- ¿Y tenían que matarlos a todos? – preguntó Temari por tercera vez, caminando hasta quedar frente a Sasuke y Neji. – Fue una estupidez.

- Debieron traerlos vivos, ahora no podemos saber qué es lo que pretendían – dijo Shikamaru tranquilamente. En algo estaba de acuerdo al fin con Temari.

Sasuke y Neji ya tenían bastante recriminándose internamente a sí mismos. ¿Quién lo pensaría de dos genios como esos? Habían actuado sin conciencia, sin premeditación, por un impulso de proteger a Sakura y a Hinata. Su furia les hizo desear la muerte de los otros shinobi y actuaron en consecuencia... y si tuvieran oportunidad de retroceder el tiempo, harían exactamente lo mismo. Pero esa no era una buena respuesta, y Temari ya estaba furiosa de por sí, de modo que eligieron permanecer en silencio.

Sakura y Hinata miraban al suelo, sintiéndose mal por ser culpables del arranque de Temari. Esta última era carcomida por la culpa.

TenTen se acercó a ellas.

- Vamos, vayan a cambiarse. En cuanto salgamos – si es que la regaña terminaba – no quedarán más que unas horas para llegar a la aldea, y no pueden llegar cubiertas de sangre.

Las dos chicas se levantaron, y TenTen fue con ellas. Al fin, Shikamaru decidió que Temari ya había descargado bastante su frustración.

- Temari.

- ¡Qué!

- Suficiente.

Temari suspiró, e increíblemente asintió.

- De acuerdo. Se nos hace tarde, ¿verdad?

- Sí.

Lee y Chôuji se asombraron. Aparte de ver a la jônin regañar a los dos muchachos más poderosos de Konoha, ahora se tranquilizaba sólo porque el flojo de Shikamaru lo decía. Chôuji había sospechado antes de ver tan cerca de Shikamaru a Temari, pero como su compañero dijo que no pasaba nada, le creyó. Ya no estaba tan seguro.

- Podemos recoger todo, entonces – dijo Neji, sonriendo sarcásticamente.

- Dense prisa – dijo Shikamaru. Mejor eso antes de que Temari explotase nuevamente, aunque parecía que ya había terminado y él había interferido a tiempo.

Sasuke también se puso de pie.

¡

El grupo de shinobis y kunoichis llegó a la aldea del país del viento justo a tiempo de comer.

Pidieron su plato y se sentaron un momento, en tanto les servían. TenTen y Lee notaban a su compañero de equipo algo distraído, pero no conseguían hacerle hablar por mucho tiempo. Estaba igual de silencioso que Hinata, Sakura y Sasuke.

- ¿Calamar? – preguntó Temari – Es asqueroso, ¿cómo puedes comer eso?

- ¿Es en serio? Lo dice la ninja a la que le gusta la sopa de tofu, ¿qué persona cuerda comería eso?

- Es delicioso.

- ¿Y qué dices de dedicarse a observar plantas? Es la distracción más estúpida que...

- Basta. – la mirada de Temari era suficiente.

Lee y TenTen se miraron. ¿Y esos decían que no tenían nada? Se pasaban discutiendo como... como... como un viejo matrimonio.

- Se la pasan así todo el día... fue una pesadilla viajar con ellos – dijo TenTen a Lee, en voz baja.

La camarera volvió con sus pedidos. Todos se pusieron a comer.

- El día anterior no fue mucho mejor. Neji y Hinata ni hablaron.

- ¿Crees que también ellos?

- Nunca vi a Neji así. Y somos sus compañeros desde hace años.

- Tienes razón.

TenTen prefirió omitir sus sospechas sobre Sasuke. Bueno, tal vez ella no le conociera tan bien como a Neji como para afirmar algo, pero no entendía por qué otro motivo hubiera actuado de una manera estúpida para un ninja de su categoría – como Temari había dejado bien claro – y se hubiera enfurecido tanto, si no era por Sakura. Lee había estado mucho tiempo enamorado de Sakura – sintió un malestar al pensar en eso – y tal vez la idea no le gustara.

- Shukaku – dijo Temari en voz alta, y todos los que habían estado distraídos en sus asuntos levantaron la vista – Ella dijo... – indicó a la camarera – es... Shukaku... la bestia que está atacando en las afueras.

¡

- No tienes que preocuparte – le dijo Shikamaru – No consigues nada poniéndote así.

Habían salido a caminar y se encontrarían luego en las afueras de la aldea.

