Todo por un sueño

Cualquiera puede dominar un sufrimiento, excepto el que lo siente.

William Shakespeare

TODO POR UN SUEÑO

Capitulo anterior…

Pero todo lo bueno, tiende a desaparecer.

Dos cosas pasaron en un mismo segundo.

Las risas de Victoria se oían aproximarse junto a la voz de Jake que le hablaba.

Y luego observé como velozmente acomodaba su vestido y salía corriendo desesperada y asustada por el oscuro pasillo.

Yo me quedé solo, con el pantalón desprendido y una calentura de la puta madre.

– La próxima vez, serás mía – susurre y salí corriendo hacia el camerino.

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CAPITULO XI

MAREO DE SENTIMIENTOS

Bella POV

Estuve a un paso de cumplir la fantasía de una adolescente, entregarse al personaje de sus sueños.

Mi cuerpo pedía a gritos que le entregara mi corazón a aquel hombre que me tenía aprisionada contra la pared.

En mi cabeza solo rondaba un pensamiento, que me hiciese suya.

Aún me preguntaba que fuerza se apoderó de mi mente para hacerme actuar de forma tan descarada, ni yo me reconocía tan audaz como para atravesar esa puerta y salir en su búsqueda.

Una búsqueda que fue truncada debido a que me lo encontré a mitad de camino como si fuese a mi encuentro.

Cuando nuestros cuerpos colisionaron, una rara sensación se apoderó de mis sentidos, como si mi cuerpo reconociera su cercanía si mi piel, tuviese grabado a fuego, su piel y la memoria del tacto recordarán el haber tocado alguna vez la dermis de su cuerpo o simplemente percibiera su rozamiento en alguna oportunidad.

Indiscutiblemente me estaba volviendo loca, necesitaba de manera apremiante la suavidad de su toque en cada poro de mi piel.

En mi vida había deseado de manera tan anhelante a un hombre. En toda mi existencia, por un simple roce de unas manos, había anhelado que alguien tomara todo lo que estaba dispuesto mi ser a entregarle.

Seguramente en estos momentos me tendría que arrepentir de la manera que actuaba, todos mis sentidos entregados a este hombre que me robaba el sueño o que los convertía en sueños húmedos por solo pensar en él.

Pero cada beso, sus labios recorriendo cada tramo de mi piel, como queriendo memorizarla, me traía extasiada y entregada, sin un ápice de cordura.

Sentir sus dedos en mi interior, se apreciaba como encontrarse en medio de una montaña orando en conexión con una fuerza superior, sus manos quemaban por mi piel.

Un movimiento sublime fue el sentir su miembro en todo en su esplendor, entre mi mano y la suya, realizando movimientos ascendentes y descendentes por toda su longitud.

Un sinfín de pensamientos lujuriosos asaltaron mi mente, desde imaginarme de rodillas implorando su degustación hasta pensar en como se sentirían sus manos tomando mi cabello para marcar un ritmo que solo nosotros dos deseábamos bailar.

Mi beso se tornó más demandante, suplicando un necesitado impulso por su parte.

Solo disfruté un segundo de esa hermosa sensación, de ser acariciada en mi interior por una parte noble de su cuerpo.

Todo transcurrió imperceptible para el ojo humano.

Me despegué de su glorioso cuerpo, bajé la falda de mi vestido, su mirada desconcertante y las voces que se acercaban no daban espacio para alguna explicación coherente por mi parte, solo le robé un beso, casi inexistente al tacto y salí corriendo del lugar.

Mis mejillas se tiñeron de rojo fuego al cruzarme con ambas personas que me miraban desconcertados en mitad del corredor, por instinto o por vergüenza agache mi cabeza y continúe con mi huida, atravesé la puerta, corrí como loca poseída por entre medio de todas esas mujeres y hombres que permanecían ajenos a todo lo ocurrido.

Pedí mi bolso en el guardarropa, monté mi coche y encerrada en su interior, me reí audiblemente para luego apoyar mi frente sobre el volante y romper en llantos.

Perdí la noción del tiempo, solo se escuchaba la marcha de algún coche y uno que otro murmullo de las personas que se encontraban en la puerta del boliche.

