Resumen: Santana López es la típica joven adulta que pasa por un mal momento en su vida y no causa más que destrozos, pero todo cambiara cuando conozco a la novia de un amigo suyo y comience a sentir a sentir cosas por ella. ¿Qué sucederá entonces?

Disclaimer: Glee es una serie de televisión que pertenece a Ryan Murphy, Brad Falchuk e Ian Brennan, siendo transmitida por la cadena de Fox.


~ El amor siempre es cero ~

12

Yo gruñí de mala gana, de piernas y brazos cruzados, mirando hacia otra dirección. En frente de mí, Rachel estaba sentada con una postura firme, pero a su vez desviando un poco la mirada. Entre nosotras dos estaba Quinn, parada y mirándonos a las dos molesta. Llevábamos veinte minutos en silencio así que era cuestión de tiempo para que alguien rompiera el silencio, probablemente Quinn.

Mercedes estaba observándonos desde la mesa del comedor, comía unas frituras con forma de bolitas y mirando el debate que había aquí presente, riendo para sus adentro y sin ocultar una sonrisa.

– Esto se tiene que terminar – Dijo Mercedes riendo – Alguien va a hablar y sé que será Quinn

Yo también lo sabía.

Rachel resopló y Quinn gruñó.

– Se acabaron las peleas entre ustedes dos – Ella nos miró. Tenía cabellos revueltos en su perfecto cabello siempre bien peinado, manchas negras bajo los ojos, su vestimenta era un desastre y sus piernas apenas la mantenían en pie – Esta es la decima quinta noche que me despierto por los llantos de Beth provocado por ustedes así que van a dejar de pelear ahora mismo

Bufé. Fije mi vista en el reloj de la pared que marcaba las tres de la mañana.

– ¿Podemos ir a dormir? – Pregunté con un tono ronco.

– No – Quinn gruñó – Estoy cansada de que cada vez que tú llegues, ella – Apuntó a Rachel que le miró ofendida – comience a regañarte. Las dos despiertan a Beth todas las noches y saben lo complicado que se me hace para que duerma. ¡Vamos a hablar ahora!

– Es bastante tarde – Dije murmurando.

– No me interesa – Dijo Quinn. Ella miró a Mercedes – Tú qué haces aquí

– Solo me pica la curiosidad de saber a dónde se va Santana todas las noches y por qué Rachel le grita siempre que llega –

– ¿Acaso no puedo salir? –

Ella levantó una ceja – Seguro, pero cuando se trata de ti saliendo a escondidas no puede ser nada bueno –

– ¿No has pensado que tengo un empleo nocturno? –

Ella rió – Ni de chiste – Mordió otra bolita de fritura.

Quinn resopló – Mercedes, realmente no creo que debas estar presente –

– ¿Por qué? –

– Porque tienes que ir a trabajar mañana temprano y algo me dice que esta conversación va a ser larga –

La muchacha resopló y se fue caminando hacia su habitación. Una vez que estábamos las tres solas, Quinn trato de recuperar la compostura mientras peinaba ciertas hebras de su cabello.

– ¿Por qué fue la pelea esta vez? – Preguntó.

– Yo no sé, acabo de volver de casa de Brittany y… –

– ¡Por eso mismo! – Ella me gruñó – Me prometiste que me irías a buscar cuando terminara en el centro comercial, pero no fuiste y gracias a eso me vine caminando ¡bajo la lluvia!

– Ay, caminar bajo la lluvia está bien. Haría una buena escena de una película, ¿sabes? –

– Santana – Quinn murmuró – ¿Qué hacías en casa de Brittany a las tres de la mañana?

– Okey, para empezar estaba allí a las seis de la tarde –

– Bien, reitero, ¿qué hacías volviendo de casa de Brittany a las tres de la mañana? – Ella preguntó suavemente.

– Iba a quedarme a dormir, pero hace unas horas Brittany tuvo una pesadilla y después de que se quedo dormida decidí venirme. Me hubiera quedado, pero olvide que tenía algunas cosas aquí que necesitaría para mañana. Yo no sabía que la enana estaba esperándome despierta para gritarme –

Rachel bufó.

