Hola!

Hina230: Hola! Que bueno que te haya gustado la historia jeje sii no es lo normal XD Gracias por dejar un comentario, espero te guste el capítulo. Besos!

¡Quiero a Malfoy de vuelta!

Hermione tomó el pasillo que llevaba a la biblioteca casi corriendo, huyendo para que negarlo. La oji miel sabía que no era normal aquella quemazón en su estómago cada vez que veía a Malfoy con otra chica; pero no quería aceptar que fuesen celos. ¡No pueden ser celos! Se repetía una y otra vez camino a la biblioteca.

"No. No. Celos no" seguía gritando su mente mientras caminaba. Porque, para que fuesen celos, ella tendría que sentir algo por el rubio de ojos grises, y ella no sentía nada por él además de coraje. "¿A mi gustarme Malfoy? ¡Si es un idiota, oxigenado, orgulloso! ¡Además! Soy una impura, él jamás se fijaría en una sangre sucia. " se convencía la leona mientras negaba repetidas veces con la cabeza.

Cualquiera que pasase junto a ella le vería negar repetidas veces y podría incluso pensar que algo muy malo estaba pasando por su mente. Porque había fruncido el ceño y apretado los labios en señal de reprobación. El solo pensar que podría tener celos era simplemente algo descabellado y ridículos según la Gryffindor. "¡Solo podría pasar por la cabeza de Ginny Weasley!" Se consoló dejando salir un suspiro.

- ¡Granger!- la voz masculina y burlona llego a sus oídos logrando que todo su cuerpo se paralizase en cuestión de segundos.

- ¡No me digas que, nuevamente, este es un encuentro casual!- comentó Hermione dando media vuelta para encarar a rubio. Draco se acercaba a ella a paso tranquilo, con las manos en los bolsillos de los jeans y una sonrisa burlona.

- No, está vez te estaba siguiendo.- respondió Malfoy sin esconder su sonrisa. Granger le fulminó con la mirada.

- Te lo pediré una vez más: deja de seguirme.- sentenció la leona enfadada, dispuesta a seguir a camino. Draco le sujeto del brazo antes de que pudiese alejarse; Hermione sacudió el mismo para que dejasen de tener algún contacto físico.

- Solo quería hablar contigo. ¿Por qué te molesta? Pensaba que teníamos una tregua.- se quejó Malfoy dejando que sus manos cayesen a sus costados pero llevándose una de ellas a la cabeza ligeramente exasperado.

- Malfoy no quiero tener tregua contigo, solo quiero que no me hables. Que vuelvas a tratarme como lo hacías antes...tú y yo no podemos ser amigos.- le dijo Granger cruzándose de brazos. Quizás...si el volvía a tratarla como antes, los extraños sentimientos desaparecían.

- ¿Eso quieres? ¿Que vuelva a llamarte sangre sucia cada dos minutos? ¿Que me burle de ti todo el tiempo? ¿Qué discuta con Weasley y Potter cada vez que los vea en los pasillos?- interrogó el rubio enojado.

- ¡Si,que vuelvas a ser Malfoy!- le gritó Hermione.

- Como quieras. Luego no digas que Malfoy es un idiota.- murmuró el rubio dando media vuelta sobre sus pies dispuesto a alejarse. Hermione mordió su labio inferior nerviosa, ella había deseado tanto ser amiga de Malfoy, pero no contaba con que surgirían esos extraños sentimientos.

- Granger.- le llamó el rubio, Hermione levantó la mirada.

- No pases mucho tiempo en la biblioteca, sangre sucia. Pronto Pince pensará que eres parte de la decoración.- le dijo el rubio antes de irse. Hermione se mordió con más insistencia el labio inferior y luego simplemente siguió caminando hacia la biblioteca.

Horas luego, justo cuando faltaban minutos para que los prefectos diesen su ronda, Hermione corría presurosamente hacía la torre. Se le había hecho tarde y no quería que algún prefecto le viese fuese de su sala a esas horas. Lamentablemente, terminó encontrándose de frente a los dos prefectos de Slytherin. ¡Genial! Pensó la leona cuando tropezó con Theodore Nott, el castaño sonrío burlón y no tardó en llamar al rubio que anteriormente había discutido con la Gryffindor.

