la impaciencia de Sandy) iré directamente al grano para beneficio de todos…
-Amén. Exclamo Sandy de pronto.
Cuando el presidente volvió a hablar, Zaira quien disimulaba su ansiedad sobre manera le agradeció a Sandy por primera vez su insistencia. Había esperado quizás la mayor parte de su vida por este momento. Donde escucharía al presidente actual nominar su nombre, estando segura de que sacaría todos los votos. Ya se imaginaba el prestigio. Las cartas y las personas felicitándola. Sin duda haría historia en la milenaria liga pacifista al ser la primera mujer presidente. De pronto lo entendió. El presidente la miro y conoció que llego su momento.
-Durante algunos años he tenido el privilegio de conocer a esta espectacular persona quien se ha sacrificado por el bienestar de todos. Ha pasado muchos tiempos de crisis a mi lado. Se conoce los sistemas burocráticos he internos de la liga pacifista y debo señalar que personalmente se que este ha sido el sueño de toda su vida…¿Qué de quien hablo?. Creo que todos las conocemos… la hermosa, dedicada, he inteligente Zaira Aragón Henríquez.
Los aplausos fueron variados. Posiblemente por obligación. Zaira se puso en pie aparentando desconocer que esto ocurriría. Se puso ambas manos en el pecho con un rostro de sorpresa digno de una reina de belleza. Luego saludo a algunos que le brindaron muestras de apoyo para sentarse nuevamente siendo abrazada por su prometido. Se podría decir sin embargo que los hermanos de Sandy no se reían. Mucho menos Sandy. Leonardo compartía la misma seriedad conociendo de antemano que esto ocurriría. Al experimentado hombre le tocaba una decisión difícil. Era el a quien le correspondería la palabra dentro de algunos minutos. A la distancia observo a su madre a quien saludo moviendo la cabeza levemente. Si algo compartían madre he hijo era lo siguiente…casi se podían leer los pensamientos a pesar de sus diferencias. Conocían que algo extraño andaba en todo esto. Leonardo conocia a Zaira mejor que todo el mundo. Cada uno de sus hijos, incluyendo sus nietos tenían defectos y buscaban algún puesto alto. Todos excepto Sandy. Claro era quien estaba al frente del Cruxis. Pero desde siempre el nunca fue apegado a responsabilidades con cargos importantes. Quizás…debia nominarlo. Parecía increíble que Leonardo todavía no hubiera tomado su decisión. Sin embargo era costumbre de el dejar las desiciones importantes para el último minuto.
El presidente le cedió la palabra al siguiente representante de la familia. Los Henríquez de Ishbal. El anciano Saharasla se puso en pie hablando desde donde se encontraba. Vestía una larga túnica marrón claro con una banda negra. Era calvo de piel trigueña, pero con abundante barba blanca que acariciaba en estos momentos con toque analítico. No sirvió de mucho su análisis. Las palabras de este fueron rápidas y directas al punto.
-Después de mucho análisis he llegado a la conclusión de que la decisión del presidente es una más que acertada. Los meritos de Zaira Aragón Henríquez son incontables. Por eso le cedo mi votación a ella para ser la próxima presidente de nuestra alianza por la paz de nuestros mundos.
De nuevo la sorpresa presentada en Zaira. El disgusto silencioso de Diomedes y sus hermanas. Francis a punto de empezar a maldecir acusando de discrimen. La anciana Leonor con una tranquilidad imperturbable.
-No puede ser más hipócrita maldición. Dijo Sandy en voz baja a su futura esposa. Todo el mundo sabe que esto pasaría. ¿Por qué tiene que hacer tantas estupideces cada vez que mencionan sus nombre?. Es mas ni siquiera se porque estamos aquí Sydney. Mejor vamonos y que ellos sigan con la estupidez esta. Es una perdida de tiempo.
Sydney le aguanto la mano a Sandy para mirarlo luego y decirle acercándose a su oído:
-No seas estupido ni pesado Sandy. ¿Por qué estas tan enojado?. ¿Por qué nadie menciona tu nombre?.