– Chicas, es en serio, me alegra mucho que hayan arreglado el problema que tenían con esto de la supuesta relación secreta de Brittany y Santana… –

– No era una relación secreta, estaba a punto de serlo – Murmuré interrumpiendo a Quinn.

Mierda, y pensar que ahora yo podría estar en una relación con ella de no ser por el idiota de Sam.

– Van quince días, Quinn – Rachel replicó – Quince días en los que ella promete algo y no lo cumple

– Sí, ya lo noté porque llevo quince noches tratando de dormir, pero ustedes no me dejan si la despiertan todas las noches – Quinn gruñó.

Torcí los labios, Rachel alzó las manos y se puso en pie – Bien, me iré a dormir, tengo que trabajar mañana igual que tú, Santana – Me miró firme – y espero que mañana vayas a bucarme al teatro a las siete como acordamos

Hice una mueca de pronto.

– ¿Qué? –

– Es que, recordé que mañana no puedo – Reí nerviosa, luego puse una mueca seria rápido – La cita médica de Brittany será a las siete debido a que el médico tenía cosas urgentes que hacer y la paso a esa hora. Yo iré con ella

– Okey, es lindo que trates de estar a su lado durante todo el embarazo, ¿pero qué pasa con Sam? ¿Qué pasa con esas promesas que me haces de ir a buscarme y luego no lo haces? – Rachel bufó – Sabes que no necesitaría que me vayas a buscar si no tuvieras el auto todo el día

– Yo pago la gasolina siempre, así que no veo porque no puedo usarlo cuando quiera –

Rachel gruñó.

– Eso me da curiosidad, aunque son las tres de la mañana y solo quiero ir a dormir – Quinn asintió – ¿Por qué Sam no va con ella?

No respondí por lo que las dos me miraron intrigadas.

– ¿San? – Quinn murmuró.

– Sigue de viaje, ¿okey? – Dije despreocupada – Maldito idiota

– Me iré adormir – Rachel bostezo – Ya veré yo que hacer, acompáñala a la cita

Una vez que Quinn y yo nos quedamos a sola, ella me miró seria y se sentó a mi lado.

– ¿En serio está de viaje? –

– No. Volvió anoche – Suspire – Es solo que las cosas con ellos están algo tensas

– Aún no le ha dicho, ¿verdad? – Asentí – Bueno, no puedes culparla, es algo difícil de decir. Ya ha pasado un mes

– Exactamente. Si no hubiera viajado cuando Brittany planeaba contarle entonces hace un mes podría haber tenido una oportunidad real con ella – Bufé.

– Sam hace muchos viajes y siempre está trabajando – Quinn murmuró – Quizá podría ser que tiene una aventura –

Me reí – ¿Sabes? Sería una locura no pensar eso, pero por desgracia realmente lo dudo. Pienso que él realmente la ama –

– Y tú también – Ella sonrió.

– Además, dudó que Sam hubiera hecho todo esto intencionalmente, lo de los viajes de trabajo y lo de estar siempre trabajando –

Asentí una vez. Ella me miró tranquila y luego suspiro – Okey Lopez, ve a dormir y yo también. Por favor no más peleas que despierten a Beth –

– Oye, ella tiene cuatro años, no es un bebé – Me quejé siguiéndola por las escalera.

– Santana, vivimos con una niña que aún cree que hay monstruos en su armario, cree en el conejo de pascua y le escribe cartas a Santa Claus – Ella dijo suavemente – Es normal que aún se despierte llorando por las noches si oye gritos. Se asusta

Suspiré rodando los ojos. Al llegar a mi habitación me acosté en mi cama pesadamente y luego le eche un vistazo a mi celular, pero no tenía nada de Brittany y no supe decir si era bueno o malo.