- Mira quién está fuera de su nido a estas horas.- comentó Theo con una sonrisa burlona mientras se cruzaba a de brazos.

- Iba hacía la torre.- explicó la leona.

- Pero no estás en la torre.- finalizó el castaño

- Soy prefecta ¿Sabias?- interrogó Hermione enojada.

- Si, pero no das ronda hoy, así que deberías estar en tu cama como todos.- sentenció el castaño.

- Si me dejas pasar, estaré en ella antes de que sea la hora de queda.- murmuró Granger rodando los ojos.

- O podría restarte puntos por estar fuera de tu cama.- se burló el castaño.

- No lo harás.- le advirtió Hermione mirándole enojada.

- ¿Y por qué no habría de hacerlo?- les interrumpió Draco, quién en todo momento guardo silencio, dos pasos por detrás del castaño.

- ¡Por que ya iba hacia la torre! Además, se me hizo tarde porque estaba estudiando. Y todavía ustedes no están, oficialmente, dando la ronda. Así que no podrían restarme puntos.- finalizó Hermione levantando el mentón y pasando junto a los jóvenes para irse a su torre.

- ¿Vas a dejar que se vaya?- le preguntó Nott a Malfoy.

- ¡Es solo Granger! ¡A nadie le importa lo que haga!- gritó el rubio con toda la intención de ser escuchado por la Gryffindor. Hermione apretó los puños y siguió caminando, recordando que ella misma le había pedido, hace algunas horas, que volviese a ser el mismo Draco Malfoy de siempre.

La leona llego a su cuarto y corrió a arrojarse en su cama. No hizo más que hacer esto cuando sintió que se había tendido sobre algo incómodo. Se removió y tanteo con su mano hasta que tocó una pequeña caja. Se sorprendió al ver que no tenía remitente...parecía ser un regalo.

- ¿Es mi cumpleaños?- se preguntó a si misma y luego comenzó a reír ante su ocurrencia. ¡Claro que no era su cumpleaños! ¡Debía ser un error! Quizás era un obsequio para Lavender o Parvati.

Aunque dudaba de que la caja fuese a ser suya, por curiosidad, no tardó en abrirla. Para su sorpresa, dentro había una caja larga color dorado y una carta. Decidió tomar la carta para saber quién había enviado el obsequio. Al abrirla, rápidamente reconoció aquella letra, era la letra de Malfoy, de eso no tenía la menor duda. Le había visto escribir pocas veces, pero le gustaba su letra, así que había memorizado cómo lucía la misma.

Granger,

No sé dar regalos. Y menos sé cómo darte uno a ti. No sé qué decirte. Así que solo espero que te guste el obsequio. ¡No te creas la gran cosa, solo me sentí en la obligación de comprártelo!

Hermione releyó la carta varías veces, convenciéndose de que debía ser Malfoy. Esa letra podía reconocerla en cualquier sitio, al igual que la de Harry o la de Ron. Soltó la carta inmediatamente y con cuidado abrió la caja. Se encontró con la pluma roja que había estado observando esa mañana en Hogsmeade. "Malfoy definitivamente" se terminó de convencer al verla.

Entonces comenzó a sentirse mal por la forma en que le había tratado. Se había comportado como una idiota con el rubio, él no tenía la culpa de lo que ella sentía "Aunque no siento nada" volvió a pensar, rápidamente suspiró. "¿Vas a seguir negándotelo?" Pensó exasperada.

"Te gusta" dijo una voz en su cabeza.

"Pero es Malfoy." Susurró otra.

"Pero es lindo." Discutió la otra.

"Pero siempre peleamos"

"Te ha dado un regalo aun cuando lo tratas horrible"

"Algo debe estar tramando"

"Quizás simplemente le gustas"

- ¡Basta!- sentenció Hermione llevándose las manos a la cabeza. No comprendía que ocurría con Malfoy pero hablaría con él al siguiente día y aclararía todo. Sino simplemente terminaría loca, lo único que deseaba era que todo volviese a la normalidad.

