N/A: ¡Feliz Navidad! Gracias a mis hermosas vacaciones puedo actualizar pronto. Muchas gracias por sus reviews; les deseo lo mejor en estas fiestas, y que todos sus sueños y expectativas se cumplan. Vi un solangelo prompt en tumblr: "i saw Daddy kissing Santa!" y como me encanta el family fluff tenía que escribir esto. *Nico: Papà. Will: Papá, papi.
Disclaimer: Todo lo que reconozcan no es mío.
Capítulo doce
La cocina era un desastre. El mesón estaba cubierto de harina, como si una tormenta de nieve hubiera acontecido dentro del lugar. En la mesa había una jarra de leche a la mitad, cáscaras de huevo, y un bowl con restantes de lo que parecía ser masa para galletas. El cabello de Bianca estaba recogido en una coleta hecha por su padre, y su mono de princesas estaba manchado con harina, al igual que la punta de su nariz y sus mejillas. Su padre, Will Solace, en cambio, estaba totalmente limpio, mientras silbaba la melodía de una canción navideña que sonaba en la radio. La pequeña de seis años, parada en un banquillo, lo acompañaba con la letra mientras movía una cuchara de madera, como si fuera un hada madrina.
"Make my wish come true" Will cantó.
"All I want for Christmas" Bianca dijo con voz dulce y señaló al rubio con la cuchara. "is you" El rubio rió encantado y aplaudió, para después plantar un beso sobre la sien de su hija. "Tú también eres todo lo que quiero, Bee" El rubio le dijo.
"¿Qué hay de mí?" Una voz preguntó, entrando por la puerta de la cocina. El hombre era alto, con piel oliva, cabello castaño, y ojos oscuros. Cargaba una chaqueta de invierno con leve rastros de nieve sobre los hombros y un gorro de lana en su mano. Sus ojos se encontraron con un par azul cielo, y Will le dedicó una sonrisa mientras señalaba con su cabeza la bandeja de galletas recién horneadas – tenían forma de árboles de Navidad y Bianca había escrito en un papel con crayón 'No tocar. Para Santa'
Los ojos miel de la niña se iluminaron: finalmente, él había vuelto a casa.
Bianca saltó del banquillo y exclamó: "¡Papà!" Corrió hacia el recién llegado, quién la atrapó y la alzó en brazos. De inmediato, la pequeña rodeó el cuello de su padre con sus brazos y le plantó un beso en la mejilla. "¡Por supuesto!" aseguró. "También te quiero a ti, mucho"
Nico sonrió. "Y yo a ti, mia piccola"
Bianca soltó una risita, como siempre hacía cuando su Papà hablaba en italiano.
A veces, cuando Papà no estaba ocupado con su aburrido trabajo, le enseñaba italiano con ayuda de unos libros lleno de coloridas imágenes y frases. Bee lo amaba, la hacía sentir más cercana a Papà, como si realmente fuera su hija. Ella sabía que no era posible que dos niños tuvieron hijos, por eso Will y Nico tuvieron que ir a un or-fa- era una palabra difícil, pero Papá dijo que era una linda bebé cuando la trajeron a casa.
Nico aspiró el aroma a galletas. "¿Esas son para mí?" preguntó, acercándose al mesón. Extendió su mano para coger una galleta, y Bianca golpeó su hombro ligeramente. "¡Esas son para Santa!" advirtió, arrugando el entrecejo. Will soltó un risa, y se cruzó de brazos, preparándose para la disputa que venía.
"¿Pero no crees que Santa ya comió demasiada galletas? Visita muchas casas..."
Bee se quedó callada por unos segundos, como si analizara las palabras de su Papà, y luego negó con la cabeza. "Está cansado. Mucho regalos, muchas galletas. Una relación pro-por" Miró a su padre en busca de ayuda, y Will contestó 'proporcional' Ella asintió. "Sí, eso. La tía Annabeth lo dijo"
"Está bien," Nico soltó un gruñido. "Santa tendrá todas las galletas" Bianca celebró encantada y le dio otro beso más, antes de ser puesta en el suelo de nuevo. Will se acercó hacia el italiano y aprovechó para darle un corto beso en los labios. "Sí, Santa puede quedarse con todas las galletas" El italiano susurró apenas se separaron, y Will rodó los ojos, una pequeña sonrisa adornando sus labios.
