DISCLAIMER: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son propiedad intelectual de Rumiko Takahashi. Yo sólo los uso para escribir diversas situaciones hipotéticas y así, entretenerme y de paso, ver si entretienen a alguien más. Escrito sin fines de lucro.
Million Reasons
— XII —
— Un mejor panorama —
— Entonces, si tomas la cifra que apartamos antes y la usas ahora, el resultado debería ser… ¡84! ¿Ves que no es tan complicado? — Miroku terminó de anotar los últimos pasos del ejercicio que le estaba enseñando a su amiga y la miró con una sonrisa en el rostro, que se desvaneció al ver que ella no le prestaba atención a su explicación, más bien parecía perdida en sus pensamientos. — Tierra llamando a Sango, ¿hay algún problema?
— ¿Ah…? — Ella parpadeó un par de veces antes de mirarlo, como si acabara de darse cuenta de que él estaba ahí, luego miró los apuntes y se sonrojó levemente. — Lo siento… no estaba escuchando…
— ¿Ocurre algo? Estos días has estado bastante distraída…
— Yo… no es nada, olvídalo.
Él suspiró, estaba seguro de que la castaña no estaba siendo sincera del todo, pero tampoco la podía obligar a decirle qué le pasaba. Podía tener muchas teorías, todas bastante válidas y probables según él, y no podía corroborar ninguna si ella no hablaba. Negó con un gesto en el momento exacto en el que su móvil emitió un pitido con un mensaje entrante. Miró de reojo a Sango, notando que ella estaba atenta a él ahora, y leyó rápidamente el texto.
"No olvides que hoy iríamos por helados. Te espero donde siempre, bombón. No tardes, besos."
— ¡Oh, cierto! — Se llevó la mano a la cabeza en señal de haber recordado algo importante. — Le dije a Hanako que hoy saldríamos después de su lección de piano…
— Ah, entonces… ¿ya te vas? — Intentó sonar indiferente, pero él notó el desánimo en su mirada al hablar.
— Bueno, hace unos días se abrió una nueva heladería en el centro y queríamos ir a ver qué tal es. Dicen que tienen unos sabores exóticos que son geniales… Si me voy ahora, quizá alcancemos a llegar antes de que esté repleto de gente — trató de explicarse, no quería que ella sintiera que él no quería estar con ella, pero no vio ningún cambio en su expresión.
Sango asintió con un gesto silencioso, asumiendo que no podía impedirle a su amigo salir y pasar tiempo con su nueva novia. Habían pasado un par de meses desde que terminara con Saya y hacía un par de días, él decidió declararse a esta chica con quien ya había salido en varias ocasiones, obteniendo un "sí" por respuesta y comenzando su nueva relación, justo antes de la semana de exámenes finales. Tampoco quería acaparar todo su tiempo, pero con las vacaciones a tan sólo unos días, tenía miedo de volver a quedarse tanto tiempo sólo con Kohaku en su casa. Por lo menos en compañía de Miroku no sentía tanto el vacío que había dejado su madre al partir; sin embargo, era consciente de que no podía depender siempre de él y que tampoco podía escapar de la realidad. Miró nuevamente el reloj que había en el estante junto a ellos y resopló levemente, tendría que asumir la realidad, y era mucho mejor si lo hacía lo antes posible.
— Bien, será mejor que te apresures — murmuró, poniéndose de pie y haciéndole un gesto para que caminara con ella —. No vas a hacerla esperar, ¿o sí?
Miroku la siguió hasta la puerta y de paso se fijó en el calendario que había en una repisa que estaba en su camino, percatándose de pronto de la fecha. Colocó su mano sobre el hombro de su amiga y sonrió con nostalgia, provocándole extrañeza.
— Hoy se cumplen seis meses, ¿verdad? — Sus palabras sorprendieron a Sango, pero respondió con una sonrisa decaída y un gesto afirmativo. — Por eso has estado tan distraída… lo lamento, no me había dado cuenta de qué día era hoy…
— No te disculpes, no tienes porqué saberlo — intentó restarle importancia, después de todo eso era algo personal que no todos debían tener presente —. Para la mayoría, sólo es un día más…
— Pero para ti no, pequeñita — le acarició la mejilla, notando los ojos vidriosos por las lágrimas que querían salir, sintiendo el repentino impulso de abrazarla. Se contuvo, no sabía si debía hacerlo, tampoco si ella quería estar sola o no —. ¿Quieres estar sola o prefieres que me quede un rato más?
