ADAPTACIÓN
…
"¡EN ESTE MUNDO HAY RAMEN, DATTEBAYÔ!"
Ya las cosas se han calmado un poco después del impasse aquél con el Dr. Luz. Para alivio de Robin, los ninjas estaban siguiendo al pie de la letra la regla de 'no muertes' y habían estado manejando las situaciones subsiguientes con rapidez y profesionalismo pasmosos. Tan profesionalmente que, de hecho, los Titanes ya disponían de más tiempo libre. No obstante, ante cada llamado siempre iban tres ninjas y un Titán; los demás eran libres de disponer de su tiempo a voluntad. Hasta Robin, su líder, ya se daba el lujo de estar acá, en un restaurante, con algunos de ellos, escuchando a Naruto disertar sobre las maravillas del ramen.
"¡Oh, pero qué variedades! Pero a decir verdad no es tan bueno como Ichiraku-dattebayô, pero oigan, ¡deben tener al menos sesenta clases diferentes de ramen aquí! ¡Yo podría probar una nueva clase de ramen en cada almuerzo por una semana y no me los acabaría-dattebayô!" Naruto prácticamente gritaba mientras se metía otra cucharada en la boca. "Sabía que este mundo no podría ser tan malo después de todo." Murmuraba con reverencia.
Cyborg, sentado al ladito de Naruto, soltó un bufido. "Pues muchas gracias, 'mano. Me agrada saber que este lugar no te parece tan basura."
"De nada." Naruto asintió, completamente perdido en el ramen. "¡Manomanomanomanomano! ¡Incluso hasta hay algo llamado 'ramen de chocolate'-dattebayô! ¡Tengo que probarlo!"
Una de las razones por las cuales Robin había accedido a ir en este paseo era para aprender más del rubio. Claramente, los demás ninjas lo respetaban, pero era difícil saber por qué. Él, en definitiva, tenía el poder suficiente como para ser un líder –su batalla con Supermán lo demostraba, al menos- Pero ¿planeación? ¿Carisma? ¿Acción decisiva? El rubio parecía carecer de esas cualidades. Naruto tendía a dejar a sus compañeros seguir sus propios designios y a llevar él mismo todas las cruces.
Llevar cruces era un excelente atributo de liderazgo, pero no sabía cómo delegarlas. Hasta donde Robin podía ver, Naruto inspiraba mucho más que liderazgo puro. Pero entonces Robin no había visto mucho de él, aparte de lo que la observación e interacción diarias (sumadas a todo el registro de seguridad tomado a cada momento en que el adolescente pasaba dentro de la torre) le habían proveído. Por eso este paseo al restaurante. Necesitaba interactuar directamente con el rubio, quería intentar averiguar su secreto.
Hasta el momento, todo lo que había sabido de él era que el muchacho era un fanático del ramen.
"¿Y siempre es así?" le preguntó al otro comensal.
Como respuesta, Chôji sonrió. "Siempre. Se la pasa comiendo ramen todo el tiempo allá en Konoha. Oye, ¿qué es este 'filete' que el menú recomienda?"
"Hermano, ¿nunca has comido filete?" Cyborg le regaló al gordito una de sus amplias sonrisas. "Algún día TENDREMOS que llevarte a una barbacoa."
"¿Los filetes son como la barbacoa? ESO sí que lo conozco." Chôji cerró el menú. "Quiero dos."
"¿Conocen las barbacoas pero no los filetes?" Frunció el ceño Robin.
"No, ¿por qué?"
Negando con la cabeza, Robin decidió dejar así. No valía la pena adentrarse en esa clase de pequeñeces. Mientras echaba un vistazo alrededor, notó que Cyborg lo estaba mirando fijamente. "¿Qué?" le preguntó, algo molesto.
Cyborg bajó su cabeza inmediatamente. "Nada…nada, jefe. Es que es…algo raro verte sin la máscara."
Encogiéndose de hombros, Robin respondió, "Es algo raro verte sin los implantes cibernéticos."
"Así es." Estuvo de acuerdo Cyborg, mirándose su humanidad. "Es algo…raro, en realidad." Un espasmo de dolor cruzó su rostro. "¿Cómo es que le llaman a… eso que pueden hacer?"
"Henge no jutsu," respondió Naruto, desde el fondo de su tercer plato de ramen. "Es un jutsu de transformación. Lo usamos para disfrazarnos. De hecho, no sabía si funcionaría en ustedes, muchachos, pero parece que salió bien."
Robin asintió, pasando sus dedos por su nueva y desconocida cara. No era la de Dick Grayson, pero compartía una espantosa cantidad de similitudes. Y Cyborg, lo sabía, estaba haciendo todo lo posible para no cometer una tontería por la sensación, no obstante artificial, de ser humano otra vez. Robin no estaba muy seguro si valía la pena añadir precauciones –después de todo, los Titanes siempre habían ido a comer con su traje completo- pero era una técnica muy útil como para, al menos, estar al tanto, y además ERA agradable no ser objeto de tantas miradas de los transeúntes.
"Qué pesar que los demás no hayan venido." Las palabras de Chouji lo sacaron de sus pensamientos. "Hubiera sido divertido haber tenido un almuerzo de equipo."
Naruto dejó escapar una carcajada. "Vamos, Chôji. Lee se la pasa todo el tiempo en la sala de entrenamiento y Neji tiene que enfrentarse con él A VECES, ¡dattebayô! Sákura apenas sí se ha movido de esos computadores desde que llegamos –a propósito, ¿cómo le está yendo?-.
Cyborg se encogió de hombros. "Le está yendo bien. Aprende rapidísimo; eso diría yo de ella. O sea, no digo que vaya a desarrollar juegos para Xbox, la Nintendo o PlayStation algún día, pero ha estado trabajando bien con lo que tenemos."
"Ella siempre ha sido la lista-ttebayô," reía Naruto. "Bueno, ¿en dónde me quedé?"
"Almuerzos de equipo." Le ayudó Robin. En sus adentros sintió el deseo de hacer hablar a Naruto sobre el tema de Sákura. Ambos habían estado evitándose constantemente desde que llegaron.
"Ah, sí. Como sea, entonces Sákura se la pasa pegada a los computadores, Kiba aún está desarrollando jutsu que NO INCLUYAN a Akamaru; Shino, Hinata y Sai están patrullando con Starfire; e Ino…bueno, ella realmente no come mucho."
"Recientemente no ha hecho mucho," comentó Robin, aprovechando la oportunidad. "¿Suele enclaustrarse así?"
Una expresión preocupada se dibujó en el rostro de Chôji, él negó con la cabeza. "No, para nada. Eso me ha inquietado bastante."
"Hm." Robin se preguntó por un instante si tendría que contactar a la Liga pero descartó la idea. No hay nada inherentemente peligroso o sospechoso en una joven adolescente que desea estar en una habitación para ella sola, alejada de los demás. Ni había nada incorrecto en que ella estuviese prácticamente allí todo el día, todos los días, con las luces apagadas. Era algo inquietante, pero el tener a Raven en el mismo edificio ponía las cosas en perspectiva. En especial, desde que llegaron los ninjas, Raven había estado actuando muy antisocialmente –en realidad más de lo normal-.
Una explosión distante hizo que Robin alzara la vista y medio saliera de su asiento. Cyborg lo detuvo con un gesto. "Relájate, jefe. Estamos descansando."
"Aún así podemos ir a revisar," comentó Chôji. "Podrían necesitar ayuda."
"No, estarán bien." Robin volvió a sentarse con un suspiro. "Ni necesitaran ayuda, ya habrían llamado."
Chôji se encogió de hombros. "Si tú lo dices."
"Eh." Ahora Naruto estaba echando un vistazo a la mesa, con un fideo colgando de su boca. "¿Saben? Este lugar sería perfecto para…hm."
"¿Cómo le hacen ustedes para lidiar con maleantes en casa?" preguntó Cyborg, ignorando las palabras de Naruto. "Digo, si todos tienen súper poderes, ¿cómo se encargan de los súper malosos?"
"No todos son…eh…como nosotros. Los civiles no pueden usar el chakra."
Robin frunció el ceño. "Entonces parece ser que eso empeora las cosas. ¿Cómo lidian los civiles con soldados súper poderosos que deambulan en las tiendas o restaurantes?
"Tenemos escuadrones especializados." Finalmente Naruto regresó a la conversación. La Policía Militar y los ANBU vigilan las cosas en la aldea, en especial a los ninja. Está prohibido usar jutsu en tiendas y cosas así."
"Y si alguien rompe las reglas."
"Pues los ANBU los agarran. Nadie se mete con los ANBU," se encogió de hombros Naruto.
