La realidad es frágil

Despertó con una violenta tos y con un fuerte dolor de cabeza. ¿Qué había sido eso? Miro a su alrededor notando el techo de su habitación, el tapiz celeste de esta. En las cortinas blancas se filtraba la luz del sol. El cuerpo le dolía por alguna extraña razón, cerro los ojos pero, seguidamente su despertador sonó provocando que terminara de apagarlo.

Se dirigió a su baño personal mirando en el espejo las ojeras que poseía. Bajó su mirada por instinto, como si algo le faltara, golpeo en el aire buscando, tentando y encontrando solo aire. Entrecerró los ojos de forma curiosa, y se quitó la parte superior de su piyama encontrando un tatuaje bastante particular en su pecho pues, era una pirámide invertida con un ojo en medio. Paso sus manos entre aquél tatuaje con cariño y ternura, un recuerdo borroso llegó a él. Por alguien estaba ese tatuaje estaba ahí, sin comprender porque comenzó a llorar dirigió nuevamente su mirada al espejo.

Un pequeño pensamiento cruzó su mente, no era la mejor versión de si mismo pero, aún podía estar peor por lo que sin apuro comenzó a colocarse su uniforme de color azul después, simplemente abrió el gabinete que funcionaba como botiquín y tomó una pastilla para el dolor de cabeza.

—Compañero, ¿Te encuentras bien? — Pronunció una voz muy cerca de él. Dio un respingo al no encontrar aquella voz. Busco entre todos lados en cambio lo dejo pasar.

—Me estoy volviendo loco—. Susurró para él mismo, aún mirando sus ojos amatistas, que comenzaban a ponerse vidriosos, en el espejo. Lavo su cara con pesar y cansancio, después los dientes y por último se arreglo un poco su cabello.

Salió de su cuarto colgando su mochila y bajó las escaleras para tomar su desayuno. Fue cuando miro a su padre, madre y abuelo platicando animadamente lo que, le contagio de alegría.

—Felicidades por el aumento, amor—. Felicitó su madre a su padre mientras le arreglaba la corbata para que esta quedara más justa.— Eres un pilar fundamental para tu trabajo.

—Lo sé, cariño— Concordó su padre mientras tomaba el café de aquella taza humeante.— Si sigo a este paso, pronto seré un supervisor. Es el puesto que merezco.

—Eso suena genial, padre—. Finalmente intervino Yugi tomando asiento a lado de su abuelo, y sirviéndose un poco de té.— Por cierto, sé que estas ocupado pero, podrías irme a ver jugar, aunque sea una sola vez en mi partido de fútbol.

—Yugi, por supuesto que sí, campeón. Mi hijo en las finales, eso no me lo puedo perder.— Respondió lleno de orgullo su padre. — Por supuesto que eres nada más que un digno sucesor del apellido "..."

Yugi frunció el ceño, no había escuchado aquel apellido. Era su apellido y aún así ni el mismo lo recordaba, todo comenzaba a darle de vueltas. Intentó calmarse mirando la corbata roja de su padre, le parecía tan familiar y aún así ni el sabía el por qué.

—Hijo, llegarás tarde a la escuela.— Recordó su madre. Yugi miro en su muñequera el reloj digital que su padre le había comprado por su cumpleaños confirmando efectivamente que sí, pronto si no se apuraba llegaría tarde.

Sin perder tiempo salió corriendo de su casa, chocando en la esquina de su avenida con su amigo que también iba tarde a la escuela. Una sonrisa surco en su rostro cuando noto que llevaba una bicicleta con asiento, a pesar de que aún no la tuviera obligaría a su amigo Joey a llevarlo.

Yugi tenía que admitir que le encantaba que el aire chocara en su cara, lo hacia sentir vivo y por si fuera poco también especial. Era una rutina que aunque peligrosa, seguía siendo grandiosa.

—Yug, debemos dejar de llegar de ir tarde. Algún día de estos Karita no nos dejará entrar.— Hablo Joey con burla contenida, su profesor era buena persona y ellos sabían que no debían dudar de aquella bondad.

—Luego vemos eso Joey, hay que ir rápido. — Exclamó de manera efusiva Yugi mirando como el semáforo rojo ahora estaba en verde.— Tenemos la suerte de nuestro lado, y no quiero perderla.

