Desclaimer: Fairy Tail no me pertenece, es propiedad de Hiro Mashima-sama n.n
Lo Que Una Vez Amé
Capítulo 11: ¡Parar de ocultar los sentimientos!
Capítulo anterior:
Leí la carta y decía que Lamia Scale, Sabertooth y Fairy Tail harían una alianza para acabar con Tártaros. La reunión debería ser dentro de un mes. En el gremio de Sabertooth, donde una hija se encontraba.
— ''Ella ya no es suya, es una traidora'' —una voz sombría y tenebrosa sonó en mi cabeza.
—Aún hará efecto —me dije a mí mismo — Apúrate vieja—deseé que Porluysica terminara todo el antídoto— no quiero volver a lastimar a una hija.
Presente:
Con Lucy
Fui camino a mi apartamento con Sting animándome por el agotador día. De verdad, apreciaba lo que hacía por mí, aunque en el camino nos discutíamos y las personas miraban atentas, a nosotros no nos importaba lo que dijeran aquellas pero cada vez que decían ''Esa pareja está discutiendo'', ''Kawaii'', dejábamos de hablar, Sting soltaba un bufido con los brazos cruzados y yo simplemente me sonrojaba y miraba a otro lado, de vez en cuando decía algo como '' ¿enserio piensan que eres mi pareja? solo ¡Míranos! ¡Peleamos!'' y él algo como: '' ¿El gran Sting Eucliffe con una ex hada?, ¿Qué piensan esas personas?''.
Llegamos a mi departamento y me dijo:
—Buenas noches, Lucy
—Buenas noches Sting —así fue como él se marchó y yo cerré mi puerta.
— ¡Ah! —Desperté sobresaltada y bañada en sudor— fue solo un sueño —susurré para mí misma. Esperé a que mi respiración volviera a ser regular, todo se encontraba oscuro y silencioso en mi habitación y la única iluminación era la luz de la luna que a veces se filtraba por mi ventana. Pasé mis manos por las suaves sábanas color rosa de mi cama —mamá… papá… —una lágrima sola se abrió paso con dificultad a lo largo de mi mejilla, fría como el mármol. El viento azotaba contra mis ventanas y las espesas nubes ocultaban a la hermosa luna, un claro signo de que otra tormenta se aproximaba.
Giré mi cabeza y vi el reloj que marca las 3:45 a.m. Me fui al baño y prendí las luces, me miré al espejo y me lavé la cara. Mis ojos estaban llorosos y recordé el sueño.
Recuerdo Del Sueño:
Comencé siendo yo de pequeña frente a mi padre que tiró sin importarle el regalo que le había preparado, fui llorando por el pasillo de mi casa deseando que mi madre esté viva ya que mi padre se había olvidado de mi cumpleaños. Me frotaba los ojos húmedos y fui camino a mi habitación. El pasillo ya no terminaba, no tenía fin… La desesperación vino a mí y empecé a correr, a medida que iba corriendo, tomaba mi figura actual. Cuando al fin se reveló ante mí el final del pasillo, que era una puerta sentí alivio. Entré rápidamente a la siguiente habitación y todo era completamente negro, no podía ver nada. Era tan oscuro que no me animaba a hacer ni si quiera un paso.
La puerta se cerró de repente atrás de mí y grite un '' ¡No!'' Trate de forzar la puerta pero no se abría. Mi sexto sentido me decía que no estaba sola en la habitación y la piel se me puso de gallina. Las lágrimas salieron nuevamente y volví mi mirada hacia lo que tendría que ser el centro de la habitación oscura.
— ¿Qué ocurre? — pregunté para mí misma y con un deje de desesperación.
—Lucy Heartfilia, ¿eh?
— ¡¿Quién eres?! ¡¿Qué quieres?! —a lo desconocido empecé a gritar.
— ¿Odias Fairy Tail? ¿Ahora amas a Sabertooth? Dime Lucy. Puedo ser un buen amigo.
A lo lejos escuché: — ¡Lucy ¡Despiértate!
— ¿Acnologia...? ¡¿Acnologia?!
— ¡Despiértate, Lucy! —era Acnologia.
—Ayúdame… —susurré sollozando y sentí una mano en mi hombro.