"¿Y alguien se mete con ellos?" Robin encontró este dato interesante. Los 'ANBU' parecían ser como una especie de patrulla de súper héroes. "¿Y los súper villanos?"
Reflexionando en la pregunta, Naruto frunció el ceño. "Depende. Por lo general a los ninja fuera de servicio se les disuade de interferir en asuntos de los ANBU o de la Policía. Pero si una pelea se pone lo suficientemente fea, a veces otros ninja pueden ayudar. Y si es una amenaza mayor…" Naruto miró a Chouji, "…tenemos un sistema listo para alertar a todo ninja que esté en la aldea, fuera de servicio, jubilado, o como sea, para que venga a ayudar.
"Ya veo." Una CIUDAD entera de súper héroes, organizada militarmente, en donde cualquier ciudadano de a pie –bueno, no todos, pero la mayoría- puede simplemente intervenir y ayudar en la defensa de la ciudad…una visión fascinante. Peligrosa, quizá, pero fascinante. Casi como en la antigua Esparta. "Tu mundo parece bastante interesante."
"¡Mi mundo es MARAVILLOSO-ttebayô!"
Cyborg entrecerró sus ojos. "Déjame adivinar. ¿Porque tiene ramen?"
"¡Sí! ¡Toda la vida-ttebayô! ¡Tiene el ramen más increíble en la historia de todo el ramen-dattebayô! Allá está ese lugar, Ichiraku Ramen…" los ojos de Naruto estaba llorosos. "Yo…mejor no hablo de eso. Hermano, si pudiera, iría allá y me traería un plato para que pudieran ver cuán increíble es. ¡Cuánto deseo que ese portal ya esté listo, dattebayô!"
…
"¿Y cuál es el principal problema que tiene el portal?" Supermán frunció el ceño delante del enorme círculo metálico.
"¡El principal problema es que no sé cómo construirlo!" vociferaba Terrific, evidentemente irritado. "Ah, tengo bien la maqueta…" señaló hacia otro círculo metálico en el salón. "He examinado la ventana interdimensional de Batman de pies a cabeza. Pero es un portal que usa una tecnología MUY SIMILAR a la nuestra para acceder a un universo paralelo MUY CERCANO al nuestro." Hizo una pausa. "A propósito, ¿para qué Batman conservó el portal al universo de los Amos de la Justicia?"
Encogiéndose de hombros, Supermán respondió: "Estamos hablando de Batman. A lo mejor para un plan de respaldo."
"Me lo imagino. De todos modos, el punto es que esta cosa es completamente diferente. Estamos tratando de construir un portal a un universo completamente separado del nuestro. Aún con la frecuencia traspondedora dimensional que recabamos de los satélites, no es como si sólo fuera cuestión de conectarlos y encender el portal y ya. Hasta donde sabemos, ¡podríamos incluso estar usando la tecnología incorrecta! ¡Podríamos emplear esta…energía chakra de ellos en alguna clase de ingenio biomecánico sólo para dejarlos en un área cercana! Y además necesitamos estar seguros de que no los vayamos a poner en un universo PARALELO AL DE ELLOS…"
"Complicadísimo."
"Sí, mucho."
Supermán se volteó hacia el otro ocupante del salón. "¿Tienes algo más, Dr. Fate?"
El dorado yelmo del poderoso mago hizo un movimiento de negación. "Me temo que no. Estoy…poco familiarizado con esta fuente de energía que están usando, este…chakra. No tengo entendimiento de esta energía en la que está embebido tu prisionero de abajo. O de pronto sí alcanzo a medio comprenderla, pero no tanto como para saber manipularla. Quizá me podría arriesgar en este caso, pero no veo para qué."
"¿Para qué?" Supermán arqueó una ceja ante el Dr. Fate. "Prometimos hacer lo que sea para hacer regresar a esos niños de donde vinieron."
"Es cierto. Pero por el momento, al menos, los chicos están bien en donde están. En efecto soy capaz de decir que están exactamente en donde deben estar." Encogiéndose de hombros, el Dr. Fate prosiguió, "De cualquier manera, no puedo ayudarte en este caso."
"Supongo que estás solo en ésta, Terrific." Supermán le dirigió una mirada al científico, como tratando de disimular su decepción.
Afortunadamente, Mr. Terrific no compartía dicha sensación en absoluto. "No me imaginé que fuera una de esas cosas en las que nos pudiese ayudar Fate, después de todo. Sí puedo hacerlo, sólo que es…difícil. Mucho más sin ninguna clase de entendimiento de lo que es el 'chakra' o del 'Sháringan' que lo usa." Suspirando, echó otro vistazo al anillo metálico. "Lo que sí podría sernos útil sería algún ejemplo desde el cual empezar a trabajar, pero no creo que eso pase."
"No." Estuvo de acuerdo Supermán. "De todos modos, sigue en ello, y haznos saber si necesitas algo.
"¿Me necesitaban para algo más?" preguntó el Dr. Fate.
"Sí, sólo tu consejo en algo muy raro. Blue Devil dijo que una de las chicas del grupo se sentía…extraña, casi como su tridente. ¿Sabes qué causaría algo así?"
Dr. Fate negó otra vez. "La magia de Blue Devil es de una clase muy diferente a la mía, y no entiendo para nada a su tridente. Me temo que soy totalmente inútil para tu Liga en esta ocasión. Sin embargo, quizá pueda invocar un espíritu que sí pueda ayudarte."
Alzando la mirada, el mago suspiró. La extrañeza se hallaba dibujada en la cara de Supermán. "Blue Devil pertenece al dominio de lo sobrenatural." Explicaba el Dr. Fate. "En específico, conectado al del Más Allá. Aunque tengo tratos en esa esfera, eso no deja de ser peligroso para investigar. Sería mejor preguntarle a un habitante de esos dominios –en otras palabras, invocar un fantasma-." Un toque de humor se escuchó en su voz. "No obstante, deberías escogerlo cuidadosamente. Muchos espíritus prefieren seguir muertos, por lo que no estarían muy dispuestos a darte la información que necesitas."
"Hm." Supermán lo pensó, y entonces su rostro brilló. "¿Sabes? Hay un fantasma que nos ha ayudado antes –Boston Brand, creo que Batman dijo que ese era su nombre-."
"Ah, lo conozco, es uno de los sirvientes de Rama Kushna." El Dr. Fate asintió. "Aún deambula por el mundo intentando expiar su último pecado. Estará dispuesto a ayudarte. Muy bien. Contactaré por ti al que llaman Deadman."
…
"¡Hey!" saludaba Chico Bestia mientras caminaba despreocupadamente en la sala. "¿A dónde se fueron todos? Este lugar está como muerto."
Kiba apenas sí apartó su mirada del rollo que estaba leyendo. "Chôji salió con unos a comer, creo. Lee y Neji aún están aquí, en la sala de entrenamiento allá abajo. Sákura también está acá, arriba en la sala de control. Y no estoy seguro pero supongo que Ino y tu amiga Raven todavía siguen en sus habitaciones."
"Ah, ya." Chico Bestia rodó sus ojos mientras caminaba hacia el chico. "No sé qué le está pasando a Raven últimamente, se ha estado comportando más rara de lo normal en estos días."
"Es por Naruto. Neji me dijo que no le simpatiza a Raven."
"¿Ah? Supongo que es de los que la saca de quicio. Aún así ella deberá acostumbrarse a su presencia." Agachándose un poco, forzó la mirada para ver los kanji del rollo. "¿Qué estás haciendo?"
"Estudiando jutsu," respondió Kiba. "No me preguntes POR QUÉ Sákura carga consigo rollos de jutsu de tierra de sobra en las misiones, pero lo hace, y estoy viendo si puedo hacer alguno de ellos."
"¿Por qué?"
"Porque sin Akamaru, la mitad de mis jutsu no sirven, por eso. Necesito aprender nuevos si no quiero ser un estorbo en las misiones."
"Oh. Cierto." Arrugando un poquito su nariz pensativamente, Chico Bestia preguntó dubitativamente, "Akamaru…es algo así como...tu perro-lobo…allá en Konoha. ¿Verdad?"
"Es mi compañero. Hago de todo con él. Caminar, trabajar, montar, pelear…de todo." La boca de Kiba dibujó una línea tensa. "Los Inuzuka somos criados prácticamente al lado de nuestros perros, nosotros mismos los entrenamos y alimentamos. Yo lo entiendo mejor que otros humanos."
"Eh-eh. ¿Y no pudo hacer el salto con el resto de ustedes?"