-Syd…
-Ya deja de comportarte como un niño. Zaira se merece todo esto aunque no lo creas. Yo pienso que será una excelente presidente. Tiene muchas mas experiencia y además es su sueño. Ha estado trabajando por esto durante mucho tiempo. A lo mejor durante toda su vida. Deberías estar alegre por ella…no estar con estas idioteces. Así que quédate tranquilo que tu papa va a hablar.
Sandy solo se cruzo de brazos refunfuñando en su asiento y desviando la mirada. Ni siquiera tenia ganas de mirar a su padre que de seguro seguiría la corriente. Siguiendo siempre el estupido protocolo.
Leonardo suspiro antes de ponerse en pie. Era susceptible a las miradas que le brindaban y la sensación que albergaba cada una. Sabía que Zaira esperaba su aprobación. De seguro no se lo perdonaría si el optaba por lo contrario. Sus hijos gemelos le comentaron en una ocasión sus ansias de ser presidente. Sandy nunca le había dicho nada. Pero en el fondo debia pasarle por la mente de vez en cuando. Aunque sabía que le daba igual cualquier cosa.
Leonardo quien criticaba a su fallecido padre todo el tiempo, guardaba malos recuerdos de este. Por su manera de tratarlo y por ser tan extricto siempre. No obstante existían de vez en cuando palabras que no lograba olvidar.
" Un buen presidente no debe medirse por sus meritos. Si no por su servicio. Por la falta de recursos que siempre a tenido y de esa misma forma lleva a cabo su misión. Un buen presidente no debe buscarse en aquel que ha soñado serlo todo el tiempo. Porque significa que la mayoría del tiempo, deseaba mantener a los que mas tarde podrían nominarlo contentos…¿Qué pasara cuando tenga poder?. Un buen presidente debe medirse por su sinceridad. No por lo que habla si no por lo que calla. Por lo que se atreve a enfrentar. Un buen presidente no es el que lo busca, si no el que nunca lo ha buscado…ni siquiera le pasa por la mente la posibilidad. De hecho lo ve imposible. Un buen presidente es aquel que busca servir no por buscar poder. Si no por que le gusta. Porque es un deseo que lleva consigo desde siempre. El buen presidente es el humilde. El callado. El reservado. El servicial y analítico. El agresivo no porque desee acabar con todo. El exigente pero respetado. El odiado desconocido pero importante. El que llega por casualidad…no por creerse que su destino es ser el presidente de la liga…ese hijo mío será un buen presidente…no lo olvides…porque algún día tendras que tomar la decisión que cambiara la vida de millones y pesara sobre ti el arrepentimiento si lo haces mal después…nunca lo olvides…"
Leonardo pudo comprenderlo y esbozo una sonrisa que nadie pudo comprender. La gente esperaba sus palabras y el se tomaría el tiempo para expresarlas. Tomo su decisión. Una que posiblemente conocia desde hace tiempo. No la tomo sencillamente porque era la mejor según su punto de vista. También por que conocia las marañas del presidente. Lo que buscaba. Seguir controlándolo todo. El no permitiría eso.
-Recuerdo muy bien cuando la vi por primera vez. Empezó a decir Leonardo con aire nostálgico al recordar. Era pequeña sin muchas esperanzas dentro de la familia. Me toco verla crecer y casi como quien dice criarla. Claro no estuve mucho tiempo a su lado. Recuerdo los entrenamientos de pequeña y como se reían de ella por no poseer las habilidades que nos ha regalado Dios. No lo niego fui un poco duro con ella y hasta la considere un estorbo. Pero era algo noble, interesante y sobre todo hermoso, ver como ella se levantaba nuevamente. Seguía luchando. Buscaba ser la mejor entre lo poco tenia y ayudar a los demás, a pesar de exponer su propia vida.
Capto la atención de Sandy. El corazón de Sydney le latía con fuerza y no sabia porque. Zaira sabia más o menos a quien se refería pero se negaba a creérselo. Leonor entrecerró sus ojos y esbozo una sonrisa muy parecida a la de su hijo.
