Hola de nuevo.

Si, he regresado y con dos capitulos ademas de una historia Ulquihime que se desarrolla a la par de esta, para que se entienda el universo de las dos es necesario leerlas a la par. jaja que complicado ¿no?.

Bueno, no les quito mas el tiempo y sigo con lo que nos importa.

DISCLAIMER: Como ya es bien sabido, bleach le pertenese al genial sensei Tite, mi historia toma a los personajes solo un ratito solo para entretenimiento.

NOTA: Para no confundir, cuando el texto este en letra cursiva se trata de un pensamiento, cuando entre los parrafos se encuentren con asteriscos se indica que inicia otro tiempo, lugar o corta la historia de uno de los personajes.

Con todo el tiempo que ha pasado es de esperar que mi forma de redactar haya cambiado, si es así espero que sea de manera grata. Disfruten.

Capítulo 13. Un reencuentro anunciado

Rukia fue literalmente arrastrada por Rangiku a la habitación donde, esta última, pasaría sus contados días de soltería. Sin ningún tipo de miramiento fue despojada rápidamente el kimono ceremonial que llevaba puesto durante el festejo en el santuario.

- ¡Pero yo no puedo ir! – protestaba constantemente sin que fuera considerada siquiera.

- Tu equipaje está aquí de cualquier forma – Contesto la rubia con gesto de enfado.

- ¡Puedo quitarme el kimono yo sola! – protesto nuevamente al quitarse la última prenda capa del pesado kimono quedando en ropa interior.

- Rukia, tienes que venir – decía mientras sacaba prendas de una maleta – esto es muy importante para mí.

- No quiero que me mal interpretes Ran, es solo que le prometí a Nana que regresaría temprano con Ren – la morena frunció el ceño muy preocupada – Te aseguro que te divertirás mucho más sin mí – cambiando la ropa que su amiga intento que vistiera.

- No puedo ganar ¿verdad? – dejándose caer desanimada en la cama – aunque se lo prometiste a Orihime.

- Lo siento Ran, pero en este momento lo único que deseo hacer es estar con Ren – poniéndose una camiseta y unos jeans rápidamente para escapar lo más pronto posible de su captora enmascarada de su amiga – también tendrás que disculparme con ella.

- ¡Entiendo que quieras estar con ese hombrecito, pero eres mi mejor amiga y tienes que estar conmigo! – Rangiku uso su última jugada, el chantaje. Haciendo alarde de sus dotes histriónicas, su rostro dibujo un gesto indescifrable, grandes ojos llenos de reproche que miraban a Rukia y una especie de puchero característico de un niño pequeño.

Rukia no consiguió evitar reír mientras que Rangiku enrojecía víctima de su propio berrinche. No era raro que ambas actuaran como adolecentes cuando compartían momentos a solas, Rangiku solía ser capaz de poner de buen humor a Rukia en los momentos más tensos.

- Está bien – se enderesandose para mirar a Rukia – Dime ¿Qué tal te va con el estirado de Ulquiorra?

Rukia no quería herir los sentimientos de su amiga. Ulquiorra resulto ser mucho mejor asistente ejecutivo de lo que había sido ella así que solo se limitó a decir – Bien.

Ulquiorra no era alguien ordinario. Había sido entrenado y se encargaba de la seguridad de Rukia. Desde luego el puesto de asistente solo era una fachada. La misión actual que lo ocupaba, la misma Rukia se la asigno.

La rubia enarco la ceja pretendiendo protestar pero el sonido de ligeros golpes a la puerta puso fin a eso para alivio de Rukia. Con bastante agilidad la voluptuosa rubia salto de la cama para acudir al llamado en la puerta. Al abrir, una chica menuda de cabello castaño con enormes ojos cafés apareció en la habitación. Un mensaje para Rukia de su hermano había llevado a Momo a la habitación para entregarlo personalmente. En instantes, ella, fue cortésmente echada por la rubia cuando ya había cumplido su encomienda.

Para las dos chicas que se encontraban en el pequeño hospital, Inoue, era la prioridad desde el momento en que Ichigo entro con ella en brazos. La situación estaba bajo control e Ichigo considero que no era necesario quedarse por más tiempo, además necesitaba un descanso después de un largo día.

