Esta historia es un proyecto en conjunto con una gran amiga mía. Ya habíamos escrito antes juntas, pero es la primera vez que usamos los personajes de la saga. Esperamos que os guste y que nos dejeis muchos reviews.
Besitos para tods, esperamos vuestros comentarios =)
Los personajes no nos pertenecen, sino a la gran Stephenie Meyer. Lo único que es nuestro es la trama y esperamos que os guste.
-Capítulo 11-
-Duendes-
Edward
Ángela me despertó cuando llegamos a su casa. Tenía que acompañarla hasta dentro, y que sus padres viesen que no había llegado sola. Desde que nació Ángela la tenían sobreprotegida y no la dejaban un segundo sola. Supongo que por miedo a que le pasara lo mismo que a Isabella… Isabella… ¿qué habría sido de ella? Sus padres la buscaron en vano, porque nunca se supo de ella. ¿Quién era capaz de llevarse un bebé? Los años habían pasado, casi 18 desde que todo pasó, y nunca tuvimos noticias de lo que le había sucedido. Intentaba imaginar como sería ella, en caso de que estuviera viva. Estaría a punto de cumplir la mayoría de edad… Si hubiese estado aquí, ahora estaría a punto de casarme con ella en vez de hacerlo con Ángela, ya que mi madre me había comentado que era ella a quien habían elegido para ser mí prometida…
Un codazo me sacó de estos pensamientos. Miré y era Ángela, para avisarme de que sus padres ya venían para hablar conmigo, seguramente para preguntarme si habíamos sufrido algún percance en nuestra salida. Intentaría acabar pronto la conversación, para poder irme y quedar sólo con mis pensamientos. Necesitaba aclarar mis ideas, y sobre todo, necesitaba trazar un plan para sacar a Jane de mi corazón…
Bella
Me desperté demasiado temprano. Me arrepentí de haber abierto los ojos tan sólo para descubrir que estaba de nuevo en mi habitación… Estaba teniendo un buen sueño. Soñé que todo era distinto, que mis padres y los de Edward se llevaban bien, que había paz entre los reinos y que éramos libres de profesarnos nuestro amor. Lo mejor de todo era que en este sueño no estaba Mike ni Ángela para eclipsar mi felicidad… Pero cuando desperté, tuve que volver a la realidad, aquella en la que Edward estaba comprometido y yo también, aquella en la que si alguien descubría cuanto nos amábamos nos mataría, aquella en que de ninguna manera podríamos estar juntos…
Unas lágrimas escaparon por mis ojos al pensar en todo esto, pero las sequé rápidamente y decidí ponerme en pie e intentar despejar mi cabeza. Me había prometido a mí misma que no iba a volver a llorar por él, y debía intentar cumplir mi promesa. En unas semanas me iría a vivir con los Newton, para preparar los últimos detalles de la boda, para la cual, no faltaban ni dos meses. Tanya estaba preparando mi equipaje para que no tuviese que volver después a por cosas de última hora. Creo que ella se alegraba de librarse de mí, aunque el sentimiento era mutuo, porque no hacia más que recoger mis cosas sin dejar de sonreír…
Yo miraba todo lo que había preparado, mientras recordaba momentos felices en casa. Me entristecía irme y dejar a mis padres, pero ellos eran quienes me habían puesto en esta situación. Llevaba ya varios días sin hablar con ellos, exactamente desde que me habían notificado que tenía que irme a vivir con Mike. Pensé que no tendría que irme hasta la boda y, enterarme de que tendría que irme antes, me hacía sentirme un tanto violenta. No quería irme a ningún sitio… bueno, no, exactamente, no quería irme con Mike, no quería volver a verle porque me resultaba insoportable y repulsivo… Nunca pensé en casarme con alguien así, pero le odiaba con toda mi alma… ¿Cómo pudo hacerme eso delante de Edward? ¿Cómo pudo besarme y, cuando me vio llorar, que pensara que era de felicidad? No entiendo como alguien puede ser tan arrogante… Lo que más me dolió fue ver la cara de mi ángel, no podía evitar sentirme mal, puesto que fui yo quien le alejó de mí. Pero el tenía razón la primera vez. ¿Cómo íbamos a estar juntos, si todo lo que nos rodeaba estaba en nuestra contra?
Pasaban los días apenas sin darme cuenta, sin apenas poder hacer anda solamente mi equipaje para mi salida final de casa y ahí me vi derramando lagrimas ante mis padres, los cuales ni se movían de sus tronos ni siquiera me abrazaban para despedirse, salí del reino hacia el carruaje; la habían mandado conmigo seguramente para que me controlara y yo no pudiera escaparme.
Iba en el carruaje con Tanya a mi lado, nos dirigíamos al reino mágico Newton; a instalarme allí unas semanas antes del enlace, entramos en el bosque, estaba oscureciendo apenas se veía nada a través de la ventana del carruaje; note que el carruaje y los soldados que nos acompañaban se detuvieron, sabia que todavía quedaba tiempo para llegar, lo que me extraño muchísimo. Uno de los soldados se acerco al carruaje; explicándome que les habían cortado el camino unos duendes, de repente algo ataco al soldado y también a Tanya que se encontraba a mi lado; cuando vi un duende que me miraba sonriendo.
-Princesa-hizo una reverencia_ no pretendíamos asustarla solo salvarla del casamiento no deseado que va a tener-dijo mirándome serio-poseemos poderes que nos hacen mágicos del tiempo y la verdad, convivimos con las hadas quienes son curativas, sus lagrimas cicatrizan rápidamente la mas horrible herida y sus pociones pueden llegar a salvar tu vida, aun estando a las puertas de la muerte.
Le miraba extrañada, ¿Por qué me contaba esto? ¿Por qué me trataba como una amiga? no entendía nada, ¿habían golpeado y amordazado a mis soldados y a Tanya para solo decirme esto? El duende seguía mirándome sonriéndome, me agarro de la mano, queriéndome sacar del carruaje; yo no sabia si seguirle o no, creo que mi cara mostró mi duda.
-Princesa no tengas miedo, acompáñame, no la haremos nada-dijo sonriendo- me llamo Jacob.
Salí del carruaje la verdad que algo en mi interior me decía que confiara, que me fuera con él, pero sabía que si abandona el carruaje mis padres enfurecerían y mi prometido con ellos.
-No puedo mi prometido me espera y si no llego se enfurecerá y os atacara a vos y a tu reino-dije tristemente- no quiero una guerra por mi culpa.
-Princesa por favor acompáñeme, somos los magos del tiempo y la verdad-dijo sonriendo- volverá aquí y nosotros retrocederemos el tiempo, sólo usted y nosotros los duendes recordaremos lo sucedido.
Eso hizo que avanzara con el por el bosque sin importarme nada, ni temer a nada, hacia mucho que no me sentía tan libre. Llegamos a un claro donde el duende se despidió y me dejo ahí, sin nadie, abandonada, ¿para eso había parado mi carruaje? ¿Para dejarme ahora ahí sola y perdida?
Espero que os haya gustado ^^
¿Merecemos un review?
Bella SaGa & Carlota Other