Al día siguiente hice lo que tenía que hacer con Rachel, trabajo. Buuu. La verdad es que yo no estaba muy concentrada, de hecho hasta planee en renunciar y conseguir algo mucho mejor que ser una camarera nada más, pero la verdad no tenía muchos trabajos a los cuales postular.

Todos los trabajos en el mundo estaban encerrados en un círculo rojo mientras yo estaba en la cafetería en un pequeño descanso porque no había nadie más a quién atender que estuviera en mi mesa. Debe ser patético que una camarera estuviera viendo el periódico por un mejor trabajo, ¿verdad?

– ¿En busca de otro trabajo? – Preguntó una voz.

Levanté la mirada encontrándome a Blaine frente a mí, yo asentí lentamente – Pero no hay suerte –

– Sí, eso puedo ver – Dijo tranquilamente – Quiero un refresco de cola

– Marchando – Coloque el periódico en el mostrador y me acerque a una máquina para hacerlo.

– Sabes que no conseguirás nada solo sentándote aquí y revisando el periódico, ¿verdad? – Dijo él – Tienes que salir y verlo por tus propios ojos

Resoplé entregándole el vaso de papel con una bombilla – ¿En qué trabajas tú? –

Sonrió – En una joyería –

– ¿Una joyería? ¿En serio? – Consideré un poco esa idea, pero la deseche – Probablemente me pasaría todo el día probándome pendientes y anillos en lugar de trabajar

– Es probable – Él señaló una casilla sin marcar en el periódico.

– ¿Institutriz? No, olvídalo, ni en mis más locos sueños – Dije murmurando – ¿Dónde trabaja Tina?

– Perfumería – Dijo él despreocupado – A lado de la joyería en donde yo trabajo

– Oh, wow, que coincidente – Volví a mirar el periódico desinteresada.

– ¿En qué eres buena? – Preguntó él.

– Sé cantar – Dije asintiendo – Puedo pelear y ganar

– ¿Es por eso que estudias derecho? – Se rió.

Yo sacudí la cabeza – Sí, ¿no has pensado que a veces solo se necesita a una persona para causar un giro en la justicia? –

– Entonces pelearas por los homosexuales – Se rió. Hice una mueca volviendo al periódico y luego señalé una casilla.

– ¿Qué te parece? Se necesita a alguien que enseñe lecciones de canto. Yo podría ser ese alguien – Dije sonriendo.

– Ya, pero dice profesional y además, eso será por cuánto tiempo, ¿dos clases? ¿Tres clases? ¿Una semana como mucho? No vas a ganar mucho así – Él sacudió la cabeza, metió la mano en su abrigo y saco un papel mostrándomelo – Aquí tienes una ayuda

Sebastián Smythe
Experto en fotografía y montajes
(56) 6784 6328

– Este nombre me suena – Murmuré para mi misma antes de mirar a Blaine – ¿Por qué me lo das?

– Porque cualquiera puede tomar una fotografía y además porque mereces un poco de ayuda después de haber ayudado tanto a Brittany – Dijo sonriendo.

– No entiendo aún así – Volví a mirar la tarjeta – ¿Qué sucede con él?

Volví a preguntar, pero Blaine ya se estaba marchando – Espero que tengas suerte –

Estaba confundida, pero no pude decir mucho más sobre este asunto. Termine guardando la tarjeta y volviendo a considerar las opciones del periódico.

– Santana, tienes clientes – Kurt dijo mientras caminaba hacia el mostrador con una bandeja de vasos vacíos.

Solté un suspiro pesado y asentí.


Miré a Rachel por el rabillo del ojo mientras me acercaba al teatro, ella seguía memorizando un par de diálogos anotados en un cuadernillo así que realmente no estaba prestando atención a nada. Yo iba manejando en ese momento.

– ¿Sabes que tú no vas a actuar, cierto? – Pregunté casi con desinterés, solo porque la estación de radio parecía tener una interferencia y la canción que había estado oyendo ya no estaba al aire. Solo era un nubarrón de ondas que impedían poder usar la radio como quería.