Un ting se escuchó en la cocina.
"¡Más galletas!" Bianca quiso acercarse al horno pero Will se interpuso. "¿Recuerdas lo que dije?" Él preguntó, y la pequeña miró hacia abajo levemente avergonzada. "Es caliente," murmuró. "y peligroso" Luego, alzó la cabeza, y sus ojos miel brillaron con curiosidad. "¿Son para Santa?"
Will rió. "En realidad, no, esas son para Papà" La pequeña asintió y el rubio tomó su mano. "Creo que es hora de darnos un baño" avisó, mirando hacia el reloj de la cocina. 9:30 pm.
"Pero estás limpio, papi"
"Sí, Bee, pero tú no lo estás" Bianca hizo un puchero. "Huelo a galletas, me gusta eso" Pero de todas formas salió de la cocina junto con Will.
Nico ladeó la cabeza y decidió que era hora de sacar las galletas del horno. Ya teniendo la bandeja afuera, dejó que se enfriaran por unos minutos y llenó un vaso con leche. Estaba en proceso de acabar con la quinta galleta y llenar un segundo vaso con leche, cuando Will regresó a la cocina, ya puesto su pantalón y camisa de dormir.
"¿Está dormida?"
"Sí, cayó como un saco de papas apenas termine de secarle el cabello" El rubio sonrió, hasta que se transformó en una ligera mueca. "Creo que debemos dormir también, después de todo, debo levantarme de nuevo a las doce"
"Sí, por supuesto, Santa" Nico dijo en burla, y Will le dedicó una mirada asesina.
Era un acuerdo al que llegaron ambos. Siempre intercalaban; el año pasado, Nico tuvo que usar una larga barba blanca, botas y un traje de color rojo con un gorro del mismo color sobre la cabeza. Por supuesto, no siempre el plan sale a la perfección. Esa vez, Bee lo abordó en la sala y le pidió que dijera Ho ho ho, pero "Santa" se excusó al decir que le dolía la garganta. Will no supo si quería reír o golpearlo al enterarse después.
"Eres el peor, Di Angelo" El oji-azul sospechaba que a Nico le encantaba verlo pasar vergüenza. "Ahora, se un buen asistente de Santa y limpia un poco la cocina, y pon las galletas y un vaso de leche cerca al árbol; Bee se olvidó de hacerlo"
Algo cercano a un puchero se formó en los labios del italiano, y Will rió, quitándole la galleta de la mano para darle un mordisco. "No creo que Santa trate de esta forma a sus trabajadores" Nico dijo, arrugando las cejas.
"Sí, bueno," Will dijo, antes de dejar la cocina. "yo estoy a cargo esta noche"
"Hay tantos chistes sucios de Santa en mi cabeza justo ahora" Nico dijo con una sonrisa lasciva, para luego plantar un beso sobre el hombro de Will. Ambos estaban acostados en la cama, esperando a que las doce llegue al reloj.
"Déjame adivinar, ¿la lista de los traviesos?" El italiano asintió. "Eres horrible" Nico rió por lo bajo y Will rodó hasta quedar encima de él. "Conozco una forma de pasar tiempo" El rubio susurró, y Nico alzó una ceja.
¿Comer galletas?" El italiano sugirió.
Will pretendió considerarlo. "Eso también es bueno. Pero puedo esperar" Se agachó para besar a Nico y el concepto de tiempo se dispersó, hasta que la alarma del teléfono del italiano les advirtió sobre la hora. Ambos estaban recuperando la respiración, ambos rostros sonrojados, y Nico sonrió divertido mirando hacia el closet.