Así pasaron esquivando personas y autos, casi muriendo en el intento pero, todo eso valió la pena cuando llegaron hasta la entrada casi cerrada, logrando entrar por muy poco. Joey adentro de la escuela estacionó su bicicleta y ambos subieron corriendo las escaleras. Para llegar con la sorpresa que su profesor de primera hora faltaría a causa de su delicada salud.

—No sé como le hacen—. Habló con sinceridad Tristan abrazando a ambos chicos por los hombros.— Sí hubiera sido yo, seguramente ya estaría realizando algún castigo que el profesor pusiera.

Joey sonrió con burla y deshizo el abrazo formado por su amigo, para crear una llave que inmovilizó la mayor parte de su cuerpo. Yugi simplemente termino por alejarse tomando asiento cerca de la ventana observando el paisaje.

—Ignorar así a tu novia.— Dijo una voz en su oído, lo que provocó que saltara un poco de la impresión. — Que caballeroso de su parte, Yugi Mutō.

Yugi miró a su ex-mejor amiga de la infancia, y sonrió un poco. Se mantuvo quieto, sabía que cualquier cosa terminaría con una pelea de por medio y una reconciliación, cabe aclarar que a él le encantaban sus reconciliaciones. Al darse cuenta que había estado más de un minuto en silencio, sonrió nervioso.

Por primera vez en el día podía analizar todo con mayor profundidad. Tea era la misma y aún así la veía diferente en cuanto a personalidad, algo andaba mal. ¿Cuál es el problema? Realmente a Yugi no le molestaba, le encantaba pero, otro problema y una voz en su mente le decía que no estaba feliz por Tea, era por alguien más.

Un recuerdo vino a él, y su mente le dolió. ¿Desde cuando recordar cosas le causaba un dolor de cabeza insoportable? La palabra te amo sonaba con fuerza, oor el contrario la voz que provenía de repitiendo yo también no era de la persona que tenía en frente, era alguien más y por alguna extraña razón buscaba a esa persona en sus recuerdos aunque el dolor lo matara.

Tea simplemente suspiró cansada y camino de forma lenta hasta Yugi con la intención de hablar con lo que sucedía con él esta mañana. Ella sentía que no era el mismo Yugi que conocía.

—Los tórtolos ya van a empezar.— Exclamó de forma burlesca Joey.— Ven Tristan, desde que ellos salen ni nos prestan atención.

— Sí —. Apoyo Tristan fingiendo llorar, ocultando su cara con su antebrazo.— Ellos solamente nos hacen de lado ¡Pobres de nosotros!

Yugi planeaba contradecir lo que decían sus amigos, en cambio el estruendo que hizo el azote de la puerta corrediza lo alerto. De ella se notaba un chico con su mismo uniforme azul, cabello en estrella de tres colores diferentes y sobre todo sofocado.

— Lo siento... Prometo no volver llegar tarde... Otra vez—. Logro apenas y conectar las palabras intentado recuperar el aliento. Cuando levanto su cabeza se dio cuenta que el profesor no estaba por lo que, la agacho su cabeza incomodo sintiéndose estúpido por hacer una escena. Atem Sennen, nunca hacia una escena. Con mal humor se sentó en su lugar aventando su mochila en la butaca y mirando a todos con una mirada de odio para que volvieran hacer lo que sea que habían estado haciendo antes de su llegada, lo cual término por funcionar. Pronto el salón se volvió a llenar de bullicio por parte de los estudiantes.

Yugi no quería apartar la mirada del chico que acaba de llegar, le resultaba tan familiar y a la vez tan ajeno. Una escena se repetía sin cesar en su mente Sennen y el riendo por alguna causa. Su pecho se llenó de nostalgia y pronto aquél sentimiento se volvía cada vez más aprensivo.

—Vaya, esta vez ese chico corrió con suerte.— Comentó con asombro Tristan sacando a Yugi de su ensoñación. Tristan seguía viendo que de alguna manera aquél chico también tenia mucha suerte.

—Sí—. Llegó de improvisto Miho, mejor amiga de Tea, para aclarar lo que ella escuchó.— Se rumorea que de hecho que nuestro profesor de matemáticas, lo odia. Debido a que se acostó con su hija y que la dejó embaraza. Dicen que desde entonces el profesor busca excusas para expulsarlo de la escuela.