– Solo lo estoy haciendo para saber que los actores y actrices lo harán bien – Dijo ella tranquilamente. Rodé los ojos.

– La gente normalmente va a disfrutar de una obra, no a corregirla mentalmente –

– Lo que sea. Por cierto, gracias por traerme, y no te preocupes por la salida, ya he hablado con Finn y le he comentado lo que sucedió –

– Es lo menos que puedo hacer por mi hermanita. Ofrecerme voluntariamente a traerla a su aburrida obra – Dije encogiéndome de hombros con una sonrisa.

– Y con voluntariamente te refieres a que yo te he tenido que pagar el almuerzo para que me trajeras –

Me reí entre dientes – Pudiste usar el dinero para venir sola –

– No, es mejor si tú me traes – Ella sacudió la cabeza – Aún en el metro no habría podido llegar a tiempo y siempre hay mucho tráfico por aquí, además de muchas personas como para ver en un taxi que se detenga en cada parada que encuentre

Me encogí despreocupada.

Después de un momento en el tráfico y de escuchar a la enana quejarse de no llegar a tiempo a la obra, por fin logré dejar a mi hermana en su preciada obra con dos minutos de retraso y ahora tenía que recoger a Quinn y a Beth en el jardín porque se suponía que Puck iría por la niña, pero no lo hizo porque le salió algo a último minuto y Quinn tuvo que ir y ahora no tiene quien la fuera a buscar ya que ella fue caminando allí debido a que se encontraba cerca.

Cuando llegué allí me encontré con Quinn sentada en una roca bajo un árbol que apenas daba sombra. Miré el jardín de Beth que era bastante chico por fuera, se podía ver tres alas más un jardín de juegos. Una de las alas estaba separada de las otras porque seguramente debía ser el baño y las otras dos debían ser dos salones de clases. En la entrada había un pequeño muro que tenía dibujado algunos niños tomados de la mano de una profesora, un sol sonriente y unos animalitos. Los diseños de los niños y la profesora eran a formas de triángulos y círculos, un vestido rosado para chicas y uno azul para chicos, de esa forma se podía saber el género de los niños.

Estacione cerca y me dirigí hacia la rubia que estaba pendiente de su teléfono, observé una roca cerca de ella, justo al lado y me senté.

– Wow, estas rocas son incomodas – Murmuré.

– Se supone que son de adorno, no para sentarse – Dijo ella quitando la vista de su teléfono – Han pintado las bancas

Miré hacia el frente donde había dos bancas blancas recién pintadas con una cinta que decía "no pasar, pintura fresca." Asentí una vez y luego la miré.

– Dios, ojalá hubiera venido luego –

– Ya van a salir ya, quedan diez minutos –

– Me siento como un chofer, ¿sabes? Tengo que llevar a Rachel a su estúpida obra, venir a buscarte a ti, llevar a Brittany a la consulta médica –

– Que yo sepa no estás obligada a hacerlo. El bebé no es tuyo – Ella dijo con un tono tranquilo.

Me encogí de hombros – Pero quiero hacerlo – Sonreí – Si realmente quiero tener algo con ella entonces implica que tengo que ser parte de la vida de ese bebé, ¿no? Tengo que apoyarla y ayudarle en todo lo que pueda

Quinn suspiró – Supongo, pero realmente no estás obligada –

Levanté una ceja – ¿Te molesta algo, Fabray? –

– No – Sacudió la cabeza.

– A mí me parece que sí –

– Es solo que, bueno, sí hay algo que me molesta. Tú –

– A ver, pensé que habíamos hecho las paces después de todo lo sucedido en la secundaria – Dije molesta.

