Capitulo 12: Miedo
~Después
No había llorado tanto en mucho tiempo. Necesitaba encontrar algo que hacer asi mi mente no estaría ocuapa con Kazama-san. Decidi limpiar la casa, después de haberlo hecho decidi limpiar mi mente y tomar algo de aire fresco antes de que el sol se fuera. Camine por las calles y me pare enfrente de la tienda de dangos. Compre dos dangos y los comi mientras estaba sentada. Mientras que miraba a la gente pasar un miembro de la tienda vino a mi.
"Ano señorita, perdón, pero la tienda está cerrando"
Mire al encargado de la tienda. "Oh, lo siento"
Me levante de donde estaba sentada y me di cuenta de que el sol se había ido. La noche me alcanzo mientras que estaba andando hacia casa. En mi camino a casa note a alguien enfrente mia y me pare mientras me asomaba. Tres hombres sacaron las katanas de sus vainas.
"¿Qué hace una chica joven como tu sola en la calle?" dijo uno que estaba detrás mia.
"¿Alguien te dejó, pobre cosa?"
El otro hombre intento tocar mi cara, pero le quite la mano.
"¡No! ¡Parad!" dije mientras que daba un paso atrás, pero fui parada por el hombre de detrás.
"¡Whoo! ¡He he he! ¿A dónde te crees que vas?"
Sentí frío cuando me di cuenta del peligro. Mis piernas temblaban a lo que me temía que iban a hacer conmigo. No podía escapar, incluso si quería.
"¡Oye! No la asustes asi. Mira, esta temblando. Ven aquí ahora, no intentes huir. Te mostraremos alguno bueno" dijo el hombre en frente mia.
Tenia una desagradable sonrisa en su cara, si no hacia nada… intente coger mi kodachi de mi vaina, pero no estaba ahí y me di cuenta que no llevaba las ropas de hombre. Mi cuerpo tembló de miedo mientras miraba sus caras.
"N-no" dije con la voz temblando. "Por favor, déjame pasar"
"¡Oye! Llévala allí"
El hombre en frente señalo un oscuro valle. Ellos me ignoraron y me llevaron allí. Los dos hombres me estaban agarrando de los brazos tan fuerte que no podía correr. Estaba muy asustada, me sentía muy débil para liberarme. Su fuerza era mayor que la mia, incluso si no tuviera miedo mi fuerza no era como la suya.
"Y-yo no tengo nada de dinero, asique por favor, déjame ir"
El hombre en frente mia hablo con una asquerosa sonrisa en su boca.
"Heh. No te preocupes; no queremos tu dinero aunque tuvieras. Nosotros solo queremos pasarlo bien"
Entonces llevo sus manos a mi pecho y tiro de mi kimono. Los otros dos hombres se reian mientras que sujetaban mis brazos.
"¡Nooo! ¡Paraaa! ¡No me toques mmmhff-¡"
Lloraba mientras que las lagrimas fluían por mi cara y su fuerte mano cubria mi boca con tremenda fuerza.
"¡Whoa! ¡Que vista tan bonita! Incluso de noche, puedo ver su piel. ¡No sabia que era tan blanca y bonita! ¡Quiero ver más!"
Dijo mientras deshacía mi obi.
¡No! ¡Por favor no! ¡Que alguien me ayude! ¡Por favor ayuda! ¡Ayuda-¡ Kazama-san apareció en mi cabeza. Llore, en un momento como este, el era el único que venia a mi cabeza… ayúdame… ¡Kazama-san!
Las lágrimas caían por mi cara como si no hubiera mañana ya que sabia lo que van a hacer a mí. Justo cuando mi obi estaba cayendo al suelo, oí el sonido de algo cortante. El hombre frente a mí dio un grito y cayó de rodillas. Los dos hombres que me sostenian los brazos se sorprendieron cuando el hombre frente a mí cayó repentinamente. De pie detrás del hombre que cae había una sombra. Sus ojos brillaban con la sangre cuando las nubes se escaparon de la luna.
"¿Quién creeis que sois criaturas repugnantes para tocar lo que es mio?"
Oi su voz furiosa mientras que limpiaba la sangre de la espada.
¿Kazama…san?
"¡Bastardo! ¿Quién demonios eres? ¿Cómo te atreves a matarlo?"
El hombre que dijo eso solto mi brazo y hizo frente a Kazama-san con su espada.
"No necesito contarle a una criatura que va a morir"
Sus ojos eran frios con el color de la sangre en ellos.
"¡Muere bastardo!"
El hombre grito con rabia contra Kazama-san.
Él se quedó allí como el hombre levantó las dos manos mientras se le acercó. Se trasladó la cuchilla con pereza y cortó el hombre sin siquiera molestarse en usar la fuerza. El otro hombre que todavía me sostenía vio que el otro también murió; luego me tiró a un lado y sacó su katana.
