Vegeta miro una sola vez a Bulma, según ella pensaba, y de ahí no la volvió a mirar, ella sí a todo momento a él, lo observaba: sus movimientos, su jugeteo con su copa de vino y como fruncia a toda hora su ceño; pero el hombre ni le prestaba nada de importancia, solo se dedicaba a tomar vino, pedir más y fruncir su ceño.
Bulma se puso realmente ansiosa, había olvidado lo guapo e indestructiblemente fuerte que era Vegeta. No había cambiado casi nada, salvo que su estatura y su rostro reflejaban cierta modificación, pero él seguía siendo muy atractivo, en verdad lo era. No era de esperarse que su novia fuera tan linda como lo era él. Noria no reconoció a Bulma de cuando cruzaron en el baño, estaba feliz porque creía que su embarazo le ayudaría a poder estar con Vegeta de una buena vez, casarse y formar una gran familia juntos. Durante la cena, notó que Vegeta veía un poco a la asistente de Jyo, la de cabello azul, se puso medio celosa, pero Vegeta también la consentía mirándola de repente y tomando su mano, charlaban los dos juntos con los socios de Isla Papaya, discutían anécdotas divertidas de lo que era trabajar en OSC y en Isla Papaya, donde todo era ajeno a la tecnología, Vegeta se mantenía hastiado, no soportaba esas pláticas tan sin sentido alguno, sino fuera porque Bulma se encontraba enfrente de él, se habría marchado de la cena muy pronto. Noria estaba contenta, más de lo normal, podría deducir que esa noche tendría placer, era claro, pero cómo lo disfrutaría si enfrente de él se encontraba alguien de su pasado, alguien que realmente supondría una amenaza ahora que estaba tan cerca de él y de su empresa.
«¿Que hace esta mujer aquí? ¿Por que es tan cínica? ¿Que a caso no me reconoce? No, por supuesto que me reconoce, ella sabe bien quién soy yo, no lo dudo, ella está aquí para perturbarme, veamos si su jueguito le sale tan bien cómo ella lo piensa...»
—Si, es cierto, ¿verdad, amor?—de repente, Noria lo miro con una sonrisa, un hombre de Isla Papaya lo miro también., se notaba que estos dos mantenían una bien cómoda platica sobre alguna cosa en específico, Vegeta se encontraba sin prestarles atención, mirando mientras él jugaba con su copa de vino, dejando pasar de adentro hacia fuera las palabras que escuchaba salir de aquellas bocas. Noria le dirigió su atención y esto lo sacó de sus pensamientos.
—¿Qué?—respondió con su típico tono ronco, su novia se vio sorprendida al ver su contestación, el hombre se sentía incómodo por esto, le dedicó una mirada seria a Noria y en respuesta, ella bajo la cabeza y sonrió en disculpa, el hombre apretó los labios y se volteó para otro lado.
—Vegeta, el hombre nos hacía una pregunta acerca de OSC, no sé qué andas pensando, pero tienes que ponerles atención, ¿acaso eso no es a lo que hemos venido? Vegeta, no entiendo qué te sucede hoy— Noria le hablaba susurrando, pero molesta, hablaba arrastrando la voz de hecho, pero Vegeta ni se inmutó. Al final, la rubia torció los ojos e hizo una mueca, ahora estaba enfadada, su novio la habia desesperado con tan poco, pero si realmente no estuviera embarazada, tal vez dejaría pasar esto por alto, pero realmente su humor se veía afectado y ya no sería fácil no reaccionará ante los malos modos de Vegeta, siendo un hombre sumamente orgulloso y soberbio, tal vez era exageradamente guapo, pero eso no aliviaba ya que ella ya estaba al límite.