"Aparentemente no. O eso o sí vino pero sigue vagando por ahí. Quizá el viejo calvo ese lo tiene. No sé. De lo único que estoy seguro es que no soy nada sin él. Nunca antes había estado tanto tiempo sin él." Agarrando el rollo, Kiba prosiguió, "Entonces hasta que lo encontremos, seguiré estudiando jutsu. ¡Excepto que Sákura sólo tiene acá jutsu de bajo consumo de chakra pero que requieren descomunales cantidades de control que NO TENGO!"
"Hm." Chico Bestia examinaba el rollo mientras éste salía volando por la sala. "Qué mal."
"Ni que lo digas." Kiba se hundió en el sofá con un suspiro. "Por cierto, ¿qué andas haciendo?"
Se encogió de hombros. "Estaba aburrido. Quise subir a hablar con Raven, pero últimamente no ha querido hablar con nadie."
Un bufido sarcástico de Kiba "Sorpresa."
"De hecho, lo es. Digo, bien, ella se enoja cuando hablo demasiado todo el tiempo, pero por lo menos me escucha o hace un comentario burlón o sarcástico o algo así. Generalmente ella no sella la puerta con magia oscura como esa."
"Qué, ¿fue cuando le empezaste a hablar?"
"No, fue cuando apenas llegué. Fue algo muy feo, incluso yo ya me había transformado en perro. ¡A ella le gusta que me transforme en perro!"
Kiba miró con desconfianza al joven hiperactivo. "¿En serio?"
"¡Clarín!" Un segundo después había un perro Beagle con enormes ojos mirando a Kiba. "¿Ves? ¿Quién podría resistirse ante una cara como esta?"
"Te ves estúpido." Kiba frunció el ceño.
"¡Claro que no!" El beagle tomó una expresión irritable. "De todos modos, esta no es la única forma que uso con ella. ¡Puedo transformarme en cualquier perro del mundo!"
"¿Cualquiera?"
"¡Cada unito! Oye, dime cómo es Akamaru. ¡Apuesto a que puedo transformarme en él!"
Kiba bufó. "Créeme. No hay perros como él aquí."
"¿Ah sí? Vamos, ¡déjame intentarlo!"
"De acuerdo." Kiba se acercó cansadamente a mirar de cerca al beagle. "Es quizá…no sé, como un lobo, más o menos del tamaño de un caballo…"
…
"Parece estarle yendo bien, señorita Karín."
Karín, del susto, casi deja caer su planillero. "¡L-l-l-luthor-san!" Gritó apagadamente. "No sabía que ibas a…."
"Esa es la gracia de una inspección sorpresa, señorita Karín. Se supone que usted NO SEPA que voy a venir," le recordó Luthor mientras se detenía en la barandilla atrás de ella. Debajo de ellos, cientos de probetas burbujeantes alojaban en su interior unas frágiles bolitas rosaditas de humanidad, cables y tubos brotaban de cada abertura. "¿Cómo están desarrollándose los clones? Yo mismo puedo ver su progreso, pero dígame si hay algo que NO esté viendo yo."
Tragando saliva, Karín reunió valentía. "Treinta y seis embriones de prueba están en estos momentos desarrollándose bajo las condiciones alteradas que les determinamos desde lo del tercer grupo de prueba. Hasta ahora, doce de ellos muestras desarrollos prometedores, pero está previsto que los demás sean drenados mañana, a la hora de las autopsias. Los cuatro prototipos que todavía viven del grupo de prueba número tres también serán examinados, uno de ellos ha comenzado a degenerarse y…"
"Señorita Karín, DIJE que yo mismo puedo ver el progreso". Luthor le dirigió una mirada seca. "Diariamente recibo informes de los resultados de su experimentación. Lo que quiero que me diga es qué es lo que usted ha observado."
"Sí…disculpa. Bueno, según mis observaciones, dudo muchísimo que alguno de los embriones desarrolle el Sello Maldito. No pude detectar ninguna lectura de chakra latente en esta etapa, es algo que ellos debieron haber formado ya a estas alturas. Como te dije antes, no estoy muy segura si la clonación funcionará, ya que las técnicas…"
"Su opinión no me interesa. Continúe con las clonaciones." Luthor le dirigió una mirada fría y dominante.
Karín casi se orina del susto. "S-sí señor. Quizá sea posible ESTIMULAR el chakra por medio de inyecciones directas del mismo, suministrado por uno de los ninja, quizá."
"Eso está mejor. ¿Cuál ninja me sugiere que pueda sernos útil?"
"Bueno…" Karín revisaba los documentos en su planillero. "La dificultad principal es que el ninja participe voluntariamente. No es tan simple extraer chakra y bombearlo dentro. Hay procedimiento para ello, pero no creo que tengamos acá los medios. El ninja debe ser experto en controlar el chakra…"
"Señorita Karín. Le pedí una sugerencia, no una explicación."
"S-sí señor. El ninja más adecuado podría ser…ah…probablemente yo misma."
Arqueando una ceja, Luthor miró a la jovencita. "¿Y por qué?"
"Soy ninja médico de profesión, Luthor-san. Me curo a mí misma y a otros a través de la introducción directa de chakra al cuerpo, generalmente por vía oral. Por ese motivo soy la más calificada para emprender ese procedimiento. Además," un tenue pero aterrador brillo de una sonrisa destelló por su cara, "soy la única dispuesta a someterme a eso. El Nara es demasiado listo, se daría cuenta y podría tramar algo, y la otra…si bien tiene el entrenamiento y el control, nunca estaría de acuerdo."
"Ya veo." Luthor echó un vistazo hacia abajo, viendo detenidamente a uno de los embriones en las probetas. "¿Cómo es el procedimiento?"
Karín dudó un poco. "Esteee…el receptor del chakra…debe…morderme."
Hubo silencio. Luthor dejó de mirar las probetas para mirar detenidamente a Karín.
"B-bueno…" Karín se apresuró en explicar, sus palabras prácticamente se apiñaban una sobre otra. "Mi piel tiene una cantidad extremadamente alta de chakra como puede ver –al principio yo me lo inyectaba para mejorar mi apariencia- y por eso tengo una gran reserva de chakra excedente dentro de mis células epidérmicas, chakra que sólo puede ser liberado rompiendo la epidermis. Drenar el chakra y luego ingerirlo lo hace más fácil…"
"Suficiente." Volteando sus ojos, Luthor detuvo la explicación con un gesto de su mano. "NO QUIERO saberlo." Volvió a mirar a las probetas. "Entonces haremos que los embriones la muerdan. Creo que el grupo de los tres supervivientes son los únicos con dientes, por lo que le recomiendo que mejor lo haga mañana."
"S-sí señor."
"¿Y los híbridos? ¿Cómo están?"
"Mejor, señor. Mucho mejor. Las inyecciones de sangre de Jûgo en los humanos de prueba han proporcionado resultados prometedores, A PESAR del ESPERABLE número de muertes y demencias. En estos momentos estamos trabajando en la reducción de dicha cifra. Como te dije antes, mi antiguo maestro nunca perfeccionó el uso del Sello Maldito, pero pues…" Karín dirigió una mirada casi de admiración a su espacio de trabajo en sus alrededores. "…él no tenía equipos como éstos."
"Ciertamente. Debo felicitarla, señorita Karín, por haber aprendido a usar esta tecnología tan rápido. Sus habilidades en genética son impresionantes. Se debe…" le dirigió una mirada y sonrió malignamente, "…a que tiene mucha motivación ¿no es cierto?"
La mano de Karín rascó el pequeño dispositivo fijado a su cuello, pero la volvió a poner en su planillero. "S-sí, Luthor-san." Respondió con una voz casi débil. "Gracias por haberle dicho a los cirujanos que usaran anestesia durante el procedimiento, señor."
"¿Y por qué no habrían de usarla?" El hombre arqueó una ceja en señal de diversión. "La anestesia es esencial a la hora de operar, mantiene baja la presión sanguínea y reduce la posibilidad de traumas en la espina dorsal."
"M-mi antiguo maestro…no se habría molestado tanto…"
El calvo dio un corto resoplo. "Su antiguo maestro parece ser un maniaco. O un estúpido. Quizá las dos cosas. Operar sin anestesia no sirve para nada, excepto para exacerbar el dolor, lo cual hace de la operación algo más riesgoso y más complejo. La ciencia es ciencia, usarla para satisfacer el hambre de crueldad de uno no tiene absolutamente nada de sentido. Ahora sé por qué él no tuvo tanta suerte con sus clones."
"Como…usted diga, señor."