—No lo hará.
— ¿Cómo lo sabes? —pregunté inmóvil ante su contacto temiendo lo peor. Estaba helada, su mano me había dejado inmóvil y lo único que quería era que Acnologia esté conmigo. Deseé poder despertarme pero era inútil.
—Lo sé.
— ¡¿Qué le hiciste?!
Alejó su mano de mi hombro. Y escuché sus pasos alejándose.
—Tú madre te enseñó a amar, no solo a las personas sino que también a los espíritus celestiales como amigos, ¿no? —Asentí con la cabeza y susurré un débil ''sí'' en medio de la oscuridad —entonces, vuelve a amarlos…. —abrí mis ojos— eso fue lo que te enseñó y si no lo haces… yo tomaré el control de todo —pude saber que estaba sonriendo.
— ¡¿Quién eres?! —grité de nuevo.
—Ahora… Lu-cy, ¿qué fue lo que tu padre te enseñó?
— ¿Mi…. Padre? —dije ingenua.
—Espero que lo averigües… pronto… Lucy —se rio mientras su risa se desvanecía.
Unas últimas imágenes de mi familia cuando era chica aparecieron, cuando mi madre estaba viva, Michelle estaba en mis brazos y mi padre estaba atrás mío. Yo con los ''sirvientes de la casa'' esos que eran como mis abuelos… mis amigos riendo juntos; Mi madre quien me acariciaba por la noche y me contaba sobre los espíritus junto con capricornio con ella y en el borde de la puerta mi padre mirándonos con amor. Ya no quería despertar.
Más tarde después de haber pasado los buenos momentos con mi familia, las lágrimas de Michelle como persona cayeron y desaparecieron en la oscuridad, estirando una mano hacia mí y llamándome por mi nombre. Las tumbas de mis padres estaban frente a mí y comencé a llorar en silencio, ¿por qué?, ¿Por qué me sucedía esto a mí? La traición de Fairy Tail vino después, imágenes de buenos tiempos como el árbol de cerezo, las peleas del gremio. Erza, Gray, Natsu, Happy, todo Fairy Tail se habían vuelto mi nueva familia. Todo terminó con golpes, espadas, proyectiles de hielo y fuego juntos con otros poderes y un anciano que susurraba un ''cuídate, Lucy'' por vergüenza a sus otros hijos mientras uno de ellos empezó la burla de que no podría vivir en el mundo exterior.
Actualidad
¡¿Qué me enseñó mi padre?! ¡¿Por qué me hizo eso Fairy Tail?! ¿Qué hice…. Qué hice para que me olvidarán, me despreciaran y me echaran….?¿Para qué? ¡¿Por qué vuelven en los últimos momentos al igual que mi padre?! Pidiendo perdón. A mi padre lo perdoné porque simplemente es mi padre y entendí que trató de arreglar los últimos 7 años de su vida, mientras yo estaba congelada en el tiempo. Me lamenté bastante porque luego de ver a Cana con Gildarts quise estar con mi padre.
— ¿Qué está sucediendo? —susurré a mí misma mirando el espejo.
Me acosté de nuevo pero era inútil volver a dormir, quedé despierta toda la noche y llamé a Plue para que me haga compañía pidiéndole perdón por la hora que era.
Desperté con Plue sobre mi estómago, eran las 6:30 a.m. El sol brillaba y se escuchaba el caminar de las personas, charlando y riendo. Los pájaros cantaban y asomé mi cabeza por la ventana, vi los niños jugando. Sonreí y fui a la cocina dejando a Plue dormir, él se había quedado casi toda la madrugada conmigo hasta que nos quedamos dormidos.
Me alisté y fui directo al gremio. Los chicos me recibieron bastante bien y fui junto a Mia.
— ¡Hola, Lucy! —me saludó ella primera con una sonrisa y levantando una mano.
— ¡Buenos Días, Mia! —la saludé mientras me sentaba frente a la barra donde ella estaba preparando algunas cosas para los otros magos.
— ¡Lucy! —me saludaron Kenta, Kira, Kirigiri y Nami.