La tensión al fin estaba cobrando la factura a su cuerpo, la cabeza comenzó a doler más de lo que podía soportar. Se sentía tan pesado que el descansar en el poco confortable sofá de la sala de espera no parecía mala idea. Cedió ante su necesidad de descanso acomodándose en sofá. Con los ojos cerrados comenzó a presionar su sien para luego terminar con una especie de masaje en pequeños círculos esperando que, con eso, el dolor fuera menos intenso.

Había perdido la noción del tiempo cuando abrió los ojos. Frente a él, una mano se extendió brindándole un pequeño vaso de papel junto a una pequeña capsula. El hombre esbelto de lentes y cabello negro, permaneció estático el tiempo suficiente para que tomara la capsula antes de indicarle que lo acompañara. Ichigo conocía a ese hombre y sabia lo frío que solía ser. Muy breves ocasiones había interactuado él, pero en este momento lo que se percibía en su actitud no era frialdad sin embargo no dudo en seguirlo. Al final del pasillo, por donde caminaron sin pronunciar ninguna palabra, llegaron a la habitación donde se encontraba Orihime.

- Solo está dormida, le dimos un sedante intravenoso. Después que llegaras con ella recobro el conocimiento así que pudimos hacerle todos los exámenes disponibles. Los resultados son normales pero yo recomendaría unas radiografías o si fuera posible una tomografía, para estar seguros – Comento mirando el expediente en sus manos – Desafortunadamente aquí no hay posibilidades de hacerlo. Deberá ir a los laboratorios Kurotsuchi. Hare una prescripción para que acuda lo más pronto posible. En este momento firmare su alta para que ella pueda irse en cuanto despierte.

- Entonces ¿porque se desmayó si el golpe no causo algún daño? – respondió Ichigo visiblemente preocupado.

- Clínicamente no hay razón – respondió a la pregunta – sin embargo he escuchado del personal que no descansa adecuadamente y me atrevo a suponer que se trata de agotamiento, en todo caso, recomendare el uso de este complejo y algo para el dolor que deberá tomar de acuerdo a las indicaciones – poniendo en la mano de Ichigo la receta - ¿podrás encargarte de que alguien la cuide, Kurosaki? – dirigiéndole una fría mirada concluyo.

- ¿Ishida? – finalmente Ichigo lo llamo antes de que saliera de la habitación - ¿debo decirle que estuviste aquí?

- No será necesario. De cualquier forma hoy no debería estar aquí, si me disculpas – contesto Uryū tajante antes de partir.

Ichigo toco nuevamente la sien que, en ningún momento había dejado de doler. No tardo en comprender lo que pasaba y la consiguiente culpa al saberse ajeno a la situación. Esa chica que siempre solía estar alegre y brindaba una gran sonrisa confortante, era quien más necesitaba ayuda. En su mente, la lluvia de recuerdos llegaron y, uno en particular cobro mayor importancia.

Años atrás, cuando perdió a su familia y en el momento en que su relación termino, siempre procuraba ocuparse la mayor parte del tiempo tratando de evadir su dolor a costa incluso de su salud; ahora hacia lo mismo. Pero, ¿Qué podía él hacer? ¿Cómo podría ayudarla? En este momento no podría cargar con los problemas de nadie más, se encontraba ahí por cuestión de negocios únicamente. Sintió una profunda tristeza pero aun cuando supiera como ayudara no estaba seguro de que él fuera el indicado.

- Si te ocasione algún inconveniente… lo siento, Kurosaki–Kun – Con un tono de voz muy bajo dijo Orihime sacando a Ichigo de sus pensamientos.

- ¡¿Has estado despierta mucho tiempo?! – cuestiono el muchacho al percatarse de una pequeña lagrima recorriendo la mejilla de Orihime.

- Lo suficiente – contesto la chica – pero no es necesario hablar sobre eso además ya estoy bien – levantándose de la cama. Secó una escurridiza lágrima que trataba de escapar y lanzo un enorme suspiro para después esbozar una gran sonrisa hacia Ichigo - ¡¿lo ves?!

Para Ichigo, esa actuación era poco convincente pero en cuestión de problemas amorosos él no era alguien quien pudiera dar consejos. En realidad el poco convencimiento que mostro su rostro desato una reacción inesperada.

- ¡No me crees! ¿verdad? – mirando con esos grandes ojos en busca de la confianza que alguna vez tuvo en ella.

- ¡Desde luego que te creo! – aclaro Ichigo al darse cuenta de cuán importante se había vuelto que le creyera.

