Rogue corrió hacia Logan, tenía que confirmar los rumores.

-¿Es cierto Logan? –

El miró a la pequeña, sus marrones ojos brillando por la ilusión. Al menos un poco de alegría debía brindarle a la jovencita que tanto había sufrido con la pérdida del piromaniaco en las últimas dos semanas. El quería estar enojado y enfurecido con el inconsciente chico pero no podía. En cierta manera le recordaba a sí mismo y por todo lo que Logan había pasado tratando de hallar una razón en esta alocada vida como mutante. Solo esperaba que entrara en razón lo más pronto posible porque sino iría él personalmente a buscarlo y hacerlo entrar en razón con dos o tres golpes certeros a su cabeza hueca.

-Aparentemente es cierto. 'Ro salió a buscarlo al aeropuerto con una cierta doctora Mac Taggert. –

-Pero¿cómo…?-

-Todos nos hacemos la misma pregunta. Pero no deberíamos preocuparnos con esa pregunta sino estar agradecidos de tenerlo entre nosotros. -

-Tienes razón… No lo puedo creer. – dijo ella sonriendo, -Tendremos entre nosotros al profesor de regreso… es como un sueño. –

-Sí. – y él sonrió a medias.

-¿Cuándo llegaran? –

-En una hora o menos. –

-¿No deberíamos preparar algo para darle la bienvenida? – preguntó ella realmente ilusionada.

-Si deseas pero a mi no me incluyas. Yo no sé hacer nada con mis manos. –

-¡Oh Logan! – y ella rodó sus ojos, -Buscaré a Jubilee y Siryn. Estoy segura de que me ayudaran. –

El la vio alejarse, caminando con rápidos pasos. Al menos le ayudaría a mantener su cabeza alejada de todo pensamiento del piromaniaco. Esperaba que con la llegada del profesor, Rogue pudiera encontrar una mano amiga en el control de su nueva mutación. No necesitaba ser telepático para darse cuenta de que a ella le desconcertaban sus manifestaciones y no poder tener control sobre ellas. Pero de todas, la que más le desesperaba era la que había adquirido de John. Ella no podía enfrentarla y cada vez que hacía despliegue de ella, podía distinguir sin dificultad alguna el dolor en el rostro femenino. Solo esperaba que el mocosuelo regresara antes de lo que él esperaba…


Unos minutos más tardes, Rogue estaba en la cocina preparando varios aperitivos en lo que Jubilee junto a Siryn habían ido al centro comercial para adquirir artículos para adornar el pequeño salón donde le darían el recibimiento.

-Rogue. –

Ella miró a Bobby.

-Yo… - desde que ella se recuperó él había intentado hablar con ella pero siempre se sentía cohibido por lo que le hizo aquella mañana.

-¿Sabes qué, Bobby? –

El dio un paso hacia atrás de manera inconsciente. Temió que lo enviaría a freír espárragos.

-Sentémonos a hablar. –

Un sorprendido Bobby hizo lo que ella le indicó.

-Tú primero; tengo la idea de que querías decirme algo. –

-Es cierto, quería disculparme contigo por mi comportamiento. Yo… me asusté, Rogue. Todos pensamos que te morías. –

-Lo sé. – murmuró ella.

No podía estar molesta con Bobby, a pesar de todo él era un chico dulce y bondadoso. ¡Tan distinto a su piromaniaco!

-Me sentí muy mal por todas las cosas terribles que te dije e hice. –

-Bobby, está bien. – dijo ella tratando de calmarlo.

-Y tú¿estás bien? –

-Bajo lo que se puede esperar, sí, lo estoy. –

-Y… John… -

-Duele. No tienes idea de lo que me duele no tenerlo a mi lado. – su voz se escuchó angustiada.

-Lo amas. –

-Sí. De la misma manera que amas a Kitty. – y ella lo miró con fijeza a sus azules ojos.

-No puedo negarlo. – dijo él con una pequeña sonrisa.

-Ella es una buena chica, dulce y de buen corazón. Me alegra escucharlo… porque ahora, después de todo lo que ha ocurrido, he descubierto que nunca fuimos el uno para el otro.-

-No digas eso… -

-No, Bobby, sabes como yo que es verdad lo que digo. No voy a negar que me enojé al sentir que me habías cambiado por ella y que tú tal vez equivocaste tus sentimientos hacia mi, luego de estar con Kitty, por remordimientos por haberme dejado luego de yo haber tomado la cura. Pero Kitty es la adecuada para ti al igual que John lo es para mi. –

-Rogue, perdona que te diga esto, pero¿no deberías olvidarlo? Te abandonó. –

-El regresará. –

-¿Cómo puedes estar…? – él se detuvo cuando vio lo que ella le mostraba. Lo traía guardado en el bolsillo de su pantalón. El encendedor de John.

