Disclaimer: The story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the plot belongs to GeekChic12. I just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la trama de GeekChic12, solo me adjudico la traducción.
Este capítulo lo betearon Yani y Meli, betas de Élite Fanfiction ( www facebook com / groups / elite . fanfiction / )
Capítulo 12: Mareada
—Mmm, nop. —Volteo—. No. —Volteo—. Nop. —Volteo—. De ninguna manera.
—Tenemos que escoger a alguien, Bella.
—Lo sé. Solo que todos lucen demasiado… algo.
—¿Falsos?
—Sí. —Ella deja escapar un suspiro. Volteo—. Oh, esta no está mal.
Una pareja nos sonríe desde la página y ella tiene razón. No parecen falsos. Parecen felices. Enamorados. Estables.
—¿Carlisle y Esme? Nombres raros.
Ella bufa.
—Sí, bueno, también lo son Emmett y Jasper. Supéralo.
Ambos leemos el perfil debajo de la foto y parece prometedor. Él desarrolla software para sistemas de atención médica y ella es maestra de preescolar, pero está planeando quedarse en casa para criar al bebé que adopten. Han estado casados por ocho años y no adoptaron antes. Viven en un bonito vecindario en el norte de California y tienen mucha familia cerca, un sistema de apoyo.
—Está bien, pongámoslos en la pila de tal vez.
—Está bien, aunque no creo que realmente puedas llamar a un papel una pila. —Eso hace que me gane una risita y un codazo en las costillas—. Mmmm. Demonios, tus codos están flacos. ¿No se supone que deberías estar ganando peso?
Bella me rueda los ojos.
—Sí, aparentemente todo está yendo a mi trasero.
—Tu trasero luce bien para mí.
Ella jadea, pero una linda sonrisa, con su nariz arrugada, se apodera de su cara, y sus mejillas se vuelven de un dulce color rosa. Amo poder ser así de juguetón con ella otra vez.
Le dirijo una sonrisa y un guiño, y vuelvo a la tarea de voltear las páginas.
Volteo.
—Nop. —Volteo—. Uh, uh. —Volteo—. No.
Cierro el libro.
—Supongo que esos son todos. Así que lo redujimos a dos. ¿Garrett y Kate o Carlisle y Esme?
—No lo sé. Me gustan cosas de ambos. —Ella se muerde una uña mientras su mirada se pasea entre las dos páginas que puse frente a ella—. ¿Tenemos que decidir hoy?
—No, pero tenemos que hacerlo en menos de dos meses. Creo que es hora de hacerlo. —No digo si esto es lo que quieres porque ella odia cuando digo cosas como esas. Ella está tratando de ser fuerte incluso aunque se acaricia el vientre y se acomoda en el asiento después de recibir una patada en el bazo o en cualquier órgano que haya decidido golpear el bebé. Estar embarazada suena jodidamente incómodo.
—Consultémoslo con la almohada. ¿Podemos volver por la mañana antes de tu primera clase?
—Seguro.
Ella me dirige una sonrisa agradecida y le doy mi mano para ayudarla a levantarse. Escondo mi desilusión cuando ella saca su mano de la mía después de pararse. Debería estar acostumbrado a esto ahora, ser alejado, pero todavía hace que me duela el pecho.
Después de llevarle el libro de perfiles de regreso a Diane y dejarle saber que volveríamos por la mañana, nos dirigimos al estacionamiento. Camino un poco detrás de Bella y resulta ser la mejor decisión inconsciente que he tomado, porque a mitad de camino hacia nuestros autos, ella se detiene y se tambalea, y si no hubiera estado justo ahí, ella probablemente se hubiese caído.
—Mierda, Bella. ¿Estás bien? —Mis manos se aprietan gentilmente alrededor de sus brazos. Su espalda está presionada contra mi pecho y ella gira su cuello para mirarme, sus amplios ojos oscuros color chocolate parpadeando hacia mí.