La siguiente mañana y los siguientes días no pudo hablar con él rubio en ningún momento. Solo le vio en la clase de pociones que era de las pocas que compartían y Malfoy se las ingenió para que la leona no pudiese hablar con él cuando terminó la clase. El rubio pasaba todo el día fuera de la torre, y llegaba muy entrada la noche para no tener que toparse con Granger. "¡No quiero insultarla! ¡Por Merlín, no quiero insultarla! ¡Así que mejor la evito!" Se decía Draco cada vez que salía presuroso de la clase de pociones.

- ¡Draco! ¡Últimamente no estás en la torre!- le dijo Ginny cuando se lo encontró en el campo de Quiddich, ambos sujetaban sus escobas ya que iban a volar.

- Me cansé del ambiente Gryffindor.- mintió el rubio encogiéndose de hombros, pasando sus ojos por el lugar con el fin de comprobar que no hubiese ningún Gryffindor o Slytherin. Sino había ninguno, podría hablar con la chica Weasley sin necesidad de ser un idiota.

- ¿Debo sentirme ofendida?- interrogó Gin.

- No. Debo admitir que eres de las pocas Gryffindor que no me aburren.- le dijo el rubio lanzándole una guiñada mientras se reclinaba de su escoba.

- Viniendo de ti, es un halago. - comentó Weasley rodando los ojos.

- Tienes suerte, Weasley.- respondió Draco

- ¿Y Hermione? ¿Ya te aburrió?- interrogó Ginny cruzándose de brazos.

- ¿Qué tiene que ver la sangre sucia con nosotros dos?- interrogó Malfoy, claro que, acababa de ver a Hermione a pocos metros de distancia y había subido el tono de voz para que está le escuchara.

- ¿Sangre sucia? ¡Estás hablando de mi mejor amiga, Malfoy!- le advirtió Ginny.

- Lo sé, no soy estúpido, Weasley.- comentó Draco arrugando el gesto en una mueca de asco.

- ¿Qué está mal contigo? Eras agradable hace unos días.- le dijo Ginny frunciendo el entrecejo.

- Pregúntale a tu amiga come libros, creo que es masoquista y le gusta que le llamen sangre sucia.- respondió Draco, despegó el vuelo justo cuando Hermione estaba por llegar a ellos. La castaña suspiró exasperada, había escuchado perfectamente las palabras del Slytherin.

- Ignóralo, Hermy. Es un idiota, tenías razón.- sentenció Ginny mirando enojada al rubio que cada vez se hacía las pequeño.

- Lo es...- susurró la castaña mirando al rubio que no había permitido que ella se le acercase más de algunos metros, no sabía cómo decirle a su amiga pelirroja que ella era la culpable de aquella actitud que había adoptado Malfoy.

- ¿Qué haces aquí?- le preguntó Ginny dejando atrás al rubio.

-Harry me pidió que viniera, dijo que tenían ensayo y que no quería que estuviese sola en la torre.- explicó la leona, en realidad había accedido a venir porque sabía que había alguna probabilidad de que Malfoy estuviese también practicando.

Realmente quería hablar con él, quizás se había apresurado al decirle que no quería que le tratará bien. Ahora que él no le prestaba la más mínima atención, sentía que su estómago se revolvía y sentía que extrañaba que le hablara. Extrañaba que le persiguiera y le dijese que se veía más come libros que nunca.

- ¿Estarás en las gradas entonces?- interrogó Ginny preparándose para elevar el vuelo. Hermione asintió y se fue a ubicar en las gradas con un libro mientras Ginny comenzaba a volar.

Estaba ubicándose en las gradas cuando, al elevar la mirada, los ojos color miel chocaron con aquellos ojos grises que le observaban en la distancia. Malfoy no se había percatado de que se había quedado mirándole hasta que, pasados algunos segundos, se espantó al ver que la leona le había descubierto. Hermione intento esconder una sonrisa, no sabía el motivo, pero pillarle mirándole consiguió que se sintiese feliz.

