I'm back!
Lo sé he tardado mucho, pero este cuatrimestre es la muerte porque apenas tengo tiempo libre y mi vida social se limita a hablar en el pasillo entre clase y clase con mis amigos. Pero bueno, tengo un profe muy majo al que nadie atiende y que me deja evadirme para poder escribir.
Sin más os dejo con un nuevo cap y mil gracias a Astrid Wyland por los reviews cada vez que actualizo, a este paso voy a ponerte un altar (ya lo estoy construyendo que lo sepas =) ) y a Rouse Heronlade por la salvajada de leerse 10 capis en un día, eres mi heroína xD
Si alguien lee mi otra historia, Fanny, no os preocupéis porque ya me pongo a ello a pesar del rapapolvo que me pusieron el capi anterior...
Definitivamente aquella niña era el demonio en persona, se dijo Jace mientras miraba fijamente a Vicky. La niña estaba sentada en cima de Alex mientras le contaba a Alec algún hecho ocurrido en el colegio y al parecer era de lo más interesante ya que su parabatai estaba totalmente absorto el la historia. A simple vista la niña era como un angelito, todo sonrisas y carita dulce, pero bajo aquella apariencia de no haber roto en su vida un plato se ocultaba un ser tan maligno, o incluso más, que Jonathan Morgestren.
-Si estás intentando saber cual va a ser su próxima jugarreta, nunca lo sabrás- comentó Pablo sentándose al lado del chico.
No había tenido tiempo de conocer a uno de los hermanos mayores de su tutora, pero el chico parecía simpático y tenía la misma sonrisa permanente que su tutora. Aunque eso todavía estaba reflexionando si era bueno o malo, con Danielle nunca se sabía.
-Tu hermana en el colegio debe ser conocida y no precisamente por ser popular, ¿no?
-La fama le precede. Es la última de la saga Mideltton, los profesores ya están curados de espanto sobre todo habiendo pasado por sus clases mi hermano Alex.
Jace sonrió ante la idea de un Alex de diez años. El joven le había caído muy bien desde el principio, no tenía pelos en la lengua y los ratos que había pasado con él había terminado con agujetas de tanto reír.
-¿Tienes algún hermano normal? Solo me faltan dos por conocer y hasta ahora todo lo que conozco es: una niña muy peligrosa, una hermana demasiado dada a la violencia, y su mellizo que es la certeza de que los golpes en la cabeza pueden causar graves daños.
-Los tres mayores somos los únicos normales, los otros tres salieron un poco regular, demasiados embarazos a mi parecer. Vicky fue penalti y el compartir útero con otra persona cuando normalmente no se comparte debe irritar a cualquiera.
Definitivamente aquel chico le caía muy bien. Sólo un miembro de la familia podía achacar la vena agresiva de su tutora a la falta de espacio en el útero.
Los dos patriarcas entraron en la cocina hablando animadamente.
-¿Dónde está el del cumpleaños?- preguntó Alexander.
-Hablando con su tía, pero por el tiempo que llevan hablando igual Dani se ha unido a la conversación- respondió Pablo.
-Lo mismo le ha frito la oreja,- comentó Alex- Elodie puede llegar a hablar muy deprisa y estar pegado al teléfono intentado saber qué te está diciendo. ¡Qué! a mi me ha pasado- se defendió ante la mirada de reproche de su hermano.
Como respuesta a la pregunta, el francés entró en la estancia con cara de no creerse lo que acababa de pasar.
- Acabo de hablar con mis tíos- dijo sentándose en un sitio libre.
-¿Los Penhallow?- preguntó Alexander con el ceño fruncido. Aquello solo podía ser o cosa de su hija o que la familia de la Cónsul tramaba algo.
-Acababa de colgar con mi tía y me han llamado ellos. Se han puesto los tres.
Alex y Pablo compartieron una mirada que sin duda alguna tenía que ver con su hermana. Aunque el mayor no sabía exactamente los acontecimientos de la última vez que estuvo Aline en Nueva York, estaba al tanto de la reprimenda que le había echado su hermana cuando la joven se había pasado de la raya en cuanto a que su primo mantuviera la vivienda en París.
Danielle entró en la cocina como conjurada por los pensamientos de sus hermanos con el portátil que dejó en la mesa delante de su novio.
-Paquete para el cumpleañero- comentó mientras se inclinaba para darle un beso en la cicatriz que tenía cerca de la barbilla en la mejilla que se hizo al clavarse un cuchillo mientras le daba un paquete.