"Aquí no le jalamos a la crueldad sin sentido. Hay crueldad, sí, pero con propósito." Luthor sonreía levemente mientras miraba los tanques trasparentes, ocupados por embriones, alineados en las paredes. "La ciencia no se trata de satisfacer ambiciones propias ni por el ego. Se trata de resultados. De aplicaciones. De PODER. Distraerse en pos de uno u otros resultados no es sino ciencia poco beneficiosa. El propósito de la bomba no es atemorizarla a usted ni demostrarle mi poder. Está ahí simplemente para matarla si no cumple lo que le he ordenado."
"S-sí señor."
Yéndose de la barandilla, le dio a Karín un pequeño asentimiento con la cabeza. "Señorita Karín, regresaré mañana a observar sus progresos." Con una ligera palmada en el cuello de ella y con una sonrisa algo maliciosa, dejó el lugar.
….
"¡Ah! ¡Este mundo no ha disminuido tu destreza, mi eterno rival!"
"Por favor, deja de decirme eso."
Robin sonreía con las voces que salían de la sala de entrenamiento. Aunque Lee y Neji habían estado ahí desde por la mañana, Robin no podía decir que estaba sorprendido de encontrarlos todavía entrenando después de haber regresado del restaurante. Lee tenía el entusiasmo de Flash y Neji la testarudez de Batman. ¿Qué significaba esa 'eterna rivalidad'? no lo entendía bien –ciertamente el chico Hyûga no se la tomaba en serio- pero había visto que la pelea iba a durar hasta bien entrada la noche.
Robin esperaba que Lee y Nejo todavía sigueran trabajando, y por eso fue que había bajado a la sala de entrenamiento. Por supuesto, él había encontrado a los dos especialistas en artes marciales (o taijutsu como las llamaban los ninjas) bastante interesantes. Había observado muchas de sus peleas y sintió que estaba al borde de…algo
Deteniéndose un momento afuera de la puerta, Robin se mentalizó, inseguro de cómo iría a encontrar la sala de entrenamiento. Los ninjas habían quedado fascinados con ella, en especial con la tecnología de sus 'hologramas sólidos' que los Titanes adoptaron de la Liga de la Justicia. De acuerdo con sus constantes menciones de 'genjutsu', Robin concluyó que tenían cierta familiaridad con el concepto pero no cómo funcionaba. Personalmente Robin no podía ver el punto de cómo una ilusión podía ser rota por medio del dolor físico, pero apenas podía esperar que sus métodos trabajaran igual que los de él. Y supuso que volver loco a alguien por medio de ilusiones tenía algo de retorcida lógica. En cualquier caso, los ninjas reconocieron el potencial del uso del 'genjutsu' para entrenar y constantemente probaban nuevas simulaciones. Lee, como era de esperarse, las había superado todas.
Entonces, cuando abrió la puerta y encontró la sala de entrenamiento completamente blanca, se sintió un poco decepcionado. Pero lo que le volvió a llamar la atención fue la acción de ambos combatientes.
Lee acometía contra su oponente a gran velocidad, evitando las mortales manos con brillo azulado. Otra cosa que Robin no entendía –aparentemente Neji podía golpear los órganos internos-. Supuestamente de hecho nunca hizo eso durante sus sesiones de entrenamiento, pero Lee ciertamente se comportaba como si lo hiciera. Ninguno de los empujones y golpes de Neji ni tan siquiera se acercaban al verde chûnin (ESE término ya lo conocía Robin, aunque le parecía extraño). La hazaña era más que admirable porque Lee estaba entrenando con una desventaja. Incluso a esta distancia, Robin podía ver los abultamientos en los tobillos de Lee.
Seguro, las pesas en sus piernas no podían ser muy pesadas dado su tamaño, pero aún así la hazaña era admirable.
Siguió mirando a los ninja. El poder de Neji hacía formidables sus golpes, pero eran rígidos, predecibles. Todos seguían las mismas reglas, todos golpeaban del mismo modo. Sus extraños ojos daban a entender que no se podía tomar ventaja de las aperturas usuales, pero los movimientos en sí eran predecibles.
Aparentemente Lee también sabía esto ya que podía anticipar claramente prácticamente cada uno de los golpes de Neji y evitarlos. Pero él también actuaba en un patrón de ataque lineal y simple. Endiabladamente rápido, sí, pero predecible. Si es que su oponente tenía ojos y reflejos lo suficientemente rápidos…
Robin tomó la decisión. "Hey." Llamó a los dos. "Déjenme intentarlo."
…
Por favor, dame otra oportunidad, Bruce. ¡Por fa!, dame una oportunidad oh hombre poderoso y pomposo, o entonces ayúdame, voy a…Sólo otra oportunidad. ¡Por favorcito! déjame intentarlo otra vez antes de que te escondas en tu cueva y tu vida se pudra en…
"Princesa." La monótona voz la saludó mientras la Mujer Maravilla se hacía visible en la cueva. Batman ni siquiera alzó la mirada del computador. "Me agrada que hubieras venido en tan poco tiempo."
"Parece ser que no ha habido mucho movimiento en la Atalaya." Diana se encogió de hombros mientras se ponía al lado de él. "Al menos, no mucho en lo cual pueda yo ser de ayuda. Aún así…esto es importante ¿verdad? No es que me hubieras hecho venir para regañarme por mis actos en Ciudad Gótica ¿no?"
La mirada de Batman siguió fija en el computador. "Algo así," decía mientras tecleaba. Instantáneamente las imágenes se desplegaron en la pantalla, imágenes que mostraban unos disturbios de algún tipo en el centro de Ciudad Gótica. Una multitud de hombres armados vestidos en trajes marrones rodeaba una pila de carros, sobre la cual una silueta femenina curiosamente felina estaba posada. Parecía estar gritando algo.
Forzando su mirada ante las imágenes, la Mujer Maravilla frunció el ceño. "Oh, la reconozco. Es Cheetah ¿cierto?"
"Así es," asintió Batman. "Cheetah, el resultado de experimentos de laboratorio no autorizados que involucraban células madre felinas. Antigua socia de Luthor, permanente odio por la Liga. Pese a sus habilidades, generalmente había sido puesta en prisión por cosas simples como robo, asalto a mano armada y lesiones personales, y por ocasionales actos de terror.
"Hm. No la había visto desde la disolución de la Legión de Grodd."
"Ella había estado por fuera de nuestro radar hasta ahora. Muy pocos crímenes le habían sido atribuidos. Hasta anoche cuando se apareció en Ciudad Gótica, su paradero era desconocido. Sin embargo, a juzgar por su reciente aparición, había estado bastante ocupada." Batman tecleó más y otras imágenes saltaron a la vista. "Parece ser que ha adquirido…nuevas habilidades, y aparentemente ha ganado nuevos seguidores."
"Algunos hombres siguen cualquier cara bonita." Bufó Diana.
Aunque su cara se movió un poquito en una extraña manera, Batman sólo respondió con un "Sí."
"Bueno, muy interesante, Bruce, ¿pero para qué me estás mostrando todo esto? ¿Por qué no sólo llamas a la Liga? ¿O por qué mejor no lo manejas tú mismo?"
"Porque tú misma deberías corregir tus errores, por eso."
"¿Yo?" De no haber estado tan impresionada, Diana le habría dado un coscorrón al hombre. "¿Qué te hace pensar que es mi culpa?"
Finalmente, Batman giró su silla para mirar directamente a la mujer. "Te expusiste."
Diana parpadeó. "¡¿Qué?"
"Volaste. En público." La bati-mirada fija se profundizó. "Te dejé entrar en Ciudad Gotica SÓLO porque me habías prometido seguir mis reglas. Hacer de ti misma un espectáculo sí que va contra dichas reglas."
"¿Me estás diciendo que es mi culpa porque sólo un montón de gente me vio?" Esta vez Diana CASI le dio una patada en la ingle. "Bruce, ¡Clark vuela por los cielos de Metrópolis todo el tiempo!"
"Exactamente."
"¿Qué?"
Con un suspiro, Batman intercaló sus dedos y los miró. "Quizá esto sea difícil que lo comprendas, Diana, pero ponme atención. Los criminales reaccionan ante los desafíos. Un ladrón experto roba un banco en parte por el dinero, pero también en parte por la dificultad de robarlo. Entre más grande sea el desafío, más criminales se esforzarán por superarlo."