-Pero, él nunca deja eso fuera de su vista. Nunca. – y mirando a Rogue, -El realmente te ama. –

Rogue volvió a guardarlo.

-Cuando él regrese y venga por ti… Si no decide ser parte de nosotros… -

-Lo seguiré aunque sea a lo último de esta tierra. – contestó ella sin titubeo alguno.

-Y yo les desearé lo mejor. – y tomó una de las manos femeninas para apretarla suavemente.

Ya no eran los mismos chiquillos; los mismos que siempre andaban como los tres mosqueteros, Bobby, Rogue y John. La vida les había obligado a madurar y crecer antes de lo debido. Y como tal habían aprendido a enfrentarla.

-¿Necesitas ayuda con los preparativos? –

-Ya que lo mencionas… - y ella le sonrió.

Sí, Bobby era un buen chico.


Pyro caminaba junto a Magneto. John ya no existía. Ahora era Pyro, endemoniadamente furioso contra todos. La amargura en su interior lo hacía ser más cruel y vindicativo. Aparentemente Magneto quería tener un encuentro con cierta mujer de nombre Irene Adler o como solía llamarla su líder, Destiny. El en realidad no le importaba, solo estaba allí siguiendo sus órdenes. Ciertos rumores habían llegado hasta Magneto sobre una profecía que existía entre los mutantes. Una que al parecer estaba a punto de cumplirse y Magneto necesitaba saber quien sería el proveedor de que se cumpliera tal profecía. John entendía porque Magneto quería conocer de esta; su personalidad judía no le permitía menos. Profetas y Mesías, estaba seguro de que creció escuchando esas ideas de redención como él lo había hecho en su niñez.

Magneto le dio una ojeada al mutante que era su mano derecha. Había algo diferente en él. No solo su cabello había cambiado, gracias al cielo por ello, pero toda su actitud. Ya no escuchaba cada palabra suya como solía hacerlo, creyendo en cada una de ellas. En varias ocasiones desde que regresó se había atrevido a debatir algunas de sus decisiones. Sentía que tenía más rencor y odio que nunca… Y eso era muy bueno para sus intenciones. Manipular a alguien a través de esos sentimientos era lograr hacer lo que quisiera. Eran capaces de hacer lo que fuera. ¡Ah, si solo pudiera encontrar a Mystique! Tarde o temprano haría su aparición. Estaba contando con ello.

Se detuvieron frente a una cabaña en medio de la nada.

-Este es el lugar. – anunció Magneto.

Se acercaron y se detuvieron frente a la puerta. Levantando la mano y con el primer toque que dio, la puerta se abrió. No estaba cerrada.

-Les estaba esperando.- dijo una mujer desde el interior de la cabaña.

-Es realmente buena en lo que hace¿eh? –comentó Magneto.

Pyro solo se limitó a mirarlo con una ceja arqueada. Presentía que tendría una charla interesante con la tal Destiny. Entraron al humilde pero cómodo hogar. La mujer de mediana edad estaba sentada en un viejo sofá, frente a ella se encontraba una pequeña mesa de centro con tres tazas y todo lo requerido para prepararlas. Sus ojos estaban cubiertos por gafas oscuras.

-Buenas tardes. – saludó ella con amabilidad.

-Buenas tardes, querida. – correspondió Magneto.

-…tardes… - refunfuñó John.

-Pyro¿serías tan amable de sentarte a mi lado? –

-¿Cómo en el infierno sabe mi nombre? –

-Te dije que era muy buena en lo que hace. –

Pyro se limitó a lanzarle una mirada desafiante.

-Pyro, haz lo que la dama te ha pedido. –

A regañadientes, se acomodó en el sofá lo más lejano a ella.

-No suelo morder, Pyro. – dijo ella de buen humor, -¿Té o café? –

-Ninguno de los dos, gracias. – contestó Pyro.

-¿Té o café? – esta vez le dirigió la pregunta a Magneto.