—Hola chicos —saludé con una sonrisa mientras se sentaban a mi lado. Kaname Kirigiri es una amiga mía al igual que los demás. Su cabello es blanco como la nieve con trenzas a los costados y tiene los ojos violetas, respecto a su personalidad es muy amable pero sigue estrictamente las órdenes de Sabertooth. En cuanto a Kira, es el hermano mayor de Kirigiri y tiene su cabello castaño claro y los mismos ojos que su hermana, su carácter es extrovertido y casi siempre nos hace reír con sus chistes, él es del tipo que no quiere ver por nada del mundo a alguien triste. Casi todo el tiempo pareciera que Kirigiri es la mayor y Kira es el menor
—Nee... Lucy, parece que no dormiste bien —dijo el azabache (Kenta) mirándome de cerca.
— ¿Mala noche? —preguntó Mia limpiando un vaso.
—Algo así — respondí —nada de qué preocuparse —dije rápidamente después de ver las caras de Nami y Kira.
— ¿A qué hora dormiste ayer, Lucy-chan? —preguntó amablemente la albina. (Kirigiri)
—Etto… Creo que a las 4:30 o 4:45 hs. —respondí.
—Hablando de malas noches —dijo Kenta — ¿alguien sabe por qué casi todas las noches suele haber una tormenta? —Todos alzamos los hombros y negamos con la cabeza. Kenta suspiró y dijo que iba a tomar un trabajo junto con otros amigos.
Empezamos una conversación.
— ¿Y cómo están las cosas entre tú y Sting, Lucy-chan? —preguntó Mia con una cara muy picara.
—Bien aunque no hemos hablado mucho esta semana —respondí tranquilamente.
Después de un tiempo de hablar,Sting y Lector vinieron junto a mí.
—Lucy, vamos a hacer un trabajo.
—Claro. Dile a Rogue que elija porque no quiero terminar como Maid de nuevo por tu culpa —dije con una sonrisa, él sonrió igualmente sin protestar (lo cual me extraño) y fue junto con Lector hacia donde estaba Rogue y Fro para elegir que hacer.
—De verdad te mira de una manera diferente
— ¿Diferente? —le pregunté a Mia.
—Diferente a como mira al resto —dijo Kirigiri y Nami asintió.
—Con ternura —comentó Kira de la nada.
— ¿Tú crees? —pregunté ruborizada.
—Solo que lo sabe ocultar muy bien —dijo Nami con seriedad.
—Así es —afirmaron Mia y Kirigiri.
—Los hombres no somos de demostrar tanto afecto —dijo Kira —bueno la mayoría.
Nami lo miró con interés un rato— ¿Por qué no vas y haces un favor a tu amiga rubia y sacas información de Sting? —dijo ella empujando por la espalda a Kira.
— ¿Eh? ¿Por qué yo? —preguntó.
—Eres hombre —respondimos.
—Oh. Sí. —Dijo — ¡Bien! —y fue corriendo hacia Sting con mucho entusiasmo.
—¡Sting! —lo llamó. Sting se dio la vuelta y sonrió—¡Maldito! —se abalanzó contra él.
Así fue como empezaron a pelearse como Natsu y Gray.
—La cosa era que le pregunte —dijo Nami ingenua.
—Ese no es mi hermano —dijo Kirigiri tapándose la cara porque Kira perdía el combate y armaba un alboroto.
—Jajaja. Are, are, Kiri-san —dijo Mia— él siempre nos anima. Además, son hombres.
Se nos cayeron gotas mientras Mia sonreía feliz de la vida. Rogue vino junto a mí y me dio la hoja.
—No hace falta que lo vea —dije con pereza y aparte la hoja de enfrente —sé que lo has elegido bien.
—Bien —dijo Rogue —Mia-san, haremos este —Mia asintió y agarró la hoja y la sello.
— ¿Salimos ahora? Deberíamos estar para las 10:00hs. —preguntó Rogue.
—Sí —dije yo.
—Lucy, el maestro quiere hablarte —me dijo Yukino desde el piso de arriba. Asentí y Rogue hizo lo mismo.
—Te esperamos en la estación de tren —y se fue junto con Sting, Lector y Fro.
Fui a la oficina del maestro y toqué la puerta, esperé a una respuesta.