"Los súper héroes, como nosotros, simplemente somos un desafío más." Batman señaló otra vez a la pantalla. "Sí, Supermán vuela por los cielos de Metrópolis todo el tiempo. ¿Cuántos súper villanos le han aparecido desde que empezó a luchar contra el crímen? ¿Acaso crees que es mera coincidencia que los atraiga tanto Metrópolis en vez de, por ejemplo, Kalamazoo o Villavicencio? Villanos como Parásito y Lúminus podrían irse a robar a cualquier lado, pero prefieren permanecer en Metrópolis porque quieren ser los primeros en derrotar a Supermán. ¿Cuántos súper villanos se han hecho a sí mismos súper villanos para ese único propósito?" Batman hacía gestos con sus manos. "Cuando un súper héroe surge en una ciudad, no demoran en ir allá en manada criminales peligrosos para tener el honor de derrotar al hombre más fuerte de la Tierra."
Diana no dijo nada. Las cosas le empezaban a tener sentido.
"Yo…esperaba salvar a Ciudad Gótica de esta clase de fenómenos." Continuó Batman, volviendo a mirar a sus dedos. "En verdad, Ciudad Gótica ya tiene sus propios metahumanos, pero son manejables, contenibles. No tengo que demoler una cuadra entera para derrotar a Killer Croc o incluso a Bane. Hay una razón por la cual las cuotas de las aseguradoras son tan altas en Metrópolis, y a la vez una razón por la cual casi nadie puede permitirse vivir allí. Trabajo desde las sombras, actúo lo más discretamente posible y por eso los súper villanos ignoran mi ciudad." Una pequeña sonrisa tiró de su cara. "Después de todo, no represento un desafío serio ya que soy un hombre común y corriente."
"¿Entonces has estado manteniendo a la Liga fuera de esta ciudad para hacerla poco atractiva?"
"Exacto. Los súper villanos no están interesados en Ciudad Gótica. Los delincuentes comunes sí porque es el único lugar en donde creen que tienen oportunidad. Al igual que las empresas, centros de investigación y las nuevas familias. Mientras la industria turística de Metrópolis está en su apogeo, la industria y población de Ciudad Gótica han estado creciendo a un ritmo sin precedentes. Mucha gente prefiere vivir en una ciudad en donde los edificios aún sigan en pie."
"Ya…veo." Diana parpadeó, su mente iba a toda marcha. Todo esto era nuevo para ella, muy diferente del mundo de guerreros y batallas que había conocido en Themiscyra y la Liga de la Justicia. En realidad nunca había considerado el aspecto económico de su trabajo. Y tampoco había pensado que Bruce sí lo tenía en cuenta todo el tiempo.
Un bufido la sacó de sus pensamientos. "Bruce Wayne no está todo el tiempo disfrazado. Yo también soy un empresario." Evidentemente le estaba leyendo su mente, Batman la miraba fijamente.
"P-por supuesto." Diana volvió a poner atención a la pantalla. "Entonces…estás diciéndome que le he dado a Ciudad Gótica una reputación para súper héroes y ahora los súper villanos empezarán a venir."
"Como moscas a la basura." Batman volvió al computador. "No esperas que crea que esa aparición de Cheetah, a una semana de tu aparición, sea simple coincidencia."
"Dame un poco de crédito, Bruce. Yo también puedo ver la conexión." Diana bufó, momentáneamente, disculpándose a sí misma.
Batman dio un asentimiento casi de disculpa. "Muy bien." Pensó un momento. "Esta vez, Princesa, ¿puedo esperar a que te atengas mejor a mis reglas?"
Dirigiéndole una mirada incrédula al Caballero de la Noche, Diana carraspeó muchas veces antes de responder. "Bueno…sí, por supuesto. Ahora comprendo las razones detrás de ellas." Dudó, insegura como su deseo de presionar más. "Pero… ¿Bruce? ¿Por qué quieres que me encargue de esto? Esto no es...o sea… normalmente te encargas tú mismo."
Por un momento hubo silencio, y Diana se quedó ahí parada con ansiedad y confusión. Finalmente, con un suspiro, Batman volvió a girar su silla para quedar frente a ella.
"Algo más ha estado sucediendo en Ciudad Gótica desde que llegaste." Admitió. "Las pandillas, carteles y mafias se han estado desintegrando. Sus miembros las están dejando, los niños de la calle ya no se van con el primer maleante. Y aún hay más." Batman dudó (algo poco característico en él) y luego, con una mueca, continuó. "La gente en Ciudad Gótica ha comenzado a hacerle frente al crimen organizado. Sólo son pequeños informes, presta atención –un oficinista que se rehusó a cooperar, un conserje que embistió a un hombre armado- pero son cosas que nunca creí llegar a ver."
"Entonces." Batman se encogió de hombros. "Si te vas de la escena, los criminales volverán y ganarán más poder que el que tenían antes. La gente perdería la valentía y se volvería más servil que antes. Por eso, mientras tanto, es importante que te quedes en Ciudad Gótica." Su discurso se detuvo al ver cómo una amplia sonrisa se empezaba a dibujar en los labios de la Mujer Maravilla. "Pero será en MIS términos, Princesa."
…
Naruto había tenido un montón de ideas estúpidas en su vida. Robarse el rollo con los jutsu prohibidos. Molestar en clase. Desafiar a Neji. Perseguir a Sásuke. Las ideas estúpidas llenaban su cabeza como el aire llena un globo. A estas alturas, ya podía reconocer una idea estúpida cuando apenas se estaba formando.
Entonces, cuando se paró frente a la puerta del cuarto de Raven y miró todos esos extraños símbolos que la rodeaban, pudo decir con toda certeza y autoridad que esta sí era una idea estúpida. Pero eso realmente nunca lo había detenido, por lo que de todos modos tocó a la puerta.
Se sintió casi sorprendido cuando la puerta se abrió inmediatamente y una Raven enojada salió. "Gar, te dije que…" enmudeció. "Ah. Eres tú." Aunque volteó sus ojos, no dejó la puerta. "Bien. ¿Qué pasa?"
"Este…quisiera hablar contigo."
"¿Y?"
"Eh…" La mirada fija de esta chica lo desconcertó. Era como hablar con un Gaara más tranquilo. "Bueno…los tipos en la Atalaya me dijeron que eras la jinchûriki de un demonio o algo así. Ya sabes, como yo."
Raven hizo una casi imperceptible mueca de dolor. "¿Y?"
"Bueno…parece ser que tienes el tuyo bajo mejor control, eso es todo. Me preguntaba si de pronto quisieras enseñarme a controlar a Kyûbi." Naruto intentó esbozar una sonrisa ganadora. Pedirle ayuda a una CHICA era una experiencia nueva para él; su jutsu del harem no serviría en este caso.
"¿Kyûbi? ¿Nueve colas?" La chica hizo un pequeño bufido. "¿Así es como se llama el tuyo?"
"Sí. ¿Me puedes ayudar a mantenerlo bajo control?"
"No."
"¿Qué?" En realidad no era una sorpresa, pero simplemente tenía que saber más. "¿Por qué no?"
En respuesta, Raven se encogió de hombros. "No tiene caso. Además, eres fastidioso."
Naruto ya esperaba eso. Neji ya se lo había dicho. "¿Por qué? ¡Ambos somos jinchûriki-ttebayô! Necesitamos permanecer juntos, nosotros…somos algo similares, ¡si lo piensas!"
"En realidad no." Raven negó con la cabeza. "No soy una jinchûriki o como le digan. Soy más bien como…creo que ustedes lo llaman hanyô. Mitad demonio. En realidad no contengo un demonio sino que proveo un portal para uno que quiere destruir el mundo."
"Espera ¿qué?" Naruto parpadeó.
"Exactamente," asintió Raven, con sus ojos mirando indiferentemente. "Seriamente dudo que hayas pasado por la experiencia de haber destruido todo tu antiguo planeta hogar y casi destruir el nuevo."
Naruto frunció el ceño. "Quizá no, pero todo el mundo espera que lo haga."
"Otra diferencia. Ninguno de mis amigos creía que lo haría." La chica frunció el ceño. "No sé cómo es sentir que la gente te odie por algo que nunca hiciste. Sólo sé qué es lo que se siente vivir sabiendo que estás destinada a matar a todos, inclusive a tus amigos, algún día." Sus ojos se entrecerraron. "Dime ¿qué es peor?"
"No empieces TÚ con esa basura del destino-ttebayô." Naruto explotó. Esa chica ya lo estaba sacando de quicio. "¿Cómo quieres que lo sepa?"
"Exactamente. Se supone que no. No puedes. Tal y como no puedo saber cómo es ser tú." Una vez más Raven se volteó hacia su habitación. "Por eso es que mi ayuda es inútil. No entiendo a los jinchûriki porque soy una hanyô y no te entiendo a TI porque nunca tuve tu pasado. La única cosa que YO SÍ entiendo de ti es a tu demonio, y así Trigun me diga que es un pobre cachorrito pulguiento, no confío en él. Ni en tu amiga."