Una enorme tristeza embargaba mi corazón, un sentimiento desconcertante golpeaba en todo mí ser.

Tanta deseaba a ese hombre, un mortal común y corriente que se había colado en el interior de cada fibra que deseaba ser amada y como por arte de magia unas palabras de un mail de mi chico Lemnos se colaron en mi mente provocando un llanto incontrolable.

…"Y me sorprende que su perfil de hombre sea como el que mencionó, son mujeriegos, duermen con todas las clientas y solo le dudará un polvo. Volverá a su casa sin bragas y con el corazón destrozado"...

¿Seria verdad?

Quizás el destino lo quiso así, volvería a mi casa, con las bragas puestas y con un deseo frustrado por lo que no pudo ser.

Y volví a romper en llantos.

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El ver como se alejaba del lugar, corriendo asustada como si hubiese entregado su cuerpo al mismísimo demonio, me provocó un sentimiento de vacío que sería difícil de superar.

Isabella era todo para mi, el tenerla entregada entre mis brazos, permitiendo que mis manos degustaran su cuerpo, que mis labios recorrieran cada parte de su piel, era un sueño hecho realidad.

Maldito momento en que tenían que aparecer Jake y Victoria.

De haber tardado un poco más, en estos momentos estaría recordando la sensación de sentir que tocaba el cielo con las manos y no estar corriendo hacia el interior de mi camerino en un intento por esconder mi calentura.

Como un adolescente entré al baño y me senté en el borde de la banqueta, en la que algunas veces usábamos para apoyar nuestra ropa.

Liberé mi erección de la cárcel de mi ropa interior, con la mejor intención de saciarme solo, hasta que un golpe a la puerta rompió mi ensoñación.

– Ed… ¿estas ahí? – nunca odié tanto la voz de Jake. Necesitaba mi liberación como el pan de cada día y el cosmos se había empecinado en arruinarme el momento.

Solté con un leve gruñido mi sexo hinchado que aclamaba una autosatisfacción y le respondí de manera poco cortes.

– ¿Podrías tan solo darme un momento?

– Victoria esta aquí, quiere hablar contigo.

– En un momento salgo. – mierda, lo que me faltaba para adornar este momento de mierda, lo último que deseaba en este lapso, que la zorra de Victoria descubriera mi erección y quisiera tomar manos en mi asunto. Necesitaba bajar mi excitación a como diera lugar.

Y la única solución palpable era en pensar en cosas desagradables.

Y no se me ocurría nada mas ingrato que pensar en Tanya en esos momentos en que estando embarazada odiaba su estado.

Por Dios, mira Eddie¡ que gorda estoy!.

Mi amor, estas embarazada.

No puedo creer que este mocoso me arruine de esta manera mi cuerpo.¿Cómo crees que seré famosa siendo gorda?

No necesitas trabajar amor, cuando consiga un gran empleo, tú cuidaras de nuestro hijo y…

Ni lo sueñes, ese es tu sueño, no el mío. Yo quiero ser una modelo famosa, recorrer el mundo y este engendro solo retrasa mis planes…

Gracias al viaje al pasado, mi deseo por Bella había bajado considerablemente, pero el evocar esa conversación solo me provocó un cabreo de la hostia.

Al abrir la puerta con ímpetu, mi mirada cruzó con la de Victoria que me observaba como si fuese un pedazo de carne, lista para ser degustada.

– ¿Cómo se siente mi Corsario favorito?

– Cansado. – era verdad, solo necesitaba llegar a mi casa, recostarme al lado de mi Titán y rogar que terminará pronto este día.

– Además de cansado, un poco malhumorado. Tenemos que hablar. – busqué la mirada de Jake que reía disimuladamente.

– Quizás en otro momento. – hice un par de pasos, tomé mi mochila, saqué del interior una playera de mangas cortas y me la coloque sobre la musculosa con la que había bailado. – No quiero ser grosero, pero en unas horas entro a trabajar y no he descansado aún. – coloqué mi mochila sobre mi hombro dispuesto a marcharme.