Ella sacudió la cabeza – No tonta, me refiero a que me molesta que estés haciendo tanto por Brittany. Te lo dije, el bebé no es tuyo y no tienes porque hacerte cargo de todo, demonios, si hasta parece que fuera tuyo –

Resoplé – No es mi culpa que Sam nunca esté presente cuando ella lo necesita –

– Aún así… –

Sacudí la cabeza – Creo que deberías de aceptarlo – Me miró confundida – Quiero estar con Brittany y el bebé viene incluido. Si Sam no es capaz de hacerse cargo de su propio hijo entonces no tengo ningún inconveniente en hacerme cargo de él si fuera mi novia

Ella me miró sorprendida y la verdad yo tampoco sabía de dónde venía tanto coraje, pero por alguna razón me sentía así.

– Hacerte cargo de un bebé que no es tuyo es mucha responsabilidad – Dijo ella – ¿Si quiera has pensado en lo que Brittany pueda pensar? ¿O en lo que pensará Sam?

– Lo que Sam piense me trae sin cuidado – Dije despreocupada – La única que me importa es Brittany

Ella se rió con sorna – Pongamos que eres novia de Brittany – La miré intrigada – ¿Has pensado en que tal vez Brittnay no quiere que te hagas cargo de su bebé? ¿Siquiera lo va a conservar?

– Ella se quedará con él – Asentí con firmeza – Me lo dijo y sé que hablaba en serio

– Tú apenas toleras a los niños –

– Pero se trata de algo diferente – Dije suavemente – Cuando Beth nació tampoco me gustaban los niños, pero estuve bien con ella, de hecho la amo aún si no fuera mi sobrina por sangre. Los niños realmente no van conmigo, pero hice una excepción con ella y haré una excepción con el hijo de Brittany –

Quinn se rió. Yo la miré confundida y ella al verme se volvió a reír – ¿Quién eres? – Rió suavemente – ¿Qué le hiciste a Santana?

Yo sonreí ligeramente antes de reírme también.

– El amor es lindo – Murmuró – Es… lindo estar enamorada, sobre todo aún más si esa persona te corresponde. Estoy feliz por ti, pero la situación no lo convierte en algo bueno, solo espero que sepas lo que haces

– Esto es lo que quiero – Asentí – Cuando Sam sepa todo sobre Brittany – Alcé la mirada hacia el frente y sonreí torcido – y sobre mí se va a armar una grande, pero no me va a importar porque sin duda voy a estar allí para ella y sé que de algún modo todo va a salir bien. Lo sé

Cuando la enana rubia salió, corriendo hacia nosotras con un dibujo en sus manos, nosotras subimos al auto. Quinn aseguro el asiento para niños y luego partimos de vuelta a casa. En el camino Beth nos contaba algunas cosas que hizo en clases y nos contó sobre el dibujo, el cual estaba ahora en manos de Quinn que lo miraba con una sonrisa. Al parecer era un dibujo de su familia.

– Me veo fantástica allí – Dije con el ego alto.

– Tú conduce – Quinn se mofó. Me reí ligeramente.

– Tía Tana – Miré por el espejo retrovisor – ¿es cierto que la tía Brittany y tú son pareja?

La miré sorprendida y luego a Quinn que se encogió de hombros.

– ¿Quién te dijo eso, cariño? – Q preguntó.

Ella sonrió tranquilamente – Se lo oí decir a la tía Rachel.

– Maldita chismosa – Murmuré.

– Cuida tu vocabulario – Quinn me regaño.

Beth nos sonrió y yo solo le dije que la verdad "no, pero planeo que suceda." La respuesta hizo que la muchacha sonriera y murmurara "ella me cae bien, siempre juega conmigo." Le lancé una mirada de superioridad a Quinn que se rió con sorna.


La verdad había tenido horrendo como chofer y todo lo que podía pensar era en que si no fuera por la cita médica yo ahora estaría durmiendo en mi cama, pero no, allí estaba sentada en una incómoda banca esperando el turno de Brittany que no dejaba de mirar una revista de nombres.

– ¿Y ya elegiste nombres? – Pregunte solo para sacarnos del silencio que nos rodeaba. No es que fuera incomodo, es que era aburrido.

– Me gusta Elías para un niño – Sonrió ella – Para una niña… no lo sé, ¿Rosemary?