"¿Mi amiga?" Parpadeó Naruto.
"Sí, la de ojos pálidos." Raven dijo mientras ponía su mano en el picaporte. "Trigun podrá despreciarte, pero TIEMBLA DE MIEDO ante ella. Y que yo sepa, Trigun nunca había sentido pavor por nada ni por nadie.
…
"Fascinante." Observó Neji. "Nunca había visto a otro experto en taijutsu igualar a Lee de esa manera."
"Artes marciales…así las llamamos…acá," jadeaba Robin. Pese a los halagos del Hyûga, no dejaba de sentirse apesadumbrado. Lee estaba cansado, con limitantes y era predecible, y aún así le había tomado muchísimo tiempo derrotar al chûnin verde. Había querido batallar con Neji después, pero por ahora veía eso imposible.
Lee, al menos, no parecía tan triste por su derrota. "Yosh, ¡mi juvenil camarada!" lloraba, sus ojos estaba llenos de lágrimas. "Una vez más he encontrado un valioso rival con el cual enfrentarme. Debo pelear contigo treinta mil veces más, y después debo…"
"Me temo que eso está fuera de discusión." Robin negó con la cabeza cansadamente. "No creo tener la fuerza suficiente como para treinta mil encuentros más."
"¡Pues entonces al menos dime cómo mejorar mis habilidades de lucha, así podré aprender de ti, mi más estimado rival!"
Robin volteó su mirada a Neji, quien simplemente se encogió de hombros. "Debo confesar que eso me desconcierta."
"Muy bien," se encogió de hombros Robin. "Todos ustedes confían demasiado en una sola forma particular de combate. Lee se mueve rápido, pero sólo conoce un arte marci…eh, estilo de taijutsu, y esto hace demasiado predecibles sus movimientos. Además, tú telegrafías tus movimientos muy fuertemente…diría que porque compensas tu impulso por las pesas en tus piernas. Si bien admiro tus ganas por entrenar con ellas, pienso que sería más beneficioso que te las quitaras a la hora de pelear y así podrás moverte más ágilmente."
La boca de Neji se movió un poco. "Eso no es tan probable. Muy bien ¿qué otra cosa?"
"El estilo que usas, Lee, es demasiado simple. Yo de ti, añadiría más variedad a tus talentos aprendiendo otra clase de…taijutsu. En vez de hacer movimientos rápidos, concéntrate en hacer unos más impredecibles."
"¿Cómo hiciste tú, mi juvenil camarada?" El rostro de Lee estaba atento a cada palabra de Robin.
"He sido entrenado en sesenta y cuatro formas diferentes de combate sin armas." Robin asintió. "Esto hace a mis ataques…únicos."
Neji inclinó su cabeza. "Eso he observado."
"Y tú, Neji, también tienes el mismo problema, por cierto. Sólo conoces un solo estilo de combate, y es un estilo cerrado y estrictamente controlado. Deberías empezar a pensar en nuevas maneras de mejorar tus habilidades, así podrás tomar a tus oponentes fuera de guardia."
"Infortunadamente, eso no es muy factible." Neji frunció el ceño. "Las aldeas no están muy interesadas en compartir estilos diferentes de pelea, e incluso dentro de Konoha, los shinobi tienden a mantenerlos en secreto."
"¡Pero ahora que estamos en este mundo, Robin-san, quizá puedas enseñarnos esos otros estilos que tú sabes! ¡Así todos podremos mejorar!"
"Eso sería…interesante." Neji estuvo de acuerdo.
Robin lo pensó un momento. Aunque no pensaba tanto en tener que pelear con Lee cada día, él había sido un gran oponente. Y esto además podría agudizar sus reflejos. Más aún, el estilo del chico era totalmente diferente a cualquiera de las artes marciales que sabía. En definitiva, esto sería algo muy útil para estudiar.
Después de un momento, asintió. "De acuerdo."
…
"Los guardias me han dicho que tiene usted una personalidad arisca, señorita Tenten." Luthor le sonreía a la chica de desde abajo lo miraba fijamente. "¿No le gusta su alojamiento?"
'El alojamiento' no era tan diferente del que había tenido al comienzo. La chica yacía, inmovilizada a la cama, inclinada de manera que quedara de frente a Luthor. Una serie de tubos y cables se encargaban de todas sus necesidades corporales, pero la estimulación mental no pasaba de mirar a los blancos muros. Incluso las máquinas a las que estaba conectada estaban debajo de la cama, en donde no pudiera verlas. La falta de estimulación estaba diseñada para hacerla hablar o volverla loca. Quizá ambas cosas.
En la primera sesión con esta chica, Luthor había probado con los electrochoques de la cama. La falta de efecto que esto tenía en la chica lo convenció de intentar otro método, por lo que la dejó sola los días siguientes. Al mirar los registros, vio que dichos días habían sido interesantes.
"He sabido que fue muy abusiva con mis guardias. Muchos de ellos han intentado hasta matarla por su insolencia." Luthor consultaba el planillero en sus manos, aunque estaba al tanto de lo que iba diciendo. "Cinco. En menos de una semana. Muy impresionante, señorita Tenten, mis guardias están muy bien entrenados, se necesita mucho para provocarlos. Hasta he tenido que ejecutar a tres de ellos por su comportamiento poco profesional." Se inclinó hacia adelante, rascando su barbilla. "Ahora bien, ¿qué cosa la tiene tan intranquila?"
Una cara furiosamente pétrea le devolvió la mirada. La chica mantenía sus labios tapiados.
"¿Quiere que le diga qué pienso?" Hizo un corto silencio. "Creo que está interesada en el armamento de ellos."
Por un instante, la impresión se apoderó de su rostro de piedra y sus ojos abrieron de par en par, pero ello fue momentáneo.
¡Esta chica era TAN divertida! Muy hosca. "Usted es una persona muy orientada hacia las armas, señorita Tenten. Cuando llegó, mis asistentes removieron unas catorce armas diferentes ocultas en su cuerpo." Luthor sonrió ante la furia que se veía en la cara de la chica. "Además, detectamos unas diecisiete armas en esos…rollos que estaba cargando. Ya que los rollos están llenos de sólo escritura, aún no sabemos cómo es eso posible, pero confío plenamente en la eficacia de mis sensores." Calló un momento. "Supongo que no está dispuesta a decirnos cómo lo hace."
Otra vez, la chica no dijo nada, pero se veía una traza de triunfalismo en ella.
"Ah, bueno. Lo averiguaremos en cualquier momento. Mientras tanto, el punto es que sabemos que usted es una persona muy apegada a las armas. Y, dado su comportamiento, creo que esta fijación ha permanecido durante su encierro." Luthor se inclinó un poco más para disfrutar del levemente cauto semblante que se iba apoderando del rostro de la chica. "Tengo videocámaras en estas celdas. He observado prácticamente todos los 'incidentes' que ha provocado y encontré muy curioso cómo, en cada incidente, su atención se concentraba no en el guardia sino más bien en el arma que él portaba."
La chica negó con la cabeza, demasiado rápido. Ahora ya la tenía en sus manos. Se veía nerviosa, inquisitiva, y empezaba a perder la fe en la imagen que había armado. Luthor ahora apelaba al halago para hacerle creer que ella tenía el control.
"Es usted una persona resuelta, señorita Tenten, y me imagino que me tomará mucho tiempo someterla a la manera tradicional. Por eso le propongo un trato. Usted me dirá ciertas cosas y, a cambio, le permitiré jugar con los juguetes que usan mis guardias todos los días."
Incluso la pétrea cara de ella no podía esconder tan fácil las ansias que destellaban en sus ojos. Lentamente, por si acaso, su boca se abrió. "Una pregunta por hora."
"No. Tres preguntas por hora, pero tendrá tres diferentes clases de armas para usar. Bajo condiciones controladas, por supuesto." Con una tranquilidad actuada Luthor disimuló la sonrisa. El rotar las armas le haría más difícil a ella el aprender a usarlas. Las 'condiciones controladas' serían lo suficientemente controladas como para hacer que fuesen muy pocas cualesquiera cosas que aprendiere. Además las armas que se le darían estarían lo suficientemente…alteradas como para asegurarse que no aprendiese nada útil.
Los ojos de la chica miraban de un lado para otro mientras decidía, obviamente ponderando entre sus gustos y su obstinación. Luthor esperaba, claramente seguro de la respuesta. La chica sólo le diría mentiras, obviamente, pero él se encargaría de separar la paja del heno.
"Trato hecho."