- ¿Acaso lo has visto?

- No. Pero sé que eres una de las ninjas más poderosas de la arena. Temes al Shukaku porque cuando eras niña no podrías hacer gran cosa para enfrentarte a él. Las cosas son diferentes.

- Pero...

- Deja de ser tan cabeza dura – le interrumpió él.

Temari alzó las cejas.

- Gracias.

- Además, no estarás en la línea de fuego.

- ¿Cómo? – preguntó Temari confundida.

- Si tenemos que perder a alguien hoy, será mejor que uno de nosotros viva.

- Acaso piensas... es absurdo. Pelearé.

- No lo harás.

- Estoy también al frente de esta misión.

- Es el Equipo Nara, oficialmente.

- No puedes... ¿por qué lo haces?

- Quiero proteger a todo mi equipo.

- Hay otras ocho personas además de mí. Van a pelear. Yo también.

Shikamaru había pensado en eso. Pero sólo había encontrado una respuesta correcta a la pregunta, y decirlo... no, no era una opción.

- ...

- Shikamaru.

Temari no iba a quedarse sin una respuesta.

- Si tu intención es una de las estúpidas estrategias de sacrificio... no voy a permitírtelo, ¿escuchas?

- ...

- Aún me debes una buena pelea.

- Volvamos con el equipo. Es hora.

¡

Shukaku, el espíritu de la arena, disfrutaba inmensamente de la sangre, como había demostrado encerrado dentro de Gaara. Ya había ocasionado numerosas muertes en esa aldea y una aldea vecina. Gracias a Gaara, no se había atrevido a acercarse a la Aldea de la Arena, al desierto donde realmente debía estar y donde más poderoso era. Pero aún en una zona como esa su poder era impresionante.

- Lo que debemos hacer – la voz de Shikamaru se oyó por encima del silencio. – Es que la lucha lo lleve lo más cercano posible hasta el río. Sasuke, Temari y yo nos encargaremos de esto. Los demás se encargarán de que la arena quede inutilizada. Convertida en arcilla. Exactamente de la manera en que Deidara derrotó a Gaara.

- Excepto tú, Sakura – Sakura se sintió inútil. – Te quedarás atrás. Si alguien queda fuera de condiciones, lo que esperemos que no ocurra, te lo llevas.

- Puedo verlo – dijeron Neji y Hinata al mismo tiempo. Se miraron, Neji no apartó su vista de ella cuando habló – está muy cerca.

- Vayan – dijo Shikamaru.

Sólo quedaron Sakura, Sasuke, Temari y Shikamaru.

- Sasuke – llamó ella, cuando estos tres comenzaron a andar.

- ¿Qué sucede?

- Bueno... yo... No creas que yo haya perdonado todo lo que has hecho. Pero gracias.

- ¿De qué?

- Gracias... por ir por nosotras el otro día.

- Eres mi equipo. Debo protegerte.

- Y Sasuke...

- ¿Qué?

- Cuídate.

Sasuke le miró. Sintió pronto que no había pasado ningún tiempo. Que aún tenían trece años, y Sakura sentía lo mismo por él. Nunca lo creyó, pero ahora, sentía una infinita gratitud por ese sentimiento.

- Lo haré.

Sasuke se había vuelto hacia Sakura. Temari tomó una determinación. Shikamaru había dicho, le había prometido que todo estaría bien... pero ella conocía demasiado de Shukaku. Y tal vez no tuviera oportunidad más que ésta.

- Shikamaru.

- ¿Eh?

- Tal vez no regresemos vivos.

- Te dije...

- Y tal vez – siguió ella, ignorándole – no tenga otra oportunidad para esto.

- ¿Qué cosa?

- Esto. – dijo ella, besándolo.

Shikamaru no pudo prever un movimiento tan repentino como ése. Los labios de Temari se movían con los suyos, en un delicioso... apasionado beso. Bueno... ya que estaba pasando. La chica realmente le gustaba, con todo y lo difícil que era... y ahora podía besarla y sentir sus labios, y sus cuerpos tan cerca, sujetando su cintura. Correspondiéndole.

Sasuke se acercó, y ellos se separaron muy rápido. Pero el shinobi fingió no haber visto nada, después de todo, ¿qué le importaba a él la vida amorosa de los demás?

Neji, Hinata, Lee, TenTen y Chôuji se dirigieron hacia el río.

- Ellos han alcanzado al Shukaku – informó Neji.