- No es lo que piensas – sujetando dulcemente la mano de Ichigo - ¡Se lo que parece pero no es así! ¡Te lo prometí! – el tono de su voz se tornó ansiosa – Admito que he trabajado mucho y que a veces olvido comer pero no es eso… - pensando rápidamente como lo debía decir sin parecer demasiado alterada – ¡He trabajado mucho porque también lo han hecho Sado, Tatsuki e incluso Kuchiki! – liberando el mechón de su cabello con el que estuvo jugando, al fin, había encontrado la fuerza para decirlo en voz alta, gritarlo mejor dicho.

- ¡Comprendo! – exclamo el chico tratando de calmar la situación.

- Es solo que… – exhalo antes de continuar – quiero que este lugar sea una clínica que este preparara para atender cualquier necesidad.

- Está bien… – aclaro su garganta un poco antes de continuar – Estoy totalmente seguro que lo logras. – Sentándose a un costado de Orihime - Me alegra verte y saber que vas a estar bien – coloco los frascos que le habían dado sobre una mesita al costado de la cama y apreso ambas manos de la chica – Debes cuidarte de acuerdo – hablando con delicadeza. –Bien, debo irme ya, tengo una cita de negocios por la mañana – sonriendo al soltarle las manos.

- ¡Espera Kurosaki–Kun! ¡por favor! – mostrando una enorme sonrisa renovada - ¡Acompáñame esta noche!

- ¡Lo siento Inoue pero no puedo! – tratando de ser cortes – Recuerda tomarlas como están indicadas – acomodando su saco.

- ¡Te equivocas, esta noche vas a venir conmigo! – dijo totalmente resuelta, con una impetuosidad pocas veces vista por Ichigo dejándolo sin opción – Justo después de los juegos artificiales iba a reunirme con los chicos en el club, ven conmigo, ¡te aseguro que les gustara verte!

Él simplemente le permitió que lo llevara en un breve recorrido por calles que al parecer no conocía. Por supuesto, todavía había personas que deambulaban por las mismas calles que ellos. Algunos desde cuadras atrás y otros más se unían en su recorrido al mismo tiempo que la música, lejana al principio, se escuchaba cada vez más cerca.

Llegaron a un lugar que era una réplica exacta del Soul Society de Tokio. Mientras caminaban entre toda aquella multitud, no se apartó de la chica que lo guiaba logrando avanzar hasta un grupo numeroso al final de la barra.

Con un amistoso saludo, Orihime llamo la atención de todos e inmediatamente la algarabía seso, tan repentinamente que; cualquiera podría jurar que aquellas personas estaban lejos de ser amigos. El silencio entre ellos solo era comparable con el bullicio de su alrededor. Ninguno de los presentes se atrevía a dar la bienvenida a los recién llegados. Realmente Ichigo no estaba cómodo con la situación, miro a Orihime y acercándose a su oído anuncio su partida. En realidad él no esperaba nada menos que eso, después de todo, era consciente de que por largo tiempo no había procurado la amistad de ninguno y a pesar de lo bien intencionada que fuera Orihime, ellos no lo aceptarían tan fácilmente.

Sin nada que hacer, Ichigo, dio la espalda a Orihime dispuesto a partir sin embargo una figura inconfundible y sumamente familiar lo detuvo en seco. Tan extraño como solía ser, Urahara, lo miro antes de tomar un sorbo del trago que llevaba en su mano. Ladeo ligeramente su cabeza deslizando su sobrero un poco para dejar al descubierto la mirada inquisitiva de sus ojos grises. Sin duda, Urahara tenía esa habilidad, deducir las intenciones de los demás.

- ¡Vaya, vaya! ¡Vean quien ha venido! – elevando la voz tanto que todo aquel cercano a ellos miro en su dirección - ¡El hijo prodigo ha regresado! ¡Esto de verdad merece una gran celebración! ¿no es verdad, Gin? – girando rápidamente sobre sus talones acerco al hombre alto y esbelto tras él

Repentinamente y para sorpresa de todos, Gin, propino un fuerte puñetazo en el rostro de Ichigo sin que este pudiera esquivarlo. Inoue trató interponerse entre ellos para poner fin a esa situación pero el brazo fuerte de Sado la detuvo, ella volteo a mirarlo y encontró en su lugar el rostro de Tatsuki quien simplemente sonrió e indico que continuara observando.

- La última vez que nos vimos hiciste algo similar en mi – Gin estiro el brazo para ayudar a Ichigo a levantarse – Entonces me prometí que cuando estuviéramos de frente te propinaría una paliza por ser un bastardo hijo de perra – entre abrió sus ojos que habitualmente parecían cerrados, diciéndolo solo para Ichigo – pero ahora me pregunto ¿qué es lo que debería hacer?