-Té, gracias querida. –

-¿Y Mystique? – preguntó ella mientras le preparaba el té.

-La respuesta a esa pregunta la sabes mejor que yo, Destiny. –

Sonriendo de manera enigmática, le dijo:

-Solo te diré que te prepares a recibir una enfurecida Mystique más pronto de lo que esperas. –

-Era lo que me temía. –

-Bueno, ahora a lo que has venido. – ella se arrellanó en el sofá, acercando a sus labios una taza de humeante café a sus labios, -Solo te diré que la profecía cada día esta más cerca de ser cumplida. –

-Entonces pronto llegará nuestro salvador; el gran líder entre los mutantes. ¿Quién es? – preguntó Magneto ignorando por completo el respingo de incredulidad que lanzó Pyro.

-No diré nada más. – y volteándose hacia a Pyro, - Mis intenciones son de hablar con el jovencito aquí presente. Llevaba esperándote.–

-¿Sí? – dijo él de manera irrespetuosa, - No sé para que, yo no tengo nada que ver con usted. –

Ella solo se echó a reír, una risa tan dulce y suave como la de su… No; no se permitiría pensar en ella.

-¿Sabes? Es cierto lo que te dijo tu líder en una ocasión. Eres un dios entre los insectos. –

Magneto escuchó con atención a Destiny. Presagiaba que sería de suma importancia para estar esperando a Pyro para hablarle.

-Y lo que realmente te hace un dios es… - y ella colocó su mano en su pecho, en el área de su corazón, -esto. –

Todo el rostro de John se endureció.

-Yo no tengo un corazón. Eso es solo para los pusilánimes y débiles.-

-¡Oh si lo tienes! Lo dejaste atrás en el instituto Xavier para jóvenes con dotes especiales.–

Con que eso era lo que lo estaba carcomiendo… ¿cuál era el nombre de la jovencita? Rogue. Magneto era muy observador; él se había percatado de que Pyro sentía algo hacia ella en aquella ocasión en que junto a los X –men llegó hasta Alkali en busca del profesor.

-Todo lo que estas sobrellevando te está ayudando a ser el hombre que tanto necesitaremos en un futuro cercano. Serás un gran líder. – y dirigiendo su rostro a Magneto, - Mucho más de lo que ha sido Magneto. Guiarás a nuestra gente, a toda nuestra gente en los momentos más oscuros de la historia de los mutantes hasta que llegue el Esperado.

Pyro se quedó sin habla.

-Y todo eso lo lograrás por el amor que sientes hacia ella. –

Ella. Su Marie.

-Eso no es cierto. – dijo él con veneno en su voz.

No podía aceptarlo, él quería olvidarla. No quería sentir lo que llevaba en su corazón por ella.

-Las almas de ustedes dos ya están unidas; no puedes dar atrás. Es inútil que lo hagas.-

Un interesado Magneto observó a Pyro mientras se colocaba de pie. Con violencia en su voz, casi gritó:

-¡Usted no sabe nada! – y salió del lugar bruscamente.

-Muy interesante reacción. El pobre de verdad que esta perdido por lo que siente por… Rogue¿o me equivoco de jovencita? – preguntó Magneto luego de Pyro abandonar la cabaña.

-No te has equivocado. -

Para Magneto de momento todo pareció caer en su lugar.

-¡Es ella! – exclamó un estupefacto Magneto.

-Siempre fuiste muy astuto, Magneto. –

Y por primera vez en su vida, Destiny lo escuchó reírse. Quizás siendo la primera vez en la vida de Eric Leshner, mientras murmuraba incrédulo:

-Pyro y Rogue¿quién lo hubiese imaginado? –

-No te atrevas a meter tus manos en todo esto, Magneto. Te lo prohíbo. Todo tiene que seguir su curso natural. –

-Es tan tentador, la posibilidad… -

-No estoy bromeando, Magneto. –

-No lo haré. Pero no puedes prohibirme jugar con la idea. –

Ella rezongó.

-"Y de la belleza que tiene la noche y la luna en sus cabellos nos llegará el Esperado por todos nosotros los marginados y su padre será el gran líder." – recitó Magneto.

-Esto tiene que quedar entre nosotros. Existen personas inescrupulosas que desearían tener esa información en sus manos. Personas que desean que ese destino nunca ocurra. – le advirtió ella.

-Lo sé, Destiny. – le replicó esta vez un serio Magneto.