Capítulo 12: Cierre
- Minho-dije y y evadió la mirada. Dios mío estaba tan diferente. El cabello le había crecido y su contextura estaba cada vez más delgada. No estaba preparada para verlo. Claramente no. Todas las barreras y campos de fuerza que me había puesto se estaban desvaneciendo en cuestion de segundos.
- Les parece que…¿Los dejemos solos un minuto?-dijo Taemin.
Miré a Lucy que estaba entrando a la habitación. No ingresó, creo que comprendió la situación, se marchó sin necesidad de otorgarle explicaciones.
Cerrar el ciclo, bien, creo que es lo mejor.
- ¿Por qué creaste todo esto Minho?-dije rápidamente una vez que ya no estaba nadie.
- ¿Crear qué?
- Este escándalo. Tratar de contactarte conmigo, usar a Taeminnie de intermediario.-dije-¡Ahora! fingiendo que nada a pasado. ¿Me sigues tomando como una imbécil, es eso? Deberías ser lo suficientemente valiente de atreverte a aclarar las cosas por tu propia cuenta, incluso más si quieres hablar conmigo.
- Cara, yo no hice nada de esto. En verdad yo...yo no quería.
Su tono sonaba tan resignado, tan cansado que no supe como continuar. ¿Estaba flaqueando?
- Lamento que las cosas hayan terminado así. No era mi intención.-continuó.-Yo no quería herirte.
- Lamentar y pedir disculpas. ¿Eso no se evita antes de que ya hayan pasado las cosas?.-dije- ¿Para qué me ilusionaste si no era tu intención? Jamás pensé que fueses tan malo Minho, yo...creía que eras diferente, veía cualidades bonitas, muy nobles en tí ¿Sabías?
- Me asustaba-dijo Minho-No quería que…
- ¿Qué me fuera?-completé-¿Para qué? Para elevarte el ego me imagino. Si por eso siempre me tuviste a tu lado. Si lo hubieses dicho sería más sencillo, pero…¡Pero tú solo querías pensar en tí mismo y por eso no hablaste! Me siento tan estúpida por haberte creído. Cuando te dí importancia, cuando me preocupaba si estabas bien, cuando me desvelaba para ver como salían las presentaciones que tanto ensayabas. Ese tiempo pude emplearlo en cosas mejor que tú.
- ¡Fueron tiempos bonitos para mí también Cara! Aprecio mucho tu preocupación, fuiste alguien muy importante. Quizás no lo demostré, me cuesta expresar bien mis sentimientos, pero todos esos momentos...
Las lágrimas comenzaron a caer, sin creer que podía haber alguien tan mentiroso.
- ¡Cállate, Minho, cállate!
Continuó, muy alterado. Rápidamente.
- Para mí tampoco ha sido fácil. No creo que creas que te usé porque…-dijo Minho. No lo dejé terminar y se quedó con las palabras atragantadas mirando al vacío. Las cuales botó en una bocanada de aire conteniendo la rabia e impotencia.
- ¿Y tu noviecita no te dice nada si sufres por otra? Eres increíble Minho-dije sarcá ó a negar con la cabeza-¡Tú este tiempo no has sufrido...la tienes a ella!
- Cara por favor, tienes que confiar en mí. Me duele haberte hecho tanto daño. No fue mi intención, fui egoísta. No pienses que no fuiste nada para mí, porque…
- ¡No quiero!-grité-Maldigo haberte conocido, maldigo tu maldita cultura y tu persona ¡No me interesa saber de tí! Si esos momentos que tanto dices fueron importantes, entierralos y quemalos de tu memoria. Para mí ya no serán nada, ni siquiera pasado. Gracias por mostrar lo basura que puedes llegar a ser así no pierdo tiempo en alguien como tú. Adiós.
Cerré la pantalla del computador con un peso menos sin embargo un nudo en la garganta enorme. No quería llorar, no quería, pero mis emociones dominantes entraban en el juego y me llevaban la contra. Debía ser fuerte, no debía caer nuevamente. Tenía que comenzar a creer en mí, respetarme y no dejar que cualquier cosa me pasara por encima como si yo no tuviese valor en la faz de la tierra ¿Lo había hecho bien?, si era lo correcto ¿Por qué dolía tanto?
POV. Minho
- Minho, para donde vas, por el amor de dios, detente, piensa las cosas con claridad-dijo Onew tratando de atraparme.-Sulli está en casa, no puedes ser así. ¡Ponte en su lugar!
- No hagas idioteces por esa niña. Escucha a Onew-dijo Jonghyun tratando de ayudarle, mientras yo ya estaba ingresando al vehículo.
- Quédate por favor, piensa en Sulli. Le estás dando demasiado importancia…-dijo Onew y comencé a moner el auto en marcha. Seguido de ellos, sus golpes y gritos para que les hiciera caso.
Comencé a manejar sin siquiera tener idea de la dirección. Estaba demasiado alterado, estaba cometiendo la mayor idiotez del mundo al ponerme al volante en este estado, pero necesitaba descargarme. Conforme me iba a acordando de las cosas la velocidad crecía directamente con la frustración.