-Lo mas inteligente que has hecho…hijo mío…
-Más allá de lo que piensen ella se volvió más fuerte que mis propios hijos. Un símbolo de inspiración. Me toco verla en grandes batallas en la tierra de los duques y cuando se fue a ese distante entrenamiento, en una ocasión pensé que seria la última vez que la vería. Pero me sorprendió cuando vi su mirada decidida, alegre…madura. Es alguien que no pertenece a nuestra familia directamente y sin embargo es más fuerte que nosotros. Ella le ha servido a la liga sin pedir nada a cambio. Soporta las críticas, las veces que se han reído de ella y en estos momentos es una de las más respetadas líderes en esta organización. Por su liderazgo, inteligencia, servicio y respeto a los demás. Nunca la he visto pidiendo algo a cambio. Tampoco pidiendo ser más de lo que le dan. Es sin duda alguien que no se ve muy a menudo por estos lados en este mundo nuestro tan enredado, donde todo esconde segundas intenciones. Mi decisión es por el legado de la liga. No por ningún beneficio personal. Yo nomino a la mujer que esta próxima a darle a mi hijo menor un hijo…
Sydney agarro la pierna de Sandy con fuerza mientras abría sus ojos más de lo normal.
-Sydney Ivelisse Alejandro Caro…
Sandy brinco de emoción porque era su más usual reacción. No fue el único. Sus hermanos hicieron lo mismo y hasta se salieron de sus asientos abrazándose entre ellos para luego correr hacia Sydney y llenarla de abrazos y besos. Todo esto en un afanado silencio que fue roto por algunas felicitaciones y concurridos aplausos. Raskornikov no podía estar más de acuerdo escuchándose su estrenduosa carcajada. Sydney estaba pálida. Sentía como se le escapaba el aire. Los gritos y la gente a su alrededor no la dejaban pensar. ¿Quién fue el imbecil que salio con esta estupida idea?. Ni se atrevía a mirar a Zaira. Quien tampoco salía de su asombro.
-Esto…esto puede pasar. Pensó Zaira. Si claro. Es un sistema democrático y pues era mas que obvio que yo tendría cierta competencia…claro…
Zaira se recobro mirando hacia el frente. Su rostro había cambiado considerablemente por más que intentara ocultarlo.
Braulio le pregunto en varias ocasiones si se sentía bien. Esta solo movió su cabeza sin responderle nada. Diomedes reía por el conflicto. Uno que estaba seguro que su abuela complicaría. Leonor hablo solo de esta manera. Porque su hijo ya lo había dicho todo y ella no estaba para estar repitiendo lo mismo. Además no tenía ninguna razón que exponer. Conocia a Sydney pero no era para estarla halagando tanto.
-Apoyo a mi hijo y nomino a Sydney para presidente.
Más gritos de júbilo por toda la iglesia. El sacerdote pidió respeto a los presentes. Esta era la casa de Dios. Un empate. Hasta Diomedes estaba danzando gritando junto con sus primos. Sus hermanas guardaban la compostura siempre queriendo aparentar más de lo que eran. Todo dependía de una votación más. La votación divina. La elección final era hecha directamente por una presencia divina quizás Dios. O algún enviado. Nadie sabía explicarlo con exactitud. La magia no podía entrar a este lugar. Así el sacerdote queriendo más que esta gente con historias de enredarse a los golpes utilizando sus habilidades dañaran su iglesia se apresuro al sagrario. Este de oro macizo con piedras preciosas fue puesto en la capilla. El sacerdote elevo una oración predispuesta para la ocasión. Se arrodillo para murmurar algunas palabras en latín que nadie entendía. Ritual solo conocido por el sacerdote. Luego se levanto con sus manos juntas esperando el resultado. Que parecía no llegar. Porque pasaron algunos minutos considerables y se llego a pensar que nada pasaría. Por los menos los más jóvenes estaban ansiosos. Hasta que el sacerdote les aclaro que Dios no tiene prisa.