La castaña intento concentrarse en su lectura, pero terminó dejándola a un lado y observando la práctica. Observando a Malfoy en realidad, aunque seguía negándose a si misma que le estaba observando. Sus ojos seguían el camino que trazaba el rubio de vez en cuando, otras veces se obligaba a mirar a sus amigos para convencerse de que solo observaba el entrenamiento.

- Hermione.- le llamó Harry sentándose a su lado, Hermione dio un pequeño salto sorprendida. Ni siquiera sé había percatado de en que momento su amigo había dejado de estar volando.

- ¿Qué ocurre Harry?- interrogó

- ¿Estás bien?- cuestionó el ojiverde.

- Si. ¿Por qué no habría de estarlo?- preguntó ella nerviosa.

- No estás leyendo, y estás observando a Malfoy.- le dijo el pelinegro ligeramente preocupado. Que no estuviese leyendo era ya un síntoma bastante malo. Pero que tuviese sus ojos fijos en el hurón era un síntoma aún más preocupante.

- ¡No miraba a Malfoy!- gritó la leona, una cosa era que empezara a reconocer que, quizás, podía gustarle Malfoy y otra era que lo aceptara delante de sus amigos.

- ¡Lo siento! Es que eso parecía.- se apresuró a disculparse el chico de redondos espejuelos. Sabía que sí estaba mirando al hurón, pero no quería atosigar a su amiga ni obligarle a contarle que estaba ocurriendo.

- Me quedé pensando en los minotauros, es todo, no miraba a nadie.- mintió la Gryffindor. Por el rabillo del ojo vio cómo Malfoy comenzaba a descender de su escoba.

- Iré a cambiarme. ¿Nos esperas aquí?- le interrogó Harry.

- Les espero en la torre mejor. - dijo la leona poniéndose rápidamente de pie, sus ojos color miel seguían el movimiento del rubio que parecía caminar hacia la torre. Así que salió apresurada tras él, quizás no tendría otra oportunidad para que hablasen.

Por más rápido que camino termino perdiendo al rubio de su campo de visión. Se detuvo de golpe cuando no vio más a Malfoy. ¡Lo había perdido de vista de nuevo! "¡Serpiente escurridiza!" Pensó enojada, entonces escucho un ruido a lo lejos del pasillo y se acercó lentamente.

¡Bingo! El borde de la capa Slytherin salió a su campo de visión, pero cuando iba a detenerle vio como el rubio se introducía hacía las mazmorras. "¿Que está haciendo? ¿Será estúpido?" Se preguntó la leona caminando tras él.

- Llega tarde.- Hermione se apresuró a esconderse al escuchar la voz del profesor Snape. Estaba de pie a mitad de pasillo, cruzado de brazos y con la barbilla levantada.

- Me atrase.- dijo el rubio con desgana.

- La señorita Parkinson está adentro, ambos me dirán exactamente que vieron.- les dijo Snape y girándose murmuró "Slytherin es la ley." Y se hizo una entrada por la cual se perdieron. La castaña se acercó cuando ellos hubieron desaparecido; espero algunos minutos y luego se preparó para decir aquellas palabras.

- Slytherin es la ley.- murmuró la leona sintiendo que un escalofrío le recorría el cuerpo. ¡Gryffindor era la ley! Pero no servía de nada que se detuviese a discutir eso con la entrada.

Se halló con un pasillo corto, podía escuchar las voces al final así que camino hacia allí teniendo cuidado de no hacer ningún ruido. Llego a la sala y se sorprendió al ver que no era como la había imaginado. Era una sala bastante normal, tenía una chimenea en el medio, estanterías con libros, predominaban los colores verde y plata, era un ambiente acogedor, aunque la decoración era menos acogedora que la de la sala Gryffindor.

- No recuerdo que ocurrió. Yo venía hacia acá porque necesitaba buscar algo en mi cuarto. Luego las antorchas se apagaron, hubo un ruido, como si alguien estuviese corriendo y luego algo chocó con mi espalda arrojándome al suelo. Lo que fuera se arrojó sobre mí, pero caí inconsciente. - le escuchaba decir a Parkinson, la castaña estaba tras uno de los muebles escondida mientras que aquellos tres se hallaban sentados delante de la chimenea.