– Precisamente de eso quería hablarte. He hablado con Aro y hemos decidido aumentar tu sueldo al doble junto con el diez por ciento de la taquilla, pero para serte sincera, podrás gozar de ese dinero siempre y cuando firmes un nuevo contrato por un año para trabajar desde el jueves al domingo.¿Que dices? – solo un sentimiento de esperanza podía sentir, de concretarse, mi sueño se convertiría antes de lo previsto y por mi ángel estaba dispuesto a todo.

– ¿Supongo que me dejaras pensarlo? Además debo asesorarme y pedir un permiso especial en mi trabajo. – mi rostro denotaba cierto fastidio, por un momento se me cruzó la idea de negarme, debido a que reducía mis posibilidades de ver a Mi Reina de la Torre, pero por otro lado estaba el motivo por el que trabajaba, todo por un sueño.

– Te doy hasta mañana. – y sin mas se despidió, beso su palma de la mano y me sopló un beso al tiempo que me guiñaba un ojo. Mi rostro denotaba cierto repudio hacia su saludo.

–¡Mierda!¿ que ha sido todo eso? – me preguntaba un Jake divertido.

– Pensé que eras una estatua, no has metido un solo bocadillo.

–Mira hermano. – apoyó su mano en mi hombro mientras apagaba la luz del camerino y salíamos en busca de mi bicicleta. – Acepta el trato, cuando antes puedas marcharte de este lugar mejor, junta todo el dinero, cómprate un auto – me dijo cuando miro mi vehículo con desdén – y aléjate de Victoria lo mas que puedas.

– Tomaré tu consejo. Nos vemos Jake. – me despedí y al destrabar el candado de la bicicleta.

– Puta madre, justo ahora se le ocurre desinflarse la rueda.¡Jake! – lo llamé en un grito. Gira su cabeza para mirarme ante mi llamado –¿Podrás alcanzarme a mi apartamento?, se me ha jodido una rueda.

–Vale, espérame en la calle mientras busco una cuerda para atar tu BMW de dos ruedas. – nos reímos por como lo llamo. Jake era un buen amigo.

Caminé entre la multitud de lobas en celo, totalmente desapercibido, escuché algún que otro comentario sobre el baile del Corsario Misterioso.

Y salí a la calle.

Apoyé mi espalda contra la pared junto con el pie de la pierna flexionada, encendí un cigarrillo y al darle la primera calada, observe un mini Cooper estacionado en la puerta del Pub.

Mi corazón se aceleró notablemente, cabía la posibilidad que mi chica, se encuentre ahí dentro porque le había pasado algo, hacia más de media hora de aquel confuso episodio en donde salió corriendo de mí. Y mi mente no procesaba el motivo de su estancia en la puerta.

Para que estar sufriendo, cuando tenía la respuesta al alcance de mi mano.

Decidí apagar con un pisotón el cigarro y caminé con paso decidido hacia el coche.

No me gusto para nada la imagen que contemplaban mis ojos, un sentimiento de lastima he impotencia se apoderaron de mi en ese instante.

Y por un impulso al verla tan frágil, llorando como una desquiciada, pensé lo peor y por obra y gracia de una conmoción interna, con los nudillos realicé un golpe certero que por poco, astilla el cristal del lado del copiloto.

Su rostro consumido por el llanto me partió el alma en dos, deseaba que me abriera la puerta para poder abrazarla y así borrar su tristeza.

Y en una fracción de segundo, su rostro pasó de la tristeza a la ira, me miró con cara de pocos amigos como si yo fuera el culpable de tanta lágrima.

Sus ojos lanzabas dagas, que hacían blanco en mi corazón y de pronto puso el auto en marcha y salió raudamente.

¡Mujeres!¿Quién mierda las entiende?

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Las palabras de mi Chico Lemmons, ahuecaban mi corazón lentamente.

…"Son mujeriegos, duermen con todas las clientas y solo le dudará un polvo. Volverá a su casa sin bragas y con el corazón destrozado"...

Una y otra vez, se repetían esas palabras en mi mente, mientras las lágrimas rodaban por mis mejillas.

Me latía la frente, se me caían los mocos y deseaba que un meteorito cayera en este instante sobre mi coche.