—Entre —Se escuchó del otro lado. Entré junto con Yukino a mi lado.
—Permiso,Master —dije — ¿Quería hablarme? —recé porque sea algo completamente diferente y que no se hable de lo que pasó con Fairy Tail.
—Sí es sobre la misión que se llevará a cabo en un mes aproximadamente
—Sí me lo contó Sting.
—Entonces sabes también que Fairy Tail estará ahí pero no es eso de lo que quiero hablar. Sino que es sobre un gremio oscuro que tiene mucha comunicación con Tártaros.
—Entonces que es ¿master?
—Quiero que intentes estar libre unas semanas antes, dos o tres y te vayas como una maga que quiere entrar en ese gremio oscuro por venganza. Ya sabes, agente en cubierto.
—Pero… ¿cómo?
—Claro que después de tu cita con Sting —sonrió.
— ¿Eh? No… no —traté de evadir.
—Sé todo lo que pasa entre los miembros de mi gremio, Lucy —dijo serio— Pero es como te dije, no es público el hecho de que seas maga de Sabertooth, solo se sabe que hay tan solo una maga celestial aquí. Te borraré la marca del gremio temporalmente. Cuando haya pasado un mes has como si fuera que tomas cualquier trabajo y vuelves a ser una maga de Sabertooth con información. Esto lo decidimos los maestros ayer por la noche a través de una lácrima. Es fundamental acabar primero a ese gremio oscuro antes de llegar a Tártaros.
— ¡Sí! —contesté y me despidió. Invité a Yukino para que vaya conmigo si quería, ya sabía que ella guardaba sentimientos por el Dragon Slayer de sombra. Ella aceptó con mucho gusto y Nami dijo que nos esperaría esta noche junto con Minerva capaz en mi apartamento.
Llegamos a la estación de tren y abordamos, nos sentamos y Rogue me avisó que era una hora y media de viaje. Asentí y miré al espejo. Los gatos estaban sobre la mesa y Yukino estaba a mi lado. Comenzó a andar el tren y en frente se encontraban enfermo el duo, Yukino hizo que Sting venga a mi lado y ella se mudara a lado de Rogue. Envié una rápida mirada a Yukino. Vi el estado de enfermo en el que Sting estaba y suspiré.
—Puedes acostarte si quieres —dije ofreciendo mi regazo para que se durmiera.
—No lo haré —dijo con dificultad.
— ¿Estás seguro? —le dije y automáticamente cayó su cabeza por mi regazo. Empecé tocando su pelo y se quedó dormido.
Yukino ahogó una risita e hizo un gesto a Rogue para que hiciera lo mismo. Rogue sin ninguna expresión en su rostro hizo lo mismo y Yukino también acarició su pelo con mucha ternura y su dulce mirada hacia él. Lentamente empezó a cerrar sus ojos carmesíes y puedo jurar que acabo de ver una pequeña y ligera sonrisa en el rostro de Rogue.
Sonó el silbato de que ya llegamos. Despertamos a los cazadores y los gatos que estaba dormidos juntos sobre la mesa. Bajamos del tren y Sting estaba volviendo a su pose de -yo soy el mejor- y Rogue como siempre su rostro sin ninguna expresión.
—Es por aquí —dijo Rogue guiándonos mientras observaba el mapa y la hoja de la misión.
Empezamos a discutir como todas las veces con Sting y en un momento él empezó a reír, lo miré con dulzura sin querer y esto no pasó desapercibido por Lector.
Cuando llegamos me di cuenta…. Grave error el no leer la hoja se solicita un cocinero y mínimo dos maid humanas preferentemente para atender en el restaurante. Recompensa: 120000 jewels
—Rogue ¿Puedo ser yo el cocinero? —preguntó Sting con burla y molestándome.
—Tocas algo Sting y sabes lo que te esperará —dijo Rogue enviando una mirada asesina.
—Jajajaja —se rió Sting— Bien. Señor has ganado un cliente— dijo Sting al dueño pero sonriéndome.
Sting se acomodó y Yukino dijo ''Lucy tú le atenderás, yo debo ir por el que acaba de entrar''.
