Hola de nuevo!... Gracias por sus lecturas y comentarios, incluso hay más quienes han agregado ésta historia a sus favoritos y la siguen,,, es tan lindo de su parte *-* ¡gracias por animarme a seguir!... Tamahara-chan Gracias por tus buenos deseos, estoy mejor gracias ^^ y gracias por tus lindas palabras, a mí tampoco me gusta a Sakura humillándose ante Sasuke ¬¬ ¡Gracias por tu apoyo! :D ; Bella-swan11 oh! Tienes tanta razón como siempre, gracias por todo tu apoyo y por alegrarme con tus opiniones y análisis, me gusta leer como interpretas cada capítulo ^^ ; sakurita haruno ¡hola! Gracias por comentar, me alegra mucho que te gustara y espero que te guste también éste capítulo :D ; Mikoto-Uchiha06 jajaja, me recuerdas a algunos personajes de anime con eso del sentido de orientación, ¿será ley que en casi todos haya un personaje así? xD ... lo sé! yo también amo a mi Itachi (see, es mío porque yo lo hice así :3) Jajajaj,, ok, con eso me basta para saber que sí eres sensual :B ... see, nada como ver a Saku con un poquito de dignidad :D jajaja, pues espero seguir viendo tu creatividad por aquí porque si que me alegras con tus locos y geniales comentarios xDD

Muchas gracias por todo su apoyo!... Nos leemos luego! ^u^


Cap. 12

- ¿Sakura? ¿Qué haces vestida así? – preguntó Sasuke confundido al ver a la pelirrosa con un hermoso vestido de novia blanco que resaltaba sus hipnotizantes ojos jade y su suave piel blanca, mientras llevaba su cabello recogido en un elegante peinado que enmarcaba su preciosa cara.

- Jajajaja – sonrió dulcemente la oji jade, haciendo que el azabache se sonrojara – pero qué cosas dices Sasuke-kun, mejor vámonos ya antes de que se nos haga aún más tarde.

- ¿Tarde? – volvió a preguntar el pelinegro, cada vez más confundido por la situación - ¿Tarde para qué? ¿Y adónde me llevas?

- Te ves muy bien con esa ropa Sasuke-kun – dijo aún sonriente la pelirrosa, ignorando la pregunta del pelinegro mientras se dirigían al jardín de la mansión.

- ¿De qué hablas? – el azabache estaba cada vez más confundido con la situación, pero al ver su ropa pudo darse cuenta de la forma como vestía; llevaba un traje formal que sin duda le sentaba muy bien, tal y como le había dicho la pelirrosa - ¿Cuándo me puse ésta ropa?

- Jajajaja - se volvió a burlar tiernamente Sakura – no sé si lo haces a propósito, pero tus bromas me han hecho olvidar un poco los nervios por la ceremonia.

- ¿Cuál ceremonia? ¡Agh! Más te vale que me expliques ahora qué es lo que está pasando molestia, porque ya me estoy enojando – bufó molesto el azabache al ver a casi todos los aldeanos reunidos en el jardín de su casa.

- ¿Me veo bien Sasuke-kun? – la pelirrosa parecía ignorar todas las preguntas del azabache – quiero que Itachi-san me vea linda.

- ¿Desde cuándo te preocupa que Itachi te vea linda? – habló secamente el azabache.

- Pues… siempre – respondió con sencillez la pelirrosa, mirando luego con ilusión hacia el jardín – pero hoy más que nunca, ¡quiero lucir hermosa durante nuestra boda!

- ¡¿Que tú qué?! – la expresión de asombro del pelinegro logró hacer que la pelirrosa sonriera de nuevo, mientras lo tomaba de la mano llevándolo al jardín.

- Vamos, el padrino y la novia ya se han hecho esperar bastante – dijo Sakura con aura soñadora.

- "¿Qué te enfurece realmente, que Sakura se acerque a tu querido hermano Itachi; o que sea Itachi quien se relacione tanto con Sakura, o como tú la llamas "tu molestia"?" - las palabras de Fugaku retumbaron en la cabeza de Sasuke, mientras era casi arrastrado hacia el jardín por Sakura; sin embargo, cuando salieron y estaban frente a todos, justo cuando la pelirrosa corría feliz a los brazos de Itachi ante la atónita mirada de Sasuke, todo comenzó a ponerse borroso hasta quedar negro.

