CAPITULO BONUS 2: EXCURSIÓN DE INVIERNO

Después de todas las cosas pasadas en el festival, a todos nos costo recuperarnos, no solo tuvimos que empezar con los entrenamientos grupales, los cuales han sido un desastre si somos honestos, si no acabamos agotados por los esfuerzos, acabamos lastimados por nuestros errores y eso es algo muy frustrante. Y para rematar no puedo quitarme de encima esta presión que siento, toda mi vida creí que era alguien normal… bueno lo normal que puedo ser considerando que tengo magia pero ahora resulta que yo, Mattew Hiraguizawa ¡soy hijo de la reencarnación de Clow! Si ya sé que mi papá dice que no tiene importancia pero él tampoco es la persona más imparcial para juzgar eso. Pero a fin de cuentas parecer ser que mi suerte esta mejorando, con las vacaciones de invierno, viene la excursión de invierno, esta vez vamos a ir a las montañas a esquiar, estuvimos a punto de no ir por el riesgo de un ataque, pero afortunadamente los ruegos de Kamui, Mildred, Nadeshiko y yo logramos que nos dieran permiso de asistir, eso sí con la promesa de estar juntos y no quitarnos los amuletos.

Camino a la montaña, 13:30 horas

- No es justo, nos estamos perdiendo la diversión – exclamó Kamui fastidiado, pues ya llevaban una hora detenidos a un lado del camino.

- No exageres Kamui, la montaña no se va a ir – le contesto una oji verde.

- Nadeshiko tiene razón, además piensa en los chicos que vienen en el camión que se descompuso, ellos lo están pasando peor.

- Además hermano, todavía tendremos otro par de días antes del regreso.

- Oye Mattew – comenzando a susurrar - ¿no conoces algún hechizo para arreglar el autobús y que nos podamos ir?

- Claro que no, y aunque lo conociera no podría hacerlo con tantas personas alrededor.

- Lástima – sentándose de nuevo y mirando por la ventana.

Después de otra hora de espera, por fin pudieron volver a ponerse en marcha, llegando al refugio luego de un rato, para encontrarse otra desagradable sorpresa, por una confusión en la recepción no eran la única escuela que estaba de visita, por lo que habría que repartir los dormitorios de manera igual entre ambas escuelas, dando como resultado que muchos varones tengan que dormir en colchonetas en el suelo.

- Esto es muy injusto ¿por qué tengo que dormir en el suelo?

- Vamos Kamui, no eres el único, así que no hagas un escándalo.

- Mildred, que Mattew no haga un escándalo, no significa que no piense como yo, ¿no es cierto hermano?

- A mí no me importa tanto, además prefiero hacerlo yo a obligar a Mildred o Nadeshiko a hacerlo.

- No es justo – murmuraba Kamui enojado, sin poder rebatir eso.

Al día siguiente.

Después de un buen desayuno todo el mundo estaba listo para ir a esquiar, afortunadamente nosotros ya sabíamos esquiar, por lo que pudimos escapar del profesor e ir directamente a la montaña.

- ¡Esto es lo que quería! ¡Sí! – gritaba Kamui feliz al bajar por la montaña a toda velocidad, sorprendiendo a todos por su velocidad y destreza.

- ¡Kamui no tan rápido! – un poco más atrás con igual destreza pero a menor velocidad lo venían siguiendo Mattew, Mildred y Nadeshiko, repitiendo lo mismo varias veces, explorando las pistas de la montaña.

Refugio, 20:30 horas

- Estoy agotada – sentándose con una taza de chocolate caliente.

- Es normal, estuvimos esquiando todo el día.

- ¿Pero saben que es lo que falta? – Pregunto Kamui entusiasmado - ¡falta una historia de terror!

- ¿Pero te sabes alguna? – pregunto uno de sus compañeros.

- Pues… no.

(Suspirando) - ¿Cómo puedes proponer eso si no te sabes ninguna?

(Poniendo su mano detrás de su cabeza) - Bueno confiaba en que alguno supiera una historia ¿tú no sabes alguna hermano? – volteando a ver a Mattew.

- Bueno, sé una pero no considero que de mucho miedo.

- No importa, cuéntala.

- Pero…

- Anda por favor.

