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Todo es de sus respectivos autores. Jeff Davis y su equipo.

Los personajes que no conozcan y historia son mios.

Nik: Si, si, ya se que Linus es complatemente tuyo... bueno, depende de que días y quien sea la persona con quien la comportas. xD Y me imagino como te reiste con la parte de Clay siendo anticonceptivo, pero asi es jajajaja. Y es culpa de Marvin, da mensajes muy confusos. Y, tú subiste, yo subo. Por eso me apure con el cap, no iba a subirlo esta mañana. A pesar de no tener la misma acción que el tuyo.
"If you know what i mean"

¡Espero que te guste el cap o todos! Espero comentarios, espero saber si les gusto o es una mierda o criticas constructivas. Así yo tambien aprendo.

¡Disfruten el cap! Las que me tienen en favoritos y lectoras silenciosas.


La forma en la que Marvin la ayudo a ponerse en pie, la describiría de una sola manera: tedioso. Lentamente tedioso. O simplemente horrible. O innecesaria. O, con la frase «sería más rápido si me ayudara un caracol». Cualquiera describiría a la perfección la ayuda —que no pidió, pero él pareció creer que en lugar de decir «No, yo puedo sola», dijo: «Por favor ayúdame. No puedo ni mantener mi cabeza en alto»—de Marvin, pensó Killa.

Cuando Marvin llegó a la habitación anunciando que estaban preparando los papeles para el egreso voluntario, Killa veía por la ventana, con ojos desenfocados, pensando en lo que acababa de pasar, sin tomar en cuenta que el cosquilleó en sus miembros se esfumó de la nada minutos atrás; la imagen de su propio miedo que se reflejaba en la mirada de Clay fue un pensamiento recurrente, y aún ahora seguía como un eco que le hacía compañía a sus maldiciones a los cocteles. Zoey estaba sentada en el sillón, mirándola, esperando el momento que le pidiera ayuda para algo; para tomar agua, darse un baño o simplemente para acomodarle la almohada; y Marvin, al entrar, no espero a que le pidiera algo o dijera algo por la noticia, sólo Zoey dijo algo que se perdió en el momento en que le preguntó si quería ayuda para cambiarse, aún siquiera su mente terminara de procesar lo que acababa de pasar. Ella dijo que no, de forma casi queda —consecuencia de ser una respuesta en automático—, pero perfectamente escuchable, pero Marvin la ignoró, se acercó a ella y la había ayudado a ponerse en pie con una lentitud tan molesta que si no se sintiera tan mal por lo que le hizo a Clay, le hubiese gritado por trataría como si fuese una muñeca de porcelana.

Ella no era una muñeca de porcelana, ella no se rompería con el menor resbalar de los dedos. No podía romperse, si hace mucho que estaba rota, ¿no?, pensó.

Pronto estuvo totalmente en pie, la imagen de su alrededor se movió de arriba abajo y se aferró a los hombros de Marvin para no sentir que se caía.

— ¿Todo bien?- le preguntó Marvin.

Ella exhaló e inhaló con fuerza antes de levantar el rostro y verlo (al ayudarla a ponerse en pie, después de rodar los ojos en exasperación, y sólo después de procesar sus primeras palabras, comenzó a ver la loza del suelo) y noto lo que voz quería tratar de no decir en sus facciones.

«¿Todo bien?» no era una pregunta, era una frase que trataba de afirmar su estado, y tratando de disfrazar su preocupación sonó como pregunta.

Ella asintió, comprendiendo todo. Él no se sentía totalmente cómodo firmando un alta conociendo los peligros de su estado actual. Conociéndolo, ni siquiera se sintió seguro de que su mentira al explicar las razones de darle el alta sonaran reales. ¿Tana lo habrá ayudado? —. He estado acostada en la cama por días; es normal marearme al ponerme en pie.

Sus palabras parecieron provocar un relámpago de alivio en las facciones de su padrino y padre adoptivo. Fue muy momentáneo. Rápido sus cejas volvieron a fruncirse ligeramente y sus ojos mostraban la inseguridad que tanto le caracterizaba al estar preocupado o inseguro de sus actos.

— ¿Segura?- Marvin se veía indeciso. ¿Cuánto faltaría para que dijera que cambio de opinión y Tana probablemente lo golpeara por no hacer justamente lo que ella quería?

¿Sería demasiado arriesgado o tonto si se metía al armario de suministros y le inyectaba unas buenas dosis de morfina? Marvin drogado, infantil y a veces sabio era totalmente divertido y le daría la seguridad que una bruja que a veces se preguntaba si era buena o mala, no le hiciese nada malo. Nadie quería ver a Marvin convertido en sapo.

Killa se humedeció los labios y asintió, tratando de no poner una mueca de dolor. Antes de levantarse no era consciente del dolor en su cuerpo; ahora, con tan sólo respirar con mucha fuerza se sentía como un gran moretón con patas y brazos. Justo como se sintió la primera vez que Itzayana la llevo al senderismo. No pudo levantarse de la cama por una semana y Marvin se preocupó tanto que pensó más de una vez que el dolor era porque se desgarro un músculo. Al final sólo fue el dolor de sobre usar músculos que rara vez usaba más alla de caminar tres cuadras para tomar al autobús o dos para ir a la pastelería donde trabajo todo dos veranos enteros. En esa semana sólo podía levantarse para tomar un zapato del suelo y lanzárselo a Linus cada vez que le decía "nena", por aullar ligeramente de dolor y negarse a levantarse de la cama.

Había una gran diferencia entre ambas situaciones, a pesar de sentir el mismo dolor: en ambas ocasiones tenía la misma motivación para medio levantarse, sólo que en lugar de aventarle un zapato a Linus y lanzar un vitoreo cada vez que le daba en la nariz, deseaba ayudar a curarlo… y quizás un golpe también. De alguna forma debía de vengarse por la preocupación que le hace pasar, ¿no?

Ella medio sonrió y asintió.

— De acuerdo-dijo Marvin y la observó de arriba abajo. Su sonrisa fue falsa, él lo sabía, sin embargo prefirió engañarse a sí mismo-. Mmm. Debemos de quitarte la bata y… ¿traes ropa interior debajo de la bata?

Los ojos de Killa se abrieron de sorpresa.

— ¿Qué?- se inclinó con mucha fuerza hacia atrás y por poco se resbala de no ser que Marvin pudo evitar su caída sostenido su cintura.

— ¡Carajo! Killa, debes de tener más cuidado.

Killa no respondió. Su boca continuó entre abierta hasta que él volvió a hablar, haciendo que nada como inclinarse hacia ella y rodear su cintura con sus manos, hubiese pasado.

La observó de arriba abajo.

— Rayos, creo que tendré que volverte a sentar para ayudarte con la ropa. Me precipite al...

— ¿Qué?-repitió, cerrando la boca y reaccionando por fin. Puso sus manos en sus brazos y comenzó a moverse para poder sentarse. Marvin la ayudo.

Lo miro, con ojos desorbitados. — Estás bromeado, ¿verdad?

Marvin parpadeo confundido. — ¿Bromeando? ¿Por qué estaria bromeado con algo así?

— ¡¿Qué?!-chilló con tanta fuerza que hasta Zoey tuvo que taparse los oídos un segundo y alzar los ojos desesperada-. No, no, no, no, no-dijo ella negando-. ¡No vas a ayudarme a cambiarme!

— ¿Por qué?

— ¿De verdad lo andas preguntando?-farfulló ella, incrédula. Él asintió-. ¡Porque es raro!

— ¿Raro?