Sydney ni se atrevía a mirar el sagrario. Su pelo suelto cubría su rostro. Ella no compartía la misma felicidad egoísta de Sandy. Ella no quería ser presidente. No se sentía lista. No crea que ella pudiera hacer un buen trabajo. Lo malo de este puesto es que si ella salía electa no podía renunciar. Dios la había elegido y era una palabra final. No podía hacerle eso a su amiga Zaira. Ella se lo merecía más que ella.
-¿Qué yo he hecho Dios?. Pregunto Sydney que no era muy apegada a las oraciones al menos que fuera necesario o no le quedara de otra. Yo no he hecho la gran cosa aquí. Yo no quiero tener enemistad con nadie…Dios mío no me elijas a mi. ¿Qué quieres de mi?. Déjame tener a mi hijo en paz. Por favor. Por favor…no quiero mas problemas solo quiero vivir en paz…
Lagrimas salían de sus ojos, sintiendo el calido abrazo de Sandy. Por fin este había recobrado su seriedad, conociendo por lo que debia pasar. No le dijo nada. Porque no sabia que decirle sin que afectara la sensibilidad del momento. Pero para Sydney su calido abrazo que siempre llegaba cuando ella más lo necesitaba era más que suficiente. Se refugio en sus brazos. Para luego quedarse paralizada al sentir la presencia espiritual que se aproximaba. Una brillante luz amarillenta apareció de pronto encima del sagrario. Un aroma relajante calmo a todo el mundo y flores de tonalidad rosada descendieron apareciendo prácticamente de la nada. Rodearon el sagrario. El sacerdote se arrodillo siempre asombrado y sintiéndose privilegiado de presenciar tal divinidad. El presidente mantenía su distancia esperando el resultado y mirando de mala manera a Leonardo. Sabía muy bien quien saldría elegido. Todo esto dañaba sus planes.
Una paloma blanca se materializo posándose sobre el sagrario. Por unos minutos se mantuvo hasta que se transformo en una lengua de fuego trasvasando el sagrario. La luz desapareció con lentitud. Al igual que las flores. El restante se mantuvo en el suelo. El aroma todavía era latente. Con manos temblorosas y con una reverencia casi exagerada el sacerdote se acerco al sagrario, inclinándose tantas veces que Sandy de nuevo estuvo a punto de decir algo. Pero se lo mantuvo en el pensamiento conociendo lo nerviosa que ya estaba Sydney.
Por fin el sacerdote abrió el sagrario donde todavía estaba la lengua de fuego que luego se transformo en un pergamino. Lo tomo despacio casi con inseguridad o temor a quemarse. El joven siervo de Dios noto unas palabras en negro y antes de leerlas miro a los presentes sin mirar a ninguna de las dos nominadas.
-La palabra de Dios es ley suprema…(reviso el pedazo de pergamino por ultima vez) nuestra próxima presidente de la liga pacifista es…
Los gritos de júbilo se intensificaron. Las discordias empezaron a surgir inmediatamente después. Las miradas de resentimiento eran perceptibles. Sandy se quedo junto a Sydney igual de asombrado sin decir nada. Mientras sus hermanos y algunos más festejaban. Leonardo se quedo tranquilo. De nuevo miro a su madre que esta vez le revelo una sonrisa en señal de aprobación. Hasta Diomedes que más o menos se imaginaba lo que debia sentir la perdedora festejaba. Pero había alguien que no podía festejar. Solo preguntarse porque. Y entre tanta emoción, Sydney sintió un fuerte dolor en su vientre que la mareo, la hizo recostarse sobre Sandy y perder el conocimiento…
"No tengas miedo Sydney…te espera un largo camino…pero no pierdas tu fe…de ti dependen muchas cosas…tu responsabilidad tu camino…era uno que desde hace tiempo se había conocido…encontraras tu camino y sabrás dirigir con humildad y justicia…estoy orgullosa de ti…siempre estaré contigo…"
Agosto 2001…
...Resultaba exactamente lo pensado por ella. Zaira se había alejado completamente y cada reunión que tenia con ella era de todo menos pacifica. Zaira no tardo en demostrar su molestia, mientras Sydney le daba mas trabajos aprovechándose de su experiencia y al mismo tiempo queriendo demostrarle que podrían trabajar juntas y que hasta quizás Zaira se quedaría a cargo de muchas cosas. Sin embargo eso a Zaira no le importaba. En secreto seguía recibiendo confidencias. No era hipócrita. Porque le expresaba su descontento completo a Sydney.