El chico se apartó para que su novia se sentase encima suyo- normalmente no harían eso delante de los padres de ella y los directores del Instituto, pero todos los asientos estaban ocupados e incluso Maryse y Carmen estaban de pie apoyadas despreocupadamente en la encimera- y miró el paquete para ver quién lo enviaba.
-Que atenta mi tía- sonrió irónicamente cuando abrió el paquete y vio su contenido- preocupándose por mi minusvalía.
Antes de que pudiera abrir el estuche de las gafas, Danielle ya lo había cogido y las había sacado.
-Ni que estuvieras medio ciego. Ves bien sin gafas, de lejos algo borroso pero nada de minusvalía. ¿Tienes la misma graduación?
-Sí, me las puedes seguir robando. Aunque preferiría que me cogieras las otras.
La chica sonrió y se las puso. Jace ya la había visto con gafas, aunque solo las utilizaba para leer, estudiar o ver la tele, pero aquellas eran demasiado serias y parecía una institutriz repelente.
-¿Tenéis lo mismo?- preguntó Alec suponiendo que así era por el comentario anterior.
-Sí- dijeron los dos a la vez.
-Creo que eres la primera persona a la que le sientan bien unas gafas- comentó el rubio estudiando detenidamente a su tutora. Aunque le daban un aire demasiado serio no le quedaban mal.- Pero me gustan más las tuyas, estas son demasiado serias.
-Porque son las mías- comentó Sebas quitándole las gafas a su novia y guardándolas en su estuche-. Alguno de los dos tiene que ser el serio en la relación y conociendo a Dani me ha tocado a mi por descarte.
Danielle miró su reloj y abrió el portátil.
-Hay un Skype para ti- sonrió mientras llamaba a alguien al otro lado de internet y se recogía el pelo en su habitual moño.
-¡FELICIDADES!- un estruendo de voces sonaron al otro lado de la pantalla haciendo que Jace levantara una ceja y Alec las dos.
-¡Gracias!- sonrió Sebastian divertido por lo que veía en la pantalla.
-¡Cari!- dijo alguien con un agudo chillido.
-¡Mivi!- rió Pablo cuando reconoció a su parabatai.
-¿Dónde estás que no te veo?
Danielle giró la pantalla para que los dos chicos se saludaran.
-¿Me echas de menos? Dime que sí, ¡miénteme si es necesario!- si el joven Herondale creía que Alex hablaba deprisa en español, no había conocido aún a aquel rubio de ojos azules. Dato interesante, pensó, ya que creía que los rubios de ojos azules solían estar más en el norte de Europa.
-Mucho. Sin ti me siento vacío- se burló con una sonrisa.
-¿Qué tal si dejáis las declaraciones de amor para otro momento?- preguntó Danielle girando el ordenador.- Estáis aquí para felicitarle- señaló a su novio- y estamos a punto de comer.
-¿Te regalaron muchas cositas?- preguntó Aridane.
-Sólo mi tía que me ha mandado las gafas nuevas.
-Los regalos se los daremos después de comer- apuntó Carmen desde su lado de la cocina.
-¡Hola Carmen!-Saludaron todos a la vez.
-¡Hola chicos!- sonrió la mujer.
-¿Me estáis cuidando bien a mis perros?- preguntó Alexander sonriendo.
-¡Por supuesto! Pamu y Adolf son íntimos- comentó un chico.
-¿Qué tal estás pasando el cumpleaños?- preguntó una chica.
-Bien, tampoco es que halla hecho mucho- se encogió de hombros.- Espero que esta noche hagamos algo.
-Magnus seguro que tiene algo pensado- comentó Danielle.
-Chicos, idos despidiendo que vamos a comer- ordenó Alexander por orden de Carmen que miraba la hora.
-Ya nos contarás que tal- se despidió otra chica.-Alex si estás ahí espero que te comportes esta noche. Recuerda que tengo espías en todos lados.
-¡Chao! ¡Besitos!-Danielle y Sebastian mandaron besos siendo secundados por ruido de besos del otro lado de la pantalla.
La española cerró le portátil sacudiendo la cabeza con una sonrisa.
-Y mi novia solo me saluda para amenazarme- dijo Alex.
-Al menos la tuya te ha saludado. La mía solo ha hablando con Sebas y seguro que cuando me iba a saludar Simón se puso en medio- suspiró Pablo.-Es irónico que hable más con mi parabatai que con mi novia.
Isabelle entró en la cocina esperando que todo estuviera listo para comer, se había escabullido durante toda la mañana para que no le cargasen con alguna tarea culinaria o la tediosa tarea de poner la mesa. Para su desgracia, y antes de que pudiera dar media vuelta, aunque la comida estaba hecha, la mesa no estaba puesta y Maryse le encomendó la tarea.