(Resignado) – Está bien. En las montañas cubiertas de nieve, el clima suele ser demasiado raro, de repente puede estar despejado, pero también puede ser nublado y después de eso un viento frío comienza a soplar, la nieve comienza a caer, cada vez más y más, hasta que se convierte en una terrible tormenta, en ese momento aparece la mujer de las nieves, esa mujer crea avalanchas de nieve, las personas que llegan a conocerla son congeladas hasta morir pero hay algunas personas, personas especiales, a las cuales la mujer de las nieves no congela, sino que les canta una dulce canción, haciendo que esas personas las sigan hasta lo más profundo de las montañas y es ahí que por medio de un beso helado les va robando poco a poco la vida, para seguir siendo hermosa e inmortal, sin que ellos hagan algo para evitarlo.

- Guao, que historia Mattew.

- Bueno, es algo que leí así que no puedo tomar el crédito.

- Pero recordar esa historia es algo asombroso, así que no deberías ser tan modesto.

- Si tú lo dices prima, pero creo que ya es hora de ir a dormir para poder disfrutar el día de mañana.

Ya una vez estando en nuestras habitaciones me quede pensando en la historia que les conté a todos, ¿será cierto que la mujer de las nieves es mala? Bueno eso considerando que si exista, pero de todas maneras me gustaría conocerla, apuesto que debe ser una mujer muy hermosa… - eran sus últimos pensamientos antes de quedarse dormido.

Al día siguiente aprovechando que era el último día nuevamente todos salieron a esquiar, impresionando a todos sus compañeros de nuevo, hasta que comenzó a nevar.

- Oigan esta empezando a nevar ¿volvemos al refugio? – pregunto Nadeshiko mientras volteaba a ver al cielo.

- Yo creo que será lo mejor – contestó su prima – pero Mattew todavía no baja por la pista ¿lo esperamos?

- Mi hermano no ha de tardar mejor lo esperamos en el refugio.

Dos horas después los tres estaban muy preocupados, la suave nevada de hace un rato había desaparecido para dar paso a una feroz tormenta, haciendo que aquel que estuviera fuera del refugio estuviera en riesgo de congelarse; y lo que era peor, a pesar de haber buscado por todas partes no conseguían encontrar a Mattew, comenzando a pensar que seguía afuera en la tormenta.

(Reuniéndose con sus primos) – Ya busque en todos lados y no consigo encontrar a Mattew.

- Yo ya le pregunte a varios chicos y nadie lo ha visto.

- Lo que es peor, creo que él no bajo de la montaña.

- Entonces tenemos que ir a buscarlo afuera.

- Tenemos que salir deprisa y sin que nos vean – tratando de que nadie los viera salir, casi consiguiéndolo, para que al último minuto fueran vistos por uno de los profesores.

- ¡Hey ustedes! ¿A dónde creen que van?

- ¡Rápido tenemos que irnos! – comenzando a correr.

- ¡Déjenmelo a mí! ¡Libérate! – transformando su dije en su báculo, comenzando a hacer movimientos con él – "ligero como una hoja queremos volar, que el viento del norte nos logre empujar" – logrando hacer que los tres comenzarán a volar, justo a tiempo antes de que el profesor logrará verlos.

- ¡Kamui no logro ver nada! – volando muy lentamente a través de la tormenta, para ir subiendo sobre la montaña.

- ¡El viento es muy fuerte y nos empuja en dirección contraria, hago lo que puedo!

- ¡La presencia de Mattew esta en dirección a la cima, tenemos que seguir avanzando!

- ¿Escuchan eso? – Pregunto Mildred – suena como una canción.

- ¡Quién puede estar cantando en esta tormenta? – y es que como Mildred había dicho, a pesar del ruido del viento, se podía escuchar una suave canción de fondo, una canción que sin palabras, transmitía cierta sensación de tranquilidad.

- ¡Miren! – Señalando a dos figuras - ¡ahí esta mi hermano!

- ¡Quién es esa mujer? – Y es que Mattew no estaba solo, seguía a una hermosa mujer vestida completamente de blanco, con una cabello largo de un azul muy claro, casi llegando al blanco, que entonaba la canción que habían estado escuchando.

- ¡Mattew! ¿Qué estas haciendo? ¡Tenemos que volver al refugio! – Acercándose a su hermano y tratando de que reaccionará - ¡es inútil, no me escucha!

(Acercándose a ellos) – Sé que parece una tontería pero esa mujer encaja con la descripción de la mujer de las nieves.