Para que mierda tanta preparación, el elegir la ropa entre lo que me había dado , usar cremas para suavizar la piel, peinarme con esmero y perfumarme, si al final del día, siempre terminaba sola.

¿Qué es lo que espanta a los hombres de mi compañía?, si hasta uso hilo dental y tengo perfecto aliento.

Nuevamente rompí en llantos.

Un golpe en el cristal de la ventanilla del coche, me obligó a levantar mi rostro del escondite de mi volante entre mis manos.

Sentí que mi noble caballero acudía a mi rescate, desesperado por verme llorar.

Pero mi expresión del rostro cambio rápidamente, por su culpa, me encontraba en este estado, por sus putas palabras del mails, me sentía un misero insecto, ese que no lo pisan, porque da hasta lastima pisarlo.

Odio la manera que me mira.

Odio sus mails.

Odio sus mil contactos en Facebook.

Odio cada agujero en los que se ha enterrado.

Odio que me odie.

Le dediqué una mirada asesina, encendí el coche y salí huyendo del lugar.

Lo miré por el espejo retrovisor y me sorprendí que conversará con el niño de anuncio de crema dental, ese tal Jake.

Atravesé toda la ciudad, mi alma no tenía consuelo, de pronto me encontraba bordeando el parque.

Pensé en Anthony, mi caballerito, llamándome mami.

Estacioné mi coche, con la esperanza de que al pensar en su sonrisa de niño, mi alma encontraría quietud.

Cerré la puerta y me senté en un banco de madera.

Un domingo de madrugada, no había ni un alma.

Solo un cachorro vagabundo buscando un poco de cariño como yo.

Una gran bola de pelos color chocolate, con un par de ojos tristes, muy tristes y de contextura pequeña.

Parecía tan frágil y su mirada escondía un dolor por su abandono, que conectamos con el perrito callejero en un segundo.

– ¿ Te han abandonado?.Conozco esa sensación gracias a Riley. Ven aquí, pequeño.

Me incliné para acariciar con la punta de mis dedos, su cabeza, cuando una voz apenas en un susurro me habló.

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– Hey, amigo. He conseguido la soga para atar tu BMW en mi coche. – quedé paralizado al borde de la acera, intentando descifrar que significaba esa mirada de hace unos segundos. – Edward ¿qué te sucede? ¿Te encuentras bien?

– No, digo si. No se que decirte. Me enamoré. – le sonreí como un tonto, cuanto mas me odia, mas me enamoro.

– Así de sencillo y simple.¿ Y quién es la chica con suerte?

– Ella es…ella es Bella, la dueña de mi corazón. – mi voz sonó en un tono teatral, que acompañe con un movimiento de mis manos simulando un corazón que late.

– Estas loco amigo. –subimos al coche entre risas.

Comenzamos el recorrido hasta mi apartamento, ese que quedaba lejos de mi trabajo, pero cerca del parque en el que mi hijo conoció a su amiga cisne.

Un cómodo silencio se instaló entre mi amigo y yo.

Ambos sumergidos en nuestros pensamientos, anhelos y fantasías, cuando su comentario alarmado, me sacó de mis cavilaciones.

– ¡Joder!¿ que hace una niña sola en el parque? – a pesar de estar oscuro y gracias a que su auto se encontraba estacionado a pocos metros, descubrí que la niña en cuestión, no era tan niña, sino una mujer que con su inocencia y su carácter me robaba el aliento.

– Jake,¡ detén el coche!. No es una niña. Es ella. – su mirada de confusión y diversión, no daba lugar a pensar que mi actitud desesperada era a causa de ella.

–De acuerdo. No te preguntaré nada, me llevaré tu BMW y te dejaré jugar al héroe. – sentí un impulso irrefrenable de besarlo en agradecimiento. – Llámame si debes caminar solo a tu casa, para reírme. – le sonreí, cerré la puerta al bajar y lo vi como se alejaba del lugar.

Caminé unos pasos en sentido contrario hacia donde ella se encontraba, cruce la calle hacia el parque y caminé de manera despreocupada para simular un encuentro casual y fortuito.