Will soltó un gruñido y se levantó. Sacó el traje. "¿Cuando le vamos a decir que no es real?"
"Todavía falta mucho tiempo para eso, William"
El rubio se puso el traje y sacó los regalos que estaban en el closet; puso dos cajas debajo de ambos brazos. Nico se levantó de la cama y le ayudó con los otros. "Si ella se despierta y viene a la sala, te va a ver" le advirtió.
"Puedo escucharla roncar desde aquí" Él susurró de vuelta. "Ella está bien" Ambos fueron hacia el árbol de Navidad y Nico le entregó las cajas a Will, y mientras que éste se encargaba de organizarlas, el italiano se encargaba de su propio asunto con las galletas de Santa.
"Primero, si ella está bien, ¿por qué debo usar el traje?" Will puso ambos manos sobre su cadera. "Segundo, esas son mis galletas, idiota" Nico se sacudió de hombros y continúo masticando, una sonrisa juguetona cubriendo sus labios. "Es por esto que estás en la lista de los traviesos todo el año"
"Oh, ¿enserio?" El italiano sonrió aún más. El rubio soltó un resoplido y tomó una de las galletas del plato mientras miraba hacia el árbol; las luces blancas y amarillas se reflejaban en las paredes. "Vamos, practica la risa. Necesitas ser creíble" Will arrugó el entrecejo al mismo tiempo que Nico trataba de contener la risa. "Vamos, hazlo," él insistió.
Ladeando la cabeza, Will posó las manos sobre su estómago y soltó un "¡Ho ho ho!" Nico rió, tratando de amortiguar el sonido. Al rubio le encantaba verlo tan feliz y libre, por lo que soltó la risa de Santa de nuevo - además, Nico tenía razón, era divertido. Trató de soltar otra risa de nuevo, pero el italiano le cubrió la boca con su mano sin dejar de reír.
"Shhhh," le dijo. "vas a despertarla" Will sonrió y rodeó con un brazo la cintura de su esposo. "Te dije que era gracioso, Grinch"
"No soy el Grinch, soy Santa"
El castaño rió y golpeó el hombro de su esposo en juego. "Ahí lo tienes, ya eres creíble" Nico jaló la barba falsa y Will se inclinó hasta que sus labios se encontraron. El italiano posó sus brazos sobre los hombros del rubio y lo acercó aún más, intensificando el beso.
"Ahora, Santa, ¿qué dirá mi esposo cuando se entere?" El italiano dijo en tono de burla, apenas se separaron.
"Le entregaré una tarjeta de disculpa" Will y Nico rieron de nuevo, y el castaño escondió su rostro en el hombro del rubio tratando de minorar el sonido. El italiano alzó la cabeza y sonrió; jaló el cuello del traje de Santa y de nuevo sus labios se encontraron. El oji-azul ladeó la cabeza complacido. "Sabes a mis galletas" él susurró cuando se separaron.
"Y tú estás dejando restos de cabello blanco sobre mis labios"
Will sonrió. "Vamos" susurró, cogiendo el plato de galletas y el vaso de leche. "Me preocupa que Bee baje y nos vea" Nico asintió y lo siguió de vuelta al cuarto. Se comieron las galletas restantes y antes de ir a la cama, el italiano bajó a dejar los trastes sucios al fregadero.
A mañana siguiente, Will despertó antes que Nico, como siempre.
Pero eso estaba mal. Era la mañana de Navidad. Bianca siempre despertaba mucho antes que ellos y entraba a la habitación para despertarlos, saltando una y otra vez sobre la cama, incluso si Will le había dicho que era peligroso, repitiendo "¡Es Navidad! ¡Despierten!" como si fuera un canto. El rubio vio la hora en el reloj y frunció el ceño, sacudiendo el hombro de Nico.