…
A Hinata no le gustaba mucho pelear. No es porque fuese mala en eso –de hecho, en términos generales, era bastante buena- si no porque no le veía importancia. Especialmente durante las misiones, en donde lo importante era cumplir con un contrato en beneficio de algún cliente desconocido. Cuando Hinata peleaba, lo hacía más por sus amigos que por la misión. Esto significaba que probablemente jamás sería una buena kunoichi, pero eso era lo único que en verdad la motivaba. Casi que por instinto, ella peleaba más para defenderse que para atacar.
Por eso, Hinata se sentía muy a gusto con el tipo de trabajo que estaba haciendo en Jump City. Las misiones tenían motivos claramente definidos detrás de ellas, y la mayoría era para proteger a la población. Lo único malo es que Hinata se sentía completamente inútil.
No…no inútil en el sentido de que pudiera luchar basada en fuerza de voluntad o coraje; inútil en el sentido de que de hecho no poseía habilidades útiles. Claro, el Byákugan era ventajoso a la hora de localizar y perseguir criminales, pero más allá de eso –sin corrientes de chakra visibles-, Hinata no era capaz de apuntar a los puntos débiles usuales. Ella no tenía el talento de Neji para localizar órganos, aún si fuese una opción viable.
Esa es la razón por la cual a Hinata se le asignó en los patrullajes la misión de controlar las multitudes. Por lo general, los Titanes no tenían dicho papel, y los shinobi DEFINITIVAMENTE tampoco. Sin embargo, esto facilitaba el trabajo de los súper héroes ya que no tenían que preocuparse más si herían a civiles y así podrían concentrarse más en el villano.
Y en una pelea con alguien como Mumbo el Magnífico, la concentración era fundamental.
"¡Y ahora mi asombroso asistente escapará de la caja de cuchillos!" El hombre de cara verde reía. "O quizá no. Me da igual."
Dicha caja se reventó y Sai saltó hacia el loco.
"¡Allaa Kazamm!" La varita de Mumbo repentinamente creció dos veces su tamaño normal y golpeó al ninja de RAÍZ. "¡Ahora mi acto de desaparición!" Con un gran salto, Mumbo comenzó a avanzar a grandes zancadas.
"¡Persigan, amigos ninjas!" Gritaba Starfire mientras sus ojos brillaban. "¡A Mumbo no se le puede permitir la fuga!"
"Persecución en progreso," asintió Shino, avanzando por delante del grupo. La venganza personal de Shino contra este criminal en particular preocupaba a Hinata; ella pensó que quizá el 'circo de pulgas' que Mumbo hizo de los escarabajos kikai de Shino había, de algún modo…hecho enojar al normalmente calmo y lógico Aburame.
Por fortuna, Sai parecía más que apto para la tarea. "Ocupando flanco." Asintió mientras se movía a un lado. "¿Trayectoria del objetivo?"
"Hacia el oeste, a cinco kilómetros por hora." respondió Hinata.
Los shinobi se movieron rápido. La tamaraniana voló. El intento de escape de Mumbo era un caso perdido desde el principio realmente. Lo encontraron en un área residencial y rápidamente lo rodearon. Sin embargo Mumbo no mostraba intenciones de rendirse.
"¡Abracadabra!" Un piano se materializó en el aire y fue lanzado hacia Shino, quien simplemente saltó a un lado bufando de enojo. Dos columnas de bichos salieron de sus mangas hacia el mago, quien con un chasquido de sus dedos, los convirtió en confeti. No obstante, esa distracción le permitió a Sai correr hasta ponerse detrás del criminal, mientras Starfire ascendía por los aires para caerle encima a Mumbo.
Eso, no obstante, era asunto de ellos. Lo de Hinata era el control de multitudes. Había muchas personas en la zona, todas estaban en peligro, y Hinata casi en pánico con la responsabilidad de protegerlos a todos. Apenas pudo hacer pedazos el piano antes de que cayera sobre una multitud en la acera, y la ráfaga de kunai lanzados por Sai y que Mumbo desvió casi atravesó (o por lo menos hirió gravemente) a tres peatones.
"¡Qué pena contigo pero debes detenerte, hombre verde!" Una ráfaga de energía verde que lanzó Starfire erró al mago y fue a dar al edificio que estaba tras él.
Los pálidos ojos de Hinata se abrieron de par en par. Los escombros… ¡ay nonononononono!…Hinata dio un salto gigantesco en dirección a una niña negrita que estaba debajo de la avalancha de concreto. Por favor quiero llegar, quiero llegar a tiempo…
No llegó a tiempo. Por fortuna, un anciano sí y un segundito antes. Él, que había huido de los kunai, vio la ráfaga de Starfire y saltó en pos de la niña. Si bien estaba más cerca que Hinata, también era más lento y pese a que él y la niña eludieron los escombros, quedaron a merced de un gran bloque de concreto que caía. El anciano y la niña miraron hacia arriba, sus ojos se abrieron de par en par…
"¡Hai!" Hinata gritó, poniéndose entre ellos y el bloque. Desplegó una versión prematura del Giro Celestial e hizo volar la roca en todas direcciones. Mumbo, por esquivar los pedazos, se equivocó en uno de sus hechizos y recibió un golpe directo de Starfire.
Hinata suspiraba de alivio mientras el loco caía a tierra y sus hechizos se disolvían. Volteando a mirar al anciano y la niña, hizo un esfuerzo para sonreír mientras preguntaba: "¿Están bien?"
La niñita simplemente lloriqueaba mientras la miraba con evidente miedo, pero el anciano parecía estar más tranquilo. "Oh…sí. Sí estamos bien." Respondió, enderezando sus anteojos y limpiándose los pedazos de concreto de su suéter. "Me duele la pierna, pero no es nada serio. Gracias, jovencita."
"Déjame echarle un vistazo a tu pierna," le dijo Hinata, inclinándose sobre el anciano.
"No te preocupes. En serio." Una extraña luz iluminó sus ojos mientras miraba a Hinata. "Dime, chica," le preguntó de repente, "¿eres tú Hyûga Hinata?"
"¡¿Qué?" gritó Hinata. Los ciudadanos de Jump City apenas se estaban acostumbrando a la presencia de los ninja, pero pocos los reconocían, y NINGUNO había reconocido a la especialista en control de multitudes. Aún así, Hinata se las arregló para mantener la compostura. "Digo…sí, sí lo soy. ¿Cómo…¿por qué lo preguntas?"
"¡Genial!" Murmuró el hombre para sí mismo. "No sé cómo le hace. O más bien sí lo sé, pero…" negó con la cabeza con una sonrisa divertida. "Jovencita, tengo un mensaje para ti. He sido enviado para dártelo."
"¿Un mensaje?" parpadeó Hinata, mirando a sus compañeros de equipo. "¿Qué mensaje? ¿De quién?"
El anciano le dio una sonrisa comprensiva. "Oh, vamos. Ya lo sabes. O al menos debes tener una idea de quién es."
¡Claro que Hinata tenía idea de quién era! Eso la preocupaba.
"Mi amigo me dice que hay mucho que aún debes saber para prepararte para lo que se viene." Una expresión de enojo se vio en la cara del anciano por un momento. "Me gustaría que a veces él fuese un poco más claro con sus mensajes. Ni siquiera yo mismo sé qué significa." Otra vez negó con la cabeza. "De todos modos. Me dijo que quiere charlar contigo en un lugar de la ciudad, que no sea en la Torre."
"¿En dónde?" Hinata medio respiraba.
Un encogimiento de hombros fue la respuesta. "No me dijo. Me temo es un poco descuidado a la hora de encontrar sitios convenientes para hablarle a la gente. Podría ser…" El hombre frunció el ceño por un instante. "Ah. El lugar perfecto. Ve a 'Noodle Nexus' en una semana, a las 11 a.m. Eso debería bastar. Se lo diré, y podrás citarlo allí las demás veces." Le dio a Hinata una sonrisa bonachona. "¿Te parece? Y por favor, niñita, no te preocupes. Él no es tan temible como aparenta."
…...
"Borracho encontrado deambulando por la M-45…pista falsa." Murmuraba Question, mientras salía de la estación de la policía. "Obviamente el borrachín no es Úchiha. ¿En dónde está?" Negó con la cabeza. "Próximo incidente." Se dijo a sí mismo, sacando un libro de notas de su gabardina. "Asalto a carro de valores en la I-89. Caso investigado por un tal Detective Horatio Caine de la Policía de Jump City, división 43. Reporte guardado en el archivo policial." Asintiendo, se dirigió hacia el sedán azul parqueado a un lado de la calle.
