Día 16: Trío
Pareja: Yuuram y Saralegui (Yuri x Wolfram + Saralegui), de Kyo Kara Maou!
Advertencia: No hay lime ni lemon.

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—Wolfram, en serio que este sería un buen obsequio para el Rey… Vaya, creí que sería más atrevido.

El joven príncipe arqueó la ceja y miró a su contrincante a los ojos.

—Para mí, el encuentro en esta habitación no es simple casualidad…

Bielefeld mantuvo su pose de brazos cruzados, estaba sentado en uno de los sofás pero se levantó decididamente.

—Tampoco es como si yo lo odiase a usted…

—Qué desagradable —musitó Wolfram, haciendo mutis hacia la puerta.

—¿No le intimidarán mis palabras, Señor Bielefeld? —Los ojos del rubio aún sentado en el sofá grande brillaban de picardía.

Wolfram guardó silencio, sin voltearse, frente a la puerta. Despreciaba a ese Saralegui, pero más despreciaba que le insinuasen que era cobarde.
No señor, no a él, que era un príncipe emérito; y reconocido mazoku, que dominaba completamente su esencia de fuego.

Pero otra cosa era que se metieran en su relación con Yuuri, aunque bien consiente era de lo enclenque de su prometido y de su grado de confianza que rayaba en lo estúpido, no lograba comprender como aún ese tipo de pelo negro confiaba en Saralegui, y cómo le dejaba entrar al Castillo Pacto de Sangre sin importarle el protocolo y más aún la distancia establecida para alguien comprometido.

Y sobre eso, no soportaba la altanería del Rey Saralegui; hablando sobre Yuuri y wolfram como si fuesen peones… ¡Peón! ¡El mismo Rey de los Mazoku!
No lo soportaba.
Wolfram decidió abrir la puerta, salió con pasos motivados por su furia.
Siguió pensando en el desagradable señor, y rogando porque Yuuri no apareciese y cayera en la trampa de aquel sujeto de dudosa careta.

Tras de sí escuchó pasos, antes de voltearse escuchó:

—¡Señor Wolfram! Me ha hecho correr detrás de usted… Viéndolo así, a contraluz, su porte de verdad es el de un miembro de la realeza… de un Rey…

Wolfram suspiró fastidiado.

—¿Por qué insiste en alagar tanto?

Saralegui sonrió. Wolfram agregó:

—El Maou lo recibirá en el salón, así que espere por él allí. No lo quiero cerca de mi vista.

—¿Me sirve al Rey así de fácil? —se apresuró a decir el de ojos miel.

—Nunca espero que los motivos de su visitan sean más que políticos. Así que guarde su florida imaginación para alguien que no esté comprometido.

Saralegui sonrió, sostuvo la mirada de Wolfram. Empezó una sutil risa que fue aumentando rápidamente. La carcajada resonó por todo el pasillo.
Aún con la sonrisa en los labios, Saralegui dijo:

—Son los dos una delicia…

Wolfram arrugó la frente todavía más.
Esta vez no pudo responder pues Saralegui se abalanzó sobre él y le llevó a la habitación del Maou tomándolo de la muñeca.

Wolfram en dualidad: Dejándose llevar por la idea sucia que Saralegui había propuesto y a la vez intrigado por lo que acontecería si aceptase.

Tras la puerta de la recámara del Maou, el Rey Saralegui atrapó a Wolfram contra una pared apartada.

—Esto debe ser un hecho histórico: el encuentro de dos poderosas personas —musitó Saralegui, con los brazos como barrotes horizontales de prisión.

La puerta de madera hizo ruido. Ambos rubios miraron y el Maou quedó totalmente sorprendido frente a la puerta. Caminó casi dudando hacia ellos.

—Justo cómo lo deseaba: serán tres poderosas personas… Le esperábamos Su Majestad.

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