- ¿No podría decir exactamente que le atacó?- interrogó Snape.

- No lo sé, no había luz...- dijo Pansy intentando recordar.

- Cuando encontré a Pansy me pareció que algo se alejaba para el interior de las mazmorras. - dijo Draco

- Dumbledore piensa venir a revisar junto con otros profesores.- comentó Snape.

-¡Recuerdo unos ojos rojos! Fue lo único que vi cuando me giré hacía el ruido.- les interrumpió Pansy como si acabase de recordarlo.

- ¿Ojos rojos? Quizas sea útil. Se lo mencionare a Dumbledore.- susurro Snape pensativo, los otros dos se miraron entre ellos.

- ¿No hay algo mas que recuerden? Me parece muy extraño que, si es un minotauro, este atacando únicamente las mazmorras.- siguió hablando el profesor. Los otros dos volvieron a mirarse, Hermione vio las miradas que intercambiaron y no supo porque, pero recordó tiempo atrás. Cuando había visto a los dos chicos salir del castillo rumbo al bosque prohibido.

- No, no hay nada mas.- susurro Pansy.

-No, nada.- le apoyo el rubio rascándose la nuca.

-Entonces pueden irse.- sentencio Snape poniéndose en pie.

-¿Podría ir a buscar algo a mi habitación?- cuestiono Malfoy poniéndose en pie.

-Ve rápido, no pases mucho tiempo aquí.- le dijo Snape dirigiéndose a la salida seguido de una atemorizada Pansy. La morena apenas escucho al profesor decir que podían irse se había puesto en pie y encaminado hacia la salida.

Hermione les vio salir con el entrecejo arrugado y siguió con su mirada al rubio Slytherin que, espero a que los otros salieran y viro sobre sus pasos. Hermione frunció el ceño al ver que Malfoy miraba a todos lados y luego se detenía frente a unos libros y empujaba la estantería consiguiendo que se moviese a un lado y revelase lo que parecía un armario. Hermione le miro confundida, no comprendía que estaba ocurriendo con Malfoy.

LA castaña se inclinó para ver mejor lo que hacía Draco, consiguiendo, segundos luego, poder ver un pequeño bulto que el rubio tomaba en brazos. No pudiendo ocultar más su curiosidad la leona se movió hacia donde se hallaba el rubio. El Slytherin no se percató en ningún momento ya que se creía solo. Tras conseguir un mejor ángulo, la leona pudo contemplar que escondía el Slytherin entre sus manos. Era un bebe minotauro…tendría algunos meses como máximo.

-¡Malfoy! ¿Piensas que esto es un juego?- pregunto la leona saliendo de su escondite. Draco se asustó y termino dando un salto y moviendo el bulto que sostenía para esconder al bebe.

- ¿Qué haces aquí Granger?- cuestiono el rubio espantado.

- ¡Pedazo de idiota! ¡Por tu culpa los minotauros están enfadados!- dijo la castaña furiosa.

-¡No, Granger! ¡Este es un minotauro, huérfano! ¡Su madre la asesinaron! ¡Lo cuido desde entonces!- exclamo el rubio, Hermione se detuvo pensativa, ahora estaba confundida.

- Estas mintiendo.- dijo la Griffindor con recelo.

- ¡Genial! Tengo palabra, come libros. Te estoy diciendo la verdad.- sentencio Draco suspirando con pesadez.

-Si no es por ese minotauro. ¿Por qué están atacando?- cuestiono la leona sacando su varita, algo le decía que aquel rubio oxigenado tenía la respuesta. ¡Y no saldría de aquel lugar hasta que dijese todo lo que había en su hueca cabeza llena de polvo!

-Porque alguien asesino al líder, están buscando al asesino. Cuando lo encuentren se irán. – sentencio el rubio retrocediendo.

- ¿Siempre lo supiste? - interrogo la castaña con el ceño fruncido.