"Neeks, hey, despierta" Lentamente, los ojos del italiano se abrieron. "Bee no ha bajado todavía"
Nico miró hacia el reloj y bostezó. "Probablemente todavía está dormida"
"¿En el día de Navidad?" Will cuestionó dudoso. "Navidad es esa época del año en que todos los niños despiertan mucho antes de que salga el sol"
"Tal vez simplemente está cansada" Los ojos de Nico se volvieron a cerrar y se acercó más hacia el rubio, colocando la cabeza sobre su pecho. "Vamos, disfruta las horas extra para descansar"
De todas formas, Will no podía dejar atrás esa sensación de incertidumbre. Acomodó mejor su cabeza sobre la almohada y rodeó al castaño con uno de sus brazos, sintiendo el pecho de este bajar y subir. Se introdujo en una especie de sueño hasta que despertó de nuevo. Algo estaba mal. El reloj marcaba las 9:10 am.
Incluso si no era Navidad, Bee era un pájaro madrugador como el rubio, su hora de dormir nunca se extendía hasta más de las ocho. "Nico," Llamó, y recibió un gruñido en respuesta. Will rodó los ojos y siguió sacudiendo el hombro de su esposo. "Todavía no ha despertado, vamos" Nico volvió a soltar un gruñido al mismo tiempo que el rubio salía de la cama.
Will dejó el cuarto y escuchó los pasos de Nico sonar atrás suyo. La puerta del cuarto de Bianca seguía cerrada.
El rubio alzó una ceja y miró al castaño con un expresión de te lo dije, mientras que éste simplemente rodó los ojos. "¿Bee? Despierta cariño, es Navidad, ¿no quieres abrir los regalos que trajo Santa?"
"¡No quiero nada de Santa! ¡Lo odio!" Bianca gritó en respuesta de inmediato; su voz se quebró a decir lo último y pequeños sollozos se escuchaban en el interior. Nico y Will se quedaron mirando hacia la puerta totalmente sorprendidos.
"Mia piccola, ¿qué sucede?" El italiano trató de abrir la puerta pero se encontró con la sorpresa de que estaba puesto el seguro. "Bianca abre la puerta"
"¡No quiero verte! Te vas a ir..." Las cejas de Nico se juntaron en confusión y abrió la boca una y otra vez tratando de articular cualquier palabra. El rubio alzó una mano y el italiano asintió, dejando que él se encargara. Will presionó su oreja sobre la puerta.
"Bee, ¿por qué lloras? ¿Qué sucede? ¿Por qué le dices esas cosas a Papà?" A través de la puerta, Will oyó un movimiento de mantas y supo que Bianca se estaba cubriendo la cabeza tratando de ignorar su voz. El rubio ladeó la cabeza; ella siempre hacía eso cuando estaba enferma o enfadada. "Bee, cariño, por favor abre la puerta"
Unos largos segundos pasaron hasta que por fin la puerta se abrió. Bianca chocó contra las piernas de Will y lo abrazó con mucha fuerza, temblando debido a los sollozos y con una expresión miserable en su rostro.
"Cariño, ¿qué sucede?" Nico preguntó agachándose hasta el nivel de la pequeña.
De repente, Bianca se lanzó hacia los brazos del italiano y empezó a llorar aún más, sus pequeños puños agarrando la camiseta de su padre. Los ojos oscuros de Nico miraron a su esposo pero el rubio estaba igual de confundido y preocupado que él. "¿Me odias, Papà?" Ella susurró, sus ojos acuosos y rojos mirando con intensidad hacia el italiano. "¿Odias a papi?"
Nico estaba sin palabras. "Cariño, no, qué, ¿de dónde sacaste esa idea?"
Bianca no contestó a la pregunta y siguió con su discurso. "¿Es porque él es Santa y papi es Will? ¿O porque Santa vive en el polo Norte y nuestra casa es pequeña y aburrida?" Un sollozo escapó de su garganta. "¿O porque Santa tiene a Rodolfo?" Su abrazo se intensificó aún más. "¡No te vayas, por favor, por favor!"
"Bee, ¿de qué estás hablando?" Will preguntó.