— Sí, raro. Una cosa es que me importe un rábano que me veas en ropa interior y otra muy diferente es que me quites la bata y veas mis pechos desnudos. ¡Nunca has visto mis pechos y quiero que continúe el misterio! ¡Hay límites!

— ¿Límites?-repitió Marvin sin creerlo. Rió-: Es increíble que tú me hables de límites.

— ¿Por qué es increíble?-preguntó frunciendo el ceño.

— Todos los hombres, hasta los extraños, te han visto en ropa interior. Sales de tu cuarto en ropa interior solo para pedir algo a mí o a Clay. Te has paseado por la casa mojada y en toalla, y has abierto la puerta así. Desde que llegaste a mi casa, tengo a los mismos repartidores de pizza por más de 6 meses y se ven desilusionados cuando les abres con ropa o yo o Clay les abrimos. No me hables de límites, querida. No los tienes.

— Sí, pero… una cosa es estar en ropa interior o en toalla, y otra muy diferente dejar que el hombre que consideras tu padre te vea los pechos desnudos.

Marvin puso una expresión serena. — Los he visto desnudos.

— ¡Pero yo no estaba consciente!

— Killa, por favor…

— Marvin, yo puedo cambiarme sola. No necesito tu ayuda para esto.

Marvin la miro sin creerlo —. Apenas puedes mantenerte en pie, yo no creo…

— Yo la ayudo, cariño- intervino Zoey cuando Killa le dirigió su fugaz mirada suplicante.

— No es necesario, yo…

— ¿Piensas ayudarla a bañarse?-le preguntó Zoey poniendo sus manos en la cadera-. Porque Killa quiere bañarse, ¿no es así Killa?-le preguntó mirándola.

— Sí, sí quiero bañarme-respondió después de un segundo-Ocupo quitarme todo el sudor y el olor a hospital de encima.

— Yo…

— ¡No vas a ayudar a bañarme!-exclamó Killa con fuerza.

— Tienes el pie y parte de la pierna enyesada, ¿recuerdas? No puedes hacer movimientos bruscos.

— Hare muchos movimientos bruscos si de verdad ayudabas a bañarme. De hecho, ni estaré dispuesta. Prefiero irme oliendo a medicina y sudor.

— Estás siendo ridícula. Te bañaba cuando eras bebé. Te cambie los pañales y la ropa. No le veo lo raro.

— Era un bebé y una niña cuyo cuerpo no estaba desarrollado y no conocía el significado de pudor.

— ¿La conoces ahora?-bromeó él encharcando una ceja divertido.

Zoey gritó su nombre y le pegó en el hombro y Killa gritó:

— ¡No es divertido!

— Ya es una broma.-se sobo el hombro donde le pego. Para ser una mujer de aspecto delicado, Zoey tenía una mano muy pesada-. ¿Por qué las mujeres no aguantan las bromas?

— No aguantamos ese tipo de bromas-. le dijo Zoey.

Ella se puso alado de Killa y se sentó a su lado. Su prometida lo miro de una manera muy significativa y puso una mueca.

— Marvin, te amo y te tengo mucha confianza- musitó Killa. Él volvió a mirarla, notando su mirada suplicante-. Y si estuviera borracha o herida o apenas consciente, puedes desvestirme (que ya has hecho) o darme en baño, si así quieres, pero ahorita no quiero vivir pensando que mi padre ayudo a bañarme. Se oye raro de mí, que hasta abro la puerta en toalla o recibo a extraños y posibles violadores en potencia así…

— Una muy mala característica tuya.

— Sí, ya se. Volvamos al hilo. No quiero tener tres meses de terapia sólo porque mi padre me metió mano al ayudar al bañarme. Suficiente material tengo de terapia con todo lo que he pasado y que la prometida de mi padre me ha metido mano.

— Cuando lo dices así suena tan mal-se quejó Zoey-. Yo no te he ayudado más de lo necesario.

Killa volvió su rostro a su lado, mirándola y le sonrió en disculpa antes de volver a mirar a Marvin, seria.

Sonaba mal, sí, pero eso parecía en ocasiones, sobre todo si alguien miraba por accidente.

Cuando Zoey o Rubí han llegado a ayudarla a darse un baño, no llegaba a ser más lejos de una simple ayuda en cosas que ella no podía hacer sola o como bien dijo Zoey, o más allá de lo necesario. La ayudaban a desvestirse y meterse a la tina o regadera. Le pasaban el jabón o lavaban su cabello, pero al llegar el momento de pasar el jabón o la esponja por sus pechos o su parte íntima, ella era quien se hacía cargo (a pesar que Rubí siempre bromeaba diciendo que podía hacerlo también), después la ayudaban a levantarse y a salir, ella misma podía enrollarse en la toalla (nunca tuvo algún brazo inmovilizado, siempre eran sus piernas el principal foco de lesiones; como un lobo tratara de inmovilizarla antes de dar su golpe final) y de ahí lo demás lo hacía sola, si es que no ocupaba ayuda con el pantalón.

El hecho de haber crecido rodeada de testosterona, y no cualquiera, sino testosterona licántropa y sola por un tiempo, no era de extrañar que no le incomodara ciertas cosas o no veía nada de malo cambiarse frente a una persona —hombre más que nada— o que la viera toda mojada y en toalla. Por casi un año Zoey trato de que tuviera más pudor en aquel aspecto, insistiendo en que la privacidad era muy importante para una mujer, pero la ignoraba. Lo único que si sentía vergüenza, pudor y le incomodaba (y sabía que era inconsistente) era que un hombre la viera completamente desnuda o ayudara a bañarla.

Por lo mismo, no era ninguna sorpresa su expresión casi de terror cuando Marvin pareció estar considerándolo. No vería nada nuevo, ya la había visto desnuda. De hecho, todos los machos licántropos de su casa y hasta el padre de Linus, alguna vez, la han visto desnuda, pero en todas esas ocasiones o no estaba consciente, estaba borracha o fueron accidentes donde se cubrió con sus brazos y se fue corriendo.

No tenía mucho que presumir, ni tenía el mejor cuerpo del mundo, pero… seguía dándole algo de pena que la vieran sin algo tapando su desnudez.

— Lo sé, lo siento. Pero debes de admitir que la última vez, cuando me estaba en la tina y metiste la mano al agua para alcanzar la esponja, Clay pensó muy mal.-Killa rió y rápido su risa se apagó al recordar lo que le hizo a Clay.

Su mirada se veía tan sorprendía cuando sus ojos, nariz y oídos comenzaron a sangrar. Ni se dio cuenta de lo que le estaba pasando hasta que Zoey entró a la habitación y se tapó la boca con las manos para contener el gritó.

Clay ni siquiera sintió dolor cuando todo pasó. Quizás porque paso en menos de un segundo y paro rápido, quizás porque realmente no era necesario el dolor. Fue ella la del dolor.

Poco después de colgarle a Cora, le dio un fuerte dolor de cabeza. El dolor fue como si una bala le estuviera atravesando los sesos y se mordió los labios hasta hacerlos sangrar para no gritar (una fina costra de sangre seca en medio de su labio inferior lo probaba). Clay le hablaba, preocupado y de no ser porque chillo que no la dejara sola, hubiera ido por ayuda. Después abrió sus ojos —los cerró al sentir la primera punzada del dolor— y no veía la habitación, lo que veía eran imágenes mezcladas. En ocasiones veía a Linus todo sudoroso de la cara, otras a Rubí, por un segundo el rostro de Tana, para pasar después rápido al de Marvin con una expresión enfurruñada, en tras el bosque de una manera que parecía estar corriendo por él, y al final veía el cielo como por una ventana. De ahí, las imágenes se revolvieron y sólo vio de distintos colores, cegándola.