Sasuke abrió los ojos como platos y sintió el frío sudor recorrer todo su cuerpo, su cuerpo estaba enrollado en las sábanas y yacía tirado en el suelo; se frotó con fuerza la cabeza donde se había golpeado al caer de la cama.

- ¿Qué fue todo eso? – dijo Sasuke para sí mismo una vez se hubo acomodado en su cama, secándose el sudor que corría por su frente - No quiero que como yo, cometas errores de los que te arrepientas siempre. Puedes perder cosas valiosas… personas valiosas para ti si los alejas¿Qué te enfurece realmente, que Sakura se acerque a tu querido hermano Itachi; o que sea Itachi quien se relacione tanto con Sakura, o como tú la llamas "tu molestia"?

El azabache no podía alejar de su mente las palabras que le había dicho su padre antes de partir, el que Fugaku le haya dicho que él se le parecía a su edad, además del hecho de que su progenitor estuviera siempre un paso delante de él sabiendo con anticipación la manera de pensar y actuar de Sasuke, hacían que el sueño se le esfumara por completo al pelinegro.

- Otousan – susurraba Sasuke mirando por la ventana – si me vieras ahora estarías disfrutando de haber logrado enredarme el cerebro.

Al día siguiente el rubio estaba esperando a sus compañeros en la misma calle donde se encontraban todas las mañanas para ir a entrenar, sin embargo se sorprendió al ver que Sasuke llegaba solo y no había ni rastro de la pelirrosa por ningún lado.

- Oye teme, ¿dónde dejaste a Sakura? – preguntó el oji azul mirando curiosamente hacia atrás del pelinegro, como si la oji jade estuviera escondida tras él.

- Hmp. ¿Acaso soy su niñera? – respondió cortante el azabache.

- Casi – respondió burlonamente el rubio, con una sonrisa zorruna; más al ver la gélida mirada que le lanzaba el pelinegro, se sintió un poco nervioso – lo digo porque se supone que la cuidas junto con Itachi-san en lo que Itsuki-sama regresa – finalizó con una sonrisa nerviosa.

El azabache no le respondió más nada, simplemente prosiguió su camino hacia el campo de entrenamiento seguido del rubio; una vez que llegaron allí, se sentaron bajo un árbol a esperar la llegada de su sensei, que como de costumbre no se presentaba puntual.

- Konnichi wa – saludó despreocupadamente el enmascarado peli plata, rompiendo el silencio que reinaba desde hacía una hora entre Sasuke y Naruto.

- ¡Hasta que aparece Kakashi-sensei! – replicó el rubio molesto – ¿Ahora con qué excusa saldrá? ¿Acaso un gato negro se atravesó en su camino de nuevo? – habló sarcásticamente el oji azul, cruzado de brazos.

- Efectivamente – respondió Kakashi con simpleza, causando una mirada de decepción por parte del azabache y el rubio ante la excusa del peli plata – por esa razón tuve que tomar el camino largo hacia aquí.

- Usted y sus pretextos sin sentido sensei – dijo la pelirrosa llegando al lugar – ¿en serio pretende que le creamos eso?

- ¡Sakura-chan! – saludó alegre el rubio – creí que no vendrías hoy.

- Claro que no Naruto – respondió la pelirrosa con mirada de desaprobación – ayer entrené hasta tarde con Tsunade-sama, pero no podía faltar al entrenamiento con ustedes.

- Si, la Hokage me habló de eso – dijo Kakashi – veo que sobreviviste al primer día de entrenamiento con ella, ¡buena señal!

- Algo así – sonrió con nerviosismo la pelirrosa – lamento llegar tarde Kakashi-sensei, no fue mi intención preocuparte Naruto… Konnichi wa Sasuke-kun – dijo la pelirrosa en un rápido saludo a todos.

El entrenamiento se llevó a cabo con normalidad al igual que todos los días, hasta que el sonido del estómago de Naruto les avisó que era la hora del almuerzo; así que todos se sentaron bajo la sombra de un gran árbol, dispuestos a satisfacer su apetito.

- Te preparé algo Sasuke-kun – dijo la pelirrosa con un leve sonrojo – Mikoto-san me permitió usar la cocina ésta mañana para hacer el almuerzo y te traje esto – finalizó Sakura, extendiéndole el recipiente al pelinegro.

- ¿Y a mí no me trajiste nada Sakura-chan? – preguntó el rubio con un infantil puchero.