"Vi a Papà y a Santa juntos" Nico y Will compartieron una mirada. Bee parecía querer decir cualquier cosa menos lo que dijo a continuación. "Besándose" ella murmuró entre dientes, y el rubio sintió su cara enrojecer. El italiano dejó salir una risa nerviosa y Bianca lo fulminó con la mirada. "¡No es gracioso!"
Nico negó con la cabeza y tomó las manos de su hija. "Bee no es lo que crees"
"Nico" Will siseó.
El italiano lo miró y alzó una ceja. "Creo que es hora de decirle" El rubio arrugó los labios. No estaba emocionado con la idea. Bee todavía era una niña, y una parte importante de ellos era creer en Santa, el hada madrina, el conejo de Pascua; además, verla crecer rápido no era algo que anhelaba. "A menos que quieras que siga creyendo que su Papà engañó a su padre con Santa"
"¿Decirme qué?" Bianca preguntó, arrugando las cejas. Nico abrió la boca para hablar, pero Will lo hizo mucho antes que él. "¡Yo soy el verdadero Santa!" El rubio exclamó, y el italiano lo miró perplejo.
Bee ladeó la cabeza. "Pero Santa es gordo y tiene barba. Tú eres flaco y no tienes barba"
El oji-azul mordió su lengua. Bianca era extremadamente inteligente. Pero él también podía serlo. "Sí, pero eso es sólo un disfraz para que no sepan quién soy" Will se agachó hasta estar al mismo nivel y le sonrió – tenía un As bajo la manga. "Si le digo a todos quién soy, no tendría tiempo para pasar aquí y hacer galletas contigo, ¿verdad?"
Bee asintió. "Pero, ¿y los otros niños? ¿Cómo reciben los regalos?"
"Le pido ayuda a los duendes hasta que yo llegue. ¿Los duendes de Santa, recuerdas?"
"Mmhh...¿y cómo llegas al Polo Norte?" Nico alzó una ceja esperando a ver como se salvaba de esa. "¿Recuerdas cuándo fuimos al cine a ver El origen de los Guardianes?" Will preguntó. "¿Recuerdas que Santa tenía una bola de nieve que lo llevaba a todas partes?"
Los ojos de Bianca brillaron y asintió emocionada. "¿Es real?" murmuró perpleja, y luego exclamó, "¡Mi papi es Santa!" Nico soltó un resoplido, negando con la cabeza. El italiano se levantó del suelo y sacudió sus pantalones de dormir, para luego tomar a Bee entre sus brazos. "¿Conoces a Bunnymund? Oh, oh, ¿y al Hada de los dientes? ¿Y al Hombre de Arena? ¿Pitch existe de verdad?" ella preguntó casi sin respirar.
Will sonrió. "Todo ellos son reales, excepto Pitch; si no crees en él no aparecerá, ¿verdad?" El rubio revolvió el cabello de su hija y ella asintió. "Creo es hora de ir a desayunar-" Bianca jaló la manga de su camiseta. "¿Y a Jack?" preguntó. El oji-azul soltó una risa al ver cuan grande los ojos miel de Bee se veían. Y cuando Will asintió, un chillido escapó de los labios de la niña.
"Papà" Bianca miró a Nico y sacudió su hombro. "¡Jack Frost!-" exclamó sonando muy emocionada. Luego, dijo: "¡Quiero conocerlo! ¿puedo?"
Will miró al italiano, y a este no le agradó para nada la sonrisa en su rostro. "Sí, cariño, creo que podrías conocerlo pronto"
N/A: Bee está inspirada en mi hermano. Él es muy perspicaz, pero todavía es un niño – anoche estaba revisando mi Facebook y me crucé con un vídeo en directo del recorrido del trineo de Santa; si hubieran visto la reacción de mi hermano...tan adorable. Adoro El origen de los Guardianes y a Jack Frost – y no, no me importa que sea una película para niños. ¿Todos tenemos una niño en el interior, ¿verdad?
De vuelta en el CHB en el siguiente capítulo...