- ¡Tienes razón! ¿Eso quiere decir que se lo lleva para besarlo? – a la pregunta de Nadeshiko, los tres voltearon a ver a la mujer, que sin darle importancia a su presencia seguía cantando, guiando a Mattew más y más profundo en la montaña.

- ¡No podemos permitir que esa mujer mate a mi hermano! – Volando para colocarse frente a la mujer y comenzando a realizar movimientos con su báculo - ¡libera a mi hermano o te atacare!...A la una… más vale que lo liberes… a las dos… no estoy bromeando… a las… de verdad voy a atacarte… no digas que no te lo advertí… a las tres ¡cuchillas de viento! – Moviendo su báculo de tal manera que creara rápidas ráfagas de viento tan filosas como cuchillas, las cuales a pesar de dar en el blanco, no lograron hacerle daño, provocando solamente que se detuviera y que por primera vez volteara a mirarlos.

- ¿Cómo se atreven a interferir? – hablando con una voz dulce y melodiosa y aún así terriblemente fría – les enseñaré a respetarme, Mattew atácalos.

- ¡Libérate! – Sacando su báculo y volteando a ver a sus primas y su hermano sin ninguna expresión - ¡látigo de fuego! ¡Flecha ardiente! ¡Fuego mortal!

- ¡Cuidado! – A pesar de no querer dañar a Mattew a los tres no les quedote otra que liberar sus armas (en el caso de Mildred y Nadeshiko) para empezar a defenderse.

- ¡Anillos de viento! – tratando de crear ráfagas de aire que capturarán a su hermano sin lastimarlo, pero la intervención de la mujer de las nieves no solo protegió a Mattew del ataque sino que provoco la caída de Kamui y por ende la caída de las chicas.

(Levantándose rápidamente) - ¡Dios del rayo ve! ¡Tenemos que atacar a Mattew no nos queda otra opción!

- ¡Dragón marino! Nadeshiko tiene razón, para salvarlo primero tenemos que derrotarlo.

- Pero es mi hermano y… - Kamui no pudo completar su frase al recibir uno de los ataques de Mattew cayendo pesadamente al piso.

- ¡Kamui! ¡Como pudiste Mattew! "Que la luz del cielo alumbre a todos y guíe mi ataque ¡espadas luminosas!" – formando varios rayos de luz, dirigiéndolos a Mattew y a la mujer de las nieves, sin lograr acertarle a alguno de los dos.

- Kamui despierta – volteándolo boca arriba - ¿estas bien? ¿Estas herido?

- Nadeshiko… solo mareado – tratando de levantarse y viendo como Mildred peleaba con Mattew – tenemos que ayudar a mi hermano.

- En estos momentos, tu hermano es el que menos peligro corre, nos están apaleando.

- Pero es mi hermano.

- ¡Eso ya lo sé! Pero si no lo atacamos y derrotamos a esa mujer, ellos nos van a lastimar y ella se llevará a Mattew así que concéntrate.

- Tienes razón (logrando levantarse) es hora de salvar a mi hermano – comenzando a volar y atacando a la mujer de las nieves.

- ¡Kamui espera! – Recibiendo un ataque de Mattew al estar distraída.

- ¡Nadeshiko! ¡Furia helada! – Aprovechando para correr hacia su prisa comenzando a revisarla – despierta por favor ¡Kamui ayúdame!

- ¡Ahora no! – sin dejar de atacar a la mujer, observando como los ataques no parecían afectarle.

- ¡Kamui tus ataques no están dando resultado! ¡Tienes que ayudarme!

- ¡Puedo hacerlo!

- ¡Kamui! ¡Aah! – Y es que por estar hablando con Kamui, Mattew aprovecho para atacarla, logrando noquearla.

- ¡No, no, no! ¡Mattew que hiciste! ¡Torbellino! – A pesar de las intenciones de Kamui, su desesperación sumado a su cansancio hacía que sus ataques empezaran a ser menos poderosos y más imprecisos.

- Este es el fin mocoso, ¡Mattew termínalo!

- ¡No! ¡Golpe de estrellas! – Sin que nadie se percatará Nadeshiko había conseguido ponerse de pie, conjurando un ataque consistente en pequeñas agujas de luz, atacándolos a ambos.