Todos miraron aquella revelación intrigados. Aunque Yugi, apenas lograba recordar de dónde la conocía a ella, sus recuerdos se hicieron borrosos, sin saber por qué un dolor se hizo presente en su corazón y sus ojos querían comenzar a lagrimear por lo que cerro sus ojos, evitando llorar. Por alguna razón quería que todo fuera una broma de mal gusto, no quería que en realidad aquél joven estuviera en una relación con alguien más. Si aquello era ser egoísta entonces Yugi era un bastardo egoísta.

—Si tienes algo que decir de mi, hazlo de frente.— Aquella voz sonó tan familiar para Yugi que se obligó abrir los ojos encontrándose con aquella persona tan poco común. — Odio que hablen mal de mi a mis espaldas.

—Oye, no lo hizo con mala intención. — Intervino de forma rápida Joey para evitar, un mal entendido.— Es solo que es Miho. Ya sabes como es ella.

Tristan sintió eso como una ofensa para su amor platónico pero, lo dejo pasar. Sí, ellos estaban aún paso como aquél sujeto, con el que tenían esa extraña y nada disfrútale conversación, de ser expulsados de la institución.

Sennen se mofó, queriendo comenzar una pelea en cambio, cuando su mirada se encontró con el capitán del equipo de fútbol se mostró más furioso. Yugi intento no encogerse en su lugar, aquella mirada lo estaba perforando pero, aquello solo provocó que el dolor de su pecho aumentar como sus ganas de llorar.

—Será mejor que cuide su lengua—. Amenazó avivando el rubí de sus ojos que le daban un toque psicópata. — La próxima vez no me contendré, solo porque sea mujer.

Como llegó se fue dejando un par de miradas sobre ellos y un silencio incómodo en el salón, provocando que nadie quisiera romperlo, evitando siquiera soltar aire pero, un "qué miran" por parte del temido Sennen o como lo apodaban "Yami" por su comportamiento, los hizo poner poco a poco el desorden del salón de clases.

El día siguió sin mayores contratiempos, y solo faltaba por parte de Yugi terminar su entrenamiento de fútbol. No, a él no le gustaba, ni tampoco era el mejor en su opinión pero, su padre lo había obligado a estar dentro. A él le gustaban mas los juegos de mesa, de destreza y por supuesto aquellos que aumentarán su capacidad mental. Sí, le encantaban los juego.

—¡Por aquí!—. Gritó con fuerza Joey para tratar de llamar su atención. Él estaba libre, un buen pase y seguro sería anotación.

Yugi miro hacia detrás, siendo seguido por el equipo contrario. Un tripe y paso a alguien que era el doble de su tamaño. Una sonrisa burlona surco en su rostro. Joey estaba justo en frente del portero, necesitaba darle un pase certero para un gol.

La respiración de Yugi estaba agitada y el cansancio en su cuerpo se hizo presente. Con parte interna lanzo un tiro que parecía ir a portería en lugar un pase, lo que confundió al portero que descuido a Joey provocando que conectara el balón hacia la dirección de la esquina izquierda, provocando la anotación de la victoria.

—¡Gooooooooooool!— Grito con frenesí Yugi soltando el aire que no sabía que él había estado reprimiendo. A pesar del cansancio corrió hasta el lado de su amigo chocando sus manos, y Tristan llego saltando por detrás de su amigo provocando que casi ambos cayeran.

Un pitido sonó dando por terminado la sesión de hoy.—¡Terminamos por hoy!— habló el entrenador sosteniendo la bolsa de balones que utilizaron ese día. — Muchachos acérquense.

Joey, Tristan y Yugi se quedaron atrás pues el cansancio ya había hecho de las suyas. Así que con paso lento fueron hasta su entrenador. De camino hacia él escuchaban como marcaba varios errores que habían tenido, exigiendo no volver a repetirlos. En cuanto los tres llegaron con él, su rostro malhumorado cambio a uno alegre.

—Muchachos, muy bien.— Los felicito como siempre había hecho desde el primer día que habían hecho la práctica para entrar al equipo.— Con ustedes en el equipo volveremos a ser los campeones otro año consecutivo.

Yugi sonrió nervioso sosteniendo el manojo de nervios que aquello significaba. A ellos siempre sin importar que, eran los encargados de hacer girar el juego, y la única "obligación" que tenían los demás era mandar el balón hacia Joey, Yugi o Tristan. Ahogó un suspiro sabiendo lo que eso significaba más entrenamiento para él.