En algún momento Clay la abrazo, no supo cuándo o porque lo hizo. La abrazo hasta que paro todo. Ella estaba diciéndole que ya había pasado y antes de terminar sus palabras sintió algo húmedo correr por su mejilla. No era sudor, la textura era diferente, así que se separó y paso su mano por la humedad y miro la sangre en sus dedos. Su vista se enfocó en Clay en menos de un segundo. Recodaba justo lo que le dijo: «¿Qué pasa? ¿Por qué tienes esa expresión de terror, Killa?», un segundo después el mismo se dio cuenta de la humedad corriendo en su cara y se dio cuenta de la sangra, imitando sus acciones tocarse la cara, pasar los dedos por la humedad y ego fijarse en ella, viendo el líquido rojo mancando sus dedos. Después entró Zoey y el resto es historia.

Ella parecía ser la única en tener culpa y sentirse insegura y con miedo cuando alguien la tocaba. Ella se tensó cuando Marvin puso sus manos sobre ella la primera vez y cuando Zoey le dio Kleenex —que saco de su bolso— a Clay para limpiarse ella no quiso que la tocara. La mirada de miedo en el rostro de Zoey al decirle que fue ella quien hizo sangrar a Clay ayudó mucho.

Comenzó a juguetear con sus dedos; Linus sabría en un dos por tres que significaba su jugueteó con sus dedos, pensó Marvin mirando como Killa juguetea con sus dedos y miraba como su pierna izquierda se movía ligeramente de adelanta hacia atrás. Exhaló con fuerza. Los años de convivencia con Killa dieron sus frutos y, como Linus, sabía muy bien que significaba el jugueteo con sus dedos: nervios o mentira. A Killa siempre le jodio cómo él, Clay, Thomas, Dean llegaban a adivinar como si estaba nerviosa o mentía (por alguna razón, checar sus latidos nunca sirvió; ahora menos); y si eres una adolescente que quiere ir con sus mejores amigos a acampar, con posibilidades de ponerse por primera vez borracha, estaba muy, muy mal. Poco después, Itza, Abby y Bianca supieron reconocer también aquella costumbre suya; sin embargo, todos fallan en algo importante: la interpretación. Sólo Linus era capaz de interpretar a la perfección cuando jugueteaba con sus dedos por nervios o mentía, ya que el no sólo se fijaba en sus dedos, sino también en las ligeras expresiones de su rostro que eran evidentes, pero podían no significar nada. Rubí antes hacía eso, y fue la primera en usar la técnica de relacionar jugueteo con expresiones, pero después de su unión comenzó a ser innecesario. Su lazo era toda la explicación que se necesitaba y no valía la pena pensar en la historia detrás de eso.

Todo esto lo sabía Marvin. Killa le tenía una gran confianza, a pesar de tardar mucho tiempo en contarle su lazo con Rubí, y el porqué de sus desmayos, moretones y el zorro tratando de hincar sus dientes a uno de los astros del cielo que aparecían de la nada.

Pero ahora no le servía de nada la confianza si no podía interpretar si su jugueteó era por nervios o mentira.

Él quería creer que ella estaba completamente bien, aunque sabía que no era así.

— Está bien-dijo Marvin rompiendo el silencio para nada tenso que se instaló en el lugar. Killa y Zoey le miraron; en algún momento del silencio Zoey había comenzado a pasar su mano derecha por cabello de Killa, acariciándola y poniéndolo todo sobre el hombro derecho para tener más libertad de acariciarlo-. Que Zoey te ayude.

— Lo iba a hacer de todas maneras- musitó Zoey mirándolo. Ella alzó ligeramente su ceja izquierda al ver su mirada-. Deberías de ver si ya están los papeles para que los firmes.

— Ocupo dos testigos, ¿no quieres ser mi testigo?

— Tienes a Clay y a Tana-replicó Zoey como si fuese obvio-. Los dos serán tus testigos.

— ¿Qué te hace pensar que Clay está afuera? Le ordene irse para…

— ¿De verdad, Erick?-le interrumpió, levantándose-. Parece que no lo conoces. Clay ye dijo como 20 veces que estaba bien, que el sangrado no volvió y no iba a volver. Tú fuiste el idiota insistiendo que se fuera. Debe de estar afuera, a unos buenos metros de Tana, esperando a que salgas, firmes los papeles y le pidas ayuda para subir a Killa al auto.

— Lo morderé si me carga-musitó Killa sin dejar de juguetear con sus dedos, pero sin dejar de verlos a ellos. Sus ojos viajaban de Marvin a Zoey, repetidamente, y su rostro no tenía ninguna expresión específica.

Como las veces tan lejanas que apoyaba el codo derecho en el porta brazo de la pierna y recargaba su mejilla en su palma abierta, viendo el camino, pensando y tratando de no vacías su estómago por la forma en que Linus violaba las leyes de camino.

— Vete antes de que vengan por ti o el doctor insista en que Killa debe de permanecer algunos días más en observación por lo que encontraron en la tomografía.

— ¡Esperen!-Killa por fin dejo de jugar con sus dedos, y miro a los dos con una atención del cien por ciento-. ¿Qué encontraron en mi tomografía?-parpadeó un par de veces-, ¿y por qué ninguno me lo había comentado?

¿Y por qué sentía que si se lo había dicho, pero por alguna razón le parecía un dato absolutamente nuevo? Estaba casi segura que Zoey lo comento hace un par de días.

— Estabas sedada, no es la primera vez que aparece algo así y no nos pareció importante comentarlo-respondió Marvin despreocupado.

Miro a Zoey, desconcertada y después a Marvin, medio enojada. La mirada que le dio Zoey indicaba que a ella si le pareció importante, se lo dijo, ignorando a Marvin cuando dijo que era mejor que ella no supiera. A fin de cuentas, Zoey no estaba obligada a obedecerlo como Clay.

— Si encontraron algo raro debía y debo-remarcó mucho el debo-de saberlo.-replicó frunciendo el ceño-. Si tengo un tumor o alguna rara patología debo de saberlo, no enterarme en el último segundo cuando empiece a tener los síntomas.

— No tienes un tumor o patología. Los doctores encontraron anomalías estructurales en tu lóbulo frontal y temporal, y quieren saber si fue un error de la maquina o tienes alguna patología que provoca el crecimiento o evolución anormal del cerebro.

— ¿Y no te pareció importante comentar eso? Y aceptémoslo, Marvin, esas máquinas no pueden tener errores.

Marvin suspiró, algo tenso. — Killa, ya hemos pasado por eso. Te han hecho muchas tomografías, resonancias, otros exámenes que iluminan el cerebro y marcan por colores anomalías o procesos químicos. Te lo hicieron en el accidente de auto, cuando te caíste del árbol al tratar de escapar en el primer día conmigo y Clay, y cuando tenías 6 años y te tropezaste en las escaleras de la tienda de antigüedades, y a los 10 cuando estabas en primaria y un niño te empujo de la resbaladilla.

— ¿Tantas?-preguntó Killa, sin creerlo.

— Sí, tantas. Y todas y cada una de ellas mostraron las mismas anomalías y extraños procesos químicos. De acuerdo, lo del lóbulo temporal es nuevo, pero no es nada, puede que tenga que ver con…

— ¿Exactamente que anomalía encontraron en los lóbulos?

— Una clase de crecimientos extraños, no saben que son.

— Entonces… puedo estar muriéndome de algo y nadie sabe de qué. Hmm, al menos le pondrá mi nombre a una enfermedad nueva.

— No, no tienes ninguna enfermedad.

