12. Buscando problemas y soluciones.

En el castillo, Jeremy enfiló el pasillo que le llevaba a la Biblioteca. Siempre que había una fiesta en Slytherin, se notaba el colegio un poco más vacío que de costumbre, pero él lo agradecía: se podía estar tranquilamente en las dependencias de Hogwarts sin aguantar grandes aglomeraciones. Aquella noche era muy tranquila: los que no estaban en la fiesta, estaban tranquilamente en sus Salas Comunes, por lo que la biblioteca estaba prácticamente vacía, a excepción de dos o tres alumnos muy aplicados que casi vivían en la Biblioteca todo el año. Dejó sus cosas en una mesa apartada, y se acercó hasta la estantería donde se encontraban los volúmenes sobre grupos y clubs secretos. Eligió dos libros llamados " Las logias de magos oscuros: la magia entre tinieblas" y " Clubes secretos y otras asociaciones" para tener donde empezar y se situó en la mesa que había elegido. No llevaba ni cinco minutos sentado cuando una voz lo saludó.

-¿Hay sitio para una más?

Jeremy alzó la cabeza y se encontró con una sonriente Silver vestida con ropa deportiva, una coleta alta y dos humeantes cafés para llevar. El chico sonrió.

-Esto sí que es una sorpresa. ¿Qué haces aquí?

Silver se sentó junto a Jeremy mientras le tendía uno de los cafés.

-Sabía que Zabini ha ido con Potter a esa estúpida fiesta, y no me parecía justo que te comieras tú solo todo el marrón.

-Te lo agradezco, pero lo lamento por tí. Podías haber aprovechado para estar con tus amigos o dormir, simplemente.

Ella bebió un sorbo de su café. Era reconfortante en un frío día otoñal como aquel.

-Soy de sueño difícil, y mis amigos están jugando a los naipes explosivos en la Sala común.- bajó la voz en tono confidencial.- Odio los naipes explosivos.

Jeremy soltó una carcajada provocando que un chico sentado un par de mesas más lejos se volviera hacia ellos. Ella tomó uno de los volúmenes que Jeremy había cogido.

-¿Has averiguado algo?

-No me ha dado tiempo.- contestó el mientras removía su café con una cucharilla.- Acababa de llegar

-¿Y a qué estamos esperando? Manos a la obra.

Jeremy sonrió y ambos agacharon las cabezas cada uno sobre un libro. Les esperaba una noche muy larga.

[….]

Cuando Albus abrió los ojos le dio la sensación de que estaba en una habitación completamente diferente a la de la fiesta. Estaba todo muy oscuro, y no se oía ningún ruido. Frente a él, tres encapuchados lo miraban apuntándole con dos varitas, mientras el tercero le iluminaba con la suya. Instintivamente, se llevó una mano al bolsillo, donde siempre llevaba la suya, pero no la encontró.

-¿Buscas esto?- preguntó uno de los encapuchados, enseñándosela. Albus lo miró, aprensivo.- Es lo que pasa cuando uno busca cosas que no debería, que al final acaba perdiendo otras.

Albus hizo ademán de moverse y dos varitas lo apuntaron.

-Ni se te ocurra.- dijo otro encapuchado.- O lamentarás haber venido a esta fiesta.

-¿Quiénes sois?¿Qué queréis?

-Quienes somos no te importa y lo que queremos es que dejes de meter las narices en asuntos que no son de tu incumbencia, Potter.- dijo uno de los encapuchados.

-Sois muy valientes debajo de esas máscaras.- dijo Albus, que a pesar de estar paralizado por el miedo, no tenía intención de dejarse intimidar. Los tres se rieron, lo que les daba un aspecto aún más siniestro.

-Y es un honor no serlo. Los valientes en este Colegio acaban todos muertos: Dumbledore, Sirius Black...tus abuelos.

-Mis abuelos te quedan muy grandes en la boca.- dijo Albus levantándose del suelo. Uno de los encapuchados hizo un movimiento de varita y de repente Albus se dobló de dolor. Notaba como si tuviera en las muñecas pulseras de clavos que se le hundían en la piel.

-Pobre pequeño Potter.- se burló una de las voces.- No es capaz de aguantar un poco de dolor. Por tu bien, esperamos que esto te quite las ganas de seguir investigando cosas que te vienen muy grandes. Ya no sólo por ti: esa amiguita tuya tan guapa que está en la fiesta podría estar ahora mismo en serios problemas...

-¿Qué le habéis hecho a Bere?.- preguntó Albus , que de repente notó que toda la sangre se le fue de la cabeza.- ¡Dejadla en paz!

-Déjanos en paz tú, Potter, o esto será una broma comparado con lo que te haremos.