Vegeta observaba cuánto había cambiado la joven mujer, solo que a pesar de que la trataba de ignorar, pero no lo podia evitar, cuando ella no veía hacía el, Vegeta sí a ella, se veía muy simple al compararla con Noria, pero se veía bien, notó que sus grandes y realmente bellos ojos azules mostraban él mismo tipo de brillo que tenían cuando la conoció, cuando la veía hablar, notaba sus cálidos y suaves movimientos, Bulma ponía el ojo encima, de vez en cuando, ella le regresaba la mirada de soslayo a Vegeta, salvo que trataba de no hacérselos notar y actuar indiferente, no le iba a dar el gusto de lucir nerviosa, menos después de no haberse visto por un largo tiempo, en el que ambos habían cambiado drásticamente, nunca le permitiría ver de nuevo una debilidad más, tal vez en el pasado fue posible por los malos tratos de parte del padre de Vegeta, El Rey, pero ahora ella era una mujer, sí, tal vez él sea su jefe, pero Jyo estaba de su lado, y aunque Vegeta y ella eran familia, y seguía él siendo siendo su jefe, Jyo la defendería de el, ella no permitiría que Vegeta la despidiera. Sabia que Jyo se le enfrentaba a su primo, ya que ella le platicaba de las veces que discutía con él, casi nunca mencionaba su nombre, se dirigía a él también como su "jefe" y otras veces por "mi primo" pero entre una y otra ocasiones, si ella estaba molesta con él, sí lo llamaba por su nombre "Vegeta" causando espasmos en la espalda de Bulma por la mención de su nombre, solo que Jyo no sabía absolutamente nada sobre aquello y que su amiga fuera conocida de Vegeta, su primo. Tal vez, si Jyo se llegara a enterar de lo que Bulma se reserva, ella se enfadaría en gran manera. Debería decirle, Jyo se había convertido en tan poco tiempo una gran amiga para ella, y la ha apoyado en todo lo que Bulma ha tenido que hacer rumbo a su enfermedad, que cabe decir que se había solucionada un poco, adivinando a quien, a Jyo, ella no se merecía estar excluida de ese tema, porque al fin y a cuentas, tenía mucho que ver entre Bulma y su primo. No, Bulma tiene que decírselo, pero después seguro lo haría, esa noche no sería lo correcto.
Bulma con su enfermedad tuvo que ir a visitar grandes médicos, los dichosos especialistas que el doctor que tiempo atrás la había atendido en el hospital le había recomendado. Por las tardes de algunos días junto con Jyo juntas se deslizaban visitándolos, se la pasaban gran tiempo juntas, Jyo y ella se habían vuelto como unas mejores amigas, no se despegaban en mucho tiempo, incluso, una tarde de jueves en OSC, Bulma se preparaba para marcharse, Jyo se le acercó corriendo a ella desde su oficina, la cual estaba detrás de la gran puerta café del recorrido del miedo para la peli-azul. Jyo se puso a brincar, con un celular en la mano y señalándole a Bulma algo que realmente no comprendía, ella solo le regaló una sonrisa y alzó su barbilla en duda, entonces comprendió por qué su amiga estaba emocionada, su novio vendría a verla, después de tanto tiempo de estar sin verse, Bulma se sintió feliz y se puso a saltar con ella, juntándose con sus manos sobre sus brazos y girando en vueltas, como todas unas niñas, Bulma era parte de la emoción de su amiga. Gracias a Jyo, su vida era más fácil, pudo obtener una consulta con un especialista que poseía grandes estudios, le trató una sola vez y con una inyección que le recomendó que debía ponerle, Bulma dejó de sentirse mal, no estaba del todo curada, pues eso solo la mantenía sin vomitar y a sus órganos calmados por ciertos días, Bulma no debía de irse a inyectar demasiado seguido, pues la sustancia era muy fuerte y en lugar de ayudarle podría perjudicarle, dañando aún más sus órganos y debía evitar a toda costa embarazarse, ¡Ja! Como si ella pensara en eso, con Kei ya tenía suficiente, era mucho trabajo, además, ¿con quien podría tener otro hijo? No tenía novio, apenas y sentía una leve atracción hacia Yamcha, quien apenas esa noche al recogerla esperaba pedirle una primera cita, y el seguía sin saber que Bulma era una joven madre soltera de una pequeña niña, tal vez él no querría salir más con ella después de saber eso, no se comprometería a cuidar del hijo de una mujer de quien apenas y conoce, por muy linda que sea, ¿o tal vez si? Yamcha era un buen muchacho, pero Bulma realmente no lo conocía del todo, aún era un extraño para ella, solo se habían cruzado unas cuantas veces.
Si que estaba nerviosa, con manos temblando durante todo el transcurso de la incómoda cena, pensó que esa noche sería distinta, no un mar de pánico. Le dolía, le dolía profundamente verlo de nuevo, estaba un poco traumada, eso la mantenía hecha una furia, no quería ser débil, era algo que Vegeta le había enseñado y de manera muy clara. Bulma bajaba la mira al suelo mientras veía sus palpitantes manos sufrir por la tensión que estaba experimentando, quería llorar, quería realmente y a duras penas hacerlo. Maldita cena, no debió de haber acudido para nada, Podría haberle dicho simplemente a Jyo que se sentía mal, excusarse por medio de su estupida enfermedad. Incluso notaba que su copa con vino temblaba, no tenía para nada hambre, Jyo la miraba con preocupación, Vegeta hablaba con su novia ahora embarazada, ahora ella y él formarían una familia, ¿cómo recibiría Vegeta la noticia de saber ello?