— Pero las…

— Killa, eres una wicca-la interrumpió exasperado-. Probablemente aquellas estructuras extrañas en tus lóbulos no son tumores, sino algo que tenga que ver con el hecho de que eres una wicca y que hace algunos meses estuviste bajo los efectos de una ilusión y de una poción que te robo más de un año de recuerdos y apenas estás recuperando.

Ella no respondió. Bajo la mirada pensativa.

— Si creyera que son tumores, te lo aseguró Killa, sería la primera persona en decírtelo buscar un millón de tratamientos o firmar para que te operen hoy mismo. Pero algo me dice que no es así.

— ¿Por qué?

— Porque puede estar relacionado con el hecho que eres wicca-respondió con simpleza-. La verdad no sé porque está relacionado, pero es así. Tiene algo que ver con lo que Jonah siempre decía.

— ¿Qué es lo que siempre decía?

— Algo sobre que era mejor que su bisnieta jamás se le ocurriera hacer algo para estar en el cacharro de metal, que era probable que los doctores encontraran algo que es normal, pero ellos no les parece y quisiera tenerla de rata de laboratorio. Algo así, no esperes que me acuerde a la perfección de algo que un anciano dijo hace casi 18 años.

— ¿Sólo lo dijo una vez?

— Y es probable que una vez más hace cinco años, a última vez que lo vi-se encogió de hombros-. La verdad siempre había un punto donde dejaba de ponerle atención.

— Oh.

— No debes de preocuparte.

— No lo hago es sólo que… No… no puedo creerlo.

— Confía en mí, así es.

— No me malinterpretes, Marvin; no trata de confianza, se trata de que no comprendo algo en mí. Hasta hace un segundo creía que las wiccas eran totalmente humanas, a lo de cuerpo se refiere; incluyendo órganos y físico. Ahora me entero que hay algo extraño en nuestro cerebro. Ocupo respuestas. Ocupo saber si es en general o yo soy una rareza también para ellas. O tiene que ver con las cosas que me han pasado últimamente.

— Pídeselas a Tana-se limitó a decir Marvin y si Killa iba a decir algo más, fue interrumpida por el sonido de la puerta abriéndose con fuerza.

Miro a la puerta y ahí estaba Clay. — Ya están listos los papeles para que los firmes-la mirada de Clay paseo entre los tres-. Tana ya firmo como testigo. Falta tú firma y la del segundo testigo, ¿quieres que yo sea el otro?

— Por favor, Clayton.

— De acuerdo. Vamos.

Marvin miro a Zoey y Killa.

— Regresó en un minuto.

— Mejor en 20-dijo Zoey que se había mantenido callada en lo que Marvin le explicaba a Killa lo de la tomografía.

Cada vez que ellos hablaban, se sentía rara interviniendo. Por eso apenas hablo al inició y se quedó cayada por un tiempo minutos atrás. Sentía que se metía sin ser invitada a alguna clase de escena privada.

Marvin asintió y salió por la puerta que Clay mantuvo abierta hasta que su alfa salió. Miro a Killa un momento antes de irse también y le sonrió. Killa no pudo evitar devolverle la sonrisa; con la suya, Clay le decía que estaba bien, que todo estaba bien.

— La plática estuvo muy interesante, ¿no crees?-musitó Zoey poniéndose frente a ella-Aunque creo que Erick bañándote o ayudante a cambiar fue un acto desesperado para olvidar todas las razones por la cual no es bueno sacarte.

— Sí, me di cuenta-asintió Killa.

— Se preocupa por ti cariño-dijo Zoey tomándole la mano y apretándola ligeramente.

— Lo sé. ¿Fue por lo que le hice a Clay que decidió sacarme?-le preguntó a pesar de saber la respuesta-. ¿Tenía miedo de que lastimara a alguien más?- separo sus manos.

— Sí-exhaló-. Fue Tana quien se lo aconsejo, a decir verdad.

— ¿Aconsejo?

— Está bien. Le ordeno. En cuanto supo lo de Clay no dudó dos veces en exigirle que firmara el egreso y fue muy convincente cuando dijo que la próxima vez, quien sangre por los orificios del rostro no sería alguien a quien conoces y sepa de lo que eres.

— Tiene razón. La detesto, pero tiene razón.

— Sí.- asintió-De acuerdo, mucho ruido, poco movimiento. Tenemos que prepararte.

Killa asintió y se agarró de los antebrazos de Zoey para que pudiese impulsarla a estar de pie. Fue un movimiento rápido, no se mareo y en menos de 10 segundos estaba a la puerta del baño, con su brazo izquierdo rodeando los hombros de Zoey, tratando de no recargarle mucho su peso mientras trataba de abrir la puerta del baño.

Linus creyó que el dolor más fuerte que había sentido en su vida fue a los 7 años, mientras trataba de bajarse de la bicicleta y en un mal movimiento terminó su pierna chocando contra un clavo salido del pedal, arrancándose un buen pedazo de piel en la pierna izquierda, dejándole una preciosa cicatriz (actualmente la línea irregular iba de una de las esquinas de la rodilla hasta la mitad de su pantorrilla), pero ahora se daba cuanta que el dolor que sentía cada maldita vez que la marca del dios Astado se abría era un millón de veces peor, sin importar el poco tiempo que durará el dolor.

5 minutos; el dolor duraba 5 jodidos y tortuosos minutos en los cuales llegó a gritar como niñita, se le salieron lágrimas de los ojos, destruyó 11 almohadas mordiéndolas (más de una vez con sus colmillos) y maldijo como camionero.

Para no sentir tanto dolor, se tomaba unos raros tés de su abuela con una especie de combinación de hierbas que le hacían dormir casi todo el día y no sentir el dolor de la herida abriéndose de nuevo, pero ahora su abuela no estaba, cuando se quiso tomar el té hace unos minutos sintió un fuerte aguijonazo de dolor y terminó dándole un manotazo a la taza, tirando todo el té frio al piso del cuarto. Ahora se encontraba apretando los dientes de dolor, respirando con brusquedad y tratando de no gritar como niñita de nuevo.

Su hombría ya estaba por los suelos, le dio a Clay un millón de formas de burlarse, pero ni por eso dejaría que lo que quedaba de su orgullo (u hombría) se revolcara más en el suelo.

Sacó todo el aire de los pulmones, removiéndose un poco. La camiseta se le pegaba al pecho, sin embargo, mucho antes de fijarse sabía que su camisa no se le pegaba al pecho por el sudor.

Se removió un poco más.

Aplastando las palmas contra el colchón se hizo hacia atrás, quedando sentado y recargando la espalda en la cabecera.

Gimió un poco, apretando con fuerza los parpados y los abrió después de unos segundos con una expresión adolorida. Ya habían pasado los cinco minutos de dolor insoportable que le hicieron despertar hace menos de media hora, pero el ardor en su pecho no estaba de adorno. Le dolía; este dolor si comparable con su dolorosa experiencia con el clavo salido del pedal de la bicicleta.

La sabana bajo hasta sus piernas y pudo ver la mancha en su camiseta, marcando un círculo con la sangre.

La herida se había vuelto a abrir. Era la octava u décima vez en los últimos días. Si fuese humano desde hace cuánto se hubiera muerto desangrado. Gracias al cielo era Balam, sus heridas se cerraban en menos de un minuto con un tapón de agua y la garra en la mesita de noche evitaba que se deshidratara.