Sango tardó unos segundos en procesar la pregunta: sabía lo que quería, pero no tenía el derecho de pedírselo. Además, él tenía un compromiso, un panorama mucho más alegre que estar junto a ella y consolarla mientras lloraba. Negó levemente, no iba a fastidiarle el día a su amigo con sus problemas.
— Debes irte, Hanako te está esperando. De seguro esos helados estarán deliciosos…
— Esa no fue mi pregunta, Sango. ¿Quieres estar sola o me quedo?
— Y-Yo… no puedo pedirte que te quedes… no quiero arruinarte el día ni que tengas problemas con tu novia…
— Sanguito, no vas a arruinarme el día ni a causarme problemas con nadie. Si me quedo, será mi decisión… — La abrazó, refugiándola en su pecho con cariño. — Además, tu madre también es alguien muy importante para mí y prefiero acompañarte y que la recordemos juntos, que ir por ese helado. El local no va a moverse de lugar, puedo ir cualquier día. Sólo espera un momento, le explicaré a Hanako…
Se alejó para llamar a su novia y decirle que no podría acompañarla en esos momentos y después volvió junto a Sango, quien lo esperaba en la sala con té y pastelillos para que se sirvieran. Aceptó los bocadillos y le sonrió, para luego volver a abrazarla, demostrándole que estaba ahí para lo que ella necesitara. Sango lloró un par de minutos, pero luego ambos comenzaron a recordar algunos de los momentos que habían compartido junto con la madre de la menor, Miroku incluso escuchó un par de anécdotas que no conocía y que sólo lograron que el lazo entre ellos se estrechara un poco más, porque ahora compartían otras experiencias.
El sol se había ocultado hacía bastante cuando Miroku anunció que era hora de que volviera a su hogar. A pesar de que no quería que ese momento llegara, Sango lo entendía y sabía que era tiempo de despedirse. Nuevamente lo acompañó hasta la salida, sonriéndole con cariño mientras le abría la puerta.
— Muchas gracias, Miroku… — Murmuró, las mejillas levemente sonrojadas. — He llorado sola por mucho tiempo, no quería volver a hacerlo… lamento que hayas cancelado tus planes por mí…
— No es nada, Sango. Sabes que siempre voy a estar aquí cuando lo necesites, así que no te disculpes por lo de hoy. Además, me gusta pasar tiempo contigo. Hasta mañana.
Le acarició la cabeza y se apresuró en salir rumbo a su casa, sonriendo. A pesar de que había escuchado todo un reclamo molesto por la cancelación de su salida y de que probablemente al día siguiente la joven que ahora era su novia, le montara una escena de celos, estaba satisfecho, porque había logrado que la mirada de su amiga estuviese un poco más en calma, y eso le bastaba para sentir que había hecho lo correcto.
"Sin importar los planes que puedas tener, siempre es mejor acompañar a un ser querido cuando lo necesita, porque ni el mejor de los panoramas te alegrará tanto como esa sonrisa agradecida."
Prompt 29: Preferir estar con esa persona aún cuando pareciera que hay mejores planes.
¡Hola~! Nuevamente aparezco por acá, con un poco de amor inocente y maduro. Es que considero que Miroku debe haber sido muy maduro desde pequeño, a pesar de que muchas veces no lo demuestre y sea un completo idiota -algo que reflejaré a futuro xd-, pero en situaciones así... sabe lo que debe hacer y ha elegido con cuidado sus prioridades. Y eso Sango se lo agradecerá, ahora y siempre.
Muchos abrazos apretados, besos babosos y skjdhfkjagf a ghost ficker rin, aby2125 y Maat Sejmet. Sus reviews son dulces bombones de chocolate para mí :)
Nos leemos en la próxima, hasta entonces...
Yumi~