—Bulma...¿estas bien?—le susurro Jyo mientras tomaba suavemente su brazo a su costado, Bulma seguía temblando, esto precipitaba a Jyo a mostrarse incrédula ante su amiga.
Bulma inhaló una fuerte y espesa bocanada de aire.
—Sí, solo, ya sabes...algo me estresa y eso hace que mi cabeza me duela, y no me quiero sentir así Jyo, tu lo sabes. No me gusta demostrar que soy débil, y por eso trato de controlarme. Alguien me enseñó hace tiempo que no debía de mostrar eso y vaya que esa persona me clavo ello en la mente, Jyo—Le recito Bulma, ahora se podía notar que la joven mujer estaba molesta, hablaba de manera dura, y ahora sus manos tambaleantes no eran más que dos puños cerrados y apretados con fuerza. Jyo no comprendía, solamente le dio un apretón a Bulma y le sonrió.
Bulma veía a Vegeta sonreír maliciosamente y se sentía intimidada por el, todos en la cena platican y disgustaban con ánimo sus platillos, bebían de sus copas de vino con risas y júbilo, mientras que ella ni siquiera podía alzar el tenedor, Vegeta disfrutaba hacerla sentirse fuera de lugar, sabía que aún para ella su presencia le esclarecía molestia, sabía por qué...él la había causado. Pero él se sentía tan fuera de lugar como ella, solo que se portaba indiferente, no quería que ella lo notara. Noria aún seguía moleta debido a que no le ponía atención, tal vez después de todo, el joven Vegeta no disfrutaría de manera linda su noche, salvo por peleas y reclamaciones que sabría que Noria le daría, solo que él no se las permitiría pasar, la mandaría a volar primero que nada, nunca soportaba los reclamos de alguien, solo una persona le había permitido pasar eso por alto y esa persona estaba enfrente de él, con unos grandes y lindisimos ojos azules que nerviosamente lo miraban, con timidez, que él por supuesto ignoraba.
La cena ya estaba a punto de acabar, solo que Jyo salio antes, se disculpó con todos yéndose junto con su joven amiga, que estaba con gran ansia de marcharse a casa. Todos los presentes eran en su mayoría viejecitos alegres y sonrientes, dijeron adiós con la mano tanto las jóvenes con los señores y Noria, Vegeta ni siquiera las miro irse, fingía estar prestando Atencion a su copa de vino, Bulma esperaba que al verse de nuevo...tan solo el mostrase un atisbo de emoción, de sorpresa, pero no lo hizo, solo la miro una sola vez con mucha presión al momento en que ella llegó contenta y sin preocupaciones al inicio de la cena, y eso había sido todo, no la había vuelto a ver ni una sola ocasión más. Bulma estaba triste, no esperaba esa reacción de Vegeta, no mucho menos después de todo lo que los unía, pero para él eso estaba en el pasado, eso lo dejó completamente claro. Ella jamás lo pudo olvidar. Él para siempre sería una parte de ella, de su vida.
Se marchó del restaurante, Jyo no se iría en verdad con ella, su cita sería esa noche con su guapo novio, solo la había utilizado por excusa, Bulma eso lo entendía. Yamcha estaba afuera esperándola, mientras que el novio de Jyo había venido por ella. Era un hombre alto, piel negrita, realmente guapo, era un jugador profesional de baloncesto, estaba fuerte y, en verdad, exageradamente alto. Bulma se asombró. Jyo corrió feliz a abrazarlo, el muchacho le sonrió y la abrazó.
—¡Amor, ya llegaste!—Le gritó Jyo mientras le quería dar un beso, el hombre le sacaba una cabeza y media a su novia, solo tuvo que agacharse un poco para estrechar sus labios con los de su novia. Jyo sonrió y volteó la cabeza a Bulma, quien estaba a lado de Yamcha mirándolos callados y sonriendo—Amor, ella es mi amiga Bulma, creo que te he hablado mucho de ella—comentó Jyo, mientras seguía abrazándolo con gran alegria. El gran novio de Jyo sonrió y estiró su largo brazo hacia Bulma y Yamcha, quienes lo tomaron en saludo, se presentó amablemente y volvió dirigir su mirada a su chica—, Yamcha, lleva a Bulma a su casa, por favor, amiga, nos vemos el lunes. Cuídate.—Jyo y su novio se marcharon caminando, regalándoles una última sonrisa. Bulma los miró irse sonriendo.