Se quedó unos momentos más ver el círculo de sangre sobre su camisa. Si alguien le hubiese dicho antes de que está seria la consecuencia de suplicarle poderes aún dios él…

Suspiró dejando de ver el círculo. ¿Valía la pena pensar que hubiese hecho? No, no la valía. Pero si se preguntaba algo, ¿Por qué sentía todo esto ahora? Más de tres mes para poder ver a Trevas saltar sobre su auto o volverse abrir una y otra vez la marca, y no pasaba hasta ahora, menos de un día después de pisar Beacon Hills.

El pueblucho estaba maldito.

Miro en derredor. Estaba solo. La casa se oía sola. ¿Dónde estará Rubí? ¿Habrá alucinado cuando lo despertó hace una hora diciéndole que iba a salir, que iba recoger a David a la mitad de la carretera porque su auto se quedó varado a medio camino?

Apostaba a que no.

Se levantó un poco. Se quitó la camisa con un poco de dificultad y se limpió la sangre que quedo en su pecho. La marca de dios Astado estaba cada vez más roja. Ardía como el infierno mismo, pero no sintió dolor cuando comenzó a frotar la camisa.

A veces se sorprendía de sus límites para aguantar el dolor.

Bufó cuando la sangre ya no quiso salir y puso sus piernas aún lado, tocando el piso.

Estaba por levantarse para ir al baño y terminar de limpiarse el pecho (esperando no caerse de espaldas por no poder sostenerse en pie) cuando escuchó la puerta de abajo cerrarse.

— No seas necia-escuchó la voz de Clayton-Puedo ayudarte. Sería más fácil si me dejas ayudarte.

— Deja de dar lata. Yo puedo moverme sola. Para algo tengo las muletas.

Killa. Aquella voz era la de Killa.

— ¡Qué me sueltes, Clay, carajo!

En efecto, era Killa. Estaba enojada y el no pudo hacer nada más que reír. Siempre le daba risa cuando alguien insultaba a Clay.

Trato de levantarse, pero se detuvo deciden escuchar más.

Risas. Killa y Clay comenzaban a reír de algo.

— Clay, basta. –silencio- ¡Basta, te digo!-risas- ¿Quieres que te vuelva hacer sangrar, verdad?

— ¡No serias capaz!

— ¡Sigue molestando y lo hare, baboso!

— Y frente a mí-dijo Linus con curiosidad. No sabía cómo lo hizo sangrar, pero si lo hacía, debía de ser frente a él.

Ahora si trato de levantarse, pero volvió a detenerse. Todo en la habitación comenzó a moverse y terminó cayendo en el colchón.

— No…-gimió gruñendo- ¿Por qué ahora? Por más de media hora pudiste moverte mundo y en este momento es cuando te mueves. Sí que sabes hacer momentos-dijo con sarcasmo mientras se volvía a levantar.

Quedo de nuevo sentado, con los ojos cerrados y tallándoselos un poco.

Bajaba su mano cuando su nariz reconoció un olor extraño. Su cuerpo se tensó y abrió de golpe los ojos y se fijó en la puerta; aun lado de ella había algo que apenas pudo reconocer. Parecía ser un jaguar con un cuerpo humano lleno de pelo oscuro… ¿O sería un puma?

— ¿Qué rayos eres…?

Rápidamente la cosa se lanzó a él, lo siguiente que paso es que Linus levanto sus manos tratando de luchar, pero los dientes de la cosa ya estaban enterrándose en su yugular.

Linus gritó.

Killa le dio un manotazo en la mano.

— Basta, Clay-le pidió riendo un poco.

— O vamos, nena, necesito molestarte un rato-. Le pico en las costillas, haciendo que su cuerpo se removiera a un lado.

La muleta bajo su axila izquierda por poco se cae arrastrándola a ella, y de no ser por Clay, que la tomo del brazo derecho y la jalo un poco, se hubiera caído.

— Cuidado- le advirtió apretando los labios para no reírse de ella.

Ella lo fulmino con la mirada y movió su muleta derecha para poder clavársela en el pie, pero él fue más rápido; dio un rápido salto a su derecha y la muleta choco contra el suelo. Clay volvió a reír y ella lo fulmino con la mirada otra vez.

Clay volvió a reír, regreso el paso que había dado y volvió a tratar de picarla y su cuerpo se precipitó a moverse para que no lo hiciera. Casi tropieza y Clay la jalo del brazo —de nuevo— antes de estamparse en el suelo.

Killa refunfuñó una maldición hacia las muletas y otra más larga hacia Clay. De por si era algo torpe, pero ese algo se eliminaba automáticamente por las muletas: era totalmente torpe. Las muletas afectaban su equilibrio más de lo que le ayudaban; siempre jugueteaba así con Clay y nunca perdía el equilibrio o estaba a punto de besar el suelo, ahora con las muletas sí. No era justo, pero era mejor que estar en silla de ruedas con la que la sacaron del hospital, obligada por reglamento.

— Sabes, nena-Clay la jalo más y rodeo sus hombros con su brazo izquierdo. Su mano quedo colgando sobre su hombro izquierdo, muy cerca de su axila y la muleta-. Me debes el derecho de molestarte. Me hiciste sangrar.

— ¿Quieres que lo vuelva a hacer?-le preguntó medio en broma, medio en serio-. A mí me encantaría, sobre si continúas llamándome nena.- Él la miro un poco extrañado-. No soy ninguna de tus conquistas para que me llames así, tampoco tengo cinco años.

— Cierto, no eres ninguna de las dos cosas-dijo y con el brazo libre le revolvió el cabello. Killa bufó y quito su mano de su cabeza, pellizcándolo un poco. Clay rió-. Ya es la segunda vez que me haces esa amenaza.

— Y no será la última si continuas así.-Miro en derredor- ¿No ha tardado mucho?

— Hace menos de cinco minutos que llegamos.

— Sí, pero en cuanto llegamos se fueron a no sé dónde…

— Al sótano.

— … y se han tardado demasiado. El único que hablo fue Marvin diciendo que esperáramos en la sala.

— ¿Y qué hacemos aquí?-le preguntó señalando el lugar donde estaban. Estaban en el pasillo de entrada; la puerta estaba atrás de ellos y la escalera a menos de medio metros de dos estaban. A su izquierda estaba la entrada a la sala y a su derecha la entrada a la cocina. Hmmm, al parecer la casa fue remodelada hace poco. Hace poco la creía distinta.- ¡Tierra llamando a Killa!-Clay trono los dedos frente a ella, haciendo que lo mirara pestañando un par de veces-. Ahora que tengo toda tu atención, hermosa, ¿por qué no nos vamos a la sala y los esperamos ahí?

Clay había comenzado a moverla cuando, clavando sus pies y las muletas al suelo, ella dijo:

— Quiero ir a ver a Linus.

— Ese imbécil puede estar solo algunos minutos, te quiero solo para mí-le dio tratando de hacer que se volviera hacia la izquierda, pero ella clavo las muletas al suelo.

— No nos quedamos aquí como mensos para que me molestaras, Clay. Pensaba decirte que me ayudaras a subir las escaleras, porque como verás-se señaló de arriba abajo-Será un embrolló subir sola. ¿Quieres verme tardar 10 minutos en subir unas tontas escaleras?

— No tardaras 10 minutos, no seas exagerada. Unos 5 quizás sí y con dolor.

Frunció el ceño, volvió a tratar de clavarle la muleta en el pie, pero Clay dio un salto a alado, evitándolo nuevamente.

— Deja de tratar de golpearme-le pidió volviendo a rodear sus brazos-Y no se te dio el alta para que trates de curar a Linus, ya conoces el miedo que tenemos de que lo hagas, se te dio el alta para que no hagas sangrar a otras personas como a mí.-Killa le mando una mirada asesina; a pesar de la culpa, detestaba que se lo recordara con aquella voz tan burlona-. Si sigues tomando los tés de Tana, en dos días podrás hacerlo… Lo mejor será que no lo veas hasta entonces.