—Lo siento. Solo me sentí realmente mareada de repente. Probablemente debería ir a casa y descansar antes de mi clase de genética.
—¿A casa? ¿Estás jodidamente loca? Te llevaré al hospital.
—No, Edward. —Ella se para sobre sus pies otra vez y trata de soltarse de mi agarre—. Estoy bien ahora. Puedes irte.
—Como el infierno que no —murmuro, girándola para que me mire pero sin soltarla—. ¿Todavía te sientes mareada? ¿Tu visión está borrosa? ¿Tienes dolor de cabeza?
Ella me dirige una sonrisa genuina y hermosa.
—Edward Cullen, ¿has estado leyendo libros sobre embarazo?
Miro hacia mis pies, que están casi tocando los de ella.
—Solo algunas cosas en línea —murmuro.
Tan pronto como la miro otra vez, veo que sus ojos se cierran y ella sacude un poco la cabeza.
—Demonios. Mareada otra vez.
—Está bien, eso es todo. Vamos. ¿Puedes caminar?
—Eso creo. —Otro paso, otro mareo.
Me inclino y la tomo en mis brazos, provocando un chillido. Los brazos de Bella se envuelven automáticamente alrededor de mi cuello y siento un escalofrío recorrer mi cuero cabelludo y mi espalda, donde sus manos tocan mi piel.
Sé que ella nunca dejará de afectarme de esa forma, pero ahora no es el momento de pensar en eso.
Acomodándola en mis brazos, la llevo rápidamente hacia el auto. Ella todavía parece pesar casi nada.
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Cuando entramos a urgencias, nos envían directamente al área de mujeres en trabajo de parto, lo que me asusta como la mierda. Pero supongo que en horas regulares, todas las mujeres embarazadas son enviadas aquí.
Ellos conectan a Bella a casi ocho billones de máquinas y le sacan sangre. Necesito sentarme, pero estoy demasiado preocupado.
—Deja de pasearte, Edward. Harás que vomite.
—Lo siento. —Me siento en la silla contra la pared y me inclino hacia delante, así estoy cerca de su cama. Mi rodilla izquierda salta sin parar, pero no puedo detenerla.
—Estaré bien —murmura ella.
—Uh-huh. —No puedo esconder el temblor en mi voz—. ¿Puedo…? —pregunto mientras me inclino y rozo con la punta de mis dedos su mano.
Bella me sonríe.
—Por favor.
Mientras sujeto su mano fría con la mía caliente, la beso y después apoyo mi frente sobre ella, al mismo tiempo que mi rodilla continúa revotando. Cuando siento su otra mano enredarse en mi cabello y comenzar a rascarme suavemente, un sonido bajo y contenido sale de mi garganta.
—¿No debería estar yo tranquilizándote a ti? —pregunto sin mirarla.
—Lo estás haciendo —dice en voz baja.
Doy un vistazo hacia ella y veo su sonrisa suave y relajada, y algo de la tensión me deja mientras su mano continúa pasando por mi cabello.
Bella jadea de repente.
—¡Oh, no!
—¿Qué? ¡¿Qué?! —Mi corazón amenaza con salirse de mi pecho.
—¡Tu clase de Procedimiento Civil! Mierda, lo siento.
—Joder, Bella. —Acaricio mi pecho—. No me hagas eso. Está bien. Le mandé un mensaje al profesor desde mi teléfono. Esto, tú, es mucho más importante, ¿está bien?
—Lo siento… otra vez.
Vuelvo a poner mi frente sobre su mano y cuando escucho que la puerta de la habitación se abre, mi rodilla comienza a revotar otra vez.
—Bueno, Bella, tu presión sanguínea todavía está en 152 sobre 94, lo que es un poco alto. Tan pronto como tenga los resultados de tu examen de orina, sabremos un poco más. Por ahora, mantente acostada sobre tu lado izquierdo para mí y controlaremos otra vez tu presión en un tiempo, ¿está bien?