-Alec y Jace id a ayudar a vuestra hermana.
Ambos chicos hicieron un mohín mientras se levantaban de mala gana para seguir a su hermana que les esperaba apoyada en el marco de la puerta. Cuando su madre daba una orden, era imposible revocarla y salir indemne.
-¡Mi regalo primero!- exigió Vicky corriendo por la habitación mientras se acercaba a Sebastian y le daba una pulsera de hilo hecha por ella.
Ya habían terminado de comer y estaban dándole los regalos aún en la mesa del comedor con los platos de postre. Maryse había decidido comer allí porque eran demasiados para la cocina, Sebastian había invitado a Lucke, Jocelyn y Clary para comer, y era el sitio de las comidas y cenas de celebraciones. Magnus había llegado para el postre y con tres bolsas de brillos con él.
-¡Muchas gracias!- el chico había cogido a la niña para sentarla encima suyo mientras le intentaba atarle el nudo.
-El nuestro no es una manualidad,- comentó Alex mientras le pasaba una bolsa por encima de la mesa- pero lo hemos comprado con mucho cariño.
-Querrás decir que le hemos pagado a Dani con mucho cariño- admitió Pablo.
-¡Pollo!- dijo en tono acusatorio el mellizo.
-Sabía que era Dani quien compró los regalos- comentó Sebas con una sonrisa mientras enseñaba la camisa,- ¿por qué creéis que nunca tengo que devolver ningún regalo o me regalan dos veces lo mismo? Dani es como Santa Claus, siempre sabe quién me va a regalar qué.
-Dani es una marimandona- acusó Jace,- Santa Claus es buena gente.
Después de todos los regalos, Danielle le dio una bolsa de brillitos de las que había traído Magnus.
-Lo mejor para el final, ¿no?- sonrió el chico mientras desenvolvía el primer regalo.
Alzó una ceja con una media sonrisa cuando vio lo que era.
-¿Esto no tendrá nada que ver con ciertas gafas de sol que siempre me quitas?
Jace reconoció las rayban de pasta negras con el interior en rojo que compró su tutora a mitad de precio llevándose Magnus otras gratis. Ese fue uno de los grandes momentos en los que Danielle Mideltton sacó sus armas de gran negociadora.
-Perdona pero las gafas que tenías antes son de chica y a mi me quedan mejor- respondió Danielle.
-Y supongo que ya que tengo unas gafas de sol nuevas, que según tu criterio ya no son de chica, te doy las otras.
-No hace falta, ya las he cogido- sonrió ampliamente.
El segundo regalo era una colonia que todavía tenía Jace su olor en la camiseta que llevó puesta cuando fueron a comprar los regalos.
-¿Qué tal la moto?- preguntó Alexander mientras el chico devolvía los regalos a la bolsa- ¿te la han podido arreglar?
-Bien, me la están poniendo a punto. Pierre ha dicho que va a ser su regalo de cumpleaños.
-Pierre es un roñoso-comentó Danielle al mismo tiempo que Jace decía:
-¡¿Tienes una moto?!
-Sí, pero al contrario que la bici con motor que tienes en el tejado, lo suyo es una Ducati.
Sebastian se rió ante la cara que puso el chico ante la acusación de su tutora. Le había dolido profundamente que a su moto, que tanto trabajo le había costado coger prestada, se la calificara como "bici con motor".
Después de cenar en casa de Magnus donde se quedaron el brujo y Alec, quedaron con la pareja de licántropos y el vampiro diurno para ir al bar donde como todos los jueves actuaba el grupo.
-¿Y tienen actuación todas las semanas?- preguntó Pablo haciendo un gesto de dolor cuando el guitarrista desafinaba.
-Y todas las semanas se cambian el nombre- contestó Clary hundiéndose en la silla.
Desde que Jordan se había unido al grupo había mejorado, pero todavía les quedaba mucho camino por recorrer.
-Necesitan un manager urgentemente- comentó Alex con una sonrisa con segundas intenciones.
-Ni de coña- respondió su hermana leyéndole el pensamiento.-Tengo cosas mejores que hacer que dirigir a una panda de pagafantas.
-Pues necesitan un milagro si quieren dedicarse a la música- Sebastian hizo el mismo gesto de dolor que Pablo- ¿por qué parece que están matando a un gato?
-Sonaría mejor si matasen a un gato- apuntó Jace que fruncía el ceño cada vez que desafinaban.
Todos aplaudieron, más aliviados porque hubieran terminado que por la calidad de la actuación, cuando anunciaron que iban a hacer un descanso.