—Muy bien, my lady, ¿como estuvo su cena?—pregunto bromeando Yamcha, le abrió la puerta del copiloto y Bulma le dirigió una sonrisa, prosiguió a subirse al auto. Cuando lo hizo, Yamcha regresó a su lugar en el volante. Bulma tenía la mirada caída—, ¿Bulma?— pregunto mientras sus sonrisas se desvanecían—¿estas bien?— esta era la pregunta de la noche, Bulma ya estaba harta, ya se quería marchar, pero no sin invitar al apuesto Yamcha a una salida con ella. No estaba de humor, realmente no, se había cruzado con alguien que tenía que ver tanto con ella y con Kei, alguien a quien no esperaba volver a ver y ni siquiera le puso alguna emoción, solo presión al momento de reencontrarse.
Bulma tenía su cabeza agachada, sin mirar a Yamcha, forzó una sonrisa, el solo estaba siendo amable, no debía portarse así—Sí, es solo que, un poco cansada...¿sabes?
Yamcha intentó tomarle la mano, pero Bulma se apartó—Te llevare a tu casa entonces...—El alejo su mano, no sin darle una gran atención con sus lindos ojos cafés, para luego tomar el volante con ambas manos. Pensaba que Bulma estaba molesta con el Y al momento de hablarle sonó desganado y triste, Bulma se percató de ello.
—Yamcha, ¡espera!— Yamcha estaba apunto de arrancar el auto, Bulma le hablo y el brinco del susto, la mano de Bulma se colocó en su antebrazo y en un movimiento rápido, mientras Yamcha la miraba de lado, se abalanzó sobre él y le estampó un beso—, perdóname, no quise ser grosera— dijo de manera dulce.
Yamcha se sonrojó—Para nada Bulma, gracias...gracias por ese beso— contestó tartamudo, Bulma rio y se volvió a poner en su asiento, se puso el cinturón, Yamcha suspiró y arrancó el auto.
El camino fue en silencio, Bulma y él no hablaron cosas con importancia, solo sobre si la música estaba bien, qué comieron y ya, Bulma estaba sin ganas de nada, pero quería invitar a Yamcha a salir, así que tuvo que tragarse el orgullo de no querer hablar con él y preguntar, además, tenía que decirle que tenía una hija pequeña, para saber si realmente no le molestaría eso.
—Yamcha...—empezó y lo miro, porque hace unos momentos solo se recargaba en el cristal de la ventana y miraba las calles, Yamcha le presto atención —, ¿te gustaría salir algún día?— Pregunto mientras lo veía sonreír.
Yamcha había planeado invitarla también esa noche, por suerte, Bulma se le adelanto, qué gusto—Claro que sí, Bulma.
—Excelente Yamcha, pásame tu número y te hablaré—Bulma sonrio y saco de su bolsita su celular. Bulma desbloqueó la contraseña Con su huella tactilar y se dirigió a contactos, agregó uno nuevo y Yamcha comenzó a dictarle, Bulma lo reconfirmo diciéndoselo de nuevo, para finalmente guardarlo. Luego, volvieron nuevamente a la tranquilidad y el silencio. Luego de unos minutos, Bulma decidió decirle sobre Kei—, Yamcha.
—¿Si, Bulma?—Yamcha mantenía la vista al frente con el volante entre sus manos, conduciendo con cuidado y sin voltear su atención.
—Tengo...tengo que decirte de algo—Bulma titubeo al principio, Yamcha se giró a verla por un momento y regreso su vista al frente, Bulma lo miraba nerviosa—, yo tengo una hija.
—¿¡Qué!?—Yamcha se sorprendió por ello, casi brincó en el auto, no sabía para nada eso de la hija de Bulma, eso sí que era algo no de esperarse. Bulma frunció el ceño, Yamcha la veía enfadarse ahora preocupado, la mujer cruzo los brazos y le quito la mirada de encima. Yamcha sintió pesar, Bulma le agradaba y le gustaba mucho, no quería perderla, tan solo era una madre soltera...con una niña de otro hombre. Yamcha continuó mirando a Bulma y a la vez al volante—Bulma, no quiero que pienses mal de mi, es solo...que me sorprendió, a mi me gustan los niños, de verdad.
Bulma suspiró—Una de las razones por las que no salgo con nadie es por ella, por mi hija, es tan pequeña y tengo que cuidad solo de ella, no de nadie más. Tan solo tiene cinco años y solo somos nosotras dos, pero tú...realmente me gustas.
—Y lo entiendo, es muy pequeña y tú también me gustas, mucho, pero ...¿y su padre?—Yamcha no pudo evitar preguntar, quería saber si acaso la niña no podía ser sustentada solo por Bulma, sino por el que la engendró también.
—Ella es solo mía—Susurro Bulma y miro por la ventana. Yamcha se sintió incómodo y se movió en su asiento, ya no prosiguió con el tema, dejándolo de lado. Ya faltaba poco para llegar al edificio de la madre de Bulma, Yamcha puso una canción en la radio para aliviar la sensación de molestia entre ellos. Bulma sonrio ante este gesto.