—Está bien.
La doctora se va y Bella usa su mano como palanca para acomodarse un poco sobre la pequeña cama.
El constante sonido de los latidos del corazón del bebé es el único ruido en la habitación por un tiempo, y estoy haciendo todo lo posible para mantener la calma. Necesito mantener la calma por ella.
—Está bien, Bella —dice la doctora Cargill cuando regresa—. Tus exámenes llegaron y tienes algo de proteína en tu orina, lo que puede indicar preeclampsia. Sin embargo, no es un nivel muy alto, así que te mantendré aquí por un par de horas más y veré cómo progresa tu presión sanguínea.
Miro hacia Bella y mis ojos pican cuando veo lágrimas aparecer rápidamente en los ojos de ella.
»Es probable que salgas en algún momento hoy, pero existe la posibilidad de que tengamos que controlarte durante la noche. ¿Te quedas con ella, papá?
Escucharla llamarme papá me asusta y ni siquiera sé qué decir.
—Um, uh —farfullo—. Sí. Quiero decir, bueno. —La mirada que me dirige es completamente justificada porque estoy actuando como un tonto. Quiero decir, soy el papá después de todo.
—Está bien. Ayúdala a relajarse tanto como pueda. —Dirigiéndose hacia Bella otra vez, ella dice—: Si tu presión se mantiene alta por las próximas horas, controlaremos tu orina otra vez y veremos desde ahí, ¿está bien? ¿Alguna otra pregunta en este momento?
—Umm. —Bella se aclara la garganta—. ¿Qué pasa si termino teniendo preeclampsia?
—Bueno, todo depende de qué tan severa sea. Con suerte podremos manejarlo con algo de medicación y descanso. Si es severa, tendrás que hacer reposo aquí en el hospital para un control más cercano.
El color desaparece del rostro de Bella y sus ojos se abren más grandes.
—¿Eso se va una vez que el bebé nazca, verdad? —le pregunto a la doctora.
—Correcto. Esa es la única cura para esto. En ese sentido —dice, mirando otra vez a Bella—, queremos que llegues tan cerca de las cuarenta semanas como sea posible, pero dependiendo de cómo vayan las cosas, podrías dar a luz antes, así que mantén eso en mente. —Ella hace una pausa y anota algunas cosas en el expediente que tiene en sus manos—. ¿Alguna pregunta más?
—Mmm… —Bella resopla y aprieto su mano—. No. Creo que no.
Después de que la doctora se va, Bella solo observa al frente, lágrimas cayendo por su rostro.
—¿Estás bien?
Por un momento, creo que ella no va a responder, pero después ella me dirige una sonrisa leve.
—Supongo que no iré a la fiesta de Halloween después de todo.
Ambos nos reímos suavemente.
—Supongo que no.
—Oh, bueno. —Ella suspira—. Probablemente es lo mejor. Estar alrededor de todos esos idiotas borrachos estando sobria probablemente no habría sido tan divertido.
—Yo habría permanecido sobrio y cuidando de ti —le digo. Ya había planeado hacer eso.
Ella me dirige una sonrisa agradecida, y me inclino hacia adelante, acariciando su cabello hacia atrás y besando su frente. Mantengo mis labios presionados ahí y murmuro:
—Todo estará bien, Bella.
—Esa es mi línea. —Una risa forzada y temblorosa sigue a su comentario y sé que está tan asustada como yo.
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—¿Necesitas algo? Tal vez podría ir a conseguirte algo de comer. Ya son después de las once.
—Uh, sí. Eso sería genial, gracias. Si vas a Taco Bell, quiero…
—Pizza mexicana, lo sé.
—Con…
—Un poco de crema agria a un lado. Otra vez, lo sé. —Le sonrío de forma indulgente y ella se sonroja.
—Es solo que si lo pides arriba, ellos usan esa rara pistola y solo le ponen una línea arriba. Eso es… extraño.