-No, no lo sabía. Estuve investigando, estuve en el bosque prohibido cuando ocurrió. No sabía que uno de los dos minotauros que encontré muertos era el líder. Lo descubrí después.- explico el rubio colocando al pequeño minotauro en su lugar y dejando en una esquina el alimento que le debía durar algunos días.

- Entonces ¿No se irán hasta encontrar al asesino?- pregunto Granger pensativa, el rubio volvió a colocar la estantería en su lugar mientras asentía.

- Al parecer es un Slytherin o alguien que pasaba tiempo en las mazmorras.- comento Malfoy

-¿Y que harán cuando lo encuentren?- cuestiono aterrada la leona.

-Vida por vida. A menos que el mago haga algún tipo de pacto con ellos.- explico Draco. El silencio se hizo entre ambos jóvenes hasta que Malfoy suspiro y se encamino a la salida. Hermione le sujeto del brazo sabiendo que no tendría otra oportunidad para hablar con el.

- Gracias por la pluma.- le dijo intentando abordar el tema sutilmente.

-La recibiste.- dijo el rubio sin expresión.

-Sí, te pensaba escribir pero…decidí agradecerte personalmente.- sentencio Hermione

-Pensaba que no te gustaba hablar conmigo, que odiabas hablar conmigo. - le dijo el rubio arrugando el gesto.

- Yo…esto es difícil para mí. Me agradas, Malfoy. Es solo que a veces no estoy en mi mejor momento.- dijo la leona tomando una gran respiración.

- Te gusto sabelotodo, te derrites por mí, eso está claro. - se pavoneo el rubio dejando salir una sonrisa torcida. Hermione comenzó a enrojecer rápidamente y a sentirse indignada.

- ¡No me derrito por ti, rubio oxigenado! ¡Este es el motivo por el cual detesto hablar contigo! - exclamo la leona y comenzó a caminar hacia la salida, Draco le sujeto del brazo impidiéndole su misión.

- Granger… ¿Qué hacías aquí espiándonos?- le pregunto el rubio, quien ni siquiera se había detenido a pensar en que la leona no debía estar allí.

-Yo…tengo que irme ¿sabes?- intento evadirle la Gryffindor.

-No, no te escaparas.- sentencio el rubio interponiéndose entre la salida y la castaña. Hermione rodo los ojos exasperada.

-Déjame pasar, Malfoy.- exigió la leona cruzándose de brazos.

-No, Hasta que por primera vez estabas persiguiendo a Draco Malfoy.- sentencio el rubio orgullosamente mientras dejaba salir una sonrisa torcida.

- ¡Por supuesto que no te perseguía a ti!- exclamo Granger retrocediendo un paso y escondiendo su mirada.

- Entonces ¿Perseguías al profesor Snape? Tendré que acusarte, sabelotodo.- se burló el rubio elevando una de sus cejas.

- ¡No puedes acusarme!- exclamo Hermione ligeramente aterrada. ¿Qué diría Snape si supiese que les había espiado? ¿Qué diría Dumbledore? ¿Qué ocurriría con su perfecto año escolar? ¡Era la primera vez que no había "roto", hasta cierto punto, las reglas de Hogwarts!

- Si reconoces que me perseguías no te acusare.- respondió el rubio sin poder esconder aquella sonrisa victoria que cruzo su rostro al sentir que por fin ganaría una discusión con la prefecta de los leones.

Hermione estaba por responder cuando escucho que algo se acercaba, un escalofrió recorrió su columna vertebral y estuvo a punto de soltar un grito de miedo, pero se llevó las manos a los labios. El rubio se paralizo al ver la expresión de la castaña, sabía que él no había causado aquella expresión. Estaba claro que acababa de ver algo que le había espantado. Hermione reasignó en el momento preciso, tirando de la capa del rubio y obligándole a esconderse junto a ella detrás de un largo sillón color caoba.

-Ni siquiera respires…- murmuro la castaña tragando en seco…

"Cuando esperas que las cosas ocurran curiosamente ocurren." J.P Morgan

Continuara….


¿Qué les pareció? ¿Quién o qué habrá llegado a las mazmorras? ¿Hipótesis?