—Me rehúso —dije y me crucé de brazos —llamaré a Virgo para que lo haga.
—Me llamó princesa —dijo Virgo apareciendo detrás de mí sorprendiéndome.
— ¿Eh? ¿Cómo?
—Lo siento señorita Lucy, pero es mejor si lo hace usted porque una vez tuvimos un inconveniente entre un cliente y un espíritu.
Sting rió —quiero que una mujer humana, preferentemente rubia vestida de maid, que me sirva con buenas ganas de trabajar —sonrió mostrando sus colmillos.
…. Luego de un momento
—Desea algo más, ¿amo? —pregunté a Sting que estaba comiendo.
—Quiero más de esta bebida.
—Claro —dije agarrando su vaso.
— ¿Puedes relajarte? Te notó muy tensa, con puños casi siempre cerrados, ceño fruncido y apenas te sale el ''amo'' —dijo sonriendo feliz de la vida.
Un tic se hizo en mí y —Sting... —susurré con rabia.
—Trata de no envenenar mi bebida ¿quieres? —dijo él y le lancé una mirada asesina.
Suspiré y me tranquilicé, dije suave y melosamente —Claro, amo —y me fui pero me di cuenta de que había cierto rubor en el rostro de Sting y Lector le preguntó qué pasaba.
….. termino del trabajo
Recibimos la paga y fuimos a Sabertooth. Era de noche casi las once y Sting apenas llegamos él se separó de nosotros junto con Lector, no fue al gremio… solo desapareció.
Fui a mi departamento junto con Rogue y Fro y empezamos a charlar. Una vez que llegamos.
—Lucy —llamó Rogue.
— ¿Sí?
—No hace falta que lleves vestido elegante ni nada. Solo ponte lo más cómodo que encuentres —sonrió y se fue.
Cuando entré a mi apartamento y Rogue al suyo. Vi a Nami, Minerva, Mia, Yukino y Kirigiri en mi sala.
— ¿Qué hacen? —Pregunté pensando en cómo es que a gente irrumpe tan fácil mi hogar — ¿cómo entraron?
—Cuando no te diste cuenta,hice una copia de tu llave —dijo Nami alzando una llave que se suponía que era de la puerta principal.
Lector vino con un montón de ropa sobre él apenas caminando, no me hubiese dado cuenta que era él si no veía sus patas rojas.
—Aquí está —dijo Lector y después empezando a buscar entre la ropa. Me puse roja por como invadían todo y me daba cierta vergüenza ¿y si habrán leído las cartas a mi madre? ¿Habrán visto mis cosas como lo hacía Erza?
—Esta es linda —dijo Minerva agarrando una camisa lila.
—Bien. Lector nos dijo que en una hora vendrá Sting.
— ¿Eh? —pregunté y me puse toda roja. Me fui a bañar mientras las chicas elegían mi ropa que llevaría, casi no había tiempo. Estaba tan nerviosa.
Salí del baño y Kirigiri estaba en mi habitación con Yukino.
— ¡kirigiri! ¡Yukino! —dije.
— ¿Lucy-chan, están bien estas prendas? —preguntó Kirigiri.
Observé la ropa que mis amigas habían elegido como posible opción pero me di cuenta que todas eran sueltas, libres, como para estar al aire libre.
Agarré un vestido turquesa. En la espalda en ella se cruzan las tiras y en el medio hay un lazo donde se hace un moño, era muy lindo… con un escote normal como la camisa negra que había llevado para Natsu cuando solo me pidió la ayuda de Virgo. Era ajustado hasta mi cadera pero parecía suelto o al menos la parte de bajo lo hacía parecer, era como una pollera y una blusa ajustada. De longitud… muslo medio. Me lo puse.
—¡Kya! —gritó Nami de emoción.
—Muy lindo, muy lindo —dijo Minerva entrando atrás de ella y asintiendo su cabeza.
—Preciosa —dijeron Mia y Kirigiri.
—Lucy-sama… —dijo Yukino.
Entrando entre Minerva, Nami y Mia estaba Lector.
—Ángel caído del cielo —dijo él con ojos brillando cosa que no me esperaba para nada.
— ¿Eh? —miramos todas a Lector.
Entonces se llamó a la puerta.