El entrenamiento nunca fue su fuerte favorita. Su padre lo obligaba a entrenar sin descanso todos los días, al menos de eso estaba seguro. Tan solo pensar en eso, ya estaba cansado.

En cuanto los gritos del de entrenador cesaron, fueron a los vestidores a cambiarse de ropa. Joey y Tristan se estaban molestando entre si, mientras se golpeaban con toallas modas. Yugi suspiro cansino colocándose la camisa azul a cuadros que compró en una tienda de descuento. Se miró al espejo y se sintió extraño, fue como un déjà vú. Alejó todos esos pensamientos de su cabeza, debía alistarse para llegar lo más pronto posible a casa su cita así lo ameritaba.

Cuando arreglaba su cabello de forma casual, no pudo evitar sentir que lo hacia por compromiso no porque realmente quisiera ir. Suspiró frustrado es como si su corazón ya tuviera dueño y latiera por alguien más y no por Tea precisamente. Se sintió mal, como un imbécil él realmente no sentía nada por ella y Tea no se merecía que la trataran así. Una decisión se hizo presento, hoy sería el día en que su relación daría fin, era lo mejor para ambos.

—Joey, Tristan—. Proclamó su atención Yugi atándose los zapatos.— Me adelantaré por hoy.

Los dos asintieron deteniendo su pequeña riña. Joey miró de forma pícara a Yugi, pronto Tristan le siguió el juego tomando una risa maliciosa.

—Sí. Solo que no se diviertan tanto no nos gustaría ser tíos tan rápido —. Se burló Joey, con las carcajadas de fondo de Tristan. Yugi se avergonzó pero, tampoco contradijo lo dicho y solo salió molesto del vestidor.

—¡Ah! Son mis mejores amigos en cambio, solo pido que dejen de hacer sus insinuaciones.— Se quejaba en voz alta Yugi, cabe decir que realmente eso no le importaba era otra cosa, mientras cruzaba la calle.— Ya bastante tengo con las de mis padres para que...

Un "cuidado" se escuchó a lo lejos, seguido de una bocina de auto y varios gritos de espanto. Después sintió como alguien lo había lanzado lejos, luego un dolor intenso en su columna baja, cabeza y manos. Algo viscoso y caliente salía de la parte superior de su ceja, el supuso que era sangre.

Un zarandeo intenso, le hizo volver a la realidad. —¡Oye, Hey, responde, ¿Estas bien?! ¡Por favor abre los ojos!—. Tantas preguntas y órdenes, que el mismo no sabia ni como responder, en cambio su voz sonó tan familiar lo que le obligó a abrir lentamente los ojos.

Miró a aquellos ojos rubí que en la mañana lo miraban fríos y furiosos, ahora se encontraban genuinamente preocupados que en cuanto se encontraron con los suyos reflejaron tranquilidad.

—¡Hey! ¡¿Estas bien?—. Preguntó nuevamente de forma rápida atropellando las palabras en el proceso.

Yugi miraba a la gente a su alrededor, y también al parecer al conductor pidiéndole disculpas. Tantas cosas en tan poco tiempo, sin duda él se encontraba exhausto. Analizando la pregunta dicha por su compañero de clases asintió aún sin saber que estaba pasando.

—¡No me la creo!—Exclamó aún asustado Sennen junto a él. — Debes... Vamos al hospital más cercano. Creo que hay uno en una cuadra, te llevaré a emergencias.

Yugi dejó de escuchar lo que su salvador decía, solo veía mover sus labios mientras aún se mostraba menos asustado. Cerraba los ojos con fuerza mientras volvía recuperar la compostura. Sin perder tiempo, además de la falta de la respuesta de Yugi, Atem lo cargó en su espalda y corriendo sin descanso. Yugi era más pesado de lo que imaginó, en cambio la adrenalina hizo lo suyo lo que provocó que llegará muy pronto a el hospital. Yugi cerro los ojos siendo llevado de manera veloz hacia las enfermeras.

—¡Por favor, despierta. Yugi no me dejes solo!—. De nuevo cerrando los ojos escucho a aquella voz que le suplicaba despertar y aún así no lograba hacerlo con facilidad.