…Sandy le brindaba todo el apoyo posible y esperaba las misiones de paz de Sydney con ansias. Aunque era difícil para ella concentrarse al principio. Por lo general era experta en todos estos sistemas burocráticos y políticos existentes alrededor del globo. Todas las reuniones que tenía y los problemas que le traía siempre algún nuevo pacifista pidiéndole órdenes en un distante punto del planeta.
…Su embarazo progresaba. Tuvo una única complicación el día que salio electa presidenta. El medico le recomendó nada de emociones fuertes y le exigió que consiguiera toda la ayuda posible. Quizás hasta un tiempo libre de reposo en lo que salía de todo este embrollo del embarazo. Pero si un defecto tenía Sydney es que no daría su brazo a torcer tan fácilmente. No le gustaba su trabajo. Pensaba que debia ser en lo que se acostumbraba. Si pudiera hubiera elegido a Zaira y se retirara con dignidad. Era para ella más importante su amiga que cualquier puesto político. Claro como le haría comprender eso a Zaira. Invertía mucho tiempo en ponerla de su lado de nuevo. De pronto noto como toda su vida se complicaba. Hasta llego a dudar de querer casarse por carecer de tiempo para organizar la boda de sus sueños. Seria en el mes de septiembre y únicamente tenia tiempo para organizar algo sencillo. Ella estaba convencida que quien la nombro presidente disfrutaba su sufrimiento grandemente. Hacia lo posible por mantener a Sandy cerca, casi nunca expresándole lo que sentía. Adopto esta actitud de fortaleza que en otras ocasiones le quedaba. Manteniendo a todo el mundo a distancia.
…Entonces llego el tiempo de otra parte del tratado. Ella no sabia como decírselo a Sandy o tan siquiera como llevar a cabo este proceso. El desmembramiento del Cruxis. Ya no era necesaria esta unidad especial y muchos informes los ponían muy controversiales. El poder que habían adquirido debia ser regresado a la liga pacifista. Debido a que esa fue la idea desde el principio. Sin embargo sus días como parte del Cruxis significaron mucho para ella. No se detuvo que tenia de especial este grupo de guerreros que se sacrificaron por la paz. Era cierto que en ocasiones sus métodos no eran los mejores. Pero aquello era una guerra y nadie tenia los mas eficientes métodos para hacer menos daño al oponente. Al contrario. Era el tiempo de que los caballeros del Cruxis entrenados especialmente para la guerra, se quitaran sus uniformes, entregaran sus armas, conocimientos científicos y tecnológicos y regresaran a la liga pacifista; como lo que eran muchos desde el principio pacifistas. Fue un golpe duro para Sandy acostumbrado a las condecoraciones de su uniforme. Mientras que su amigo Jonhse se veía muy conforme ante la ceremonia donde se decían los meritos de la orden y su humildad al aceptar el destino predispuesto. Claro una última parte del discurso aclaro que siempre serian miembros del Cruxis aunque esta no existiera o fuera reconocida como tal. Aparecerían de nuevo de ser necesario. Con el transcurso de los días, Sydney pudo notar que algunas facciones dentro de la liga hacían lo posible por borrar los recuerdos y el sentimiento de inseguridad que se sentía sin los espías parte de la orden del Cruxis. Así también como miembros ordinarios de la orden eran perseguidos y hasta llevados a juicio por extrañas pruebas que aparecían de repente. Por más que Sandy se quejara, Sydney no podía hacer mucho. Quizás si podía porque siempre encontraba una solución o alguna manera de dejar a su futuro esposo contento. Pero tenía su mente muy ocupada y también estaba deprimida. Estaba en un puesto que no deseaba. Donde todos les exigían algo. Donde ya no era simplemente Sydney. Eso quizás era lo más que extrañaba. Si algo Sandy no soportaba era el sufrimiento injusto de la gente importante para el. Amigos que lucharon junto a el acusados de estupideces y amenazados con ser encarcelados por crímenes contra la humanidad. Como si los vampiros y Licántropos hubieran tenido alguna humanidad cuando asesinaba a humanos inocentes o los transformaban a uno de ellos. La discordia creció cuando sus hermanos miembros del Cruxis fueron también acusados y llevados a interrogatorio. El caso casi omiso que Sydney le prestaba a todo esto no era porque no le disgustaba. Si no porque no encontraba ninguna irregularidad y estos trabajos les correspondían a los representantes legales. Por ley ella no podía interceder por nadie al menos que sus motivos tuvieran pruebas suficientes.
