PARTE XII: Te vi, pero no te miré

Contra sus propias expectativas, Candy conservó la calma. De nada serviría mostrarse ansiosa pues no tenia idea de por qué Terry la había citado. "¡Por fin apareces! " Cruzó los brazos. "¡Más vale que se trate de algo importante porque esto no es precisamente una plaza pública!"

Terry la miró desconcertado. "Tal vez el haber subido a la azotea te dejó un poco mareada, porque no sé de qué me hablas… aunque viniendo de una experta en peripecias como tú, deberías estar acostumbrada a esa clase de actividades", dijo, sonriendo irónicamente.

"¿Cómo que no sabes de qué te hablo? Tú mismo me citaste, aquí traigo el telegrama…"

"No creo que sea necesario verlo, pues creo saber quién está detrás de todo esto… detrás del telón se encuentra Neil Leagan y en cuanto él despierte no aguantará el dolor de cabeza. Sólo Dios sabe qué intenciones tenía contigo."

"¿Neil? ¿Y por qué él haría algo semejante?" Evitó mencionar el desagradable encuentro en la desocupada villa.

"¿Acaso has hablado con él o con su venenosa hermana últimamente? Si lo hiciste, encontrarás la respuesta."

"¿Entonces por qué estás aquí?"

"Acostumbro ensayar en la azotea antes de cada presentación. Lo que no me explico es cómo Neil obtuvo las llaves para entrar al teatro; yo mismo no puedo entrar a menos que use la misma escalera por la cual subiste… y para suerte de ambos la salida de emergencia en la azotea estaba abierta, eso también debes agradecérselo a Leagan."

"Eso significa que perdí mi tiempo."

"No lo hiciste… de hecho, este encuentro ha sido accidental pero necesario", admitió, mirándola a los ojos. Trató de ver en ella la chispa que siempre había admirado, y ciertamente Candy no había cambiado, era la misma chica alegre y parlanchina que lo había conquistado… pero aún no alcanzaba a ver en los ojos de ésta el brillo que solía delatarla en cada uno de sus momentos juntos.

Candy sabía a qué se refería Terry… y él tenía razón. Hacía falta regresar al pasado y encontrarse mutuamente en su universo paralelo. Preguntó: "¿Cómo has estado… y cómo está Susana?"

"Susana está bien, dentro de su condición. Y en cuanto a mí… como ves, no puedo quejarme. La compañía Stratford ha recorrido todo el país… sólo era cuestión de tiempo antes de presentarnos en Chicago."

"He leído sobre ti en los diarios, y las críticas han sido excelentes. Te felicito, Terry.", dijo con sinceridad. Comenzaba a sentirse a gusto con él como en los viejos tiempos… pero aún le faltaba por dilucidar el estado de sus sentimientos. .. al menos su corazón no daba brincos como antaño ni sentía la euforia que siempre presentaba cuando él estaba a su lado. 'Debe ser que he madurado', pensó.

"Yo por mi parte me enteré de la identidad de Albert, y leí sobre la ruptura del elegante con la tímida, como también sobre la muerte del inventor. Debió ser muy difícil para la gordita."

"Archie, Annie, Stear y Patty… ¿y cuántas veces tendré que decirte que Patty no es ninguna gordita?" Sintió que se sonrojaba al nombrar a Archie.

"Como sea… hubiese querido estar allí ante todos esos acontecimientos. Has tenido pruebas muy difíciles estos últimos tiempos, Candy."

"¿Te refieres a mis amigos o a nosotros?"

"A ambas cosas." Avanzó hacia ella, pero se detuvo, pues percibió una distancia nunca antes experimentada entre ellos. Por un lado, hablaban con la misma cordialidad y camaradería de siempre, como si nada hubiera cambiado, pero por el otro… faltaba algo en el aire, y él temía saber qué era. Se trataba de aquello a lo que ella había renunciado y que él había dejado escapar. 'La perdí', se dijo, '… ahora sí la perdí para siempre.'

"Hay temas que no se deben volver a discutir, Terry."

"Pues yo pienso lo contrario… no hemos tenido la oportunidad de hablar luego de… la noche del estreno". Bajó la cabeza. "No te preocupes, no es mi intención reiniciar lo que por voluntad propia terminamos, pero antes que abandones el teatro quiero que sepas que a pesar que voy a cumplir mi palabra a Susana, tú eres la mujer que amo y a la que amaré siempre."

