Rota.
Tomó una respiración profunda. Y otra. Y otra, solo por si acaso, y es que su corazón iba latiendo tremendamente rápido, sin aviso, como si estuviese deseoso de ser libre y salir corriendo de la pobre chica medio latina que tanta agonía sentía en ese momento.
"Quizá por eso quiere escaparse de mí"- Se dijo, sintiéndose totalmente estúpida por el momento.- "Quizá está tan roto que quiere correr de mí para que alguien lo una de nuevo."
Estaba mirando por la ventana, intentando que el silencio no se volviera pesado e incómodo, no tanto como para romperlo al menos. Jade hasta el momento estaba cumpliendo su promesa de no decir nada y simplemente llevarla hasta su casa, y eso era otra cosa importante. ¿Qué ganaba Jade, que el 90% de las veces que hace algo, espera una recompensa? ¿Destrozarla más? ¿Aumentar los desgarros? ¿Hacerla ver que no era, ni sería suya? ¿Qué ganaba Jade con aquello?
Y antes de que las palabras pasaran por el filtro de su cerebro, salieron de su boca sin control alguno.
-¿Qué quieres a cambio de esto? ¿Qué ganas, West?- Se negaba a llamarla por su nombre, se negaba a mirarla, se negaba a... sentir nada por ella; pero allí estaban los sentimientos, golpeándola una y otra vez, para que no olvidara cuan enamorada estaba de la chica pelinegra, aquella que había jugado con ella.
Mas Jade calló, dejándola con la duda picando en su pecho.
No supo cuanto tiempo duró el viaje de vuelta, quizá minutos que parecían horas, quizá horas que parecían minutos. Pero no fue hasta que salió del coche, que todo empezaba a desmoronarse aún más, y es que en su casa era donde podía dejar salir todo sin tener que fingir nada, o porque estar con Jade había traído recuerdos que se negaba a revivir.
-Vega...- Por fin escuchó su voz, pero no giró a verla. ¡No podía hacerlo por más que deseara!- Vega... mírame.- No lo hizo. ¿No se daba cuenta de que dolía demasiado?- ¡Vega, maldita sea, tengo mis tijeras en la bota, mírame!- Y eso rebozó el vaso.
-¿O qué, Jade? ¿Me vas a romper el corazón? ¿Me vas a matar? Tranquila, West, que no puedes quebrar lo que está hecho pedazos.- Rió de forma sarcástica, una risa llena de dolor.
-Tori...- La gótica dio un paso adelante, alcanzando la mano de la menor, o intentándolo en el camino.
-¡No me toques! ¡No me toques! ¡No me toques!- Gritó, con las lágrimas picando en sus ojos.- ¡No me vuelvas a tocar! ¿No tienes a Beck para eso?- Y corrió en dirección a su casa. Y entonces, cuando Jade estuvo segura de que la puesta estaba cerrada y Tori estaba dentro, lo dijo.
-No... él no es tú. Y yo te quiero a ti.
¡Ya es 2016! Madre mía, como pasa el tiempo, ¿verdad? Y yo vuelvo aquí con una actualización de este Fanfic.
Espero que les haya gustado y estén deseosos de volver a leerlo~ Quizá les interese pasarse por mi otros FanFics Jori, que van a ser actualizados dentro de poco también (mayormente en de la luz en mi oscuridad). Gracias :D