Así entre los problemas mundiales, los problemas internos de la propia liga pacifista, su embarazo que de vez en cuando le traía uno que otro dolor incomodo sin contar los antojos, dolores de cabeza y cambios hormonales que hacían que perdiera su paciencia rápidamente; Sydney se debatía cada día. Luchaba por sobrevivir. Por quedar bien con todo el mundo. Y todavía debia soportar las críticas de los medios de comunicación y prensa del mundo.
Zaira se convirtió en la cazadora del Cruxis llevando más de cinco casos al mismo tiempo. De nuevo mostraba su habilidad y organización al poder cumplir con sus labores como segunda al mando de la liga pacifista y al mismo tiempo poder organizar complejos casos donde necesitaba recopilar evidencia. Cuando por fin pudo encarcelar gente, los problemas los tuvo entonces con sus tíos. Especialmente con los mayores a quien acuso ella misma. Raiza su madre hizo lo posible por llevarla a entrar en razón. Pero en aquellos tiempos y de la manera tan resentida en la que ella estaba, quizás hasta su madre de haber sucedido el caso, seria llevada ante la justicia de hacer hasta el más mínimo acto indebido.
Con toda esta tensión alrededor de la liga no paso mucho tiempo para que los episodios de violencia fueran en aumento. Buscar la paz no servia de nada si no existía dentro de la liga. Dos atentados contra Zaira por ex miembros del Cruxis, solo empañaron más su imagen. Poniéndolos como una organización corrupta que quizás llevo a cabo un ilimitado uso de fuerza que solo llevo a que la guerra se extendiera.
Y el mundo en términos de violencia no se quedaba atrás…
1 de septiembre de 2001
…Cansada después de un agotador día de trabajo Zaira se dirigía a su apartamento dentro de Atlantes. Desde hace un tiempo también se había distanciado de Braulio que también se hallaba en búsqueda de facciones terroristas con armas mas allá de la tecnología convencional conocida por la civilización normal. Cualquier uso de estas armas seria catastrófico. Desde antes que el se fuera sin embargo no existía mucha comunicación entre ellos. Siendo eso lo mas que los unía en tiempos difíciles. Su habilidad para poder expresar lo que sentían. Decir lo que les dolía. El apoyo mutuo que ambos se brindaban. Zaira no quería hablar con nadie. Era mejor decir que raramente expresaba alguna palabra que no fuera de trabajo. No le temía a andar sola. Sobrevivió dos atentados y muchas otras cosas que le habían puesto. Le ofrecieron en varias ocasiones cambiar de hogar con vigilancia las veinticuatro horas del día. Se opuso rotundamente a esto. Deseaba el conflicto. Le estaba gustando eso del peligro. Le servia para descargar emociones.
