Los personajes que aparecerán en esta historia son propiedad de Stephanie Meyer.

Capitulo 12

*Horas Después*

— ¡Bomba! — grito Carlisle tirándose a la piscina repleta de chicas.

Emmett y Alice venían detrás de él, tirándose a la piscina de la misma forma, salpicando a Esme y Carmen que venían tras ellos.

— disculpen, ¿son sus madres? — pregunto un hombre con pinta de salvavidas.

— ¿perdón? — pregunto Carmen confundida.

— si, son mis hijos. —contesto Esme amable. — ¿por qué, que ocurre?

— está prohibido tirarse desde esta parte de la piscina. Hay muchos bañistas y pueden darse un mal golpe con los saltos de ellos. — dijo el chico sonriéndole de más a Esme.

— no se preocupe, hablo con ellos ahora. — Esme asintió y se alejó, caminando hacia la piscina. — espero que hayan oído, no quiero problemas. Díganle a Carlisle.

Alice y Emmett la voltearon a mirar con sonrisas, nadando hasta Carlisle que hablaba con dos chicas muertas de la risa.

— Carl, mama nos llama. — Emmett dijo sin siquiera mirar a una de las chicas que le hacía ojitos coqueta.

— voy ya. Entonces, ¿como decía? Ah sí, estaba yo... ¡EMMETT! — grito al sentir como Emmett lo agarraba por el traje de baño y lo empujaba hacia la orilla, donde estaba Esme sentada con los pies dentro del agua. — ¿qué pasa?

— Carlisle, cariño, no puedes estar saltando y gritando cuando quieras, recuerda que estamos en un hotel y ya me han llamado la atención... — empezó Esme con paciencia, pero Carlisle se alejó nadando, ignorándola. — no puedo con este mocoso. — gruño Esme, saltando al agua, nadando tras él.

— alguien está en problemas. — murmuro con diversión Emmett.

— esto va a estar divertido. —dijo Alice en el mismo tono que Emmett.

Esme nado con una velocidad sobrenatural, pero sin llegar a la velocidad vampírica.

— ¡Carlisle Cullen, ven acá! — Carlisle la volvió a ignorar, sonriéndole a la castaña con la que hablaba, causando la furia de Esme. — te dije que vengas. — ordeno agarrándolo por el brazo, alejándolo de la visión humana.

— ¿qué te pasa?

— tú me pasas, estas tan... Cambiado. — término Esme en su mente.

— ¿tan qué? ¡Dios, todos ustedes son tan raros! — exclamo Carlisle adentrándose a una pequeña cueva de donde salía agua.

Esme lo siguió. — perdóname, cariño, es que estas muy irrespetuoso últimamente. Entiendo que sea parte de la edad, pero...

Los labios de Carlisle la hicieron callar. Él... ¿Carlisle la estaba besando a ella? Esme quiso dejarse llevar, con todas sus fuerzas, pero eso no estaba bien. Ella tenía 26 años y el tan sólo 16. Así que utilizando una fuerza que no creyó posible, se separó de Carlisle.

— ¿qué haces? Esto no está bien.

Carlisle sonrió de lado con travesura, rodeando la cintura de Esme, atrayéndola a él.

— para ti nada está bien, Esme, debes dejar de ver lo que está bien y lo que está mal. Te quita el encanto. — susurro Carlisle en el oído de Esme antes de repartir besos por el níveo cuello de ella.

— si serás desvergonzado. — murmuro Esme alejándose de Carlisle.

Carlisle se quedo confundido. ¿Qué había sido todo eso? ¿Por qué había besado a Esme así?

— mierda... — pensó Carlisle. Ahora todo cambiaría. Los chicos iban a quererle matar si se enteraban.

A lo lejos, cierto pelicobrizo de ojos dorados se reía a carcajadas con maldad.

— ¿de qué te ríes? — le pregunto Rosalie.

— de nada... — Alexander contesto.

Rosalie entrecerró los ojos, dudando de su contestación. Pero término yendo hacia Emmett, dejando a Alex reír sólo.

Alexander siguió riendo, caminando hacia una Esme con el ceño fruncido saliendo de la piscina.

— hey, mama, se supone que debías quitarte la camiseta antes de meterte, no después. — se burlo el menor Masen.

Esme lo miro, pero no contesto. Dejo la camiseta sobre la silla a un lado de Carmen y agarro una toalla, alejándose a paso lento, dándole tiempo a Alex de atraer a Carlisle a la orilla.

— ¿qué quieres? — pregunto el rubio saliendo de la piscina.

Alexander fijó sus ojos en los de Carlisle, impidiendo perder el contacto visual.

— vas a ir tras Esme y te disculparás. —ordeno Alex, intentando utilizar su don en Carlisle, pero este lo miro con rareza.

— ¿y a ti que te pasa? — pregunto Carlisle antes de volver a la piscina, yendo directo hacia 5 chicas que charlaban, libres de chicos.

— ¿qué demonios? — susurro Alex.

No había servido su don en Carlisle, pero justo hace unos minutos sí. ¿Qué estaba pasando? Su don nunca le había fallado.

— también nos ha pasado, no te asustes. Hay que averiguar que le hicieron. —comento Edward a su lado.

— pero para eso debemos ir a Volterra.

— No exactamente, ¿te recuerdas de un amigo francés que te había dicho? —Alexander asintió. — pues he estado hablando con él y tiene contactos dentro de la guardia que pueden averiguar que paso con Carlisle.

— ¿y por qué no lo habías dicho? — exclamo Alexander.

— no pensé que fuese seguro, pero Davian me acaba de confirmar.

— excelente. ¿Tendremos que ir a Volterra?

Edward negó, y Alexander suspiro aliviado.

— ¿de qué hablan? — pregunto Bella, llegando juntó a Nessie.

— ¿y Carlisle? —pregunto Nessie, buscándolo con la mirada.

— chiquita, míralo allí, ve y espántale a las tipas esas. —pidió Alexander a su sobrina.

Si bien Carlisle podría ser inmune a sus dones, pero a los chillidos de Reneesme nunca.

— ¡Carlisle! — grito Nessie alejándose.

— ¿dónde dejaste a Jacob? — susurro Edward mirando hacia su hija y padre.

— está en la habitación comiendo. — contesto Bella.

— ¡wiiiiii! — Nessie corrió hacia ellos con un Carlisle malhumorado tras ella. — vamos a estar por ahí. — anuncio, llevándose a Carlisle por el brazo.

Sería una tarde larga para el rubio Cullen.