La tomó desprevenida. .. era la primera vez desde que se conocieron que él confesaba a viva voz que la amaba. Pero si grande había sido su asombro, mayor fue su sorpresa al escucharse a sí misma diciendo: "Yo también te amé." Te amé… ¿qué había querido decir con eso?

Terry no disimuló una mueca de dolor ante la frase mas añadió: "Supongo que ya me habrás olvidado, pero lo que en realidad quiero decirte, y he querido decírtelo hace tiempo, es que no debes sentirte culpable de lo ocurrido. Quiero quitarte ese peso de encima, Candy. No niego que tuviste la más noble de las intenciones al hacerte a un lado, pero si estoy con Susana es porque así lo he decidido. Por un tiempo estuve sumido en una profunda depresión, pues me negaba a aceptar la gran responsabilidad que había asumido… y traté de buscarte. Fue entonces cuando Albert me encontró, y me convenció de lo equivocado que estaba… a lo lejos, ambos te observábamos. A pesar de la gran tristeza que debías llevar adentro, mostrabas una entereza envidiable, y decidí afrontar mis decisiones con la misma resolución con que tú asumiste tu pena."

"¿Tú estuviste en Chicago… buscándome?", preguntó con curiosidad.

"Así es. Y ahora que lo pienso, lo mejor fue no haber salido a tu encuentro. El verme hubiera sido una gran impresión para ti y sólo hubiera agravado las cosas."

"Tú también has sufrido mucho", dijo Candy, y de inmediato pensó, 'Como Archie, él también ha sufrido…' Fue entonces cuando sintió como si un velo le hubiera sido arrancado de los ojos. Terry, el Terry que siempre había admirado, se había convertido con el paso de los años en uno de sus mejores amigos… echaría de menos sus pláticas, sus alegrías, sus frustraciones… mas no su amor. Ahora le quedaba todo claro… había amado a un hombre intensamente, y le fue arrebatado de la faz de la tierra. Al otro lo amó con todo su ser, y el destino le había jugado una mala pasada… y ambas veces Candy se había sentido morir en vida quedando sola con sus recuerdos. Y aferrándose al recuerdo de Terry, ella no correría peligro alguno en arriesgar su corazón una vez más. Trató de controlar las lágrimas que se asomaban a sus pupilas, pues se estaba despidiendo de un buen amigo.

"Ahora comprendo a mi padre cuando abandonó a mi madre. No lo justifico, pero lo entiendo. Siempre estuve en contra de sus acciones, y terminé siguiendo su ejemplo. Quiero liberarte, Candy… que seas libre para amar sin remordimientos. Aquella noche de la separación nos prometimos el uno al otro ser felices. Yo haré todo lo que esté a mi alcance para no fallarte, y espero que seas feliz tú también", concluyó con gran emoción en sus ojos. Muy a su pesar, estaba cerrando el capítulo de su vida con Candy, para el bien de ella, y así estar en paz consigo mismo.

"Te extrañaré, Terry… espero que algún día nos encontremos nuevamente…"

"Puedes comenzar viéndome actuar en la noche de estreno. Sólo ver mi actuación, no tienes que buscarme más tarde."

Ella no lo había contemplado. Por primera vez en mucho tiempo, sentía como si le hubiera sido quitado un gran peso de los hombros. Con sus palabras, Terry la había dejado libre. "¡Claro que sí! De sólo pensar que me vestiría como toda una dama y caminando del brazo de…" ¡Archie! El corazón que había permanecido dormido comenzó a galopar sin control ni rumbo. Entonces divisó un bulto acostado sobre el piso tras bambalinas. "¿ Qué haremos con él, Terry?"

"¿Qué te parece si aviso a sus fabulosos padres así como a Robert Hathaway? Es un hecho que tenemos una manzana podrida en la compañía."

"Me parece buena idea." Y sin decir más, caminó en dirección al corredor que la llevaría al vestíbulo principal del teatro. Escuchó a Terry decir a sus espaldas: "Por cierto, dile al elegante que si continúa esperando afuera como lo hace se le entumecerán los huesos y se le paralizará el rostro."

"¿ARCHIE? ¿Archie está aquí?"

Terry permaneció en silencio un largo rato, y luego dijo: "Aquellos días en el Colegio San Pablo… yo realmente lo admiraba, y ahora lo admiro más por haber tenido la valentía de ir en contra de los dictámenes sociales y seguir su propio corazón. Lo admiro… y lo envidio." Y al ver a Candy con los ojos abiertos de par en par, añadió: "Creo ya saber la razón por la cual me tenía tan mala voluntad en el colegio. Candy, ¿recuerdas cuando en el Festival de Mayo te sorprendí cambiando tu vestimenta de Romeo por la de Julieta? ¿Recuerdas lo que yo dije entonces?"