La puerta metálica de su apartamento se abrió después de ella brindar el código de identificación, poner su mano sobre un pequeño panel y luego una revisión del iris de sus ojos por láser. El sistema le aseguro que no existía ningún peligro dentro de su apartamento. Aunque Zaira había aprendido que no se podía confiar demasiado. En cuanto entro la puerta se cerró detrás de esta. Y así en medio de la oscuridad antes de pedir con su voz que se encendieran las luces; Zaira se puso de frente a la puerta, recostando su cabeza sobre esta. Se quitaba de encima toda esa mascara que llevaba puesta. Esa fortaleza que solo era parte de su frustración. Tanto trabajo para nada. ¿Acaso opto por tomar un camino incorrecto?. Lagrimas silenciosas salieron de sus ojos. Luego un suspiro cansado. Casi deseaba resignarse a la desición. Pero las cosas que había encontrado en contra de Sydney y las cuales seguía viendo no se lo permitían. Cerró sus ojos apoyándose de esta puerta. Queriendo que su mundo se acabara. Desaparecer era más sencillo que tomar desiciones en este punto. Fue entonces cuando sus sentidos la alertaron. Una presencia extraña detrás de ella. Quiso ser lo mas disimulada posible. Hasta aparentar que continuaba llorando. Se viro de pronto, sacando su pistola vulcan y diciendo la palabra luces. Apunto directamente hacia donde sentía la presencia, llevándose una rara sorpresa.
Una mujer de piel blanca sentada en su sofá. De ojos verdes, pelo castaño, largo y rizo, vestida con una túnica negra y un emblema de una serpiente, que Zaira creía haber visto antes.
La mujer parecía muy absorta leyendo una revista de esas que usan las mujeres para recibir consejos con los hombres. Era toda una falacia según pensaba Zaira. ¿Cómo era posible que estuviera leyendo en la oscuridad?. La mujer sin embargo le restaba importancia a la pistola que le apuntaba. Actuando con total naturalidad.
-Estas maneras de conquistar a los hombres sin duda son impresionantes.
-¿Quién eres?. Pregunto Zaira con cierta arrogancia.
-No te pongas así Zaira. Que solo quiero ayudarte.
La respuesta de Zaira fue una silenciosa. Le quito el seguro a su pistola, advirtiéndole a la mujer que empezaba a perder su paciencia.
-Mi nombre no es tan importante Zaira. Pero si lo que deseas obtener. (La mujer se levanta demostrando tener una estatura promedio y grata confianza sin temor alguno) La próxima presidente de la liga pacifista destronada por una traidora.
Zaira se noto conmocionada por esas palabras.
-¿De que me hablas?. Y desde ahora te advierto que no le temo a usar mi arma.
-Oh eso no lo pongo en duda. Exclamo la mujer con sarcasmo. Sabes muy bien de que te hablo Zaira. Sydney Ivelisse Alejandro Caro. Tu mejor amiga. La que te ofreció tu amistad para luego traicionarte. Tomar la posición que durante años soñaste. Ahora se prepara para darle su último golpe a la liga pacifista. ¿O acaso no lo sabes?.
-¿Ultimo golpe?. Pregunto Zaira. Más vales que te expliques y te dejes de tantos rodeos.
-Sydney aliándose con grupos terroristas islámicos y musulmanes. Que ella este haciendo esto no es casualidad. Algún punto quisiera ella atacar. Para dejar a la liga como inservible. Un lugar icono del mundo. Centro de la economía y la prosperidad. Se le puede llamar hasta…símbolo de la libertad.
-Nueva York…
Ese fue solo un pensamiento en voz alta de Zaira. Estuvo a punto de decir otro lugar. Pero no pensó acertar de la primera interpretando la mirada de afirmación de esta mujer.
-No puede ser…¿Cómo sabes tanto?. ¿Cómo puede confiar en ti?. ¿Qué me dice que esto no es un engaño?.
-Quizás porque soy la nieta de alguien que tu admiras demasiado. Aparte…pertenezco a la familia…¿no reconoces el emblema de Slytherin?.
-¡Eso es imposible!.
-También resultaba imposible que Sydney fuera presidente. Escúchame bien Zaira…se lo que deseas…pero no siempre se puede ir por las reglas…quieres el bien para la humanidad. Pues unos cuantos deben sacrificarse. Deja que el incidente ocurra. Ha diez días de distancia esta el conjunto de tu venganza. Es entonces cuando demostraras toda la evidencia que tienes contra Sydney y unas cuantas mas…(saca un sobre color marrón claro de adentro de su túnica, poniéndolo sobre la mesa de cristal) que he preparado para ti. Te serán de gran utilidad para sacar a Sydney de circulación.