— No quiero ir a curarlo, Clay, quiero y a ver a mi mejor amigo sangrante que no he visto en tres días-le dijo con dientes apretados. Clay murmuró un «hmm» burlón y ella exclamó casi exasperada-: ¡Ni siquiera sé cómo curarlo!

— Lo harás como lo hacías en…

— No sé cómo lo hacía-lo interrumpió con voz laxa-. No sé si vaya a funcionar con poner mis manos sobre la herida y esperar la magia.

— Por algo lo h…- Sus demás palabras se vieron interrumpidas por el gritó de Linus desde el piso de arriba.

El corazón de Killa dio un salto en su pecho.

Soltando las muletas, comenzó a trotar (sus trotes parecían más saltos) hacia las escaleras, pero Clay precipitándola a su pecho y el yeso, lo evitaron. -¡Suélateme, Clay!-Deseó no haber soltado las muletas para enterrarle una en el pie.- ¡Qué me sueltes!-le gritó cuando trato de irse de nuevo-. Clay, a menos que quieras volver a usar tu pene algún día, será mejor que me sueltes y dejes subir.

— Tú te quedas aquí.-le dijo dando vuelta, quedando frente a ella. Sus dos manos estaban sobre sus hombros y la hizo para atrás.

Killa tuvo que tener mucho cuidado para no perder el equilibrio mientras era empujada más y más atrás.

— ¡No! Quiero ir a verlo-replicó tratando de hacerse hacia adelante, pero Clay rápido la volvió a empujar.

— No viste como estaba cuando recién despertaron de aquel extraño coma-la interrumpió apretándole los hombros. De arriba se oían unos sonidos de lucha y su vista se dirigió automáticamente a las escaleras. Trato de moverse de nuevo, pero Clay la mantenía en su lugar apretando sus hombros hasta hacerla gemir entre dientes-. ¿Te digo cómo fue?

— Sé cómo fue- le dijo con un tono despectivo. Más sonidos de dolor y lucha-. Clay, de verdad, si quieres usar tu pene con Gabriel o alguna otra persona algún día, debes de soltarme y dejarme subir al puto segundo piso.

— Entonces sabrás que te va a querer atacar-le dijo ignorando su amenaza.

— Rubí me dijo que no estaba agresivo. ¡Suéltame!-exigió poniendo sus manos sobre los antebrazos de Clay y usándolo como impulso para ir para adelante. No sirvió. Clay era una masa de músculos de 90 kilos con 1 80 de altura, y ella, sus 12 centímetros y sus más de 30 kilos menos, no eran rival; sin importar como ahora sus uñas se enterraban en sus antebrazos. Él tenía poderes de hombre lobo —otro factor importante que hacia su lucha una derrota colosal— y ella ni siquiera podía tener una visión por voluntad propia o evitar ir a otro mundo o lugar. ¿Sería demasiado tarde para regresar a la clínica, ayudando a las enfermeras a quienes le gustaba y a la vez extrañaba por su supuesto lenguaje de camionero e inquietaba por su falta de pudor?-. Te lo suplico, Clay-le dijo dejando de luchar. Sus facciones adoptaron una máscara de cansancio- déjame ir con Linus.

— Te dejaría, pero… Saca sus garras y colmillos, hace movimientos bruscos y a veces no se da cuenta que lastima a alguien-le clavo la mirada-. No es la mejor compañía. No debemos de confiarnos. En ustedes se usó una magia extraña.

— Clay…-miro sobre el hombro de Clay. ¿Por qué rayos no venían Tana, Marvin y Zoey para ayudarla? ¿Acaso no escucharon a Linus gritar?

— Yo iré a revisarlo, tú espera a Marvin, Zoey y Tana-le dio Clay.

Antes de que pudiera replicar, Clay la apretó una última vez de los hombros, la soltó y se despojó así mismo del agarre en sus antebrazos, como su sus manos no fueran más que una hoja de papel cubriéndolos. Luego le pasó las muletas y se alejó corriendo, subiendo las escaleras del mismo modo.

Ella lanzó un sonido en queja y se puso las muletas bajo las axilas, haciendo un puchero.

— ¿Dónde rayos están? ¡Oigan! ¿Dónde carajos se metieron?-gritó con una fuerza que le lastimo la garganta.

— ¡Ya vamos!-escuchó la voz de Zoey de un punto lejano.

— ¿Dónde rayos están?-sótano, Clay dijo que estaban en el sótano. ¿Tana tenía sótano?

— ¡No te oigo bien! ¡Estamos en el sótano!-volvió a gritar Zoey, su voz se oía más lejana.

Ella se movió, quedando en la entrada de la sala, y volvió a gritar para que la oyeran mejor.

— ¡Eso ya lo…! ¡No importa, apresúrense, Linus comenzó a gritar!

Si Marvin o Zoey o Tana gritaron algo, la voz fue apagada por un fuerte rugido que venía de arriba. Killa dio un salto y choco contra la pared alado de la entrada a la sala.

El rugido fue tan fuerte que sus tímpanos se quejaron con dolor.

— Clay, ¿qué rayos ocurre allá arriba?-gritó dándose vuelta y pegándose más a la pared. Una rara sensación le erizó la piel de forma dolorosa. Parecía miedo. Miedo a un peligro desconocido.

Clay respondió, pero no con una respuesta verbal propiamente dicha, sino con unos murmullos extraños y cayendo al suelo, a unos cuantos metros de ella.

— ¡Clay!-trató de precipitarse a él.

Camino unos pasos con las muletas y después las lanzó a un lado, dejándose caer frente a Clay.

No estaba inconsciente, pero sus ojos estaban fuertemente cerrados y sus labios formaban una mueca de dolor.

— Clay, ¿estás bien? ¿Qué rayos paso?- ¿Linus le habrá lanzado desde la escalera?

— Killa, aléjate-le dijo con voz laxa por el dolor.

Antes de que hablar un nuevo rugido se precipito y fue entonces cuando lo vio.

Sobre la escalera estaba Linus, con el pecho desnudo, la marca al rojo vivo, sangrando, los ojos brillando, las manos llenas de garras afiladas y los colmillos sobresaliendo de sus labios.

Extendió las manos hacia los lados y rugió, como si fuese una criatura humanoide de una película de terror de monstruos, y sintió miedo. Por primera vez en su vida, sintió miedo de su mejor amigo.

Miro algo rojo en sus garras y se dio cuenta de la sangre que escurría de sus dedos, pero Clay no parecía tener alguna herida abierta. No había sangre en sus ropas, y un pequeño hilito de sangre apenas pasaba de su labio inferior.

Y entonces comenzó a acelerársele el corazón. Linus no hacia movimientos mientras a ella le pasaba eso, escuchó unos cuantos graznidos como de lucha, pero no eran de Clay y Linus peleando, eran sólo de Linus. Comenzó a sentir más miedo, pero ajeno. No provenía de ella; este miedo le aceleraba demasiado el pulso, la hizo sudar y un sabor a hierro le inundo la boca. Le dolió a cabeza, y gimió también. Sus gemidos se acallaban por los graznidos de Linus desde el segundo piso, y sólo Clay los escuchó por lo cerca que estaban uno de otro.

— Killa…-la nombró algo desesperado y pareciera que se le olvido que había sido lanzado desde el segundo piso al suelo del primero y que Linus continuaba transformado, salvaje en el de arriba-. Killa, ¿qué sucede?