Abrió los ojos notando el color blanco de las paredes y el techo. La cabeza le dolía demasiado pero, la mayor sorpresa fue ver a Sennen dormido en una silla junto a su lado. Miro por la ventana confirmando que ya era de día, una duda se presentó en él ¿Cuántos días habían pasado? Se intento levantar de la cama pero una punzada proveniente de la costilla inferior lo hizo detener, lo que ocasionó que cayera de forma ruidosa de la cama.

—No lo hagas— advirtió reprimiendo bostezos su acompañante.— Solo te ocasionará más dolor. Para ser alguien que casi fue arroyado por un camión sigue tentando su suerte.

Atem ante lo dicho lanzo una sonrisa con sorda, aún a pesar de todo Yugi no se movió ni hablo ocasionando que, Sennen volteara la cabeza mirando todo el lugar inspeccionándolo de fondo.

A pesar de la situación Yugi realmente se sintió bien, su corazón estaba feliz aunque al recordar lo que sucedió en la mañana se entristeció y su corazón dolió.

—¿Por qué me odias?—. Aquella pregunta realizada por Yugi, desencajó la mandíbula del aquel supuesto chico problema pues nunca se la esperó. ¿Le estaba tomando el pelo o en cerio no recordaba nada? ¿En serio el accidente provocó tanto daño para que olvidará parte de su memoria?

—No te odio, no del todo—. Respondió con simpleza Atem mientras se cruzaba de brazos. Una duda se hizo presente en él, decirle la verdad o la mentira. Escogió la mentira.—Solo que siempre creí que sería, ya sabes... Ammm... El estúpido cliché del tipo popular.

Yugi se sintió feliz. 'No te odio" sin duda fueron las palabras favoritas que pudieron salir de su acompañante. Por alguna extraña razón le encantaba su voz profunda, era un gusto pecaminoso que no le diría a nadie. Ese secreto solo le pertenecía a él.

Una pequeña risa salio de Yugi sintiéndose aliviado, en cambio se arrepintió cuando el dolor llegó otra vez a él y el quejido de dolor fue prueba de ello, lo que provocó que Yami lo mirara con una cejar arqueada y tirándole de loco. Pues Yugi nunca logró considerase así mismo como popular, tampoco como marginado, era el punto medio.

—No soy popular— afirmó con soltura.— Soy, solo un chico normal.

Atem aún sin poder creer lo que le dijo Yugi, lo miro desconfiando. — Sí ser capitán del equipo de Fútbol de la escuela y estrella, además de tener la novia más popular de la escuela sin contar, que todo el mundo te habla, no es ser popular. Entonces, ni puta idea de lo que sea.

Yugi lo miro extrañado, luego analizó mejor las palabras dichas por él. Sí, quizás si sea popular después de todo. Yugi bajo la mirada apenado, su presencia por alguna razón lo hacia más humano pero, también más sentimental.

Un silencio incómodo reino en el lugar. Atem mirando el reloj de la pared recordó que debía procurar asegurarse que Yugi no tuviera fiebre gracias a que una herida comenzaba a infectarse, no del accidente una que ya tenia desde antes. Con paso lento llegó hasta Yugi y se sentó sobre la cama, colocó una mano en la frente ajena, esperando que se encontrará bien.

Ni él se hubiera imaginado lo que pasaría después. Miro sorprendido lo que estaba pasando. Sí, Yugi Mutō lo estaba besando, aunque más bien él estaba apretando sus labios con los suyos.

Atem como pudo lo aventó lejos de él. —¡¿Qué carajos intentas?!

Yugi simplemente bajo la mirada analizando todo. Ni el mismo lo sabía por qué lo había hecho. Frunció su ceño enojándose consigo mismo, es solo que algo lo impulso. Quizás fue el toque suave que recorrió en el una descarga eléctrica, la colonia atrapante que lo envolvió y cegó sus sentidos o su aliento chocando con el suyo propio. Le había gustado, la sensación de sus labios fue electrizante, atrapante y explosiva. Quizás sonará tonto pero, aún sentía las mariposas en su estomago volando y su corazón latía sin poder parar. No se arrepentía de nada.

—¡Mierda! ¡¿Te estoy hablando?!— Demandó Yami sujetándolo de los hombros demandando una respuesta.— ¡Deja de burlarte de mi!

Yugi suspiro. Sostuvo con fuerza la mano ajena impidiendo separarse de ella. Aún sin pensar bien en sus acciones, evitando que el agarraré de Yami se detuviera.