Quizás la mujer pudo interpretar la duda en el rostro de Zaira. Era cierto que Sydney se había convertido en algo así como su rival. Era cierto que las acusaciones eran fuertes. Pero de cualquier forma seguía siendo como…como su hermana. La futura esposa de su tío. Con quien compartió tantos momentos importantes. Una de las pocas veces en las que se sintió relativamente normal. ¿Acaso Sydney se merecía tanto?. ¿Era justo todo este precio por adquirir la presidencia?. Zaira no le quitaba los ojos de encima a la mujer. Quien termino diciendo:
-Esto es por el bien de la humanidad Zaira. La liga pacifista debe reformarse. La única manera de hacerlo es la que te estoy demostrando. Eres tu la elegida…
-Dios eligió a Sydney…
La mujer se hecho a reír como si Zaira le hubiera dicho un gran chiste.
-Que tonta eres al creer en esas patrañas divinas. Somos Zaira la siguiente parte de la evolución de la especie humana. Los verdaderos y por el futuro de nuestra humanidad. De toda la especie…existen cosas que se deben hacer…no olvides tu cometido.
Zaira desvió la mirada por menos de un segundo hacia el sobre que la mujer puso sobre la mesa. Eso fue más que suficiente para que cuando posara de nuevo su mirada sobre esta ella desapareciera. Mas que sorprendida la busco por todos lados de su apartamento sin encontrar nada. Le tomo mucho tiempo por fin tranquilizarse desconociendo completamente quien era esta mujer que desacreditaba completamente sus sistemas de seguridad, entraba a su hogar y salía como si nada. Cuando se canso de estar de un lado para otro, Zaira se sentó en el sofá, poniendo la pistola vulcan sobre la mesa muy próxima al sobre. No le despegaba los ojos de encima. No obstante no se motivo a tomarlo. Más bien se sirvió un vaso de whyski para liberar tensiones. Pensaba en Sydney. En su futuro. En el hijo que esperaba. En las personas con las que ya había entablado enemistad, donde antes existía una relación ejemplar. Pensó en su familia. En lo sola que se sentía. En las lagrimas que se aguantaba durante el día. ¿En que punto las cosas se salieron tanto de control?. ¿Por qué sentía que en ocasiones no pensaba y no se daba cuenta de las cosas?. Que se dejaba llevar más por su instinto que otra cosa. Deseaba poder llamar a alguien. Pero ni siquiera a Braulio quería molestar. ¿Por qué será que las peores situaciones de la vida se afrontan en una extraña soledad?. Un momento donde debe fortalecerse la fe. Porque no existe nada más de donde agarrarse y una rara fortaleza surge de nuestro interior. ¿Por qué será entonces que Zaira no buscaba de Dios en este instante de soledad?. Donde no encontraba las respuestas y una parte de ella sentía que obraba mal. Quizás por miedo. Seguramente por ambición. Será por la promesa recibida por una desconocida. O lo mas seguro…estaba convencida de que las cosas no llegarían tan lejos. Que existiría un punto donde todo cambiaria. Donde las cosas volverían a ser simples. Donde ella recuperaría a su amiga. ¿Pero acaso ella llego a perderla realmente?. ¿O fue ella la que se perdió sin darse cuenta?. Difícil pregunta. Irónica y dolorosa respuesta…
11 de septiembre 2001
…Mensaje codificado Norid 5.0 Clave Omega…
…Ataque terrorista en World Trade Center Ciudad de Nueva York…
…Agentes Pacifistas brutalmente asesinados entre ellos se encuentra Braulio Augusto…
…Liga Pacifista bajo ataque…
…Sydney ha desaparecido. Prófuga de la justicia…
…Usar extrema precaución. Es peligrosa y se le ha visto con Johnse Allende ex miembro del Cruxis experto en letales medios de defensa…
…El mundo bajo crisis…
…Nivel de peligro Omega…