– Es bonito – Sonreí – El de la niña, claro, ¿no es una flor?

Ella asintió – Rosmarinus – No quito la vista del libro.

– ¿No te cansas de saberlo todo? –

– ¿Qué puedo decir? – Me miró divertida – Estoy maldita con mi sabiondez, y sí, sabiondez es una palabra

– ¿En serio? –

Ella se rió – Como nombre –

– ¿Quién se llamaría Sabiondez?–

– No sabiondez, sabihondez – Corrió ella.

– Aún así es extraño. Bueno, al menos es mejor que el nombre de mi padre, se llamaba Aaron Lopéz. No parece un nombre muy latino a decir verdad – Dije despreocupada.

–Se cree que es de origen Gallego y se extendió por la Peninsula íberica– Ella sonrió.

– Entonces no es latino. Toda mi vida es una mentira – Fingí pánico, Brittany se rió – ¡Soy Europea!

Ella se rió suavemente – Los apellidos no dictan de donde somos, Santana, sino nuestro linaje de sangre. Tus padres pudieron ser descendientes de algún Europeo que llego a Latinoamérica y se instalo a vivir allí, sus hijos tuvieron hijos en Latinoamérica y así sucesivamente de generación en generación hasta llegar a ti –

– ¿Cómo sabes tanto? – Me reí.

– Estás hablando con la hija de las calificaciones perfectas – Ella dijo con un tono cantarín, pero cierto tono amargo se oculto detrás de su sonrisa – Aprendí muchas cosas, cosas que son relevantes y cosas que no

– Dime algo que no es relevante para el mundo – Dije intrigada.

– Que la tierra gire alrededor del sol – Ella me miro con una sonrisa ligera y luego volvió a su libro.

Me reí – ¿Estás bromeando? Es muy relevante que la tierra gire alrededor del sol porque si no lo hace entonces nosotros nos congelaríamos –

– Vaya, sabes sobre ciencia – Ella dijo divertida sin despegar la vista del libro – Pero no es relevante para el mundo

– Claro que lo es – No pude evitar sonreír con incredulidad – Los científicos lo dicen, lo han descubierto y es bueno saber que la tierra gira alrededor del sol porque entonces no sabríamos explicar nada de la gran bola de fuego

¿Y qué diablos supone para mí? – Ella dijo con impaciencia, pero había algo en su tono de voz que me llamó la atención – Me asegura usted que giramos alrededor del Sol. Aunque girásemos alrededor de la Luna, ello no supondría para mí o mi labor la más insignificante diferencia

La miré sorprendida por un momento. Abrí la boca para decir algo, pero entonces me quede pensando en ese tono de voz que resaltaba, sonreí divertida entonces – ¿Recitas a Shakespeare? – Entendí que ella recitaba algo, ese era el tono que me llamó la atención, como si estuviera actuando en una obra, además me llamó "usted".

– Holmes, mi querida Santana – Ella rió suavemente.

Me reí con un bufido – Ahora Holmes. Eres toda una caja de sorpresa –

– Bueno, con dos padres estrictos que querían que fuese no solo la niña perfecta sino la más inteligente… fue una niñez extraña, leyendo a Holmes eso fue por gusto) o recitando a Shakespeare – Ella suspiró.

– ¿Me estabas tomando el pelo con lo del sol? – Sonreí.

– No realmente, aunque pienso que Holmes se equivoca en una cosa – Ella me sonrió.

– ¿Qué la tierra si gira alrededor de la luna porque es obvio que existe una luna por las noches?

Ella rió suavemente – La diferencia que haría en su labor es saber si sus casos ocurren de noche o de día – Sonreí ligeramente ante sus palabras – Además, pienso en la tierra como una versión abstracta del mundo de una persona y sería como pensar que la tierra, el mundo de una persona, gira en torno al sol que vendría siendo alguien que haga sentir a esa persona cálida y feliz

– Es la Teoría Pierce – Me reí ligeramente. Ella rió también y luego cambió página al libro – Nos fuimos del tema, ¿verdad?