—¿Quieres que lo escriba?
—Cállate —dice con una risa—. Oh, tráeme una empanada de manzana con caramelo también. Y una Sierra Mist, por favor y gracias. Hay dinero en mi bolso si quieres agarrarlo.
Sí, seguro.
—Yo invito.
—No tienes que hacer eso. Tengo algo de dinero. Solo no puedo levantarme ahora. —Ella señala todos los cables a los que está conectada—. Solo alcánzame mi bolso.
—Bella, es lo menos que puedo hacer, ¿está bien? Ahora, cállate y relájate por favor.
—Bien. —Ella bufa y después su voz se vuelve más baja—. Gracias, Edward. Por todo. Estoy tan contenta de que estés aquí conmigo.
Es mi turno de sonrojarme.
—De nada. Mmm… solo iré por la comida. Volveré pronto.
—Está bien.
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La presión sanguínea de Bella fluctúa un poco, pero se mantiene más alta de lo normal toda la tarde. También todavía hay algo de proteína en su orina. La doctora le dice que puede ir a casa, pero tiene que hacer reposo de forma estricta.
Bella está en pánico, por decir lo menos.
—¿Qué pasa con mis clases? ¿Mi trabajo? No puedo permitirme no trabajar. —Sus manos vuelan a su cabello—. Oh, Dios. ¿Qué voy a hacer?
—Ya lo resolveremos, Bella. Con suerte la medicina que te prescribieron ayudará, y podrás estar levantada en poco tiempo.
—Sí. —Ella suspira—. Está bien. Estará bien. Todo estará bien.
—Eso es —concuerdo, asintiendo hacia ella—. Estarás bien. No te estreses. Eso solo hará las cosas peor.
—Está bien. —Ella imita mi asentimiento, sus ojos muy abiertos—. Solo no entiendo cómo pasó esto. He tenido un embarazo tan fácil por tanto tiempo y después bam. Reposo.
—Todo estará bien —repito—. Solo tienes que preocuparte de estar saludable.
He leído algunas cosas sobre esta condición y es jodidamente atemorizante. En mi exterior estoy calmado por ella, pero en el interior, soy un pequeño niño meciéndose en una esquina.
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Ayudo a Bella a acomodarse otra vez en su departamento y dejamos que Alice y Rose sepan lo que está pasando. Cuando agarro mis llaves y me dirijo hacia la puerta, Rose sale de la cocina.
—Adiós, Edward. Nosotras nos encargamos desde ahora. No hay problema.
Me detengo pero no me giro inmediatamente. Apretando mis manos en puños y girando mi cuello, trato de mantener mi temperamento bajo control antes de responder. Bella no necesita nada de estrés extra justo ahora y si la rubia y yo peleamos, eso es exactamente lo que ella obtendría.
Girándome para encararla, respondo:
—Regresaré. Solo iré a la farmacia por las medicinas y el tensiómetro. ¿Eso está bien contigo? —Está bien, tal vez dejo salir mi enojo un poco al final y aprieto mis dientes, pero, Dios, ella es tan irritante.
—Oh. —Ella bufa y se mira las uñas—. Bueno. —Y entonces ella me espanta con sus jodidas manos.
Mis fosas nasales se dilatan y ruedo mis ojos hacia ella, pero no digo nada mientras me alejo. Ni siquiera golpeo la puerta.
Creo que tal vez estoy madurando.
Oh, oh, oh… Las cosas se complican un poquito con el embarazo.
¿Qué les ha parecido el capítulo? Espero que les haya gustado y me cuenten sus opiniones en los comentarios.
Gracias por los comentarios en el capítulo anterior: bbluelilas, saraipineda44, Tata XOXO, kaja0507, Pera l.t, cavendano13, Lorenitta22, Noelia, Lady Grigori, Vanina Iliana, Cary, somas, jupy, terewee y caresgar26.
¡Gracias por leer!