- También me alegra verte – comento Ichigo tocándose la quijada y estrechando la mano de Gin después de levantarse.

- ¡Vamos, Vamos! ¡No hay nada que ver! – Grito Urahara para que los curiosos se alejaran o pasaran de largo – ¡Creo que estamos todos ya! ¡Pasemos al reservado para nuestra reunión! – dijo alegremente.

Tras esos incomodos momentos, los presentes siguieron a Urahara quien los guió hasta unas escaleras al final de un pequeño pasillo. Las escaleras conducían a una amplia habitación bien iluminada, en su interior ya esperaban alimentos y bebidas para el festejo, incluso un aparato de karaoke.

- ¡Pasen, pasen! – dijo alegremente Urahara, retrocediendo un paso para dejar pasar a los invitados después de abrir la puerta – solo no toquen el karaoke, hoy hay música en vivo y no sera necesario ocupara – dijo sonriendo a todos.

Finalmente Ichigo estaba disfrutando la velada, había pasado tiempo desde la última vez que estuvo de esta manera con sus viejos amigos. Recordó anécdotas, rió y se puso al día con las noticias, tal vez no había sido mala idea quedarse.

La reunión se organizó para celebrar la despedida de solteros de Gin y Rangiku, quienes se casarían en unos días. Aunque la boda se llevaría a cabo en uno de los salones del hotel, la ceremonia sería muy íntima y solo los familiares de ambos estarían presentes.

Orihime parecía preocupada, con insistencia consultaba el reloj. Ichigo estaba a su lado por lo que pudo notarlo. Sintió curiosidad y toco ligeramente el hombro de su amiga. Ella volvió su mirada a él y le sonrió – estoy un poco preocupada por Rangiku.

Gin que se encontraba a un lado contesto – No lo hagas. El llegar tarde es solo su manera de ser el centro de atención – contesto despreocupadamente antes de girarse y continuar su charla con Urahara.

Momentos después se abrió la puerta y Rangiku cruzó por ella. Camino por la habitación agitando todo el tiempo la mano como si se tratara de un desfile de moda. Llego hasta Gin, quien fingió estar enojado. Un efusivo abrazo y un prolongado beso arrebataron un extendido aplauso de los presentes y el tono carmesí en el rostro del novio. Rangiku seguía siendo demasiado expresiva, fue el pensamiento colectivo.

Una vez que cesaron los aplausos y de nuevo comenzaron los bullicios de conversaciones ajenas. Ichigo se dio cuenta de que Rukia también se encontraba ahí. Se había alejado y hablaba con un hombre extraño de cabello negro y piel demasiado blanca. Permaneció observándolos por un rato. Vio como aquel hombre asentía con la cabeza mientras Rukia hablaba con él. Luego regreso junto a Rangiku dejándolo atrás. Ese hombre retrocedió un poco más para alejarse de la multitud.

Inoue, llamo su atención cuando lo tomo del brazo para guiarlo a la mesa donde todos ya se encontraban. Ichigo no tardo en relajarse y sonreír mientras brindaba por la felicidad de los futuros esposos. Un malestar no lo dejaba, se sentía observado. Se volvió a mirar a quien con insistencia sostenía la mirada en él. Aquel extraño sujeto lo observaba con persistencia y una expresión amenazante.

Sostuvo la mirada con el extraño y acerco su oído a Inoue para preguntar quién era. Ella volteo y palideció antes de contestar – Se llama Ulquiorra – con un tono nervioso en su voz.

- ¿Lo conoces? – ahora Ichigo miraba a Orihime.

- Algo así – dijo un poco tratando de obtener control - ¿Por qué no aprovechas que Kuchiki-san está sola? – señalando discretamente a Rukia que se encontraba muy cerca del karaoke alejando la conversación de ella.

El chico dirigió la mirada en dirección de la morena y luego de nuevo a Orihime. Ella tenía una pequeña risita de complicidad pidiéndole que fuera a buscar a su amiga. A pasos lentos camino lo suficientemente cerca de Rukia para iniciar una conversación. Tenía que aprovechar la situación quizá no tendría otra oportunidad, aunque en este lugar no sería posible decir abiertamente lo que quería.

- ¿Bebes? – pregunto al ver que llevaba un vaso en su mano.