– Sí – Sonrió – ¿Cómo se llamaba tu madre?

– Maribel – Sonreí.

– No hablas muchos de ellos –

– Ya te dije lo que tenía que decir – Dije suavemente con una sonrisa tierna – Eran los mejores padres, siempre me apoyaron en todo y siempre me cuidaron

– Parece que fueron unos padres increíbles – Sonrió ella suavemente.

Tomé su mano con suavidad – Lamento lo de tus padres – Dije suavemente – Tal vez solo necesitan algo más de tiempo para entender que hicieron mal y que hacen mal. Ellos algún día van a entender que a pesar de todo lo que pudo suceder o sucedió, tienen a una hija fantástica que en su forma de ser y con su inocencia ya es perfecta

Ella me sonrió suavemente y luego me besó en la mejilla.

– Me gusta Rosemarie, ya sabes, con /ie/ en lugar de /y/ – Sonreí ligeramente.

– ¿Cómo sabías que lo pronuncie con /y/? – Ella levantó una ceja intrigada.

– No lo sabía – Me reí – Solo hice un comentario y tú lo dijiste. Aún no sé la diferencia de los dos nombres así que…

– Solo en la ortografía – Se rió.

– Elías es un nombre lindo para un niño – Asentí una vez.

– Ya, pero se parece a Elliot – Suspiró – O al menos de alguna forma me hace pensar en ese nombre

– Piensa que se trata de tu hijo, no de tu padre – Murmuré suavemente.

Ella me sonrió – Gracias por todo, San –

Sonreí asintiendo.

– ¿Brittany Pierce? – Escuchamos la voz del médico. Las dos nos miramos.

– Okey, señorita Pierce – Dije suavemente – Es hora de saber que va a tener…


Aún estaba anonadada por lo sucedido en la consulta médica y tenía una sonrisa en mi rostro, pero a su vez también había un sentimiento de amargura que tenía. Hice de todo para tratar de olvidarlo, desde tratar de escuchar a Rachel parlotear por su obra, hasta escuchar a Quinn hablar sobre un aburrido programa.

La sonrisa en mi rostro no se debía al programa de televisión que pasaban en ese momento sino que se debía a Brittany. Ella estaba teniendo un niño. Un niño. La mirada brillante en sus ojos, la sonrisa en sus labios y todo eso era la única imagen que realmente importaba en mi cabeza.

Ella estaba emocionada y ahora sí podía comenzar a pensar en un nombre fijo para el bebé, porque a pesar de que Elías le gustaba, ella quería seguir pensando en ello y además no podía solo escoger el nombre sino que Sam debía ayudar en eso.

Sam.

Todo había salido de maravilla en la consulta y yo pensaba que ese momento había sido tan mágico que nada podía arruinarlo, pero nada más al salir de la consulta y dirigiros al auto nos encontramos con Sam.

Tanto Brittany como yo estábamos sorprendidas por su aparición y él se disculpo con ella diciendo que había hecho de todo por poder llegar a tiempo, pero por lo visto no pudo y aún así decidió venir con la esperanza de que no hubiera sido su turno aún. Aún recordaba la mirada de sorpresa de Brittany y aunque yo no quería admitirlo sus ojos habían brillado de esperanza al verlo, eso me dio celos, pero no pude decir mucho. Y debido a que Sam andaba en su propio auto ella se fue con él agradeciéndome una vez más por estar con ella como siempre, Sam también me lo agradeció esperando que no hubiera sido tanto problema, eso no habría sucedido así si él supiera que sucede entre Brittany y yo.

Yo no sabía mucho, salvo que tenían una cena en su casa y Brittany me había invitado, pero me negué con la excusa de ir a buscar a Rachel, pero yo sabía que ya era bastante tarde para hacerlo así que en ese momento solo me dirigí a casa.

Las chicas me habían preguntado sobre el bebé de Brittany y yo respondí tranquilamente, pero todas habían notado que la sonrisa en mi rostro ocultaba algo y cuando les dije que Sam se había presentado al final de la consulta solo Quinn y Rachel comprendieron que significaba.