Desde mi lugar, observaba la escena, mi nena intentaba tocar un perro vagabundo y se oía un murmullo, como si ella le estuviera contando sus penas a ese cachorrito.

– Un cachorro, no es buen consejero en asuntos del corazón. – apenas sonó en un murmullo, no deseaba asustarla.

Tanto el cachorro como ella, me miraron desconcertados. Intenté sonar casual. –¿Vives por esta zona?

– Que te. – no entendí su expresión, como de rabia contenida.

–¿Quete?.No te entiendo. – y la ira se apoderó de la pequeña demonio y explotó.

– Que te…que te importa Idiota. – por Dios, entonaba cada palabra como si realmente fuera un bobo. Y su tonito, me hizo explotar a mí también. Arrojé la mochila en el banco con demasiada fuerza, la tomé de ambas muñecas, le di impulso, la coloqué de pie y su cuerpo choco con mi torso.

No me importó su rostro asombrado.

Y la besé.

Puta madre, la besé desesperadamente, como si el mundo explotará en ese preciso momento.

Con ambas manos tomé su rostro, a pesar de oponer resistencia, noté como su cuerpo se relajaba y respondía a mi beso, primero con timidez y luego mas demandante y apasionado que el que yo comencé.

Me separé para respirar, apoyé mi frente en su frente y entre jadeos le dije.

– Si me importa. Y mucho, a pesar de ser un idiota. – y otra vez, todo paso demasiado rápido, con ambas manos, rompió el momento, me empujó en mi pecho para tomar distancia y vi su intención de abofetearme.

Tomé su mano en el aire y la volví a besar.

Con más fuerza, más pasional, mis labios absorbían sus gemidos, mis manos acariciaban su cuerpo, su boca me pedía más.

Mi entrepierna a punto de explotar realizó un movimiento involuntario buscando fricción.

Rompió el beso, rabiosa, su cara transformada en una fiera.

Se separó bruscamente y salió caminando hacia su auto al tiempo que me gritaba lo que era para ella.

– Eres un Idiota con todas las letras.¡Argg!, te odio. – me resultó de lo más tierna su reacción. y le grité lo que se me vino a la mente.

– ¡Bien que te gusto nenita de papá! – mi tono burlón la sacó de quicio y al subir a su coche, dio un portazo y arrancó raudamente.

Dejándome solo en mitad del parque y con un largo camino a casa a pie.

A pesar de todo la amaba y este día la besé dos veces, como su Corsario Misterioso y como Edward, el simple vendedor de café que era.


.DISCLAIMER

Crepúsculo, Twilight, New Moon, Eclipse, Amanecer, Breaking Dawn así como el resto de títulos y personajes asociados a la serie escrita por Stephenie Meyer,

Son propiedad de Stephenie Meyer y asociados.

Este es un trabajo hecho por Luz De Luna, creada con el único propósito de entretener y de dar vida a estos geniales personajes en otro contexto que son de mi invención.

Me siento en la obligación de pedir disculpas por la tardanza de subir el capitulo, pero estoy de vacaciones y he creado tres nuevas historias.

*INFIDELIDAD…LAS DOS CARAS DE FACEBOOK.

Ante la soledad de mi matrimonio, Facebook paso ha ser un consuelo. Hasta que un día leí en un muro ajeno un estado y mi vida se desmorono. Con la ayuda de Edward intentaré atravesar el momento y descubrir que el face no solo sirve para jugar...

*PINCELADAS DE RENCOR

Un golpe de suerte me expulsó hacia la fama. Con solo mis acuarelas y mi tablero viajé a New York, lugar en el que conocí el dolor que provoca el amor por lo prohibido, llamado Edward Cullen.

*VEINTICUATRO HORAS DE TU AMOR

Edward, un jovencito popular deseado por todas las niñas de su escuela, integrante y líder de una banda de niños ricos arrogantes. Isabella, una niña solitaria, ignorada por sus pares. Obsesionada con lectura erótica y el arte de enamorar con conjuros y magia. ¿ Podrá esta tonta niña enamorar al enigmático Edward Cullen?.Y si el conjuro no funciona.

ESPERO QUE ESTAS TAMBIEN LES GUSTE. BESOTES.

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