—Yo...— comenzó Yugi, cerrando su boca sin saber que decir.— No sé que pasó, tal vez, me deje llevar.

Atem lo miro enfadado, quitando su brazo de manera brusca de aquél agarrare provocando una mirada de sorpresa por parte de Yugi.— Pues ve y besa a tú novia. Deja de jugar conmigo. ¡Mierda! ¡¿Te parece divertido venir y fingir que me quieres, para terminar botado otra vez por ti?!

Yugi calló, sintiéndose culpable apretó sus labios y enrolló las sábanas debajo de él. Por primera vez se sintió un verdadero miserable ¿Qué pasaba con él? ¿Qué había pasado en realidad? Si amaba a Atem ¿Qué hacía con Tea?

—¡Responde!—. Gritó entre llanto Atem. Yugi abrió los ojos de sorpresa nunca imaginó que alguien como él llorara.—¡Deja de jugar, ve que me haces daño!

Yugi se sentía estúpido. Miro a Sennen hecho un desastre por su culpa, intento defenderse o decir algo y de momento millones de pensamientos golpearon su frente. Observó la piel blanca de Atem sintiéndose extrañado. Parpadeó confundido sin saber que hacer en realidad. Luego, a su mente vinieron imágenes de un fantasma inerte y de fondo un bosque.

Una voz llegó hasta sus oídos repitiendo lo mismo. "¡Yugi, por favor, despierta!" cada vez con más frecuencia. ¿Pero de que hablaba? Ya esta despierto ¿Verdad?

Todo se volvió borroso para él, mirando como todo se volvía oscuro. Recordando nada.


Finalmente despertó ante las miradas preocupadas por todos, notando casi el lagrimeo de los ojos de Yami, casi no conteniendo su alegría abrazándolo con fuerza.

—Compañero. Nunca vuelvas a dejarme así. Te lo suplicó —. Susurró con la voz rota es su oído derecho Yami. Quizás fue también que por eso estrecho aún mas el abrazo, realmente extrañaba a ese Yami protector y que lo hacia sentir seguro.


HolaAndreinaLuienHolaAndreinaLuien tengo que admitir que tus comentarios me hacen más feliz que cualquier cosa en la vida. Espero que los errores hayan disminuido, la verdad es que mi computadora no corrige bien los errores pero, en internet encontré un lugar donde los corrige. Tus consejos me gana ayudado muchísimo, de todo corazón gracias. Puedes seguir dando consejos o críticas púes siento que así mejoro yo y por lo tanto también la historia.

Bueno con respecto del fic de pequeña soledad, en realidad Yugi murió en un accidente automovilístico pero, el coche era de Atem. Pensé que no era necesario mencionarlo pero me equivoque xD pronto corriguire eso XD. Me alegró que en realidad te gustara mucho, ese sin duda es uno de mis fics favoritos que más me encanto escribir.

También con respecto al comentario anterior de este fic. En realidad es una referencia a un fanfic de las tortugas ninja, no recuerdo el nombre solo que lo leí hace varios años ya y púes me encanto y dejo una gran marca en mi. Por otro lado Jack siempre fue mi personaje favorito de toda la saga de piratas del Caribe y puede que lo haya agregado inconscientemente xD. No sé. todo puede pasar xD.

Bueno, siento que me hace falta desarrollar más a los personajes porque lo siento bastante planos y realmente podría decirse que este cap es de "relleno" pero tiene puntos importantes que sirven como relevancia en la trama. Intentaré darle un buen desarrollo de personajes, lo prometo. Sólo es cuestión de pulir un poco.

Y muchísimas gracias por seguirle dando oportunidad a este fic. De hecho te iba a dedicar otro One-Shot con respecto a las fechas de este mes de noviembre pero, no esta terminado y la entrega de un proyecto se adelanto además de varios inconvenientes y ese fic lo estaría subiendo como por el próximo jueves.

Hay un capítulo que te quiero dedicar de este fic, no es relleno XD es todo lo contrario,así que ese será un buen capítulo.

Por último la referencia que hace el título del capítulo es de Esquizofrenia natural. Deberían hechar un vistazo a su contenido hace muy buenos documentales y en su canal secundario sube buenos vídeos.

Bueno, ahora si creo que es todo.

¿Merece comentarios este capítulo?