Yamcha dio la vuelta y se estacionó, ya habían llegado. Bulma se desabrochó el cinturón y giró hacia Yamcha, le sonrió y le dio un beso en la mejilla, Yamcha le devolvió la sonrisa y le agarró de la mano, la jalo suavemente hacia él y la beso. Bulma le devolvió el beso, después, bajo del auto y dijo adiós con la mano. Yamcha la había puesto de buenas. Subió las escaleras del edificio, suspiró mirando el caracol en ascensión, eran muchas escaleras por subir y el ascensor no funciona, que pésima atención al edificio. Bulma comenzó a subirlas, mientras iba pensando de nuevo en Vegeta. Él era la persona que le había claramente enseñado que no debía de ser débil, no debía de ser vista así por nadie.
"Tu eres débil y eso te humillará. Me haces serlo también y no pienso soportar eso, eres escoria para mí."
Bulma siguió subiendo las escaleras, Ya faltaba poco, pero iba realmente cansada, solo quería llegar a dormir y tumbarse en su cama, habría si son una gran suerte que Kei ya la dejara dormir sola, pero la niña se había acostumbrado tanto a estar con su madre que lloraba en las noches por querer dormir con ella, Bulma no tenía más remedio que pararse en medio de la noche a traer a la niña con ella. Había descansado tanto Los primeros días que llegaron al departamento con su madre, mientras dormía ella sola, pero Kei al quinto día empezó a llorar. Bulma llegó por fin a la puerta, la abrió con sus llaves, que ya las traía en mano preparadas, y giró el picaporte, vio las luces apagadas y supuso que su madre y su hija ya estarían dormidas. Resoplo y cerro la puerta, que se mantenía abierta detrás de la mientras trata de pensar en la oscura habitación. Camino hacia su cuarto, entró en él y se desvistió, tomó una larga playera blanca encima de la cama y notó que Kei no estaba ahí, se puso la playera y camino hacia el cuarto de su madre, Kei estaba con su abuelita durmiendo juntas. Bulma rio y se fue a acostar.
Vegeta recién había llegado hacia su apartamento, Noria venía detrás de él, quien ni siquiera le prestaba atención. La mujer venía hablando como perica y no se callaba. Entraron juntos por la puerta, Vegeta aventó las llaves el gran desayunador, se encaminó hacia su sillón y se tiró en el, la cabeza le daba vueltas. Noria seguía hablando sin parar, lo estaba exasperando. Se toco la frente mientras veía la silueta de Noria dirigirse hacia el.
—Vegeta...—lo llamo mientras se sentaba a su lado— tengo algo muy importante que decirte—Dijo ella y sonrió alzando los hombros.
Vegeta ya estaba harto, ¿como era que la soportaba? Era muy superficial, muy aburrida y muy básica, sí, era guapa, pero nada de su gusto. Vegeta la empujó con fuerza, se levantó del sillón y se movió a su cuarto de entrenamiento—Lárgate, ya me traes harto. Noria comenzó a llorar, tomó sus cosas y salió corriendo del lugar. Cuando por fin lo hizo, Vegeta suspiró aliviado. Se dispuso a entrenar y después a dormir, tan lindo como nunca lo había hecho, desde que traía la presión de tener que tener un hijo con una mujer que ni quería y tener que hacer ese compromiso de estar con ella lo traían molesto, ahora que ella se había largado sabría que no lo molestaría por un tiempo, pero tendría que volver a buscarla a regañadientes, no tenía de otra, si no quería que el Lagarto lo mandara a prision. Ese energúmeno era más poderoso que Vegeta, y tenía tanto odio hacia él y su familia que haría lo que fuera para jorobarles la vida. Aún estaba fresca su rencor del rufián por la muerte de Dodoria, pero ese gordo se lo merecía, quería poner sus manos asquerosas sobre Bulma y eso él no lo habría permitido.
Resoplo.
Bulma.
Vegeta se durmió pensando en ella.
Para la mañana, una fuerte llamada de su celular llegó a esos oídos, Vegeta se molestó, quería seguir durmiendo, no quería responder, pero el aparato no se callaba. Jadeo y se levantó de la cama con gran pesar para ir a buscar el celular, el ruido provenía de la sala, posiblemente estaba en el sillón, se acerco a él y si, ahí están el celular. Era de su padre la llamada, qué extraño. Contestó curioso.
—¿Si, padre?—pregunto con su voz ronca sonando suave, la linea permanecía muda por unos instantes, Vegeta esperaba mientras no escuchaba nada, más que respiraciones.