- ¡¿Por qué habría de traerte algo a ti baka?! – espetó molesta la oji jade – ¿Qué no te basta con todo ese festín que te prepara Kushina-san a diario? – bufó la pelirrosa señalando el montón de comida que estaba devorando el rubio.

- No me haría daño comer algo que me trajeras tú – dijo con tristeza el oji azul.

- ¿Por qué tan deprimido Naruto? – habló un ninja desde la rama de un árbol cercano.

- ¡Itachi-san! Creí que no vendrías – saludó sonriente la pelirrosa mientras sacaba otro recipiente de su mochila.

- Okaasan me dijo que me habías preparado el almuerzo – respondió el pelinegro bajando del árbol para llegar al encuentro con Sakura – así que vine tan pronto como pude, ¿puedo acompañarlos?

- No hay problema, ¿verdad Kakashi-sensei? – suplicó la pelirrosa.

- Para nada – respondió el peli plata – si me disculpan, iré a buscar algo para beber; sólo traje un refresco y ya me lo acabé. No me tardo.

Luego de decir eso, Kakashi desapareció en una nube de humo, e Itachi se sentó entre Sakura y Sasuke para disfrutar de su almuerzo.

- ¡Huele delicioso! – exclamó con infantil emoción el ANBU mientras abría completamente el recipiente con la comida – arigato mi linda flor de cerezo – comentó sonriente Itachi, haciendo que la pelirrosa se sonrojara.

- Uh, ¿me das un poco de eso Itachi? – preguntó Naruto mientras babeaba cerca del almuerzo del azabache.

- ¡No molestes baka! – espetó furiosa la pelirrosa, dándole un fuerte golpe al rubio en la cabeza – Itachi-san no tiene por qué darte de su almuerzo, lo hice para él.

- ¡Auch! Eso dolió Sakura-chan – exclamó el rubio con lágrimas en sus ojos – golpeas más fuerte que de costumbre, dattebayo. Además, el teme tampoco me quiso dar de su almuerzo – se quejó con tono infantil.

- Porque eso lo preparé para Sasuke-kun no para ti – habló seriamente la pelirrosa con los ojos cerrados en señal de profundo enojo – mejor termina rápido Naruto, si no quieres que te mande a volar hasta la torre de la Hokage.

- ¡Dangos! – dijo Itachi alegremente, calmando el tenso ambiente que se había formado.

- Hmp – susurró con pesadez Sasuke viendo la infantil actitud de su hermano con esos dulces – ni que fuera la gran cosa.

- Claro que lo son – rebatió Itachi seriamente, para luego dedicarle una tierna sonrisa a la pelirrosa – Saku-chan cocina muy bien.

- N-no es para tanto… Itachi-san – dijo nerviosa la oji jade, mostrando un leve sonrojo.

- Eres muy dulce, pero ya debo irme – dijo Itachi mientras se ponía de pie – nos vemos en la casa Saku; otouto cuídala mientras no estoy. Nos vemos Naruto.

- Cuídate mucho Itachi-san – se despidió la pelirrosa, mientras Naruto sonreía ampliamente y Sasuke se limitaba a mover su cabeza en señal de despedida.

Luego de un rato de esperar hasta que Kakashi al fin volviera, los tres miembros del equipo siete continuaron con su arduo entrenamiento del día, para separarse el atardecer ya que Sakura debía ir con Tsunade, mientras que Naruto decía con aire misterioso que él también debía ir a un entrenamiento especial.

- Así que sólo quedamos tú y yo, ¿eh Sasuke? – habló una voz tras el pelinegro.

- ¿Kakashi-sensei? – se extrañó el azabache.

- ¿Qué te parece si tú y yo entrenamos también por nuestra cuenta? – propuso seriamente el peli plata – tus compañeros se fortalecen por su lado y no veo por qué tú no debas hacer lo mismo.

- ¿A qué se refiere?

- ¿Haz escuchado hablar del chidori? – dijo Kakashi, atrayendo la atención del azabache mientras se dirigían de regreso al campo de entrenamiento.

Algunos meses más tarde, tanto Sakura como Sasuke y Naruto seguían con su entrenamiento en equipo además de las prácticas particulares que cada cual tenía por su parte, fortaleciéndose cada día más y más.

- ¿Estás bien Sakura-chan? – preguntó preocupada una pelinegra al ver a la oji jade suspirar con pesar, sentada junto a un pequeño lago en el jardín.