-¿Alguna petición del público?- preguntó Jordan cuando bajaron del escenario.
-Que toquen ellos- respondió Jace señalando a los Mideltton y a Sebastian-, seguro que no parece que están torturando a un gato.
Clary le golpeó por debajo de la mesa. Estaba de acuerdo con que necesitaban más ensayo, pero no era para echarles en cara que su guitarrista tocaba con los pies, simplemente necesitaban algo más de ensayo.
Jordan miró a Simon para ver si estaba de acuerdo con que ellos tocaran. Habían escuchado a Danielle cantar y lo hacía muy bien, además de haber escuchado varias canciones del grupo y les ganaban en versionar canciones por goleada, sin contar con el pequeño detalle de la estética: donde ellos parecían una panda de niños adolescentes jugando a ser estrellas del rock, los cazadores de sombras eran verdaderas supernovas.
-Si queréis el escenario es vuestro- comentó Simon encogiéndose de hombros. Aunque en el fondo quería que cantasen para poder descansar un rato.
Los tres nefilim miraron a la chica esperando órdenes.
-Si queréis cantar ahí tenéis el escenario, pero a mi no me subís- la chica cruzó los brazos alzando una ceja enfatizando sus palabras.
-¿Y qué vamos a hacer? ¿los tres tenores?- preguntó Alex en tono burlón.
-No porque tú no eres tenor y yo soy barítono- comentó Sebastian sonriendo-. El único tenor de los tres es Pollo.
-Pasáis demasiado tiempo juntos vosotros dos- el mellizo señaló a su hermana y su novio-. Ya empezáis a hablar igual.
Un pitido en el escenario hizo que todos se movieran ante el irritante sonido.
-Damos las gracias a todos por venir pero hoy tenemos que cerrar más pronto- anunció el dueño del bar.- Tenemos una fuga de agua y se está empezando a inundar el almacén.
Cuando encendieron todas las luces y la música de ambiente cesó, la gente empezó a ponerse las chaquetas y a salir mientras se quejaban.
Los componentes del grupo se acercaron a la mesa donde estaban celebrando el cumpleaños.
-Tíos, nosotros nos vamos al garaje de Eric que dice que tiene cervezas.
-Nosotros estamos de cumpleaños. Supongo que iremos a casa o a otro bar- comentó Simon no muy seguro porque nadie se movía.
-Le hemos pagado para que cierre el bar- aclaró Danielle ante la duda en la cara del vampiro.
La pareja de licántropos se quedaron impresionados ante la declaración, Simon no se sorprendió cuando el dueño del bar cerró para ellos.
-Ahora es cuando empieza la fiesta- comentó Alex con una sonrisa sacando el portátil de su hermana y poniéndolo en el escenario.
-Me da miedo cuando dice eso- dijo Pablo temiendo lo peor de su hermano.
-Pues le vas a tener que sujetar tú- Danielle se levantó antes de que su hermano pudiera decir nada.- Clary, ¿me acompañas?
La pelirroja fue en pos de su amiga.
-Y volviendo al tema de los tenores,- habló Jace cuando su tutora se fue inclinándose en la mesa interesado- ¿es una clasificación de los tonos o en realidad cantáis ópera?
-Cantan ópera- respondió Alex desde el ordenador antes de que alguno pudiera contestar.
Sebastian y Pablo le lanzaron una mirada al chico que no se inmutó, además de estar de espaldas. No les importaba que dijeran que cantaban ópera, pero tampoco era algo que quisieran ir contando porque en algunas ocasiones les habían tachado de frikis.
Después de estar trasteando con varias canciones, Alex encontró la que buscaba y el cumpleaños feliz de Parchís empezó a sonar mientras Danielle entraba con una tarta y un 21 en medio del pastel.
-Que no se te olvide el deseo- sonrió la chica mientras dejaba la tarta en la mesa.
Después de soplar las velas, empezaron a repartirla en platos que había traído Clary.
-Ya se va a quedar como un requisito en los cumpleaños la tarta de Oreo- comentó Ale mientras devorada media porción de su plato.
-Pues ha sido Izzy quien ha hecho la tarta, yo solo he supervisado- admitió Danielle alabando el trabajo de la chica.
Todos miraron a la morena sorprendidos, de todos era conocido su fama en la cocina.
-¿Qué? Puede que no sea una gran cocinera, pero sé juntar ingredientes con las instrucciones de la caja- la joven se cruzó de brazos alzando una ceja desafiante.