"Cómo olvidarlo… tus palabras fueron, Te vi, pero no te miré."

"Pues ya es hora de que no lo veas… sino que lo mires." Se intercambiaron miradas. Y es que el siempre acertivo Terry había dado en el clavo una vez más, y ambos sabían a quién se refería. Tanto la conocía Terry, que podía ver la trasparencia de su alma e incluso prever el rumbo de su vida. "Si Leagan fue lo suficientemente torpe, lo cual no dudo, debió haber dejado la puerta principal abierta."

"¿Qué harás tú?"

"Recogeré este saco de papas llamado Neil y una vez esté fuera de aquí retomaré mis ensayos no sin antes haber reportado la situación a los Leagan y a Robert Hathaway", sonrió. Ya todo estaba dicho.

Candy miró por última vez a quien una vez fuera el gran amor de su vida… pero los amores cambian, al igual que las personas. "Adiós, Terry…" Se dio media vuelta, y mientras se dirigía hacia la puerta principal lo escuchó decir con voz casi inaudible: "Adiós, Candy."

Cuando Terry vio a Candy desaparecer de su vista, su sonrisa se desvaneció. "Muy bien, Grandchester…", se dijo en voz alta, mientras caminaba en dirección a Neil, "… terminó la función." Y antes que Candy atravesara la puerta a través de la cual saldría en pos de su nueva vida, los ojos del joven duque estaban llenos de lágrimas.

***

Había estado en un tempestuoso mar, y ella naufragaba en busca de una isla… la veía a lo lejos, pero por más que trataba de llegar a la orilla, nadaba en contra de la corriente. Entonces el mar se calmó, y la marea había bajado.

***

Archie comenzaba a impacientarse. Si Candy estaba dentro del teatro, ¡ya era hora que hubiera salido! De repente pensó en la posibilidad que Neil y Eliza le hubieran jugado una trampa a la joven enfermera. Y ya cuando estaba a punto de mandar su capacidad de autocontrol al diablo, vio a Candy parada al pie de las escaleras del teatro, una gran sonrisa dibujada en su rostro.

No tuvo tiempo de analizar si ella había regresado o no al lado de Terry… corrió hacia ella con la gran felicidad de saberla a salvo. "Candy, ¡qué alegría verte bien! Estaba tan preocupado por…" No alcanzó a terminar la frase. Con una risa incontenible, Candy saltó en brazos de Archie, rodeando la cintura del joven con sus piernas, y antes que él pudiera emitir alguna protesta, aprisionó el cuello de él con sus brazos, y unió su boca con la suya, en lo que habría de ser la culminación de un gran ciclo de vida para ambos… y Archie recibió gustoso el beso de su amada.

Ella se apartó. "Te amo, Archie… no sé cómo ni cuándo sucedió… en mi mente ya no tengo ninguna duda. ¡Quiero ser parte de tu vida como quiero que tú seas parte de la mía!"

"Candy", dijo él con seriedad, "Hay algo que debo decirte. Una vez te comenté que mi sueño era convertirme en abogado, y es posible que deba irme a estudiar lejos… aún desconozco el lugar, pero es probable que no nos veamos por un tiempo. Te amo, Candy, y si me aceptas yo seré tu realidad… ¿podrás esperarme?"

"¡Esperaré todo el tiempo que quieras, mi amor! Pero con una condición…"

"¿De qué se trata?", rió Archie a la vez que separaba a Candy de su abrazo poniéndola en pie.

"Prométeme que pase lo que pase, ¡nunca dejaremos de ser amigos!"

"Hasta el final…", la miró con todo el amor que le tenía reservado, "…hasta el final."

Archie y Candy caminaron abrazados rumbo a su destino. Lo que alguna vez fuera el sueño de ella se había derrumbado, pero Archie era real… sin soberbia ni pretensiones, poco a poco él se había adueñado de su corazón hasta convertirse en su mundo y su respiración. Archie no era lo que había soñado, era mejor… con la dulzura de Anthony… la sabiduría de Albert… la pasión y sentido del deber de Terry… Archie era como todos ellos… y no era ninguno. Sí, Archie era mucho más que un sueño. Juntos, harían de su amor una hermosa realidad.

FIN