—¡Vegeta, hijo mío! Necesito que vengas al hospital, has tenido un hermanito—Gritó por el celular de repente su padre, estaba emocionado. Vegeta río.
—Padre, felicidades, pero hoy no podré ir...tan solo dime, ¿cómo se llama el engendró?—Vegeta no tenía ganas de ir realmente, pero el nombre de su nuevo pariente si lo encontraba atractivo por saber, sabía que su padre estaba contento, cuando tuvieron su charla en el hospital, su relación se había suavizado un poco, pero aún eran distantes.
—Tarble—contestó El Rey—, Vegeta, tienes que venir tan pronto puedas, se parece mucho a ti.
—Hump—dijo Vegeta, mientras se cruzaba de brazos, de seguro su padre exageraba.
—Bueno, hijo, tengo que irme, Launch esta molesta y quiere que cuide del bebé. Nos vemos, Vegeta—El Rey corto la llamada. Vegeta hizo una mueca y rió soberbiamente, seguramente su padre ya no le prestaría atención a él, hasta el momento en que llegara el turno de él de volverse padre.
Bulma tenía esa tarde de sábado una cita con la trabajadora social, Jenka, no había acudido por mucho tiempo desde la última vez, pero sabía que inspeccionaban su vida constantemente, para Los detectives, Bulma apenas era una niña, una chiquilla y no debía de cuidar a una ni.a tan pequeña, era muy joven y debería ser mejor que ellas se mantuvieran lejos. Bulma llegó con la pequeña Kei a su lado, tomada de la mano de su madre y bien vestidas las dos. Kei lucia uno de los nuevos vestidos de flores que su abuelita le había regalado, peinada con unos pasadores y su pelo cortito en forma de honguito suelto, mientras que su madre, su hermosa madre, lucia de mejor manera, con una playera de manga larga blanca metida debajo de una falda naranja, que apretaba su cintura con un cinturón y unos botines cafés, con el pelo suelto. Las mientes entraron juntas. Jenkalas recibió con alegría, al mujer lucia contenta con el aspecto de las dos, tomaron asiento cada quien en su lugar, Jenka les ofreció agua, café y dulces.
—Muy bien, Kei, hace mucho que no te veía, luces hermosa nena— dijo Jenka sonriendo a la pequeña, Kei solo río—, bueno, me enteré que viven en otra parte, ¿no es así?—Bulma y Kei asintieron—, me alegra, eso significa muy buena señal, Bulma. Has mantenido un buen tiempo trabajando en OSC y hasta has subido de puesto, viven en un lugar mejor y Kei y tú se ven alegres, contentas, bien vestidas. Al parecer, todo va bien, me alegra muchísimo. Bulma, casi estoy segura que si te otorgarán el permiso de custodia permanente.
Bulma sonrio de oreja a oreja—Eso es más que una buena noticia, ¿oíste, hija? ¡Te podrás quedar conmigo!— Bulma miro con emoción a su niña, Kei se levantó del asiento y jalo a su madre, Bulma se levantó también y la niña le tomó la mano.
—Mami, estaré contigo por siempre—contestó Alegre la niña. Empezó a saltar y su madre junto con ella. Bulma y Kei reían felices girando y saltando.
Salieron corriendo alegres de trabajo sociales, Bulma y su hija caminaron alegres antes la vista de varias personas, varias miraban con extrañeza a la joven muchacha y a la niña irse riendo y brincando. A Bulma no le importaba, iba con su hija, solo tenía que mantener oculta su enfermedad y eso sería todo, Kei permanecería a su lado para siempre. En el camino por las grandes calles y las avenidas, Bulma chocó de frente con un hombre que le miraba molesto por el empuje.
—¡Fíjate, muchacha estúpida!—le gritó el hombre. Bulma bajo la sonrisa en su rostro mientras estaba a punto de explotar, Kei suspiró, ya conocía el temperamento de su madre.
—¿¡Fijarme!?— repitió Bulma—¡Fíjese usted, gran gorila!, ¿¡que no muestra respeto por una dama!? ¡Simplemente camine, canalla!—gritó Bulma a todo pulmón, el hombre quien hace unos momentos le gritaba enfurecido ahora lucia chiquito a la estatura de Bulma, puso cara de espanto y salió corriendo, nunca había escuchado a una mujer contestar así.
Kei río cuando el hombre huyó de su lado, Bulma se relajó y volvió a sonreír—Siempre hay que guardarnos en integridad, hija, nosotras somos muy bellas y debemos de valorarnos así—Bulma alzó la barbilla y siguió brincado riendo con su hija, se dirigían a la casa de Jerk. Caminaron por toda la ciudad hasta llegar allá, no se cansaron, estaban llenas de alegría.