Un nuevo sabor a hierro entró a su boca. El primero, leve, no sabía solo a hierro, sino también sabía suavemente a lodo, como si alguien le hubiera llenado la boca de él, y el segundo sabía en su totalidad a hierro y era cálido. Parecía entrar de entre sus labios.

El miedo ahora fue acompañado de ira y agresividad, y comenzó a sentir una ganas horribles de enterrarle los dientes en la garganta a Clay, sólo por ser un hombre lobo, un perro inmundo y salvaje.

— Killa-le volvió a gritar Clay, zarandeándola.

Ella sintió dolor, pero reaccionó. De repente fue lanzada hacia afuera de las emociones, como su ella fuese algún parasito que se pegara a ellas y no al revés. Le dolió la cabeza y recordó la extraña anatomía en sus lóbulos frontal y temporal.

Lo miro, temerosa y…

Linus volvió a rugir y recordaron lo que pasaba.

Antes de que siquiera pudiese decir algo o salir completamente de su sorpresa y miedo, Linus saltó de la escalera deteniéndose frente al último escalón, Clay volvió a decirle que se largara, y se levantó echándose contra Linus, tacleándolo de forma exagerada como en las caricaturas.

Clay dirigió todo su peso y fuerza hacia el estómago de Linus, levantándolo unos metros y lanzándolo contra la escalera. Se escuchó el sonido de la madera rompiéndose y de graznidos de dolor de parte de los dos.

Killa se arrastró hacia atrás —sin siquiera levantarse del suelo— imposibilitada a hacer más por el yeso y gritó a ver si así la escuchaban y los demás aparecían.

Linus lanzó de nuevo a Clay en el aire, a unos cuantos metros y Clay terminó sobre escalones más arriba. Sus ojos se dirigieron a ella. Apenas si tenía iris, sus ojos estaban tan dilatados que veía la pupila negra en todo su esplendor, oscura, salvaje, enredándola con sus tentáculos de agresividad y miedo. Se sintió como hace unos minutos, cuando olvido a Linus en el piso de arriba, mirándolos con ansias salvajes y asesinas.

Las fosas nasales de Linus se dilataron, absorbiendo su olor, sus ojos se dilataron aún más —debía de ser imposible, y lo acababa de ver— y por un segundo sus ojos le recordarlos a los de Trevas, oscuros y sin ninguna pizca de esclerótica.

Una parte de su cerebro le dijo que debía de irse, huir, pero otra le dijo que Linus no le haría daño, que Linus no podía atacarse a sí mismos. Cada segundo que pasaba se convencía de que Linus la veía como si fuese una extensión de sí misma, y por eso no dejaba de oler a su dirección. La veía diferente, pero olía igual a él.

Avanzó unos pasos a ella, salvaje. Ella no movió ni un musculo, no pestañeo si quiera. Su mirada no lo dejo ni un segundo. La única vez, fue cuando bajo sus ojos a la posición de ahora, mirando la marca de dios Astado. Sangraba ahora, y la media luna era lo más rojo, abierto y… llamativo.

Linus dejo de avanzar hacia ella en un borrón. Clay se recompuso rápido y volvió al ataque, tacleándolo de nuevo. Estaba vez lo estampo contra la puerta y Linus le gruño enseñándole todos los dientes y pasando sus uñas por su estómago, dejándole finos golpes.

Clay no gimió de dolor. Le gruño, eso sí, le mostro sus ojos brillando del dorado de los betas, sus colmillos y un segundo después si transformación. El vello le creció en la cara, algunos rasgos de su cara se volvieron un poco más caninos y lo jalo de nuevo y lo tiro al piso. Linus terminó a unos metros frente de ella, pero no estaba consciente de su alrededor. Parecía un bulto que solo miraba hacia enfrente, con ojos desenfocados y dilatados.

Clay no hizo caso de Killa o como seguía en el mismo lugar, se echó sobre Linus y comenzó a golpearlo. Estuvo casi seguro que le rompió alguno colmillo mientras su puño iba una y otra vez a su rostro, que se llenaba de sangre.

A lo lejos una puerta se abrió. Nadie fue consciente de eso, ni siquiera del gritó de Rubí:

— ¡¿Qué jodidos pasa aquí?!

Ni Killa ni Linus reaccionaron; Clay sí, pero ni aun así dejo de golpear a Linus con su cara ensangrentándose y sus garras enterrándose en su estómago.

— ¡Clay, para, lo vas a matar!-gritó Rubí y se precipito a él, pero Clay dejo de golpear a Linus un segundo, para volverse un poco y empujarla a ella. Rubí terminó en el suelo, y Clay no supo exactamente donde cayó ya que volvió a los golpes, pero su puño se detuvo en el aire con una fuerza casi colosal.

— Detente-le ordenó David con los ojos duros. Cualquiera que conociera a David sabía que rara vez aquella rudeza estaba en sus ojos. Clay le gruñó y David pensó en lo animal que se veía; la sangre de Linus salpico en su rostro y otra más estaba en su camisa, pero esa era suya-. No lo repetiré dos veces.

Clay le mostro los dientes, como diciéndole que soltara su puño, que se alejara, que su rostro estaba peligrosamente cerca de sus dientes. David no lo hizo, sus ojos, antes cafés oscuros, brillaban salvajemente de amarillo. Linus comenzó a dar gruñidos, y una mirada de David basto para que Linus se quedara quito, dejara de enterrar sus uñas en el estómago de Clay y se removiera como temeroso. La mirada de David volvió a Clay.

— ¡¿Qué mierda está pasando aquí?!-La voz de Tana fue fuerte, absorta y con una gran sorpresa al ver la escena que se estaba dando frente a la escalera y puerta.

— ¡Clay!-El grite de Marvin, llamándolo fue suficiente para que Clay saliera de su salvajismo animal. Quito su transformación, David lo soltó y dejo de estar sobre Linus.

Linus, para sorpresa de todos, se levantó un poco y comenzó a hacerse hacia atrás asustado de David.

— ¿Qué mierda acaba de pasar aquí?-quiso saber Tana- ¿Querían destruir mi casa?

— Tú estúpido nieto me atacó cuando fui a verlo, me lanzó desde el segundo piso y continuó acá abajo. Es fue lo que paso, vieja bruja-respondió Clay limpiándose sangre de la boca. Los fulminó con la mirada-. ¿Dónde jodidos estaban? Linus lleva gritando y moliéndome los últimos 15 minutos.

— En el sótano.

— Ya sé que en el sótano, pero nique fuera aprueba de ruidos.

— Exactamente es eso, imbécil-le espetó Tana- ¿Por qué crees que la última vez hable ahí con ustedes?

— ¿Así? Estoy muy seguro que hace rato Killa les grito y Zoey respondió.

— Estaba afuera del sótano cuando lo hizo. Salió un momento para ver que estaban bien y después regreso.

— ¡Y no oíste los gritos!-hasta ese momento se dio cuenta que Zoey ni Marvin estaba alado de ella. Si alfa estaba hace menos de un segundo.

— Tana y Erick se estaban gritando-respondió ella y el llevo su vista hacia donde estaba, alado de Killa ayudándola a levantarse. Ella no dejo su cara sin expresión ni sus ojos dilatados y desenfocados-. No podía oír nada y baje para evitar que se mataran.

— Sería una gran pérdida-admitió Clay cruzándose de brazos-. Hablo de Marvin, no de ti vieja bruja.

— No tienes a tu suerte, Clayton-le advirtió Tana con voz seseante-. Hasta ahora me has encontrado de un muy buen humor.

— Eso dices tú.