Después de comer la tarta, extrañamente acompañada con cerveza, Alex y Jordan se hicieron con el monopolio del escenario mientras "cantaban sexy" calificados por ellos mismos.
-¿Le has cantado alguna vez a Dani?- preguntó Maia mientras la romántica idea se formaba en su cabeza.- No dedicarle una canción, cantarle a ella directamente.
-Una vez y se quedó dormida- sonrió el joven mirando a su novia.
-Porque eran las tres de la mañana y me había levantado a las siete, sin contar con el hecho de que me estabas tocando el pelo.
-¡Que malote Verlac!- sonrió Pablo.-Admite que la querías fuera de combate y lo de cantar era una escusa. Lo que querías en realidad era el fetichismo de ver a mi hermana dormida y por eso le tocaste el pelo.
-Habló el que se quedó toda la noche despierto toda la noche viendo dormir a su novia- comentó Danielle saliendo en defensa de su novio.
El chico abrió la boca para discrepar, pero se dio cuenta de que no tenía ninguna escusa.
Llevaba un rato dándole vueltas a la idea de decírselo o no. Habían hablado del tema y ella le había prometido que no le volvería a ocultar nada, pero sabía que si se lo decía querría ir y suficiente tenía con sujetar a Jace como para que Sebastian también les acompañase.
Estaba tan metida en sus pensamientos que ni se dio cuenta de que la había llevado fuera del local hasta que él casqueó los dedos delante suyo.
-Por fin reaccionas- sonrió Sebastian claramente aliviado.
Danielle miró a su alrededor y vio, no solo que estaba fuera, sino que también ambos llevaban las chaquetas puestas. ¿En qué momento se había puesto la chaqueta?
-¿Me vas a contar lo que te pasa o tengo que coger el móvil para verlo?
La chica torció la boca pensando en contárselo o no mientras le miraba fijamente. Cinco segundos después tomó la decisión suspirando:
-Mañana es la vista o lo que quiera que sea de Nacho.- El chico fue a hablar pero ella le paró tapándole la boca- Puedo con Jace, pero no contigo por eso estaba tan absorta porque sabía que si te lo decía querías venir.
-No quieres que vaya- dijo el francés mirándola fijamente después de un rato de silencio.
-Sé que no le vas a hacer nada, pero prefiero tener toda la atención en el adolescente problemático.
Sebastian suspiró y la atrajo hacia él para darle un abrazo. Sabía lo que le estaba costando decirle aquello, y aunque él quería ir para decirle un par de cosas al nefilim no lo iba a hacer porque ella así se lo había pedido.
-No voy con la condición de que me mantengas informado de todo lo que pasa. Si no me llamas cada media hora, te voy a llamar yo y no voy a parar hasta que me cojas el móvil.
-Es un placer hacer negocios contigo- sonrió ante la pequeña condición.
Le dio un beso mientras le abrazaba más fuerte, mañana se iba a enfrentar a algo bastante gordo y no iba a admitir delante de nadie que no sabía cómo manejar la situación.
Mientras subía en el ascensor Jace se arrebujó más en la chaqueta que aún olía a Clary. Después de la fiesta la había acompañado a casa y le había dado su abrigo porque aunque no se lo hubiera dicho estaba helada. Sonrió con melancolía ante la tozudez de la chica y su orgullo.
La máquina se paró en seco con un bote sacando al chico de su ensoñaciones. Salió del ascensor pensado en que un día de estos tendrían que cambiarlo o alguien se descolgaría estando en él.
Iglesia estaba en el pasillo dándole la bienvenida y después de un par de carantoñas, el gato se fue a hacer guardia al ascensor mientras él se iba a su habitación.
Al quitarse los pantalones para ponerse el pijama, una servilleta calló de bolsillo de a tras de sus vaqueros. Pensó que era una nota de Clary, pero cuando la desenvolvió encontró la letra de Dani:
"Mañana ponte el traje de los domingos, tenemos una castración a la que asistir. Muak!".
-¡Me ha metido mano y yo sin darme cuenta!- pensó el joven en voz alta algo indignado con una sonrisa. Su amiga sin lugar a dudas era una espía.
¿Y a quién no le gustaría ser Danielle para meterle mano a Jace? Aunque fuese para ponerle una servilleta ^^
Juroprometo (aunque del 12 al 30 de mayo tengo los exámenes) que me aplicaré más y atenderé menos para poder subir más rápido. Mentira, mi vida social se limitará aún más a hablar por whatsapp con mis amigos =( (soy explotada consentida) y no podré subir rápido los caps pero se hará lo que se pueda.
Besitos, muak! y ponedme reviews, cuantos más más me animo a escribir ^^