Al llegar a la casa Jerk, vinieron a Milk riendo tomada de la mano con un muchacho, él se rascaba la cabeza y se reía junto con Milk, Bulma miraba sorprendida, ese chico no era Diecisiete, era incluso más fresco que el, lucia atractivo en igual manera, tal vez más, el chico era fuerte, era alto y miraba a Milk con un gran brillo en los ojos.
—¡Milk tiene novio!—gritó la pequeña Kei a su madre, mientras jalaba a Bulma de su mano que la tenía entrelazada con la de ella y con la otra señalaba la pareja. Milk y su novio, que hace unos momentos solo lucían atentos a su ojos del uno y el otro, que no se percataron de la presencia de Bulma y su hija, se voltearon espantados.
—¡Bulma, Kei!—gritó una espantada Milk mientras se sonrojaba. El muchacho las miro curiosamente infantil—Goku, ven, vamos con ellas, son mi familia—Comentó Milk mirando a Goku dulcemente, el río y asintió, mientras se acercaban a ellas, Milk y las mujeres se sonrieron—Bulma, él es Goku, Goku, ella es Bulma y su pequeña hija Kei.
—Mucho gusto—dijo Bulma y ofreció su mano, Goku se rascó la cabeza y la tomó riendo.
Kei también la estiró con dificultad a Goku, quien se rio y se agachó a la pequeña altura de la niña, la miro por un momentos y puso su mano en su barbilla, Milk y Bulma permanecían extrañadas.
—¿Sabes, pequeña? Me pareces muy familiar, te pareces a alguien de mi familia— dijo Goku y rio, tomó la mano de la niña. Todos rieron, pero Bulma rio de manera nerviosa.
Entraron a la casa de Jerk a comer todos juntos, riendo y disfrutando del momento alegre que mantenían. Milk y su mamá se quedaron muy sorprendidas por las buenas nuevas, se pusieron gustosas, Bulma se las platicó mientras cocinaban la comida para todos en la cocina, al mismo tiempo que en el comedor, Kei y Goku jugaban juntos. Resultó ser muy agradable el nuevo novio de Milk, Bulma y el terminaron llevándose muy bien, realmente se congeniaban los tres, solo que a veces se soltaban a discutir pequeñamente y Goku era como un niño pequeño, se hacía chiquito ante los gritos de las dos mujeres y luego terminaban riendo.
Para al final, el fin de semana para Bulma fue agradable, dulce, estaba contenta, su hija podría permanece con ella, tal vez ya pronto le darían la custodia total, pero rogaba a Dios que nada interviniera en que ella se alejara de su hija, que pudieran estar juntas. Bulma había hablado con Jyo, su jefa y amiga, le había contado también a ella las noticias, Jyo se puso feliz. Su amiga aún no conocía a su hija, Bulma no la llevaba casi nunca a su trabajo, una que otra vez sí, Milk le llevó la niña al menos unas dos veces en todo el tiempo en el que llevaba trabajando en OSC, en esos tiempos, Jyo ya se había marchado. Kei era muy inquieta, corría de un lado para otro, también era por eso que no la llevaba, ni prestándole su celular su hija se comportaba, ni llevando sus muñecas. La madre de Bulma, Bunny, estaba muy alegre, había recuperado su misma forma de ser de antes, eso hacía aún más dichosa a Bulma, era tierna, despreocupada y muy risueña, hablaba agudamente, diciendo para la mayoría de las veces un "oh".
—Oh, Bulmita querida, ¡esa es una excelente noticia!—Bunny en cuanto escucho la noticia, abrazó a su hija. Todo estaba marchando bien, ojalá nada cambiara.
Bulma se levantó de su cama, la pequeña Kei dormía a su lado, la movió un poco y la niña despertó, se alzó y bajo de la cama, tallándose el ojo con su puñito cerrado. Bulma le tomó de la mano, la encaminó al baño y la baño, después la secó, la vistió con su uniforme, la peinó y la llevó a desayunar. Ya sentada en silla con la mesa comiendo una galleta, Bunny salió de su habitación ya arreglada y solo acomodándose el cabello rubio en un chongo.
—Pequeña Kei, vamos nena— le dijo Bunny, tomó su bolso y la mochila de Kei. La niña se levantó de la silla, abrazó a su madre y ayudó a su abuelita con la mochila de la escuela, tomó su mano mientras ella se despedía de su hija—Adiós hijita, nos vemos en la tarde— y salieron por la puerta.