"¿Quién demonios eres tu?" dijo mientras sostenia su katana en sus manos dispuesto a atacar.
"No me gusta repetirme con una criatura patética como tú"
Kazama-san a continuación, puso los ojos a mí y se amplió cuando se dio cuenta del estado en que estaba y lo que habían hecho a mí. Sus ojos inmediatamente se volvieron más fríos mientras fijaba sus ojos rojos lujuriosos al hombre restante.
"¡Como te atreves! ¡Inolvidable! ¡Bastardo!" el cuerpo de Kazama-san temblo de ira mientras levantaba la voz con rabia desde el fondo de su garganta.
El aura entre Kazama-san cambió al instante. Sentí un escalofrío correr por mi espina dorsal cuando sentí su repentino cambio en el aura. Estaba tan oscuro y frío. Se sentía como si no fuera de este mundo. Mi cuerpo sintió un estremecimiento de miedo mientras lo miraba sin pestañear. Tenía el pelo blanco y sus ojos eran de un color similar a la miel y en la frente le crecieron cuernos.
¿Kazama-san...?
El cuerpo del hombre restante estaba temblando de miedo al ver el cambio repentino de Kazama-san. El sudor le caia por su rostro mientras que se lo tragaba. Fue testigo de algo que no debería haber visto. Su rostro estaba desencajado por la muerte y el miedo.
"¡Piensa que una patética criatura como ha tenido que ver mi forma de demonio!" dijo con una voz furiosa mientras que sus ojos crecían con maldad mientras se dirigía al hombre.
Asique, esta es la forma de demonio de Kazama-san.
"¡C-callate! ¡Monstruo!" dijo mientras corria hacia Kazama-san con la katana temblando en sus manos.
Por lo tanto, sabía que no iba a ganar, pero todavía cargo contra él. Esta vez Kazama-san se lanzó a una velocidad increíble como sus cuchillas se reunieron y agrietados con una luz blanca. Se movió tan rápido que ni siquiera podía ver lo que estaba sucediendo. Entonces me quedé sin aliento al ver la astilla el cuerpo del hombre en el suelo. Kazama-san estaba de nuevo a su forma humana y un chasquido se oyó mientras deslizaba su sangre que manchó la hoja en su vaina. Luego se dirigió hacia mí.
"Kazama-" pare mientras me dio su mano. "N-no" con miedo, cerre mis ojos por lo que el me iba a hacer ami.
Vi como me ponía el kimono cubriendo mi pecho y cogio mi obi que estaba tirado en el suelo y me lo puso alrededor de mi cuerpo frio. Entonces me levanto y me llevo en sus brazos.
"No tengas miedo, todo ha acabado ahora. No puedes andar, ¿verdad? Te llevare a casa." Dijo con una voz suave mientras que sentía el temblar de mi cuerpo.
Lo que el me dijo me alivio y volvi a llorar de nuevo.
"No llores. No se que hacer cuando estas llorando…" me cogió el pelo con la parte baja de sus mano y me quito las lágrimas.
El sonido de su voz la cual hacia una eternidad que no escuchaba sonaba muy dulce en mi oreja. La calidez del hombre al que amo tanto, lo que tanto anhelaba volvió a mi, sin embargo lo siento distante.
Me apoyo suavemente en el suelo y me limpie las lágrimas de mis ojos mientras que veía mi casa en frente mia. La puerta estaba abierta, llevándome en brazos al interior de la casa. Me puso en el futón de mi habitación
"Kazama-san… ¿Por qué estas aquí?"
Pregunte mientras se sentaba. Me miro silenciándose un momento.
"He venido a llevarte conmigo"
Lo que dijo hizo que mi corazón se parara.
"No hay ninguna razón por la que tu esperes aquí al Shinsengumi cuando no hay ninguno de ellos"
"Que…" mis ojos se abrieron con lo que dijo. "¿Qué estás diciendo? Por favor no digas algo como eso, que el Shinsengumi no estará más." Le replique con una sonrisa forzada en mi cara, pero mi voz estaba temblando.
El Shinsengumi puede ser que no este mas, pero hay una persona, Hijikata-san…" Y además, ya te lo dije, no voy a ir contigo" baje la cara cuando dije aquello.
El se quedó mirándome.
"El resto del Shinsengumi y Hijikata Toshizo no volverán. Están muertos" dijo sabiendo lo que yo iba a pensar.
Parpadee con sorpresa mientras que sentía un dolor en mi pecho. "Que, que estas… tu mientes. No hay forma de que Hijikata-san haya… que el haya…" mi corazón dolia y mis ojos empezaron a verse borrosos de nuevo. "… porque el dijo que cuando la guerra acabara, viviríamos juntos de nuevo. No hay manera de que el haya…"
No hay ninguna manera. No intentes mentirme.
"La muerte es la muerte. Acepta la verdad"
Mis lágrimas lentamente cayeron al suelo mientras yo le contemplaba.
Fin del capitulo 12.