—¡kya! —gritó Minerva lo cual nadie lo esperó tampoco — ¡Yo abro! —y se fue corriendo.
Todas parecían emocionadas, mucho más que yo al parecer *gota de sudor*
Agarré unos de mis lazos para el cabello y lo até en una cola dejando unos mechones rebeldes sueltos. Mia me pasó unas botas cortas blancas con taco marrón, me los puse rápidamente. Nami soltó mi pelo y se quitó su flor celeste del pelo dejando su pelo ondulado y azul completamente suelto, me colocó y ella misma me hizo una cola alta, finos mechones salidos a los costados como deben ser, puso dos pasadores atajado mi flequillo, los mechones marcaban mi cara y la cola era alta pero floja lo que hacía tapar un poco también mi oreja.
— ¿Ya está? —pregunté.
—Espera falta resaltar más tu mirada y un toque de brillo —dijo Yukino que me pasó rímel y un brillo claro ya que sabe que no soy muy llamativa.
—Toma Lucy-chan, puede refrescar luego —dijo Kirigiri pasándome una chaqueta blanca, la pasé entre mis brazos.
—Gracias Kirigiri-chan, Yukino-chan, gracias a todas ustedes chicas —dije.
—Estamos entrando en invierno así que supongo que ese color está bien, ¿no?
—Sí. El vestido es perfecto —contesté a Kirigiri que por lo visto fue la que eligió.
—Sting te espera en la sala —entró una Minerva que trataba de controlar la emoción en su voz.
—Bien. —Suspiré profundo y caminé hacia la sala.
—Suerte me desearon y Minerva me acompañó.
Sting estaba sentado con Lector en el sofá.
—Uhm… Hola —dije ruborizada.
— ¡Maid! —Dijo para molestarme hasta que se dio la vuelta —Ángel caído del cielo —dijo de la misma manera en la que Lector dijo y ruborizado. Las chicas que estaban escuchando al igual que yo ahogamos una risita, es que en la forma en la que dijo hace un momento Lector fue algo que no nos esperábamos y ahora sabemos de dónde lo sacó. —Es-estas hermosa.
—Gracias —fue todo lo que pude decir. Estaba muy nerviosa.
— ¿Vamos? —preguntó con confianza y parándose.
— ¡Sí! —dije con confianza asintiendo la cabeza.
—Yo me voy con Rogue —dijo Lector.
Fuimos caminando por las calles, pasamos por el festival que había por las fiestas que llegaban de navidad y año nuevo, era invierno pero el clima no parecía así, era una noche cálida pero a veces soplaba un viento que nos refrescaba. Jugamos muchos juegos y ganó un peluche de tigre, el lugar donde jugamos el dueño era fan de Sabertooth. Seguimos caminando y habrá sido medianoche.
—¿Tienes hambre? —preguntó él.
—No —respondí pero mentí, justo en el momento mi estómago rugió y él se rió.
—Ven te voy a mostrar algo, pero necesito que te cubras con esto los ojos —me dijo mostrándome una venda roja.
— ¿Me vas a secuestrar? —sonrió y yo me ruboricé — ¿Qué pasa si me caigo?
—Te voy a llevar en mi espalda —dijo él.
—Tengo vestido —respondí.
—Bien —sonrió y me alzó estilo novia— ¿mejor? —preguntó y me ruboricé más. Me sentía libre, sin presiones, no estaba nerviosa… bueno un poco pero él realmente me daba la confianza que necesitaba. Si hacía algo tonto sé que se reiría, eso era seguro pero sé también que eso será algo bueno, buenos recuerdos, momentos felices, vergonzosos, malos, todo forma parte de una historia… Espera ¿¡Qué!? ¿¡Historia!? ¿Con Sting? ¿De verdad estoy enamorada?
—Tápate —dijo Sting. Agarré la venda de su mano y me tapé luego pasé mis manos alrededor de su cuello mientras él se ponía en marcha, confiaba en él, me agrada estar con él, una pelea tuve y era insoportable tanto tiempo sin hablarnos, me enseñó cosas, me mostró que no todas las personas son iguales, que por más cosas malas que te pasen siempre habrá mejores cosas. Me acurruqué más en sus brazos y volvimos a hablar.