Debían ser las once de la noche cuando Quinn y yo hablamos sobre un trabajo para nuestra clase de derecho. Yo en ese momento metí la mano al bolsillo buscando un papel sobre el tema del proyecto cuando me encontré con la tarjera que Blaine me había dado. Era un poco tarde, pero aún así decidí saber de que se trataba y llamé.

– ¿Qué haces? – Quinn preguntó.

– No tengo ni idea – Dije tranquilamente.

¿Hola?

– ¿Sebastian? – Pregunté suavemente – Hola, hablas con Santana, eh, creo que nos conocemos o algo

El muchacho rió suavemente – Eres la chica de la tienda de música, ¿no? Hablamos por mensajes

Me reí con algo de vergüenza.

– Siento que sea tan tarde, pero yo te llamé para… bueno la verdad no tengo ni idea de por qué te llamé – Dije con una sonrisa nerviosa – Es que yo estaba buscando un trabajo y un amigo me dijo que te llamará, pero no me explicó por qué y yo la verdad no sé que estoy haciendo

Él rió – ¿Qué amigo?

– Ah, Blaine, Blaine… uh… no recuerdo su apellido –

¿Anderson? – Parecía sorprendido – Supongo que esta es su forma de hacerme pagar el favor – Casi podía ver la sonrisa en su rostro – Está bien, empiezas el lunes

Parpadeé confundida – ¿Qué? –

El lunes

– Eso lo oí, pero es que no entiendo nada. Wow, esto no puede ser lo más extraño que me haya sucedido – Murmuré más para mí que para él.

¿Él no te lo dijo? Soy fotógrafo

– Eso sí lo sabía, creo – Dije mirando la tarjeta.

Estaba buscando un asistente, alguien que me ayude a tomar fotos o hacer montajes. Solo medio tiempo y pago veinte la hora, eso sí es todos los días – Dijo tranquilamente – ¿Aún interesada?

– Yo creo que sí – Dije sin desaprovechar una oportunidad así.

Entonces comienzas el lunes. Nos veremos de cuatro a siete

Sonreí emocionada – Estupendo. ¿Dónde te encuentro? –

En la tienda de discos – Dijo él con uno tono misterioso – Tranquila, de allí iremos a tomar las fotos

Sonreí ligeramente.

– Vale, gracias – Sonreí. Al cortar la llamada miré a Quinn sorprendida.

– ¿Qué fue eso? –

– Tengo trabajo nuevo – Dije emocionada. Ella me miro sorprendida – Me pagan veinte la hora y todo lo que tengo que hacer es tomar fotos

– Tú no eres fotógrafa – Ella se burló.

– Cualquiera puede tomar una fotografía – Repetí las palabras de Blaine.

Rachel se nos acerco riendo – Entonces Kurt y yo estaremos solos en el trabajo –

– Así parece – Dije riendo aún. Mi celular comenzó a sonar en ese momento y yo pensé que se trataba de Sebastián, que tal vez olvidó algo, pero cuando vi el identificado de llamadas me sorprendí de que se tratara de Tina – ¿Hola?

Necesito que vengas urgente – Su tono parecía agitado, tratando de mantener la calma, pero también estaba preocupada.

Fruncí el ceño lo que llamó la atención de las chicas.

– ¿Tina? – La llamé – ¿Qué sucede?

Tienes que venir Santana – Dijo ella preocupada. Escuche un ruido del otro lado, algo rompiendo.

– ¿Qué fue eso? – Pregunté preocupada. Mercedes me susurro ponerlo en altavoz, pero no le hizo caso – ¡Tina!

¡Ven enseguida! Sam lo sabe

Abrí los ojos de golpe. Sam lo sabe. Solo podía significar una cosa…

– Mierda – Murmuré mirando a las chicas frente a mí.

Continuara…


Interesante, qué va a suceder ahora... uuuhm...

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