Sin más, tiraron su varita al suelo y apagaron la débil luz que salía de la otra varita. Albus se vio en una habitación completamente a oscuras, aunque por el ruido pudo saber que los mortífagos se habían ido. Gateó por la sala tanteando con las manos, buscando su varita, hasta que la encontró. Al iluminar la habitación brevemente, se dio cuenta de que era un minúsculo habitáculo de piedra, parecido a las mazmorras medievales, con una sola puerta de madera. Tiró de la oxidada argolla que había en la puerta, pero esta no se abrió. Aporreó la puerta, desesperado: tenía que encontrar a Bere, si esos enmascarados le habían hecho algo, era enteramente culpa suya. Golpeó la puerta hasta que le dolieron los nudillos, cuando cayó en la cuenta que tenía su varita en la mano ¿Para qué había perdido el tiempo golpeándola teniendo una varita? Levantó la muñeca y se preparó para lanzar un hechizo, que no llegó a producirse.

La puerta se abrió de repente, bañando de luz el habitáculo. Al otro lado estaba Scorpius.

-¿Albus?¿Qué estás haciendo aquí?- miró extrañado la pequeña habitación.-¿ Qué es este lugar? Nunca había visto esta puerta.

-¡Scorpius!.- exclamó aliviado, atravesando rápidamente el hueco de la entrada para situarse frente a su amigo. Al parecer la fiesta seguía su curso sin incidentes y todo parecía normal.- Tengo que encontrar a Bere ¿ la has visto?

-Sí, claro, estaba en el reservado.- se volvió para verificar sus palabras, pero en el reservado sólo se encontraban Leeds, Bradshaw y Montague charlando animadamente.- Vaya, hace un segundo estaba ahí.

Albus corrió hacia el centro de la pista, mientras a su espalda Scorpius le gritó para hacerse oir entre el bullicio de la fiesta

-¡Si ves a Dylan dile que le estoy buscando!

Albus buscó desesperado entre los asistentes. La oscuridad y el ruido dificultaban mucho la búsqueda y por más que miraba en todas direcciones no había rastro de Bere. Alguien le puso la mano en el hombro y se volvió, sobresaltado. Bere estaba tras de él, aparentemente sana y salva.

-¿Qué estás buscando?

-¡Bere!- exclamó Albus, aliviado.- ¿Dónde te habías metido? Tenemos que irnos de aquí.

-¿Ahora?- preguntó Bere, decepcionada. Por lo que se veía no lo estaba pasando nada mal.- ¡Estamos en lo mejor de la fiesta!

-Vámonos de aquí ¡Ya!- Bere noto su nerviosismo y asintió. La cogió del brazo y salieron atravesando la marabunta de gente, apartando invitados y caminando apresuradamente. Ya en la Sala Común, se encontraron a Jeremy dormido en un sillón, con un libro sobre su regazo y tapado con una manta.

-¡Jeremy, despierta!- le zarandeó Albus.- Ha pasado algo en la fiesta.

-¿Qué?- dijo él aún aturdido. Se fijó en sus ropas.- Vaya chicos, qué disfraces más currados.

Albus relató a sus amigos el incidente que había tenido en la fiesta. Los dos parecían compungidos.

-Tuvo que ser alguien de Slytherin que fue a esa fiesta.- dijo Jeremy.- ¿No notaste la ausencia de nadie?

-Había mucha gente, Jeremy, no sé... sé que cuando salí faltaba la mitad del equipo.

Jeremy le miró fijamente.

-¿ Quién?

Albus lo pensó.

-Leeds Bradshaw y la novia de Scorpius estaban en el reservado, así que ellos no pudieron ser. Scorpius tampoco, fue el que abrió la puerta. Que recuerde ahora, del equipo faltaban Avery,Liotta,McCauley y Dylan.

-Avery no pudo ser, lo vi con Foster justo cuando te encontré a ti.- intervino Bere.

-A mí me parece que el que tiene más papeletas es Dylan Drake.- dijo Jeremy.- Ese tío siempre ha sido un poco siniestro.

-Eso se llama prejuzgar a los demás.- dijo Bere, molesta.

Pero Albus estuvo de acuerdo.

-Creo que Jeremy tiene razón. A ver: de los cuatro que faltaban cuando salí de esa Sala, Avery queda descartado si Bere dice que lo vio con Foster. McCauley es hijo de muggles, así que no creo que él esté implicado en algo así. Nos quedan Liotta y Dylan. Y a Liotta no lo veo con esos intereses.

-Liotta no sabe ni abrocharse los zapatos. Es Dylan, seguro.

-Es imposible que sea Dylan.- susurró Bere, pero ninguno la oyó.

- Tiene siempre una actitud muy extraña, es un tío muy enigmático.- cayó en la cuenta Albus.- Nunca le he oído hablar acerca de su vida fuera de Hogwarts.

- En cuarto hicieron llorar a Goyle entre él y Leeds. Tiene maldad de sobra para hacer una cosa así.- apuntó Jeremy.

- Chicos ¿Me habéis escuchado?- alzó la voz Bere.- Es imposible que haya sido Dylan.

Ambos la miraron con extrañeza.

-¿Por qué?- preguntó Jeremy.

Ninguno se imaginaba su respuesta.

-Porque estuvo conmigo.