"¿Dime otra vez qué cosa exactamente estamos haciendo?" preguntó Cazadora mientras Question se sentaba en el asiento del conductor.
"Rastreando a un fugitivo." Respondió Question, encendiendo el carro.
"Pues esta cacería apesta. No vamos a encontrar nada."
"Estamos reconociendo el terreno. Buscando pistas que el fugitivo haya dejado." Moviendo despacio el carro por la calle, Question continuó. "El fugitivo es de naturaleza violenta y está poco familiarizado con este mundo. Indudablemente podría llamar la atención después de su escape de Jump City. Por lo tanto, es necesario investigar las alteraciones del orden público posteriores al día de su huida."
"Hmpf." Cazadora se enmohinó mientras miraba por la ventana. "Cuando me dijiste que íbamos a hacer un paseo por carretera, tenía en mente algo menos aburridor."
"Muchas cacerías son aburridoras en sus fases iniciales. Un cazador exitoso a veces debe acechar a su presa por muchos kilómetros. A veces debe quedarse en un sitio por muchas horas esperando que la presa venga a él."
"Question, mi nombre es CAZADORA."
"De hecho, tu nombre es Helena…"
"Está bien, mi seudónimo es Cazadora. Como sea, YO SÉ de cacería. Sé que es aburridora. Sin embargo los paseos de carretera no lo son." Ella frunció el ceño ante él. "Al menos no deberían serlo. Se supone que uno debe pasar el tiempo yendo de motel en motel, viviendo sin pensar en el mañana, ver los paisajes…es clase de cosas."
"¿Y no disfrutas del hermoso paisaje de los guetos?" Hubo un toque de diversión en la voz del hombre sin cara.
"Q…"
"Iremos a un motel muy pronto. Me temo que no estoy acostumbrado a vivir sin pensar en el mañana. Mientras tanto, ¿por qué no te relajas y disfrutas del excéntrico encanto de mi presencia?"
Cazadora volteó sus ojos y se hundió en el asiento. "No te das cuenta de cuán suertudo eres de tenerme a tu lado, ¿no? Yo no me meto en asuntos de la Liga."
"Esto no es asunto de la Liga
Media hora después, se parquearon fuera de una estación de policía de aspecto formidable. "Espérame acá," dijo Q abriendo su puerta.
Resoplando, Cazadora abrió su puerta de una patada. "Como si lo hiciera. Me la he pasado toda la noche calentando asiento. TÚ quédate acá, yo iré por tu querido expediente."
"Haz lo que quieras." Question se encogió de hombros y le dio una tarjeta. "Aquí está el número. Ha de estar en los archivos del tercer piso, lado oeste."
Asintiendo, Cazadora tomó la tarjeta y subió a la azotea tras haber disparado un cable. Question la observó por un momento, luego se metió al carro y encendió la radio. Home Made Kazoku sonaba en la emisora mientras Question reclinaba su asiento para esperar. Ocasionalmente revisaba su reloj de muñeca.
Quince minutos después, gritos amortiguados salieron de las ventanas, y el aire se llenó de ruidos de disparos. Question rápidamente reacomodó su asiento, encendió el motor y empezó a andar. Segundos después Cazadora se arrojó desde una ventana del segundo piso, aterrizó pesadamente y alcanzó a entrar al carro. Las balas pasaban silbando y se estrellaban en el pavimento mientras los policías abarrotaban las ventanas.
Question hundió el pie en el acelerador. Algunas balas alanzaron a reventar el vidrio trasero. Tiempo después de haber conducido por las calles a alta velocidad para despistar a las autoridades, Question metió el carro en un callejón y apagó el motor.
"Estás mejorando en sigilo." Comentó Question. "Les tomó más tiempo notar tu presencia."
Cazadora lo recompensó con una mirada furiosa. "¡Cállate! De no haber sido por ti y tu estúpida política de 'no matar policías', hubiera salido de allí en menos tiempo.
"¿Tienes el expediente?"
"Aquí está." Sacando una carpeta voluminosa, Cazadora dejó escapar un suspiro de frustración. "¿Ahora sí podemos irnos a un motel?"
"Creo que la policía estará revisando los moteles por un rato. Será mejor que pasemos la noche en el carro." Question no se dio cuenta de la mirada asesina que su novia le estaba dirigiendo. "Aquí está.", comentaba mientras revisaba un montón de papeles. "Hmmm…Nada prometedor…Rockets usados para abrir a la fuerza un camión de valores, guardias asesinados a bala…no son cosa de ninja. Maleantes encontrados muertos en la escena del crimen -¿acaso es una guerra de pandillas?- No, es demasiada coincidencia que dos pandillas ataquen al mismo objetivo. ¿Traición entonces? Pero cómo…" Una ceja del rostro sin facciones de Question se arqueó. "Hola…."
"¿Qué?" Cazadora conocía esa mirada. Tenía una sospecha creciente de que ni siquiera iban a pasar la noche en el carro.
Question confirmó la sospecha de ella al encender el carro y empezar a andar por la calle. Lanzándole la carpeta a ella, comentó. "Todos los ladrones muertos tenían quemaduras o…" hizo una pausa, "…heridas de espada."
"Asumo que es nuestro fugitivo ¿no?" suspiró Cazadora. "Bien, ¿Adónde nos vamos?"
"Al refugio más cercano. La autopista I-89 es la ruta más corta."
…
Otra vez más. Sásuke repitió la imagen en su cabeza, mirando como ese ladrón asustado sostenía el arma, la apuntaba y disparaba. Cuidadosamente repitió la acción, sosteniendo el arma, tratando de alinearla con la mira, como lo había hecho ese hombre, y apretó el gatillo.
A estas alturas ya se había acostumbrado al retroceso del arma. También de algún modo había ajustado la tendencia de ésta para disparar en ráfagas. Aún le faltaba dominar por completo el arte de apuntar los proyectiles, pero mientras miraba cómo la lata que estaba al otro lado de la bodega bailaba, sentía que estaba más cerca. No obstante, quizá tendría que hacerlo una vez más. Otra vez la subió, alineó la mira y oprimió el gatillo.
Nada pasó.
Sásuke frunció el ceño. Echó un vistazo al cañón y volvió a oprimir el gatillo. Nada.
Un rápido repaso de la lucha en su memoria le mostró el problema. Tal y como había observado, muchas de las armas usadas de repente dejaban de disparar, y los ladrones rápidamente le quitaban una 'cajita' y en su lugar le ponían otra. Frunciendo el ceño, trató de remover la 'cajita' tal y como ellos lo hacían.
Una inspección rápida confirmó su teoría. El arma estaba sin municiones. Algo inconveniente pero no debilitante. Encontraría otra mañana, ya había notado que mucha gente en la zona portaba consigo aparatos similares. Esperaba que los protocolos no fuesen diferentes ya que no tenía el tiempo suficiente para gastarlo en una nueva experiencia de entrenamiento.
El entrenamiento de Sásuke en el jutsu de Kakashi iba muy bien, pero muy lento. Aún no concebía cómo se podía usar un Sháringan para teletransportar cosas. Sintió que tenía que ver con el Susanô, pero dicha técnica era demasiado desgastante como para intentarla repetidamente. Además, Kakashi sólo tenía un ojo, él no habría podido ser capaz de elaborar el Susanô.
Ni hablar. Sásuke se sentía muy seguro ahora mismo en su escondite. Mañana iría a buscar más comida y una nueva arma, pero no sentía el temor de ser descubierto. Esta 'Ciudad Gótica' parecía uno de esos lugares que escondían secretos muy bien.
Continuará…
…
Ndt.: me enaltece mucho que ustedes lean este fic, pero más me enaltece que me escriban y me digan qué les ha gustado y qué no. Recuerden que entre más reviews tenga este fic, más destacado estará. De ustedes y yo depende que Conectando los puntos sea destacado entre los mejores fics de Fanfiction.
AVANCE: Hinata va a Noodle Nexus a cumplirle la cita a ese misterioso individuo, acompañada por Naruto (quien va de pegote). Allá el misterioso hombre le dice quién es y le explica a Hinata algunas cosas concernientes sobre por qué hicieron el salto dimensional y lo que le ha estado sucediendo a ella e Ino últimamente. Pero esto la deja con más preguntas que respuestas.
Rock Lee sigue progresando en las lecciones de artes marciales que le está dando 'Robin-sensei'.
La cosa rara que ha mantenido a Ino aislada de los demás comienza a manifestarse de modo terrible.
¿Quieren saber más? ¡Pues no se pierdan el siguiente capítulo: REVELACIÓN!
¡Esto se pone cada vez más bueno!