Bulma se dispuso a arreglarse como de costumbre, con un vestido morado que llegaba a la rodilla y unos olanes por la parte del escote, junto con unos tacones negros. Se tomó sus pastillas especiales, se colocó su abrigo, tomó su bolso y sus llaves, salió del departamento y se encaminó a OSC. Bulma llegó rápidamente, pasó de lado por la escuela de Milk, sonrió cuando lo hizo. Entró por el vestíbulo y varias personas la saludaron, muchos de ahí ya la conocían. Subió alegre por el ascensor, caminando contenta. Llegó a su piso, todo andaba en constante camino hacia su escritorio, resoplo, mirando atónita que había una gran pila de papeles se encontraban puestos encima de su lugar de trabajo, el cual tenía mucho. Bulma colgó su bolso, se sentó y comenzó a llenar el papeleo, llamar a los clientes en nombre de Jyo durante mucho tiempo, hasta el medio día. Terminando, suspiró, se alzó de su lugar, camino hacia el frente y se estiró, cerró los ojos y colocó sus manos como apoyo de su escritorio, cuando sintió unas fuertes manos posicionarse en su cintura, Bulma brincó al conyact y su cuerpo se tensó.
—¿Creíste que te podrías escapar así de fácil de mi?—susurro en su oído, Vegeta apretó su cuerpo con él de Bulma, estaba respirando en su cuello.
—Vegeta...—murmuró Bulma con apenas un hilo de voz—, yo...
—¿Que haces aquí, mujer?—Vegeta la interrumpió, la volteo tomando su codo y girándola de frente a él, quedando frente a frente, Bulma se puso pálida—Te hice una pregunta.
Bulma parpadeo y ladeó su rostro, Vegeta de una mano la tomaba de su cintura, mientras que con la otra sostenía su codo todavía. En ese momento, el ascensor se abrió, llegando Jyo por el. Bulma miro a su amiga llegar, Vegeta no se movio.
—Bulma, lamentó llegar tarde. Es sólo que... no me vas a creer que —Jyo venía caminado y viendo hacia su celular, alzó la vista y de repente vio cómo Vegeta y Bulma compartían una escena incómoda—¡Bulma! ¿Estas con mi primo?
El terror se apoderó de Bulma—Jyo, no es lo que parece— se apresuró a decir, Vegeta la soltó con suavidad y se hizo a un lado, y cruzó sus brazos, mirando con el ceño fruncido la discusión. Bulma tenía una gran cara de espanto.
—¿Ah, no? Entonces, ¿qué es? ¿Te estás tirando a mi primo? ¡Él tiene novia, Bulma!— gritó Jyo con furia, Bulma alzó la mano desesperada, negándolo.
—No— dijo Vegeta, las mujeres miraron hacia Vegeta—, la conozco, por eso vine a hablar con ella, Jyo. ¿qué te pasa, eh, insecta? Te pones muy loca— Vegeta camino hacia el frente y se marchó.
Bulma suspiro—Jyo...yo—trato de hablar.
—¿conoces a mi primo?—hablaba Jyo más calmada.
—Sí, lamentó no contarte antes, quería hacerlo en cuanto lo vi en la cena, pero no es mismo día.
Jyo se tocó la frente, cerró los ojos y dijo:—lo siento mucho, lamentó dudar de ti— se acercó a Bulma y la abrazó. Bulma recibió el abrazo, y respiró tranquila.
N/A: Hola, como estan? espero que les haya gustado el capitulo, a mi me gusto en gran manera, me costo quebrame la esplada para aprsurarm a escrubielo rápido, lamento y diculpo mi tardanza, espero ya acabar el fic para el proximo mes, si, ya lo se, a ver si si me apuro Bueno, quiero aprovechar para mandar un saludo a:
Paulayjoaqui: Hola, siii, Noria está embarazada, que raro no? Pero de verdad esto me gusto, en cierto modo lo que amenazaron a Vegeta a cumplirá, es bueno...en cierto modo, jajaja. Pobre Bulma, toda nerviosa por encontrarse con Vegeta, que nervios, y miro a Noria por el hecho de que no la piensa respetar si se queda con ella, porque no la quiere, él es un mujeriego y así seguirá, jaja. Te mando un gran saludo, espero que esta capítulo te haya gustado.
An 18: Me pone contenta que te guste la historia, que te agrade, muchas gracias, espero que te guste el capítulo, sigue aquí, me gustaría que puedas seguir dejando un rastro de ti, saludos!
Bueno, eso es todo por hoy, y pronto nos volveremos a leer, oigan...se me olvidaba, me ayudarían con una cosita...? Realmente he tenido problemas para poder agregar un buen summary al fic, para hacerlo más atractivo, me ayudarían con algunas ideas...se las agradecería mucho!
Bueno, saludos, hasta la próxima actualización 😀