Estaba en una lucha interna que no comprendía, quería acabar con ella, tener la capacidad de corregir los errores y remediarlos de forma completa. La extrañaba, me dolía la visión que tenía que soportar que tuviera de mí, no poder decirle la verdad a nadie, estar atado de manos en algo que supuestamente era para mi beneficio pero solo acababa dañandome. Me sentía molesto, lleno de resentimientos conmigo y con lo que era. Llegando a enojarme con Cara por decir todas esas cosas y no molestarse a ver el otro lado, por no dejarme explicarle. Pero mi egoismo surgía de nuevo.
Tenía que olvidarme de ella, acostumbrarme a la idea de que es mejor que no esté conmigo a que lo esté. Que me odie es mejor que siga creyendo en alguien que no le va a dar más que dolores de cabeza. No seguir escarbando.
En verdad ¿Necesitas que te lo explique?
Frené brucamente y me dirigí hacia la dirección contraria de una forma tan veloz que los neumáticos llegaron a sonar y escuché uno que otro bocinazo, el cual ignoré.
Cuando llegué al hotel, lo primero que hice fue alquilar el cuarto en el que habíamos una vez estado. Pero no estaba disponible. Molesto, nunca había estado tan molesto, me dirigí al bar por hacer algo. Detestaba a los ebrios por penas amorosas, siempre lo consideré como la forma más denigrante de demostrar aprecio por alguien, pero últimamente todo lo que hacía estaba guiado por la inercia. Ya de nada servía pensar que haría mi esencia como persona, si estaba completamente perdido. Normalmente me encerraba en el gimnasio, pero ya no tenía ganas de correr. Solo dejar a los recuerdos ir.
Una vez dentro del bar, un millón de ojos se posaron sobre mí, especialmente femeninos. Fui a sentarme a la mesa común y pedí una botella de soju. Algo simple que me llevaría a lo que estaba buscando en menos de una hora.
- Eso es muy fuerte para un jovencito como tú.-dijo una chica que no debía ganarme por más de dos años.-Sobre todo si lo bebes sin compañía
- Precisamente es lo que busco.
- ¿Te molesta si te acompaño? -dijo sirviéndome un trago.
Aprovechadora. Era obvio lo que quería. Claro, como yo soy un muchacho joven y despechado, emborracharlo era la mejor opción para tener algo. Aprovecharse de su condición. Sin embargo era mejor ella a todas esas mujeres que me estaban observándo con ojos de devosión.
- Adelante-le dije y le serví su vaso.-Cheers.
- Pero que occidental.
Eso es lo que ella decía.
Ya iba por la sexta ronda o eso era lo que mi mente recordaba. Los ojos se me caían por si solos y estaba lo suficientemente mareado como para tener que enfocar y ver con mediana presición las cosas. Sin embargo seguía recordándola sin poder contenerme. La música que sonó parecía agradable, pero ahora solo eran ruidos intermitentes que tenían ritmo. Como cuando te quedas dormido con el reproductor de música encendido, eran reacciones similares.
- La...extraño-dije apoyado en el hombro de la mujer que si mal no recuerdo había dicho que se llamaba InHee que era mi paño de lágrimas. De seguro me veo patético.-¿Cómo alguien que vive tan lejos puede dañarte tanto? Quiero olvidarla. La...la extraño.
- Sé de un método para que la olvides-dijo cerca de mi oído. Me produjo cosquillas.
- No estoy tan borracho para saber que eso no servirá.-dije alejándome de ella. Sonriendo.
- Pero no puedes volver así a casa.
- Me las ingeniaré.-dije sacándo mi celular y marcando un número cualquiera.
- Hola...tú, ¡Número cualquiera!, ven a buscarme.-dije y empecé a reír.
- ¿Dónde estás?-dijo una voz femenina que se me hizo muy familiar.
- En el hotel...el...que estuve…-dije y se cortó la llamada.
Llegó Sulli a buscarme. Se puso muy molesta al verme en esas condiciones y regañó a la mujer que estaba aprovechándose de mí. Luego cuando estábamos en uno de los cuartos del hotel hizo lo mismo conmigo.
- Mirate Minho por dios.-dijo y me miró-¿Te das cuenta de lo que esto podría significarte?
- Como si eso importara ahora.
- Ruega para que la prensa no se entere de esto y esa mujer de mala clase no hable.-dijo Sulli y se sentó a mi lado en la cama- No...no puedes hacer las cosas por hacerlas Minho. ¿Si te hubiesen robado? ¿Cómo hubieses regresado a casa?
- Por algo te avisé. Eres mi angel guardian Sulli. -Sonrió- Lamento tanto que tengamos que ser novios, que pases por todo esto.
- Pero que dulce eres.-dijo Sulli y me apoyé en su hombro. Me acarició el cabello.
- Y yo que tengas que sufrir. Aun así...beber no es la alternativa para olvidar.
- Lo sé.
- Esa mujer se iba a abalanzar sobre tí de un minuto a otro. Me asutó.
- ¿Te preocupa que pase conmigo?
- Eres...mi novio.-dijo y me abracé a ella.
Sin duda Sulli era una gran gran amiga.