Llegamos al lugar luego de unos minutos. Era un claro con un lago y un picnic a lado de él y velas. Era cerca de la ciudad y era un lugar perfecto en simples palabras, entre la naturaleza y la civilización, observé el lago lleno de luciérnagas y la luz de la luna se reflejaba sobre el agua.
—Hermoso —me salió la palabra de la boca.
—Lector me ayudó a preparar. Él me dijo que te gustaban cosas como estás —asentí sonrojada y con una verdadera sonrisa y rugió de nuevo mi estómago — Vamos —sonrió — Rogue lo preparó.
Nos sentamos sobre el mantel y empezamos a comer. Por supuesto, él comía como un animal y me reí. Nos reíamos por todo, contábamos cosas que nos habían pasado hace tiempo.
Cuando comimos todo nos sentamos enfrente al lago. Este lugar era como el lugar, el punto de encuentro con Acnologia, recordé el sueño y me dio escalofrío. Sting me pasó mi chaqueta y me la puse. Todo se quedó en silencio.
— ¿Es por Acnologia que te gustan estos lugares? —preguntó mirando a la luna.
—Sí —respondí— a veces lo extraño mucho.
— ¿Qué hay de tus padres?
—No mucho. Mi madre murió cuando era más pequeña y mi padre hace un tiempo atrás luego de llegar de la isla —respondí un poco de nostalgia tal vez se me habrá salido por eso Sting me miró.
—Lo siento… Yo…
—No hace falta —dije — ¿Qué hay de ti?
—En realidad nada. Fui criado por Weisslogia, mi dragón me enseñó la magia del Dragón Slayer Blanco. Con el tiempo utilicé esta magia para matarlo pero… fue a petición de él, me dijo que era necesario para ser un verdadero ''Dragón Slayer''. Lector siempre estuvo conmigo, una vez lo vi llorando, no quería que llore más por esas personas que lo intimidaban diciendo que no creían que yo había matado un dragón, así que le hice una promesa, que era el derrotar a Natsu porque es conocido como ''Salamander''. Un mago muy fuerte —a partir de decir ''Natsu'' él observó mi rostro, no lo cambié, solo estaba atenta a lo que decía.
— ¿Y lo hiciste? —dudosa pregunté.
—Aún no —respondió pero luego dijo con confianza— pero lo haré. No solo por mi promesa sino también por ti. Sonreí y él también, así estuvimos en silencio pero no uno incómodo sino uno que era realmente relajante, tranquilizador.
—Lucy…. —Sting habló de nuevo.
— ¿Sí? —Y de repente me empujó y se levantó — ¡Hey!
—Eso fue por lo que hiciste cuando salimos del Meido Kafe donde me serviste por segunda vez —se refería a una torta que le tiré por todo el sufrimiento que me hizo pasar.
—Hmp. Te lo merecías. Pero no me pararé para perseguirte —dije.
—Yo me paré porque quería tomar algo nada más —me dijo y me pasó una soda.
—Sí… Sé que a veces tienes tu comportamiento infantil —él sonrió y los dos abrimos las sodas a la vez y las tomamos.
—Sí. Lo tengo. ¿Ahora quieres que sea una fruta y que madure, rubia? ¿O quieres ver que tan infantil puedo ser?
— ¡Sí! —Dije —quiero que seas una fruta.
—Bien—dijo y sonrió —aunque la segunda opción no estaba mal.
—Fruta dije
—Oi, rubia…
—Cállate. Deja de llamarme rubia, rubio —me traté de parar pero me había agarrado un calambre en la pierna que me hizo caer, no solo yo sino que mi bebida sobre Sting sobre su camisa y se la quitó. Empecé a correr y él me persiguió, me agarró de la cintura y nos caímos juntos, estábamos ruborizados pero reíamos igualmente.
Él estaba arriba de mí así que se levantó primero y caminó. Me apoyé sobre mi codo — ¿no piensas levantarme? —pregunté frunciendo el ceño.
—Estás grande —se burló —además, no sé qué comes pero ¡demonios, rubia! Sí que eres pesada.