- ¡Mikoto-san! – se sobresaltó la pelirrosa al escuchar a la pelinegra llegar – estoy bien, no es nada – respondió Sakura tratando de forzar una sonrisa.

- No me engañes Saku, por favor – replicó aún más preocupada la pelinegra – sólo quiero ayudarte, confía en mí ¿sí?

- Confío en usted Mikoto-san – habló la oji jade con voz entrecortada mientras sus ojos se humedecían – es sólo que no quiero preocuparla y ser sólo una molestia.

- Sakura – suspiró Mikoto con pesar, recordando la forma como le decía su hijo menor - al parecer le duele y le afecta realmente que Sasuke la llame así... no pienses así, dime mejor lo que te pasa.

- Es sólo que – empezó a decir la pelirrosa, animada por Mikoto – hace mucho que le escribí a otousan y aún no me contesta la carta, estoy preocupada, ¿qué tal que le haya pasado algo malo? – dijo Sakura mientras rompía a llorar.

- No digas eso mi niña – trató de reconfortarla Mikoto, abrazándola fuerte – de seguro ha estado ocupado con asuntos de la misión, ya verás como pronto recibirás noticias de él.

Las dos mujeres permanecieron abrazadas por un rato, tratando de tranquilizarse mutuamente; después de todo Mikoto aunque no lo demostrara, también estaba preocupada por la falta de noticias sobre su marido, sin embargo no le diría nada a nadie para no empeorar las cosas.

No muy lejos de ahí dos pelinegros observaban la escena mientras charlaban entre ellos.

- ¿Tú qué piensas Itachi? – preguntó el pelinegro menor con seriedad.

- Hmp – respondió el otro azabache, obteniendo por respuesta otro monosílabo igual por parte de su hermanito – no quiero preocuparte otouto, pero al igual que Sakura, tengo un mal presentimiento sobre esto – pensó el azabache de coleta con semblante serio.

Días después la pelirrosa se enteró mientras esperaba a la Hokage en su despacho, que el escuadrón en el que había partido su padre de misión, regresaría al día siguiente. La noticia la puso tan contenta que entrenó aún más animada que de costumbre, logrando impresionar a la rubia de ojos miel.

- Qué bien Sakura – felicitó la rubia a su alumna – sin duda tienes mucho talento y haz mejorado bastante en éstos días.

La pelirrosa sonrió orgullosa ante el comentario de su maestra, no le diría la razón de su alegría, probablemente ella se enojaría por estar espiando conversaciones privadas y eso le causaría problemas.

Flash Back

- ¿Estás seguro de eso? – interrogó severamente la Hokage al ninja frente a ella, sin notar la presencia de la pelirrosa que escuchaba tras la puerta entre abierta de su despacho.

- Hai, Hokage-sama – respondió el jounin mientras hacía una reverencia.

- ¿Qué crees que haces feíta? – habló un chico tras la oji jade, haciéndola dar un pequeño brinco por el susto.

- Sai – susurró la pelirrosa al verse descubierta por su pálido amigo - ¿qué haces aquí?

- Eso te pregunto – dijo el artista con una sonrisa – no deberías escuchar tras las puertas.

- Y tú no deberías asustar así a las personas – refutó molesta la pelirrosa, llevándose a rastras a su amigo de ahí hacia una esquina apartada – lo que pasa es que ese ninja le estaba diciendo a la Hokage que mi otousan regresará mañana.

- ¿En serio? – preguntó el chico, alegre por su amiga.

- Pero por favor no me delates – suplicó la pelirrosa – si Tsunade-sama se entera de que estuve escuchando, tendré graves problemas.

- No te preocupes – la tranquilizó el artista pelinegro con una sonrisa – en mi entrenamiento con los miembros de la Raíz me han recalcado mucho el honor, jamás traicionaría a una compañera, aún menos a una amiga.

- Te lo agradezco Sai – dijo con alivio la pelirrosa, mientras abrazaba a Sai, feliz de volver a su amigo de nuevo; desde la graduación cuando se enteraron de que había sido seleccionado para ser entrenado por los miembros de Raíz, no lo habían vuelto a ver tan seguido como antes.

Fin del Flash Back

- Mañana otousan, al fin te veré de nuevo mañana – pensó feliz la pelirrosa, mientras esquivaba una vez más los ataques de su maestra.


O.O Sasukito tuvo una fea pesadilla u.u ¿qué creen que signifique? ... ^u^