- Nadeshiko, Kamui… - Mildred también iba recobrándose, viendo como a pesar de los esfuerzos de sus primos iban a perder - ¿por qué no le afectan nuestros ataques? (Mirando a la mujer fijamente) más pareciera que los ataques la atraviesan pero…no siento su presencia, no tiene ninguna… pero si hay una presencia, solo que no viene de ella, viene de… ¡de ahí "Presente en todos, escucha mis palabras, ven en mi ayuda, ataca a quienes me lastiman, ¡Agua! – Creando de la nieve varios chorros de agua pero no para atacar a Mattew o a la mujer de las nieves sino atacando a una presencia que se encontraba escondida entre los árboles, viendo como un hombre escapa herido, al no esperarse el ataque, logrando que la mujer desapareciera y la tormenta comenzara a disminuir.

- ¡Hermano! – Corriendo hacia él ya que había caído desmayado - ¡hermano respóndeme por favor!

- Ah Kamui… ¿qué… qué paso?

- Mattew ¿qué es lo último que recuerdas?

- Yo… había alguien atrás de mí… era muy rápido… no me pude defender… sentí un golpe y todo se volvió negro…

- ¿Y tu talismán?

- Me lo quite un momento y fue ahí cuando me atacaron.

- ¡Mattew se supone que no debes quitártelo!

- ¡Ya lo sé! Fue solo un momento no pensé que pasara algo.

- Nuestros padres van a matarnos.

- Primero tenemos que volver al refugio, después nos preocuparemos de eso – viendo a sus primos y a sí mismo – eh… ¿alguien sabe un hechizo para arreglar nuestra ropa?

- Yo me encargo – respondió Mildred, logrando arreglar su ropa en cuestión de minutos, para que no pareciera que habían estado peleando, mientras que Kamui con mucho esfuerzo logro llevarlos volando cerca del refugio, teniendo que caminar los últimos metros, tanto por cansancio como para que nadie sospechará y con justa razón ya que los maestros encargados, habían estado buscándolos cuando empezó a disminuir la tormenta.

- ¿Qué estaban pensando? ¡Podrían haber muerto congelados!

(Adelantándose un paso) - Perdón profesor fue mi culpa, no regresé al refugio cuando empeoro la tormenta, mis primas y mi hermano solo fueron a buscarme.

- Mattew Hiraguizawa que no te quepa duda de que tus padres serán informados de esto y en cuanto ustedes, a pesar de sus buenas intenciones debieron avisarnos a nosotros no solo salir a buscarlo.

- Lo sentimos profesor.

A pesar del enfado de los profesores, dados las condiciones de los cuatro, solo se aseguraron de que estuvieran bien y los mandaron a descansar, preparándose para regresar a casa.

Al día siguiente

- Estoy seguro de que nuestros padres nos castigarán.

- Lo más seguro es que no podamos salir.

- Casi podría jurar que yo llevaré la peor parte por haberme quitado el talismán.

- Y por cierto ¿ya te lo volviste a poner?

- Si Mildred, lo recogí del suelo de nuestra habitación.

- ¿Saben qué es lo peor? Que el esfuerzo que hemos puesto en los entrenamientos no sirve de nada.

- ¿A qué te refieres Nadeshiko?

- Piénsalo Kamui, Nadeshiko tiene razón, se supone que estamos entrenando para combinar nuestros poderes y pelear juntos, pero ayer lo que hicimos es atacar cada uno por nuestro lado.

- Es verdad, cuando tú me gritaste para cambiar de oponente yo te ignoré, perdón por eso Mildred.

- Esta bien Kamui, no fuiste solo tú también nosotras fuimos encapaces de hacerlo.

- Eso es todo, estaremos castigados hasta la universidad.

- Saben que es lo triste, que con todo esto si me hubiera gustado ver a la verdadera mujer de las nieves – volteando hacia la ventana para ver el paisaje nevado, observando atónito como entre la nieve había una mujer con cabello blanco ondulado, con ropa blanca con adornos de oro y una piel blanca como la nieve que la rodeaba, sonriéndole y diciéndole adiós con la mano.

Notas de autor:

Bueno tal como prometía antes de que se acabará el mes de abril aquí les dejo un nuevo capítulo, un poco pequeño pero fui divertido hacer un capitulo sobre las vacaciones de invierno, ¿por qué será que estos chicos nunca tienen unas vacaciones normales? Ja, ja, bueno en fin el próximo mes, volveré con un nuevo capitulo (si ya cuento falta para mayo pero en fin), ahora sí para quien preguntaba el regreso de Shaoran será muy pronto, aunque sé que cuando lo lean muchos no estarán contentos en la forma en que regreso.

Espero sus comentarios, nos vemos.