Una aura depresiva me invadió — ¿por qué todos dicen lo mismo?
—Vamos —dijo Sting ofreciéndome su mano— levántate —miré a sus ojos y me perdí.
Me atrajo hacia él y quedé frente a él muy cerca, seguía ruborizada. Estábamos parados yo iba a decir algo pero cerré mi boca.
De repente sentí el apretón de unos labios sobre los míos, cálidos, me tensé al comienzo pero cuando sentí que se iba a alejar, empecé a corresponder, pasé mis brazos alrededor de su cuello y él colocó sus manos en mi cintura.
Sí. Estaba completamente enamorada de él. Las cosas que sentía en el estómago mientras lo besaba, lo perdida que estaba en su mirada cada vez que nos mirábamos, lo fácil que me puede poner completamente roja, me puede hacer enojar pero reír a la vez. Eso era lo peor, trataba de estar enojada pero no podía siempre me robaba una sonrisa o una risita.
Natsu trató de utilizarme como un reemplazo, reemplazo de Lisanna. Un clavo saca otro clavo, solo que yo no fui lo suficientemente fuerte para sacar el clavo que estuvo con Natsu desde su niñez, era yo la única que tenía la fantasía de enamorarlo algún día. Pero ahora todo era diferente, tenía a Sting junto a mí, a los chicos de Sabertooth junto a mí.
Nos separamos por la falta de aire, Sting pegó nuestras frentes y agarró suavemente mi brazo derecho alzando un poco mi manga, vio la pulsera de dragón que me había regalado, el regalo que había dejado con Mia para que me diera y me entregó antes de la pequeña batalla contra Fairy Tail y sonrió.
— ¿Quieres oírlo? —preguntó sonriendo.
—No hace falta —dije sabiendo su orgullo.
—Una ex hada —empezó a hablar al mismo tiempo que empezaron a caer los copos de nieve — que a pesar de todo lo que pasó siguió adelante, se hizo fuerte, re comenzó su vida con una nueva familia, nuevos amigos. Una princesa que se enamoró pero del dragón equivocado. Quizás no sea el príncipe azul que todas las chicas quieren, quizás a veces sea un animal, un dragón, pero uno que te protegerá ante todo. Lucy, cuando te vi en la estación de trenes y empezaste a llorar diciéndonos que te había sucedido supe que eras realmente fuerte, cualquiera terminaría matándose o ni si quiera tendría la voluntad de hacerse más fuerte como tú sí la tenías. La voluntad de empezar de nuevo.
—Sting… —aguanté las lágrimas.
—Te voy a seguir mintiendo. Te digo que te detesto, que eres débil, tonta, pero sabes que son puras mentiras, sabes que no soy de expresar mis sentimientos libremente pero ahora lo haré, no más mentiras.
—Yo…
—Te quiero, Lucy Heartfilia. Esto no es mentira. Ninguna es como tú. Yo…
— ¿Quieres ser mi novia? —dijo cerrando los ojos completamente sonrojado. Con la misma mano acaricié su cara y con lágrimas abriéndose pasos por mi rostro.
—No hacía falta todo eso, tonto —y sonreí, secó mis lágrimas. Él me sonrió también y lo besé. Este beso fue más apasionado. Al principio era torpe el beso pero luego fue más pasional. Nos separábamos por falta de aire pero cuando recuperábamos volvíamos a besarnos. Era tan raro ver a Sting sonrojado.
Fuimos al departamento y le dije algunas reglas, entre ellas no robarme besos.
—Buenas noches, rubia
—Buenas noches, rubio —cuando iba a entrar me agarró y me dio la vuelta, obviamente me robó un beso y luego le correspondí, cálidos labios, cálidos abrazos. Estaba perdida.
— ¿Qué te dije sobre las reglas? —le dije.
—Nunca respeto las reglas.
Así nos quedamos un rato disfrutando un rato más de la compañía del otro.
—Te quiero. Duerme bien. —dijo y me dio un beso en la frente. Entre en mi apartamento y en mi sala a las 3:30 de la madrugada estaban las chicas esperando ansiosas y sonrientes mientras veían una película. Sonreí y me tiré junto con ella en el sofá y con el peluche de tigre por mi pecho.