Tana iba a decir algo, pero la voz de Marvin los interrumpió:

— Dejen de pelear de una jodida vez.

Ambos lo miraron. Estaba junto a Linus. Entre él y David lo levantaron, y cada uno agarraba un brazo. Linus, sin dejar de gruñir y lanzar mordidas trataba de soltarse, por el miedo que le daba David, por la ira que le daba ser sometido por un hombre lobo.

Marvin, tomando su mandíbula con una mano, gritó:

— ¡Quieto!-la orden fue como un latigazo para Linus y los ojos rojos de alfa de Marvin solo fueron otro látigo que surtió efecto en él.

— Abuela, ¿qué rayos sucede? –preguntó Rubí, que también estaba frente a Killa, como tratando de hacerla reaccionar- Y eso estaba haciendo. Primero Zoey trato de hacerlo, y Rubí se levantó rápido y fue hacia ella. No la sentía, igual como cuando estuvo en el Otro mundo, y le preocupaba. Antes de darse cuenta de que no la sentía, estaba levantándose para ir hacia Linus y tratar de tranquilizarlo, pero al ver que ni David podía hacerlo, le quedaba claro que ella tampoco podría-. Que les sucede a los dos.

— Linus lo mismo-respondió-Está pasando por algún efecto secundario de la marca, a Killa-clavo su mirada a ella y Rubí se movió para que pudiera ver su estado congelado. La mancha de sangre que quedo sobre su labio después que Zoey se la limpiara era lo única que se veía vivo en su aspecto-. No tengo la menor idea.

— Brillante ayuda das-le espetó Marvin, ya había soltado la mandíbula de Linus y apretó fuerte su agarre en su brazo. El rostro de Linus estaba lleno de mucha sangre y eso les dio un vuelco en el estómago tanto a Rubí como a Zoey-. ¿Para esto querías que firmara el egreso?

— Quería que firmaras el estúpido egreso porque los poderes de Killa están descontrolados, te lo explique abajo cuando exigiste hablar conmigo de ciertas cosas que no entendías sobre lo que quise decir en el techo. ¡Esto-señalo a su nieto y a Killa-no es algo que yo esperaba!

— ¿Por qué no admites que no tienes ni una puta idea de lo que está ocurriendo?-le ladró Rubí. La miraba enojada, estaba enojada.

Definitivamente cuando fue por David a la carretera y vieron como reparar su auto, no se esperaba encontrarse con una escena así al regresar. Esperaba encontrarse a Linus dormido y a Killa de quejumbrosa por no dejarle ver a Linus, porque era obvio que no la dejarían.

— Pensé que eso quedo asentado hace mucho tiempo-respondió Tana.

— Oigan, la marca está volviendo a sangrar-avisó David y todos dirigieron su vista a Linus, a su pecho y a la sangre que volvía a salir con fuerza y comenzaba a caer al suelo. Las piernas de Linus se doblaron y por poco cae a no ser del agarre de David y Marvin.

— Tana, debes de hacer…-se detuvo al ver que Tana ya daba vuelta dirigiéndose a la cocina a paso rápido-. Vamos a llevarlo a la sala-. suspiró y comenzaron a moverse para poder acomodar a Linus; Marvin lo tomo de los brazos y David de las piernas, dejándolo suspendido a menos de un medio metro del suelo y Linus se dejó, sin poner objeción con sus gruñidos, parecía casi que traiga algo para hacer reaccionar a…

— ¿Killa?-la voz de Zoey les hizo voltear a verla y detener sus pasos-. Killa… Comienza a reaccionar-anunció.

Y así era. Killa comenzó a pestañear rápidamente, lubricando sus ojos secos. No miro a Rubí que volvió a ponerse frente a ella, hablándole, preguntándole si estaba bien y sabía que paso, preguntándole que paso. Ella no le respondió. Su mirada fue hacia la escalera, no, hacia donde estaba Linus sangrando y apenas capaz de mantener su peso sobre sus pies.

Ignoró a Rubí, ignoró a Zoey. Comenzó a moverse, a caminar arrastrando el hecho. Se alejó de Zoey y paso de Rubí chocando su hombro con el de ella.

— Killa-Rubí puso una mano en su hombro.

— Suéltala-le ordenó Tana que había estaba observando todo desde la entrada que llevaba a la cocina.

Fue a medio camino cuando sintió la extraña energía muy cerca. Regreso sus pasos y se dio cuenta que la energía provenía de Killa.

— ¿Qué?

— ¿Qué es lo que sucede, vieja bruja?-le preguntó Clay, que estaba apoyado en la pared alado de ella, con cierto aire despreocupado a pesar de tener la camisa manchada de sangre y rasguños.

Ni siquiera parecía que hace menos de dos horas comenzó a sangrar de los ojos, nariz y oídos, ni que hace menos de 10 minutos estuviese peleando con Linus. Los rasguños en su estómago y otros lados ya estaban casi sanos.

Miraba a Killa y a su leve reacción con interés y preocupación.

— Observa. Observen.

— ¿Por qué?-preguntó David

— será mejor que dejen a Linus parado de nuevo.

— ¿Por qué?-ahora fue Marvin quien preguntó-. ¿Qué tratas de hacernos ver o probar, Tana?

— Vean. Pongan de pie a Linus y… suéltala, Rubí.

Rubí, no muy segura, lo hizo y luego fueron David y Marvin —que momentos antes le había susurrado a David que lo ayudara a llevarse y ahora a poner de pie a Linus, no porque no podía hacerlo solo, sino porque el miedo que David provocaba en Linus era una buena manera de mantenerlo controlado— los que pusieron de pie a Linus. Ya no gruñía, pero seguía transformado y con ojos dilatados en dolor. Sangrando.

Killa volvió a arrastrarse, caminando lento y haciendo ruido con su yeso raspando el suelo.

— No se mueva-les ordenó Tana. Killa estaba a unos cuantos pasos de Linus, Marvin y David.

— ¿Qué sucede?

— Tampoco hablen.

Por fin Killa llegó a Linus. Él la miro, ahora dándose cuenta que no era una extensión de él, que no era él. Le mostró los dientes, y Marvin se tensó y estaba por alejarla, pero se dio cuenta que no podía moverse. Mierda, Tana lo hizo de nuevo. Maldita bruja.

Killa elevó su mano y comenzó a acercarla a Linus, este se hizo hacia atrás para evitar su toque, pero Killa decidió cambiar su objetivo; ya no se dirigió a su rostro, sino a su pecho. Linus ya no se alejó, no tuvo tiempo, más bien, la mano de Killa fu rápida al tocar su pecho, al tocar la media luna rellena en su sangre y sus labios se abrieron en un grito silencio. Primero sintió dolor, después sintió un calor quemarle la marca.

Un punto naranja cristalino comenzó a inundar el punto donde Killa toco y en un segundo… la marca dejo de sangrar. Comenzó a cerrarse, cerrando el paso de la sangre. La marca volvía a tener la consistencia de antes, como una quemadura cicatrizada y las heridas que le hizo Clay también sanaron, sus colmillos desaparecieron, dejando su boca manchada de sangre y sus ojos volvieron a la normalidad, todo pasó en un segundo.

Y Linus volvió en sí, moviendo su pecho furiosamente:

— ¿Killa?

— Asombroso-musitó Tana y por fin todos pudieron moverse.

Killa dejó caer su mano y su cuerpo se hizo hacia atrás. Fue Clay quien reacciono rápido y tomo a Killa antes de que se estampara contra el suelo.

Curar a Linus la dejo sin energía, muerta de cansancio y desmayada.

— Totalmente asombros-canturreó Tana maravillada.