Ginny hace un esfuerzo por concentrarse en la clase, le inquieta no saber de sus compras, evita indagar para no dar de que hablar ya que al parecer no hay testigos de lo sucedido.
Explica unos problemas a los chicos de cuarto curso cuando la puerta se abre y el patrón entra sin pedir permiso, la mirada de ambos se cruza, él se mueve al fondo del salón, deja el cochecito y la mochila, saliendo de nuevo sin mediar palabra.
De ahí en adelante Harry se comporta igual, todos los días entra al salón, se queda en el fondo recargado en la pared, observa la clase por un momento para finalmente retirarse sin decir nada.
Ginny se resigna a una permanencia mas larga de lo que esperaba en el mineral, se dedica a sus clases y al cuidado de Rose, convive de cerca con Clementina, Lizbeth y cuando le es posible, con Draco. La pequeña se desarrolla como todo bebé sano así que deja la ropita a una velocidad impresionante, salvo algunas visitas ocasionales para proveerla de ropa, limita los viajes al pueblo vecino, no tiene caso hacer una larga espera en la cabina para recibir las mismas noticias. Los recursos, después de cubrir las necesidades de Rose, son pocos por lo que ella solo se permite lo básico.
En esa rutina van pasando los días, el clima es cada vez más frío, según Clementina está a nada de la primera nevada. Una mañana entiende por qué transitan en la calle principal únicamente por una acera, agua baja de la montaña, en el trayecto se ha mezclado con tierra así que es prácticamente lodo cuando lentamente cruza por el pueblo.
Harry se ha dedicado a observarla, sigue sus pasos uno a uno sin que ella se dé cuenta, no cree en el esmero que pone en sus clases ni en la falsedad de su vida dedicada a la pequeña, está empeñado en encontrar la falla en la imagen que proyecta.
Ginny lleva un diario y le toma algunas fotos a la nena, es una especie de álbum para su hermano y su cuñada, ahí está cada detalle que se han perdido en ese tiempo, ya mismo le están brotando los dientitos y ha empezado a gatear. Es momento de pedir la andadera.
Metida en eso sale de la escuela bien abrigada, distraída olvida cruzar la calle y no ha subido la capucha del abrigo, el agua lleva corriendo algunos días, ya no le da importancia, sigue caminando cuando el ruido de un motor la regresa a la realidad, no tiene tiempo de reaccionar, el vehículo pasa a su lado arrojándole el barro acumulado.
-por la otra acera maestra!...grita Harry echando a reír y sin detener su camino, la busca a través del espejo retrovisor, para de reír y se arrepiente de inmediato de lo que ha hecho. Ella sigue en el mismo sitio, confundida observa el barro en su abrigo para luego, con la mano, tratar de retirar el lodo que ha caído en su rostro.
Ginny se quiere morir, atraídos por el grito de Harry los locatarios, incluyendo a Tony, se han asomado a la puerta y la observan con pena. Su rostro se ruboriza, necesita salir de ahí, echa a andar apresurada dirigiéndose a la casa, es el camino más corto, no le importa chapalear en el fango, tan rápido como le permiten los pies da vuelta en la esquina alejándose de esos ojos que la miran lastimosos. En la puerta se quita las botas y las deja afuera, llanto de rabia y frustración ahoga su garganta, apenas entra se saca el abrigo dejándolo caer en el piso, se dirige a su habitación cuando Harry la toma por los hombros intentando abrazarla.
-lo siento!
-maldito infeliz!...se lanza intentando abofetearlo, él atrapa su mano y trata de controlarla, sigue disculpándose pero Ginny no quiere escucharlo...arrogante!…se mueve de nuevo buscando darle. aunque sea un golpe, un arañazo, cualquier cosa que marque su atractivo rostro…malnacido!...Harry aprieta su mano, ella se retuerce rabiosa…abusivo!
Continúan los movimientos bruscos, ella agrediéndolo y él tratando de calmarla, sigue disculpándose pero sabe que tiene razón, no la ha dejado respirar desde que puso un pie en el mineral, así como también sabe que terminará lastimándose pues no se detendrá hasta asestarle un golpe, la libera y el resultado no se hace esperar, la pequeña mano se estrella fuertemente en su mejilla volteándole el rostro de lado, una vez y otra vez. Finalmente, agotada por el esfuerzo, Ginny cae al piso perdida en un llanto desconsolado.