- Solo agua – contesto – no bebo alcohol.

- ¿Huyes? – prosiguió acercándose más – siguen sin gustarte los lugares concurridos.

- Sí, es cierto – dijo sonrojándose – ¿Aprovechas que no ha llegado tu prometida? – haciendo un ademan.

- Vine porque me invitaron – cambiando el tema – tu no trajiste a tu esposo…

- Mi esposo...no suele acudir a…fiestas – dijo con un tono de molesta.

- ¡Entiendo! – contesto controlando la voz lo más que pudo – bueno en ese caso tal vez… Podemos hablar …

- No hablo de negocios cuando estoy fuera de la oficina – dijo en forma tajante.

- No, los negocios pueden esperar… – mirándola – hay asuntos personales que resolver entre nosotros.

- No veo cuales – dijo tratando de escapar pues se sentía acorralada por él.

- Yo creo que si sabes – dejando escapar una flamante sonrisa – Pero quizá estés dispuesta a hacerlo si dejamos pendiente la fecha de nuestra cita de negocios.

- Está bien, más tarde tal vez quieras acompañarme a… - suspiro - un paseo - sonrió molesta – juegas sucio - susurro.

- No pude resistirme a hacerlo, quiero hablar en serio contigo pero eres demasiado escurridiza – sonrió al verla partir molesta aunque bastante hábil para esconderlo al saludar a otras personas.

Era verdad lo que Urahara predijo, la música en vivo de abajo sonaba tan fuerte en la habitación que no fue necesario otro tipo de música para amenizar la fiesta.

Con el transcurrir del tiempo se prolongo demasiado la reunión hasta que solo unos cuantos quedaron.

- Bueno, es hora de que nos vayamos – comento Tatsuki señalando a Sado – Ya es muy tarde. ¿Te quedas con nosotros? – dirigiéndose a Orihime.

- ¡No, no! – levantando las manos defensivamente con mucho nerviosismo – ¡no deseo ser inoportuna!

Los presentes no pudieron contener la risa ante tal acción mientras Tatsuki se sonrojaba y le propinaba un golpe en el hombro.

- Yo me haré cargo – Dijo Rukia parando la discusión.

En pocos minutos todos se despidieron quedando en el lugar Rukia, Ichigo y Orihime.

- Bueno, entonces Orihime ¿por dónde es tu casa? – pregunto Ichigo.

Ambas mujeres dijeron al unísono – ¡Afuera del pueblo! – y rieron al percatarse de ello.

- Eso va a ser un problema – comento Ichigo al mirar a su alrededor – no creo que a esta hora podamos encontrar algún transporte.

- Ese no es problema – dijo Rukia con suficiencia – Ulquiorra podrá conseguir un vehículo.

El hombre que hasta entonces había permanecido oculto, camino unos pasos para que la luz lo alumbrase.

- Como usted desee – dijo inclinándose – Pero si me permite – llamando la atención de Rukia – Quizá sea mejor si usted vaya a su suite, yo lleve a la señorita a su casa – levantando la mirada señalando una motocicleta a un lado – usted tiene una cita por la mañana.

Rukia cerró los ojos pensativa – tienes razón – sonrió a Orihime – perdóname por no poder ir a tu casa.

- No importa – contesto Orihime.

No se dijo nada más, y la motocicleta desapareció en cuestión de minutos.

- Ese hombre no me inspira confianza – comento Ichigo.

- Yo tengo plena confianza en él. Vamos, caminemos juntos hasta el hotel – dijo Rukia.

- Te has quedado sola conmigo – comento metiendo sus manos a los bolsillos - ¿no tienes miedo?

- Te equivocas si piensas que estoy sola. - Dos hombres salieron frente a ellos, y Rukia los presento con naturalidad. - Grimmjow – refiriéndose al sujeto alto de cabello azul – y Nnoitra – señalo al otro sujeto un poco más alto y delgado, poseedor de una extraña sonrisa – ¿Nos vamos? – pregunto ella dejando a Ichigo confundido.


Vaya, vaya.

Creo que esto se va poner interesante a partir de ahora, quien sabe, porque no se me ha ocurrido nada mas que esto.

Bueno espero que los deje interesados en el próximo cap.

Un comentario más, se que a estas alturas ya sabrán que mi canal de youtube ya no existe, pero por si se preguntaban se los aclaro... jijjiiijijiji.

Bye, cuídense un montón nos leeremos pronto lo prometo.