-lo siento…Harry se sienta junto a ella y la abraza, Ginny no tiene fuerzas ni siquiera para empujarlo...en verdad, lo siento.
-váyase…pide después de un rato mientras se incorpora, él hace lo mismo.
-dije que lo siento
-no me importa…se dirige a la puerta que sigue abierta….fuera de aquí.
-lo siento…repite cuando está frente a ella, Ginny vuelve el rostro ignorándolo, Harry observa su cara manchada por el llanto y el barro, el cabello despeinado y una o dos lágrimas atrapadas en sus pestañas, tomándola por la mejilla la gira hasta quedar frente a él…pareces una chiquilla…habla en voz baja…que ha tenido un terrible día…se inclina y toma sus labios.
Ginny da un respingo intentando apartarse, gentilmente Harry la atrapa con ambas manos por las mejillas y sigue besándola, son besos húmedos y cortos, uno tras otro. Finalmente para los besos pero continúa deteniéndola por las mejillas.
-te juro…busca sus ojos, los encuentra asustados y confundidos…que lamento lo ocurrido…la libera y se marcha.
-de lodo Harry!...Andrómeda coloca bruscamente el plato con su cena, la salsa del guisado salta manchando su camisa, en silencio se limpia con una servilleta…de lodo!...lo mira enfadada…cómo pudiste?
-iba por la acera equivocada…se aventura a justificarse
-y que con eso?...la nana apoya ambas manos en la mesa inclinándose amenazadora…tu asunto era tan importante que no pudiste detenerte para evitar el incidente?, o me vas a decir…se burla abiertamente…que el tráfico no te permitió hacerlo.
-nana…habla cansino…cuál tráfico?
-por eso!...le da un golpe en el brazo, él se queja…después de tantos años Harry, estás a nada de que te dé una zurra!
-ay nana…suelta una risita y empieza a comer…que cosas dices.
-lo dudas muchacho?...le da un suave empujón…eh?
-no mi señora…hace los cubiertos a un lado desistiendo de comer…te creo capaz de eso y más.
-te desconozco Harry…ahora habla triste…tienes un carácter fuerte, así naciste, pero portarte como un patán?
-hice mal nana, lo sé…deja su silla y camina por el comedor…pero es que ella no es lo que parece!
-y eso a ti que te importa?...cualquier cosa que traiga entre manos no es con alguien del mineral, eso te lo aseguro!
-también eso lo sé, tiempo atrás la escuche rogarle al padre de la nena.
-la espías?
-la he estado vigilando, es verdad, pero es que tu no la conoces…se pasa la mano por el cabello y desvía la mirada…nadie la conoce, ese interés por los chiquillos, dedicarse solo a su niña y apenas socializar es una pantalla!, todas las de su clase cojean de la misma pata!
-y cuál es su clase hijo?
-interesada…escupe despectivo…trepadora.
-se te ha insinuado?
-no es necesario nana, llega aquí y como si su físico no fuera suficiente para hacer notar que este no es su sitio, se pasea por el pueblo metida en ese abrigo casi blanco.
-puedes estar equivocado hijo, pero eso no importa ahora, regreso en un momento.
-necesito ir al pueblo…anuncia cuando vuelve bien abrigada y con una chaqueta en el brazo…me llevas?
-a dónde vas?
-a ver a la maestra, disculpar tu comportamiento, aunque no sé cómo.
-ya me disculpé
-pues no fue suficiente, esta tarde habló con Rene, se marcha en la siguiente avioneta.
-si Harry…continúa ya que él se ha quedado mudo…parece que sus intentos de trepar se vinieron abajo con ese baño de lodo.
-y eso?...señala la chaqueta.
-era de tu madre…la extiende para que la vea…le quedará grande, por lo que dice René la maestra es algo pequeña, pero le servirá. Quizá las cosas son menos complicadas de lo que crees hijo, se te ha ocurrido que si le ruega al padre de la niña es porque lo ama?, que si no suelta ese abrigo casi blanco es porque no tiene otro?...lo toma del brazo encaminándose a la puerta…te lo he dicho varias veces, no todas son Cho Chang.
